Cochinicidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
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La tremenda o la tremenda corte? Audiencia pública, el tremendo juez de la tremenda corte? Va a resolver un tremendo caza o las noches? Secretario, Buenas noches, señor Juez, cómo se siente hoy, pues ahora me siento bien, pero esta mañana amanecà completamente ronco. Y eso tiene este catarro. No, no, señor no tengo nada. Entonces por qué amaneció ronca, porque me pasé toda la noche roncando vajamos y qué le digo el caso que tenemos hoy, sà como no, de qué se trata de un robo, dónde se cometió ese rock en una cinca y qué fue lo que se robaron en esa finca catorce cochinos, pues ya me entonces a lo complicados en ese coche nicidio enseguida, señor Juez, luz MarÃa Nana Mira tomatodos los dÃas José Candelario, tres papines alarea Catalino Talanquera del cutrero vidolf Oigame este el juzgado donde van a resolver el asuntico. Ese de los cochinos, Doña Luz MarÃa, este mismo doño Don Catarino. Eso es lo que están sentado y son el señor Juella es Secretario. Pero cuál es el señor Juez el del lado acá, no, doño Catalino, es del lado de Chico, el más alto, SÃ, es más alto, el más viejo y el más feo de los dos. Ya te sabes cuál esa sÃ, cómo no compáis Yo no conoceré bien la habana, pero con esa seña no hay quien se pierde momento tres partines. Qué está usted hablando ahà con el señor Talanquera, nada de particular Chico. Estoy ilustrando a Catalina chi y por qué tiene usted que ilustrar a Catalina, hombre, porque Catalina es el campo y no conoce bien la habana. Ah, pues usted está bien. Entonces Secretario mÃo póngale cinco pesos de multa, tres patines. Eh, y eso fue porque el Secretario es de la banda y no conoce bien el campo Y vamos a ver quién acusa aquÃ, yo, señor Cuello, soy la que acusa. Bueno, dÃganme, señora, y qué es lo que yo tengo que hacer. Nada, servirme de testigo en lo que yo declare y decir la verdad. Nada más que la verdad. Ah, muero, porque es que a mà estos lÃos de justicia nunca me han gustado mucho. O sea ustedes. Mi padre decÃa que el juez y el doctor, cuanto más lejos, mejor, no tenga miedo, compadres, que no le va a pasar nada. Claro que no que le va a pasar. Chico, este jue buenÃsimo y ya tú verás que no te conde Nachi e cómo lo va a condenar a él si le acusado. Es usted bueno. Eso no tiene que ver. Señora, de acuerdo con el artÃculo dieciséis mil seiscientos quince, premiado en veinte mil pesos, el Código de defensa personal, momento tres pass un momento dÃgame cuál es el código de defensa personal. A es que me defiende a mà y usted no querrá decir el código de defensa social. No no es ser que defiende a los otros, no otres partines, nada de otro. El código de defensas sociales para defender a todo el mundo. A mà también sÃ, señora usted también, pues mira ver oye. Sà se lo dice, porque se pasa la vida a atacar. No usted nos respeta las leyes tres patines. Usted no hace más que todo lo contrario de lo que dice el código. Al revéchi como al revés. SÃ, el código voy que dice todo lo contrario de lo que hago. Yo ge y eso no es lo mismo que en la foma que tú lo dices. Tal parece que yo soy el que le llevo la contraria al código y no es usted que le lleva la contraria al covid No, señor es el código el que me lleva la contraria a mÃ. Tiene que llevársela tres patines, porque usted no hace más que vulterar las leyes como como que lo que hago yo hecho vulnerar las leyes. Hágame el favor, pero cómo voy a hacer eso. Yo, Chico, si ni siquiera sé lo que quiere decir vulnerar, quién me cuenta. Usted no sabe lo que quiere decir vulnerar, palabra que no es. Chico, puedes vulnerar. Quiere decir infring gir, No me digae, Chico, de verdad que es funeral. Quiere decir infringir? SÃ, Señorita, usted sabe lo que quiere decir? Infringir, verdad, Hombre, por Dios, pero que eso como no lo voy a saber, eso lo sabemos aquÃ. Seguro a ver, DÃgame, qué quiere decir, infringir, vulnerar, diez pesos de multa. Pero oye, oye, no oigo nada. Hágame el favor de callarse la boca. Y eso porque yo no me puedo defender. SÃ, pero ahora no tocketcho porque tiene usted que esperar a que le toque el turno qué cosa yo tengo que esperar a que el turno me toque a mÃ. SÃ, señor y por qué tengo yo que esperar a que él me toque a mi chico no lo puedo yo tocar a él. Primero, no, señor, usted no lo puede tocar a él por qué, porque no me da la gana ah nada. Si no se vale asà ganado, de todas maneras, váyanse en la boca. DÃgame que se callen asà vamos a ver na Nanina. El acusado, naturalmente, es el bandolero de trespatines, verdad sÃ, señor, ahà donde usted lo ve con esa cara de yo. No fui que pone siempre para ver si le cogen lástimas, que robo nada menos que catorce cochinos. No o sea hijota, señora que eso cochino. No me lo ha robado. Yo he dicho que se calle tres patines y todavÃa no me tocó el turno. No, señor perdóname entonces que yo sentà un golpecito en el hombro y creà que me habÃa tocado, pues no lo tocó. Entonces debe ser que se me ha posó una moca en el hombre. No, pero es patino. Se va a callar, sÃ, uno sà chico, pero dile a la moca que no me siga a tocar, no porque me compone o no tengo que decirle nada a ninguna mosca. Tres patines en fin Ananina. Dice usted que tres patines. Ese roboca catorce cochinos. SÃ, señor y acá el señor Talan, que era testigo de eso que se oye. Digamos una cosa, Don Catarino se la robó o no se la robó. Diga la verdad. Y bien que si doña Luz MarÃa y yo le dije a usted que ese mismo fue el que se llevó los catorce cochinos de la finca de que finca de una finca que yo tengo ahÃ, en la provincia de Pinar del RÃo, que es parte de la provincia, en la parte de arriba. Yo ya me lo imagino, porque la fin cabeza no va a estar bajo tierra. Lo que le pregunto es en qué sitio está. A usted conoce la carretera de San Diego de los Baños a la Mulata, No pero figuraba, aunque realmente no me extraña que usted no la conozca. Por qué, porque San Diego de los Baños a la Mulata no hay ninguna carretera no me diga de San Diego, de los baños a la mulata, no hay carretera, no. Señor, entonces ese mulata no puede ir a bañarse. Ay, sÃ, puede ir, pero tiene que dar la vuelta por viñales o por arte mismo. Bueno. AsÃ, asà de que o a usted qué le importa. Si se baño, no se baña, le importa a usted, bueno, no es que me importe. Pero yo, para entrar en el juego del juego póngale diez pesos de multa para el perro. Vuelvo neto diez diez neto de bueno de nanire. Pero si esa carretera no existe, como puedo conocerla de ninguna manera, se enga jue Lo que pasa es que yo no supe explicarme bien, porque lo que hay de San Diego, de los baños a la mulata no es una carretera, que es entonces una vereda tropical y saliendo de San Diego de los baños por esa vereda a dos kilómetro y medio hasta la finca mÃa. Ah vamos y tiene usted crÃa de cochinos en esa fin, señor, pero es que yo no puedo atenderle y tengo aquà a señor Talanquera para que me lo cuide a usted quién cuida esa finca a Don Catalino. SÃ, señor yo, si Doña Luz MarÃa da su permiso, yo tendrÃa muchÃsimo gusto, aunque fuera usted por allá a pasarse unos dÃas, cómo no cuando usted quiera, pues vaya entonces con paÃs, otra cosa no habrá. Pero si usted va le mato un cochinito y se lo azo para que usted vea cosa buena. Muy agradecido, pero no quiero causarle ese perjuicio, que es perjuicio, ese de que haya que matar un cochino para darme de comer. Pero si eso no tiene ni importancia ninguna de ella. Muchacho figúrate tú que es la finca, esa hay más de quinicientos Cochina, Chico, qué de niciento, que es lo que el que mistà el cuatrocientos noventa y nueve quinientos, cuatrocientos noventa y nueve quinientos, quien nietos cientos y qué dije yo quinicientos son más, no, no, señor, asà que hay más de quinientos cochines. SÃ, de manera que puede ir sin pena ninguna, porque uno más o menos no se va a notar ahà siquiera diez pesos de multa. Pero qué chico o lo que acabas de decir Y además, quién le dio usted permiso para hablar. No me tocó el torno, No, señor, no le tocó. Entonces debe haber sido la monca que se me posocho otra vez en el hombro de usted. Y qué quiere que haga que me pose yo en el hombre de la monca. Me sÃ, señor, lo que quiero es que se calle. Pero si la moca está callada, chi Yo no digo la mosca, tres patines. Yo digo usted ah lo que tú quieres que me calle. Yo claro que siempre me lo hubrÃa, de hecho chico, porque a mà sà es verdad que no hay nada más que decirme la cosa dos veces. Yo me cuenta usted no hay más que decirle las cosas dos veces, dos veces, no digo a mà hay que decirme las cinco o seis, por lo menos diez pesos más. Pero porque oye me lleva de ni en diez, diez ni diez. Oye me todos los boletos o quieres que aumenta, no me leta, pero me siento in tranquilo, la verdad cha ah tranquilo, cámbia borren a los diez, sÃ, póngale cincuenta de cinco de gusto rar eh, me gusta, sÃ, es para cerrar ahà sÃ, asà que mire, le digo cállese la boca y usted no se calla. Le digo que lo discute y siga discutiendo. Le digo que se porta bien y todos los dÃas me lo traigan acusado de ango. Bueno, ya está bueno. Niña, ya está bueno. Sigue por ahà déjame tranquilo, cómo si tran usted, lo sirven niño a mÃ, peropoti no es a usted, porque si yo no estoy hablando con ustedes y con qué está hablando de todos con la moca que venÃa a posarse otra vez el hombros pues veinte pesos a usted y otro veinte es a la mosca. Me gustó la parada está bien, no la mosca. DebÃa ponerle macha más póngale. Y ahora parece que vino con una pluma fuente porque me ha dejado una pintica de tinta. Ahà ponga de treinta a la mosca y que lo pague él. Vamos a ver na, Na, Nina. El caso fue que tres patines le roboca catorce cochinos de su finca sÃ, señor, y cómo fue tres patines a ella a usted le invitó ya, no compadre, ni que yo estuviera loca. Ãl fue a los baños de San Diego, que está cerquita, no, señor, esa es la cosa con Pavi y a la vuelta pasó por la finca y se llevó catorce cochino y uno de ellos de mucho valor por qué, porque era sordo como que era sor. SÃ, señor, no oÃa nada y además de eso, cada vez que se rascaba siempre lo hacÃa con la pata izquierda y usted tiene eso de particular. Bueno compadre. Los corquinos no son cerdos, sÃ, eh, pues yo no habÃa visto nunca un cerdo sordo que fuera zurdo, póngale, dos malangas, ver tanta guarrio o secreta. Ay, no sé, porque la verdad que con otro te oye es horrible. Es un sondo asuntos que te haga cerdo que lo que dijo Catalina, usted se rÃe digo que está raro, eso era un cerdo, sordo, que fuera zurdo. SÃ, mira eso y usted sabe lo que es un cerdo, eh, cerdo, cerdo, sÃ, que lo que es el cerdo viene siendo la cuando vulneral no no ya lo de vulnerar. Pasó Me pregunto que si sabe lo que es un cerdo, no no, pues eso pareszdo viene siendo si es zurdo, no, no, no un cerdo, que no sea zurdo. Cómo es la cosa a ver que si usted sabe lo que es un cerdo, sà y mucha lo ha comido muchas veces. No. Pero la adivinancia que te puso, Catalina, no es adivina que te puso eso yo ser lo que fue ejemplo. No sé mire vamos a dejar esa adivina. Vamos a dejar eso asà con que usted fue a darse los baños de San Diego. Ahà no oye que le estoy hablando trepati sÃ, sÃ, por qué no contesta? No, Tú no dijiste que me callaras antes. SÃ, pero ya ahora puede hablar. Ah ya me tocó el torno. Sà y cómo. Yo no lo sentÃ, no se preocupe y contésteme. Fue usted a darse los baños de San Diego. SÃ, tuve que ir para allá porque tenÃa un un poquito de reuma en una oreja. Cómo es cuando oreja. SÃ, tú puedo crees que no la podÃa moverse. Si usted mueve las orejas, hombre, como no voy a mover las horas a Chico, cómo la mueves con la mano la agarro asÃ, le doy para arriba y paga venga cabida, pero de reumás me pasó de las orejas para la mandÃbula de arriba que no la puedo mover esa. SÃe vera que no la pongo y usted movÃa antes la mandÃbula de arriba. Todo tiene que mover o cómo tú vas a meterla. SÃ, es la de abajo, la casu güey, ah, sÃ, la de arriba siempre está aquÃeta ah. Yo cree que es la que metÃa a finca labradora la arriba, no la de abajo, es la cafica. SÃ, ah, sÃ, mira para buede ir más. Asà que y usted necesitaba mover esa oreja para algo no, pero es que además de meses, de hecho, tenÃa reuma en las dos piernas. También tú sabes las dos piernas. SÃ, una vez resuelta que fui a comer a una fonda, sà y cuánta fonda de media fuerta de eh o de medio pelo no tipo de esta fonda, sÃ, de a gente de oblicuo, ah, sÃ, sÃ, le fuera a dar un tacle ahà a un chino oÃte mandé un vitechito pequeño yo fabada me lo contó con ocrema cafecitos, una comida redonda, eh, redonda bueno, sÃ, era bastante redonda. SÃ, entonces tú puedes creer que a la hora de que arranco camarero no me agarra. Chocó a la cuatro cuadras me agarró o a las cuatro cuadra lo va alcanzó. SÃ, entonces yo pensé de ves que tengo reuma en la pierna, porque eso a mà no me habÃa pasado nunca hombre, porque yo arrancaba derecho y le derecho derecho y le partÃa para arriba una columna. Doblaba de pronto y reventaba el chinos contra las colunas. Jaja y por eso fue usted a los baños en Santiago. No sÃ, sÃ, oyeme dÃgame e poner eso couteos a los baños. SÃ, Mamita, me dijo vete a San Diego que allà el agua tiene azafrán. Cómo está frank As fran le ha dicho usted que la ahueta tiene azafran El agua de San Diego no haya zafrano. Me tiene el señor tiene a sufre a pobre y no de la misma cosa. No tres patines son dos cosas distintas. Yo creà que sufre se fueron en el brevia toca gana a, pues debe ser de la familia. Entonces porque se parece mucho, no se parece nada. En fin, se dio usted los baños. No es eso, sÃ, no no Y a regreso, para no volver con las manos vacÃas, pasó por las fincas de Nananini y se robó catorce cochitos, verdad. Y para no llegar a la vaca. No chicos, no eso cochino. Yo no me lo robé chicos, o sea yo no miento con Pyke, que yo mismo vi cuando se lo llevaba. Yo no le cayó a usted atrás o castale digo omo no le caÃa atrás a Caballo con el machete en la mano, pero no pude alcanzar un médica don catalino a Caballo. No puedo alcanzarlo. Usted tres para ti, pero qué preguntan la suya, para qué tú crees entonces que yo fui a curar merreo más muchachos y eso que yo tenÃa que correr alan lo cochinos. Entonces reconoce usted que se lo llevó. SÃ, me lo llevé, pero para vacunarlo nada más como para vacunar hombre. Claro, tú no sabes qué a lo cochinos. Hay que vacunarlos para que no les den la pintadilla. Hecho, pero usted sabe lo que es la pintadilla. Tápate, hombre, como no, chico, la pintadilla es una enfermedad. SÃ, que se transmite por el agua. No, lo que resulta que los micrófonos van a meter mi ch los microbio microbio de esa cosa para hablar, no, no esos son mis micrófonos. SÃ, pues los microbios van por el agua metidos no, entonces la cual le en vez ven a cachico. Los microbios saben a dar, no, señor, no saben nadar. Entonces la cosa es que los microbios van en botes por el agua, pero lo van a ir. Emboten los microbios otras para ti. Uno dice que no saben nada. SÃ, entonces se tiene que ir en bote, porque si lo seaho, no, señor, no se ahogan, porque viven dentro del agua igual que lo pecados. Sà lo mismo y tienen espina también eso no lo sé. Tres patin a. Pero si tú sabes que la pintadilla es una enfermedad que le da lo cochino, verdad. SÃ, le da a lo buey lo mulos y todo eso verdad. Asà como no sé lo que es la pintadilla, tú la tuviste, no, señor, ni la tuves ni la tendré ah porque tú te harás vacunado. No, señor yo no necesito vacunarme contra eso bueno, pues lo cochinos sÃmpra que tú veas y como yo vi que lo de esa finca no estaban vacunados, dije déjame llevarme uno cuanto para vacunarlo. Y cuando yo al ya va con algo go chino y que no haya peligro, pues lo traigo otra vez para la finca. No sÃ, porque lo único que yo querÃa era hacerle un favor a NananÃa, un favor que le diga lo que hizo con ellos. Señor puede que se lo diga. No bueno, Señora, esa fue una fatalidad que la tiene. Cualquiera mira qué fatalidad fue eso nada que yo me llevé los cochinos a casa para vacunarlo. Tú sabes, pero se me olvidó avisárselo A mamita. Me diga se le olvidó avisárselo. SÃ, cuando mamita llegó y vio tanto cochino otra rcado en el último cuarto dÃa, tú Sabes dijo ay qué felicidad y con la misma agarró un cochino. Alguien me hi lo grande cogió y ya, tú Sabes, yo quisiera que tuviera la cantidad de jamones que ha hecho. Mamita con los gochinos grandes, mucho verdad, ah con los chiquitos la veÃa una ranura por arriba para a caclla chico o yo una cosa con mi guilla, yo te café fue pataquita. Escribas a ir secretaria venga sentencia en unos textos latinos que me hicieron estudiar. Usted robó esos cochinos los tiene que pagar y además, como resulta probado el cochinicidio, pague cien pesos de molta y cumpla un mes en presidio. O le Apoldo Fernández, AnÃbal, llamar Mil Miguel Ãngel Herrera y AgustÃn Campos. Escribe castor obispo, producción y Dirección Miguel yao Manolo Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte, Amigos, mamá Audio. El central







