June 3, 2023

Carbonericidio

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Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.

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Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.

La tremendador de la tremenda Corte, audiencia pública, el tremendo juez de la tremenda corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, Secretario, Buenas noches, señor Juez, cómo sigue de salud. Bastante bien, gracias a Dios y la humedad de estos días no le ha hecho daño para el reuno. No porque el médico me dio un remedio muy bueno contra la humedad. Así que fue lo que le dio que usara ropa interior de papel secante. No me diga oigame, Y eso no le sale muy caro, porque yo aprovecho todos los papeles secantes con anuncio que me mandan aquí al juzgado para hacerme ropa con ellos. De veras, sí, tengo puesto una camiseta que aquí en el centro del pecho dice así, caballeros, qué calor si no fuera por Cristal Já está bien. En fin, supongo que ahora usted querrá saber el caso que tenemos hoy. Verdad claro que sí, de qué se trata de un robo. Quién fue la víctima de ese robo, un carbonero, pues llama entonces a lo complicado en ese carboneri city y enseguida. Señor Ruiz, Luz, María Na Nanina, aquí como todos los días, Leoncio garro Quín y rompe Cops sevir o sé Candelario, tres martines a larrea. Bueno, vamos a ver quién es el carbonero que acusa. Menda con que menta no póngale un peso de morta leónci o secretario para que aprenda a contestar cómo es bebido bien. Hecho, parece mentira que una persona educada venga un juzgado, le pregunten una cosa y conteste menga, que es una palabra tan vulgar. Primera vez que le oigo decir una cosa razonables tres fatines. Bueno, pues yo digo muchas cosas razonables, porque te veas lo que pasa es que tú no me prestas atención. Yo no le puedo prestar atención a usted tres patitas, porque si se la presto, seguro que luego no me la pago y digo no. No. No, No, No. No. No, me crie esa fama porque los garroteros se figuran que eso es verdad y me huyen chin qué cosa los garroteros le huyen a usted, señora Mitad. Y Mitad, cómo mi timitad si ellos me huyen a mí hasta que yo lo encuentro y lo convenzo de que me hagan un nuevo préstamo y que después de eso ya no le huyen a uno lo que va. Después de eso, yo soy el que le huyo otra vez ellos vamos. Pero en fin, el acusador es usted, No es eso. Leunch sí, señor muy bien, quién es el acusado. Mangi póngale dos pesos a tres patines por ese mank Y se creo y esopo qué chico, para qué qué va a ser de manera que critica usted a Leoncio por decir menda y me sale usted luego con un mangue Y mangi no es una palabra elegante. Chicos de la buena sociedad, no, señor Bueno, u lo hubería dicho antes. Yo no tengo que decirle a usted nada y además, no se dice hubería. Va como se dice, entonces habrías, habrías, no es del verbo abrir, sí, nah, sí, pero con h del verbo a ver y tú lo dijiste con cha, sí, señor Bueno, pues yo no la oí qué cosa. No, yo usted la ch la che. No la puede usted oír tres patines porque es una letra que no suena. Y entonces porque no la suprimen, Chico, porque no se puede suprimir. Vamos está prohibido sí, señor está prohibido. Bueno, pues de todas maneras, chicos, tú no tienes ninguna razón porque yo no dije hubería del verbo haber. No yo dije uberías del verbo ubar, que significa comer uvas cinco pesos más de multa por destrozar la gramática. Vamos al asuntos. Qué es lo que le ha sucedido. Bueno, porque ese sí. Me voy a ser trespati ni ha ayudado vos. Su mamita me ha estado rodando en gabón y el dinero hasta que en la nanina que marchante de mi caponería se enteró de lo que estaba pasando y me lo dijo ah Cocoteo fue la papipia que nos denunciona la nena. No ya vaya ninguna papita que ya no dice nada más que lo que tenía que hacer. Yo no iba a consentir que ustedes se quedan rodando una persona tan decente y tan amable como lenunció que me fui a todo el cambón que yo necesito. Muchas gracias, señora y a propósito, qué hacemos con la cuentecita que tenemos vendiendo. No sabes bueno, bueno arreglen ese asunto fuera de aquí. Oyeron en fin Leons, usted tiene una carbonería, el señor una camponería muy buena. No, eso sí, es verdad? Eso sí, es verdad. Es una carbonería. Es bastante sucia con uno in bastante prieto y el carbón que se vende ahí si tienen la precaución de empapar lo primero en alcohol arde bastante bien, oye menos se pueden negar las calles trespas. Estoy ilustrando las salas sobre el or otro y nada o ritá bien y usted siga Leoncio, qué pasó en su carbonería. Bueno que mi cabonería está situada al lado de la casa en que vive Trespatines y el otro día se me apareció la mamita de trespartínes en el establecimiento del lem o saco de carbón en un peso. Ah les fue a vender un saco de carbón. Sí, señor sí, como en un pezo. Estaba barato, pues yo se lo compré. Eché cabón en el depósito. Ella se fue y como a los veinte minutos, se me apareció en Trepatin y con otro sacos de camón, también para vendérselo en un pes sí, señor sí, yo se lo compré. También lo vacían en la camponería pan le diez pesos a Trepatines. Él se fue y como a la media hora se me volvió a aparecer su mamita con otro sacó otro más y de dónde sacaban tanto carbon a. Eso mismo le pregunté yo, pero me dijeron que habían encontrado una mina y así me tuvieron vendiendo camón durante todo el día, pero la pila no subía cómo que no subía los. Señor siempre estaba en el mismo acto hasta que la línea por fin averiguó la causa de ese misterio pan y vino y me lo dio a mí ese guido. Usted fue quien averiguó lo que pasaba a nadie. Sí, señor, porque yo vivo en frenten y la verdad que a mí me llamó mucho la atención. Eso que que apedia ahora, tres patines o su mamitad salieron de su casa con un saco y porque él le llamaba la atención que saliéramos con un saco, usted quería que saliera ramón de camiseta, No, señor, yo digo con un saco al hombro. Bueno, señora, y por qué tenía que usted que ponerse a mirar para mi casa, por qué me dio la gana para eso Tengo ojo para mirar para donde se me antoja a mi mirar oiga contete bien, eh, porque puede coger su cocotazoy quién es que me lo va a dar yo mismo. Se lo doy a mí a usted. Ah trevas a intentar lo que no será la primera vez en la vida que yo le suene usted una paliza. Bien, dai con la venia de la sala, la vela de la sala, no che con con el rodillo de la cocina. Para lo eso ya lo sé, pero yo digo como la Venia de la sala. Le voy a llamar la intención al Tribunal sobre el hecho de que usted me está amenascando. No, no, que la intención sí amenazando, sí, también escá y usted no la amenascó a ella primero, sí, pero yo la amenarqué con un cocotazo nada más, y ahora ella me amenaza a mí con una paliza completa. No hay equilibrio entre una cosa y la otra. Quiero usted que yo haga hombre que le ponga cinco pesos de morro. Ay hace su deseo. Yo lo voy a complacer. Secretario, póngale cinco pesos de multa. Nanina, esa es la cosa pobreselo a tres patines para que no se meta a darle instrusiones al juez. Pero oye me equino. No oigo nada y cállese a la boca. Continúa el juicio. Vamos a ver Nanina dice usted que averiguó de dónde sacaba tres patines todo ese carbono. Sí, señor, sabe usted dónde estaba la mina, dónde en el cuarto de tres patines, en el cuarto de tres partín y cómo es posible que hubiera una mina de carbono en un cuarto porque no era tan mina. Señor, lo que pasa es que la habitación de trespatines está pared por medio con mi caponería. Sí, entonces, entre él y su mamita abrieron un agujero en la pared y por ahí era por los neme roban capón a mí. Quién me comenta entonces el carbón que le vendían a usted era el mismo carbón suyo. Claro que sí lo sacaba por un lado y me lo vendían por el otro. Por eso la pila no subía. Ah Ya, hombre, vaya. La verdad es que no me extraña eso de ustedes tres patines, pero su mamita no sabía que su era un robo no chico, palabra de honor que ella creyó que hubiéramos encontrado una minache y usted también lo creyó. Como no chico. Yo tengo que creer todo lo que crea mamita. H Entonces, si su mamita cree que usted es un bandolero, usted tiene que creerlo también sí, pero ella nunca cree eso. Tú sajah, no chi. Yo quisiera que tú oyeras los horrores que dices de ti mamita. Cada vez que tú me conen ver Secretario o prepáreme ahí ciento ochenta días que estén bien maduritos, Qué horrores son lo que dices de mis tres patines. Bien Chico su mamita, ninguno chico, cómo preming palabra que no Chico, cuántos días le dijiste al Secretario que te prepararas ciento ochenta Bueno, pues mira qué casualidad hace ciento ochenta y un día que mamita no dice de ti ni una sola palabra. Es un odio, No era más que es un logio verdad. O explícame tres patines cómo pudieron ustedes creer que hubiera una mina de carbono en un cuarto. Bueno, porque lo que pasó fue que es un día hoy. Esto sí ya lo estoy viendo. Yo entré en mi cuarto y vi un guayavito que insomaba la cabeza. Insomaba la cabez? Vi un guayabito que asomaba la cabeza? Me alegro que tú lo hayas visto también, oh, señor que se dice sí, sí, tomaba la cabeza por longujeritos de la pared como como el guayavito asomaba la cabeza por un agujerizo de la paz. Tomaba la cabeza hoy y la draba Chico cómo que ladraba. Chico asomaba la cabeza y decía guau vamos a verras para qué ladraba para asustar el gato. Chiqui No sí, porque cuando el guelladito en la rara, el gato se iba a y entonces podía salir sin problema y dónde aprendió a ladrar ese guayavito. Bueno, yo no sé Chico. Eso preguntaselo a él, porque yo no pude haber igual trespatin. Eso es una mentira suya o Chico, porque no hay ningún guayabito que sepa labrar va. No tú conocías a todo lo vayas visto del mundo. No entonces nos dijo te lo que tú no sabes. Rayo, Rayo qué pasó con ese guayavi que yo para que el guayabito se fuera y dije a mamita que le tiraran un zapato y su mamita le tiró al zapacis Mamita le tiró el zapato y yo dije ay, porque dijo usted ay que Mamita no apuntó bien y en vez de darle el huellabito en el lomo, me dio a mí en la cabeza y qué más que cuando yo grité cuyavito se asoltó y se metió dentro del aguaerito. Entonces, para poderlo agarrar, empezamos a engrandar el agujero de la pared con un pico y de dónde sacaron ese pico de una piquera. Como de una pisqueras la esquina, hay una piquera cha y entonces yo le dije a Mamita misma vete a la piquera y tráeme un pico. Ella me lo trajo. Yo le metí un piquetazo a la pared arranqué un ladrillo y Mamita, cuando vio ese ladrillo, se puso a llorar eso por qué, porque se acordó del otro ladrillo y el que está en la cárcel tiende cuenta, pero todavía no lo soltaron que va chico, no, porque parece que es la pena que le impusieron al ladrillo que está en la cárcel. Fue de mampotería perpetua. Comprendes y por bueno, qué pasó con ese guayabb bueno que yo me puse a engranar el agujero para poder meter la mano y engarrarlo. Pero en eso di un piquetazu maduro y empezó a salir carbón por el hueco de la pared Y me cuenta, empezó a salir carbón. Sí, entonces Mamita gritó tierra como tierra. No eso lo digo, se lo digo colón cuando espérate Mamita, dijo Mira, hijito, qué suerte encontramos una mina de carbon mina ni Canada Chico. Eso era que la carbonedla de neóncio, estaba al otro lado de la pari. Sí, pero nosotros no lo sabíamos. Nosotros creíamos que habíamos encontrado una mina. Y cuando yo vi que el carbón salía ya picadito y todo que daba gusto verlo llené un saco y le dije Mamita a mima vende lo de la primera carbonería que encuentres y como la primera que encontró fue la de Leoncio, le vendió el carbón al mismo toque hasta teníamos hoy en la comodidad, Esa una carbonería cerquita que no había que caminar nada para venderlo. Y hágame por favor, y cómo podía suponer ustedes que hubiera una mina de campón dentro de una casa? No es el primer caso de ese chico. Una vez en otra casa donde yo viví encontré una mina de frutos menores, una mina de fruto menor. Sí, Chico hice un agujero en la pared y empezaron a salir. Boniato, Malanga, Sanabria, cómo se Sanabria. Zanahoria, eh zanahoria. De eso calabaza oye una belleza de mina. Está bonito, verdaba, preciosa, chico, pero eso sí, eso sí. Cómo se puso el chino, el chino, el chino que vivía el lauche, porque puesto de vianda que había en el otro lado de la pared tú sabes que era de un chino, me digan entonces usted se dedica a buscar minas en las paredes de los cuartos donde vive. Sí, pero no siempre se encuentran tú sabes. Mira. Una vez yo creí que había encontrado unas minas de longaniza, como longaniza longaniza de que se le eche la máquina para que camine son linda gasolina. Sí, pero tú sabes que me equivoqué. No como que se equivocó, Sí porque al lado en mi casa había garaje y entonces pensé hecho, si yo perforro aquí, seguro que encuentro gasolina, de manera que agarré un pico, abrió un agujero en la pared y metí la mano y pan saqué un revólver un rebolve y yo pensé bueno, parece que encontré una mina de revólveres. Entonces se volví a meter la mano y pan saqué una chapa, una chapas de automóvil, no de pilosía. No, entonces volví a meter la mano y per me la agarraron. Del otro lado he como que le agarraron la poque en la quedaba al gana era la pared de la izquierda y yo me equivoqué y abrí el aguero en la pared de la derecha cha dónde daba la pared de la derecha a la estación de policía. Muchacho tu hábito que mala suerte. La mierda escriba y Secretario tenga la sentencia. El juez no puede aceptar que una mina de carbón la pueda nadie encontrar dentro de una habitación y como en el hecho asoma la mala intención. Oculta cincuenta pesos de multa y quince días de lomas con Leopoldo Fernández, Aníbal de mar Mimical y Miguel Ángel Herrera. Escribe Cástor Obispo, Producción y Dirección, Jesús Cabrera. Manolo Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte. Amigos. Audio Central