Brillanticidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
La Tremenda Orden la Tremenda Corte con leopordo Fernández, AnÃbal de mar Mi mi Cal y Miguel Ãngel Herrera escribe Castor bis Po, producción y dirección. Miguel ya O audiencia pública, El tremendo Juez de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo podcast. Buenas noches, Secretario. Buenas noches, señor Juez. Qué tal de salud, pues hoy ya me siento bien, pero ayer me llevé un susto tremendo. Y eso, señor Jues, qué le pasó ayer que mi mujer hizo una sopa muy buena para el almuerzo y a mà la sopa es una cosa que men no me extraña, doctor, porque la sopa es una cosa muy sabrosa. La verdad, yo tengo un amigo que no come más que sopa. Se me cuenta, no come más que sopa. Nada más sabe. Cómo le dicen por eso, cómo sopinmpa y no se pone bravo por eso o no, cuando le dicen sopinmba, se pone bravo y hasta se faja. Pero como no come más que sopa. Nunca se fajan los golpes Y a qué se faja entonces a los sopap Pero cuénteme? Cuénteme? Qué fue lo que le pasó a usted, pues figúrese que, como estaba tan bueno, me comà seis platos de sopa y qué le ocurrió que por comer tanta sopa por poco me da un soponcio. No me diga, doctor, y usted está seguro de que el soponcio se lo produjo. La sopa. SÃ, tuvo que haber sido la sopa por qué, porque me dio de sopetón y, además de eso, porque me produjo un sueño soporÃfero. Ah no, entonces, no hay duda. No. Y si la cosa es asÃ, señor Juego, usted no debe comer sopas y que debo comer entonces frijoles. DÃgale a su mujer que le ponga frijoles por la mañana, frioles por la tarde y frio bles por la noche. No de eso nada, y póngase ahora mismo diez pesos de multa. Eh, pero por qué claro con lo que usted quiere deja frÃjo hablarme no, señor Juez, palabra que no habÃa pensado en ella. Por si acaso y vamos a lo importante, qué caso tenemos hoy el dependiente de unos joyeros que por poco acaba con la joyerÃa, qué fue lo que hizo lo acusan de haberse robado una pila de brillantes. Llama entonces a los complicados en ese brillante y city enseguida. Señor Juez, luz MarÃa Na Nanina a aquà como todos los dÃas, Leóncio, agarró pin y rompe cocos, se vio o sé candelario, tres papines, larrea falta alguien por llamar Secretario. He estado dos mÃo ahà no le pasa a ustedes hay que llamarlo asÃ. Ese los ahoritas se lo llevan para el presiento. No importa. No, señor Juey, ya están todos aquÃ. Veamos entonces quiénes son los que acusan. Na Nanini, yo, señor Wey esa sinvergüenza de tres patines no roboma de cinco mil pesos brillante parece mentira caballero que me digan eso a mà yo no me ha robado nada. Leóncio chico como que no se robó nada. TodavÃa tiene usted el descaro de negarlo. SÃ, señora, porque yo soy incapaz de robarme nada. Si en este mundo hay una sola persona honrada a esa persona, soy yo usted, sÃ, señora, yo mismo, cuando yo iba a la escuela, el Maestro siempre me ponÃa de ejemplo para lo de manchacho. El Maestro lo ponÃa usted de ejemplo sÃ. Es más, esto se pasaba en la vida diciéndole a los otros velo sÃpidos cómo velo sipers a lo que estaba en el colegio, scÃpulos, discÃpulos es de tres ruedas. No, no, ese es el Velociprisà decÃa niños, fÃjense bien en lo que hace tres. Patinito, fÃjese mucho en lo que él hace y luego les decÃa que hicieran lo mismo. No le decÃa que hiciera todo lo contrario. No me diga y eso le llama a usted ponerlo de ejemplos sÃ, porque lo que pasaba era que ese maestro me tenÃa aquà ni na mÃ, como que Nina le daba quinina para la fiebre, no que no me podÃa ver chiquinquina inquina es donde dobla la calle. No no, señores, eso es esquina. SÃ, parece, porque yo sabÃa más que es como como usted sabÃa más que ya lo creo que sà figúrate tú que una tarde no pasamos dos horas discutiendo, porque él estaba empeñado en que quince y dos erra y guarda deecisiete. Es claro que si gua tres para times, pero cómo va a ser igual chicos, tú quieres convencerte de que quince y dos no hay guarra decisiete, como muy sencillo por párate en quince y dos a esperar una guagua que vaya por diecisiete a ver si tú lo puedes coger Campbell favor, eso serán el vedado. Tres patines, pero no es la aritmética. La aritmética, qué va arriba la aritmética no es ningún barrio. Tres patites a ver, Leoncio, explÃqueme usted cómo tuvo lugar ese robo. Puede ver a usted, señor Wey resultase que Nananini yo tenemos una joyerÃa muy buena donde se vende una prenda magnÃfica, sobre todo muy originales. Qué es lo que tienen de originales? Puede, por ejemplo, que nosotros somos los únicos joyeros en la Habana, que vendemos el manzanillo, y que es el manzanillo, un anillo que tiene fama de manzana. Bueno, pero le abierto que hay una joyerÃa ahà que le está haciendo la competencia, porque ha inventado los majaretes y que son los más agretis uno aretes que tiene forma de maschinteira. Esta bañarÃa no es como no, señores, es una joyerÃa nueva que abrieron ahà hace poco montar con todos los adelanto modernos, que adelanta modernos son lo que tiene mucho mire En primer lugar, cuando usted entra en la sala, en esa sala de las joyer y asà lo primero que se encuentra son tres sillas y para que están las tres sillas para ponerlo tresillos, porque asà de la casa, entonces te sigue y arriba de una mesa hay una baraga y un pomo de patillas de clorato. No me digas y para qué quieren esa joyarÃa la baraja hombre para hacer los solitarios y la patilla de clorato hombre para la gargantilla. Chiqui Y después de eso todos lo dependientes tienen que andar en apargatas. Qué tienen que andar en alpargata hombre para que no se Despierten la dos mil on el Secretario póngale diez pesos de multa, tres pa tiene por meter paquetes en este jugado. Ay en medida Silencio. Prosiga usted, Leoncio. Quedamos en que Nananina y ustedes tienen una joyerÃa. No es eso, sÃ, señor en cuya joyerÃa cometimos la imprudencia de colocar la tripatÃn en calidad independientes y por qué cometieron ustedes esa imprudencia, porque usted no sabe cómo es tres patina. Pidiendo trabajos, señor Juez, se pone a llorar en su demostrador hasta que hace un charquito y no hay más remedio que colocarlos, porque esa es su táctica de tres patines, como verle el corazón a la gente para robarle después, verdad, un chico palabra que ahà no hubo robo ninguno. Yo fui a pedir trabajo en esa joyarÃas, porque a mà me gustan mucho las sortijas, lo collarres y toda esa bisuterÃa les gustan. Las joyas. SÃ, las únicas que no me gustan son los prendedores. Por qué, porque de cada cien veces que veo un prendedor noventa y nueve me viene a aprender a mà vamos usted se refiere a los prendedores con uniforme. Verdad. No go porque también lo hay metido de paisanos. Muy bien. Entonces ustedes colocaron a tres patines como dependiente de esa joyerÃa. No ese, señor. SÃ, señor, y el mismo dÃa que lo colocamos, nos robó los brillamos. No, señora, no me levante ca lunes, porque yo no me robé nada aquà donde ustedes me veo. OÃgame, yo tengo la consencia muy limpia. Chico, bueno, porque la habrá usted mandado la tintorerÃa, pero usted te robó los brillantes. Hágame el favor, Chico, pero tu habeito que hostinación la de esta señora Chi tres patines se asà una vez j subida y diga la verdad, usted se robó esos brillantes. Cómo me trañan la pregunta de ese chico. Tú Tú me has visto a mà oye me carga de bandido, Mithu, Tú no estás viendo la honradez reflejada en los ojos. No, señor yo soy un hombre que duermo con los ojos vientos Hechi, con los ojos abiertos. Chico está enfermo. No está viendo la inocencia retratada en miche en plan, no, señor, y que lo que está viendo tú de todos, lo que estoy viendo es una cara de sinvergüenza muy grande y no será que tú te estás viendo tú mismo. Oye meeren en el gritar, el lep cien peso de multa por esa pregunta, que esa es graciosa. Bueno, Vamos a ver si aclaramos el robito eso cómo ocurrieron las cosas. Nana Nina, verá usted, señor Juez, a tres patines. Lo colocamos nuestra joyerÃa el martes por la mañana y el martes por la tarde. Leoncio tuvo que salir a un asunto muy urgente. Alguna compra de joyas, no un pelado que tenÃa que hacerse de todas maneras, porque estaba muy peludo. Ah bueno, y qué pasó, pues, qué neóncio se fue dejándome en el establecimiento a mÃ. Pero a poco rato me llamó por teléfono mi tÃo Ancho para decirme que mi tÃa Sara y mi prima mick Dalia acababan de ser ingresada en la quinta. Y eso que tenÃa su prima Migdalia pig Dality y su tÃa Sara Sarampión vaya por Dios. Bueno Y qué, pues, figúrese ustedes que no tuve más remedio que irme. Yo también y como tres patines, se quedó solo en la joyerÃa, aprovechó la ocasión para robar no más de cinco mil pesos en brillantes. No es verdad. Eso, señora yo no me robé nada. Bueno, y dónde están los brillantes. Entonces lo bendichico no eran para vender, sÃ, pero dónde está entonces el dinero que te tenÃan que dar por ellos, ocho hombres, lo eché dentro de la caja contadora. Esa es la verdad. En la caja cuando nosotros volvimos no habÃa nada más que tres o catorce pisos, pero eso fue lo que me dieron por los brillantes. Pero cómo hay ustedes a venderle en cantorce pesos uno brillante que iba a la lÃa más de cinco mil compadres. Usted no se da cuenta que eso es un robo. No le ocho chico palabras, que eso no fue un robothi y que fue entonces fue una equivacación. Qué equivacación un horror que lo tiene cualquiera es un horror, no horror. Es la manera que tiene usted de hablar el castellano o tres partidos, porque se dice equivocación y eso no fue lo que dije yo, el señor Usted dijo aquà vacaciones y no está bien dicho no, porque se dice boca y yo que dije vaca y la vaca no tienen bajos. SÃ, entonces que tú quieres discutir a horray a esta hora quieres discutir no, Señor no vamos a discutir leta a la gente que está durmiendo y cada vez que sea la boca explÃcame inmediatamente qué hice usted con esos brillantes ya yo lo dije chicos, lo vendà a cómo lo vendió a pseta cada uno. No sé qué me cuenta usted vendió esos brillantes a peseta cada uno. SÃ, pero que coste que la culpa no fue mà y de quién fue entonces el limpia voz, de qué limpia bota, de un limpia bota que tienen en esiones en el portan pegado a la joyerÃa. Yo sé que tú no me lo vas a creer, pero él fue quien tuvo la culpa de lo que pasó ahÃ, bueno, y qué fue lo que pasó nada, porque Limpia bota ese mientras se va a bañar a eso de las cinco de la tarde, incostumbra a dejar el sión guardado dentro de las joyerÃas de estos señores. Eso no es verdad. No la neta sÃ, pero esta Limpia bata es una persona muy decente y muy honrada, pero yo no se lo discuto. Pero a pesar de eso, él fue quien tuvo la culpa de todos. Por qué tuvo la culpa de todos tres partidos tú necesitas que claro que sÃ, no te basta con que una persona seria como yo te diga que él fue quien tuvo la culpa de todo. No, señor no me basta, porque porque usted puede estar diciéndome una mentira tú Ves. Eso es lo que me moleta a mà de los huess lo desconfiado que son todos ustedes, tres patines. Acabe de decirme qué cosa fue lo que hizo Limpia Voto. Le pongo ciento ochenta dÃas al limpiador. No usted ah Bueno, Bueno, Espérate, Espérate, Espérate. Lo que pasó fue que Limpia Botta guardó un sillón dentro de la joyerÃa y encima del mostrador puso el cartelito que tenÃa colgado del sillón y que tiene que ver que pusiera ese cartelito muchos chicos porque ese cantelito yo no sabÃa que era de Limpia Bata. Yo creÃa que ese cantelito lo habÃa puesto en Nanina y le ocho allà echa. Aunque asà fuera, qué importaba eso muchos chicos porque el cantelito, por un lado, decÃa asà bien, limpios a diez kilos y si el Limpia Bota oberÃa puedes tocartelito, por ese lado, no hubiera habido un programa. Pero lo malo fue que lo puso por el otro decÃa por el otro? Pues por el otra parte decÃa brillantes a veinte sentados? Brillantes a veinte sentados. SÃ, y ahà fue donde vino en la confusión, porque la na nina se fue, sin decirme, el precio de la cosa que vi allÃ. Y en eso llegó un señor me señaló un solitario que habÃa la videra y me preguntó cuánto vale ese brillante. Yo entonces miré por la tienda. Vi el carterito que decÃa brillante de veinte centado y le dije una peseta. Nada más acaballa menta. Le dijo a usted que el billante valÃa una peseta. SÃ, el hombre se puso de lo más contento. No regateo ni nada, no regateó. No. Lo que hizo fue que sacó la cartera. Me dio un billete de cinco pesos y me dijo póngase dos docenas, dos docenas Y y oye mi que coche las dos docenas se la envolvà en un cartucho, le di su vuelta al hombre y como vino ver gente a la media hora muchacho oye me se me llenó la tienda de marchar y siguió usted vendiendo brillantes a pese como no Chico, Mamita le vendà una sortija que era una belleza. Chico a en uno peseta. No es un real nada más, Mamita, le hice un cincuenta por ciento de cuento, pues trasta ser una persona de la familia. Cambié el favor. Entonces acabó usted con la joyerÃa. No Chico, la ballerÃa sigue donde estaba. Eso sÃ, la mercancÃa que queda es muy poca alguna que otra cosita de fal me. Basta. Escribais, Secretario, venga la sentencia esa equivocación que sufrió al quedarse solo me parece que hubo dolo doblez y mala intención. Devuelva, pues lo robado en ese Joyericidio Os saldrá de aquà premiado con diez años de presidio. Escucha el siguiente programa de la Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, mi mical y AnÃbal de bar por esta emisora hasta entonces. Manolo Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte. Amigos. Audio centrado







