June 10, 2023

Brillanticidio

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Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.

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Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.

La Tremenda Orden la Tremenda Corte con leopordo Fernández, Aníbal de mar Mi mi Cal y Miguel Ángel Herrera escribe Castor bis Po, producción y dirección. Miguel ya O audiencia pública, El tremendo Juez de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo podcast. Buenas noches, Secretario. Buenas noches, señor Juez. Qué tal de salud, pues hoy ya me siento bien, pero ayer me llevé un susto tremendo. Y eso, señor Jues, qué le pasó ayer que mi mujer hizo una sopa muy buena para el almuerzo y a mí la sopa es una cosa que men no me extraña, doctor, porque la sopa es una cosa muy sabrosa. La verdad, yo tengo un amigo que no come más que sopa. Se me cuenta, no come más que sopa. Nada más sabe. Cómo le dicen por eso, cómo sopinmpa y no se pone bravo por eso o no, cuando le dicen sopinmba, se pone bravo y hasta se faja. Pero como no come más que sopa. Nunca se fajan los golpes Y a qué se faja entonces a los sopap Pero cuénteme? Cuénteme? Qué fue lo que le pasó a usted, pues figúrese que, como estaba tan bueno, me comí seis platos de sopa y qué le ocurrió que por comer tanta sopa por poco me da un soponcio. No me diga, doctor, y usted está seguro de que el soponcio se lo produjo. La sopa. Sí, tuvo que haber sido la sopa por qué, porque me dio de sopetón y, además de eso, porque me produjo un sueño soporífero. Ah no, entonces, no hay duda. No. Y si la cosa es así, señor Juego, usted no debe comer sopas y que debo comer entonces frijoles. Dígale a su mujer que le ponga frijoles por la mañana, frioles por la tarde y frio bles por la noche. No de eso nada, y póngase ahora mismo diez pesos de multa. Eh, pero por qué claro con lo que usted quiere deja fríjo hablarme no, señor Juez, palabra que no había pensado en ella. Por si acaso y vamos a lo importante, qué caso tenemos hoy el dependiente de unos joyeros que por poco acaba con la joyería, qué fue lo que hizo lo acusan de haberse robado una pila de brillantes. Llama entonces a los complicados en ese brillante y city enseguida. Señor Juez, luz María Na Nanina a aquí como todos los días, Leóncio, agarró pin y rompe cocos, se vio o sé candelario, tres papines, larrea falta alguien por llamar Secretario. He estado dos mío ahí no le pasa a ustedes hay que llamarlo así. Ese los ahoritas se lo llevan para el presiento. No importa. No, señor Juey, ya están todos aquí. Veamos entonces quiénes son los que acusan. Na Nanini, yo, señor Wey esa sinvergüenza de tres patines no roboma de cinco mil pesos brillante parece mentira caballero que me digan eso a mí yo no me ha robado nada. Leóncio chico como que no se robó nada. Todavía tiene usted el descaro de negarlo. Sí, señora, porque yo soy incapaz de robarme nada. Si en este mundo hay una sola persona honrada a esa persona, soy yo usted, sí, señora, yo mismo, cuando yo iba a la escuela, el Maestro siempre me ponía de ejemplo para lo de manchacho. El Maestro lo ponía usted de ejemplo sí. Es más, esto se pasaba en la vida diciéndole a los otros velo sípidos cómo velo sipers a lo que estaba en el colegio, scípulos, discípulos es de tres ruedas. No, no, ese es el Velociprisí decía niños, fíjense bien en lo que hace tres. Patinito, fíjese mucho en lo que él hace y luego les decía que hicieran lo mismo. No le decía que hiciera todo lo contrario. No me diga y eso le llama a usted ponerlo de ejemplos sí, porque lo que pasaba era que ese maestro me tenía aquí ni na mí, como que Nina le daba quinina para la fiebre, no que no me podía ver chiquinquina inquina es donde dobla la calle. No no, señores, eso es esquina. Sí, parece, porque yo sabía más que es como como usted sabía más que ya lo creo que sí figúrate tú que una tarde no pasamos dos horas discutiendo, porque él estaba empeñado en que quince y dos erra y guarda deecisiete. Es claro que si gua tres para times, pero cómo va a ser igual chicos, tú quieres convencerte de que quince y dos no hay guarra decisiete, como muy sencillo por párate en quince y dos a esperar una guagua que vaya por diecisiete a ver si tú lo puedes coger Campbell favor, eso serán el vedado. Tres patines, pero no es la aritmética. La aritmética, qué va arriba la aritmética no es ningún barrio. Tres patites a ver, Leoncio, explíqueme usted cómo tuvo lugar ese robo. Puede ver a usted, señor Wey resultase que Nananini yo tenemos una joyería muy buena donde se vende una prenda magnífica, sobre todo muy originales. Qué es lo que tienen de originales? Puede, por ejemplo, que nosotros somos los únicos joyeros en la Habana, que vendemos el manzanillo, y que es el manzanillo, un anillo que tiene fama de manzana. Bueno, pero le abierto que hay una joyería ahí que le está haciendo la competencia, porque ha inventado los majaretes y que son los más agretis uno aretes que tiene forma de maschinteira. Esta bañaría no es como no, señores, es una joyería nueva que abrieron ahí hace poco montar con todos los adelanto modernos, que adelanta modernos son lo que tiene mucho mire En primer lugar, cuando usted entra en la sala, en esa sala de las joyer y así lo primero que se encuentra son tres sillas y para que están las tres sillas para ponerlo tresillos, porque así de la casa, entonces te sigue y arriba de una mesa hay una baraga y un pomo de patillas de clorato. No me digas y para qué quieren esa joyaría la baraja hombre para hacer los solitarios y la patilla de clorato hombre para la gargantilla. Chiqui Y después de eso todos lo dependientes tienen que andar en apargatas. Qué tienen que andar en alpargata hombre para que no se Despierten la dos mil on el Secretario póngale diez pesos de multa, tres pa tiene por meter paquetes en este jugado. Ay en medida Silencio. Prosiga usted, Leoncio. Quedamos en que Nananina y ustedes tienen una joyería. No es eso, sí, señor en cuya joyería cometimos la imprudencia de colocar la tripatín en calidad independientes y por qué cometieron ustedes esa imprudencia, porque usted no sabe cómo es tres patina. Pidiendo trabajos, señor Juez, se pone a llorar en su demostrador hasta que hace un charquito y no hay más remedio que colocarlos, porque esa es su táctica de tres patines, como verle el corazón a la gente para robarle después, verdad, un chico palabra que ahí no hubo robo ninguno. Yo fui a pedir trabajo en esa joyarías, porque a mí me gustan mucho las sortijas, lo collarres y toda esa bisutería les gustan. Las joyas. Sí, las únicas que no me gustan son los prendedores. Por qué, porque de cada cien veces que veo un prendedor noventa y nueve me viene a aprender a mí vamos usted se refiere a los prendedores con uniforme. Verdad. No go porque también lo hay metido de paisanos. Muy bien. Entonces ustedes colocaron a tres patines como dependiente de esa joyería. No ese, señor. Sí, señor, y el mismo día que lo colocamos, nos robó los brillamos. No, señora, no me levante ca lunes, porque yo no me robé nada aquí donde ustedes me veo. Oígame, yo tengo la consencia muy limpia. Chico, bueno, porque la habrá usted mandado la tintorería, pero usted te robó los brillantes. Hágame el favor, Chico, pero tu habeito que hostinación la de esta señora Chi tres patines se así una vez j subida y diga la verdad, usted se robó esos brillantes. Cómo me trañan la pregunta de ese chico. Tú Tú me has visto a mí oye me carga de bandido, Mithu, Tú no estás viendo la honradez reflejada en los ojos. No, señor yo soy un hombre que duermo con los ojos vientos Hechi, con los ojos abiertos. Chico está enfermo. No está viendo la inocencia retratada en miche en plan, no, señor, y que lo que está viendo tú de todos, lo que estoy viendo es una cara de sinvergüenza muy grande y no será que tú te estás viendo tú mismo. Oye meeren en el gritar, el lep cien peso de multa por esa pregunta, que esa es graciosa. Bueno, Vamos a ver si aclaramos el robito eso cómo ocurrieron las cosas. Nana Nina, verá usted, señor Juez, a tres patines. Lo colocamos nuestra joyería el martes por la mañana y el martes por la tarde. Leoncio tuvo que salir a un asunto muy urgente. Alguna compra de joyas, no un pelado que tenía que hacerse de todas maneras, porque estaba muy peludo. Ah bueno, y qué pasó, pues, qué neóncio se fue dejándome en el establecimiento a mí. Pero a poco rato me llamó por teléfono mi tío Ancho para decirme que mi tía Sara y mi prima mick Dalia acababan de ser ingresada en la quinta. Y eso que tenía su prima Migdalia pig Dality y su tía Sara Sarampión vaya por Dios. Bueno Y qué, pues, figúrese ustedes que no tuve más remedio que irme. Yo también y como tres patines, se quedó solo en la joyería, aprovechó la ocasión para robar no más de cinco mil pesos en brillantes. No es verdad. Eso, señora yo no me robé nada. Bueno, y dónde están los brillantes. Entonces lo bendichico no eran para vender, sí, pero dónde está entonces el dinero que te tenían que dar por ellos, ocho hombres, lo eché dentro de la caja contadora. Esa es la verdad. En la caja cuando nosotros volvimos no había nada más que tres o catorce pisos, pero eso fue lo que me dieron por los brillantes. Pero cómo hay ustedes a venderle en cantorce pesos uno brillante que iba a la lía más de cinco mil compadres. Usted no se da cuenta que eso es un robo. No le ocho chico palabras, que eso no fue un robothi y que fue entonces fue una equivacación. Qué equivacación un horror que lo tiene cualquiera es un horror, no horror. Es la manera que tiene usted de hablar el castellano o tres partidos, porque se dice equivocación y eso no fue lo que dije yo, el señor Usted dijo aquí vacaciones y no está bien dicho no, porque se dice boca y yo que dije vaca y la vaca no tienen bajos. Sí, entonces que tú quieres discutir a horray a esta hora quieres discutir no, Señor no vamos a discutir leta a la gente que está durmiendo y cada vez que sea la boca explícame inmediatamente qué hice usted con esos brillantes ya yo lo dije chicos, lo vendí a cómo lo vendió a pseta cada uno. No sé qué me cuenta usted vendió esos brillantes a peseta cada uno. Sí, pero que coste que la culpa no fue mí y de quién fue entonces el limpia voz, de qué limpia bota, de un limpia bota que tienen en esiones en el portan pegado a la joyería. Yo sé que tú no me lo vas a creer, pero él fue quien tuvo la culpa de lo que pasó ahí, bueno, y qué fue lo que pasó nada, porque Limpia bota ese mientras se va a bañar a eso de las cinco de la tarde, incostumbra a dejar el sión guardado dentro de las joyerías de estos señores. Eso no es verdad. No la neta sí, pero esta Limpia bata es una persona muy decente y muy honrada, pero yo no se lo discuto. Pero a pesar de eso, él fue quien tuvo la culpa de todos. Por qué tuvo la culpa de todos tres partidos tú necesitas que claro que sí, no te basta con que una persona seria como yo te diga que él fue quien tuvo la culpa de todo. No, señor no me basta, porque porque usted puede estar diciéndome una mentira tú Ves. Eso es lo que me moleta a mí de los huess lo desconfiado que son todos ustedes, tres patines. Acabe de decirme qué cosa fue lo que hizo Limpia Voto. Le pongo ciento ochenta días al limpiador. No usted ah Bueno, Bueno, Espérate, Espérate, Espérate. Lo que pasó fue que Limpia Botta guardó un sillón dentro de la joyería y encima del mostrador puso el cartelito que tenía colgado del sillón y que tiene que ver que pusiera ese cartelito muchos chicos porque ese cantelito yo no sabía que era de Limpia Bata. Yo creía que ese cantelito lo había puesto en Nanina y le ocho allí echa. Aunque así fuera, qué importaba eso muchos chicos porque el cantelito, por un lado, decía así bien, limpios a diez kilos y si el Limpia Bota obería puedes tocartelito, por ese lado, no hubiera habido un programa. Pero lo malo fue que lo puso por el otro decía por el otro? Pues por el otra parte decía brillantes a veinte sentados? Brillantes a veinte sentados. Sí, y ahí fue donde vino en la confusión, porque la na nina se fue, sin decirme, el precio de la cosa que vi allí. Y en eso llegó un señor me señaló un solitario que había la videra y me preguntó cuánto vale ese brillante. Yo entonces miré por la tienda. Vi el carterito que decía brillante de veinte centado y le dije una peseta. Nada más acaballa menta. Le dijo a usted que el billante valía una peseta. Sí, el hombre se puso de lo más contento. No regateo ni nada, no regateó. No. Lo que hizo fue que sacó la cartera. Me dio un billete de cinco pesos y me dijo póngase dos docenas, dos docenas Y y oye mi que coche las dos docenas se la envolví en un cartucho, le di su vuelta al hombre y como vino ver gente a la media hora muchacho oye me se me llenó la tienda de marchar y siguió usted vendiendo brillantes a pese como no Chico, Mamita le vendí una sortija que era una belleza. Chico a en uno peseta. No es un real nada más, Mamita, le hice un cincuenta por ciento de cuento, pues trasta ser una persona de la familia. Cambié el favor. Entonces acabó usted con la joyería. No Chico, la ballería sigue donde estaba. Eso sí, la mercancía que queda es muy poca alguna que otra cosita de fal me. Basta. Escribais, Secretario, venga la sentencia esa equivocación que sufrió al quedarse solo me parece que hubo dolo doblez y mala intención. Devuelva, pues lo robado en ese Joyericidio Os saldrá de aquí premiado con diez años de presidio. Escucha el siguiente programa de la Tremenda Corte con Leopoldo Fernández, mi mical y Aníbal de bar por esta emisora hasta entonces. Manolo Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte. Amigos. Audio centrado