Billetericidio
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La
Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas
estaciones de Grupo Radio Centro.
#grc
0:04 La Tremenda Corte. La Tremenda Corte. Audiencia pública, el tremendo juez de La Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, secretario. Buenas noches, señor juez. Espérese, antes de comenzar, hágame el favor de anotar ahÃ. SÃ. Ponga de multa. SÃ. A Bebo Oteiza e hijos y familia Le pone dos pesos de multa cada uno. Dos pesos de multa al doctor Oteiza. Muy bien. Continúe.¿ Qué decÃa usted? No, le querÃa preguntar cómo se siente usted hoy, doctor. Yo me siento campana. Me siento como si me hubieran quitado 20 años de encima.¿ Y qué piensa hacer con los 40 que le quedan? Póngase 40 pesos de multa para que aprenda a restar un poco mejor.¿ Cómo para que aprenda a restar?
0:57 Claro que sÃ, porque si quitándome 20 me quedan 40, eso quiere decir que tengo 60 y yo no tengo 60 años. No, pero si yo me referÃa a los 40 que le quedan a usted de vida. Ah, usted se referÃa a eso. Naturalmente, doctor. Yo le pregunté,¿ qué piensa usted hacer con los 40 años que le quedan de vida? Ajá. Porque se ve usted tan saludable que seguro que va a llegar a los 100. Ah, bueno, quÃtese la multa entonces. Digo, no, vuélvasela a poner. Por qué? Porque si viviendo 40 años más, llego a los 100, sigo teniendo 60.¿ Y qué culpa tengo yo de que las matemáticas sean asà Póngase 10 pesos más por echarle la culpa a las matemáticas. Y a ver qué caso tenemos hoy. Una bronca entre dos billeteros. Pues llámelos complicados en ese billetericidio. Enseguida, señor juez.
1:41 Luz MarÃa Nananina. Aquà como todos los dÃas. Leoncio Garrotini Rompecocos. Servidor. Simplicio Bobadilla y Comejaibas. ¡Ah! José Candelario Trespatines.¡ A la reja! Con que otra vez a la reja, ¿no? Secretario. DÃgame, doctor. Empiece por ponerle cinco pesos de multa a Trespatines por las rejitas. Pero, óigame... No tengo nada que oÃr, señor Ah, pero asà es la cosa, caballero. Vámonos para otro juzgado, que esto no sirve.¿ Qué ha dicho usted? Al que se mueva de aquà le pongo cadena perpetua y un dÃa.¿ Cadena perpetua y un dÃa SÃ, señor.
2:25 ¿Qué, se van para otro jugado? No, nos quedamos aquÃ. Si esto está bien, chico, esto está bueno La verdad es el caso A ver,¿ por qué fue la bronca esa Bueno, porque Tres Patines la tiene cogida con el pobre Simplicio, señor Juin. ¿Yo? SÃ, señor, usted, que no lo deja vivir en paz. Hágame el favor, pero si él es quien no me deja vivir a mÃ. Mentira, que yo a usted no le hago nada.¿ Verdad que no, padrino? Claro que no, hijito. ¿Cómo, hijito?¿ Simplicio es hijo suyo, Leoncio? No, no, señor juez, es aejado. Pero yo le digo hijito porque todo el mundo dice que visto de perfil, con los ojos cerrados y acabado de pelar, se parece un poco a mÃ. Un poco?¿ Un poco nada más? Se parece bastante. Lo único que tiene la cara un poco más chiquita y más estrecha. SÃ, parece que fue un anteojo que tuvo la madre.
3:12 Un anteojo? Un anteojo, chico.¿ Qué anteojo es ese? Cuando ella, antes que nacÃa, que siempre la... Antojo. ¿Eh? Antojo. Antojo no es para mirarla... No, ese es el anteojo ¿SÃ? SÃ, señor. Parece que fue un antojo de eso Pero cómo un antojo? SÃ, cuando la mamá de Ciplicio estaba en el aeropuerto de Pancho Rollero.¿ De qué Pancho Rollero? Pancho Rollero, el... Rancho Bollero. Rancho Bollero, esperando el cigüeño plano. Oye, que viene procedente de ParÃs,¿ tú sabes? Sà Pues se le antojó comer guayaba, parece que no se la dieron y por eso el muchacho este nació asà con una cara de guayabito que, óyeme... Venga acá, y eso de los antojos es cierto.
3:52 Que sà es cierto. FÃjese en Tres Patines, señor juez, para que usted vea. Qué tiene Tres Patines Qué tiene Tres Patines? Que la mamita de Tres Patines, cuando estaba en el aeropuerto también, se le antojó comer sopa de fideo, no se la dieron y por eso Tres Patines, mire cómo nació tan flaco y tan raro como está. ¿Mire?¿ Usted me vio nacer a mÃ? ¿Yo? SÃ. No, señor. Eso me lo contó el más chiquito de los hijos de usted cuando yo iba a la escuela. Ah usted se refiere a la escuela nocturna para adultos analfabetos? No, señor. Yo me refiero al kinder. Ah, kinder. Usted estaba de maestra allÃ, ¿no? Bueno bueno. No discutan más. No, pero ese es el anteojo.¿ Qué anteojo es eso? Va a seguir con los anteojos. Antojo. SÃ. A ver, Simplicio,¿ qué fue lo que le hiciste tú a Tres Patines?
4:38 Yo nada, señor juez, nada. Ãl es quien no me deja trabajar a mà en la calle San Rafael. Ah, pero tú trabajas en la calle de San Rafael. SÃ, señor. Yo le aconsejé a Leoncio que lo estableciera allÃ. Porque es simplicio. Ahà usted lo ve con esa cara de bobo que tiene. Tiene una voz estupenda. No me diga Tiene buena voz. MangÃfica, señor juez.¿ Cómo mangÃfica? SÃ, mangÃfica.¿ Eso no viene de mango? No, padrino, no. Tú estás confundido. No se dice mangÃfica.¿ Y cómo se dice entonces? MangÃfica, porque eso viene de manÃ. Oye, eso, qué par de esos gorros con los dos, ¿verdad, señor? SÃ, bueno Oye, qué par de esos gorros con los dos. SÃ, hay algo de eso, hay algo de eso. Pero venga acá, Tres Patines, usted sabe decirlo bien. Hombre, por Dios chico la pregunta me ofende, chico. No, dÃgame. Se dice magnÃfica, porque eso viene de magnesia, chico.¿ Con qué? De magnesia, ¿no? ¿No? De magnesia.
5:32 De gimnasia. No, magnesia Póngale un sulfato de multa a Tres Patines, secretario. En fin, dicen ustedes que Simplicio tiene buena voz. Ya lo creo que sÃ, señor juez. Yo lo vi a cantar en la ducha de su casa y enseguida me di cuenta de que Simplicio tenÃa un tesoro en la garganta. Claro, y cuando él me lo dijo a mÃ, yo le aconsejé que lo llevara un maestro de canto Y usted lo llevó, Leoncio? Oh, sÃ, señor juez. Y el maestro le dijo, a ver, canta ahà un trozo de ópera. Y Simplicio lo cantó. SÃ, pero el maestro le dijo, no, para la ópera no sirve, ¿eh? Ah, para la ópera no servÃa. No, señor juez. Entonces el maestro le dijo, canta un bolero. Y Simplicio cantó el bolero.
6:12 SÃ, pero el maestro le dijo, no. Para radio no sirves tú tampoco. Qué me cuenta?¿ Tampoco servÃa para radio? Tampoco, señor juez. Pero entonces el maestro le dijo, canta ahà el 22.000 pelados para mañana. Oiga, señor juez. Ahà mismo fue donde el maestro dijo entusiasmado. Para lo que tiene este muchacho una voz privilegiada es para vender billetes Ah, para eso sà servÃa. Sà servÃa. Que si servÃa. Simplicio, cántale algo al señor Hueva que te oiga. Bueno, me da pena, señor.¿ Pero qué te va a dar pena, chico, si tú lo haces muy bien? Bueno, es que no traje la música, ¿sabe?¿ Pero qué? No importa, chico, aunque sea de oÃdo. Mira, cántale un quince mil, que son los que te quedan a ti mejor que hace unas notas.
6:53 Bueno, bueno. El 15.000 solito mañana se juega! Ay,¿ qué le pareció, señor juez? DÃgalo con confianza, no le dé pena. Efectivamente, el muchacho tiene poquita voz, pero la poquita que tiene es como para que no le compre un billete a nadie.¿ Pero qué dice usted, compadre, si es una voz preciosa? Por eso mismo, uno se queda extasiado yéndolo a pregonar y se olvida de comprarle los billetes. ¡Ah, vamos! ¡Ah, vamos! Oye, Simplicio, oye, tienes que ensayar un poco más, ¿eh? Porque mañana se juega Hay un remenón que no te quedó muy bien. Bueno, eso no es falta de ensayo, señora. No discutas, muchacho. Eso es falta de ensayo. No, padrino, no.
7:35 Eso fue que Tres Patines me dio una patada en la boca y me desafinó las cuerdas vocales Usted está oyendo eso, señor juez? Usted tiene que condenar a Tres Patines de todas maneras. Y bien que sÃ, señor juez. Hágalo por Nananina, por mà y por la escala de Milán. Y qué tiene que ver la escala de Milán con todo esto? Bueno señor juez, si en Milán hay loterÃa,¿ quién quita que algún dÃa veamos a Simplicio pregonando billetes en la puerta de la escala de Milán? Y usted cree que lo van a dejar que pregone billetes en la puerta de la escala de Milán? Ay,¿ por qué no? Si lo que tiene Simplicio en la garganta es un tesoro.¿ Qué es lo que tiene Simplicio en la garganta? Un tesoro. Y eso le cambiaron el nombre a los terneros ahora.
8:16 No, señor, no le cambiaron nada. Y usted lo que tiene es envidia.¿ Por qué Simplicio canta mejor que usted? Usted no cantará más que Decima Guajira y muy mal cantado. Dios lo libre, óyame, Dios lo libre a ese niño Vamos, vamos. Dios lo libre. Vamos, no empiecen a discutir. No, si no es discutir es una aclaración pertinente. Porque usted dice que Dios lo libre él puede cantar mejor que usted. Pero él es infisionado.¿ Cómo infisionado? Y yo soy billeterro que, oiga, me echo de abajo. Yo aprendÃ... Aprendà con los boletos, vendiendo boletos. Tú lo único que cantaste bien es pico un pan y bajÃn. Empezó con boletos. SÃ, el aprendizaje. Bueno, sÃ.¿ Qué pasó con Simplicio y con su voz? Pues que como el maestro dijo eso, yo pensé, pues nada, que se dedica a vender billetes y ese es su porvenir.
9:01 Y le puse a Simplicio un establecimiento de vender billetes en la calle de San Rafael. Ah,¿ le compró usted una vidriera? No, no, señor juez. Lo que le compré fue un sombrero.¿ Cómo un sombrero? SÃ, un sombrero de paja con dos ganchitos delante para colocar el cartón con el número. Ah, vamos, el establecimiento era ambulante SÃ, señor, pero a Tres Patines se le ha metido en la cabeza que Simplicio no venda billetes en San Rafael y lo quiere botar de allà de todas maneras. Venga acá, Tres Patines, contésteme,¿ por qué es eso? Esa calle es suya. Bueno, chicos No contésteme primero, es suya la calle. Bueno, espérate, yo te voy a... SÃ, pero piensa lo que va a contestar. Yo no voy a contestar, chicos. Lo que se dice es mÃa. SÃ. MÃa, mÃa, mÃa. SÃ. No. Ah, no es suya la calle. Claro. Pero bueno. Pero yo estaba allà primero. Y el niño este me tiene salado a mÃ, chico, porque desde que se apareció por allÃ, óyeme, no me deja vender billetes, chico Desde qué se apareció?¿ Y hace mucho tiempo que se apareció?
10:03 Haberá unos tres meses, una cosa asÃ.¿ Y antes usted vendÃa muchos billetes?¿ Cómo no voy a vender, chico, si yo era solo en la calle?¿ Qué cantidad vendÃa usted mensual? Yo vendÃa unos 17, 18 pedazos el dÃa de la jugada. 18 pedazos. Y con 18 pedazos usted vivÃa. A cómo vendÃa usted los billetes? Según, chico, como se pueda. Uno a 18 centavos, otro a 14. No me diga. Los americanos que no saben lo que es, los disparaba a 1.20 y 1.40. Asà que usted vendÃa el billete a 14, a 18. Yo se lo he vendido a gente de Transerva hasta como certificado médico. Se lo he llenado por atrás y tacha.
10:45 Entonces usted vende los billetes asÃ, como le da la gana, no tiene un precio fijo para vender los billetes. No hay precio fijo porque tú sabes que es flurtua. Flurtua, ¿no? La venta flurtua. El precio sube y baja de acuerdo con la demanda que hay, ¿no? Pero es que el precio puede venderse a 20, 25, pero menos. Asà lo vendÃa tú y te era el negocio.¿ Quién ha vendido billetes, señor? Además, dÃgame,¿ qué es lo que le hace a usted Simplicio? Bueno, chicos, fÃjate, resulta ser, para que tú te des cuenta, que yo soy el que tengo la razón. SÃ, dÃgame. OÃste, y no la pido porque la tengo. SÃ. Porque esa es una cosa, óyeme, que la ve cualquiera que tenga dos dedos de frente, que tú no los tienes.¿ Cómo que yo no los tengo? No, tú tienes más de dos dedos, chicos. Ah, bueno, está bien, entonces. Tú tienes una cuarta de frente bien medida. Está bien.¿ Qué es lo que pasa con Simplicio? Nada, que yo soy billetero también, comprende, y toda la mañana yo me levanto tempranito de casa, con el primero buchito de café, siendo el cabrezgarro, y a eso de las diez o diez y media, me lavo la cara, me evito, me peino, corto las uñas.
11:50 Suprima todo eso, hágame el favor Qué cosa, su primo? Eso de lavarse y vestirse. Compadre,¿ cómo voy a salir sin lavarme la cara y sin vestirme? No, yo no le digo... Yo le digo que no deje de hacerlo. Lo que le digo es que no me interesan esos detalles y que vaya al grano.¿ A qué grano, chico? A lo que estamos hablando.¿ Nosotros estábamos hablando de algún grano? No, tres patines. Estábamos hablando de billete.¿ Y qué fue lo que dije yo, chico? Usted dijo que se levantaba temprano, que se vestÃa, que se lavaba la cara, cosa que a mà no me interesa. No me diga.¿ A ti no te interesa lavarte la cara? No, digo sÃ. Pero acabe de explicarme qué es lo que le hace a usted Simplicio a los condenos y más averiguaciones.¿ A Simplicio? No, a usted. Ah, bueno. Lo que pasa es que a mà todos los dÃas yo me levanto temprano. ¿OÃste? SÃ. Lo primero que hace es zafar en los nudos los zapatos que yo siempre me los quito marrajos. Y entonces, cuando canta el gallo...¿ Qué gallo?¿ Qué gallo? Un gallo, uno que me llevé de ahÃ, de un patio de marianado, chico.¿ Cien pesos de multa por robarse gallos en marianado? Oye, viejo, pero a ti no se te puede contar un secreto, de gracia cualquiera tú, chico.¿ A qué juez le puede usted decir que se ha robado un gallo en marianado sin que lo condenen el acto, Tres Patines?
12:55 hable boberÃa, tÃo. Yo se lo dije al juez de Marianao y no me puso, oye, no me puso 100 pesos de multa. Le pondrÃa 180 dÃas. No, señor, ¿cuánto? 180 dÃas. Eso mismo fue lo que me puso. Esa es la jirafa, ¿no? Tarifa. ¿Eh? Tarifa. La tarifa es eso. A ver,¿ qué es lo que se trae usted entonces? Lo que yo me traigo o lo que yo me llevo. Lo que se trae, porque lo que se lleva ya veo que son gallos.¿ Qué hace usted después que se levanta por la mañana? Bueno, desayunarme. Cuando mamita me da el desayuno.¿ El desayuno? Tú me viste, ¿no? No, señor. Cuando mamita me da eso, yo hago asÃ. Me voy para la calle de San Rafael a vender billetes. Porque yo vendo billetes allà y tengo mejor voz que Simplicio, para que te lo sepas.¿ Qué va a tener usted, hombre? Si parece un pito auxilio con catarro.
13:44 No me diga boberÃas, señor. A mà una vez me oyó pregonar billetes un americano. Y me dijo que si en el norte hubiera loterÃa, me contrataba en el Artoche. SerÃa para darle vueltas bombas. No, señora, para cantar los números con Mario Lanza de compañero.¿ Cómo de compañero? SÃ, Mario Lanza ya es niño de la beneficencia, chico. Para cantar. Yo canto el 13.013 y Mario Lanza le mete el lado. Cien pesos!¡ Cien pesos Cien pesos Ya ya Vamos a creérselo.¿ Pero qué tiene que ver todo eso con Simplicio? Bueno, chico, porque lo que pasa es que el niño es... Me está esperando siempre. Cuando yo llego se me coloca detrás de mà sin decir nada. Oye, mi sombra. Yo voy delante gritando y gastando saliva. Y él ahà detrás de mà guillao, guillao. Y calladito la boca sin tirar un chÃcharo.¿ Cuando de veras y qué? Nada, que cuando alguien llama billetero. Ãl grita, voy. Se me manda a correr como corre más que yo. Llega primero, vende su billete y me da a mà en el suelo, chico. Ah, vamos, lo tiene usted pregonando todo el dÃa para él. SÃ, chico, y eso que yo siempre voy tirando caca de plátano para atrás para ver si rebala un dÃa y se rompe una pata, chico. Vaya, hombre.¿ Es cierto que tú haces eso, Simplicio?
14:57 Bueno, este, yo...¿ Qué digo, padrino? Que sÃ, chico. Además,¿ por qué no va a hacer eso el muchacho?¿ Acaso tiene él la culpa de correr más que Tres Patines? Ahà está. Y si Tres Patines quiere correr más que él, que compre una bicicleta, ¿no? Bueno, pero es que además el niño ese me está desacreditando. Mira, yo tenÃa un comerciante ahà que me compraba siempre. Oye, y ya no me compra por culpa de Simplicio, chico. Por culpa mÃa.¿ Pero si yo le dije al comerciante ese que tú eras un cheque al portador? Mentira, no, no, tú no le dijiste un cheque al portador, ¿no?¿ Qué le dije entonces? Un ñeque para el comprador le dijiste. Ah, bueno, me equivocarÃa. Claro que sÃ,¿ y usted le va a hacer caso a la equivocación de un muchacho? SÃ, pero es que el comerciante, sÃ, porque él le hizo caso, porque cada vez que yo me acerco no está el hombre, se puede hacer cruce con los dedos. Si me dicen fuera de aquÃ, no quiero ñeque el establecimiento mÃo.
15:46 Ah, entonces la bronca fue por eso. SÃ, señor, porque Tres Patines le prohibió a Simplicio que vendiera billetes a menos de un kilómetro de distancia de él. Exactamente, señor juez. Y entonces yo me calenté, fui para allá, me enredé con Tres Patines y le metà una patada en el pañuelo.¿ Y en el pañuelo por qué? Porque Tres Patines usa el pañuelo en el bolsillo del pantalón. SÃ. Entonces usted fue el que empezó la bronca. No señor. La bronca la empezó tres patines que le pegó a Simplicio. Pero él no se querÃa ir. Entonces no tuve más remedio que que monestarlo, chico. Ah, usted lo amonestó. SÃ, le moneté una patada en el dedo gordo de la mano derecha que le rompà tres dientes, chico. ¿Cómo, cómo?¿ No dice usted que esa patada se la dio en el dedo gordo de la mano derecha?
16:28 SÃ, chico.¿ Y entonces cómo le rompió tres dientes? Porque si plicio se chupa el dedo, chico. Y usted cree que esa es manera de amonestar a un muchacho? Pero óigame, si es que ayer, óigame, yo le estaba vendiendo seis pedazos de billetes a un señor ahà educadÃsimo. SÃ. Que es Coime de Villar, el hombre. Que se veÃa, óyeme, que era un caballero. Y cuando yo estaba haciendo mi negocio, viene el niño ese y le dice, señor... Oiga, no le compré esos billetes que son del sorteo pasado.¿ Tú crees que hay derecho a eso? No, de ningún modo. Porque supongo que los billetes no serÃan del sorteo pasado, ¿verdad? No, no, eran del otro, del anterior.¿ Cómo del anterior SÃ.¿ Entonces esos billetes ya se habÃan jugado? SÃ, pero no habÃan salido. Estaban nuevecitos, sin una manchita ni nada siquiera.¿ Y usted vende billetes que ya se han jugado?¿ Y qué tiene que ver eso, chico? No venden automóviles, muebles y hasta ropa de uso, chico. SÃ.¿ Y entonces por qué no se van a vender los billetes de uso también, chico?
17:19 Escriba ahÃ, secretario. Venga la sentencia. Hay dos cosas indudables y que se ven claramente, que ninguno es inocente y que todos son culpables. Más como el billete usado no es vendible ni aún en broma, Tres Patines se ha ganado 30 dÃas en la loma. con Leopoldo Fernández, AnÃbal Demar, Mimà Cal, Miguel Ãngel Herrera, Edwin Fernández y Armando Soler. Escribe Castro Obispo. Producción y dirección Miguel Yao. Manolo Iglesias que les habla les dice¡ Muy buena suerte, amigos! Audio Centro
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