Americanicidio

Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.
Escucha los mejores casos de la serie de comedia radiofónica cubana La Tremenda Corte, que fue transmitida por décadas en México en las distintas estaciones de Grupo Radio Centro.
La Tremenda Corte? La Tremenda Corte? Con leoporto Fernández, AnÃbal de mar Mi mi Cal y Miguel Ãngel Herrera escribe Castor Bispo, producción y dirección. Miguel ya O audiencia pública, El tremendo Juez de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso. Buenas noches, Secretario. Buenas noches, señor Juez. Cómo se siente hoy como una roca? Como una como una roca, ah perdón, le entendà como una foca. Póngase un peso de multa para que otra vez entienda mejor. Está bien que le vamos a hacer, pero se siente usted fuerte. Entonces bien, que sÃ. Hoy me siento tan fuerte que le acabo de mandar una carta a rock Y Marciano retándolo para que boxee conmigo. Pero si rock Y Marciano ya no boxea, por eso le mandé la carta que, si no no se la mandaba. Bueno, señor ver Veiga, venga acá y qué hace ustedes si el cantero se equivoca y en lugar de entregarle esa carta, rock Y Marciano, se le entrega Patrion. Le pongo ciento ochenta dÃas al cartero, ciento ochenta dÃas a Patterson y otros ciento ochenta a usted. Eh a mà por qué por sugerir la idea nada más de manera que procure que el cartero no se equivox Y a ver qué caso tenemos hoy un murto de cuánto de cien pesos a quién le robaron esos cien pesos a un americano, pues llama entonces a los complicados en ese american y cityo enseguida. Señor Juez luz MarÃa Nananira, aquà toma todos los dÃas. José Candelario, tres patines a Larrea, viste rober toy y want sty he Houth, YouTube, Mistar Very welland youx Chava, qué dijo usted? Qué chévere? En fin, Mr Robert, qué le ha pasado a usted que me se ha robado otra vez por el señor tres pistones, el señor tres pistones, a verme robatos cien dólares. Heme cuenta con que robando a los turistas también tres patines no chicos. Yo no chico. No oye que mismo está diciendo que se lo robó tres pitones, pero es que tres pitones es usted de quando de siempre. No es verdad. Yo siempre he sido tres patines. Ya lo sé, Pero lo que pasa es que el americano no habla bien el español y se equivocó en el nombre y que no se habrá equivocado también en lo de los cien peresos jesue es lo que vamos a aclarar ahora. Precisamente usted le robó algo al americano. Nada chicos. Lo que se dice nada. Seguro que vea mamá manejando un agua, agua de la Ruta nueve. Si no hay verdad, Chico, bueno, pues entonces ya se puede sumar y estoy comprando el uniforme de guagüero porque usted le robó. Sienmpezo a Mr Tu bai Bol y a usted qué le importa. Esto sÃ, no importa, porque es un abuso. Usted cree que está bien. Eso de que Mr. To Bay venga de California que ustedes robé cien peso aquà en Cuba, como the California tú r de California americano. Yes, entonces hemos medio paisano chico. Hay usted serk de California, también no de California, No, pero soy del otro Cali. Qué calle del Cali mete calimete mi no conocer ese pueblo. Eso está en Illinois. No, eso es estar y matan. Soy ya ya tres patines. No me compres. No saben más, bueno, no sabe el mapas de usted. Tampoco no me converse más con el americano, pero déjeme darle cova. Señor, va a ver si no me acusa ninguna coba, ya la acusación está hecha y al americano no se puede volver atrás. Claro que no. Y si no lo acusa, a él, lo acuso yo, que es lo mismo Y a usted quién lo lo mete aquÃ, señora, y yo le hice algo a usted, bueno hoy, no, ah, bueno. Le robó a usted cienmpson americano y eso es perjudicial para el turismo. Y a usted qué le importa tagorismo, señor qué es aurismo, turismo, pero cómo no me iba a importar si tengo un sobrino que vente mal acá chi, bueno, no na ni nada. Es eso ya vamos a ver tres patines. Cómo lo robó a usted los cien pesos americanos chicos de la manera más fácil que tú te puedes imaginar. La cosa fue fácil, no facilÃsima. El americano estaba, Ãl estaba que ay ay eh, entonces ay me dan el corazón que yo metà la pata Qué me cuenta ya metió la pata o come a quién. Confianza chico, en confianza de amigos de hombre, hombre tuyos que tú me preguntas. Yo le pregunté que cómo le habÃa robado a usted los cien pesos al americano. Y eso es lo que yo trata de explicar. Eso mismo, pues mira a ver si no estoy metiendo en la pata Yo no te puedo explicar eso porque yo no me robé insolutamente nada. Cómo. Ãl dice que sÃ, quién dice que es el americano, qué americano y sé que está ahà tres patines, ah tú dice el americano claro que sÃ. Ah yo creà que tú decÃas la americana sÃ, eso mismo lo que digo tres parti y eso no es lo que digo yo también sÃ, entonces qué tú quieres ponerte a discutir? Ah yo no me pongo a discutir tres patines. Lo que yo quiero es que usted me conteste lo que yo le pregunto y yo no te estoy contentando lo que tú me preguntas. No, señor yo le pregunto que cómo le robó a usted los cien pesos al americano. Entonces usted me dice que si yo digo al americano, yo le contesto que sÃ, que digo al americano, entonces me sale usted con que usted creÃa que yo decÃa el americano. Y lo que yo quiero oigalo bien, es que usted me diga cómo le robó eso ciempreso al americano. Pero a cuál de ellos, como a cuál de ellos, SÃ, Chico, porque tú metiste ahà una pila de americano y ahora yo no sé le rueda de preso cual que yo les robé los siete veces. Oigame distinguido sin vergüenza con quién va a eso con gusta mismo a bueno, no yo creà que era con que es bueno cien pesos de multa por creer eso, cuanto cien peso a bie qué se le va a hacer americano, Tú y yo estar en paz, cómo es que está en sÃ, Señor, los cien pesos suyos. Se lo tengo que dar al juez de manera que reclamaselo a él. No trespatines de eso nada. Los cien pesos de la multa son aparte no chicos. Mira qué entonces este juicio me va a dejar pérdidas. Qué quiere usted entonces venir al jugador. Le deje a ustilidad. Claro, chicos, pero tú no vives de eso. Es distinto a tres patines. Yo soy a fuego y ustedes se lo acusado y qué culpa tengo yo de eso, Chicos, Tú, tú, tú quieres cambiar. Cállese a la boca, hágame el favor, no Na, Nina, qué iba usted a decir, pues al sinvergüenza de tres patines y le iba a decir que no se hagan loco ni nada de eso, porque él sabe muy bien que aquà no hay más americano que si y ese americano fue a él que le robó. Ãl lo ciempezó muy bien, muy bien, y a usted les voy a decir que no ande con más averiguación y que acabe de mandar a tres patines para ti Va, para el Presidio, pam Zorra, para los fosos municipales, para el vertedero de calle Krupa, cualquier lugar checo, para que se esté uno tranquilo y que no moleste más ay orri se tendrá en cuenta esa petición. Muchas gracias a mi familia. Nada vamos a ver si aclaramos cómo fue Robo. Mr. Robert firma mi sangre por una curiosidad. Nana, usted lo que le está clase de Castellano. Ese, señor yo mismo ya me parecÃa a mi secretario póngale un peso de multa na Nina, oye ese porque cho enseñar a los americanos a decir mi sangre. No, no, eso, no se lo enseñe yo, señor Juez, eso él solito lo aprendió a decir. Seguro que lo aprendió a decir el sueño, para que si correr el peso, entonces, Secretario, gracias a mi sangre, ol vaselo a poder Secretario. DÃgame Mr Robert, cómo le robó otras partÃn de esos cien dólares. Ah pues, él sea un bandido que engañame a mÃ, ray el engañarlo a usted, pero cómo engañarlo a usted, pues mi checa a Cuba haste dos semanas y mi poner un anuncio pitiando un secretario que sea una persona ilustrado. Exactamente por eso yo les fui a pedir el puerto enseguida Chico oiga esto y usted es una persona ilustrada, cómo no, desde que no, ando como usted me he pulido muchÃsimo jolido de qué si yo fui quien le enseña a leer a ustedes que usted no sabÃa leer eso no yo sabÃa leer. Si usted sabÃa leer, SÃ, señora, yo sabÃa leer. Lo que pasa es que no lo decÃa, porque a mà nunca me ha gustado dar mi importancia. Compra la verdad. Oiga, señor juey mÃralo bien que sabÃa leer este tipo que un dÃa recibà una carta de Norte. Tengo sobre de lo de correo aéreo y a ustedes sabe cómo son metachos y cómo no y qué. Pues que después que yo le leà toda la carta, me señaló las rayitas azul y roja de sol y me preguntó qué dice ahà tú bueno, pero yo le pregunté a eso porque la canta venÃa del norte y a lo mejor ahà decÃa algo en inglés que yo no lo entendÃa. No me iba a decir ahà algo en inglés. Treatine. Usted no estaba viendo que eran unos dibujitos en colores, que tenÃa el sobre nada más. SÃ, pero como que en el note hay muñequitos de colores, zine en colores, televisión en colores. Yo dije, pues a lo mejor es que ahora el inglés lo están hablando en colores también. Y cómo cree usted que se puede hablar un idioma en colores. Trespatigos bueno chicos. A lo mejor, te dan un noto que en la garganta de Bennicilina, que es amarilla, mecuro colomo, que ha colorado su demetileno, que es azul, y lo empieza a hablar sin darte cuenta. Chico. Qué oh, señor Güey, usted se con veince de que este hombre es un analfabeto, no, no, eso sà que no, cuidadito con eso porque yo sà es verdad que nunca he sido en alfabeto. Seguro que no. No. Señor yo sé leer desde que tenÃa treinta y siete años y no me diga y ahora es usted una persona ilustrada, verdad chico. Tú no sabes que estoy escribiendo novelas y tocho, sà figúrate tú qué empiezas fÃjate como que oye esto a ver a ver era una tarde del mers de angosto de agosto agosto. Tú lo sabÃas, no, no, pero es agosto del año mil ochocientos treinta. Ante la casa donde vivÃa, la marquesa del Plátano Burro, se detuvo un tremendo automóvil gris del que se apeó el visconde de la Malanga Marin momento tres partiones. En qué año ocurre su novela. En mil ochocientos treinta y cómo mete usted un automóvil en una novela que ocurre en mil ochocientos treinta. Eso no puede ser porque hechi, porque en mil ochocientos treinta el automóvil no se habÃa inventado todavÃa. Seguro que no. Claro que no mÃrenme alegro que me lo hubrÃa perdido mañana mismo borro, el automóvil le mete un tranmigue y un señor. El tranvÃa en esa época no existÃa tampoco. Y entonces qué va a llegar en bicorne a casa de la marquesa Chico de Motoneta, no otros partiendo. Tiene que llegar en coche o a caballo. Lo que se usaba en esa época era andar a caballo, el caballe y él se habÃa inventado. El caballo. SÃ, seguro, quién inventó aca bair nadie. Tres patines. El caballo no lo inventó nadie. Vamos se inventó solo. Entonces, sÃ, se inventó solo y el automóvil y yo puse ahÃ. No puede haberse inventado solo. No. Señor en fin, Mr Robert, usted colocó a tres patines. No yes mitarle a él la plaza de secretero secretario. Ah Ya es de secretario. Pero tras patines salirme un bandolario, un bambolero, decirse bantoleo, es decirse bandolero, Y por qué, si decirse bandolero, no decirse ser cretero, porque decirse secretario, Y por qué, si decirse secretario, no decirse bandonar porque se mire cállese. Usted también quiere usted explicarme cómo fue el robo na Nanina. Cómo no, señor, fue lo que pasó. Fue que Mr. To Bay tiene un primo y el Estado de Texas que le mandó a pedir si empezó prestado ahà qué pasó, pues, que era americano, le dio cien pesos a tres patis para que él se lo girara a su primo y a usted sabe resto que está sÃ, sÃ, cómo no se lo robot No es eso. Eso mismo, señor wick Vacha, hombre, de modo que usted se robó esos cien pesos, tres partines. SÃ, pero es que sin mala intención, palabras de honor, que me lo robé honradamente, chi pero por qué se lo robó honradamente, porque yo creà que ese guano me lo regalaba el americano para Mitchi Y por qué creyó usted de eso, porque yo le estaba haciendo una casita. Mamita, tú sabes, pero yo no le podÃa terminar la casa porque no tenÃa dinero para hacerle techo. Ni le faltaba el techo nada más, nada más chico y uno no hacÃa más que pensar en eso de dónde sacar el dinero para el techo? Era dónde? Y en el sue El americano me dio dos cartas para Nueva York y un sobre con cien pesos, dos cartas para un no va yo sobre con cien pes sÃ. Entonces yo le dije al lado dos cartas son para Nueva York y él me dijo sÃ, para Nueva York. Y el dinero también es para Nueva York, y él me contestó no, el dinero es para Texas. A él le aclaró que el dinero era para teja. Verdad. SÃ, como él me dijo que era para tejas. Yo le di la gracia, lo abracé y todos los ojos llabrosos, megaté los cien pesos en tejas y le hice el tejado a la casita. Este momento tres fatine. El americano dijo para Texas con mayúscula y que tiene que ver eso que las tejas que ustedes compró eran con minúsculas. No me diga Chico era con mi inocular claro que sÃ, puesta que tú veas chico del tejado de la casita. No se le nota nada. La farta de autografÃa escriba y Secretario venga la sentencia. Esa estafa de cien peso aparece tan clarita que no le rompo dos huesos por pena con su mamita. Pero, como se ha probado, el Americanicirio devuelva lo que ha robado y cumpla un mes en presitio. Escucha el siguiente programa de la Tremenda Corte con Leopoldo Fernández Mimicalli AnÃbal de mar Por esta emisora hasta entonces, Manolo Iglesias, que les habla, les dice muy buena suerte. Amigos. Audio Central







