Nov. 24, 2023

La Fiscalía quiere precluir hoy el caso por la muerte de Jorge Enrique Pizano

La Fiscalía quiere precluir hoy el caso por la muerte de Jorge Enrique Pizano
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En la WU el reporte de Coronel. A las siete y cuarenta y seis llegó Daniel con su reporte Coronel Daniel que tenemos hoy Buenos días. Buenos días, Juan. Este es el reporte Coronel de hoy. El ingeniero Jorge Enrique Pisano recopiló y entregó las pruebas determinantes para establecer las irregularidades en la ejecución del contrato de la Ruta del Sol. Dos Detrás de esas irregularidades están los multimillonarios o bordos de de brech un escándalo que aún no termina y que revive de tiempo en tiempo. El ingeniero Pisano murió súbitamente el ocho de noviembre de dos mil dieciocho. Desde ese momento hubo dudas sobre las causas de su deceso las sospechas se acrecentaron cuando tres días después, su hijo, Alejandro Pizano, quien había venido desde Europa al Seperio. Murió envenenado con cianuro después de probar una botella de agua que estaba en el estudio de su padre. Las sospechas nacen de la inexistencia de una investigación independiente sobre estas muertes. El Instituto de medicina legal depende de la Fiscalía y en ese momento el Fiscal General era Néstor Humberto Martínez, grabado por Pisano, reconociendo que había coimas en Odebreck, situación que él conocía antes de ser fiscal. El entonces director de medicina legal, el doctor Carlos Valdés, renunció en medio de un escándalo diciendo que un rastro de sangre en una toalla del ingeniero Pisano, indicaba que no había sido envenenado con cianuro. Poco después reconoció que tal vez no era sangre, sino salva, pero que, en todo caso, no había sido envenenado. Difícil de establecer de cuándo era la saliva y si se podía llegar tan rápidamente a esa conclusión. El cuerpo del ingeniero Pisano fue cremado y los forenses sólo conservaron unos tejidos de los que se han valido para sostener que en esos restos no hay cianuro. Pues bien, la familia Pisano quiere que se investigue la posibilidad de un homicidio y tiene varias razones para pedirlo. En primer lugar, sostiene que los tejidos restantes del ingeniero Pisano no sirven para descartar que fue envenenado con cianuro. La razón es simple. Esos tejidos fueron conservados en formol y esa sustancia borra los rastros del cianuro. Segundo, la fiscalía ha sostenido todos estos años que la botella envenenada con cianuro que mató a Alejandro, el hijo del ingeniero Pisano, había sido comprada por el propio Pisano en un supermercado de uno. La prueba, según la fiscalía, es el código de barras en la etiqueta que indica el lugar de venta. La familia tiene pruebas de que ese código de barras no determine el sitio donde fue comprada la botella. Para demostrarlo, comprar botellas de la misma marca en varios supermercados y en diversas ciudades y asombres. Todas tienen el mismo código de barras de la botella fatal. A partir del código no se establece el lugar de venta ni que haya sido comprada por el ingeniero. Sólo es el código de identificación de esa marca de agua para los inventarios de los supermercados. Tercero, por cierto, la botella envenenada no tiene una sola huella digital, aunque pasó de mano en mano antes de entrar a la cadena de custodia de la fiscalía, no aparece el rastro de actilar de nadie. El propio perito judicial explica la situación en estos reveladores términos abrocomillas, pues la pueden haber limpiado Sierra comillas. Cuarto, el análisis de seguridad hecho por la fiscalía de nuestor Humberto Martínez asegura que la casa rural de subachoque donde murió el ingeniero Pisano, era supremamente segura, prácticamente inexpugnable. La familia tiene pruebas de que incluso un niño podía cruzarla cerca con alambre de púas que delimitaba la propiedad, es decir, que un extraño pudo haber entrado fácilmente a la casa para dejar el veneno y quinto. Esto es muy importante. El teléfono celular de Jorge Enrique Pizano fue alterado. Le borraron información El aparato estuvo en manos de los investigadores de la Fiscalía entre el dieciocho y el veintitrés de noviembre de dos mil dieciocho, porque la familia lo entregó voluntariamente en una diligencia de inspección judicial. La fiscalía jamás lo aportó como prueba porque no cumplieron el término pelentorio de treinta y seis horas para legalizarlo, por lo cual la potencial evidencia fue rechazada por un juez de control de garantías. Y aquí viene quizás lo más interesante. El año pasado, en un peritazgo solicitado por los apoderados de la familia, encontraron que habían desaparecido unas conversaciones que Jorge Enrique Pizano había sostenido y que son fundamentales para el caso de odebrec. No aparecen, entre otros, sus intercambios de whatsapp con los periodistas Cecilia Orozco, directora de noticias uno y Van Serrano, entonces reportero del mismo noticiero, y la columnista de la entonces revista semana, María Jimela Duzán. Por fortuna, ellos tres conservan en sus archivos las conversaciones que tuvieron con el ingeniero Pisano y las grabaciones que él les suministró. A pesar de estos indicios, que amelitan una investigación profunda sobre las causas de la muerte del testigo Jorge Enrique Pisano, la saliente fiscalía de Francisco Barbosa quiere que el caso se cierre y hoy se celebra una audiencia de preclusión. Con ese propósito empieza en unos minutos ante el juzgado tercero penal del circuito de fun sal con Dinamarca. Así esperan enterrar de una vez por todas el caso por la muerte del principal testigo del soborno de odebre. Les recomiendo estar pendientes. Ustedes saben que cuando empiezan los villancicos, los poderosos unen, hunden, el freno o el acelerador de los casos judiciales. Según convenga. Este fue el reporte coronel de hoy. Muchas gracias.