36 El crimen de Nigrán

Los romanos utilizaban la expresión: “Corrupto optima pessima” es decir “la corrupción de los mejores es la peor de todas”.
En este episodio te hablamos de dos Policías Nacionales de Pontevedra por llamarlos de alguna manera ya que ambos estaban muy...
Los romanos utilizaban la expresión: “Corrupto optima pessima” es decir “la corrupción de los mejores es la peor de todas”.
En este episodio te hablamos de dos Policías Nacionales de Pontevedra por llamarlos de alguna manera ya que ambos estaban muy alejados de lo que es el ideal de Policia, dos sujetos que cruzaron esa delgada línea que separa a los hombres de ley que juraron ser, con los delincuentes en los que se convirtieron.
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Musica de cabecera creative commons: Light Years Away - Doug Maxwell
Muy buenas. Estás escuchando detrás de la verdad. Mi nombre es Fran Muñoz y te doy la bienvenida al episodio de febrero del dos mil veinticuatro, el segundo episodio de este año. Un capÃtulo para nosotros muy pero que muy importante y es que hoy, hace tres años que estamos contigo, no tenemos palabras para agradeceros. Tanto, apoyo una parte muy importante para la sostenibilidad de este podcast. Sois vosotros, nuestros productores que, gracias a vuestros cafés, a través de la página cof com Barra detrás de la verdad siete nueve y cuatro ochenta y seis o a través de la cuenta de PayPal, detrás de la verdad podcast arroba oluk Es. Nos apoyáis para que podamos seguir haciendo este podcast, por lo que queremos celebrar y agradecer estos tres años sorteando dos libros entre todos nuestros productores, desde que comenzamos esta andadura hasta el quince de febrero del dos mil veinticuatro. MuchÃsimas gracias. 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Unas fuerzas y cuerpos de seguridad de la que debemos de sentirnos todos muy orgullosos, compuestas por mujeres y hombres que con total dedicación se juegan la vida en multitud de ocasiones las veinticuatro horas al dÃa, trescientos sesenta y cinco dÃas al año. Una profesión, al igual que la de otros cuerpos de emergencia especial y es que, cuando hay un foco de peligro del que huye el común de los mortales, ellos acuden directos a ese foco del que todos huyen a gentes que tienen que tomar decisiones muy importantes en el ejercicio de su profesión. En cuestión de segundos con intervenciones que posteriormente son juzgadas por expertos juristas, por jueces con fiscales, por abogados que tienen meses para analizar y deliberar esas intervenciones y decisiones que nuestros agentes tienen que tomar a veces en décimas de segundos, pues de esa cereridad depende el salvar vidas miles de policÃas que, con gran dedicación y una falta enorme de medios sin relación con una delincuencia que cada vez es más tecnificada y preparada, suplen esa caristÃa de medios con grandes dosis de ingenio, voluntad, sacrificio y dedicación. Desde aquà mandar un fuerte abrazo a esos agentes, sobre todo de la escala básica, que están al pie del cañón en primera lÃnea de batalla harina de otro costal. Son algunos de aquellos mandos que tiene que dirigirlos y que presuntamente se mueven por otras motivaciones, muchas veces politizadas, muy alejadas de los principios que rigen y se inculcan en la escuela de policÃa de Ãvila, servicio, dignidad, entrega y lealtad. Los romanos utilizaban la expresión corrupto, optima pésima, es decir, la corrupción de los mejores. Es la peor de todas, una frase que se le atribuyó a san Jerónimo, pero que ya era utilizada muchos años antes. En el episodio de hoy te hablamos de dos policÃas nacionales de Pontevedra, por llamarlos de alguna manera, ya que ambos estaban muy alejados de lo que es el verdadero ideal de policÃa. Dos sujetos que decidieron cruzar esa delgada line que separan los hombres de ley, que juraron ser con los delincuentes y asesinos en los que se convirtieron unas ratas corruptas que son un cáncer a estirpar para los miles de policÃas y guardias civiles honorables que con gran dedicación trabajan en el beneficio de nuestra sociedad a la que juraron servir demos gracias porque estas lacras son una minorÃa que son estirpadas gracias a los mecanismos de control y servicios de régimen disciplinario de los diferentes cuerpos policiales. Gobernador detrás de la verdad, un recorrido por la historia negra de nuestro paÃs. Migran municipio vigués en el sur de Pontevedra, a sólo treinta km de Vigo y cuarenta kilómetros de la frontera de Portugal, con dieciocho cero habitantes aproximadamente en la actualidad y quince cero cuando sucedieron los hechos que te relatamos allà residÃa concretamente en la parroquia de Priegue. David Fernández Grande un empresario de cincuenta y ocho años de edad, conocido por todos como el rey del granito. Su empresa Fernández y MartÃnez, sociedad anónima, contaba con un capital de doscientos millones de pesetas y era una de las importantes en el sector del granito. En mil novecientos noventa y uno, el valor de sus exportaciones ascendió a los mil millones de pesetas. Era un hombre con fama de serio y cumplidor. HabÃa sido vicepresidente del Real Club Celta de Vigo en la década de los ochenta. Estaba casado con Pilar San Román Fernández de cuarenta y tres años y tenÃan tres hijos en común, Marta de veintisiete años, David de veintidós y Pedro de quince a. Tan sólo unos pocos kilómetros en Vigo residÃan los policÃas nacionales Manuel Lorenzo y Jesús Vela. Manuel, de treinta y nueve años, destinado en el servicio de seguridad de la ComisarÃa de Vigo, divorciado, era un hombre inteligente y con una fuerte personalidad. Se le consideraba agresivo. Cumplió una sanción por dar una paliza a un niño que le rayó su coche aficionado a las timbas de cartas. TenÃa muchas deudas por el juego y estaba siendo investigado por régimen disciplinario por diferentes hechos. Jesús Vela, de cuarenta y uno años, en situación de segunda actividad, al diagnosticarles el Tribunal médico una incapacidad psicofÃsica, con numerosos expedientes disciplinarios abiertos por desarrollar trabajos incompatibles con su condición de policÃa nacional, como por ejemplo, portero de un prostÃbulo tenÃa una hija de tres años fruto de una relación con una chica que trabajaba en el club de Alterne con fuertes cambios de carácter. Era apodado por sus compañeros como Murdock, por el conocido personaje de la serie Ochentera. El equipo a un hombre menos inteligente, con menos personalidad que Manuel Lorenzo y fácilmente influenciado por él. Jesús Belo MartÃnez procede de la plantilla de Bilbao. Llega aquà hace aproximadamente cuatro años. Sin embargo, en esta ComisarÃa se le conoce muy poco porque tiene que cumplir. Tuvo que cumplir una sanción de tres años y un mes de separación del cuerpo. En cuanto termina de cumplir la sanción, que esto ocurrió hace unos dÃas, le comunican el pase a la segunda actividad. Esto es, como decir, una prejubilación. Dos individuos sin escrúpulos, sin moral ni principio, totalmente alejados del espÃritu de vocación, servicio, disciplina y lealtad que rigen las fuerzas y cuerpos de seguridad. Ambos andaban acuciados por las deudas contraÃdas por el juego y la prostitución que tanto frecuentaban. Manuel Lorenzo habÃa citado en ComisarÃa un año antes aproximadamente a David, el hijo mayor del empresario, por un asunto relacionado con tenencia de sustancias estupefacientes, por lo que el policÃa estaba informado de la situación económica de la familia Fernández san Román. Fue quizás ahà donde fraguó la idea de extorsionar al empresario para salvar sus deudas. Los dos agentes corruptos realizaron varias vigilancias en el chalet familiar del empresario para controlar los horarios y costumbres de los diferentes miembros de la familia. El treinta y uno de enero de mil novecientos noventa y cuatro, a las ocho de la tarde, Manuel recoge Jesús en la Avenida Florida con su propio vehÃculo, un opel Kadet, y se dirigen al chalet del empresario en la vecina parroquia de Priegue. Allà estacionan su vehÃculo en una gasolinera a las afueras y se dirigen andando y por separado para no levantar sospechas hacia la vivienda. Portaba un revólver registrado a nombre de Manuel dos pistolas estar mo de lope K del calibre nueve milÃmetros para bélum una, la pistola oficial de la policÃa de Manuel y el otro arma sin registro, desconociéndose su procedencia y titularidad. Al llegar al Chalet, les abrió Pilar, la esposa del empresario, se identificaron como policÃas y le comunicaron que venÃan para entrevistarse con su hijo mayor, David, en relación con un asunto delictivo relacionado con su último viaje a Barcelona. Pilar les invitó a subir a la vivienda en la primera planta. Rápidamente acude David, que ya conocÃa a Manuel, que le habÃa interrogado unos meses antes en ComisarÃa por el tema que te hemos contado. Los policÃas lo identificaron mediante el pasaporte y verifican que la vivienda solamente están Pilar y sus dos hijos, David y Pedro. En ese momento se ponen guantes de licra negra para no dejar huellas, desenfundan sus armas y los amenazan. Ante la sorpresa de los tres miembros de la familia, los inmovilizaron y los amordazaron. Bajaron las persianas, pusieron la televisión para evitar levantar sospechas de los vecinos y quedaron a la espera de que llegara el padre al domicilio, su verdadero objetivo. Pro momentos ya supimos que las personas que habÃan cometido este hecho se habÃan identificado como policÃas. Esto estaba ocurriendo con demasiada frecuencia en que se identifiquen como policÃas delincuentes comunes. Entonces VI VOLRNR nos causó demasiada sorpresa cuando ya vimos que uno de los testigos afirmaba que eran policÃas. Entonces sà nos ocasionó una gran sorpresa. David llegó a su casa a las diez de la noche. Nada más entrar se encontró con Manuel y su revólver en la cara y a su familia, atada y amordazada en el salón Rápidamente. También fue el amordazado a los pocos minutos llegó Marta, la hija mayor del matrimonio. Los asaltantes trasladaron a los dos hijos a un dormitorio, a la hermana en otro dormitorio y dejaron a los padres en el salón. Comenzó una noche y madrugada muy dura de negociaciones y amenazas al empresario. Los asaltantes le reclamaron una cantidad de unos doscientos millones de pesetas que éstos pensaban que el empresario tenÃa en dinero negro, pero se dieron cuenta de que no fue asÃ. Se suceden horas de tensiones y amenazas. Puedes imaginarte el miedo de un padre que teme pura algo tan sagrado como la vida de su mujer e hijos. En su propia zona de confort, David hizo ver a sus reactores que en tan cors son espacio de tiempo, era imposible disponer de los doscientos millones solicitados que podrÃa intentar disponer de unos veinte millones, comprometiéndose a tenerlos para el mediodÃa. David te lefoneó a las nueve de la mañana a su asesor financiero, Eduardo Iglesias, y con la excusa de que le habÃa surgido un problema grave con un juzgado que le habÃa embargado la vivienda, tenÃa que depositar urgentemente la elevada suma de veinte millones de pesetas. Le pidió que acudiera a su domicilio para firmar en los cheques y órdenes de cobro. Sobre las diez de la mañana llegó al domicilio la empleada del hogar, la joven de veinticuatro años, ana Isabel Costas, que fue maniatada y trasladada a la planta de arriba junto a Marta. Al mediodÃa, el empleado llegó a su casa. Fue recibido por David en el vestÃbulo, donde le firmó los talones para que éste pudiera retirar el dinero. En efectivo, los secuestradores estaban pendientes en todo momento de la conversación entre ambos, y David sabÃa que cualquier mensaje a su empleado podrÃa implicar la muerte de los suyos, por lo que no dijo nada. Urgió a su empleado a que se diera prisa para disponer del dinero. Eduardo no se sorprendió, ya que estaba acostumbrado a mover cantidades importantes de dinero y no sospechó que ocurriera nada raro. Sobre la hora y media de la tarde llegó Eduardo con el dinero en un maletÃn. Esta vez David lo recibió en la calle, en la cancela de entrada a su casa. Allà cogió el maletÃn y, desesperado en un segundo le dio tiempo a decirle a Eduardo que avisara a la policÃa urgentemente, pero tras hacerles entrega del dinero a sus secuestadores, estos actúan con una celeridad apabullante Para concluir un plan que ya tenÃan perfectamente premeditado y previsto. Suben el volumen del televisor para cabuflar ruidos. Vuelven a inmovilizar al cabeza de familia y lo suben a la habitación del matrimonio, donde estaba su esposa. AllÃ, Manuel efec tr tres disparos. El primero no impacta ninguno. Puede que fuera un disparo fortuito. Puso un cojÃn sobre la cabeza del empresario para silenciar el sonido de la detonación y efectúa un segundo disparo casi a quemarropa. Luego repite la maniobra con su esposa Pilar, acabando con sus vidas prácticamente de forma inmediata. Los hijos de los detenidos habÃan escuchado las detonaciones en ese momento saben que van a morir. Todos llevan toda la noche intentando liberarse de las ataduras y casi lo habÃan conseguido. Acto seguido. Los asesinos se dirigieron a la habitación de Marta e Isabel y repiten la misma maniobra con el cojÃn y de un disparo en la cabeza. Acaban vilmente con sus vidas. David y Pedro consiguen por fin zafarse de sus ataduras. Bloquearon la puerta de su cuarto. Mientras Pedro pedÃa auxilio a los vecinos por la ventana, David bloqueaba como podÃa la puerta de su habitación. Los captores no consiguieron derribar la puerta, que aguantó bien los golpes y ante el miedo de que llegaran vecinos, huyeron de la casa llevándose el coche de Marta un audiblanco con los cristales cintados. Algunos de los vecinos que acudieron a ayudar sin ser conscientes del peligro, son testigos de la huida. A gran velocidad de los asaltantes en el audà entran al domicilio a prestarles ayuda antes de que llegue la guardia civil, que ya habÃa sido avisada por el empleado de David. Lo que encontraron en el interior de la vivienda les dejará una huella imborrable para toda su vida. Sólo faltaban unos minutos para las dos de la tarde. Escuchamos a Abelino Fernández, antiguo alcalde de Nigran, contando cómo su hermano fue uno de los primeros vecinos que auxiliaron a la familia. Mi hermano casualmente pasó por allà como otros vecinos y ante los gritos que provenÃan de la casa, él lógicamente saltó a la valla y entró y se encontró con respectáculo. Claro, se encontró con el niño pequeño amorazado. Por una parte, el matrimonio en una cama, tumbados, boca abajo, el marido incluso incluso estado con vida y le practicó la respiración artificial y después la chica y la mujer de asistir estaba en otra habitación. También la chica todavÃa con vida, pero la mujer de existir ya estaba, según él, ya estaba sin vida. Lo que pasa es que yo creo que ellos. Lo que se trataba era de borrar pruebas, y las pruebas, pues eran testificadas todas y aparte serÃa si no llegan a ser los hechos, quedan los hijos vivos que pueden técnica a estas personas. A lo mejor serÃan esas zonas grises, esos crÃmenes que nunca se descubren. Yo creo que están en una nube aterrorizados. Usted piense lo que significa para cualquier persona humana, sobre todo para los chicos y sobre todo para un chico que tiene catorce años. Al estar tantas horas y después, bueno, pues a ver si no fÃsicamente presenciado, pues sÃ, pues habrán. Ellos escucharon, pues todos los betos escucharon las detonaciones y cuando se desembarazaron, pues vieron aquella masacre. El hijo mayor David conocÃa a Manuel y sabÃa perfectamente que era policÃa nacional. Este hecho, unido a que los asaltantes en todo momento actuaron sin ocultar su rostro, indica claramente que pasara lo que pasara. Los asesinos pensaban acabar de forma frÃa y cobarde con las piedras de toda la familia. El único fallo que cometieron fue no tener a todos los miembros de la familia permanentemente vigilados en la misma habitación. Gracias a ese error, David y Pedro lograron salvar sus vidas. Escuchamos el fragmento del programa de televisión española Código uno, presentado por Julio César Iglesias, sustituto del conocido Pérez Reverte, donde entrevistaba a Olga una vecina de la familia. Bueno, Tú, en un momento dado estás, qué estabas haciendo, cuando está en mi habitación estudiando ese momento, tú estudias, sÃ, qué estudias, eh, estabas con tus libros. SÃ, sÃ, y de pronto que oyes unos gritos, unos gritos provenientes de la zona donde tenemos el baño, la ventana del baño, y qué es lo que haces en ese momento. Es más, somos la ventana y lo que ves a los dos niños, a Gavic Pedro gritando pidiendo auxilio socorro que nos mata yo sin pensarnos dos veces baje avisar a mi familia porque ellos Ãbamos encima de un bar y no se enteraban con el ruido y bueno, unos dos corriendo y salÃan a todo el s asà llegaste a ver sus caras. Claramente no nos llegué a ver porque los cristales del coche son tintados. Eran tintados tú ves, un coche que sale a toda velocidad, a toda bueno y entonces tienes que tomar una decisión. Quedarte fuera o entrar en la casa. No la pensé. Entré corriendo por pega. SabÃa que estaba en peligro, porque la voz era de no sé si hay algo especial, el lavo de alguien que sà sà que ve el peligro inminente, no que lo percibe. Bueno y entras en la casa. Yo voy a pedirte que hagas un ejercicio, que has hecho ya varias veces estos dÃas, pero es inevitable que te lo pidamos tú llegas a la casa y te encuentras con qué y por qué orden, pues mira justo. Cuando llegué al portal, portar está cerrando y fui la única que pude pasar atrás del portal porque era automático. Lo debieron de cerrar atrás del coche y subir las escaleras la puerta de la entrada. Estaba espera un momento tú ves que la puerta del la entrada está cerrándose ya y a provechas el restricto para sÃ, sà y ellos habÃan un segundo piso. Subà las escaleras y la puerta de entrada está totalmente abierta y bueno, entré por la cocina. No y nada fui hacia el pasillo. La única puertada estaba cerrada. Era la de los chicos de donde salÃa los gritos de socorro a ayudarnos. Y bueno, abrà la puerta y los vi a ellos a todos y bueno, esperaos y no hacÃa más que decirme que habÃan oÃdo disparos y que habÃan matado a su familia, que habÃa matado yo sin creerme lo vamos, me parecÃa increÃble y me fui a hacia la habitación de sus padres y efectivamente, era verdad, Era cierto. No sigues yendo a más habitaciones en ese momento. SÃ, bueno, en ese momento vi que el niño pequeño venÃa hacia el pasillo y bueno, cerré la puerta de sus padres porque no viese eso para que no viera lo que y bueno, me lo llevé a la cocina y traté de calmarlo un poco Y eso hermano también. Y a partir de ahà ya entró mi hermano también ya ser a policÃa y a la ambulancia. Ahà y bueno, ya viene a los vecinos. Ya se dice que en estos casos olgar cuando uno no ha visto nada parecido nunca. Tú no habÃas visto nunca nada parecido. Eso lo ve como algo irreal, como si fuese una pelÃcula. Digamos te ocurrió eso mismo A ti. SÃ, tú eras perfectamente capaz de tomar decisiones en el momento, ese incluso con frialdad fÃjate, por lo que nos cuentas voy allÃ, vengo aquà pregunto no, y una cosa bueno. Tú tuviste un dudoso privilegio, que es el de llegar a los lugares del crimen. En primer lugar, lo que te da una cierta autoridad para opinar sobre los asesinos. Lo que tú viste allà te permitió a ti deducir cómo serÃan por dentro de las personas que perpetras en ese cuadrupe crimen. SÃ, FrÃas y calculadoras? FrÃas y calculadoras? SÃ, muchÃsimo vamos he allà no lo hace cualquiera y yo siempre dije que el tÃo que mató a estas personas no serÃa la primera vez que mataba. No serÃa la primera vez que mataba. Para mÃ, no. Bueno, te agradecemos ese ejercicio. Digo Duro que has supuesto para ti recordar esto como en una pesadilla que pones sobre esta mesa los jueces de guardia y pese a que los crÃmenes se habÃan cometido en demarcación de la Guardia Civil, confÃa y decide que sea la policÃa nacional quien se haga cargo de la investigación. David y Pedro identifiquen sin ningún género de dudas a los asesinos. En ComisarÃa que tuvimos en cuenta las caracterÃsticas de las armas que emplearon allÃ, según la descripción que nos dieron los dos chicos que salieron el eso del asunto. Y bueno, en base a eso y en base a que nosotros nos dan una serie de datos que nos pueden llegar. Nos llevan quizás a esa primera sospecha de que pueden ser los dos autores los que nosotros tenÃamos en mente, pues los tardamos aquà a ComisarÃa les hicimos un acta de reconocimiento reglamentario sobre las personas en que nosotros creÃamos que estaban, entre otras. Las fotografÃas nos confirman la identidad de Vela y de Lorenzo como las personas que estuvieron allà fueron uno de los causantes derecho, y nosotros pusimos la maquinaria policÃa la marcha para localizarles y detenerles y ponerles a disposición judicial. Ya habÃan tenido problemas disciplinarios dentro del cuerpo y, efectivamente, ya más o menos tenÃa una conducta nueva, lo más recta que nosotros podÃamos desear y esperar. En cuanto a Vela, era un hombre más bien, digamos no tenÃa mucha personalidad. Era un hombre más bien, para mi entender, de carácter débil. Sin embargo, pienso que Lorence era un hombre mucho más frÃo, mucho más calculador y, efectivamente, con mucho más incluso ascendencia sobre Vela en este asunto que nos ocupa y cuando se enterramos, fue de incredulidad. Obviamente, nadie puede esperar que alguien que tiene que estar tratando de defender a la sociedad la esté atacando, aunque sea de una manera y, además de una manera tan bruta y tan brutal como esta. Luego un poco de indefensión. Incluso yo me recuerdo a algún compañero mÃo entrevistado en una emisora de radio que se echó a llorar. Bueno, nosotros pensamos o creÃamos en aquel momento que nos habÃan salido corriendo por varias razones, una que era demarcación de labores civil y quizás ellos en un momento pensaron que las investigaciones las llevarÃa miembros de la guarecidir que no intervendrÃa con nosotros. Entonces esa primera vÃa, que podrÃa ser de esas caracterÃsticas, o ese apunte de los hijos de que uno de ellos podÃa ser un miembro del cuerpo nacional de policÃa, pues hubieran quedado en el aire, hubieran quedado en un pasa y quedarÃa tiempo, pues ellos quizás a desaparecer. A las siete de la tarde, Manuel y Jesús se reúnen en el trastero del domicilio de este último si tú en número ciento catorce de la travesÃa de Vigo. Allà se reparten los veinte millones. Solamente unas horas más tarde, a las once de la noche, Siete horas después del crimen estaban ya detenidos. A Manuel Lorenzo le incautaron el revólver y su pistola reglamentaria. En su coche encontraron ocho millones de pesetas en el domicilio de Jesús hallaron otros ocho millones y medio. Según gambos, el dinero que faltaba lo habÃan empleado en salvar sus deudas de juego. Lo que nunca se encontró fue el arma con el que asesinaron frÃamente a sus cuatro vÃctimas. Durante el juicio, el testimonio duro y valiente de los dos hijos, David y Pedro, únicos supervivientes de la matanza de Migrán, fue clave para el esclarecimiento de los asesinatos. Jesús Vela reconoció los hechos, pero acusó a su compañero de ser el autor de los asesinatos. Manuel Lorenzo se defendió inventando una rocambolesca historia, implicando al empresario fallecido en una supuesta operación de tráfico de armas por el que habÃan cobrado doscientos millones de pesetas, y acusando a un tercer implicado para el que supuestamente trabajaban, del que no aportó datos por miedo a que acabara con su vida y con la de su novia. Tuve la ocasión de estar sino en todas las sesiones, en casi todos, por lo menos durante todo el tiempo, y recuerdo la actitud de Lorenzo, pues más chulesca, más prepotente, tal vez un poco ligada a la forma de ser que tenÃa él de una persona, pues en ese sentido chula y la la del vela también contestando a las diversas preguntas que se formularon el transcurso del juicio con la misma serenidad y con la misma prepotencia, pero ya tal vez derivada de otra connotación que iba más ligada a su forma de ser psicológica que no a la a la de Lorenzo hombre. Aquà hay que decir que todavÃa queda alguno en nebulosa. Tal vez por ahÃ, flotando en el ambiente de que si aquà existÃa alguna una tercera persona, de luego, a la vista de lo que salga en la sentencia, sin embargo, hay que decir que en el transcurso del juicio oral, algo de esto salió relucir, pero desde luego, la sentencia no a clara y a mà personalmente y de muchos compañeros, quedando todavÃa la duda de esa tercera persona. En mil novecientos noventa y seis, la Audiencia Provincial de Pontevedra condenó a los asesinos a doscientos doce años de cárcel tras hallarles culpables de seis delitos de detención ilegal, cuatro de asesinato y dos de homicidio en grado de tentativa. Supuestamente no deberÃan haber salido de prisión hasta el dos mil veinticuatro, pero diez años después del atroz crimen, Lorenzo tenÃa sus primeros permisos penitenciarios y no dudaba en visitar Vigo, donde le vieron bailar en una discoteca. Ahà paseando hechos que generaron una enorme indignación en Vigo, los abogados de la familia de las vÃctimas lograron que les aplicaran a los dos condenados la doctrina parot de cumplimiento total de la condena, misma estrategia que se seguÃa con los condenados por terrorismo. El Tribunal Constitucional habÃa rechazado los recursos interpuestos por ambos contra la doctrina del Supremo, conocida como doctrina parot, que dificultaba la posibilidad de reducir el lÃmite máximo de cumplimiento de condenas fijado en treinta años de prisión. Sin embargo, en el año dos mil trece, la audiencia provincial acuerda el licenciamiento definitivo de ambos en base a la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que derrogó la doctrina Parot Al haber cumplido Manuel la condena el uno de junio del dos mil nueve en el Centro Penitenciario de Madrid dos y Bella MartÃnez el veinte de enero del dos mil ocho en el Penal de cuatro Caminos, salÃan de la cárcel tras haber cumplido solamente diecinueve años. Los dos autores de los crÃmenes se beneficiaron de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que anulaba la sentencia Parot, de la que también se estaban aprovechando numerosos terroristas. Este tribunal les ahorraba diez años más de cárcel y condenó incluso a España a pagar dos mil euros a Manuel Lorenzo como indemnización por el prejuicio causado al haber excedido el tiempo máximo que debÃa haber estado en prisión hasta aquÃ. El episodio de hoy. Fue muy grave que alguna vez estos dos asesinos llegaran a ser policÃas, una de las instituciones más valorada por los españoles. Dos seres indignos de pertenecer a la policÃa nacional, que dañaron granmente la imagen del resto de sus compañeros, que con plena dedicación trabajan por salvaguardar nuestros derechos fundamentales y por mejorar la sociedad en la que vivimos. Unos sujetos que planificaron frÃamente la extorsión y el asesinato de toda una familia. Independientemente del resultado, no se preocuparon de ocultar su rostro, porque ya lo tenÃan muy claro cómo iban a acabar con todo. Una familia que quedó destrozada y unos hijos que quedarán marcados para toda su vida. Sirva este episodio como un homenaje a las vÃctimas, a David y Pedro que pueden contarlo, y a sus familiares y amigos. Antes de terminar, quiero darte las gracias por compartir tus minutos con nosotros. Te pido que si te ha gustado, te suscribas lo compartas con tus amigos. Nos des un me gusta y nos dejes tu opinión recordarte que hasta el quince de febrero estáis a tiempo de participar en el sorteo del tercer aniversario. Nos vemos como siempre el primer lunes del mes siguiente y recuerda no te olvides de intentar ser feliz, s








