35 Francisco Garcia Escalero

Paula Martínez,era una prostituta toxicómana que ejercía la prostitución en la zona de Cuzco en la capital de España. En agosto de 1987 Fue encontrada apuñalada , decapitada y quemada en un descampado . Su asesino se llevo la cabeza como un trofeo y...
Paula Martínez,era una prostituta toxicómana que ejercía la prostitución en la zona de Cuzco en la capital de España. En agosto de 1987 Fue encontrada apuñalada , decapitada y quemada en un descampado . Su asesino se llevo la cabeza como un trofeo y la arrojo a un pozo. Paula tuvo la desgracia de ser contratada por Francisco García Escalero, Paula fue la primera víctima de un asesino que tiene el triste honor de ser el mayor asesino en serie psicótico de Madrid y que estuvo activo desde 1987 hasta 1993. Acompáñanos los próximos minutos donde recordaremos el caso de uno de los mayores asesinos en serie de la historia negra de España.
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Night vigil de Kevin Macleod
Relaxing Piano improvisation de Alexander Nakarada
Muy buenas. Estás escuchando detrás de la verdad. Mi nombre es fran muñoz Te. Doy la bienvenida al episodio de enero del dos mil veinticuatro, Por supuesto, y antes de comenzar queremos desearte un feliz dos mil veinticuatro que este año te venga cargado de buena energÃa. Como siempre. Tenemos que dar las gracias a nuestros productores por el inestimable apoyo que brindan para que este podcast pueda seguir subsistiendo. Recuerda que si te aportan algo nuestros episodios, si crees que lo merecemos, puedes colaborar invitándonos a un café en la página cofit com Barra detrás de la verdad siete nueve y cuatro ochenta y seis o a través de la cuenta de PayPal. Detrás de la verdad podcast arroba o luke es en la descripción de este episodio. Te dejo ambas vÃas. Tengo que pedirte encarecidamente que si te gusta este audio, nos des un me gusta. Nos dejes un comentario y lo comparta con tus amigos. Es la única manera que tenemos para que las diferentes plataformas nos den más visibilidad y, a tÃtulo personal, saber cuáles son los episodios que más te han gustado. Muchas gracias. Paula MartÃnez era una prostituta topsicomana que ejercÃa su profesión por la zona de Cuzco, en la capital de España. En agosto de mil novecientos ochenta y siete fue encontrada en un descampado apuñalada, decapitada y quemada. Su asesino se llevó la cabeza como un trofeo y la arrojó a un pozo. Paula tuvo la desgracia de cruzarse con Francisco GarcÃa Escalero. Se cree que fue la primera vÃctima de un asesino que tiene el triste honor de ser el mayor asesino en serie psicótico de Madrid y que estuvo activo en la capital desde mil novecientos ochenta y siete hasta mil novecientos noventa y tres. Acompáñanos los próximos minutos donde recordaremos el caso de uno de los mayores asesinos en serie de la historia negra de España, rir detrás de la verdad un recorrido por la historia negra de nuestro paÃs. Francisco GarcÃa Escalero nació el veinticuatro de mayo de mil novecientos cincuenta y cuatro. Era el segundo y último hijo de un matrimonio de agricultores que abandonó los campos de Zamora en busca de un futuro más cálido en Madrid. El sueño de la pareja era poseer un piso, pero tardarÃan casi dos décadas. En conseguirlo. Ocuparon en un barrio chabolista, un chamizo de dos habitaciones muy próxima al cementerio de la almudena sin agua corriente en el cuarto de los crÃos. Los dos hermanos dormÃan en la misma cama y el cuadro de una virgen en tres dimensiones era el único adorno. Su madre trabajaba como limpiador en una empresa y su padre trabajaba como albañil a tiempo completo, de modo que ninguno podÃa acompañar irlos a la escuela. Y precisamente esta circunstancia la aprovechaba Francisco para hacer novillos, sino a acudir. A pesar de sus seis años, no le gustaba jugar con otros niños, Le costaba mucho socializar y se pasaba las horas paseando entre las tumbas del campo Santo. El niño sentÃa una extraña atracción hacia la muerte. Escalera era un niño solitario reservado. SufrÃa de manÃa persecutoria. CreÃa que los vecinos le hostigaban y que hablaban de él a escondidas. También tenÃa tendencias suicidas. SentÃa el impulso de atu infligirse golpes y cortes o de tirarse sobre el capo de vehÃculos en marcha. Todo ello le costó brutales palizas por parte del padre, que trataba de enderezarlo con mano dura. Aunque Francisco siempre se empeñó en negarlo, él mismo lo relataba. No era como los demás. HacÃa cosas que no estaban bien. Aseguraba escalero. No me gustaba estar con la gente, me gustaba ir a sitios solitarios y se me pasaba la idea de matarme de pequeño. También me ponÃa delante de los coches. A los doce años me atropelló uno con sólo catorce años, se escapó de casa y comenzó a beber alcohol. Las personas que lo recordaban de aquella época lo definen como un adolescente con mal genio que no solÃa sonreÃr y de carácter obsesivo. Ãl mismo relataba que ya tenÃa ideas raras, que paseaba por las noches con un cuchillo, le gustaba entrar en casas abandonadas sin saber por qué. Miraba por las ventanas de los pisos para espiar a las mujeres y a las parejas de novios. Mientras se masturbaba en ese ambiente para sobrevivir, comenzó a cometer sus primeros delitos pequeños hurtos, uno de ellos en mil novecientos setenta El robo de una motocicleta con sólo dieciséis años le lleva a estar internado en un reformatorio durante tres años, pero lejos de reformarse, al salir en mil novecientos setenta y tres, continuó con su erra carrera delictiva, cometiendo su primer delito grave en compañÃa de unos amigos. Atraca una pareja en las inmediaciones del cementerio de la almudela. Después de robarle, sus pertenencias maniatan al joven y lo obligan a presenciar la violación de su novia por el robo con violencia y la agresión sexual. Fue condenado a once años de cárcel. Durante esa temporada, en la prisión se cubre el cuerpo con tatuajes alguno tan significativo como el que portaba en su antebrazo derecho en tinta azul, una tumba en cuya lápida se podÃa leer la leyenda nacistes para sufrir la cárcel. Le sirvió para acrecentar sus delirios y comenzó a tener alucinaciones auditivas. Unas voces en su cerebro que le pedÃan matar. Los demás reclusos no se relacionaban con él, viendo que era un sujeto muy extraño y r diferente. Era un preso modelo. Nunca fue conflictivo, pero era un tipo solitario que no se relacionaba con nadie. Llenó sus momentos de soledad con una tétrica afición. CogÃa los pájaros y animales muertos que se encontraba y se los llevaba a su celda. Según él se sentÃa más a gusto. El uno de julio de mil novecientos ochenta y cuatro cumplió su condena y con treinta años obtiene la libertad. Regresa al domicilio familiar. Sus padres seguÃan residiendo en la misma calle, pero ya realojados en un piso. Allà se encuentra a su padre gravemente enfermo, que ya no podÃa dar postrado en la cama. Intenta ayudar en casa. Estaba decidido a reinsertarse a sacarse el carnet de conducir y buscar trabajo, pero se encuentra con la cruda realidad y un futuro incierto, sin formación y sin ninguna experiencia laboral y sin el apoyo de familiares o amigos. En marzo de mil novecientos ochenta y cinco fallece su padre. Esta pérdida fue clave para comenzar su periplo homicida. Todo empeoró dentro de su cabeza, abandona el domicilio familiar y comienza a bendigar y a consumir cantidades ingentes de alcohol alrededor de unos cuatro litros diarios, que mezcla con una potente medicación, el ruinal benzodiazepinas, que eran muy utilizadas por los toxicómanos de la época. Un hipnótico muy potente y con efectos secundarios tales como la amnesia y la pérdida de memoria. Su mezcla con el alcohol le convertÃa en una bomba de relojerÃa. Llegó a confesar que ni él mismo se reconocÃa y las voces que sentÃa en su interior cada vez más le piden matar y profanar cementerios. A los forenses que lo examinaron les explicó cómo se miraba los espejos como si no fuera él. Pensaba que podrÃa ser un espÃritu de otra persona y lo habÃa poseÃdo. Su primera vÃctima, como te hemos contado, fue Paula MartÃnez, la prostituta tosicómana con la que contactó en la calle capitana ya de Madrid. Paula apareció en las afueras de Madrid decapitada y quemada en agosto de mil novecientos ochenta y siete. A finales de ese mismo mes, junto a otro mendigo llamado Mario y tras consumir mucho alcohol y roinoles en el cementerio de la almudena, quedaron en inconscientes. Después de una borrachera durmiendo en un colchón abandonado, Mario fue su segunda vÃctima. No necesitó ningún motivo para matarlo. Francisco despertó y vio a su amigo durmiendo con una gran piedra. Le fracturó el cráneo. Después le apuñaló varias veces y le prendió fuego. Luego continuó durmiendo como si nada. Posteriormente declaró que las voces de su cabeza lo despertaron y no paraban de ordenarle que matara a Mario. Sólo cuando lo hizo, las voces cesaron y le dejaron descansar. La única entrevista que GarcÃa Escalero con concedió hablando de sus crÃmenes fue el diecinueve de septiembre de mil novecientos noventa y tres al Magistral Programa de Antena Tres cuerda de presos dirigido por uno de los mejores periodistas que hemos tenido. El fallecido Jesús Quintero. En ella reconoció no sentir nada cuando mataba. Era como si una fuerza superior me llevara a hacerlo y sin quererlo confesaba. Escucharemos algunos fragmentos de esa entrevista a lo largo de este episodio. Guantar el fácil tal no no no es fácil La fácil no es fácil, ok todavia. Una vÃctima no no se morÃa el once de noviembre de mil novecientos ochenta y siete. Acudió con una prostituta conocida llamada MarÃa, a una furgoneta abandonada que tenÃa en la calle alcalá esquina con garciano. Una vez en la misma le apuñaló y la decapitó. Se marchó con la cabeza de la mujer en una bolsa y le prendió fuego al vehÃculo y al cuerpo. Decapitado. Estuvo deambulando con la cabeza durante más de un dÃa por todo Madrid, hasta que se deshizo de la misma arrojándola un pozo en la calle arturo Soria. La brutalidad de sus crÃmenes y sus actitudes asesinas eran cada vez más atroces. Siempre seguÃa un mismo patrón que consistÃa en elegir a otro mendigo con el que compartÃa el alcohol comprado con el dinero de la limosnas. La bebida le hacÃa entrar en un estado de ira irrefrenable que explosionaba en ataques violentos, les golpeaba el cráneo con una piedra o los apuñala por la espalda. Una vez muerto, se efectuaba toda clase de mutilaciones, llegando a practicar el canibalismo con algunas de sus vÃctimas. Además, cuando sus vÃctimas eran mujeres, profanaba sus cuerpos y practicaban necrofilia después los quemaba o le cortaste la cabeza. Ja qué más cosas hacÃan la marta, la cabeza y el trole brazo, le sacaste el corazón. SÃ, guardé últura. Eh otra práctica habitual en el historial de GarcÃa Escalero cómo hemos visto era profanar tumbas del cementerio de la albudena y mantener relaciones necrófilas. Lo bueno, claro me tienes el cementerio de la moneda. Me habÃa habido un litro de algo allá, algo partÃa algún baño y me acuerdo que se lo mencÃa dentro del cementerio. Entre tres, el nicho lo rompà y ver los cuerpos y qué hiciste con los cuerpos. Huevo, dejé de pie en las vale, dejé de pie. Luego gime yo lo he metido allÃ. Sà que no sopor, pero por ahà me atraiga mucho a mà en los obratorios y los cementerios. Te atrae, atrae mucho. Cuando me mecÃa no en oberatorio, habrá muerto a poner una postura de año. Durmiendo el oratorio Manda no habÃa era vigilante. Me pone al valle Lomos para años. Me pone la misma postura año. AtraÃa a mÃ, no una abuela, siempre me atraÃa. La lista de crÃmenes de escalero es larga. Estamos, sin duda, como te hemos dicho, ante el mayor asesino en serie psicótico de Madrid. El cinco de marzo del ochenta y ocho, en la villa de los Poblados aparece el cadáver de Juan Cámara Baeza, con más de cincuenta puñaladas y con una piedra enorme de casi treinta kilos que le aplastaba la cabeza. El diecinueve de marzo de mil novecientos ochenta y nueve, ángel Heredero Vallejo asesinado con el mismo modus operandi, pero con la particularidad que, antes de prenderle fuego, le destrozó las huellas de axilares de los dedos para dificultar su identificación. Tres meses después, en junio, en el barrio de Hortaleza, aparece Julio Santiesteban Rosales. Como nota caracterÃstica. A Julio le secciona su miembro viril y se lo puso en la boca aún con vida. En septiembre, otro vagabundo, Juan, dÃas después, en la Avenida de Brasilia, asesina a Lorenzo barbas Marco. En mil novecientos noventa y dos, Mariano Torrecilla, al que acabó decapitando quitándole la as pÃsceras y arrojándolo a su particular pozo de los errores, el mismo pozo en el que tiró la cabeza de la prostituta. El hecho de que cada asesinato era cometido de forma diferente hace pensar a la policÃa de que se trataba de autores diferentes, no barajando la posibilidad de que se encontraban ante un terrible asesino en serie. Escuchamos al Comisario de PolicÃa Nacional Ramón Fernández. Unos han sido cometidos con una piedra, Otros han sido cometidos con una navaja, Otros han sido cometidos a golpes. En unos casos hay una agresión sexual, en otros casos hay una amputación de unos todos, En otros casos hay una aputación de un tene. En unos casos se hacen descampado, en otros casos se prende fuego al cabo de los pollófono. Es decir, no hay tantos elementos comunes que yo estoy convencido de que el trasfondo más común que uno a todos ellos es un trasfondo sexual. Ernesta de la oca logró sobrevivir al ataque de Francisco, una vagabunda con esquizofrenia, con cuarenta y cinco años de edad, que ejercÃa la prostitución en la calle a la que Escalero, en compañÃa de otro vagabundo, Ãngel Serrano, apodado el rubio, llevaron un solar cerca de la calle corazón de MarÃa en la madrugada del uno de junio de mil novecientos noventa y tres para violarla. Tras agredirla sexualmente, le acuchillaron la cara y la apedrearon en repetidas ocasiones. Pero Escalero se desconoce por qué no la quemó y la dio por muerta cuando en realidad no lo estaba. Una vez en recuperada de las heridas, la mujer interpuso una denunciante policÃa nacional, una denuncia que fue clave para que los agentes empezaran a enlazar las diferentes desapariciones y muertes entre los vagabundos y yo cogÃa ahà pegaban patadas y me dieron una cuchilla aquà la navaja y me pegaban. Me maltrataban. Algunos se escaparon, se huyeron y no pudo hacerlo. Y yo va por una mujer ya no lo encontró. No, no, no, mayor, mayor. Siempre eran personas mayores. Yo no iba por el pensamientos de la adán y nada de eso. Si no yo iba con ellos muy bien, y después el golpe me encontraba yo muy mal fuera el cual era parte dos años so me daba a mà poma. Tras cada asesinato. El Matamendigos forzaba su reingreso voluntario al psiquiátrico y entre jimoteos explicaban los médicos que tenÃa la necesida de matar. Nadie lo creyó y continuó asesinando mientras las autoridades buscaban a otro culpable. En septiembre de mil novecientos noventa y tres siete años después de su primer crimen escalero, ingresó de manera voluntaria en el psiquiátrico Alonso Vega de Madrid. Tres dÃas después se fugó con otro interno enfermo de esquizofrenia. VÃctor Criado MartÃ, un hombre amable y tranquilo que fue la última vÃctima de escalero y la primera que no vivÃa en la calle. Siguió con su ritual. Consumieron mucho alcohol y pastillas. Escalero lo llevó nuevamente a pasar la noche al cementerio de la almudena, que también conocÃa. AllÃ, le fracturó la cabeza y lo quemó. Al dÃa siguiente intentó suicidarse lanzándose a un vehÃculo en marcha. Fue asistido y trasladado al hospital, donde confesó la fuga del psiquiátrico y el asesinato de VÃctor. Fue detenido y enviado a prisión. Fue pro bueno, pues andran obrano altano el talle de avión abuelo y no. A finales de mil novecientos noventa y tres, dos inspectores de domicidios y un psiquiatra hablaron con escalero en presencia de su abogado, el polémico Emilio RodrÃguez Menéndez, en la cárcel de Carabanchell. Durante la declaración se atribuyó el crimen de VÃctor Criado y también otros catorce más. Confesó un total de quince crÃmenes, aunque las pruebas encontradas sólo permitieron a la policÃa responsabilizar lo de once eran indigentes que nadie echaba de menos. A lo largo de su declaración, el matamendigo se mostró impasible, frÃo apático, sonriendo con timidez, desgranó a los agentes detalladamente uno por un uno de los asesinatos y barbaridades que habÃa cometido con los cadáveres, recordando a veces detalles irrelevantes, por ejemplo, como la vestimenta que llevaban sus vÃctimas el dÃa que las asesinó. Llama la atención de los agentes como a pesar de sus lagunas de memoria, recordaba el nombre y apellidos de sus vÃctimas. Recuerdo perfectamente donde llamó la atención la menora producioso que tomÃa en cuanto a recordar detalles Ãnfimos, por ejemplo, pues de ser el color de mujer seis que vestÃa de la vÃctima después de cinco o seis años, pues facilita tantos detalles de cada una de las muertes que para nosotros la cabe duda de que no sólo porque lo confiese que es el autor, sino por lo llazaporta, pues solamente pueden ser conocidos porque no ha cometido el hecho de que estamos tanto de la presencia de una persona que ha cometido múltiples homicidios en Madrid. Los policÃas que practicaron las diligencias quedaron horrorizados escuchando cómo les relataba el placer que le producÃa matar y la práctica de la necrofilia. Las voces siguen decÃa se rÃen de mà me dicen que quieren sangre. Les contaba. Escuchamos a su abogado, el mediático Emilio RodrÃguez Menéndez, en en esta escalada. Yo creo que y en su estado mental. Lógicamente, en los momentos de crisis que sufrió, yo creo que pudo cometer muchos más hechos que ni recordaba, y alguno de los hechos que él se hacÃa autor, pudo no hacerlo. Yo le eran c era vÃctima, pero no descubrieron un canal no más diez. Una de las vÃctimas no murió á sÃ, pueden haber sido badonce, pedio no chis uno. Tampoco es una bolsa de la noche del segundo. Era una produda, una la veo se llama por un sueño o alguna voz acaba de pasar la cabeza. Me parece la verdad sÃ, ya ven y luego la mata la o. El cuadro clÃnico de garcÃa Escalero concluÃa ya a sus treinta y nueve años. SufrÃa de esquizofrenia, alcoholismo crónico, manÃa depresiva y necrofilia, todo ello acompañado de alcohol, drogas y una fuerza interior que despertaban en Escalero un imparable instinto asesino. En febrero de mil novecientos noventa y seis comenzó el juicio en la Audiencia Provincial de Madrid contre Escalero. El informe presentado ante la audiencia por los forenses Juan José Carrasco y Luis Segura resumió la historia de Francisco como un doble fracaso para los especialistas. Este es el problema de escalero es que no estaba ingresado ni recibÃa tratamiento. PermanecÃa en el espacio de la marginación. Falló él, pero también el resto de una sociedad y de una red socio sanitaria que no supo preveer o poner los medios para evitar las consecuencias de su locura. Qué piensas en la muerte, la muerto de pinza, la muerte o sÃ, sÃ, sÃ, pienso sÃ, es cómo lo hace te atrae la muerte, la vuelta de madren te, gustarÃa morirte, oh, sÃ, sÃ, sÃ, por qué ya no cuentan condiciones ya en esta vida una persona mal, oh me ha pasado no va al mar. TenÃa que acabar mal sÃ, no lo sabÃa de al mar por qué o solos eh vean algo raro, vean de la gente se me echaba encima o sea rara de esa la calle veÃa que la gente se lo echaba encima la champar también cual llama la tropea canta metÃa, hilo o toma osa de esa ya ya pesadilla de la imaginación. En cuanto a sus problemas de las relaciones afectivas y sexuales, los médicos aclararon que escaleros se relacionaba mejor con objetos que con personas. Por eso, la conducta fetichista, el bollerismo, la actividad sexual onanista. A todo esto se sumaban los impulsos violentos que surgen sin apenas elaboración, que no generan sentimientos de piedad, culpa o arrepentimiento. Es como si el motivo fuera solamente el matar. Apuntaban los psiquiatras que escribieron esa fuerza interior como actos de corto circuito. Este informe pericial confirmó que Escalero no era responsable de sus actos y, tras el juicio, su in imputabilidad por enfermedad mental fue un hecho. La audiencia provincial declaró al acusado culpable de once asesinatos, una agresión sexual y un rapto, pero lo absolvió al considerarlo un enajenado mental. El Tribunal, presidido por el magistrado José Manuel Maza, ordenó su reclusión bajo tratamiento sanitario en el psiquiátrico penintenciario de on calent Alicante, donde cada seis meses informaban sobre la evolución del reo. La única manera de salir de allà era curándose y con todas las patologÃas que tenÃa, los médicos lo daban por imposible. El diecinueve de agosto de dos mil catorce, el temido asesino en serie de indigentes murió al atragantarse con un hueso de r u rno en su celda, una noticia que apenas tuvo trascendencia mediática. Yo le conocà en Madrid personalmente. Sà es un hombre gravÃsimamente enfermo, sin tratamiento ninguno, abandonados por todos, cantidad de delirios, alucinaciones, su vida regada con alcohol permanentemente y en ese mundo de enfermedad no distinguÃa a una persona de una cosa. Entonces mataba con una crueldad que ni siquiera en los animales existe. Es pavoroso el caso de este hombre hasta aquà el episodio de hoy, un episodio muy duro, porque para cualquier persona normal es duro aceptar que exista y que convivamos con individuos como escalero, un ser capaz de disfrutar, de violar, asesinar, comer carne humana y practicar relaciones sexuales con cadáveres. Inquieta pensar que en la actualidad nuestro sistema socio sanitario de salud mental sigue evidenciando una falta de medios importante para atender enfermos mentales que puedan presentar conductas similares a la de escalero, un caso que puso en evidencia un sistema de investigación policial que tardó mucho en identificar y detener al asesino y que le permitió deambular con total impuridad por las calles de Madrid durante seis años. Posible y tristemente, y aunque nos cueste es reconocerlo por la naturaleza de las vÃctimas, por ser vagabundos con falta de arraigo familiar, que nadie echaba de menos. Me recuerda mucho el caso del asesino de prostitutas que te relatamos en el episodio siete. Ningún investigador lo tenÃa en el foco de mira. La diferencia es que su última vÃctima, vÃctor, el enfermo que acabó asesinando tras la fuga del psiquiátrico, no era de la calle y sà tenÃa un entorno familiar. Muchas gracias por tu interés por haber compartido estos minutos con nosotros. No olvide si te ha gustado compartir el episodio, darnos un me gusta y dejarnos tu comentario. Aprovecho para mandar un fuerte abrazo a todos los y las integrantes de nuestro grupo de telegram y, por supuesto, no puedo acabar este programa sin darle las gracias a Carmen por todo tu apoyo desde que comenzamos, pero sobre todo en este año, dos mil veintitrés, que ha sido un año muy duro para ella, pero que siempre ha estado ahà dando lo mejor de sà misma. MuchÃsimas gracias. Sin ti este podcast posiblemente no existirÃa. Nos vemos como siempre el primer lunes del próximo mes que estamos de cumpleaños. Hacemos tres años contigo o s CNS verdad. No te olvides de intentar ser feliz. No








