34 El asesino de las Ondas

Pilar Puértolas y Antonio Campín era un joven matrimonio zaragozano que iba a todos los lados juntos. Fueron degollados cuando él, fontanero de profesión, pretendía acompañar a su esposa al trabajo en una fría mañana de enero de 1995. ¿Quien acabo con...
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Preguntó muy buenas. Estás escuchando detrás de la verdad. Mi nombre es fran Muñoz y te doy la bienvenida al episodio de diciembre del dos mil veintitrés. Como siempre, quiero dar las gracias a nuestros productores por su apoyo y por dar viabilidad a este proyecto. Recuerda que puedes colaborar invitándonos a un café en la página cofi com barra detrás de la verdad siete mil nueve y cuatro ochenta y seis o a través de la cuenta de PayPal, detrás de la verdad. Podcast arroba o luke es en la descripción de este episodio. Te dejo ambas vÃas. Tengo que pedirte encarecidamente que si te gusta este audio, nos des un me gusta, nos dejes un comentario y lo comparta con tus amigos. Es la única manera que tenemos para que las diferentes plataformas nos den más visibilidad y, a tÃtulo personal, saber cuáles son los episodios que más te han gustado. Muchas gracias. Pilar Puertolas y Antonio Campin era un joven matrimonio Zaragozano de treinta y ocho y cuarenta y uno años respectivamente. TenÃan dos hijos de diecisiete y trece años. Era una familia querida en el barrio Zaragozano del Picarral, donde residÃan la frÃa mañana del diez de enero de mil novecientos noventa y cinco. Como cada mañana, Antonio, que se encontraba en el paro, acompañaba a su mujer al matadero de aves, donde trabajaba desde hacÃa solamente un par de semanas. Eran las cinco de la mañana. Cuando Antonio baja primero para buscar el coche. Es en ese momento cuando es abordado por un varón y comienza una fuerte discusión entre ambos. Los gritos del ataque despertaron a un vecino que llamó a la policÃa alarmado con la existencia de una pelea en la vÃa pública. Hasta el lugar se desplazó una patrulla de policÃa nacional que encuentra su llegada a los cadáveres de la pareja frente al número cuatro de la calle General Yagüey, actualmente llamada José Luis la Cruz verdejo en el barrio del Picarral en Zaragoza, el cadáver de Antonio estaba masacrado con cuarenta y una puñaladas en su cuerpo. El de pilar presentaba otras ochenta. El asesino empleó una seña descomunal que estuvo a punto de seccionarle la cabeza de berzador detrás de la verdad un recorrido por la historia negra de nuestro paÃs y al lugar se desplaza el Grupo de homicidios de la Jefatura Superior de PolicÃa de Aragón, que se hizo cargo de la investigación del doble crimen que fue instruido por el Juzgado de Instrución número seis de Zaragoza. Para los agentes es muy significativo el ensañamiento que empleó el autor. O autores desde la primera inspección ocular tienen muy claro que la mujer era el objetivo principal de la agresión y están convencidos que se hallan ante un crimen pasional. Bueno, hubo varias cosas, lo que llamaron la atención, la cantidad de lesiones. Los homicidios no habÃan sido en el mismo instante, sino que habÃan sido uno detrás del otro, es decir, como si hubiera una premeditación, como si el autor quisiera matar a las dos personas y luego, si aún creÃamos que este el ensañamiento habÃa sido brutal cuando vimos el cuerpo de la mujer, pues prácticamente habÃa duplicado el ensañamiento, HabÃa sido un asesinato brutal, con una violencia tremenda y con un ataque convulsivo, sucesivo de máquina de GOdE. En la escena del crimen, los agentes de homicidio se encuentran una bolsa deportiva azul con unas rayas amarillas. En su interior habÃa un hacha de mano, un walman, un refresco, unas frutas y un bocadillo. Los hijos de las vÃctimas no reconocen la bolsa deportiva, por lo que los agentes sospechan que el asesino la perdió. Durante la agresión y en su posterior huida vemos algo que no parece que no cuadraba con los hechos, que es una bolsa de deporte de la bolsa azul con una rayas amarilla. Por ejemplo, el hacha ya. No es de defensa, es para asegurar si fallo con el cuchillo. Llevo el hacha ya. Empiezas a barajar otra hipótesis. En el interior del boxo de pilar, los agentes se encuentran entre sus pertenencias una emisora portátil de radioaficionado, algo que ayudó mucho a encauzar la investigación. Escuchamos testimonios reales de testigos y nada dice que hay dos muertos ahà en la cera y dije bienvenido. Pero donde dije ahà mismo la puerta, y él ya estaba aquà mismo en la puerta, y él estaba en la puerta de allá quedo estamos. Yo estoy temblando todavÃa. Yo tengo una hija de quince años y los hijos jóvenes claro que tienen veintisiete años, Sigue veinticinco. No lo sé cómo está la vida. SÃ, ya lo ves, Ya lo ves, porque yo me voy de noche, voy de tarde, muy de noche, muy de mañana. Muchos algunos años sin palabras, es muy llegó consterna a las nueve y media de la mañana comienza la optosia que reveló el número de puñaladas recibidas con un ensañamiento innecesario, ya que las primeras cinco puñaladas, por ejemplo, en el cuerpo de pilar ya eran mortales de necesidad se habÃan efectuado con un mismo arma, lo que descartaba la autorÃa de una segunda persona. Además, ambos cuerpos carecen de lesiones defensivas, lo que significaba que el ataque fue sorpresivo y no les dio tiempo ni a reaccionar. En las primeras pesquisas no descubren que la pareja tuvieran ningún problema o que hubieran sido objeto de alguna amenaza. Fueron varios los vecinos que vieron al agresor mientras esperaba en las inmediaciones del portal a que la pareja bajara, junto con los testigos que presenciaron la agresión, fueron clave para la identificación del asesino. Uno de los testigos afirmó a la prensa que el asesino fue frÃo e impasible. Iba a lo que iba. Algunos de ellos recordaron a los agentes que la mujer fue la vista en las últimas semanas en los comercios del barrio en compañÃa de un joven que podrÃa responder a las mismas caracterÃsticas fÃsicas de su agresor. Los agentes descubren que Pilar y Antonio, desde hacÃa algo más de un año, se habÃan iniciado en la práctica de la radioafición que pertenecÃan a un grupo de la ciudad relacionado con ello, que se hacÃan llamar los zbeÃstas, lo que explica el equipo de transmisión que los investigadores encuentran en el bolso de pilar. Entre los años setenta y noventa existió una gran ola de radioaficionados a nivel internacional. Por ejemplo, en España habÃa casi setenta cero licencias en vigor. Existen diferencias notables entre los usuarios de la banda CB, los zbeÃstas y los radioficionados. A modo de resumen, los zebeÃstas son personas que se inician en el mundo de la radio. Utilizan equipos más pequeños, menos potentes y más baratos, mientras que el rras aficionado utiliza equipos más caros, más potentes que utilizan otras bandas de frecuencia más amplias. Los adificionados tenÃan que realizar una serie de exámenes de conocimientos para conseguir una licencia y pagar por ella. En España existÃan en aquel tiempo hasta tres tipos diferentes de licencias. Los intereses de los usuarios que utilizaban la banda ciudadana CB eran libres y muy diversos radioguÃas y ayuda entre automovilistas o camioneros, actividades de ocio o conversaciones multilaterales o tertules por radio sobre diferentes temas y, sobre todo, y muy importante, una relación social de personas. Estaban aisladas o impedidas asistencias en caso de necesidad, etcétera. En aquellos años podemos decir que la radioafición era lo más parecido a las redes sociales que tenemos en la actualidad. Uno de aquellos integrantes del grupo cbÃsta de Zaragoza puso a los agins en la pista de un joven integrante del grupo que era muy amigo del matrimonio asesinado y cuyas caracterÃsticas fÃsicas podÃan perfectamente coincidir con las del agresor. Aquel hombre utilizaba el pseudónimo de riglos. Su nombre era José Antonio Perdejo, pero aquel informante no conocÃa ni el nombre completo ni dónde residÃa. El mismo dÃa del crimen y solo siete horas más tarde, en un tiempo récord, los agentes ya tenÃan identificado el sospechoso José Antonio Verdejo Santos de veintisiete años, un joven introvertido que residÃa en casa de sus padres, junto a sus hermanos en el barrio de Actor, muy próximo al barrio del Picarral, donde residÃa a Antonio y Pilar. La policÃa establece varios dispositivos en el domicilio del joven o incluso en el mismo tanatorio, para lograr su detención. La familia de José Antonio llegó a reconocer la bolsa deportiva encontrada en el lus del crimen como suya, pero se negaron a firmar el Acta de declaración de efectos. Desde hacÃa poco más de un año. Pilar y Antonio se habÃan comprado un pequeño equipo de transmisión y se ven iniciado en dicha afición. En la sondas, Pilar se hacÃa llamar Lady Halcón por la conocida pelÃcula y Antonio utilizaba el nick de campillo. Asà recuerdan sus vecinos al matrimonio asesinado. Yo los veÃa matrimonio extraordinario y muy normal, muy compenetradon cosa pues se la recuerdo siempre muy alegre, muy jovial, siempre con un buen humor para mira nada una vecina extraordinaria. Ãl era más serio, pero ella era muy bromista y siempre estábamos ya te digo riendonos y gastando bromas estupendos. Yo se lo digo yo porque yo miré, no sé cuánto llevamos aquà treinta y ocho años o por ahà no sé si nació aquà ella o wow vamos o vendrÃa muy pequeñita buteténica. Eh. AsÃ, a través de las ondas, conocieron a su su asesino José Antonio, conocido como Riglos en las ondas, en honor a las peñas de Riglos, a cuarenta y cinco kilómetros de Huesca, una zona que el joven solÃa frecuentar y que le gustaba mucho la prensa lo bautizó como el asesino de las ondas. Utilizaban para sus comunicaciones el canal treinta y siete, el canal más frecuentado por los usuarios y asà conocieron al grupo de zebeÃstas. Dicho grupo celebraban reuniones en la capital Maña que denominaban verticales, para que los usuarios se conocieran y cohesionara asà al grupo asÃ, todos los viernes solÃan quedar en el bar mónaco o en casa de algún usuario para cenar y echar la pieza yaz. Los rumores entre los radioaficionados. Algunos afirman que un individuo conocido como Riglos, el zuargot daba de aficionado, podÃa haber matado a lady al con otra señora que parece ser tenÃan relación a través de la de la onda. Le contaba cosas de otros compañeros que sabÃa se lo haya pasado muy bien, que eran unas conversaciones muy agradables, pues bueno, con el tobón con AndalucÃa. Estaban intentando conectarse con el mayor radioaficionado de España, que es el rey. Creo que no hubo manera cosas de Whatsapp que de dÃa vos hoy dÃa no un dÃa. Me dijo de si me querÃa poner una emisora y dije mira déjame que no estoy paarro. Dios porque no tengo ganas de meterme estas cosas, que no las cenas. Una de esas reuniones conocieron fÃsicamente a Riclos comenzaron una amistad que poco a poco y conversación tras conversación fueron afianzando hasta el punto que iba a menudo al domicilio familiar. Incluso habÃa conocido a los hijos del matrimonio. José Antonio les hacÃa pequeños regalos a pilar y al resto de la familia, algo que extrañaba a sus miembros. Conectó con él. Entonces le explicó el problema que tenÃa. Su padre. Estaba en el creo que estaba enfermo, Su madre trabajaba, Estaban pagando un un creo que uno n oÃa leer de un piso de protección oficial. Le buscaron a él un poco de trabajo, intentaron apoyar lo maral y económicamente. Era por la Navidad. Lo vi a ir a entrar a comprar en la verdulerÃa me dijo Mira, ese es el chico que era un chico vos guapo él mozo, ella entró a comprar él. Se queda hablando conmigo unos minutitos y muy agradable y muy educado también o sea que es que lo que sucedÃa es una cosa que no es que no lo entiendo. SolÃan quedar para hablar entre las diez y las doce de la noche a diario. Poco a poco, las conversaciones entre Pilar y Riglos fueron un aumento. Cada vez Esta le contaba más cosas de su vida privada y de los problemas que le surgÃan con sus hijos y marido hasta el punto de tener controlados todos sus horarios y aficiones. Incluso comenzaron a escribirse cartas entre ambos. Antonio se lo habÃa advertido a su confiada mujer, ándote con ojo que éste parece que se quiere pasar Pilas llegó a preocuparse por la actitud de Riglos. El joven estaba cada vez más obcecado con ella y quedó con él para expresar su deseo de acabar con aquella relación de amistad que Riglos estaba malinterpretando. Empezó a tenerle miedo, ya que no tenÃa un comportamiento normal, Incluso a veces se mostraba agresivo. HabÃa un enamoramiento patológico, una pérdida total del control de los impulsos y del poder pensar con claridad. Estaba obsesionado, pero mucho que no paraba de seguirla, que bajaba a comprar y se lo encontraba en la puerta de caza. La noche del nueve de enero, solo seis horas antes del fatal desenlace, mantuvieron una discusión a través de la emisora. Ella volvÃa a pedirle que solo querÃa que la dejara en paz. Solo seis horas más tarde de aquella discusión, José Antonio esperaba en la puerta del domicilio conocedor de la hora a la que salÃa la pareja para acudir al trabajo. Allà estaba decidido a acabar con sus vidas y el primero que bajó fue a Antonio y, como ya sabemos, tras empezar una discusión entre ambos, comienza a puñalarlos sin piedad de forma inesperada, sin darle opción a defenderse. Pilar que habÃa escuchado las voces, sale rápido del portal para socorrer a su esposo, acabando brutalmente también con su vida. La policÃa le pone una orden de busca y captura a nivel nacional para lograr su detención. A las ocho de la tarde del mismo dÃa del crimen. Se persona a independencias policiales una hermana del criminal para colaborar en su localización. Ante el miedo que tenÃa que su hermano acabara suicidándose, declaró que José Antonio habÃa fantaseado y le habÃa contado que Pil, como él llamaba a la vÃctima, le daba en ocasiones esperanza de mantener relaciones más Ãntimas y que otras veces le rechazaba diciéndole que tenÃa muchos problemas, pero que no pensaba separarse de su marido. Los miembros del grupo CebeÃsta estaban aturdidos. ConocÃan tanto al matrimonio como al asesino y no daban crédito a los s sucedido. Además, estaban muy molestos por la imagen que la opinión pública tenÃa del grupo y de su afición, defendiendo su función humanitaria y de ayuda social. Mientras toda la ciudad buscaba al asesino, José Antonio se dirigÃa en tren hacia Huesca Llegando a las diez de la mañana del mismo dÃa del crimen al Hotel Pedro I de Huesca, donde se hospedó en la habitación del hotel, intentó quitarse la vida en el cuarto de baño, cortándose las venas una empleada del hotel a limpiar la habitación. Al dÃa siguiente se encuentra con el cuarto de baño lleno de sangre. El establecimiento dio rápidamente aviso a las autoridades. La vida tiene una puerta extraordinaria. Es muy difÃcil para una persona quitarse la vida por la mañana. Cuando sobre las once horas se recibió una llamada de la brillada Provincial de PolicÃa Judicial de Huesca y nos dijeron que habÃan encontrado unos indicios de una tentativa autolÃtica en un hotel hostal de Huesca. Los agentes de la Brigada de homicidios de Zaragoza se desplazan hacia Huesca. En la inspección ocular de la habitación encontraron un recorte de periódico que informaba del doble crimen y una nota manuscrita por Riglos que decÃa no tenéis ni puta idea ignorantes. Yo también la querÃa y pronto estaré con ella. Riglos abandona a Huesca. El mismo dÃa, once los cuatro de la tarde cogà un tren que le llevarÃa a canfran allÃ. SosperarÃan en un humilde estar. Tras pedirle a la propietaria una cuerda, intento ahorcarse sin éxito, ya que la cuerda no aguanta con su peso y se rompe. Nos lo cuenta la propietaria del hotel. Las sensaciones que a mà me quedó de ese chico su mirada eran unos ojos de pedir ayuda. De muchÃsimas veces, también los vis tratan de agarrarse a través de alguien a la vida le cuentan sus problemas. Lo que más es que tampoco muchas veces sabemos ver las necesidades. Pensé que igual, pues estaba sin trabajo. Se iba a Francia porque preguntó el horario de autobús de Francia. Me dice oye y no tendrás una cuerda que tengo que digo para qué. Pensando en a ver qué tipo de cuerda le daba, le pregunté y es cuando me dijo que era para dar unas herramientas y aún cogà la cuerda yo y hice asà de que sujetaba, pero nada más. No pensé yo lo que vas a pensar que se va a intentar hacer lo que hizo el catorce de enero, sobre las seis y media de la tarde, solo sesenta y dos horas después del crimen, el fugitivo sepersona en el cuartel de la Guardia Civil de Canfranck todavÃa presentaba lesiones en su cuello de aquel fallido intento de ahorcamiento. Se siente en la entrada del cuartel y al Guardia Civil de Seguridad le entrega el arma del crimen ensangrentada manifestando que querÃa entregarse. Son las únicas palabras que pronunció y no volvió a declarar nada más ante la Guardia Civil. Entre sus pertenentes. A temar del el arma del crimen, los agentes se encuentran las siete cartas que se habÃan escrito Pilar y él, el detenido se nica a hablar. Estaba en estado catatónico, con la mirada perdida en el vacÃo y solo reacciona mÃnimamente al oÃr a los agentes nombrar a Pilar. Escuchamos a sargento al mando del cuartel de Jaca, donde se instruyeron las diligencias, o digamos la llamada de los compañeros de la Guardia Civil de Kanfran de que una persona se habÃa sentado en las escaleras de la entrada del edificio. Se acercó acuartelamiento y se beco entregaron, dejó la navaja a su lado derecho y a partir de ahà ya no dijo ni una palabra. En ningún momento querÃa responder a ninguna pregunta, ni querÃa decir por qué se entregaban y por qué no se entregaba. Entonces dijimos que lo lo trasladaran aquà al aguardeamiento de la boreal de Jaca y el equipo de policÃa judicial nos hicimos cargo de las diligencias. No dijo ninguna, ninguna palabra. TenÃamos un silencio absoluto. O no querÃa comer, no querÃa beber nada, como habÃa ocurrido los hechos que ocurrieron dos dÃas antes de Zaraggon la del doble homicidio a un matrimonio. Fue cuando empezamos a sospechar de que se podÃa tratar de esa persona, una persona en un estado psÃquico fatal. Lo ponemos en contacto con el grupo de homicidio de Zaragoza y lo dice que, efectivamente, se trata de la misma persona. Automáticamente procedemos a su detención. Solo los sesenta y siete horas después del crimen de la Guardia Civil hace entrega del detenido a los agentes del grupo de homicidios de policÃa nacional de Zaragoza para que continuaran con las diligencias del crimen. Escuchamos al jefe del grupo entonces, en la profunda oscuridad que dominaba sus ojos, hubo una pequeña luz, una pequeña reacción, me miró, pero inmediatantemente decayó otra vez y se hundió en las profundidades y ya no volvió a ter ser personal. La subdetención y en un primer momento se ordena por miedo a que se suicidara, que fuera internado en la unidad psiquiátrica del Hospital Miguel, en la capital de Zaragoza. El informe psiquiátrico elaborado deja muy claro por los especialistas que el detenido no tenÃa ninguna enfermedad mental. Ante los informes psiquiátricos, la magistrada ordenó su ingreso en prisión, activándose el protocolo antisuicidios en la cárcel, con un preso de confianza permanentemente al cuidado de él. Pero sólo cuarenta y dos dÃas después de arrebatarles sus vidas a pilar puerta al as y Antonio CampÃn, el detenido acabó ahorcándose con una sábana en prisión, aprovechando un descuido de su compañero de Celda, dejó manuscrita una nota donde decÃa que pronto se iba a encontrar con su amada. Su causa iba a ser juzgada por primera vez en Aragón por la institución del Jurado recientemente instaurada en España. Ha sido deseable el enternamiento en un centro psiquiátrico. Una persona que es capaz de obsesionarse de esa manera con su interlocutor a través de las ondas, evidentemente no es una persona no sé razonablemente sana. Las psicopatÃas, no todas son evidentes. Hay muchÃsimas personas aparentemente normales por la vida, valecen algún tipo de psicopatÃa y esas ahà están ocultas. Y hasta cuando se manifiestan y la cabeza humana es muy complicada, entonces nunca sabes cómo va a reaccionar una persona que generan su cabeza esta obsesión. No sé desde la verdad ser juicio de conjurado, que es lo que hubiera podido ocurrir. Este hombre era es y será para los restos presuntamente inocente nunca hubo una sentencia ni inicial ni firme que declarar su culpabilidad sobre los hechos. Yo creo que aquà la única duda que habrÃa cedÃas sobre la imputabilidad. Si el grado de psicopatÃa que presenta hubiera servido de atenuante para hacer parcialmente imputable yo pienso que las pruebas que tenÃan sobran y sobraban. Lo lógico hubiera sido, si se hubiera llegado a juicio, haberlo defendido, pues con la eximente total de la generación mental, una imputabilidad completa, una eximen completa, probablemente hubiera sido difÃcil. Hubiera salido condenado como autor de un doble asesinato veinte años por cada uno de los dos asesinatos hasta aquÃ. El episodio de hoy, nuestra pareja protagonista tuvo la mala suerte, como otras muchas vÃctimas, de cruzarse con una persona estropeada que no regÃa bien, que dejó una familia rota y a unos hijos destrozados y sin padres cuando más falta le hacÃan estos por y para ellos está dedicado. Este episodio. Ha sido un placer habértelo narrado. Quiero darte las gracias por tu interés y por habernos acompañado hasta aquÃ. Se ha ido de tu agrado. Te Pido que lo compartas y nos dejes pum Me gusta que es muy importante para nosotros antes de terminar, mandar un fuerte abrazo a nuestros y nuestras integrantes del grupo de telegram. Tienes un enlace del grupo en la descripción de este episodio. Te Emplazo como siempre, al primer lunes de mes un abrazo muy fuerte de fran y mÃo y recuerda no te olvides de intentar ser feliz








