Nov. 5, 2023

33 El caso de Laura Domingo Alonso

33 El caso de Laura Domingo Alonso

El 8 de abril de 1991, la víspera de su sexto cumpleaños, Laura Domingo Alonso jugaba en su barrio junto a otros niños.

Sobre las seis de la tarde, y según relato de los niños que jugaban con ella, Laura se marchó en dirección hacia la carretera de...

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El 8 de abril de 1991, la víspera de su sexto cumpleaños, Laura Domingo Alonso jugaba en su barrio junto a otros niños.

Sobre las seis de la tarde, y según relato de los niños que jugaban con ella, Laura se marchó en dirección hacia la carretera de Logroño tranquilamente de la mano de un hombre joven, de unos treinta años, de mediana estatura y pelo corto que vestía una cazadora marrón. Nunca más se volvió a ver con vida a Laura Domingo…

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Musica de cabecera creative commons: Light Years Away - Doug Maxwell

Muy buenas. Estás escuchando detrás de la verdad. Mi nombre es Fran Muñoz y te doy la bienvenida al episodio de noviembre del dos mil veintitrés. Como siempre, quiero dar las gracias a nuestros productores por su apoyo y por dar viabilidad a este proyecto. Recuerda que puedes colaborar invitándonos a un café en la página cofi com barra detrás de la verdad siete mil nueve cuatro ochenta y seis o a través de la cuenta de PayPal, detrás de la verdad. Podcast arroba o luke es en la descripción de este episodio te dejo ambas vías. Te tengo que pedir algo que es muy importante para un podcast pequeño como el nuestro, y es que nordes un me gusta nos dejes un comentario y lo compartas con tus amigos, porque es la única manera que tenemos para que las diferentes plataformas nos den más visibilidad. Muchas gracias. En el episodio de hoy te hablamos nuevamente de un terrible suceso acaecido en mil novecientos noventa y uno. Laura Domingo Alonso era una niña de cinco años que residía felizmente en el barrio de Capiscol, en Burgos, junto a sus padres, Aurelio y Montserrat y su hermano de nueve años. El ocho de abril de mil novecientos noventa y uno, el día antes de su sexto cumpleaños, Laura jugaba en el barrio junto a otros amigos en la calle San Samón, al lado de su portal. Después del colegio, sobre las seis de la tarde y según relato de aquellos niños que jugaban con ella, Launa se marchó en dirección hacia la carretera de Logroño tranquilamente de la mano de un hombre joven de treinta años, de mediana estatura y pelo corto que vestía una cazadora Marrón nunca más se volvió a ver con vida a Laura Domingo r. Detrás de la verdad un recorrido por la historia negra de nuestro país. Los padres se enteraron de la desaparición de Laura sobre las ocho y media de la tarde. Presenta SNS no denuncia en Comisaría Al día siguiente, la desaparición de su hija se hizo pública y todos los medios de comunicación locales y nacionales se hicieron eco de la noticia. Toda la población de Burgos se implicó activamente en su búsqueda y en las tareas de rastreo por el barrio de Capiscol y Gamonal. Los bomberos badearon el cauce del río Alarzón y la playa de Fuente. El prior con perros adiestrados y buzos para las zonas más profundas del río, pero la niña no estaba allí. La foto de Laura se distribuyó por toda España. Un rostro de una niña angelical que todo Burgales que vivió aquellos hechos después de más de treinta y dos años, recuerda perfectamente y no ha olvidado media melena cabello oscuro con una diadema y una sonrisa de niña feliz. La colaboración ciudadana fue masiva, como se pudo ver el mismo viernes siguiente a su desaparición, con una manifestación en Burgos con más de veinticinco mil personas. La angustia dominó aquellos días, más aún cuando éstos fueron transcurriendo sin pista alguna sobre el paradero de Laura en la calle se veía con miedo la desaparición de aquel ángel debido a las diferentes raptos que se venían produciendo y que acababan en muerte. Recordemos el caso de febrero de mil novecientos noventa y uno en Huelva de Ana María Jerez Cano, del que ya te hemos hablado en este podcast o el crimen de Sonia González Herrera en Plasencia. Veinte días después de la desaparición, se cumplieron los peores presagios. Una pareja que caminaba por el paraje de la majada, a cuatrocientos metros de la localidad de samdel y a ocho kilómetros de Burgos, encontró el cadáver de la niña sobre las cinco y media de aquel domingo veintiocho de abril, dando aviso inmediatamente a la guardia civil. El cuerpo de la niña fue hallado boca abajo en posición de cúbito prono, sumergido a medias en el cauce del arroyo que discurre con poca agua en una zona con abundante vegetación. El cadáver se encontró vestido con el uniforme del colegio que Laura llevaba el día de su desaparición, chaqueta y leotardos verdes y una falda de cuadros. En sus manos se encontraron un mechón de pelo y cerca del cuerpo, unas bolsas de publicidad manchadas de sangre con cintas de video en su interior y una toalla. El modo en el que se encontró el cuerpo, por su colocación, no fue arrojada, sino depositada con cuidado en el terreno por el estado de su ropa, recién lavada, planchada por el aspecto que presentaba sin huella alguna de sufrimientos y marcas de violencia chocó a los investigadores, quien la abandonó en aquel paraje. En ese último gesto, tal vez estaba intentando espiar su culpabilidad en los hechos. El análisis forense reveló que Laura había muerto por asfisia y que no había sido objeto de violencia sexual. Solo presenta unos pequeños hematomas, unos pequeños arañazos alrededor de su boca. Nadie había pedido ningún dinero por su rescate, por lo que los investigadores estaban totalmente desorientados al no tener móvil ni sexual ni económico. Sus padres fueron informados del hallazgo del cadáver de su hija sobre las siete de la tarde de aquel domingo. Entraron en shock. Necesitaron desedación y atención médica. Debido al estado en el que se encontraban y ante la imposibilidad de acudir a identificar el cuerpo de su hija, Se desplazó un tío materno de la niña, que fue quien finalmente identificó el cuerpo de su sobrina. Dos días después de la aparición del cadáver de Laura, se celebró el funeral en la Parroquia del Salvador. Se habilitó como templo el patio de la iglesia y debido a ello se pudo dar cabida a más de diez cero vulgaleses que asistieron al acto. Escuchamos a la presidenta de la asociación del barrio Bopardy estuvo muy muy involucrado. De hecho, hicimos una manifestación que nunca ha habido otra en Burgos. Treinta cero o cuarenta cero personas estuvimos porque nosotros no hemos olvidado el a Laura. Bueno, yo no me gusta decir Laura, me gusta decir la niña de capiscol. Yo creo que la policía que vino de Madrid no hizo lo suficiente. Yo creo sinceramente que no se ha hecho lo suficiente. Yo y mis compañeros creemos que no se ha hecho lo suficiente. Por esclarecer el caso. Los investigadores se hacen cargo de un caso sin pistas, sin móvil, donde se pensó como primera hipótesis, que fue obra de un perturbado. Por desgracia, te volvemos a contar tristemente de otra investigación policial con una absoluta falta de pericia profesional, llena de deficiencias y de errores judiciales de bulto. Sorprende mucho la tardanza en tomar declaración a aquellos niños que fueron testigos de la de s y cómo Laura se marchaba de la mano de su reactor en un primer momento. Y en toda investigación se investiga el círculo más cercano de la víctima. En este caso no se hizo. El propio fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia, José Luis García Ancos, siempre sostuvo y así se pronunció públicamente en más de una ocasión que la investigación policial debía haberse centrado en el entorno más inmediato de la niña, algo que le granjeó la animadversión de la familia. Nunca se entendió por qué la jueza no hizo pruebas en el entorno familiar y fue un grave error. Hoy cualquier juez lo hubiera ordenado, aunque resultara violento. También la instrucción y la custodia de las pruebas resultaron un desastre. Con el traslado de un juzgada a otro. Se perdieron algunos vestigios, como así nos cuenta el abogado de la familia de Laura, Pedro Torres, desafortunadas porque en la investigación no avanzaba bueno en un principio, porque el propio juzgado que asumió el asunto, que fue al que no le correspondía competencialmente. Por eso se trasladó al otro juzgado y en ese traslado hubo una serie de circunstancias desafortunadas, como fueron la pérdida de determinados objetos que en el traslado se debieron de extraviar las muestras efectuadas de ADN al mechón de pelos encontrado en una de las manos de laura. Nada tiene que ver con las pruebas que en la actualidad se practican. En mil novecientos noventa y uno, en el primer análisis que se hacía de un resto quedaba destruido e invalidaba. Futuras pruebas posteriores que se pudieran efectuar. Dichos análisis no arrojaron información determinante y solo estableció que dicho mechón podía pertenecer a la rama materna de la víctima. Tras las primeras investigaciones se cierra el proceso sin encausados. En diciembre de mil novecientos noventa y uno se mantuvieron las investigaciones en semisecreto hasta que en mil novecientos noventa y tres, y sin la aparición de ninguna prueba que pudiera esclarecer la autoría del crimen, el juzgado acordó el sobre cimiento y el archivo provisional de la causa. En mil novecientos noventa y nueve, uno de los principales investigadores ascendió a inspector y, ante la ausencia de pruebas, propuso hacer algo diferente, cambiar el método deductivo y aplicar un método inductivo en la investigación policial, un método que genera mucha controversia, pues se trata de obtener un sospechoso y, a través de él, buscar pruebas que le incriminen en los hechos. Así como en aquella primera hipótesis que se planteó, se pensaba que podía ser obra de un maníaco que no estaba en sus cabales. La policía se hizo una lista de pacientes con problemas mentales por la zona, con rasgos de personalidad que pudieran encajar en el perfil del asesino de la niña e investigarlos uno a uno. Cómo se hizo la policía con o aquella lista y que especialista de salud mental podía haber colaborado en su concepción se desconoce y posiblemente nunca se sabrá. Unos datos aportados que rayan la ilegalidad y, desde luego, alejados de cualquier código ético de entre todos ellos, la policía encuentra una persona que podía encajar con el perfil, un joven de treinta años, un tipo introvertido y de comportamientos extraños, hijo de una familia de hosteleros de Burgos, cuya familia poseía un chalet en San Medel, a escasos ochocientos metros de donde apareció el cuerpo de Laura. Así, el cinco de noviembre de mil novecientos noventa y nueve se reabrió el caso con la detención de aquel joven. El subdelegado del Gobierno de Burgos, Víctor Núñez, acompañado del Comisario de Policía Nacional, ofrecieron una prematura y aventurada rueda de prensa donde hicieron el mayor de los ridículos para intentar colgarse la medalla de la resolución de un caso que tenía conmocionada a la población de Burgos. El Juzgado de Instrucción número ocho, tras tomarle declaración durante más de cinco horas, lo pone en libertad, como no podía ser de otra manera, y ordenó el secreto de sumario de las actuaciones, tanto en la intervención de sus comunicaciones como en el registro de la vivienda familiar del detenido. Los investigadores no encontraron prueba alguna de su participación en el rapto y posterior homicicio de Laura. Llegaron a hacerse incluso pruebas acústicas del interior de su casa para comprobar si desde la calle podían escucharse los gritos que podría haber proferido Laura. Además, el detenido tenía una coartada para el día de los hechos. En los días de la desaparición de la niña, había viajado fuera de Burgos en busca de trabajo. Estuvo hospedado en un establecimiento y así lo corroboraban numerosos testis. La detención de aquel hombre fue un desastre y una vergüenza sin sentido. Una persona enferma que nada tenía que ver con la muerte de Laura y que tuvo que padecer tanto él como su familia la condena social por un hecho que no cometió bien desafectado al restaurante familiar por dicha detención. Otra víctima más del caso y como no podía ser de otra manera, veinte meses después de su detención, la audiencia Provincial de Burgos le exoneró de cualquier sospecha, pero el daño causado ya estaba hecho y era irreparable. Escuchamos al abogado de la familia, Pedro Torres, el policía que dirigía la investigación, Javier Cámara, pues que se empeñó en una línea que resultó infructuosa y una línea que además, rompía un poco el sistema de investigación, que es el sistema deductivo, se transformó en un sistema de investigación inductivo, es decir, partimos de unos hechas, partimos de un culpable equivocado que se buscó y a partir de ese culpable ficticio, pues, reconstruir los hechos hasta llegar al origen, al posible origen de este caso. Además, hubo irregularidades porque el procedimiento de obtención de la lista de personas desequilibradas o de personas con trastornos mentales fue facilitada por un médico especialista. En contra del deber de guardar el secreto profesional, sí y de la entonces poco desarrollada o inexistente ley de protección de datos. Hubo todo un proceso de realización de pruebas con respecto a eso sospechoso a cuya familia y esto es una opinión personal, pero que coincide un poco con lo que ocurrió a la familia de estos sospechosos se le hizo polvo el negocio. Todo el mundo empezó a crear una especie de vacío a esta familia, vacío que se manifestó en su actividad comercial. Claro eran titulares de un restaurante muy reconocido en Burgos y la gente le empezó a hacer el vacío. Pero en dos mil seis el caso dio un giro radical. La policía cita a declarar a un tío materno de Laura Alberto, que ya había sido interrogado, como tantos otros al inicio de la investigación, una persona con problemas de alcohol y episodios depresivos. Los agentes se encontraron con un relato de tintes rocambolescos y, en cualquier caso, con una nueva declaración. Así, un recoge el Acta de la declaración realizada el ocho de junio del citado año, donde el interrogado contó su particular teoría sobre lo sucedido, manifestando a los investigadores que quien pudo haberse llevado a la niña el día de autos fue la que entonces era su pareja sentimental charo quien lo habría hecho en compañía de una segunda persona, Jesús, para comprarle un regalo a la niña por su cumpleaños, manifestando que el fallecimiento de ésta pudo producirse de manera accidental con un cojín en el interior del vehículo, sin que éstas dos personas tuvieran ninguna intención de causarle mal alguno, ya que Charo y la niña se llevaban muy bien. Y en este punto tú te preguntarás lo mismo que nosotros, cómo se puede justificar una muerte por afisia accidental. En su declaración, Alberto nombra a Charo, su expareja, la cual ya había fallecido. Era una mujer con graves problemas psicológicos que acabó suicidándose en un psiquiátrico de palencia. También involucró en los hechos a una pareja amiga de Charo que residían con él en el mismo domicilio, Marta y el tal Jesús alias toño que le ayudaron en la posterior ocultación del cadáver Charo no podía tener hijos y estaba encaprichada con Laura. Alberto llegó a lucubrar sobre la posibilidad de que, tras una presunta muerta accidental, el trío hubiera conservado el cuerpo de la criatura en un halcón congelador del piso que compartían en el hondillo. Yo creo que la policía, a lo mejor empezó a sospechar en algún momento de la posibilidad, en la posibilidad de que hubiera sido un familiar cercano. Siempre supimos que el asesino de la niña de Capiscoll estaba cerca, pero no por qué lo sepamos nosotros, porque este caso tan raro, tan raro, el asesino no tenía que estar lejos. No sé si era, pues uno de fuera o uno de dentro. No lo sé citaron al tío del lau a que la policía citó ya un poco a la desesperada diciendo bueno. Vamos a ver danos una versión que, según Tú, hayas sido la que haya envuelto la situación, es decir, hasta qué punto Tú estás implicado en este asunto. Nosotros creemos que lo taff y Tú mira te damos quince días para que vuelvas y nos ofrezcas una versión real, según Tú, de cómo pudieron producirse los hechos. El interrogado contó también como la víspera de la aparición del cuerpo sin vida de Laura. Su pareja. Charro y la citada pareja le pidieron prestado su coche con la excusa de viajar a Quintanar para acudir a una fiesta, un desplazamiento que, según él, nunca hicieron en su lugar, según Alberto, debieron emplear su vehículo para trasladar a su sobrina a San Medel y, de paso, intentar incriminarle a él. Aseguró estar convencido de que las bolsas con publicidad de cintas de vídeo y una toalla que se hallaron junto al cadáver de su sobrina pudieran ser suyas y que las llevaba en el interior de su vehículo un coche que vendió solamente tres meses después de la desaparición de Laura. También contó a los investigadores como, antes de la aparición de la niña, la tal charo le había cortado un mechón de pelos, alegando que lo quería guardar de recuerdo y que fueron tal vez los utilizados para depositarlos en el cuerpo de su sobrina y así incriminarle a él. Tras su declaración en el juzgado de instrucción número cuatro de Burgos. Antes el ocho, éste ordenó la reapertura de las diligencias y puso al tío b Laura en libertad condicional por detención ilegal y homicidio. Un año más tarde, en dos mil siete, el juzgado de instrucción números des cuatro de Burgos lo cerró al no encontrar pruebas incriminatorias. El fiscal consideró que el testimonio del tío no tenía la suficiente fuerza ni credibilidad. Sin embargo, la Asociación Clara a Campo Amor presentó recurso y la Audiencia Provincial de Burgos ordenó agotar la investigación. Se solicitó una evaluación psiquiátrica del tío materno de Laura y se llevó a cabo un careo entre éste y las otras dos personas que incriminaba los compañeros de piso de charo que citó en su declaración. Pero no se hallaron pruebas en relevantes durante la investigación e intervención de sus comunicaciones y no se pudo incriminar a ninguno de los tres. El resultado del análisis psiquiátrico de Alberto reveló una inmadurez mental y la fuerte dependencia hacia su madre. El dictamen forense dice de forma textual que nunca se ha enfrentado a su madre y que cuando piensa hacer algo siempre ndo, se pregunta por cómo le va a parecer a ella o lo que dirá. También señala cómo tiene dificultades para relacionarse con mujeres independientes y autónomas, y que sólo se relacionaba con mujeres con problemas que necesitaban apoyo o comprensión perfil que reunían las dos mujeres con las que tuvo una relación sentimental. Los especialistas señalan en su informe que Alberto exageró de forma voluntaria y engañosa. Los esfuerzos para fingir una disfunción. De hecho, los protocolos para determinar su personalidad y las dificultades emocionales no fueron válidos porque Alberto simuló. Las respuestas incluso señalan sus intentos para presentarse psicológicamente más perturbado de lo que realmente está tratando de fingir hacérse el enfermo. Los especialistas autores del informe consideran que no presenta afectación alguna de los fundamentos de la imputabilidad. En diciembre del dos mil quince, con el fallecimiento del tío de Laura, el juzgado ordenó el archi si ra causa, aunque el caso seguirá abierto hasta su prescripción en el dos mil veintinueve. Yo creo que la familia, en un momento dado en un principio, ejercieron tanta presión sobre la autoridad judicial, sobre el fiscal, sobre la policía, tal para que se esclareciera. Se fue atenuando a medida que, pero es una suposición mía, empezaron a ser conscientes de que alguien dentro de la familia tenía o tuvo algo que ver con los hechos. Entonces esto ejerció una especie de relajación en esta presión por parte de la familia y también, seguramente, un pacto de algo parecido. Fui yo estuve presente en la situación que describo porque los propios padres, pues decidieron no seguir con el impulso de la denuncia de la investigación. Seguramente por qué intuyeron también que alguien dentro de la familia, claro era la familia de la madre, lo cual produjo. Yo creo que un pacto entre el matrimonio, que era un matrimonio que se tenía unas relaciones extraordinariamente buenas, pues en el sentido de decir bueno, vamos a dejarnos ya por el bien de nuestro matrimonio. Yo voy a olvidarme diría al padre de la implicación de tu familia o de alguien de tu familia en los hechos. Vamos a aceptar la raza de la situación por el bien de nuestro, de nuestro matrimonio. Esa es pero ya digo, esa es una opinión personal que deduje un poco yo, también después de la conversación que tuve con los padres al final. En este sentido, en el sentido y bueno, vamos a dejar de perseguir el asunto porque no hay autor, vamos a conformarnos con la situación. Es una tragedia, pero que no tenemos más remedio que asumir y que la vida sigue y vamos a seguir adelante. Esa es un poco el desenlace y que yo creo que se produjo en el meol o en la situación interna de la familia, haciéndonos eco de uno de los abogados que más de cerca vivió este caso. Hoy te hemos relatado unos hechos que fueron un despropósito desde el principio y que, cuando la investigación tomó otro rumbo, ya fue demasiado tarde para conocer qué fue lo que verdaderamente sucedió. Un caso muy doloroso. Como siempre que la víctima es un niño, no hay dolor y no hay palabras para expresar. Lo que se siente es que por extraño que te parezca. Así fue como sucedieron los hechos y es nuestra obligación recordártelos para que nunca se olvide en memoria de Laura Domingo Alonso. Por desgracia, tristemente nadie pagará por la muerte de esta criatura. Hasta aquí, el episodio de hoy. Es un placer haber compartido estos minutos contigo. Quiero darte las gracias por tu interés, por haber compartido algo tan preciado como tu tiempo con nosotros y por acompañarnos hasta el final. Te pido encarecidamente y es muy importante que si te ha gustado leers o me gusta, nos dejes un comentario y lo compartas con tus amigos. Antes de finalizar, también mandar un fuerte abrazo a todas y todos los componentes del grupo de telegram al que te invito, al que te unas ya si no lo has hecho en la descripción de este episodio, encontrarás el enlace. Recibe un fuerte abrazo de Carmen y mío, como siempre nos vemos, el primer lunes del próximo mes y recuerda no te olvides de intentar ser feliz