Involución Permanente. Por qué el PSOE es moralmente superior al PP

Pío Moa hace un repaso por la historia del PSOE, que se comportó "criminalmente" en los períodos de mayor libertad política.
Involución permanente con Pomoa, Don PÃomo, a qué tal están ustedes, pues por aquà andamos bueno, hace que no nos vemos un montón de tiempo casi una semana. SÃ, por ahÃ, más o menos bueno, Da PÃo, me contaba usted que está sumergido ya en la elaboración de la tercera de sus novelas. No sÃ, estoy en ello poco a poco. No, pero en fin de momento estoy tratando de explicar un poco lo que es el libro, este último en la Segunda Guerra Mundial y el fin de la era europea. No sÃ, va a ser usted presentación pública en algún sitio. En principio, no puede que sÃ, pero en principio no, porque en fin se trata de explicar una versión muy distinta de las que tenemos, que es básicamente la versión Anglosajona, que evidentemente, es interesada y, en fin tiene sus virtudes y sus defectos. Pero tenga aparte de eso. Estuve hace unos dÃas en una mesa redonda con Girauta y otros especialistas sobre la historia del PESOE y claro, la verdad es que el pesodie tiene una historia criminal realmente, pero tiene también una evidente superioridad moral sobre la derecha, en particular sobre el PPE. No, o sea, uno de los mayores éxitos polÃticos del peso ha sido que el PPE se uniera a él, olvidando el referéndum del setenta y seis y aceptando la identificación entre democracia y antifranquismo. Se ha hecho antifranquista a la derecha y este hecho en sà mismo revela una considerable superioridad moral. O sea, la conducta del PP llegó comaznar a la condena pública y expresa del alzamiento del dieciocho de julio de mil novecientos treinta y seis que fue este alzamiento. Fue reconocido como salvador del paÃs por el propio lÃder socialista moderado Besteiro, que lo dijo. Asà o sea, quienes tienen el mérito de haber salvado España de aquella pesadilla son los que se han batido en la gran cruzada anticomi interna. Bueno, pues con aquella condena el PEPE entregaba al PESOE y a los separatistas toda la legitimidad polÃtica. Y hay que decir que incluso con todas sus falsedades, pues la reivindicación socialista y separatista de sus abuelos, pues no deja de tener cierta dignidad una especie de piedad cilial. Podemos llamarlo o algo por el estilo. En cambio, los señoritos del PP pues han llegado a la a diyección máxima de escupir sobre las tumbas de los suyos, de sus abuelos, los que salvaron precisamente a España de la sovietización o la desplegación, que la salvaron de la Segunda Guerra Mundial, que la salvaron de la enorme deuta moral y polÃtica del resto de Europa con los ejércitos, sus seño hisoviético, y reconstruyeron el paÃs con las propias fuerzas de España. Y en este sentido, pues existe una superiodad moral, al menos intelectual, del peso, sobre el PP y sobre casi toda la derecha. Y allà hablamos también de la curiosa historia del PESOE, porque la verdad es que este partido tuvo dos épocas buenas. Primero la de Primo de Rivera, cuando colaboró con el dictador, un dictador muy fructÃfero, se convirtió inopinadamente en un partido constructivo y civilizado. Y luego, otra época buena fue durante el franquismo, cuando hizo a los españoles el inmenso favor de desaparecer del espacio público, y no tanto por la represión como dicen, porque los comunistas siguieron luchando. Fue más bien porque sus jefes estaban ocupados en el exilio, en el reparto y la disputa de lo que habÃan robado sistemáticamente durante la guerra, es decir, el peso se comportó correctamente en los dos perÃodos más o menos dictatoriales y criminalmente en los periodos de libertad, porque durante la liberal restauración en esa época pudo influir local y nacionalmente con concejales, diputados y polÃticos, pero se afanó en destruir el sistema con una demagogia brutal. Apoyó, de hecho, por ejemplo, del crimen en Marruecos y organizó la huelga revolucionaria de mil novecientos diecisiete, muy posiblemente enfocada a entrar en la Primera Guerra Mundial y luego en la República. Claro, la República no debió nada al Peso llegó sin su intervención, pero habrÃa que pensar que si se habÃa colaborado con Primo de Rivera, mejor colaborarÃa con la República. Pues no, señor se convirtió de nuevo como un partido subversivo y golpista. Aprovechó las libertades para practicar el terrorismo y organizar la guerra civil en octubre del treinta y cuatro junto con los separatiristas catalanes. Esto no hay que olvidarlo, porque siempre van juntos, curiosamente, y con los barcos también y luego junto con s publicanos de izquierda y separatistas, pues aprovechó para dar el golpe de gracia a la República mediante el fraude electoral y la imposición de un verdadero régimen de terror que hizo inevitablemente el lanzamiento de quienes no estaban dispuestos a torear a un régimen que llevaba a la sovietización de España o a la discreación separatista. Y luego en la transición, pues la verdad es que no mejoró mucho la conducta del PESOE tuvo la suerte, bueno, la suerte. En ese momento eran cuatro niñatos, mientras que el Partido Comunista podÃa esperar convertirse en el gran partido de la izquierda, como en Italia. Pero no estos genestos. Los niñatos del peso le viernaron al PC toda su historia y toda su importancia, con muchos apoyos exteriores, claro está, y pero desde entonces, sus aportaciones a la democracia han sido un falseamiento sistemático de la historia. La historia propia del Peso y la de España venÃan con los cien años de honradez nada menos el socapamiento progresivo de la autonomÃa judicial, sin la cual no hay democracia, la progresiva corrusión de la unidad nacional apoyando a los separatismos, sin excluir a la ETA, la progresiva corrosión de la soberanÃa nacional, supeditando a la burocracia de Bruselas o convirtiendo en Gibraltar en un emporio corruptor, la extensión de la corrupción a todas las instituciones del Estado. Estas son las contribuciones del PESOE. Luego, en la Mesa que ya redonda tratamos también la cuestión del terror de retaguardia durante la guerra, y yo quise señalar que no era lo mismo, porque el terror del Frente Popular partÃa de la convicción de haber ganado la guerra ya de entrada, porque asà parecÃa, los nacionales empezaron la guerra en situación casi desesperada y esto les daba ocasión de aniquilar fÃsicamente a quienes se oponÃan a sus partidos, que era un programa tÃpicamente revolucionario. En cambio, el terror inicial de los nacionales, partidos de la gran inferioridad material con que iniciaban la guerra, que hacÃa la victoria muy difÃcil y exigÃa una drástica limpieza de retaguardia para evitar ser apuñalados por la espalda, por asà decir. En segundo lugar, la crueldad extrema y sádica del terror en el Frente Popular. Puse un ejemplo. No se alcanzó nunca en el bando nacional, aún sin que esto hubiera tenido nada de suave. No. No, por el terror nunca es suave. No. Pero puse el ejemplo por ejemplo del fiscal que habÃa crusado largo caballero por la insurreción de treinta y cuatro. Este fiscal, que se llamaba Gamazo, creo recordar pues tenÃa tres hijos, diecisiete, diecinueve y veinte años, veintiuno años. Algo asÃ, no bueno, pues los maltrataron y los asesinaron uno por uno, empezando por el más joven delante del padre, luego asesinaron al padre, luego metieron los cuerpos en un carro y los llevaron a la madre. O sea, esta es de una cruel de hacÃa una vileza. Bueno, pues cosas como estas fueron muy por una crueldad y una vileza bastante soviéticas, porque ese tipo de comportamiento fue algo que se instauró con la Revolución Soviética y muy poquito de empezar estas. Bueno, digamos que en la Revolución Francesa hubo cosas muy parecidas. SÃ. Tiene usted razón? Tiene usted razón? SÃ, me auto corrijo, sÃ, Pero en fin, aquà eso es una diferencia también que tiene importancia. Luego, el terror del Frente Popular se extendió entre sus propios partidos, que seguramente causó miles de muertos entre ellos, algo que no ocurrió en el bando nacional. Y luego la represión de retaguardia sobre el perdón de retaguardias de postguerra, sobre la que nos separa de contar cuentos y patrañas. No bueno, pues, como espero que salga pronto de una vez lo estoy esperando con gran avidez. El libro de Miguel Platón, que ha investigado, ha hecho lo que habÃa que hacer desde el principio, que es investigar los archivos que existen sobre las condenas de muers, no las condenas, sino los juicios después de la guerra. No hay ni los ciento noventa cero, ni los ochenta, ni los ciento diez cero, ni ni todo lo que nos cuentan de las cunetas y demás. No hubo alrededor de catorce cero fusilamientos. Después de juicio se ejecutó a los ejecutores del Frente Frente Popular, ecutores del terror de la izquierda, que quedaron abandonados por sus jefes socialistas y demás que hubieron llevándose un botÃn inmenso. Esto hay que decirlo siempre porque se habla de las vÃctimas del franquismo. Fueron vÃctimas de sus jefes que los dejaron ahà abandonados, callaron en manos claro de los otros que no les iban a conceder medallas. Por supuesto, pues hablamos de estas cosas, que es necesario que la gente las conozca, por que gran parte de los problemas que tenemos en España. Los problemas polÃticos nacen de la falsificación de la historia y tuvo también ocasión de señalar la inanidad de una historiografÃa de derecha que sigue hablando de bando republicano. Esto es un sarcasmo, o sea, es una demostración de que sea o sea, que el bando republicano fue precisamente el que destruyó la República En los dos goles. Recordemos de los ocho Ministros de la República de la Segunda República asesinados durante la Guerra Civil. Siete fueron asesinados por el Frente Popular, por supuesto. Y además, el sobre todo que la ley de memoria antidemocrática habla de un que la República cayó por un golpe militar se refiere al del treinta y seis. Dice pues no, señor cayó por dos golpes sucesivos. El de octubre del treinta y cuatro y el fraude electoral del treinta y seis. Pero la historiografÃa ignorante de la derecha cree que el Frente Popular continuaba la República del catorce de Abril, con lo cual la legitimidad en la guerra estaba de su parte, y la criminalidad en el contrario, que es precisamente toda esta falsificación en que se basa casi todas las polÃticas actuales. Pues seguiremos hablando de ello la semana que viene, porque ya hoy no tenemos más tiempo. Don pÃo, muchas gracias por estar de nuevo con nosotros. Muchas gracias a vosotros. Un abrazo, un abrazo



