Entrevista a Manuel Florentín

Luis del Pino entrevista a al escritor Manuel Florentín por la publicación de su ultimo libro, titulado ‘Escritores y artistas bajo el comunismo’.
Luis del Pino entrevista a al escritor Manuel Florentín por la publicación de su ultimo libro, titulado ‘Escritores y artistas bajo el comunismo’.
Y Bueno, pues tenemos al otro lado del hilo telefónico a Don Manuel FlorentÃn. Muy buenos dÃas, don Manuel Hola, Buenos dÃas, Luis, Bueno. Don Manuel es periodista, trabajado en los semanarios, tiempo y tribuna, llegando a ser redactor, jefe de Internacional de Tribunas y do corresponsal en las guerras de Yugoslavia y del Golfo y en la invasión de Panamá. Ha trabajado también en el sector editorial en Manaya, en Mario Muchnik, en Alianza Editorial. Es colaborador del paÃs de la aventura, de la Historia. Ha colaborado con la Vanguardia, con Info Libre, con el Jacington Post Diario, dieciséis Radio exterior de España. Ya sé historia y vida y caramba es usted, aparte de poliface muy productivo Manuel, porque ha hecho usted un montón de cosas. Es que un dÃa tiene muchos radios. Bueno y do Manuel, pues con esa trayectoria periodÃstica y editorial acaba de publicar un libro que me atrevo a calificar de impresionante, con ediciones Arzalia, que se titula escritores y artistas bajo el comunismo, censura, represión, muerte, con prólogo de Antonio Elorza, y que es un repaso pero brutal y documentadÃsimo a todo lo que ha sido, pues la censura, la represión, el asesinato de escritores y artistas en todos los paÃses del Globo, que han sufrido un régimen comunista. Pero esto es un trabajazo impresionante, don Manuel, cuanto le ha llevado esto, pues mira, yo empecé a documentarme, bueno, aparte de que uno va escribiendo varios libros al mismo tiempo. Yo empecé a documentarme en los años ochenta, cuando era cuando me dedicaba a hacer información internacional. En aquella época publiqué probablemente el primer libro que se editó en España sobre el ascenso de la extrema derecha en Europa tras la caÃda del Telón Racero. Entonces, en aquella época, me di cuenta que habÃa mucha bibliografÃa crÃtica sobre los fascismos, muchas geografÃas sobre el comunismo, muchos libros sobre las vÃctimas del nazismo y muy poco sobre las vÃctimas del comunismo. Entonces recuerdo, por ejemplo, de Alanbson Zon, que fue comunista francés hasta el año cincuenta y seis, con la cuando se produjo en la invasión de HungrÃa, la Revolción de HungrÃa, que él hablaba de un entre mil novecientos noventa. En mil novecientos noventa y siete hablaba de un diario seguro que era Lemón Don que no lo menciona, en el que en esos años se habló de nazismo. Cuatrocientos ochenta veces crÃticamente sobre el comunismo, solo siete, sobre Ausbitz ciento cinco veces, sobre el Boulagh, solo tres. Entonces eso me llevó a decir bueno, pues ya que he escrito sobre el totalitarismo fascista, tengo que escribir sobre bueno esto. También Mario Musni, que fue quien me editó el libro y luego terminé siendo editor con él, me dijo y el de aquel libro se llamaba GuÃa de la Europa negra. Mario me dijo tiene que hablar también de la otra Europa negra. Y entonces ahà empecé a ir pensando y documentándome y la vida me llegó a ser editor y en el mundo editorial con Mario Musnick. Luego, en Alianza me dediqué a editar autores que habÃan sido perseguidos por el comunismo, como es Ismail Kadare, como es Giorgiconrad, como Spapellible, como es geremech como es bueno, Iván climan En, no llegué a evitarlo por lo he conocido ya y ahora Misney también. Entonces se me ocurrió de esto. Ya fue en dos mil trece cuando publiqué mi anterior libro, es decir, hace diez años, escribir una historia del comunismo en donde aparecen mi experiencia como periodista internacional y mi experiencia como editor de autores de aquel bloque en el que cuento la historia del comunismo en todo el mundo. Pero a través de las vidas y obras de escritores, prioristas, músicos, pintores, es decir, escritores y artistas que intentaron defender la libertad de expresión y la libertad de creación, es decir, la libertad y los derechos humanos y la democracia, y fueron represaliados por ello. Entonces, eso ha sido de alguna manera. Este libro es una apecie de resumen también de mi experiencia profesional caramba. Deduzco no sé a lo mejor me estoy dejando llevar por los prejuicios, pero deduzco viendo su trayectoria profesional, que usted comenzó siendo un hombre de izquierda y quizá todavÃa lo es. No lo soy, lo soy. O sea ahà hay una cosa. Como decÃa Saramago, él empleado la palabra comunismo. Los que procedemos de determinada clase social somos, nos llevamos a los genes. Ãl decÃa ser comunista. Yo no digo ser comunista. Yo digo ser de izquierdas. Si quiere llamarlo socialista, bueno, pues de izquierdas, es decir, eso es algo que va con la clase social a la que perteneces. Y me considero un nombre izquierdas. Y denuncio el socialismo totalitario desde el socialismo democrático, porque todos estos escritores intelectuales y demás, la mayor parte procedÃan del partido comunista en sus respectivos paÃses y lo que ellos defendieron fue el socialismo de rostro humano. Por ejemplo, hay una frase fantástica y muy triste, al mismo tiempo de im relige el el dÃa mos el presidente de la HungrÃa democrática, que duró nada un mes y que fue ejecutado por los soviéticos antes de morir, dice o sea, antes de ser ejecutado antes de morir, dice muero por haber intentado demostrar que no todos los comunistas son malas personas. Tremenda. Tremenda frase, Señor Tremenda frase, Pero ha hecho usted un repaso, porque lo normal partiendo de esa idea, pues a lo mejor es que alguien hubiera escrito la historia de los escritores y artistas bajo el comunismo, pues fijándose en los paÃses europeos que usted lo hace, por supuesto, Rusia, HungrÃa, Albania, Polonia, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Yugoslavia, RumanÃa, Bulgaria. Pero usted ha ido mucho más allá. Es que hace usted un repaso de lo que ha sido también la censura y la represión de escritores y artistas en Cuba, en Nicaragua o en Venezuela, en China, en Vietnam, en Camboya, en Corea del Norte, en Laos, en Afganistán, en Siria e Irak, Yemen del Sur. Ha cubierto usted todo lo que ha sido el ámbito de dominio de la ideologÃa comunista, en una encarnación u otra. Es un trabajador impresionante. Muchas gracias. Sà son todos los paÃses donde ha habido régÃmenes o hay régÃmenes comunistas y sistemas afines, es decir, pues, el Egistor de naser la Argelia del del Fln. Entonces digamos que no son paÃses propiamente comunistas, pero sà eran afines aliados, digamos a Lion Soviética. Y luego también hay otra parte que me gustarÃa destacar, que es cómo sus homólogos de Occidente los abandonaron. Negaron aquellas crÃticas que ellos hacÃan, aquellas denuncias o de sus propias ideas, empezando por ches los mil ocho ya en los años cincuenta, el Premio Nobel Polanco, que estaba en exiliado en Francia, es una de las primeras voces que denuncian lo que estaba pasando en el Este y entonces todos sus homólogos les hicieron el vacÃo. Yo empiezo en el libro. Recordaba yo ayer precisamente hablando de esos compañeros de viaje dispuestos a exculpar todo tipo de atrocidades comunistas. Recordaba yo ayer en twitter la famosa frase de George Orwel en su columna a say plis de la revista de Izquierda a Tribun el uno de septiembre de mil novecientos cuarenta y cuatro, donde reprochaba a los intelectuales y periodistas de Izquierda su silencio ante las atrocidades donde Rusia y se referÃa en concreto a como Rusia habÃa dejado a Alemania a plastar la revuelta de Varsovia sin mover un dedo y les decÃa una frase tremenda. Les decÃa no creáis que podéis recuperar la dignidad después de hacer de las meculos del régimen soviético. Quien ha sido puta una vez lo es para siempre y lo decÃa George Orwell. SÃ, sÃ. No es que George Orwell, Albert Camis, Jorge Edwards, arthurco Es Leer e Doris Lessing son de las pocas voces que hubo en Occidente solidarizándose y denunciando lo que pasaba y a ellos les cayó bueno antes de la guerra. Están Andrés giad que él publica su viaje. O sea Andrés I era del Partido Comunista francés. Visita la Unión Soviética y lo que ve no le gusta y lo escribe bueno, pues tuvo que escribir un segundo volumen replicando todas las crÃticas que habÃa recibido desde toda la intelectualidad de izquierdas. Hay una cosa que me resulta muy llamativo y no sé si si has podido ver en la introducción. Ahà arranco con un una cita de Muñón Molina del paÃs en el que él cuenta una experiencia suya que le pasó en un congreso literario en Portugal, una vez caÃdo el muro de BerlÃn. Ahà habÃa un escritor de la exuión soviética de que no recuerda el nombre que, después de contar todo lo que habÃa sufrido, señaló a todos sus homólogos de Occidente que estaban en ese Festival literario diciéndoles qué pocos tenemos que agradecer, qué poco hicisteis por nosotros, cómo mirasteis para otro lado. Y eso lo cuenta Muñón Molina un poco, pues eso denunciando eso que se hizo en Occidente de bueno saber si se sabÃa lo que pasaba. Lo que pasa es que, claro, denunciarlo significaba hacerle el juego al teóricamente imperialismo Yanke, lo cual era ridÃculo. Y estás aparte que muchos de estas estos intelectuales de Occidente, como Poli, o s etcétera, etcétera, art eran defensores de la democracia, de los derechos humanos. Y tal, pero siempre y cuando no fueron un avión soviética o en China o una China de mao que esa es otra, porque cuando rompen con la Unión Soviética, después de la denuncia de Hutchef en el veinte Congreso del Partido Comunista en el que debemos ir a los crÃmenes de Stalin rompen conoños Soviética, pues se ponen en brazos de Mau, donde va a habilitada la revolución cultural. HabÃa habido el gran salto adelante que se cobró la vida sesenta millones de personas. Claro dices, pero bueno es que tan defensores de los derechos humanos que soy y de la democracia y lo que pasa en aquellos paÃses os da igual. Yo creo que no le da igual, pero es que no se le puede hacer el juego. Bueno. Hay una frase también perdón a lo mejor. Me estoy enrollando demasiado. No, no, no, no encanta. Hay una frase fantástica que se acuñó en Francia y esto bueno. También. Esa es una de las ideas que se me ocurren también para escribir el libro. Yo, como editor de alianza y yudita Valen Finkel krauso dice un epistolario entre Sinkel Crao y no me acuerdo. Se me olvidan los nombres a su desastre cuando nos pasan los que tenemos ya ciertas edades dos, pues él recrimina, o sea, es un epistolario y entonces habla de denuncia como la izquierda. En los años cincuenta sesenta setenta llegaron a acuñar una frase que se hizo famosa en Francia, que era es mejor equivocarse con Sartre que tener razón con cambis. Entonces es es terrorÃfica por tiendo la frase. Creo que la cuño San Daniel, el que fue director de doble observater y al Ãntimo amigo de Camil, es que con esa actitud lo justificas todo cualquier cosa, todo todo Ahà está, Ahà está lo cual es triste en el libro, pues, por supuesto, incluye usted lo relativo al que es mi compositor favorito de todos los tiempos, que es Dim Shosta Covic, que al final no fue al Gulag, pues prácticamente por una afortunada casualidad, porque quien le tenÃa que mandar al Gulag se puso malo cuando le tenÃa que recibir. Pero el caso es que Shosta Covic fue sometido al escarnio público después de su cuarta sinfonÃa. A punto estuvo de ser enviado a los campos de exterminio soviéticos. Se logró librar por casualidad y luego, pues, logró sobrevivir en aquella Unión Soviética y, además, darle en los morros a sus detractores con una bellÃsima quinta sinfonÃa. Me acusáis de no ser de ser formalista y de no ser demasiado tradicional, pues toma una quinta sinfonÃa que os deja ya a todos con la boca abierta no es tan triste lo que sucede, porque incluso más allá de la represión, más allá de la muerte, el pensar en las personas que se ven obligadas a la auto censura, a vivir como creadores en un régimen opresivo donde, pues a veces ya es casi cuestión de que has caÃdo mal al tÃo del partido que lleva la dirección de los músicos de no sé qué, y es tristÃsimo ese ambiente de opresión perpetua e incluso para los que al final no llegan a morir. SÃ, sà es que es lo que dices, que es muy cierto. Muchos de los que eran depurados era simplemente por las rencillas de su jefe. Esto lo cuenta muy bien. Victor Sears, el comunista francés que también pasó por el gular y sà sobrevivió porque hubo presiones de sart y compañÃa desde Francia y consiguieron rescatarle. Pero él, de repente se da cuenta que él está trabajando en alguna institución de la Unión Soviética. Pues que estos no cuentas son memorias, pues que, como que ha hecho algún comentario que no ha gustado, es un jefe y a la miramar y empieza a notar que le van haciendo el vacÃo el resto de los compañeros, y él empieza a intuir que le van a detener y, efectivamente, le detienen, como pasa también con todos los familiares de todos los que eran detenidos, que se terminaban también entretenidos, el marido, la mujer, los padres, los hijos, o sea, es terrible vivir en un sistema en el que funcionaba la delación como manera de servilismo, decÃa adoroft o de interés. Interés. Eso es, don Manuel, una pregunta. Usted ha estado recopilando información sobre este tema, pues ya nos ha dicho antes, desde la década de los ochenta, o sea, cuarenta años trabajando en este libro, que todavÃa no hubiera tomado la decisión de empezar a darle forma y de escribirlo. No que eso supongo que era algo bastante más reciente, aunque posiblemente sà tampoco tanto dos mil trece desde diez años, diez años ya con lo que es la escritura del libro, le querÃa preguntar una cosa. Cuando uno ya tiene la idea más o menos completa, ya sabe lo que quiere decir. Va usted a describir lo que es la opresión de escritores y artistas bajo el comunismo. Usted ya se sienta a escribir ya con muchÃsima documentación y con muchÃsimos casos, pero durante esa fase se ha encontrado con algo que le sorprendiera especialmente, es decir, con datos que hasta el momento no tenÃa y, de repente, cuando ya se pone a escribir el libro definitivo, se topa con cosas que dice, pues mira esto no lo sabÃa y me reafirma en lo que digo o me resulta especialmente escandaloso. Se ha encontrado ustedes en algún caso especialmente llamativo. No algo concreto, no, pero me ha ido sorprendiendo sobre la marcha, es decir, aunque yo tenÃa la idea, pero en sÃ, la escritura del libro me ha resultado enriquecedora porque iba descubriendo facetas y datos, es decir, no podrÃa decir uno en concreto. Bueno, Bueno. Voy a hablar de un caso concreto que es muy desconocido y que sà que más sorprendido. Bueno, más sorprendido. O sea, me ha gustado por decirlo de alguna manera en Corea del Norte, de la que se sabe muy poco. Hay un escritor misterioso que firma bandy que se significa lucir nada. Sus relatos y poemas han sido publicados en Corea del Sur. No se sabe quién es Bandy puede ser alguien del partido, puede ser algún periodista, puede ser esta También me ha gustado porque yo, como editor, fui quien descubrió Ayasmina Hadr, el escritor argelino que escribÃa con el seudónimo o de mujer, sigue escribiendo con él y luego, cuando apareció, o sea, los primeros libros que yo edité, todavÃa no se sabÃa quién se escondÃa tras ese serieudónimo y resultó ser un comandante del ejército cuando ya pidió asilo polÃtico. Pues en el caso de Vandy no se sabe quiénes han llegado a sus textos a Corea del Sur a través de una ONG China y entonces en los relatos que él cuenta que son relatos de la vida común, pues te puedes hacer una idea de lo que es el sistema opresivo, de lo que es Corea del Norte, es decir, tú, por ejemplo, en unas ventanas, si la orden es que todas los visillos tienen que ser de color gris, por decir, de alguna mano, por decir, un color. Si tú pones unos visillos azules, inmediatamente va a ir la policÃa a preguntarte porque eso lo pueden considerar como que es un código de señal que puedes estar haciendo. Esa o sea, la paranoia llega hasta ese punto y tiene un poema muy bonito que él habla de ese viejo barbudo europeo. Está hablando de Mars que querÃa crear un paraÃso y un paÃs de luces. Y, sin embargo, aquà paraÃso lo que es es una verdadera un mundo de tinieblas en el que él, como bandy bandyes luciér Daga, intenta poner un poquito de luz. Entonces sÃ, me llama mucho la atención este personaje que no se sabe quién es y que claro bueno. De hecho, su editor en Corea del Sur incluso ha cambiado él por su cuenta, nombres, lugares y demás que probablemente ya eran falsos, pero para evitar que pueda ser descubierto, pues, don Manuel, interesantÃsimo felicidades por el libro. PermÃtame recomendárselo a todas las mis nuestra audiencia, escritores y artistas bajo el comunismo, con el subtÃtulo censura de represión muerte de Manuel FlorentÃn, con prólogo de Antonio Elorza y publicado por Arzalia Ediciones. Muchas felicidades y muchas gracias, don Manuel. Muchas gracias a uste



