Economía Sin Complejos. Control de precios

Asís Timermans hace un repaso histórico por el mecanismo de control de precios.
EconomÃos incomplejos, con más Stimmermans donnas Stimmermans, de quién nos va a desasnar? Muy buenos dÃas, pues, muy buenos buenos dÃas. SÃ, me preguntan con frecuencia este programa es en directo buenas son las diez treinta y dos del domingo veintiuno de mayo. Bueno, quiero hablar del control de precios, pero antes bueno y no voy a citar ningún artÃculo en esta ocasión del libre mercado, del suplemento de libertad digital, pero es que no mejor que existe aC resisto el equipo económico de libertad digital y el que lleva adelante libre. El equipo económico es el más brillante de la prensa española. Yo estoy dispuesto a defender esto y en esta ocasión, además, bueno, bueno, otras hay muchos artÃculos muy buenos, pero los artÃculos de lo que yo llamo el grupo de estudios Diego Sánchez de la Cruz, compuesto por Diego por Sánchez y por de la Cruz, hace unos artÃculos maravillosos sobre los inins pagos de las renovables, sobre varias cosas en este número. Pero lo que querÃa recordaba el Gran Francisco Javier Pérez Zepeda. Hace poco le citaba y decÃa una cosa. Don Luis decÃa en cada generación cito de memoria. En cada generación hay un selecto grupo de idiotas que piensa que el comunismo no funcionó porque no lo dirigieron ellos. A qué me llevas claro, a qué me lleva esto. O sea, que las propuestas de control de precios que hay en este momento es que no solo son no son algo nuevos, sino que son algo frecuente a lo largo de la historia. Hay un libro, un poco extenso, pero fácil, de fácil lectura que yo cito alguna vez que se llama cuatro cero años de controles de precios es no es un libro nuevo, es un libro editado. Creo recordar que en el año setenta y nueve por un economista escocés llamado Robert Schettinger, el nombre es shetting bueno, junto con otro profesor de la cuatro mil años de controles de precio, cuatro cero años de controles de precios, junto con imos, supongo que el libro, pues ilustra como los controles de precios no han funcionado. Lo ha funcionado nunca. Pero es curioso porque porque claro reconocemos en posturas o medidas supuestamente modernas en estos años, que lo reconocemos en el antiguo Egipto, en el cual, claro cuando se producÃa precisamente escasez de comida, escasez de comida muchas veces provocada precisamente no solo por inundaciones, etcétera, sino por los propios diezmos o impuestos que ponÃan los gobernantes. Esto era aprovechado para el control de la comida y el control de los precios, ya desde el siglo IV antes de Cristo, en Egipto habÃa un Estado absolutamente hiperpresónte. O se ha encontrado lo que que la gente que muchas veces que es que el Estado ahora tal era un Estado hiperpresente y controlaba precios, inventarios, censos de animales y de personas con objeto de controlar la pra producción. De hecho, antes incluso que en Egipto, en Sumeria, un ensayo, un ensayo de Estado socialista, donde todo el mundo recibÃa la misma cantidad de granos. Luego, en fin, no les cuento cómo acabó la. La historia empieza en Sumeria un magnÃfico libro que recomiendo siempre y hay otro libro que recomiendo ayer a un amigo con Luis. De él es la dictadura infinita de un tal excelente, excelente Luis, Luis del Pino so tÃo muy majo. Le conozco además, además y frate que haces. No lo parece, pero lo es en la China antigua. También no voy a entrar, pero ese confucionismo o sea, basta recordar que el propio Confucio decÃa que el que o escribió que, con otros términos, que habÃa que reducirlo en lo posible la competencia y para eso tenÃa que intervenir el Estado, ya en el siglo I, antes de Cristo, en el quinientos y pico, cuando como funcio el objetivo, el objetivo del Estado era vender cada producto a su costo de producción. Claro esto, tendrÃan que pasar a cientos años para la reducción marginalista. Que alguien explicara que los precios de producción en realidad se modifican por la propia necesidad de los productos. Quiero decir con esto que cuando intentas encontrar un precio natural o un precio de producción, lo que estás haciendo es falsear y desincentivar la producción. Entonces el precio justo, como decÃan los algunos de los escolásticos españoles, solo lo sabe Dios. No lo puede saber nadie más. Es cuando intenta determinar el precio justo, el estado, la fastidia. La fastidia, porque lo que hace es crear escasez verdad de entre tres cosas, porque depende de tantos factores el precio y el precio justo. Aquà no es el mismo que el precio justo a diez kilómetros de distancia, porque ya los costes de transporte son distintos, porque los gustos son distintos. Es imposible usar precios claro y el mercado es el único que lo puede hacer más allá y digo que no existe himprece gusto, pero cuando existe una necesidad o un deseo o una utilidad mayor de algo y el precio aumenta porque alguien está dispuesto a pagar más dinero por él ese más dinero que está dispuesto a pagar, lo que haces estimular la producción de ese bien en concreto que es más demandado. Si tú lo que haces es reducir por ley el precio de los productos que son más demandados, más deseados, más necesitados, lo que estás haciendo precisamente es impedir que se produzcan más de esos bienes y, por lo tanto, crear escasez. Por eso, muchas veces y no soy partidario de estas medidas de intervención, pero muchas veces, cuando alguien no tiene voy a explicarlo en terminos muy muy muy, muy simples. Cuando alguien no tiene pan. Cuando alguien no puede comprar pan, cuando una minorÃa no puede comprar pan, lo que no hay que hacer es regular el precio del pan. En todo caso, dele pan a los que no pueden comprarlo y déselo comprándolo al precio de mercado. Pero si usted elimina ese precio del pan para que esa minorÃa, el dos, el tres, el diez por ciento pueda comprar pan. Si elimina ese precio, si controla ese precio, lo que hará es perpetuar la escasez, no darle pan a quien no lo tiene. En el Imperio Romano está muy citado el edicto de los Edictos de de Diocleciano en el siglo A a finales del siglo tres. FÃjense ustedes que que qué sección no extrae Dona Cibermans hablando de la China antigua de dioxisno de Sumeria de cripto, es que esto es la monda Esto no es una sección de economÃa, esto es una sección de cultura universal. Bueno, pretende serlo, pero era muy gracioso porque porque lo que hacÃa el propio Dio que le decÃa no era decir lo que decÃa y ya en el montero. Bueno, tengo que decir que he revisado y creo que Dio Crecian no no criticó a Juan Roch, ni a ni a Mercado Na, pero pero decÃa exactamente lo contrario. Es el propio de Uclizán. No es con conocido cómo creó inflación, aumentando el gasto publibo una barbaridad y creando moneda para sostener ese gasto público, creando moneda de bronce. Lo curioso es que Dio Creciando decÃa que el aumento de los precios se te habÃa provocado él. Ese aumento de los precios tenÃa lugar. Por qué, por la avaricia y la codicia de los comentarios de los comerciantes y los especuladores. O sea, quiero decir que en su el Kulmen, por cierto, cuatro años estuvo después tuvo que aplicar Dio Creciano, el que la culpa de todo la tenÃa a Mansius Ortego a mis sÃ, sÃ, sÃ, bueno estuvo tor le llegó a torturar a Amancio Sortebus porque se ofreció a donar bienes al Estado romano en la Revolución francesa. Igual o sea, quiero decir que esa Revolución francesa, por cierto, les recuerdo. Esto es algo que yo aprovecho prometer una cuña Lenin, el gran dictador totalitario que arruinó y que asesinó a millones de personas, a varios millones de personas, pero que tuvo la suerte histórica de ser sucedido por un otro más sanguÃne un monstruo aún más sanguinario. Y entonces esos cinco o seis millones de asesinados, pues casi casi quedaron como si fuera en fin la calderilla exacto. Por eso, ese gran asesino Lenin es admirado por Pablo Iglesias expresamente. También la Revolución francesa impuso controles de precios, pero de todas las maneras posibles. Ahà sÃ, que fueron de todas las maneras posibles, incluyendo la moneda para pagarlos, que eran los asigniats, pero bueno, los asesinados. SÃ, los asignados, que fue un intento de crear una moneda papel supuestamente respaldada por bienes inmuebles, que provocó una de las inflaciones mayores que se recuerda en la historia de la humanidad. La Alemania de la Primera Guerra Mundial es un caso especÃfico que cuenta, por cierto en este libro. Pero que yo no voy a hablar del control de precios solo, sino que hay una cosa curiosa, que es que las guerras antes simplificando muchÃsimo. Se terminaban cuando se terminaba el dinero para pagarlas. Quiero decir, las guerras en los Estados no podÃa seguir cuando tenÃan medios materiales. Una de las cosas graves, graves, graves que ocurrió en la Primera Guerra Mundial y que determinó la historia de los precios y de la moneda en los cien años siguientes es que, cuando se acabó el dinero diciéndolo en planta los Estados, lejos de intentar acabar con esa guerra o firmar la paz, lo que hicieron fue emitir más dinero. Masivamente, quiero decirlo, durante la Primera Era Mundial se olvidaron, digamos los controles de emisión de dinero que tenÃa que ver con el respaldo del patrón oro que habÃa funcionado en todo el siglo anterior. Qué ocurrió por causa de la Primera Guerra Mundial, que se acabó digamos la cantidad controlada de dinero por el patrón oro y la inflación, es decir, los precios subieron una barbaridad. Por qué, Porque los Estados, para continuar las guerras y los gastos enormes que provocaban, lo que hicieron fue emitir un montón de dinero. Cuando se emitió tanto dinero, cuando se causó inflación, qué ocurrió que los Estados recurrieron, empezando por Alemania, a control de precios, a los controles estrictos de precios. Todo esto que está proponiendo ilene montero. No voy a hablar del tema de la URS porque el tema de la URSE es una un reflejo de todo esto que hemos estado hablando con una particularidad que claro, que es que cuando se acaba con la moneda como medio de intercambio, lo que se deterioran son las instituciones sociales y la libertad individual. Entonces, como en la ur se podÃan permitir en la Unión Soviética el asesinar a millones de personas, suele utilizar millones de trabajadores para las grandes obras esta guineanas que murieran veinte o treinta millones de personas en el caso, en el proceso no importaba. Pero esto no es solo o sea es una consecuencia de ideologÃa. Pero acabar con el dinero y acabar con la producción de bienes y desorganizar la economÃa ludy don Luis, no solo empobrece, sino que acaba con la democracia y la libertad individual. Esto, en definitiva, quiero decir lo que se está pro lo que se está mira. HabÃa una anécdota preciosa, don Luis, que es que cuando se acabó la Unión Soviética, bueno, cuando Gorbachov, habÃa un asesor, HabÃa un asesor que explicaba que acudÃa a un congreso y contamos un chiste que se contaba en la Unión Soviética, que decÃa que la Unión Soviética iba a conquistar todo el mundo, menos Nueva Zelanda. Entonces, por qué Y por qué menos Nueva Zelanda? Y entonces, delante de su auditorio mil novecientos ochenta y ocho, dijo hombre porque de alguna manera tendremos que conocer el precio de las cosas. Era muy bueno, pero estaba explicando precisamente porque no podÃa funcionar el comunismo, porque creaba miseria, porque si controlabas los precios y en la Unión Soviética habÃa más de quince cero precios establecidos oficialmente, si controlara los precios, no podÃas conocer el precio de las cosas. Y el precio de las cosas como el buen hye que explicó era es una forma de infa de información dispersa, cambiante y perfecta, que lo que hace es dar a cada agente económico, tanto pequeño como grande, la información necesaria para producir o para consumir. Si falseas ese precio, si lo escondes A partir de ese momento, nadie es ver cuánto vale tu trabajo, cuánto vale tu beneficio, cuánto vale exacto y sucede lo que decÃan en la Unión Soviética los trabajadores. Hay un viejo chiste que decÃa. Nosotros hacemos como que trabajamos y ellos hacen como que nos pagan. Esto es el efecto del control de precios que proponen los poemitas, incluyendo en los poemitas al peso al Partido social historiador español de Sánchez, es decir, al único peso eh existente. Gracias, Donnas Stimmermans. Como siempre pues, una delicia escucharle



