Una bonita casa embrujada _ Relatos del lado oscuro
Una linda casa, a la orilla de un hermoso río, rodeada de árboles y un ambiente tan bonito... que los muertos no se quisieron ir de ahí. Relatos del lado oscuro presenta dos historias opuestas de un mismo fenómeno. Casas embrujadas.
Conviértete en un supporter de este podcast: https://www.spreaker.com/podcast/relatos-del-lado-oscuro--5421502/support.
#relatos de misterio #relatos de terror #historias de miedo #asesinos #terror parapsicológio #joseramoncantalapiedra
0:00 Ciertamente las casas antiguas parecen guardar algún tipo de memoria, por lo menos es lo que se cuenta en muchas ocasiones, memorias de eventos trágicos, de eventos no tan trágicos e inclusive pareciera que por momentos guardan ciertas presencias que más parecÃan haberse sentido a gusto en ese lugar y haber escogido quedarse ahà a la tradicional figura fantasmal. Sin embargo, eso no significa que esté bien que haya un fantasma en una casa, ni que esto sea sano. Esta noche en Relatos del Lado Oscuro le vamos a platicar algo. Le vamos a platicar la historia de una casa en Nueva York que tiene muchas cosas interesantes, pero además una gran historia. Quédese conmigo. Relatos del lado oscuro Fantasmas Seres extraños Sucesos inexplicables Perversidad humana Historias que otras mentes prefieren ignorar Todo comienza en 1967 Bueno en realidad no comienza en 1967, sino muchÃsimo tiempo atrás.
1:34 Pero en ese año de 1967, George y Helen están buscando una casa. George ha conseguido un estupendo trabajo en Nueva York y están buscando un lugar donde quedarse porque vienen acompañados por sus cuatro hijos. La mayor, Cynthia, apenas tiene 15 años y la más pequeña tiene unos 10, asà es que Necesitan espacio, necesitan jardines, necesitan áreas de juegos, necesitan muchas cosas. Y ciertamente la gran manzana podrá tener todo lo que usted quiera y mande, pero es carÃsimo. Sin embargo, en las afueras, en las orillas del rÃo Hudson, para 1967 habÃa propiedades gratamente disponibles. Y es asà como aquella pareja comienza a buscar un hogar ideal. Van de aquà para allá, hasta que llegan a una pequeña comunidad conocida como Niak. Es un lugar muy pintoresco porque es un sitio con muchÃsimos años de historia. Niak comenzó a habitarse alrededor de 1670, con la llegada de holandeses, daneses y un montón de gente que venÃa de Europa. El sitio estaba ocupado por un grupo étnico llamado Niak. Asà es que se le quedó el nombre. El asunto está en que hasta bien entrado el siglo XIX, casi a principios del XX, en este lugar se hablaba la lengua originaria de Europa, es decir, ya fuera danés, flamenco, holandés,
3:08 lo que fuera, se hablaba aquÃ, además del inglés. Asà es que era una comunidad muy hermética y era una comunidad que además se dedicaba a todo tipo de actividades como fabricación de zapatos, explotación de pequeñas minas de arena, Y, con frecuencia, los habitantes de esta región viajaban por el fabuloso rÃo Hudson en dirección a Nueva York a entregar sus productos. Era habitual que muchas pequeñas barcas navegaran el poderoso rÃo Hudson para entregar sus mercaderÃas. Asà es que habÃa muchas historias. Historias de muerte, historias de desaparecidos, historias de aparecidos. Bueno, bueno, bueno, bueno. El hecho es que esto no les importa mucho a ellos. Lo que quieren es una casa. Una casa donde quepan todos sus hijos, ellos y que además les alcance. Están vendiendo una granja que tenÃan en otro lugar, en donde vivÃan bastante bien, pero ahora George ha conseguido este mejor trabajo y es Nueva York. Asà es que aquà todo brilla de diferente forma.
4:14 El camino los va llevando. Buscando una casa, luego otra, luego otra, de pronto se topan con esta vieja casa desvencijada. Es una casa que en algún tiempo debe de haber sido preciosa, estilo victoriano, con tejitas, con unas ventanas largas, una especie de escalera hermosa. Por fuera no se ve nada halagador, pero George y Helen saben de casas. Y cuando comienzan a revisarla, se dan cuenta que los cimientos son espectacularmente fuertes. Están construidos de piedra y tienen un sótano robusto. Por otra parte, la estructura está hecha con una madera de increÃblemente fuerte y aun cuando esto tiene 80 años probablemente construida en 1880 o en algún momento por ahà esta casa se mantiene bastante firme están dañados los techos la pintura es un desastre adentro hay nidos de aves, bichos, basura la casa ha estado abandonada desde hace 7 años el vendedor no les informa mucho solamente que ha estado desocupada se hace evidente eso Hay por ahà algún vidrio roto, pero no ha sido vandalizada. Eso les da gusto, porque significa que este lugar es tranquilo.
5:30 Comienzan a recorrer la casa y ¡guau! Es fenomenal. Simplemente la escalera es hermosa. Es una de esas escaleras que gira de pronto de madera en un recibidor precioso. Tiene una estancia, un área de sala comedor, muy bonito, una cocina. que si bien se antoja que pueda tener una que otra cucaracha, la realidad es que es bastante amplia. Allá arriba hay cinco habitaciones, cinco recámaras. Ellos son cuatro hijos y la pareja les queda perfecto. Tiene estos pequeños detalles. Por ejemplo, entre un espacio y otro hay una puerta francesa, una de esas que se abate, si sabe cuál, que son como de vidriecitos y que al cerrarse son dos hojas.
6:15 Precioso aquello. Y las ventanas exteriores tienen... Oscuros. Se pueden cerrar en el invierno cuando comienzan a soplar las ventiscas fuertes que traen toda esa agua en forma de pequeños cristales de hielo que viene del rÃo Hudson. Con el viento se pueden cerrar los oscuros. Son estas ventanas de madera exteriores que se cierran para protegerlas de cristal. Son pequeños detalles, pero todo cuenta. El sistema de plomerÃa se ve que es un asco porque cuando Helen abre la llave, lo que sale ahà es de un color rojo. Poco menos que oscuro. En cuanto a la electricidad, bueno, esa es otra historia. Es una casa de hace 80 años.
6:57 O solo Dios sabe cuánto más. El hecho es que el precio es correcto. El vendedor no es un hombre de muchas palabras. Y realmente no les explica gran cosa acerca de quiénes tuvieron la casa antes, qué oportunidades hubo ahà o qué no las hubo, qué cosas hay en la casa. Nadie sabe nada. pero es una estupenda propiedad. Y además está llena de pequeñas cosas. Se ve que los dueños antiguos fueron acumulando algunas cosas que no se llevaron. Asà es que hay pequeños objetos, libros, y arriba, en un pequeño ático que hay, hay un montón de cajas con cosas. Todo esto para una mujer como Helen, que le gusta curiosear. Es estupendo. Además, toda la zona de Niak para 1967 es una zona en la que hay no solamente... en la venta de calzado y algunos comercios, sino también mercados de pulgas, donde se pueden comprar algunos objetos antiguos y cosas muy lindas que irÃan perfectas con la casa y se enamoran de ella y la compran.
8:03 Y claro, ahora vienen dos temas. El primero de ellos, arreglar esta casa para poderse venir a vivir aquÃ. Y la otra, arreglar la otra casa para poder venderla y terminar de pagar la que compraron aquÃ. Y bueno, esto lleva a que Antes de mudarse tienen que hacer varias cosas. George ya está trabajando en Nueva York. Los chicos se quedan allá en Minnesota con los parientes. Y ella viene para encargarse de que se hagan los arreglos pertinentes. El primer dÃa llega. Muy bien. Abre la puerta. Y se dispone a lo que tenga que hacer, limpiar y todo. Se empieza barriendo, sacando hojas, basura, todo lo que se ha acumulado por siete años de estar en desuso. No es que estuviera abandonada, simplemente no se usaba. Termina aquello, está juntando todo en unas bolsas y demás cosas, sale a respirar un momento en el pórtico ahà afuera, se acomoda tantito a refrescarse cuando de pronto vienen varios niños corriendo. Son chicos. Uno de ellos tendrá unos 10 años, el otro unos 11 o 12.
9:09 Es una parvadita de niños que viven por ahà cerca. Son simpáticos, están todos sudorosos, se ve que estaban jugando algo. Y al ver a Helen se acercan a platicar con ella y uno de ellos muy valiente le dice,¿ Puedo entrar? SÃ, claro. Pasa, anda, si quieres conocer la casa, pasa. Dile a tus amigos, todos pasen. Hay un momento de silencio. Aquellos niños se le quedan viendo a Helen. Helen se les queda viendo a los niños con una sonrisa, como preguntando¿ qué esperan? El más valiente de ellos ha dado tres o cuatro pasos y está a punto de entrar por la puerta, pero se detiene. Y mira Helen, y hay un momento muy raro. Usted se preguntará¿ por qué tantas miradas?¿ por qué tantas cosas?¿ por qué tanto? Cuando de pronto uno de aquellos chiquillos pregunta, señora,¿ sabe usted que su casa está embrujada? A lo que Helen se rÃe mucho. Le dice,¿ cómo crees? Y el otro chico le responde, esta casa está embrujada, señora.¿ No le avisaron? No, no, no, no.
10:12 Eso no es cierto. Chiquillos bromistas. El hecho es que el que iba a entrar a la casa de pronto... Apenas cruzar el dintel de la puerta, regresa corriendo horrorizado y todos salen corriendo al mismo tiempo y huyen de ahÃ. ¿Extraño? SÃ, por supuesto. ¿Atemorizante? No, de ninguna manera. Desde el momento en el que Helen entró a la casa sintió una especie de bienvenida. La casa le daba la bienvenida. No sé si alguna vez le haya pasado eso, pero hay ciertas viviendas que cuando uno entra siente rechazo. Siente que ese no es su lugar. Pero hay otras en donde, apenas cruzar la puerta, usted sabe que ese es su lugar y a Helen le pareció que este era su lugar.
10:59 Asà que una parvada de chiquillos no la preocuparÃan. Al dÃa siguiente llegó el plomero, Bob. Un tipo enorme, casi dos metros, rubio, de complexión robusta, muy simpático, muy agradable, muy dicharachero, que comenzó a trabajar en aquello de cambiar las tuberÃas. Lo que hubiera habido ahà dentro de esos tubos no era potable y por lo tanto habÃa que cambiarlo. Es un trabajo bastante largo y tedioso, pero aquel chico va trabajando solamente de dÃa y parte antes de las 4 de la tarde siempre. Uno de esos dÃas observa que la señora Helen está por ahà barriendo, sacudiendo, limpiando vidrios y se acerca y le dice, señora Helen, ya son las 4.30,¿ se va a quedar más tiempo? Helen sonrÃe, lo mira y le dice, sÃ, planeaba quedarme aquà toda la vida. A lo que aquel hombre se rÃe un poco y le dice, no, no, pero ahora mismo que está usted sola,¿ planea quedarse más tiempo? SÃ, no tengo inconvenientes, es mi casa,¿ por qué no habrÃa de quedarme? Aquel chico, el plomero Bob, le mira fijamente y le dice,¿ desea que me quede a acompañarla? No, Bob, no es necesario.
12:14 Si su trabajo ya terminó por hoy, No hay problema.¿ Por qué me lo pregunta? Bueno. Y después de jalar un poco el tirante de su overall y después de mirarla con aquella misma mirada de zozobra que tenÃan los niños, le suelta a Bocajarro. Es que su casa está embrujada. Ella sonrÃe un poco y le dice, no se preocupe Bob, ande vaya con calma. Aunque, por supuesto... Esa sensación de escalofrÃo no se le quitarÃa por el resto de su estancia en aquel lugar. Aquel chico no parecÃa ser un mentiroso ni un hombre fantasioso. Más bien parecÃa alguien que estaba tratando de protegerla. Un caballero. Por la noche cuando llega George, ya está habilitada la habitación principal, ya la luz funciona bien, ya hay varias cosas que están en orden.
13:05 Van a ir a dormir. La recámara principal es muy bonita. Tiene un ventanal abierto. desde donde se puede observar el rÃo Hudson, el paso de los barcos, el puente por allá iluminado. Es bellÃsimo el lugar. Hay muchos árboles, además. Llega el momento de dormir y se acuestan a dormir. ¡Ah, rayos! ¡George, olvidaste la luz del pasillo!¡ Está prendida! Helen se levanta, se pone las pantuflas y comienza a caminar en aquella dirección cuando George se incorpora y le dice¡ No la apagues! Pero George... Estás gastando luz. No la apagues. Déjala prendida, por favor. Pero, George, te estoy pidiendo que la dejes prendida.
13:48 Se vuelve a acostar y se da la vuelta. Helen, bueno, no sabe por qué. Si George se lo pide, lo acepta. Regresa a su lugar y se acuesta. Los dÃas van pasando. Y hay este detalle peculiar. Cuando se van a dormir, de pronto, escuchan cómo cruje la madera George le ha dicho que es la madera, es la casa vieja, es una casa con muchos años al lado de un rÃo, la humedad sube, baja y esto hace que gruña la madera. El detalle es que aquello parece que fueran pisadas, asà como se lo digo, pisadas, como que alguien va caminando.
14:29 En realidad es por eso que George no querÃa que apagaran la luz y no se apagarÃa en mucho tiempo, porque no querÃa sorprenderse en la oscuridad. A Helen no le preocupa aquello. De hecho, ella tiene esta extraña sensación de que lo que sea que está caminando ahà es un guardián. Es alguien que camina toda la noche y los acompaña. Los está vigilando, los está cuidando. Se siente cuidada. Es como ella lo expresa. Además es una mujer muy, muy alegre con una energÃa vital tremenda. Y por supuesto, cuando de pronto están cenando, Ya que llegaron los chicos y todo aquello, la casa está muy bonita. Ya le han hecho algunos arreglos. Falta mucho, pero todavÃa mucho. Aún asÃ, se ve bonita. Han puesto sus mesas, unos sillones. Todo lo agradable que pueda ser está la chimenea por allá, aunque el lugar está un poco feo en cuanto a la pintura. Alguien la pintó de color gris por dentro y por fuera de color rosa. Por Dios, es horrible, pero la van a cambiar de color. El hecho es que están sentados cenando, platicando las cosas del dÃa, los chismes de la escuela, todo esto, cuando de pronto, justo arriba, está uno de estos candiles grandes con varios focos y pueden observar cómo, sin que siquiera sople el viento, el cordel con el que enciende y apaga comienza a moverse alegremente.
16:01 Nadie ha tocado nada, no, no es Ciudad de México temblando, no, no pasa nada. Simplemente está ahÃ. De pronto Helen se le queda viendo y dice, no me vayas a apagar la luz. Y el cordel aquel se detiene en ese momento, como si una mano invisible se hubiera sentido apenada por el regaño de Helen. Ah, y por supuesto la ventana, esa ventana que no se puede quedar quieta. Ha sido algo incómodo, ¿sabe? Porque de pronto a mitad de la noche, una ventana de esas de guillotina que son un poquito duras de madera, ¡pum! Para arriba, se abre y a pasar frÃos. Los primeros dÃas a George ciertamente le preocupó.
16:45 Por lo menos le provocó algún espanto despertar y darse cuenta que la ventana está abierta. A Helen le incomoda saber que alguien abre su ventana y que se puede meter por ahà un bicho. Asà es que va y la cierra. Poco después se vuelve a abrir y ambos se quedan sentados viéndose el uno al otro. Pero Helen sabe que aquello, aquello no le quiere hacer daño. Quizá, quizá está pensando que tienen calor y por eso abrió la ventana. George se le queda viendo con cara de estar loca. Y ella de pronto se voltea y hablando al vacÃo dice, me apena mucho, pero no necesitamos que abra la ventana.¿ PodrÃas dejarla cerrada, por favor? Está haciendo frÃo.
17:33 Helen se levanta y cierra la ventana y no vuelve a abrirse esa noche. A los dÃas siguientes se vuelve a abrir en varias ocasiones, pero esa noche no. Después está lo de la puerta. Por alguna bendita razón, aquello que habita esa casa espera a que Cintia, de unos 15 años, venga bajando la escalera y vaya justamente a entrar al área de la cocina para cerrarle la puerta enfrente. Es una especie de juego. Porque cuando Cintia se molesta y está a punto de gritar tres o cuatro leperadas, la puerta se abre. Hay una sensación de mucho temor en Cintia, pero la mamá simplemente le dice, no, no, no, no, no, las puertas se abren para cuando Cintia va a pasar, no se cierran. Cintia se le queda viendo a su mamá con cara de a quien le hablas, pero ella lo toma con calma. Le repito que no siente que sea algo amenazante, algo que provoque miedo, sino algo que está allà y que ha estado durante mucho tiempo. Es extraño.
18:37 No lo ha visto, pero lo siente, como aquella noche. George está en alguna parte trabajando, ha ido de viaje a algo. Los chicos ya están durmiendo y ella optó por caminar su casa en la oscuridad. Le gusta, es una casa que le gusta, la sensación del piso de madera. Es grata, es cálida, se siente protegida en este lugar. Y de pronto, al llegar a una de esas ventanas grandes que dan hacia el rÃo, se sorprende. Al ver el paisaje, es bellÃsimo. Se puede ver el puente lleno de lucecitas del lado derecho a unos pocos kilómetros. Se pueden ver las luces del otro lado del rÃo. Cómo brillan sobre el agua del Hudson. Es una cosa para quitar el aliento. Hasta que de pronto siente cómo se empiezan a erizar los vellitos. Todos los vellitos del cuello y de los brazos se le empiezan a erizar. Sabe que hay alguien junto. Pero también sabe que fÃsicamente no hay nadie. Voltea y efectivamente ahà no hay nadie. Vuelve a voltear y efectivamente no hay nadie, pero ella siente claramente como hay alguien junto viendo por la ventana el paisaje, asà es que lo único que se le ocurre decir es hermoso paisaje ¿verdad? y de pronto tiene esta sensación, no puede describirla pero tiene esta sensación de que le han contestado con un sà por un momento siente un poquito de temor Porque esta sensación de que se te
20:08 erizan todos los vellitos del cuerpo no es tan agradable. Asà es que da la vuelta y dice, bueno, te dejo disfrutando la vista, yo ya me voy. Y empieza a caminar en la otra dirección y claramente siente como aquello viene con ella. Acompañándole a un ladito. Pero es casi palpable, casi lo puede tocar, pero no se atreve. De pronto se detiene y le dice, no necesitas acompañarme, continúa viendo el paisaje, anda. Y claramente siente como aquello se da la vuelta y se va para la ventana. Puede escuchar el gruñir de las tablas del piso de madera cuando aquello se va para allá. Obviamente no les tiene miedo, pero se empieza a dar cuenta que no es uno solo. Por momentos le parece que son diferentes presencias.
20:57 Y luego está lo que le pasa a Cintia. Cintia duerme en su habitación, muy bonita, muy coqueta, y cada mañana, muy temprano, mucho antes que todos los demás, está de pie. No importa que la noche anterior haya estado trabajando en la escuela, haciendo alguna tarea o algo hasta tarde, muy temprano está de pie. Hasta que aquel dÃa, Helen le pregunta, por Dios, Cintia,¿ desde cuándo tan madrugadora? No es que fuera una persona floja, no, por supuesto que no, es una linda persona. Simplemente no le gusta como a cualquiera levantarse demasiado temprano, pero ahora siempre. A lo que ella responde, bueno, es que a las seis de la mañana me mueve en la cama. ¿Cómo? SÃ, justo a las seis en punto de la mañana todos los dÃas algo me despierta, agitando la cama, haciéndola vibrar. Entonces no eres tú la que hace ese ruido, no mamá. Algo me mueve la cama hasta que me levanto y entonces se detiene. Pero a Cintia tampoco le provoca miedo. Solamente le preocupa que cuando entre en el periodo de vacaciones aquello la va a estar despertando a la misma hora todos los dÃas y no va a poder descansar. Helen le pregunta, hija,¿ te da miedo? No mamá, no creo que intente hacer daño.
22:13 Si lo quisiera ya no lo hubiera hecho. Simplemente creo que le preocupa que me quede dormida.¿ por qué no hablas con esa presencia? Y le dices que por favor en el periodo de vacaciones te deje dormir y no te despierte.¿ Y sabe algo? Cuando comienza el periodo de vacaciones, Cintia, antes de ir a dormir, se siente y dice claramente, por favor te pido que no me despiertes hoy, hoy no tengo que ir a la escuela, hoy me puedo quedar a dormir más tarde, por favor no me vayas a despertar. Y no la despertó. Cintia tenÃa la sensación de que era una mujer Asà como se lo estoy diciendo, que era una mujer la que estaba allà y que sentÃa algún tipo de atracción maternal hacia ella, porque en ocasiones se sorprendÃa, Cintia, al darse cuenta que sus cortinas estaban cerradas cuando ella las habÃa dejado abiertas, o que algo que habÃa caÃdo abajo de la cama accidentalmente aparecÃa del otro lado, donde lo pudiera ver claramente, casi como si le arreglara el cuarto. Era muy raro. Los otros chicos no se sentÃan tan atraÃdos con esto. Sobre todo la más pequeña que sentÃa que habÃa algo en su cuarto.
23:31 Algo que no necesariamente era tan agradable como el fantasma que tenÃa Cintia. Los dÃas fueron pasando y eran pequeñas cosas. De pronto, al pasar frente a la puerta de alguna habitación, podÃa sorprenderte de oÃr gente hablando. En algo que no entendÃan. Todos coincidÃan en eso. George, los hijos, Helen, todos habÃan escuchado personas hablando en una lengua que no entendÃan.¿ Recuerda lo que le platicaba al principio? Que en este lugar, hasta bien entrado el siglo XIX, casi a finales, se seguÃa hablando en la lengua de origen de estas personas. ParecÃa que estuvieran hablando en eso. Comentando. Simplemente comentando. No se oÃan gritos, no se oÃan amenazas, violencia, nada. Simplemente parecÃan un grupo de personas que se habÃan metido en una habitación a platicar. En otras ocasiones habÃa otras cosillas.
24:29 Por ejemplo, el objeto aquel que de pronto aparecÃa. SÃ, algo que habÃan dejado en un lugar aparecÃa en otro. Como si un ama de casa hubiera pensado niños dejando cosas fuera de su lugar y lo fuera a dejar. O el libro. Algo que llamaba la atención a todos era la constante... de que un libro aparecÃa sobre la mesa cuando habÃa estado en otro lugar, como si alguien quisiera enterarse de algo, saber algo, conocer algo. HabÃa diferentes fenómenos kinéticos, pero sobre todo lo que más llamaba la atención eran los sonidos, los pasos, los murmullos y la sensación escalofriante de que habÃa alguien contigo. Eso sÃ, eran muy respetuosas estas presencias y jamás sintieron una incomodidad como por ejemplo ir al baño. Cuando las chicas iban a tomar un baño en la regadera, una de las preocupaciones de Helen es que se fueran a sentir incómodas por una presencia. Imagine usted estar tomando una ducha o metido en la bañera y que de pronto haya un fantasma junto.
25:33 Pero eso no ocurrÃa. ParecÃa como si hubiera un nivel de respeto. Yo camino por este pasillo, yo puedo acercarme a tu habitación, pero no interfiero con tu vida. HabÃa estos niveles. Y entonces ocurrió aquella vez, el primer avistamiento, la primera vez que Helen lo vio. Estaba pintando la sala comedor, es un espacio muy alto, asà es que tenÃa esta escalera larga y estaba quitando aquel horrible color gris naval con el que habÃan pintado el área. Estaba pintándolo de colores más vivos. Subida y arriba está dándole, dándole, dándole, dándole, cuando de pronto tiene la impresión de que alguien la está viendo. pero no hay abajo, está subida en ocho peldaños, y le parece que más bien hay alguien junto viéndola.
26:20 Voltea y no hay nadie. Como de costumbre, habla, y le dice, espero que te guste el color, porque verdaderamente el color anterior era muy feo, este que vamos a poner yo creo que te va a gustar mucho, y entonces viene esta otra sensación todavÃa más intensa, de que aquello le estaba respondiendo de alguna forma, y al volverse, por primera vez pudo verlo, como flotando, asÃ, como se lo estoy diciendo, como si estuviera flotando. HabÃa este hombre ya mayor, con el pelo cano, las mejillas rojas, gordito, de cara muy redonda, una persona muy mayor, con una especie de chaqueta abotonada, con un chaleco medio abierto, se le podÃan distinguir pequeños detalles hasta el color de los ojos, por unos segundos lo pudo ver. con las manos sobre de las piernas, en una actitud como si estuviese sentado viendo a Helen trabajar, sonriendo. Helen, por supuesto, percibió que esa era la presencia que habÃan estado oyendo tantas veces.
27:25 Pero también estaba segura de que no era la única presencia que habitaba esta casa. Y poco después se harÃa aquello realidad. De hecho, algunas semanas después, Cynthia tendrÃa la ocasión de ver a su compañera de cuarto una madrugada por alguna razón despertó se incorporó un poco y pudo ver que alguien entraba en la habitación en principio pensó que serÃa su mamá pero la silueta era diferente esta era una mujer relativamente alta y delgada además caminaba con un aire de juventud como si fuera una mujer de unos treinta y tantos entró a la habitación Pudo distinguir el cabello un poco rizado, una especie de camisón largo. Pudo verla como claramente avanzó hasta la cama y se sentó a los pies de la cama. Cintia jurarÃa que aquella presencia hundió un poco los pies de la cama. La pudo ver, era una mujer. Siempre habÃa tenido esa sensación de que los detalles y estas situaciones que se habÃan presentado en su habitación era una mujer. Y esta vez pudo verla.
28:40 La piel no se alcanzaba a distinguir el tono de piel, era casi transparente, pero se veÃa como facciones finas. Una persona medianamente alta. Fueron unos segundos y de pronto, como si tuviera una especie de libro en las manos y estuviera leyendo algo, se fue desvaneciendo, hasta convertirse en estos delgados puntitos como flotantes, como chispitas que desaparecen. Como si fuera una repetición de algo que habÃa ocurrido en una vida real. Como si esa mujer en algún momento de su historia hubiera entrado y se hubiera sentado allÃ. Pero no solamente Helen, George y sus hijos pudieron ver cosas. También hubo visitas que pudieron ver cosas. Y muchos de ellos sufrieron episodios de verdadero espanto. Claro que desde que entraban a la casa, Helen les advertÃa. Les advierto, claro, que esta casa está embrujada. Pueden escuchar cosas que no son normales. Pueden ver objetos que se mueven de pronto, pero no tengan miedo. No es algo que intente espantarnos.
29:38 Simplemente están aquÃ. Más de una visita optó por salir en ese momento. Otros pasaron un rato agradable, se rieron y no se quedaron a dormir ahÃ. Pero alguien sÃ. Unos parientes que habÃan llegado de visita y no tenÃan dónde quedarse, se hospedaron con ellos. Y fueron ellos los que vieron aquello. En la planta baja. En la sala de visitas, en el salón de visitas. En la madrugada pudieron verlo. Un hombre joven. Su apariencia era la de un hombre joven. Con una peluca blanca. O algo que parecÃa ser una peluca. No parecÃa ser cabello natural. Y con una casaca. Lo pudieron señalar como si fuera uno de esos soldados de la época de la guerra civil.
30:22 Con una casaca y un sombrero y peluca. Una cosa muy rara. No parecÃa... en ningún momento ofrecer algún tipo de riesgo. Más bien parecÃa simplemente estar viendo por ahÃ, acercarse a la ventana, y quizá, según lo que describÃan estas personas, habrÃa sido aquello que Helen tuvo en la ventana viendo el paisaje, porque este personaje nostálgico parecÃa acercarse y ver en dirección hacia donde en alguna época circularon aquellas barcas y aquellos pequeños botes con mercaderÃas, como si extrañara aquello. La presencia duró unos instantes, no fue muy longeva, no duró mucho tiempo, pero aquellas personas pudieron verlo y al dÃa siguiente platicarlo.
31:07 Y no era lo único. El tiempo fue pasando y obviamente la familia fue cambiando y llegó el momento en el que la hija mayor se va a casar. Hay un enorme ajetreo, llegan personas, le toman medidas, el vestido, invitados, amigos, pláticas, regalos que van llegando y de pronto está ahÃ. Aquella mañana, pocos dÃas antes de que se fuera a casar esta chica, en su mesita de noche junto a la cama, habÃa un regalo. Eran dos pequeñas hojas como de plata, muy finamente talladas, como si fueran pequeños adornos, una especie de aretitos o algo parecido, muy muy inusual, algo que no se encuentra con facilidad, estaban junto a su cama. Cuando se levanta y ve aquello le pregunta a su mamá si ella los puso. Ella dice que no. Jamás habÃa visto eso en su vida. Su padre, por supuesto, ninguno de los parientes que está en la casa habÃa visto eso jamás. Y de hecho ya llevaban algunos años viviendo ahÃ.
32:08 Asà es que habÃan limpiado varias veces la casa de punto a cabo, sacado cajas con cosas y nunca habÃan visto eso.¿ Usted qué pensarÃa? Bueno, pues aquello no fue lo único. Algunos años después, un par de años después, La chica que se habÃa casado va a tener un bebé. Está por tener un bebé. Y vuelve a ver un regalo. Esta vez es una especie de anillo, muy inusual también. Algo que nadie habÃa visto ahà nunca. Y aparece en el mismo lugar. Cintia habÃa llegado de visita. Ya muy avanzada la gestación, próxima a dar a luz para quedarse ahÃ.
32:50 Y oh sorpresa, aparece el regalito. Fueron unos años muy interesantes para esta familia y Helen lo platicarÃa ampliamente. La gente de la comunidad de Nyak sabÃa de esto, pero también sabÃan que no era la única. Diversas casas en esta zona que habÃa conservado su identidad durante mucho tiempo estaban embrujadas. Pero esta en particular tenÃa estas presencias que eran realmente muy agradables y que, además, Helen siempre les habÃa dado su lugar. Hablándoles como si fueran personas. Era algo muy raro. Pero todas las cosas buenas llegan a su fin. Y llegó el momento en el que los hijos ya no están. Y es una enorme casa vacÃa.
33:34 Y Helen desea venderla. La casa tiene las memorias de una vida. Y para ella se ha vuelto pesado estar en este lugar. No solamente por las memorias que hay, sino porque también en el invierno Puede ser muy complicado trasladarse de ahà para ir a las compras, para cualquier cosa. Están a la orilla del rÃo, asà es que los frÃos pueden ser muy intensos. Y una casa tan grande, tan vacÃa, no es un lugar ideal para una persona mayor. Es en finales de los años ochentas. El mundo está cambiando y la casa se pone en venta. Con todo y sus fantasmas, por supuesto. Solo que hay un problema.
34:19 Cuando Helen decide ponerla a la venta, el agente inmobiliario de una empresa le sugiere no decir aquello de los fantasmas, guardárselo un poquito. Después se le platicará al posible comprador, pero de entrada no hay que anunciarlo porque la gente que va a llegar van a ser puros curiosos y santones y fraudulentos y bueno. Y tiene razón, porque muchas veces cuando una casa se supone que está encantada, lo que llega no suelen ser buenas personas. La casa se pone a la venta y llega un matrimonio. Les interesa la propiedad. Está muy linda. Quieren comprarla. Tienen los recursos, desean hacer un depósito para apartarla, etc. El vendedor viene y firma una especie de precontrato. Es un documento inicial.
35:10 Aquellas personas depositan $ 32, 500. Es una cantidad importante de un total de $ 650, 000 que vale la casa. Una vez que se llegue a entregar toda la documentación, que se comprueben los datos personales y todo eso, liquidarán la diferencia y se firmará el contrato de compraventa definitivo. Es decir, algo asà como la escritura. En el caso mexicano, Helen se acerca al vendedor y le dice, es momento de informarles que la casa está embrujada. Debe usted decirles que la casa está embrujada, pero el vendedor no lo dice correctamente o no lo dice en lo absoluto. El hecho es que Cuando ya van a firmar documentos, Helen tiene que decirles que la casa está embrujada. Y los compradores dicen, yo no quiero eso. Y se vuelve un problema.¿ Y sabe qué? Tan se vuelve problema que el contrato de precompra, es decir, este apartado incluÃa una cláusula que decÃa que si la persona que iba a comprarse arrepentÃa, no le devolverÃan su dinero. 32.500 dólares de finales de los 80 es mucho dinero. Asà que la pareja decide demandar a Helen.
36:16 por no haberles informado y para que a cambio de eso se cancele el contrato y no estén obligados a pagar el total de la compra por la casa. Esto significa ir a juicio.¿ Y sabe algo? Por primera vez en la historia una casa va a un juicio por estar embrujada. Y es un juicio tremendo, además de que es muy mediático el asunto. Los jueces determinan que ciertamente el comprador tenÃa razón. se le debió de haber informado antes y por lo tanto no está obligado a terminar la operación de compra. Aunque usted no lo crea, por primera vez en la historia legal se admitÃa que la casa estaba embrujada, aunque no exactamente. En realidad lo que hicieron los jueces fue considerar que si un comprador va a adquirir una vivienda y el vendedor no le informa algún hecho importante que no sea visible a primera vista, pero que sea de conocimiento del vendedor, entonces el comprador está siendo engañado y por lo tanto el contrato no tiene validez. Y el vendedor deberá devolver el anticipo entregado y se cancelará el contrato. Era un asunto muy serio.
37:30 Si bien los jueces aseguraron que no habÃa manera de demostrar si una casa está embrujada o no, sà aclararon algo. Y es que Helen lo sabÃa y lo habÃa hecho público. Helen habÃa publicado en una prestigiosa revista de selecciones en los Estados Unidos, su historia. Y en varios periódicos locales también habÃa contado su historia de fantasmas, lo que significaba que sabÃa plenamente que su casa tenÃa algo que podÃa afectar la cómoda ocupación y que no era visible a sin prevista. Es decir, que una persona que entre a la casa no se va a dar cuenta que está embrujada solo con recorrerla una vez. Pero Helen lo sabÃa y, por lo tanto, esto se convirtió en jurisprudencia. Es la primera casa en la historia que legalmente está embrujada. Y por supuesto, el juicio lo ganaron los compradores, quienes rechazaron la operación y finalmente se fueron. La casa quedarÃa desocupada algún tiempo. No serÃa sino hasta 1991 que volverÃa a estar a la venta y se vendió. Ahora a un precio mucho mayor. El tiempo ha ido pasando y hace algún tiempo se volvió a poner en venta. Para ponerla en venta esta vez, la empresa encargada de promocionarla propiedad hizo un amplio dossier explicando que la casa en algún tiempo se presumió que estaba emprujada para evitar una demanda posterior y todos los problemas que pudieran conllevarse a partir de esto se informó plenamente que la casa aparentemente tenÃa
39:04 fenómenos paranormales sin embargo también se incluÃa una serie de informes en donde inquilinos y personas que habÃan habitado la casa algunos de ellos personas muy conocidas aseguraban que jamás habÃan sentido ningún tipo de temor estando en la propiedad, y que por el contrario, siempre se habÃan sentido protegidos y bienvenidos en la casa. Quizá a aquellos tres huéspedes permanentes les gustaba que la casa estuviera cuidada y ocupada. Porque de hecho, actualmente la casa es preciosa y se pone a la venta en un precio cercano a los 2 millones de dólares. Aún y cuando en la zona una casa grande se puede comprar en apenas medio millón de dólares. Esta casa en particular puede llegar a venderse en 2 millones de dólares. Y por cierto, es una preciosa casa. Ahora bien, el caso particular de Nyate, Nueva York, parece ser una historia romántica y muy bonita. Pero desafortunadamente no todas las historias de casas embrujadas son bonitas. Algunas de ellas son bastante pesadas y desagradables. Le platico una historia breve, solo para hacer una comparación. Igualmente en los años 60's, pero en la Ciudad de México, una pareja contrae matrimonio. Ãl es un empleado de una empresa acerera
40:35 y su esposa es una futura ama de casa que estaba trabajando como secretaria en la acerera, se conocen, se enamoran, se casan y deciden ir a vivir juntos. les ofrecen una pequeña casa en una zona de la colonia Roma de la Ciudad de México. Bueno, pequeña, pequeña para aquel entonces porque hoy en dÃa era un monstruo. TenÃa un espacio enorme. En la parte de atrás estaba una pequeña especie de huerta con una especie de pequeño invernadero. En alguna época los dueños anteriores habÃan gustado de tener flores finas y tenÃan este pequeño invernadero con una fuentecita, un lugar bellÃsimo. La casa en sà Era bastante alta, con una chimenea central preciosa, con unos pisos, les llamaban de pasta.
41:26 Eran pisos de cemento comprimido que se colocaban con ciertos colores que le daban una viveza tremenda. Y la escalera, la escalera si bien no era una escalera artÃstica, simplemente era una escalera muy cómoda, muy amplia. A ella le pareció sensacional porque además tiene este patio al frente con unas puertas que se abren y se cierran en donde podrÃan perfectamente jugar los niños. Cuando llegan a la parte de arriba, la recámara principal, bueno, es un espacio precioso. Tiene un baño enorme, con una tina metálica de esas que tenÃan patas. No de esas que van embutidas en una masa de concreto, sino de esas que tenÃan patas como de leones, con un grifo cromado o dorado, no sé, algo muy bonito. Todo está a pedir de Boca, El único problema es que ese es el único baño de la casa. Asà que cuando llegan visitas, pues tendrán que subir a la recámara principal y usar el baño. Deciden hacer un baño abajo. También para los empleados de la casa, porque obviamente van a necesitar a alguien que ayude a esta chica a limpiar todo este monstruo de casa. Tiene arriba varias habitaciones, espacios y en la parte de hasta arriba, terminando de subir la última parte de la escalera, hay una habitación, el cuarto de servicio.
42:45 y una azotea amplia. Está cerca de la casa de los papás de ella. Asà es que cuando se ofrezca, si es que, como decÃa el Señor, si es que Dios nos bendecÃa con un hijo, estarÃan cerca los suegros como para poder apoyar. La vida pinta bien. Y este hombre es un hombre muy apreciado en la empresa. Es uno de esos empleados que entró muy joven, que se ha hecho ahà mismo, que le han pagado los estudios para que se prepare y que tiene un respeto enorme por parte de los dueños. Conoce a los dueños. Asà es que no es cualquier empleado. Tiene un muy buen ingreso. Compra la casa. Sin pensarlo dos veces. Cuando conocen a los vendedores, a los dueños anteriores, la señora es una mujer ya mayor. Vestida de negro. Acompañada siempre de su hijo y un chofer. Platican un poquito acerca del futuro, del pasado, de cuando ellos compraron la casa. La señora les dice que ellos no la construyeron Ellos ya la compraron Y la compraron en algún momento de los años 30 Tempranos 30 Asà es que la casa bien podrÃa haber sido construida Alrededor de principios del siglo XX La señora habla con cierta nostalgia Al parecer Y sin que ella lo confirme Su esposo habÃa fallecido ahà La plática continúa Les desea un futuro promisorio Pero también les hace una advertencia La advertencia. Es que en la casa a veces pasan cosas raras. Esto lo dice clara y contundentemente
44:19 delante de todos. Y se lo dice a ella. No quiero engañarle. No quiero mentirle, hija. No quiero que usted se cree una falsa ilusión y que vaya a haber algún problema, pero en mi casa han ocurrido cosas. Esta chica se le queda viendo y le dice, perdone, pero¿ de qué me está hablando?, En mi casa han ocurrido cosas, cosas que no puedo explicar. Y quiero que quede muy claro, ahora que ustedes me están comprando la casa, que en esta casa he vivido momentos en los que me he sentido espantada, en los que he sentido miedo. Obviamente se queda aquello con un silencio raro, una sensación un poquito sepulcral.¿ A qué se refiere usted? Perdone. Insiste el hombre que estaba haciendo el trato, el intermediario. Creo que me entiende usted bien. Es una casa vieja. Es una casa en la que a veces se oyen ruidos y en la que a veces, niña, se ven cosas. Si decide usted comprarla, adelante.
45:22 Es suya. Se la vendo. Pero le quiero informar eso. Quiero que sepa que ocurre eso. Acto seguido, el hijo es el que toma a aquella mujer de la mano y le dice, mamá, vámonos, tenemos prisa,¿ te acuerdas? Y salen de ahà casi sin despedirse. No han hecho el trato todavÃa, la quieren comprar, todo aquello, pero se quedan muy pensativos. Por supuesto, el esposo, el joven esposo, se rÃe mucho y le dice, no hagas caso, hombre.¿ Cómo crees? Pues esta señora ya está mayor.¿ No viste la cara del hijo, lo apenado que estaba de que la mamá estuviera diciendo esas cosas? Esta chica le dice, oye,¿ y si esto es cierto?¿ Y si de veras se espantan en la casa? No, no, no, no. Cuando nos mudemos, llevamos el cura que bendigue, se acabó. Deciden comprarla. Y la compran. Y efectivamente, el muchacho hace que venga el cura, un amigo suyo, fraile, que vaya, bendiga, reese, haga todo aquello, manda cortar el pasto, limpiar, pintar. La casa queda a pedir de boca. Ha puesto aquello verdaderamente bonito y le ha cambiado, por ejemplo, la vieja estufa que estaba en la cocina, que era un armatroste del año del caldo.
46:26 Le pone una estufa a gas nueva, de esas que tienen piloto. Le ha puesto una nevera, un refrigerador enorme. Le ha puesto, le ha puesto, le ha puesto. Y está lindo aquello. La cama... enorme, con una especie de pequeña cabecera de madera muy bonita, con unas bolitas, un sillón, porque a ella le gusta leer. En esas tardes que seguramente, como decÃa aquel hombre, cuando ella esté esperando aquella bendición divina, le gustará sentarse a leer o quizá abordar algo en ese silloncito. Todo muy lindo, muy a la usanza de antes. Pero sÃ, Tal como usted se lo imaginará, apenas llegar comenzaron los sustos. El primero de ellos fue, pocos dÃas después de haber llegado. El esposo sale a las 6 de la mañana para ir a trabajar y regresa a veces a las 10 o 11 de la noche con la chica, con su esposa. Vamos a llamarla Mimi. No le voy a decir el nombre real porque sus hijos seguramente estarán por ahà y les gustará la historia, pero no que se sepa el nombre de mamá. El hecho es que Mimi está con su nana de toda la vida, una señora ya mayor. Pero siempre a eso de las nueve de la noche ella se retira a descansar. No la mandaron hasta arriba a la azotea, no, por Dios.
47:45 Ella ocupa una habitación de la segunda planta. Cruzando el pasillo, ahà está. Pero se va a dormir temprano, ya es mayor. Asà es que Mimi se va a su habitación y aun cuando tiene en televisión, realmente lo que hay en la televisión de los años sesentas no es muy atractivo, por lo que no la ve. Prende la radio. Le gusta oÃr la música. Prende la radio. y se sienta a hacer unas cositas que está ahà tejiendo, alguna cosilla de esas, cuando ve pasar a la nana. Está todo bien, nana. Y está tejiendo. Te sientes bien. HabÃa estado sintiendo algún mareo la nana en el dÃa, y la ha visto pasar. No sabe a dónde, porque el único baño que hay en la planta alta está junto a ella, ahà está.
48:29 Y no serÃa prudente que bajara. Sabe que puede usar este baño, porque bajarÃa. La acaba de ver pasar, asÃ, despacio, como camina la nana, lento, agarrándose. Se levanta ya con curiosidad. El pasillo está con la luz apagada, para no gastar tanta luz. Está con la luz apagada y la ha visto con el reflejo de la luz de su habitación. Camina para allá y la alcanza a ver. Allá, bajando la escalera. Dios, en la oscuridad, bajando la escalera. Pero nana, le grita. ¡Nana, prende la luz!¡ No pasa nada!¡ Prende la luz! Te vas a caer, la puede ver. De pronto se prende la luz. Gira y la que acaba de prender la luz es la nana, pero la nana real, la que acaba de salir de su habitación y le dice, mimi,¿ con quién hablas? Ambas se quedan viendo un instante y ella es cuando baja la vista y ya con la luz encendida lo que ve ahà abajo se da cuenta que no es la nana, es otra cosa. Es una mujer. SÃ, por lo menos parece serlo. Y la está viendo. Ella siente esto Tan raro como que se desmaya, como que se le va el aire porque ve esa figura ahà que la está viendo y claramente se da cuenta que no es la nana ni se le parece. Es un rostro de una persona muerta. No le voy a dar los detalles, pero el color era morado pútrido. Casi no habÃa cabello, habÃa trozos arrancados como si fuera un cuerpo, un cadáver. Se da cuenta que no es un vivo
50:03 y se hace consciente de ello por... unos segundos antes de perder el conocimiento y caer. La nana que está junto a ella se acerca rápido y la reanima, la jala hacia la cama. La nana no lo vio. Cuando llega el esposo y la encuentra en tan malas condiciones, con la presión hasta el suelo, espantadÃsima, el novio lo que le dice, bueno, el esposo lo que le dice es, dejaste que lo que te contaron te sugestionara. Aquà no hay nada. Yo he estado hasta la madrugada allá abajo en el despacho y no he oÃdo nada ni he visto nada. Ella insiste en que lo que vio era real. Al dÃa siguiente el marido se va como siempre muy temprano.
50:45 La nana viene, le ayuda a levantarse, desayuna, le platica lo que vio. La nana se siente incómoda, se siente preocupada, pero no le dan mayor eco al asunto. Pudo haber sido su gestión, un reflejo, eso, un reflejo. La parte del frente de la casa tiene un ventanal largo, precioso, por donde entran luces. Y fue un reflejo, lo que vio fue un reflejo, Mimi vio un reflejo. Pasó el tiempo, varios meses, no hubo ningún incidente. No lo recordaba ella que hubiera habido ninguna situación. La nana desafortunadamente enferma más y tiene que ir a su casa, con los parientes, allá, en alguna parte de Hidalgo, del estado mexicano de Hidalgo, y la deja sola, completamente sola. Y es cuando las cosas se ponen feas, ¿sabes? Una de esas noches cuando llegó el esposo la encontró, agarrada de la puerta, como si quisiera salir, ausente. Ausente, delirante, horrible, una cosa muy fea porque estaba mojada. HabÃa liberado los esfÃnteres, no habÃa podido contener la necesidad, se habÃa orinado encima del espanto, habÃa intentado salir y no habÃa podido. Por alguna razón la puerta estaba abierta, solo habÃa que bajar la manija y no pudo. La tuvieron que llevar de urgencia con los suegros, obviamente, en donde la tuvieron ahà un par de dÃas más, cuando se hizo consciente y pudo describirlo.
52:07 Intentó platicárselo al esposo, pero el esposo le dijo que eso no era cierto, que ya vendrÃa la nueva criada, que se quedarÃa en la casa y que no pasarÃa nada. Ella le pidió al marido no quedarse, no quedarse unos dÃas, que por favor la dejara recuperarse en casa de sus padres. Aquel hombre accedió. No sin antes decirle que esperaba que en un par de dÃas estuvieran de regreso en casa, que todo el esfuerzo hecho, que todo aquello, que el lugar para una familia, que todo lo que se habÃa planeado y que por una sugestión, por algo que no existe, los fantasmas no existen, etcétera, etcétera, etcétera. Maldita sea la cosa, esa misma madrugada estaba él ahÃ. SÃ, asà como se lo digo. Tres de la mañana tocando la puerta de los suegros frenéticamente pidiendo que lo dejaran entrar. Lo habÃa visto él también, pero no solamente uno. HabÃa llegado a la casa, se lo platicó después. Ya que se habÃa tranquilizado, ya que las cosas estaban en calma, se lo platicó después de dejarla con los suegros. Montó en el auto, llegó a su casa, abrió el portón aquel para meter el auto a la cochera, cerró el portón y al darse vuelta pudo ver que habÃa alguien viéndolo por la ventana.
53:24 Pensó inmediatamente, un bandido. Alguien se ha metido a la casa a robar. Y corrió en esa dirección armado con un garrote para echarle fuera. SabÃa que tenÃa una pistola. Buscó la pistola allá abajo en el estudio, en su lugar, su despacho, como le llamaba. Tomó el arma y subió corriendo. Pero no habÃa nadie. Entró a la habitación del fondo, ahà donde se quedaba la nana. Y ahà no habÃa nadie. Dio la vuelta y entró en la que serÃa la habitación del bebé cuando Dios diera el bebé. Ahà no habÃa nadie. Corrió en dirección opuesta y entró a su habitación. Y ahà no habÃa nadie. Pero cuando dio la vuelta detrás de él y en el largo pasillo que unÃa las diferentes habitaciones, en esa doble altura que formaba la antesala y el recibidor, ahà estaba. La mujer, aquella mujer gris como saliendo, la pudo ver con claridad. Cruzó frente a él de una habitación a otra y se perdió contra la pared. En ese momento él se dio cuenta que algo no estaba bien, que algo no estaba bien y que algo no lo querÃa en esta casa y que no podÃa quedarse. Intentó bajar corriendo y no pudo. Porque abajo, en donde termina la escalera y está el descanso, estaba el tipo aquel. HabÃa una figura humana, un hombre parado por ahÃ, como caminando, como moviéndose. Sintió el empujón, sintió jalones, sintió que lo rechazaban, sintió como la puerta se le cerraba enfrente y no lo dejaban salir. Intentó por aquÃ,
54:56 por allá. Llegó un punto en el que solamente con una memoria extraña que le vino de cuando era niño y su abuela le decÃa que cuando tuviera miedo recitar a un cierto fragmento del trisagio, una antigua oración, este tipo se arrodilla y empieza a rezar el trisagio a todo volumen y a gritos, y es cuando todo se detiene. Salió corriendo, por supuesto. Pero no podÃa ni siquiera cruzar la puerta, porque al intentar cruzar la puerta sentÃa que algo estaba parado ahÃ. Fue una locura. Hasta la madrugada que pudo llegar con los suegros, Intentaron bendecir la casa. Contaba la señora Mimi que sÃ, que intentaron bendecirla. Varias veces fue el sacerdote, aquel amigo. Luego fueron monjas que estuvieron ahà rezando toda la noche. Todas salieron muy mal.
55:44 Todos sintieron que algo habÃa pasado ahÃ. Luego llevaron, por supuesto, a alguien que les habÃan recomendado. Ellos no eran mucho de eso, pero llevaron a alguien, una persona que decÃa ser parte del instituto mexicano de investigaciones psÃquicas y que sabrÃa que es lo que habÃa ahà y después de estar cinco minutos les dijo que en ese lugar habitaba el demonio y se fue llevaron también unas plantas que les recomendaron quemaron chiles la nana les mandó una señora pero no se podÃa estar aún cuando no veÃan aquello era la sensación de rechazo la sensación de que algo estaba mal y ahà sà eso te acompañaba por todas partes aunque te metieras al baño Aún en el baño sentÃas que estaban ahà contigo. Ella sentÃa eso horrible. DecÃa que más de una vez, cuando se estaba cambiando la ropa, sabÃa que habÃa alguien viéndola y sentÃa esa desagradable sensación de que se trataba de un varón, de un hombre, que estaba viéndola, maliciosa y pervertidamente viéndola. Procuraban no quedarse ahÃ, obviamente, porque el esposo también sintió aquello y ya tenÃa miedo.
56:53 Pero cómo te deshaces de eso y cómo quedas en ridÃculo con toda la sociedad. Porque era una época en la que la opinión de la sociedad era muy importante. Y cómo es que Mimi va a vender su casota, su casa nueva porque hay fantasmas, porque no sé qué. Obviamente tenÃan pena de eso. Pero claro, aquello se volvió peor. Y para colmo de males, aún cuando no habitaban la casa de tiempo completo y sólo iban ahà por ratos, Parece ser que aquello rechazaba aún más a Mimi cuando ella supo que estaba esperando bebé. HabÃan estado viviendo en casa de los suegros, habÃan estado viviendo en casa de los papás del esposo, en casa del hermano. Solamente los suegros sabÃan que algo ocurrÃa, los demás interpretaban eso como visitas sociales. El hecho es que cuando se entera Mimi que está esperando bebé y tienen que ir a la casa en algún momento, aquello se vuelve muy agresivo. porque hay objetos que vuelan, hay objetos que caen, hay sonidos muy desagradables, sonidos sucios. Sucios es la forma de describirlo, sonidos sucios, asquerosos. No habÃa olores como tal, no llegaba a ese grado, pero habÃa estos sonidos feos, sonidos groseros.
58:12 Asà lo definÃa ella, como sonidos groseros. En un buen momento ella le dijo a su esposo, yo no vuelvo a entrar a esta casa, no quiero volver a entrar. Lo que sea que esté aquÃ, no nos quiere. El esposo no estaba decidido a eso, no sabÃa cómo hacerle, pero finalmente tomaron una decisión absolutamente salomónica. Demolieron la casa y construyeron un edificio. Y vendieron los departamentos. DecÃa que aquello habÃa sido la mejor idea que habÃan tenido en su vida. Aparentemente el fenómeno dejó de ocurrir. Lo que sea que hubiera estado allà dejó de ocurrir. HabÃa un detalle curioso. Mimi no se enterarÃa de esto sino hasta años después, ya muy cercano al fallecimiento de su esposo, cuando le contó lo que habÃan encontrado ahà abajo. Cuando empezaron a demoler la casa, empezaron a encontrar restos de cosas, de objetos que estaban ocultos, hasta que finalmente en el sótano, pequeño semisótano, realmente no era un sótano, sino una especie como de bodega abajo, al estar demoliendo allÃ, encontraron lo que pensaron que eran restos humanos. Todo eso se sacó. Ãl, por curiosidad, habÃa investigado un poco acerca de la historia de este inmueble. Bueno, alguien de ahà deberÃa de saber algo, y lo que le dijeron no era agradable, porque esa casa en algún tiempo habÃa... tenido en su interior chicas chicas dedicadas al servicio sexual en una época allá en los años 30s la señora que la habÃa tenido después
59:43 probablemente no tenÃa idea de eso era un ama de casa como cualquier otra con una familia y se habÃa visto la necesidad de venderla por alguna razón los fenómenos especialmente rechazaban a mimilla su esposo su primer hijo nació fuera de esa casa por supuesto Cuando ya la habÃan demolido y habÃan construido unos departamentos que si estoy en lo correcto y... No me equivoco mucho. Ya tampoco están. Porque esa zona en particular fue sumamente afectada. Durante los sismos de 1985, un 19 de septiembre y cuya memoria ha quedado tan grabada. Pero esa es la historia. Asà que no, no se confÃe. No todas las historias de fantasmas son simpáticas. No cuando llegue usted a una casa piense que lo que está ahà le va a hacer compañÃa, le va a cuidar y hasta se va a reÃr de sus chistes. A veces, lo que se oculta detrás de las paredes puede ser particularmente peligroso. Muy buenas noches y que descansen en paz. Música Música Música Gracias por
1:01:25 ver el video.
Apple Podcasts
Spotify
Castro
RSS Feed