Jan. 12, 2026

Fantasmas del día de muertos _ Relatos del lado oscuro

Fantasmas del día de muertos _ Relatos del lado  oscuro
Fantasmas del día de muertos _ Relatos del lado  oscuro
Relatos del lado oscuro
Fantasmas del día de muertos _ Relatos del lado oscuro

En México, la muerte nos acompaña, nos hace bromas, nos hace festejar. El día de los muertos no es una fecha terrible y atemorizante sino el momento de convivir con los que ya se fueron, pero regresan.

El problema es que a veces, no regresan contentos.

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0:00 Relatos del Lado Oscuro. Fantasmas Perversidad. Relatos del Lado Oscuro. En México se celebra el Día de los Muertos. Es una antiquísima tradición. Desde épocas muy remotas en las culturas del altiplano en la República Mexicana existía una fuerte creencia de que el Día de los Muertos los familiares que habían fallecido tenían una especie de permiso para salir e ir a visitar a sus seres queridos. Con frecuencia esto incluía regalos, colocar ofrendas, colocar adornos, llamativos, flores, comida y muchas otras cosas que resultaran atractivas para los difuntos. Era un regalo. Esto fue pasando por muchos años, la época

1:33 de la conquista, cuando llegan los españoles a conquistar México. Se mezclan con la tradición de todos los santos española, se hace que embone por parte de los misioneros que se dan cuenta que no pueden evitarlo? De hecho, y eso es una parte interesante del asunto, los primeros monjes que llegan a México intentan quitar esta tradición de la gente natural de México, pero no lo logran. aún a escondidas, aún yéndose hacia las afueras, a los montes, seguían con su tradición. Entonces,¿ qué hicieron los frailes? Bueno, sumaron todo aquello y lo convirtieron en una fiesta católica con un fuerte componente ancestral. Y es ahí en donde se han tejido todo tipo de leyendas. Algunas de las leyendas son leyendas muy tradicionales. Otras, son historias que cuentan las personas mucho tiempo después, muy recientemente, acerca de fenómenos paranormales que pudieran estar ocurriendo alrededor de la fiesta de los muertos.

2:48 Eso hace que sea todavía más interesante.¿ Qué le parece si comenzamos con una antigua leyenda? Es una leyenda de aquí de Puebla. Cuenta la leyenda que cada año una familia ponía la ofrenda de muertos. Con todo lo que debe de llevar. Pero siempre había un hijo que decía que eso eran leyendas, mitos, fantasías, que era un desperdicio la comida, las cosas, gastar en flores, gastar en adornos que no servían para nada. Cuando murieron los abuelos y los padres, este hombre seguía diciendo que aquello era una pérdida de tiempo. que no valía la pena gastar el dinero en eso, que mejor prepararan la comida y se la comieran ellos. Y así logró convencer también a su esposa, a la que le tenía prohibido poner ofrenda de muertos.

3:47 Contaba la leyenda que el mero día de los fieles difuntos, este tipo como si nada agarró rumbo al monte, se puso a trabajar muy fuerte, como si no fuera un día importante y no hubiera nada que decir. Según contaba la leyenda, cerca del mediodía, con luz, comenzó a escuchar voces que se acercaban a él, pensando que vendrían a buscarlo del pueblo para algún asunto o simplemente que habría gente caminando cerca. Dejó lo que estaba haciendo y se acercó a la orilla del campo para ver quiénes venían. Las voces seguían acercándose. Este hombre, con su pala o su herramienta parado a la orilla de su campo viendo quién va y quién viene, está oyendo cómo las personas vienen acercándose. Escucha las voces, escucha la plática, pero no los puede ver.

4:53 Sigue oyéndolos cada vez más cerca, hasta el punto en el cual está escuchando cómo hablan justo a su lado. Estaba la leyenda que los escuchó tan cerca como si usted o yo estuviéramos sentados ahora mismo juntos y estuviéramos hablando. Muy nervioso el hombre, comienza a gritar, salgan ya,¿ dónde están?¿ Quiénes son? Pero las voces no hacen acto de presencia, sino que le hablan directamente. Una voz masculina, vieja, gastada, triste. Le pregunta si no lo reconoce. El campesino no sabe de dónde proviene aquella voz. Está nervioso, inquieto. Cuando escucha una segunda voz, es una voz de mujer. Es una voz un tanto más dulce, pero también se escucha cansada, triste.

5:51 No me reconoces, hijo. Según contaba la leyenda, aquella voz le reclama. que no lo pueda reconocer, que no reconozca a sus propios padres, nervioso comienza a decir que está soñando, se dice para sí mismo que sueño tan feo, estoy teniendo problemas, el sol ya me hizo daño, ya me voy para mi casa, pero en el momento en el que hace esto e intenta salir del campo, siente claramente una mano que lo detiene y le vuelve a decir hijo,¿ por qué no nos cuidas?¿ por qué no nos quieres?¿ por qué no nos pones una ofrenda aunque sea sencilla?

6:34 según cuenta la leyenda aquellas voces comienzan a volverse muy reales enfrente de él y se da cuenta que son sus padres pero además justo atrás de los padres vienen los viejos tíos el hermano que murió en un accidente la hermana que había muerto al dar a luz unos abuelos de los que casi no se acordaba pero todos están ahí mirándolo, con aquellos rostros tristes, grises, opacos. Se da cuenta que están todos ahí y nerviosamente pide disculpas y les dice que le permitan que les ponga la ofrenda en ese momento, que va a ir a su casa corriendo para que su mujer les prepare cosas buenas que regresen. Pero la madre le comenta, no puedo hijo, se acabó, yo ya me tengo que ir y todos ellos ya se van, se nos acabó el tiempo de estar contigo, pero si quieres, prepara todo y llévalo a la iglesia mañana, como a esta hora, como a esta hora lleva todo para allá, ahí a la capilla, dile a tu mujer que prepare cosas buenas y que lleve muchas tortillas, otro de los tíos viejos del que casi no se acordaba, le dice que lleve también tamales, Alguien más grita que lleve a Tole. Otro más grita que no se les olvide el café con harta canela. El

8:09 hombre sale corriendo en dirección a su casa. Al llegar le pide a su mujer que rápido mate unos pollos, un guajolote, algo, lo que tenga. Que muela maíz, que prepare salsa, que prepare un poco de mole, que prepare muchas cosas porque van a montar una ofrenda. Corre a traer flores. corre a traer unos tablones y arma una ofrenda en la que coloca lo que tiene a la mano. Era una época muy antigua, no había fotos. Así es que coloca cosas que tenía de los difuntos. El recuerdo del reloj que le había regalado su padre, un chal que pertenecía a su madre, pone la comida, riega flores por todas partes. Una persona que iba cruzando por ahí le dice, ya no lo hagas, no lo hagas, ya se fueron. No pongas flores, porque ya se fueron. Aquel hombre no hace caso y sigue en esta febril actividad hasta que entra la noche y muy tarde termina de armar todo. Pone un montón de veladoras. Pone también otras cosas ahí y se siente esperar. Cuenta la leyenda que va pasando el tiempo y ya en la madrugada la mujer se levanta a ver por qué no viene a acostarse.

9:28 Es tarde y hace frío. Va a donde han puesto la ofrenda y ahí está el hombre, sentado en el piso. La mujer se acerca y lo toca. Le dice, ya despiértate. Vente a acostar, hace frío. Pero el hombre no responde. La mujer lo sacude más fuerte, pero el hombre no responde. Entonces trata de moverlo, de tocarle la cara. Y en ese momento se da cuenta. que el hombre está totalmente frío, rígido, está muerto. Según cuenta la leyenda, el castigo por no haber cumplido con los fieles difuntos fue la muerte. La comida que prepararon efectivamente al día siguiente la llevaron a la iglesia, como era la costumbre de antes. Al velorio siempre se llevaba comida, café, Con mucha canela, panes, atole.

10:31 Se llevaba comida para los que venían al velorio. La comida no era para la ofrenda. Era para su propio funeral. Esa es una leyenda típica de Puebla. Creo que se cuenta también en muchas otras partes del país. Pero es una leyenda. Una simple leyenda. Aunque también hay historias interesantes de esto. Déjeme que le platique un poquito más. Hace años nos platicaron un relato de Día de Muertos. Y es un relato de aquí de Puebla. Una señora tuvo la amabilidad de platicarnos esto, la señora Margarita. Margarita Esqueda. Ella contaba una experiencia que vivió en los años 70, 1972 para ser preciso.

11:22 Nos contaba toda la historia de su familia. Era una familia... que había llegado a México en los años veintes procedente de España. El abuelo. El abuelo era un hombre asturiano de nombre raro, con un apellido raro. La mamá, o la esposa del abuelo, pues, era una mujer siempre vestida de negro, severa de mirada, arrugada, con el pelo blanco. Doña Margarita jamás recordó haberle visto una sonrisa. Siempre decía que México era un lugar malo. Y siempre soñaba con volver a España, pero nunca pudo. Murió aquí. Era la abuela encarnación. El caso es que tienen varios hijos aquí en México. Nacen aquí en México todos. Y Margarita era hija de una de esas hijas. Nacen en Puebla. Siendo gente de mucho trabajo, habían hecho dinero, tenían propiedades... De tal manera que la madre de Margarita sigue las costumbres poblanas y ponía una ofrenda preciosa. Aprendió a poner la ofrenda a la antigua. No estas payasadas de que los siete niveles ni nada de eso. Simplemente una ofrenda bonita, con comida, con cosas que les gustaran. Decía que a la abuela encarnación había que tenerle mucho respeto porque siempre

12:53 tenía algo malo la comida. Así es que mejor le mandaban a hacer un guiso asturiano en un restaurante que conocían. Nadie más se lo comía. También preparaban cosas para el abuelo, cosas para el tío que había muerto joven. Todo esto y lo ponían ahí. Ellos creían, en buena medida los viejos, que los muertos al venir venían como si fuera una comida. Como cuando se juntaban todos. Los hijos que se habían ido a México llegaban a la visita. Los que estaban en el puerto venían, se sentaban todos en aquella mesota, gritaban, manoteaban, se reían, comían, se tomaban unas botellas de vino, los niños corrían por todas partes. Así es que esa era la idea que tenían en esa casa. Era una casa de antes, muy grande, y una parte de la sala era donde estaba la ofrenda, que nunca altar. Eso sí lo aclaraban, no era el altar de muertos, altar nomás a Dios. A los muertos es una ofrenda, es una invitación.

13:55 Y ponían caminito de flores y ponían todo lo necesario. Cuando Margarita se casa, se va a vivir con su esposo y pone también su ofrenda. Y en la ofrenda no podía faltar la abuela encarnación, el abuelo Carlos, y claro, el tío que había fallecido pronto, su hermano. Un hermano al que también le había pasado algo trágico, había muerto muy pronto porque Era muy romántico y en una de esas lo agarraron y bueno, le tocó la de malas. A cada quien le ponía sus cosas. Al tío romántico siempre le ponía una botellita de vino. Le ponían cigarritos, cosas de esas. También había otro tío que había muerto y a ese le ponían unos cigarros que costaba un trabajo bárbaro conseguir. El caso es que era una costumbre muy bonita. Los guisos, todo aquello. cuando ya nacen los hijos de Margarita, seguía con esa tradición, y cada año, cuando fallecía algún familiar, la foto del familiar era la que se ponía al centro, la del que acababa de fallecer, para darle la bienvenida, para que supiera que esa era su casa. Margarita decía que ella no lo creía que ocurriera eso. De hecho, por las tardes, recogía la comida y la metía al refrigerador, porque a lo mejor al día siguiente alguien quería un platito. El caso es que en aquel año de 1972 Margarita tiene cuatro hijas. La más

15:28 pequeña apenas tiene cinco años y la vida va muy bien. Cuando viene acercándose la fecha de muertos prepara todo lo necesario, manda a traer las flores, el papel picado, prepara la comida. Iban a un lugar en el centro de Puebla en donde hay tiendas de dulces típicos, clásicos y mandaba a comprar dulces. Sabía que a dos o tres de los parientes que ponían en la ofrenda le gustaban estos dulces, aquellos otros. Siempre había una botella de coñac. Al abuelo le gustaba el coñac. Al abuelo Encarnación no le gustaba nada. Así es que había que ponerle de todo para que algo le gustara. Recordaba que tomaba anís y ese sí ponían.

16:09 Ese año de 1972 había habido una persona que había fallecido ese año. Temprano en el año había muerto, así es que tocaba poner su foto. Era la tía Remedios. La tía Remedios era un personaje, decía la señora Margarita, que era la mujer que nunca se casó, que nunca tuvo hijos, que nunca quiso saber nada de la vida. Vivía sola, tras la muerte de Carlas y de la abuela Encarnación. Remedios se había quedado a vivir sola en una enorme casa en el centro de Puebla. Tenía propiedades, rentaban edificios, comercios, lo que fuera. Si es que dinero, no faltaba nada.

16:52 Pero esta mujer no iba a ninguna parte. Cada año alguien la invitaba, nunca iba. Había muerto sola. Nadie se dio cuenta de que había muerto hasta unos días después cuando la empleada que hacía la limpieza fue a verla y la encontró muerta. Había sido algo muy triste. Pero realmente nadie se llevaba con ella. Cuando nacieron los hijos de Margarita, las hijas, Siempre les mandaba la invitación a la tía que viniera al bautizo, que viniera a la primera comunión, que viniera a la confirmación, que viniera al cumpleañitos. Nunca asistió. Nunca mandaba regalo, nunca mandaba nada. Conoció por unas fotos a las tres primeras hijas, pero a la más pequeña, a Gaby, que hoy en día debe de tener, no sé, cincuenta y tantos años. No la conoció, nunca la vio, ya casi no salía de su casa. Ese año, por respeto, por consideración, fueron y pusieron la foto de Remedios justo al centro de la ofrenda. Sabían que a Remedios le gustaba un cierto tipo de dulce, sabían que le gustaba un cierto tipo de comida, así es que bueno, fueron y pusieron ahí todo aquello. Todo muy lindo y se prepararon. Margarita ponía... Todo desde el día 28, siguiendo la más plena tradición. El día 28 todo estaba puesto porque empezaban

18:24 a llegar los difuntos. El día 2 al mediodía había que retirar todo porque ya se tenían que ir los difuntos. En la noche del día 28 llegaron varios parientes, primos, tíos, sobrinos, un gentío llegó ahí. La más pequeña Gaby estaba encantada con todo esto. El año anterior realmente no se había percatado mucho de lo que era, pero este año ya con cinco años era toda una damita y estaba parada recibiendo visitas, viendo los asuntos de la ofrenda, viendo las velas, viendo los dulces que había por todas partes, encantada de la vida. Cuando empiezan a irse los parientes, la pequeña viene con la mamá y le dice que ha estado muy contenta, que le ha dado mucho gusto, que ha conocido a parientes que no conocía y que... Ha estado platicando con la tía viejita. Así viste a tu tía viejita.¿ A cuál de ellas? Pues a la tía viejita. Ha estado conmigo platicando y estábamos muy contentas. Creo que le caigo bien porque hasta se rió. Realmente a Margarita le da lo mismo. Habían venido muchas personas, así es que alguna de tantas parientas. Se ponen a cenar, termina la cena.

19:37 Es temprano, así es que dejan que los niños jueguen otro ratito. Cuando se da cuenta Margarita, la pequeña Gaby está en la sala, en frente de la ofrenda, bailando. La pequeña tomaba clases de ballet en una academia para niñitos y está paradita en frente de la ofrenda, haciendo pasitos de ballet, haciendo monadas. Además está en su pijamita de florecitas. Es una chiquilla, flaquita, chiquita, con su pijamita monísima. con su pelito en un chonguito, haciendo pasitos de ballet en frente de la ofrenda. La mamá está encantada viéndola.

20:21 Cuando se acerca y le pregunta,¿ qué bonito bailas?¿ Qué estás bailando? Le dice, no, no, estoy enseñándole a la tía viejita cómo bailo. Ah, a la tía viejita.¿ Cuál tía viejita, oye? A la tía viejita. La niña se ríe y le dice... Mamá, tú la conoces, está enfrente, por eso estoy bailando para ella. La mamá voltea y dice, ah, la tía Remedios. Y la niña se ríe y le dice, pues sí, ella. Ay, mira, qué bueno, sigue bailando. Se va la mamá. Decía Margarita que ella lo único que jamás pensó es que la niña estuviera diciendo que estaba viendo un fantasma. Ella lo que se imaginó es que la niña, al ver la fotografía, que era una fotografía grande de la tía Remedios, pues estaba bailando para la nueva fotografía. En un cierto momento de la noche ya llevan a la pequeña a acostar. La casa era de esas casas de antes, muy grande, pero las habitaciones estaban seguidas una tras otra. Entonces para llegar a la habitación del fondo en donde estaban los niños, había que cruzar por todas las demás habitaciones. Por la noche, cuando ya las pequeñas están acostadas durmiendo, Margarita hace lo de siempre. Va, apaga todas las veladoras. No era un asunto religioso, simplemente era apagar las veladoras por el riesgo de que se quedaran prendidas. Recoge algunos platones que mete al refrigerador y

21:53 va a su habitación. Está sentada a la orilla de la cama cuando escucha la vocecita de Gaby, de la chiquita de cinco años, platicando. Se endereza y le dice, Gabi, ya a dormir. Pero la niña sigue platicando, así es que se levanta de donde está y camina atravesando para llegar a la habitación donde está Gabi. Cuando cruza la puerta está todo en oscuras. De pronto siente un escalofrío muy raro porque alcanza a ver a la chiquita Dani sentadita en su cama. Al lado de ella está su hermana dormida en otra cama. Y le parece ver que hay alguien sentado a los pies de la camita de Gaby. Hay una persona sentada ahí. Es tal su impresión en ese momento que toma el encendedor de la luz y enciende el foco, un foco que estaba allá arriba. Cuando se enciende esto, la niña reacciona y le dice, pero mamá,¿ por qué prendes la luz?

23:00 La que estaba dormida dice, ay, ya me despertaron y empiezan a quejarse. Dice,¿ con quién estabas hablando? Te dije que con mi tía viejita. Dice, no hija, tu tía viejita, la tía ya falleció, la tía Remedios ya falleció, no puede estar platicando contigo. La niña simplemente le dice que ella estaba platicando con su tía viejita. Apaga la luz, se sale de la habitación con una sensación muy rara, deja las puertas abiertas, se acuesta, su esposo ya estaba ahí durmiendo, Ella no puede dormir, le quedó una impresión muy rara, está hasta temblorosa porque cuando en la oscuridad vio aquello, vio a alguien sentado ahí, cuando prendió la luz no había nada. Durante esa noche no volvió a escuchar nada inusual y en algún momento de la madrugada se quedó dormida. A la mañana siguiente las niñas no iban a ir a la escuela, así es que las deja dormir un rato más en lo que pone las cosas de la ofrenda. Alguien le había dicho que pasaría por ahí a saludarle y quiere que se vea muy bien.

24:11 Prende las veladoras, todo está perfecto. Va a despertar a las niñas que están con las cortinas cerradas durmiendo. Y cuando cruza la puerta, otra vez tiene esa sensación espantosa, esa impresión de que hay alguien ahí. Porque al llegar, esta vez percibe que hay alguien parado a un lado de las cortinas, dentro de la habitación donde duerme Dani, la más pequeña. No puede evitar gritar. Grita y esto hace que venga corriendo su esposo que pregunta qué ocurre. Prenden la luz, abren las cortinas, no hay nada. Durante todo aquel día 29 las cosas fueron muy raras. Dani iba constantemente a la ofrenda y platicaba. Y hacía pasitos de baile.

25:00 Cuando alguien venía inmediatamente les platicaba de la tía que había conocido que estaba muy contenta. por la noche cuando se sientan a cenar la mamá, esta señora, Margarita, le pregunta a la niña que qué es todo esto. Ya está nerviosa porque ella ha visto esta silueta junto a la cortina, ha visto esta silueta sentada en la cama, la niña está haciendo cosas raras y la chiquita simplemente le dice que su tía tiene mucho gusto de haberla conocido, que está muy contenta y que platica mucho le está contando también de su abuelo, y ella le dice, pero si tu abuelo todavía vive, dice no, no, no, no, del abuelo, del abuelo viejo, tú nunca me platicas de él, pero mi mamá ya me platicó, y así comienzan las cosas a hacerse más raras, todavía, cada vez, la mamá le pregunta algo, la niña responde, se pone muy inusual aquello, cuando se van a dormir, la mamá decide quedarse un rato allá en la habitación con las niñas, se jala un silloncito y se sienta, está muy cansada, la noche anterior prácticamente no durmió nada, ha habido muchas visitas ese día, al día siguiente van a ir al cementerio a arreglar las tumbas, está ahí sentada, pestañando, cuando de pronto siente

26:32 otra vez esta sensación de no estar sola, abre los ojos y y vuelve a percibir muy cerca de ella una silueta parada ahí está la impresión que sale corriendo gritando como loca despierta a su esposo despierta a las otras hijas la hija mayor en ese momento tendría unos 11 años viene corriendo toda preocupada la nana que era una señora que hacía las tareas domésticas y que además ayudaba con los niños viene corriendo de donde está todo el mundo está ahí ella está gritando desconsolada cuando viene Gabi, la niñita, le dice, pero por qué te espantas, lo único que te quiere decir la tía Remedios es que está triste de no haber venido antes. Pero deja de decir eso, la señora Margarita está toda nerviosa, dice, no estés diciendo eso, aquí no hay ninguna tía Remedios, no, sí, cómo no, está junto a ti, la estoy viendo. Es un momento muy tenso, decía ella, que sí sintió ese frío espantoso en la mitad del cuerpo. Y la niña le decía, es que no quiere asustarte, solo quiere que te diga, que te agradece que la hayas considerado y que te agradece que la hayas invitado y que le da mucha tristeza no haber aceptado antes. La niña no hablaba en esas palabras, no usaba esas palabras tan elaboradas.

28:03 Todos se van a dormir a una sola habitación, donde el esposo, el señor Germán, estuvo ahí también despierto. La nana ya no se quiso ir a su habitación. Todo mundo se fue a dormir ahí, todos acomodados. Al amanecer, don Germán le decía que mejor quitará la ofrenda y que dejaran de cosas, porque eso parecía que estaba sugestionando a la niña. Pero no lo quiso hacer. Por la noche, cuando ya todos se habían ido a su habitación, Ella se acercó a la ofrenda, había dejado todo prendido. Dice que era tal la impresión de que realmente estaba ahí la tía Remedios que jaló una silla y se sentó con las veladoras prendidas, todo. Y le pidió disculpas a su tía, le dijo tía, perdón por no haberte atendido, por no haberte ido a ver, por no haberte llevado yo a mis hijas a que las conocieras. Discúlpame, pero ya sabes que esta es tu casa y pues te vamos a extrañar mucho. Después de aquello no volvió a ocurrir nada. El día dos, cuando ya iban a recoger las cosas, Gaby, la chiquita, no dejaba de estar viendo por la ventana hacia la calle. Estaba paradita ahí en un sillón, mirando por la ventana. Cuando ya todo aquello estaba guardado, lo que se iba era la basura a la basura, vino a decirle a su mamá que le había dado mucho gusto conocer a su tía, que le

29:34 dio tristeza cuando la tía se fue, pero que le había dado mucho gusto. Durante los años siguientes, Margarita cada año esperaba que algo raro ocurriera. Había veces que no pasaba nada. Conforme Gaby fue creciendo, ya no volvió a percibir nada, lo cual es muy común en los niños. Pasados los cinco o seis años, se pierde esa capacidad de ver cosas, de hablar con quienes ya partieron y demás. Así es que ya no ocurrió, solo que de vez en cuando sí le pasaban cositas. Cuando pusieron una de las fotos de uno de los tíos que recientemente había fallecido, amaneció en el piso. Era curioso, pero ese tío no se llevaba bien con nadie y de hecho siempre había sido muy tramposo y siempre había visto la manera de quitarle sus cosas a los demás desde muy niño. Así es que cuando pusieron todas las fotos y pusieron la del tío en el centro, amaneció abajo. Otro día le sorprendió que la foto del tío aquel que había muerto joven por romántico estaba en el lugar de siempre, pero sus regalos no estaban ahí. Estaban abajo, en la foto del tío tramposo. Decía que era una cosa muy curiosa.

30:54 No sé si todavía viva, pero si vive, le mando un abrazo. No lo sé de cierto, pero son historias que se cuentan alrededor del Día de Muertos. Y si usted tiene tiempo y tiene ganas de escuchar otra historia, quédese con nosotros y vamos a contar otra historia. Las historias de panteones en Días de Muertos también son muy buenas. Aquí en México se acostumbra mucho que el Día de Muertos, el 2 de noviembre, las personas también visiten las tumbas, no solamente el mismo 2 de noviembre. La tradición dice que los difuntos comienzan a llegar desde el día 28 y se quedan hasta el día 2 de noviembre cuando regresan al lugar de descanso.

31:41 Así es que las personas visitan los cementerios. Es una costumbre muy arraigada el arreglar las tumbas, limpiarlas, lavarlas, ponerles muchas flores de cempasúchil como esas. y adornarlas, muchas personas incluso llegan a pasar la noche en el cementerio, con veladoras, con una fogata, contando historias, llevan comida, música, es un motivo de fiesta, en muchos de los cementerios importantes de México, en los cementerios tradicionales, se hace una fiesta, una fiesta por la celebración de los muertos, van allá y se alegran, por el recuerdo, por la memoria. Es algo muy peculiar.

32:27 Otros países quizá no lo tengan, pero aquí el hecho de que una persona muera no necesariamente es una tragedia. Se puede tomar incluso como una fiesta. Se hace un velorio con banda, con comida, con música de todo tipo y el Día de Muertos se repite esto. En los panteones, en muchos de ellos, la gente que ahí trabaja acostumbra acercarse a las personas en estos días para pedir una ayuda. Es decir, son panteoneros, es gente que se dedica a enterrar cuerpos, a hacer criptas, a hacer pequeños mausoleos, lo que sea. Pero en estas fechas se acercan con las personas que visitan las tumbas a quienes les piden una cooperación a cambio de mantener limpia y deshierbada la tumba.

33:18 Así las personas hacen un trato de caballeros. Te pago por adelantado un año y durante todo el año quiero la tumba de mi difunto limpia con su agüita en los floreros para que cuando venga yo solo le ponga las flores. Y lo curioso es que suelen cumplir. Suelen cumplir su compromiso y es habitual que si uno visita un panteón, la tumba del ser querido está limpia, deshierbada y en buenas condiciones. Cuento una historia muy interesante de esto. En la Ciudad de México... En el panteón francés no es común que ocurra. Es un panteón muy elegante, en donde hay personas extranjeras, personas acaudaladas, personas de origen judío, personas de origen francés, como lo dice el nombre del cementerio, españoles, norteamericanos, ingleses.

34:09 Es un cementerio elegante. Así es que no es muy frecuente que en el Día de los Muertos visiten las tumbas. De hecho, no es muy común que adornen las tumbas en ese cementerio en particular, pero cuando visitan las tumbas, los sepultureros suelen acercarse y hacer el trato para la limpieza. Contaba uno de estos sepultureros hace unos años una historia interesante. Él decía que frecuentemente veían a un señor ya muy mayor, muy elegante, muy bien presentado, su trajecito, y siempre iba a la misma tumba y estaba ahí parado un rato, terminaba de estar ahí parado un rato y se iba.

34:55 No veían muy bien cómo llegaba, pero eso no era un tema de preocupación porque desde donde ellos estaban solamente veían de pronto al señor aquel parado con su bastón, sus lentes, el pelo muy bien acomodado, su traje negro muy elegante, ahí paradito. Conforme iban pasando los días y se acercaban los días de muertos, Estos sepultureros solían acercarse para pedir la cooperación. Así es que ven al hombre aquel y se acercan. Uno de los sepultureros le dice, patrón, venimos a ver con usted lo de la cooperación para que le tengamos limpiecita la tumba de su ser querido y que le pongamos su agüita y que siempre esté lista.

35:40 Aquel hombre simplemente los mira, le sonríe y le dice, en una voz que se oía muy cansada, muy, muy cansada, ven dentro de ocho días y aquí te van a dar la cooperación.¿ Cómo no, patrón? Con mucho gusto. Bueno, se van a lo suyo, pasan los días. A los ocho días era precisamente los días de muertos, era por esos días, 28, 29 de octubre, acercándose al 30, cuando empieza a llegar la gente. Bueno, los sepultureros toman nota de todo, ¿no? y van a visitar la tumba aquella. Cuando llegan allá, están unas personas muy amables, que están acomodando la tumba, era una tumba fina, era una tumba con una cubierta de granito muy bonita, una tumba elegante, y las personas que estaban ahí eran personas muy elegantes también. Así es que se acerca el sepultura y les dice, oigan, patrones, buenos días, miren, yo soy la persona que se encarga de mantener en orden este pasillo, mi trabajo es limpiar las tumbas, Les pido una cooperación, como ustedes saben ganamos muy poquito y la cooperación que ustedes nos ayuden es para que les tengamos limpias las tumbas de sus seres queridos y demás. Hablamos con el Señor el viernes pasado y nos dijo que vinieramos hoy, pero no lo vemos, pero bueno nosotros nos hacemos cargo. La mujer que estaba ahí era una mujer, como le digo, muy elegante y le dice que sí, que con mucho gusto, que desean ese servicio, que tengan muy limpia la tumba de su papá.

37:12 El sepulturero no presta mucha atención a ese detalle porque le dice, bueno, está bien, normalmente pedimos que nos den 20 pesos. Era en los años 70, así es que 20 pesos era un dineral. Sí, cómo no, ahorita se los vamos a dar, nada más dígame con quién hablaron. Dice, pues con un señor ya grande que viene seguido, un señor ya grande que viene seguido. Se voltea a ver a la otra persona que viene con ella y le dice, pues,¿ quién será? Es un señor ya grande, de bastón, con lentes, muy arreglado, siempre viene muy bien presentado, muy limpio. Aquella mujer se le queda viendo y le dice,¿ lo ha visto usted?¿ Ha hablado con él? Sí, sí, sí, hemos platicado con él.

37:58 Ha venido, muchas veces lo hemos visto. Se quedan callados aquellos dos y se miran uno a otro. Dice, bueno, a ver, aquí está lo que le... le ofrecimos, aquí está el dinero, tenga usted. Si ve otra vez a esta persona,¿ le podría decir que le mandamos muchos saludos? La mujer se pone muy nerviosa y empieza a llorar. El sepulturero se pone nervioso también porque no sabe qué fue lo que dijo. Le dice, perdone patrona, pero dije algo malo, discúlpeme por favor. Le dice, no, no, no. No, no, no, nada más por favor cuando vea al señor ya grande, dígale por favor que lo extrañamos mucho.¿ Quiere que le diga alguna otra cosa?¿ Que le dé un teléfono para que se reporte con usted?

38:54 No, no, no, nada más dígale eso. El hombre que venía con la mujer, que probablemente era un pariente también, se acerca y le dice, tenga, aquí hay otros 20 pesos más, por favor, tenga esta tumba impecable siempre. Y no olvide lo que le pedimos, decirle al Señor que lo extrañamos mucho. Bueno, pues el sepulturero feliz de la vida contaba en aquel artículo que tuve oportunidad de leer, yo no lo conocí en persona, fue un artículo que leí hace muchos años, contaba que pasaron los días, ya después del Día de Muertos, pues ya no iba tanta gente, pero un buen día aparece el Señor aquel, el Señor ya grande, y está paradito enfrente de la tumba, Viene el sepulturero muy contento y le dice, mire cómo está de limpio. Vinieron sus familiares y nos dejaron pagado para tenerlo limpio. Y lo tenemos muy limpio, ve usted. Ya le pusimos aquí todo muy barridito y le pusimos el otro de unas florecitas, pero pues ya pasaron a esta tumbita. La señora que vino, la ceñito que vino, nos pidió que le diéramos un recado cuando lo viéramos. Patrón, disculpe usted, pero nos dijo que le dijéramos que lo extrañan mucho,¿ había usted de darles una vueltecita?¿ Se veían tristes, viera? Se ve que sí lo extrañan mucho.

40:16 Decía este hombre que él trató de convencer al anciano aquel de que fuera a visitar a sus parientes. Inocentemente, pues, les repitió aquel hombre que fuera a verlos, que por qué no les hablaba por teléfono, que si quería la próxima vez que vinieran esas personas... les podía dar un teléfono, que le dejara el teléfono y que él, cuando vinieran esas personas, sus parientes y eso, les daría el teléfono, pero mejor que fuera a buscarlos, se veían muy tristes. Decía este sepulturero que aquel hombre tan mayor se rió mucho y le decía, eres una buena persona, me sorprende que haya personas tan buenas y tan inocentes como tú, pero no puedo ir a verlos. Son mis hijos y esta es mi tumba. En ese momento este hombre empieza a notar algo muy raro porque la imagen de aquel hombre, del anciano, se le empieza a volver pálida. Decía que se hizo pálida, transparente, rara. Y lo único que alcanzó a escuchar fue que le decía gracias por el mensaje.

41:31 Y se le fue. Este hombre decía que él en ese momento no se espantó tanto porque era una persona grata, no era un espanto. Era una persona agradable, muy arregladito. Se quedó ahí pasmado cuando llegó uno de sus compadres y le dijo¿ qué traes? Parece que viste un muerto. Dice pues es que creo que lo acabo de ver. Total se fueron de ahí, llegaron a la bodega donde guardaban las palas y todo. Aquel compadre sacó la botella de aguardiente porque siempre hay aguardiente en un cementerio por los olores y todo eso. Cuando están sacando algún cuerpo o algo tienen que echar trago y se pusieron a tomar porque de otra forma este hombre se hubiera enfermado.

42:14 O sea que nunca más volvió a ver al viejo. Sí veía a los parientes que venían y siempre se acercaba a limpiarles. a tenerlo todo muy limpio, muy ordenado. Siempre que venían, sin importar que hubieran venido hacía tres meses, volvían a darle su cooperación. Eran personas muy amables. Este hombre narraba en aquel artículo de prensa de hace muchos años que fue la única vez que vio algo en un cementerio, que no sintió miedo, simplemente se sorprendió mucho. Decía que él ya creía en esas cosas. A partir de eso, él creyó en eso. Creyó que sí existía algo más. Por ello, es que en México en pleno siglo XXI, en medio de una pandemia terrible, en medio de todo esto, todavía seguimos celebrando el Día de Muertos Y seguimos celebrándolo con dulces, con flores, con recuerdos, con comida, como si fueran a venir aquellos que se nos fueron y pudiéramos en algún momento compartir una calaverita de dulce de chocolate, de alguna cosa de esas. Para quienes nos escuchan y nos acompañan en el extranjero, México es un país lleno de folclor y de historias sobrenaturales. Y para los mexicanos que están en el extranjero y que nos acompañan esta noche, no olviden de dónde vienen, no olviden

43:46 quiénes son, vienen de esta patria. y esta patria los recuerda, aún después de la muerte. Buenas noches, y que descansen en paz.

44:38 Música Música Música Música