Fantasmas del día de muertos _ Relatos del lado oscuro
En México, la muerte nos acompaña, nos hace bromas, nos hace festejar. El día de los muertos no es una fecha terrible y atemorizante sino el momento de convivir con los que ya se fueron, pero regresan.
El problema es que a veces, no regresan contentos.
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0:00 Relatos del Lado Oscuro. Fantasmas Perversidad. Relatos del Lado Oscuro. En México se celebra el DÃa de los Muertos. Es una antiquÃsima tradición. Desde épocas muy remotas en las culturas del altiplano en la República Mexicana existÃa una fuerte creencia de que el DÃa de los Muertos los familiares que habÃan fallecido tenÃan una especie de permiso para salir e ir a visitar a sus seres queridos. Con frecuencia esto incluÃa regalos, colocar ofrendas, colocar adornos, llamativos, flores, comida y muchas otras cosas que resultaran atractivas para los difuntos. Era un regalo. Esto fue pasando por muchos años, la época
1:33 de la conquista, cuando llegan los españoles a conquistar México. Se mezclan con la tradición de todos los santos española, se hace que embone por parte de los misioneros que se dan cuenta que no pueden evitarlo? De hecho, y eso es una parte interesante del asunto, los primeros monjes que llegan a México intentan quitar esta tradición de la gente natural de México, pero no lo logran. aún a escondidas, aún yéndose hacia las afueras, a los montes, seguÃan con su tradición. Entonces,¿ qué hicieron los frailes? Bueno, sumaron todo aquello y lo convirtieron en una fiesta católica con un fuerte componente ancestral. Y es ahà en donde se han tejido todo tipo de leyendas. Algunas de las leyendas son leyendas muy tradicionales. Otras, son historias que cuentan las personas mucho tiempo después, muy recientemente, acerca de fenómenos paranormales que pudieran estar ocurriendo alrededor de la fiesta de los muertos.
2:48 Eso hace que sea todavÃa más interesante.¿ Qué le parece si comenzamos con una antigua leyenda? Es una leyenda de aquà de Puebla. Cuenta la leyenda que cada año una familia ponÃa la ofrenda de muertos. Con todo lo que debe de llevar. Pero siempre habÃa un hijo que decÃa que eso eran leyendas, mitos, fantasÃas, que era un desperdicio la comida, las cosas, gastar en flores, gastar en adornos que no servÃan para nada. Cuando murieron los abuelos y los padres, este hombre seguÃa diciendo que aquello era una pérdida de tiempo. que no valÃa la pena gastar el dinero en eso, que mejor prepararan la comida y se la comieran ellos. Y asà logró convencer también a su esposa, a la que le tenÃa prohibido poner ofrenda de muertos.
3:47 Contaba la leyenda que el mero dÃa de los fieles difuntos, este tipo como si nada agarró rumbo al monte, se puso a trabajar muy fuerte, como si no fuera un dÃa importante y no hubiera nada que decir. Según contaba la leyenda, cerca del mediodÃa, con luz, comenzó a escuchar voces que se acercaban a él, pensando que vendrÃan a buscarlo del pueblo para algún asunto o simplemente que habrÃa gente caminando cerca. Dejó lo que estaba haciendo y se acercó a la orilla del campo para ver quiénes venÃan. Las voces seguÃan acercándose. Este hombre, con su pala o su herramienta parado a la orilla de su campo viendo quién va y quién viene, está oyendo cómo las personas vienen acercándose. Escucha las voces, escucha la plática, pero no los puede ver.
4:53 Sigue oyéndolos cada vez más cerca, hasta el punto en el cual está escuchando cómo hablan justo a su lado. Estaba la leyenda que los escuchó tan cerca como si usted o yo estuviéramos sentados ahora mismo juntos y estuviéramos hablando. Muy nervioso el hombre, comienza a gritar, salgan ya,¿ dónde están?¿ Quiénes son? Pero las voces no hacen acto de presencia, sino que le hablan directamente. Una voz masculina, vieja, gastada, triste. Le pregunta si no lo reconoce. El campesino no sabe de dónde proviene aquella voz. Está nervioso, inquieto. Cuando escucha una segunda voz, es una voz de mujer. Es una voz un tanto más dulce, pero también se escucha cansada, triste.
5:51 No me reconoces, hijo. Según contaba la leyenda, aquella voz le reclama. que no lo pueda reconocer, que no reconozca a sus propios padres, nervioso comienza a decir que está soñando, se dice para sà mismo que sueño tan feo, estoy teniendo problemas, el sol ya me hizo daño, ya me voy para mi casa, pero en el momento en el que hace esto e intenta salir del campo, siente claramente una mano que lo detiene y le vuelve a decir hijo,¿ por qué no nos cuidas?¿ por qué no nos quieres?¿ por qué no nos pones una ofrenda aunque sea sencilla?
6:34 según cuenta la leyenda aquellas voces comienzan a volverse muy reales enfrente de él y se da cuenta que son sus padres pero además justo atrás de los padres vienen los viejos tÃos el hermano que murió en un accidente la hermana que habÃa muerto al dar a luz unos abuelos de los que casi no se acordaba pero todos están ahà mirándolo, con aquellos rostros tristes, grises, opacos. Se da cuenta que están todos ahà y nerviosamente pide disculpas y les dice que le permitan que les ponga la ofrenda en ese momento, que va a ir a su casa corriendo para que su mujer les prepare cosas buenas que regresen. Pero la madre le comenta, no puedo hijo, se acabó, yo ya me tengo que ir y todos ellos ya se van, se nos acabó el tiempo de estar contigo, pero si quieres, prepara todo y llévalo a la iglesia mañana, como a esta hora, como a esta hora lleva todo para allá, ahà a la capilla, dile a tu mujer que prepare cosas buenas y que lleve muchas tortillas, otro de los tÃos viejos del que casi no se acordaba, le dice que lleve también tamales, Alguien más grita que lleve a Tole. Otro más grita que no se les olvide el café con harta canela. El
8:09 hombre sale corriendo en dirección a su casa. Al llegar le pide a su mujer que rápido mate unos pollos, un guajolote, algo, lo que tenga. Que muela maÃz, que prepare salsa, que prepare un poco de mole, que prepare muchas cosas porque van a montar una ofrenda. Corre a traer flores. corre a traer unos tablones y arma una ofrenda en la que coloca lo que tiene a la mano. Era una época muy antigua, no habÃa fotos. Asà es que coloca cosas que tenÃa de los difuntos. El recuerdo del reloj que le habÃa regalado su padre, un chal que pertenecÃa a su madre, pone la comida, riega flores por todas partes. Una persona que iba cruzando por ahà le dice, ya no lo hagas, no lo hagas, ya se fueron. No pongas flores, porque ya se fueron. Aquel hombre no hace caso y sigue en esta febril actividad hasta que entra la noche y muy tarde termina de armar todo. Pone un montón de veladoras. Pone también otras cosas ahà y se siente esperar. Cuenta la leyenda que va pasando el tiempo y ya en la madrugada la mujer se levanta a ver por qué no viene a acostarse.
9:28 Es tarde y hace frÃo. Va a donde han puesto la ofrenda y ahà está el hombre, sentado en el piso. La mujer se acerca y lo toca. Le dice, ya despiértate. Vente a acostar, hace frÃo. Pero el hombre no responde. La mujer lo sacude más fuerte, pero el hombre no responde. Entonces trata de moverlo, de tocarle la cara. Y en ese momento se da cuenta. que el hombre está totalmente frÃo, rÃgido, está muerto. Según cuenta la leyenda, el castigo por no haber cumplido con los fieles difuntos fue la muerte. La comida que prepararon efectivamente al dÃa siguiente la llevaron a la iglesia, como era la costumbre de antes. Al velorio siempre se llevaba comida, café, Con mucha canela, panes, atole.
10:31 Se llevaba comida para los que venÃan al velorio. La comida no era para la ofrenda. Era para su propio funeral. Esa es una leyenda tÃpica de Puebla. Creo que se cuenta también en muchas otras partes del paÃs. Pero es una leyenda. Una simple leyenda. Aunque también hay historias interesantes de esto. Déjeme que le platique un poquito más. Hace años nos platicaron un relato de DÃa de Muertos. Y es un relato de aquà de Puebla. Una señora tuvo la amabilidad de platicarnos esto, la señora Margarita. Margarita Esqueda. Ella contaba una experiencia que vivió en los años 70, 1972 para ser preciso.
11:22 Nos contaba toda la historia de su familia. Era una familia... que habÃa llegado a México en los años veintes procedente de España. El abuelo. El abuelo era un hombre asturiano de nombre raro, con un apellido raro. La mamá, o la esposa del abuelo, pues, era una mujer siempre vestida de negro, severa de mirada, arrugada, con el pelo blanco. Doña Margarita jamás recordó haberle visto una sonrisa. Siempre decÃa que México era un lugar malo. Y siempre soñaba con volver a España, pero nunca pudo. Murió aquÃ. Era la abuela encarnación. El caso es que tienen varios hijos aquà en México. Nacen aquà en México todos. Y Margarita era hija de una de esas hijas. Nacen en Puebla. Siendo gente de mucho trabajo, habÃan hecho dinero, tenÃan propiedades... De tal manera que la madre de Margarita sigue las costumbres poblanas y ponÃa una ofrenda preciosa. Aprendió a poner la ofrenda a la antigua. No estas payasadas de que los siete niveles ni nada de eso. Simplemente una ofrenda bonita, con comida, con cosas que les gustaran. DecÃa que a la abuela encarnación habÃa que tenerle mucho respeto porque siempre
12:53 tenÃa algo malo la comida. Asà es que mejor le mandaban a hacer un guiso asturiano en un restaurante que conocÃan. Nadie más se lo comÃa. También preparaban cosas para el abuelo, cosas para el tÃo que habÃa muerto joven. Todo esto y lo ponÃan ahÃ. Ellos creÃan, en buena medida los viejos, que los muertos al venir venÃan como si fuera una comida. Como cuando se juntaban todos. Los hijos que se habÃan ido a México llegaban a la visita. Los que estaban en el puerto venÃan, se sentaban todos en aquella mesota, gritaban, manoteaban, se reÃan, comÃan, se tomaban unas botellas de vino, los niños corrÃan por todas partes. Asà es que esa era la idea que tenÃan en esa casa. Era una casa de antes, muy grande, y una parte de la sala era donde estaba la ofrenda, que nunca altar. Eso sà lo aclaraban, no era el altar de muertos, altar nomás a Dios. A los muertos es una ofrenda, es una invitación.
13:55 Y ponÃan caminito de flores y ponÃan todo lo necesario. Cuando Margarita se casa, se va a vivir con su esposo y pone también su ofrenda. Y en la ofrenda no podÃa faltar la abuela encarnación, el abuelo Carlos, y claro, el tÃo que habÃa fallecido pronto, su hermano. Un hermano al que también le habÃa pasado algo trágico, habÃa muerto muy pronto porque Era muy romántico y en una de esas lo agarraron y bueno, le tocó la de malas. A cada quien le ponÃa sus cosas. Al tÃo romántico siempre le ponÃa una botellita de vino. Le ponÃan cigarritos, cosas de esas. También habÃa otro tÃo que habÃa muerto y a ese le ponÃan unos cigarros que costaba un trabajo bárbaro conseguir. El caso es que era una costumbre muy bonita. Los guisos, todo aquello. cuando ya nacen los hijos de Margarita, seguÃa con esa tradición, y cada año, cuando fallecÃa algún familiar, la foto del familiar era la que se ponÃa al centro, la del que acababa de fallecer, para darle la bienvenida, para que supiera que esa era su casa. Margarita decÃa que ella no lo creÃa que ocurriera eso. De hecho, por las tardes, recogÃa la comida y la metÃa al refrigerador, porque a lo mejor al dÃa siguiente alguien querÃa un platito. El caso es que en aquel año de 1972 Margarita tiene cuatro hijas. La más
15:28 pequeña apenas tiene cinco años y la vida va muy bien. Cuando viene acercándose la fecha de muertos prepara todo lo necesario, manda a traer las flores, el papel picado, prepara la comida. Iban a un lugar en el centro de Puebla en donde hay tiendas de dulces tÃpicos, clásicos y mandaba a comprar dulces. SabÃa que a dos o tres de los parientes que ponÃan en la ofrenda le gustaban estos dulces, aquellos otros. Siempre habÃa una botella de coñac. Al abuelo le gustaba el coñac. Al abuelo Encarnación no le gustaba nada. Asà es que habÃa que ponerle de todo para que algo le gustara. Recordaba que tomaba anÃs y ese sà ponÃan.
16:09 Ese año de 1972 habÃa habido una persona que habÃa fallecido ese año. Temprano en el año habÃa muerto, asà es que tocaba poner su foto. Era la tÃa Remedios. La tÃa Remedios era un personaje, decÃa la señora Margarita, que era la mujer que nunca se casó, que nunca tuvo hijos, que nunca quiso saber nada de la vida. VivÃa sola, tras la muerte de Carlas y de la abuela Encarnación. Remedios se habÃa quedado a vivir sola en una enorme casa en el centro de Puebla. TenÃa propiedades, rentaban edificios, comercios, lo que fuera. Si es que dinero, no faltaba nada.
16:52 Pero esta mujer no iba a ninguna parte. Cada año alguien la invitaba, nunca iba. HabÃa muerto sola. Nadie se dio cuenta de que habÃa muerto hasta unos dÃas después cuando la empleada que hacÃa la limpieza fue a verla y la encontró muerta. HabÃa sido algo muy triste. Pero realmente nadie se llevaba con ella. Cuando nacieron los hijos de Margarita, las hijas, Siempre les mandaba la invitación a la tÃa que viniera al bautizo, que viniera a la primera comunión, que viniera a la confirmación, que viniera al cumpleañitos. Nunca asistió. Nunca mandaba regalo, nunca mandaba nada. Conoció por unas fotos a las tres primeras hijas, pero a la más pequeña, a Gaby, que hoy en dÃa debe de tener, no sé, cincuenta y tantos años. No la conoció, nunca la vio, ya casi no salÃa de su casa. Ese año, por respeto, por consideración, fueron y pusieron la foto de Remedios justo al centro de la ofrenda. SabÃan que a Remedios le gustaba un cierto tipo de dulce, sabÃan que le gustaba un cierto tipo de comida, asà es que bueno, fueron y pusieron ahà todo aquello. Todo muy lindo y se prepararon. Margarita ponÃa... Todo desde el dÃa 28, siguiendo la más plena tradición. El dÃa 28 todo estaba puesto porque empezaban
18:24 a llegar los difuntos. El dÃa 2 al mediodÃa habÃa que retirar todo porque ya se tenÃan que ir los difuntos. En la noche del dÃa 28 llegaron varios parientes, primos, tÃos, sobrinos, un gentÃo llegó ahÃ. La más pequeña Gaby estaba encantada con todo esto. El año anterior realmente no se habÃa percatado mucho de lo que era, pero este año ya con cinco años era toda una damita y estaba parada recibiendo visitas, viendo los asuntos de la ofrenda, viendo las velas, viendo los dulces que habÃa por todas partes, encantada de la vida. Cuando empiezan a irse los parientes, la pequeña viene con la mamá y le dice que ha estado muy contenta, que le ha dado mucho gusto, que ha conocido a parientes que no conocÃa y que... Ha estado platicando con la tÃa viejita. Asà viste a tu tÃa viejita.¿ A cuál de ellas? Pues a la tÃa viejita. Ha estado conmigo platicando y estábamos muy contentas. Creo que le caigo bien porque hasta se rió. Realmente a Margarita le da lo mismo. HabÃan venido muchas personas, asà es que alguna de tantas parientas. Se ponen a cenar, termina la cena.
19:37 Es temprano, asà es que dejan que los niños jueguen otro ratito. Cuando se da cuenta Margarita, la pequeña Gaby está en la sala, en frente de la ofrenda, bailando. La pequeña tomaba clases de ballet en una academia para niñitos y está paradita en frente de la ofrenda, haciendo pasitos de ballet, haciendo monadas. Además está en su pijamita de florecitas. Es una chiquilla, flaquita, chiquita, con su pijamita monÃsima. con su pelito en un chonguito, haciendo pasitos de ballet en frente de la ofrenda. La mamá está encantada viéndola.
20:21 Cuando se acerca y le pregunta,¿ qué bonito bailas?¿ Qué estás bailando? Le dice, no, no, estoy enseñándole a la tÃa viejita cómo bailo. Ah, a la tÃa viejita.¿ Cuál tÃa viejita, oye? A la tÃa viejita. La niña se rÃe y le dice... Mamá, tú la conoces, está enfrente, por eso estoy bailando para ella. La mamá voltea y dice, ah, la tÃa Remedios. Y la niña se rÃe y le dice, pues sÃ, ella. Ay, mira, qué bueno, sigue bailando. Se va la mamá. DecÃa Margarita que ella lo único que jamás pensó es que la niña estuviera diciendo que estaba viendo un fantasma. Ella lo que se imaginó es que la niña, al ver la fotografÃa, que era una fotografÃa grande de la tÃa Remedios, pues estaba bailando para la nueva fotografÃa. En un cierto momento de la noche ya llevan a la pequeña a acostar. La casa era de esas casas de antes, muy grande, pero las habitaciones estaban seguidas una tras otra. Entonces para llegar a la habitación del fondo en donde estaban los niños, habÃa que cruzar por todas las demás habitaciones. Por la noche, cuando ya las pequeñas están acostadas durmiendo, Margarita hace lo de siempre. Va, apaga todas las veladoras. No era un asunto religioso, simplemente era apagar las veladoras por el riesgo de que se quedaran prendidas. Recoge algunos platones que mete al refrigerador y
21:53 va a su habitación. Está sentada a la orilla de la cama cuando escucha la vocecita de Gaby, de la chiquita de cinco años, platicando. Se endereza y le dice, Gabi, ya a dormir. Pero la niña sigue platicando, asà es que se levanta de donde está y camina atravesando para llegar a la habitación donde está Gabi. Cuando cruza la puerta está todo en oscuras. De pronto siente un escalofrÃo muy raro porque alcanza a ver a la chiquita Dani sentadita en su cama. Al lado de ella está su hermana dormida en otra cama. Y le parece ver que hay alguien sentado a los pies de la camita de Gaby. Hay una persona sentada ahÃ. Es tal su impresión en ese momento que toma el encendedor de la luz y enciende el foco, un foco que estaba allá arriba. Cuando se enciende esto, la niña reacciona y le dice, pero mamá,¿ por qué prendes la luz?
23:00 La que estaba dormida dice, ay, ya me despertaron y empiezan a quejarse. Dice,¿ con quién estabas hablando? Te dije que con mi tÃa viejita. Dice, no hija, tu tÃa viejita, la tÃa ya falleció, la tÃa Remedios ya falleció, no puede estar platicando contigo. La niña simplemente le dice que ella estaba platicando con su tÃa viejita. Apaga la luz, se sale de la habitación con una sensación muy rara, deja las puertas abiertas, se acuesta, su esposo ya estaba ahà durmiendo, Ella no puede dormir, le quedó una impresión muy rara, está hasta temblorosa porque cuando en la oscuridad vio aquello, vio a alguien sentado ahÃ, cuando prendió la luz no habÃa nada. Durante esa noche no volvió a escuchar nada inusual y en algún momento de la madrugada se quedó dormida. A la mañana siguiente las niñas no iban a ir a la escuela, asà es que las deja dormir un rato más en lo que pone las cosas de la ofrenda. Alguien le habÃa dicho que pasarÃa por ahà a saludarle y quiere que se vea muy bien.
24:11 Prende las veladoras, todo está perfecto. Va a despertar a las niñas que están con las cortinas cerradas durmiendo. Y cuando cruza la puerta, otra vez tiene esa sensación espantosa, esa impresión de que hay alguien ahÃ. Porque al llegar, esta vez percibe que hay alguien parado a un lado de las cortinas, dentro de la habitación donde duerme Dani, la más pequeña. No puede evitar gritar. Grita y esto hace que venga corriendo su esposo que pregunta qué ocurre. Prenden la luz, abren las cortinas, no hay nada. Durante todo aquel dÃa 29 las cosas fueron muy raras. Dani iba constantemente a la ofrenda y platicaba. Y hacÃa pasitos de baile.
25:00 Cuando alguien venÃa inmediatamente les platicaba de la tÃa que habÃa conocido que estaba muy contenta. por la noche cuando se sientan a cenar la mamá, esta señora, Margarita, le pregunta a la niña que qué es todo esto. Ya está nerviosa porque ella ha visto esta silueta junto a la cortina, ha visto esta silueta sentada en la cama, la niña está haciendo cosas raras y la chiquita simplemente le dice que su tÃa tiene mucho gusto de haberla conocido, que está muy contenta y que platica mucho le está contando también de su abuelo, y ella le dice, pero si tu abuelo todavÃa vive, dice no, no, no, no, del abuelo, del abuelo viejo, tú nunca me platicas de él, pero mi mamá ya me platicó, y asà comienzan las cosas a hacerse más raras, todavÃa, cada vez, la mamá le pregunta algo, la niña responde, se pone muy inusual aquello, cuando se van a dormir, la mamá decide quedarse un rato allá en la habitación con las niñas, se jala un silloncito y se sienta, está muy cansada, la noche anterior prácticamente no durmió nada, ha habido muchas visitas ese dÃa, al dÃa siguiente van a ir al cementerio a arreglar las tumbas, está ahà sentada, pestañando, cuando de pronto siente
26:32 otra vez esta sensación de no estar sola, abre los ojos y y vuelve a percibir muy cerca de ella una silueta parada ahà está la impresión que sale corriendo gritando como loca despierta a su esposo despierta a las otras hijas la hija mayor en ese momento tendrÃa unos 11 años viene corriendo toda preocupada la nana que era una señora que hacÃa las tareas domésticas y que además ayudaba con los niños viene corriendo de donde está todo el mundo está ahà ella está gritando desconsolada cuando viene Gabi, la niñita, le dice, pero por qué te espantas, lo único que te quiere decir la tÃa Remedios es que está triste de no haber venido antes. Pero deja de decir eso, la señora Margarita está toda nerviosa, dice, no estés diciendo eso, aquà no hay ninguna tÃa Remedios, no, sÃ, cómo no, está junto a ti, la estoy viendo. Es un momento muy tenso, decÃa ella, que sà sintió ese frÃo espantoso en la mitad del cuerpo. Y la niña le decÃa, es que no quiere asustarte, solo quiere que te diga, que te agradece que la hayas considerado y que te agradece que la hayas invitado y que le da mucha tristeza no haber aceptado antes. La niña no hablaba en esas palabras, no usaba esas palabras tan elaboradas.
28:03 Todos se van a dormir a una sola habitación, donde el esposo, el señor Germán, estuvo ahà también despierto. La nana ya no se quiso ir a su habitación. Todo mundo se fue a dormir ahÃ, todos acomodados. Al amanecer, don Germán le decÃa que mejor quitará la ofrenda y que dejaran de cosas, porque eso parecÃa que estaba sugestionando a la niña. Pero no lo quiso hacer. Por la noche, cuando ya todos se habÃan ido a su habitación, Ella se acercó a la ofrenda, habÃa dejado todo prendido. Dice que era tal la impresión de que realmente estaba ahà la tÃa Remedios que jaló una silla y se sentó con las veladoras prendidas, todo. Y le pidió disculpas a su tÃa, le dijo tÃa, perdón por no haberte atendido, por no haberte ido a ver, por no haberte llevado yo a mis hijas a que las conocieras. Discúlpame, pero ya sabes que esta es tu casa y pues te vamos a extrañar mucho. Después de aquello no volvió a ocurrir nada. El dÃa dos, cuando ya iban a recoger las cosas, Gaby, la chiquita, no dejaba de estar viendo por la ventana hacia la calle. Estaba paradita ahà en un sillón, mirando por la ventana. Cuando ya todo aquello estaba guardado, lo que se iba era la basura a la basura, vino a decirle a su mamá que le habÃa dado mucho gusto conocer a su tÃa, que le
29:34 dio tristeza cuando la tÃa se fue, pero que le habÃa dado mucho gusto. Durante los años siguientes, Margarita cada año esperaba que algo raro ocurriera. HabÃa veces que no pasaba nada. Conforme Gaby fue creciendo, ya no volvió a percibir nada, lo cual es muy común en los niños. Pasados los cinco o seis años, se pierde esa capacidad de ver cosas, de hablar con quienes ya partieron y demás. Asà es que ya no ocurrió, solo que de vez en cuando sà le pasaban cositas. Cuando pusieron una de las fotos de uno de los tÃos que recientemente habÃa fallecido, amaneció en el piso. Era curioso, pero ese tÃo no se llevaba bien con nadie y de hecho siempre habÃa sido muy tramposo y siempre habÃa visto la manera de quitarle sus cosas a los demás desde muy niño. Asà es que cuando pusieron todas las fotos y pusieron la del tÃo en el centro, amaneció abajo. Otro dÃa le sorprendió que la foto del tÃo aquel que habÃa muerto joven por romántico estaba en el lugar de siempre, pero sus regalos no estaban ahÃ. Estaban abajo, en la foto del tÃo tramposo. DecÃa que era una cosa muy curiosa.
30:54 No sé si todavÃa viva, pero si vive, le mando un abrazo. No lo sé de cierto, pero son historias que se cuentan alrededor del DÃa de Muertos. Y si usted tiene tiempo y tiene ganas de escuchar otra historia, quédese con nosotros y vamos a contar otra historia. Las historias de panteones en DÃas de Muertos también son muy buenas. Aquà en México se acostumbra mucho que el DÃa de Muertos, el 2 de noviembre, las personas también visiten las tumbas, no solamente el mismo 2 de noviembre. La tradición dice que los difuntos comienzan a llegar desde el dÃa 28 y se quedan hasta el dÃa 2 de noviembre cuando regresan al lugar de descanso.
31:41 Asà es que las personas visitan los cementerios. Es una costumbre muy arraigada el arreglar las tumbas, limpiarlas, lavarlas, ponerles muchas flores de cempasúchil como esas. y adornarlas, muchas personas incluso llegan a pasar la noche en el cementerio, con veladoras, con una fogata, contando historias, llevan comida, música, es un motivo de fiesta, en muchos de los cementerios importantes de México, en los cementerios tradicionales, se hace una fiesta, una fiesta por la celebración de los muertos, van allá y se alegran, por el recuerdo, por la memoria. Es algo muy peculiar.
32:27 Otros paÃses quizá no lo tengan, pero aquà el hecho de que una persona muera no necesariamente es una tragedia. Se puede tomar incluso como una fiesta. Se hace un velorio con banda, con comida, con música de todo tipo y el DÃa de Muertos se repite esto. En los panteones, en muchos de ellos, la gente que ahà trabaja acostumbra acercarse a las personas en estos dÃas para pedir una ayuda. Es decir, son panteoneros, es gente que se dedica a enterrar cuerpos, a hacer criptas, a hacer pequeños mausoleos, lo que sea. Pero en estas fechas se acercan con las personas que visitan las tumbas a quienes les piden una cooperación a cambio de mantener limpia y deshierbada la tumba.
33:18 Asà las personas hacen un trato de caballeros. Te pago por adelantado un año y durante todo el año quiero la tumba de mi difunto limpia con su agüita en los floreros para que cuando venga yo solo le ponga las flores. Y lo curioso es que suelen cumplir. Suelen cumplir su compromiso y es habitual que si uno visita un panteón, la tumba del ser querido está limpia, deshierbada y en buenas condiciones. Cuento una historia muy interesante de esto. En la Ciudad de México... En el panteón francés no es común que ocurra. Es un panteón muy elegante, en donde hay personas extranjeras, personas acaudaladas, personas de origen judÃo, personas de origen francés, como lo dice el nombre del cementerio, españoles, norteamericanos, ingleses.
34:09 Es un cementerio elegante. Asà es que no es muy frecuente que en el DÃa de los Muertos visiten las tumbas. De hecho, no es muy común que adornen las tumbas en ese cementerio en particular, pero cuando visitan las tumbas, los sepultureros suelen acercarse y hacer el trato para la limpieza. Contaba uno de estos sepultureros hace unos años una historia interesante. Ãl decÃa que frecuentemente veÃan a un señor ya muy mayor, muy elegante, muy bien presentado, su trajecito, y siempre iba a la misma tumba y estaba ahà parado un rato, terminaba de estar ahà parado un rato y se iba.
34:55 No veÃan muy bien cómo llegaba, pero eso no era un tema de preocupación porque desde donde ellos estaban solamente veÃan de pronto al señor aquel parado con su bastón, sus lentes, el pelo muy bien acomodado, su traje negro muy elegante, ahà paradito. Conforme iban pasando los dÃas y se acercaban los dÃas de muertos, Estos sepultureros solÃan acercarse para pedir la cooperación. Asà es que ven al hombre aquel y se acercan. Uno de los sepultureros le dice, patrón, venimos a ver con usted lo de la cooperación para que le tengamos limpiecita la tumba de su ser querido y que le pongamos su agüita y que siempre esté lista.
35:40 Aquel hombre simplemente los mira, le sonrÃe y le dice, en una voz que se oÃa muy cansada, muy, muy cansada, ven dentro de ocho dÃas y aquà te van a dar la cooperación.¿ Cómo no, patrón? Con mucho gusto. Bueno, se van a lo suyo, pasan los dÃas. A los ocho dÃas era precisamente los dÃas de muertos, era por esos dÃas, 28, 29 de octubre, acercándose al 30, cuando empieza a llegar la gente. Bueno, los sepultureros toman nota de todo, ¿no? y van a visitar la tumba aquella. Cuando llegan allá, están unas personas muy amables, que están acomodando la tumba, era una tumba fina, era una tumba con una cubierta de granito muy bonita, una tumba elegante, y las personas que estaban ahà eran personas muy elegantes también. Asà es que se acerca el sepultura y les dice, oigan, patrones, buenos dÃas, miren, yo soy la persona que se encarga de mantener en orden este pasillo, mi trabajo es limpiar las tumbas, Les pido una cooperación, como ustedes saben ganamos muy poquito y la cooperación que ustedes nos ayuden es para que les tengamos limpias las tumbas de sus seres queridos y demás. Hablamos con el Señor el viernes pasado y nos dijo que vinieramos hoy, pero no lo vemos, pero bueno nosotros nos hacemos cargo. La mujer que estaba ahà era una mujer, como le digo, muy elegante y le dice que sÃ, que con mucho gusto, que desean ese servicio, que tengan muy limpia la tumba de su papá.
37:12 El sepulturero no presta mucha atención a ese detalle porque le dice, bueno, está bien, normalmente pedimos que nos den 20 pesos. Era en los años 70, asà es que 20 pesos era un dineral. SÃ, cómo no, ahorita se los vamos a dar, nada más dÃgame con quién hablaron. Dice, pues con un señor ya grande que viene seguido, un señor ya grande que viene seguido. Se voltea a ver a la otra persona que viene con ella y le dice, pues,¿ quién será? Es un señor ya grande, de bastón, con lentes, muy arreglado, siempre viene muy bien presentado, muy limpio. Aquella mujer se le queda viendo y le dice,¿ lo ha visto usted?¿ Ha hablado con él? SÃ, sÃ, sÃ, hemos platicado con él.
37:58 Ha venido, muchas veces lo hemos visto. Se quedan callados aquellos dos y se miran uno a otro. Dice, bueno, a ver, aquà está lo que le... le ofrecimos, aquà está el dinero, tenga usted. Si ve otra vez a esta persona,¿ le podrÃa decir que le mandamos muchos saludos? La mujer se pone muy nerviosa y empieza a llorar. El sepulturero se pone nervioso también porque no sabe qué fue lo que dijo. Le dice, perdone patrona, pero dije algo malo, discúlpeme por favor. Le dice, no, no, no. No, no, no, nada más por favor cuando vea al señor ya grande, dÃgale por favor que lo extrañamos mucho.¿ Quiere que le diga alguna otra cosa?¿ Que le dé un teléfono para que se reporte con usted?
38:54 No, no, no, nada más dÃgale eso. El hombre que venÃa con la mujer, que probablemente era un pariente también, se acerca y le dice, tenga, aquà hay otros 20 pesos más, por favor, tenga esta tumba impecable siempre. Y no olvide lo que le pedimos, decirle al Señor que lo extrañamos mucho. Bueno, pues el sepulturero feliz de la vida contaba en aquel artÃculo que tuve oportunidad de leer, yo no lo conocà en persona, fue un artÃculo que leà hace muchos años, contaba que pasaron los dÃas, ya después del DÃa de Muertos, pues ya no iba tanta gente, pero un buen dÃa aparece el Señor aquel, el Señor ya grande, y está paradito enfrente de la tumba, Viene el sepulturero muy contento y le dice, mire cómo está de limpio. Vinieron sus familiares y nos dejaron pagado para tenerlo limpio. Y lo tenemos muy limpio, ve usted. Ya le pusimos aquà todo muy barridito y le pusimos el otro de unas florecitas, pero pues ya pasaron a esta tumbita. La señora que vino, la ceñito que vino, nos pidió que le diéramos un recado cuando lo viéramos. Patrón, disculpe usted, pero nos dijo que le dijéramos que lo extrañan mucho,¿ habÃa usted de darles una vueltecita?¿ Se veÃan tristes, viera? Se ve que sà lo extrañan mucho.
40:16 DecÃa este hombre que él trató de convencer al anciano aquel de que fuera a visitar a sus parientes. Inocentemente, pues, les repitió aquel hombre que fuera a verlos, que por qué no les hablaba por teléfono, que si querÃa la próxima vez que vinieran esas personas... les podÃa dar un teléfono, que le dejara el teléfono y que él, cuando vinieran esas personas, sus parientes y eso, les darÃa el teléfono, pero mejor que fuera a buscarlos, se veÃan muy tristes. DecÃa este sepulturero que aquel hombre tan mayor se rió mucho y le decÃa, eres una buena persona, me sorprende que haya personas tan buenas y tan inocentes como tú, pero no puedo ir a verlos. Son mis hijos y esta es mi tumba. En ese momento este hombre empieza a notar algo muy raro porque la imagen de aquel hombre, del anciano, se le empieza a volver pálida. DecÃa que se hizo pálida, transparente, rara. Y lo único que alcanzó a escuchar fue que le decÃa gracias por el mensaje.
41:31 Y se le fue. Este hombre decÃa que él en ese momento no se espantó tanto porque era una persona grata, no era un espanto. Era una persona agradable, muy arregladito. Se quedó ahà pasmado cuando llegó uno de sus compadres y le dijo¿ qué traes? Parece que viste un muerto. Dice pues es que creo que lo acabo de ver. Total se fueron de ahÃ, llegaron a la bodega donde guardaban las palas y todo. Aquel compadre sacó la botella de aguardiente porque siempre hay aguardiente en un cementerio por los olores y todo eso. Cuando están sacando algún cuerpo o algo tienen que echar trago y se pusieron a tomar porque de otra forma este hombre se hubiera enfermado.
42:14 O sea que nunca más volvió a ver al viejo. Sà veÃa a los parientes que venÃan y siempre se acercaba a limpiarles. a tenerlo todo muy limpio, muy ordenado. Siempre que venÃan, sin importar que hubieran venido hacÃa tres meses, volvÃan a darle su cooperación. Eran personas muy amables. Este hombre narraba en aquel artÃculo de prensa de hace muchos años que fue la única vez que vio algo en un cementerio, que no sintió miedo, simplemente se sorprendió mucho. DecÃa que él ya creÃa en esas cosas. A partir de eso, él creyó en eso. Creyó que sà existÃa algo más. Por ello, es que en México en pleno siglo XXI, en medio de una pandemia terrible, en medio de todo esto, todavÃa seguimos celebrando el DÃa de Muertos Y seguimos celebrándolo con dulces, con flores, con recuerdos, con comida, como si fueran a venir aquellos que se nos fueron y pudiéramos en algún momento compartir una calaverita de dulce de chocolate, de alguna cosa de esas. Para quienes nos escuchan y nos acompañan en el extranjero, México es un paÃs lleno de folclor y de historias sobrenaturales. Y para los mexicanos que están en el extranjero y que nos acompañan esta noche, no olviden de dónde vienen, no olviden
43:46 quiénes son, vienen de esta patria. y esta patria los recuerda, aún después de la muerte. Buenas noches, y que descansen en paz.
44:38 Música Música Música Música
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