Dobles, historias increíbles || Relatos del lado oscuro
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0:00 Durante años las personas han relatado sucesos en los cuales parecen haberse visto a sà mismas o por lo menos haber escuchado que otras personas les han visto en lugares donde no han estado. El fenómeno es conocido como el doble y de hecho ya lo hemos tratado antes en este canal y tenemos por ahà algún video. Sin embargo la historia como tal Y los sucesos que rodean esta fenomenologÃa siguen siendo de interés para nosotros. Y por eso esta noche vamos a platicar nuevamente del doble, el doppelganger. Pero en esta ocasión vamos a compartir algunos relatos del propio auditorio que tienen que ver con esta extraña temática.¿ Me acompaña usted? Comenzamos. Relatos del Lado Oscuro fantasas, seres extraños, sucesos inexplicables, perversidad humana, historias que otras mentes prefieren ignorar.
1:09 Este asunto del doble es algo que se conoce desde mucho tiempo atrás. Muchas culturas diferentes tienen la idea de que tenemos un alter ego, es decir, un otro yo. En el territorio americano y muy particularmente en la región de México, habÃa una creencia muy arraigada acerca de que todos tenemos un otro yo. Este otro yo, en algunas de las culturas del altiplano mexicano, era el animal, el animal con el cual me identifico, el tonalÃ. Se creÃa que una persona, al nacer, además de recibir de las deidades correspondientes una especie de espÃritu, una especie de destino y una compleja serie de creencias, también recibÃa la identidad con un animal.
2:14 Este animal, en cierta manera era la misma persona, pero en una forma animal. De tal manera que alguien que fuera muy ágil PodrÃa haber sido un venado en su alter ego. Un gran guerrero habrÃa sido probablemente un jaguar o un águila o alguna cosa que fuera muy valiente. Y asà sucesivamente. Ese otro ser, ese otro que era nuestro gemelo no igual, sino espiritual, tenÃa también sus afectos, tenÃa muchas cosas. Si éste se enferma, el humano se enferma. Y si el humano se enferma, su otro yo también se enferma. Era una relación interesante. El asunto está en que entre ciertas personas con ciertos poderes especiales, o por lo menos con una caracterÃstica peculiar a los que llamaban Nahuales, estos podÃan asumir la forma de su alter ego, de ese otro animal, y por lo tanto ser dos simultáneos, es decir, dobles animales. lo curioso es que también podÃan ser al revés. Si el Nahual podÃa transformarse en especie animal, ese otro, ese alter ego, ese Tonali, también podrÃa transformarse en humano. Y asà existÃa ya una creencia antigua, de que ciertas personas podÃan estar en dos lugares a la vez,
3:47 en una civilización diferente, que no habÃa tenido contacto con ninguna cuestión religiosa de Europa, ni mucho menos, y sin embargo habÃa una creencia parecida. Tiempo después, por supuesto, y ya en el siglo XIX comienzan a surgir un montón de historias de personas que de pronto eran sorprendidas haciendo algo, cuando en realidad no eran ellas, pero al mismo tiempo al no ser ellas, no significaba que fuera alguien parecido, sino alguien exactamente igual, pero etéreo. que podÃa desaparecer. El problema es que en ocasiones este alter ego, este gemelo, podÃa también ser un gemelo perverso. Y existen algunos casos documentados por ahÃ, o por lo menos relatados, en donde ese otro yo hacÃa fechorÃas que luego eran enjaretadas al yo fÃsico. Asà es que se fue tejiendo toda una amalgama de creencias alrededor de este fenómeno y de hecho se le dio un nombre, el doppelganger, el... Otro yo o el gemelo que camina. Una especie de descripción. En realidad hay muchos nombres para esto. A nosotros nos gusta más el doble. Porque se refiere a alguien idéntico, pero que al mismo tiempo no es. Es complejo. Le voy a dar un ejemplo. En el año del 33, en 1933, particularmente en mayo, el doctor Max Friedlander, quien vivÃa en Munich,
5:21 en Alemania, tuvo un encuentro muy raro. Este hombre era un experto en arte antiguo, era un curador de un museo, experto en obras literarias antiguas, era un tipazo, era un intelectual. El problema es que era un intelectual de origen judÃo. Y en esa Alemania de 1933, el partido nazi estaba cobrando cada vez más fuerza y las personas de origen judÃo estaban siendo desplazadas de sus cargos, perseguidas, acosadas, vamos, ya sabe usted esa historia. Y el doctor Friedlanger no era la excepción. Una tarde después de salir del trabajo, encamina sus pasos a su casa. Cuando está llegando, cuando está a punto de entrar, observa que justamente enfrente de él aparece un sujeto, caminando un poco más rápido. Muy pronto ese sujeto llega a donde están las escaleras que llevan a la puerta del doctor. El doctor rápidamente lo mira y siente que le corre un escalofrÃo por todo el cuerpo.
6:28 Porque el tipo aquel se parece muchÃsimo a él. En un cierto momento el doctor mira sus ropas y vuelve a ver para allá y bueno, aquel hombre es idéntico. Es increÃble el parecido. pero aquel sujeto no se detiene a meditar sobre Friedlander, simplemente sigue avanzando y cuando llega a la puerta, mete la mano en un bolsillo del saco, saca unas llaves, abre la puerta, entra a la casa, gira y mira directamente al doctor que está parado en la escalinata de ascenso hacia su puerta. No lo puede creer, es exactamente igual que él, el rostro, el arreglo de la barba, la ropa, la manera en la que se ha quitado el sombrero y hasta las llaves. El doctor le grita, ¡Eh, oiga usted!¿ Qué está haciendo ahÃ?¿ Quién es usted? Pero aquella imagen que está justo enfrente no responde.
7:27 Acto seguido cierra la puerta. El doctor se queda tan sorprendido que prefiere no entrar a la casa. No entra. Se da la vuelta y comienza a caminar en dirección hacia la casa de un viejo amigo. Cuando llega allá viene muy nervioso y se sienta. Y le dice, no me lo vas a creer. El doctor Friedlander era un hombre muy serio, que difÃcilmente bromeaba y sobre todo jamás mentirÃa. Era un sujeto de una gran integridad. Asà es que cuando el amigo aquel lo ve tembloroso, nervioso y le pregunta qué ocurre, él responde, no me lo vas a creer, pero tengo que contárselo a alguien. Es que acabo de verme entrar a mi casa.¿ Cómo asÃ? Y explica todo aquello de cómo va caminando, ve a este sujeto llegar, cómo saca llaves, abre la puerta, y cuando lo mira de frente es idéntico, es él. Aquel amigo le pregunta, bueno,¿ y tú qué hiciste? Le quise llamar la atención, pero parece no haberme escuchado y no respondió. Temiendo por mi integridad, preferà venir para acá. Hiciste bien. Por lo pronto esta noche te quedas aquÃ. SÃ, hombre, muchas gracias. Platican de otras cosas, bueno. Al amanecer, El amigo aquel le dice, no irás solo. No, no vas a ir solo, yo te acompaño. Y asà lo hacen, caminan las cuadras que habÃas de separación. Al llegar allá, Friedlander saca sus llaves, abre la puerta que por cierto está cerrada con llave, lo cual era una costumbre muy suya. Tras entrar a
8:59 la casa siempre ponÃa llave. Abre, cierra, entran, pero no ven a nadie por ningún lado. El doctor vivÃa solo, no tenÃa una esposa, no habÃa nadie. Suben las escaleras hacia la parte donde está la habitación y no encuentran a nadie. Cuando llegan exactamente a la habitación, habÃa algo muy pesado justo encima. Era un objeto que habÃa caÃdo de arriba. Una especie de pedazo como de viga de madera. Era algo pesado. Bueno, esa es una de las versiones. En donde el propio doctor al ver aquello entiende el porqué de esa aparición. Pero hay otro relato idéntico. Nada más que no es tan dulce. En el segundo caso, en el relato que probablemente sea más apegado a la realidad.
9:46 Cuando Friedlander llega a su casa, la casa fue vandalizada por un grupo de partidarios del nazismo. Un grupo de fanáticos. HabÃan llegado a la casa y la habÃan destruido por completo y parcialmente incendiado. Si el doctor hubiera estado esa noche ahÃ, habrÃa sido asesinado. Pero esa noche, el que estaba ahà era un doble. Su doble. Un doble que milagrosamente llegó y le impidió que entrara. Por supuesto, inmediatamente el doctor recogió lo poco que pudo recoger y se marchó. Hasta el último dÃa de su vida estuvo en Ãmsterdam, en los PaÃses Bajos, en donde siguió adelante con su trabajo como un experto en literatura y en un montón de cosas. Era un genial hombre. Pero aquella noche nunca la olvidarÃa. Por supuesto, ese doble estaba muy lejos de la idea del doble perverso, o del doble asesino, porque hay personas que aseguran que si te encuentras con tu doble, estás condenado, estás muerto, estás acabado. Lo cual tampoco es del todo cierto, en la gran mayorÃa de los relatos que he tenido oportunidad de saber, las personas no necesariamente saben lo que está haciendo su doble, no necesariamente lo han visto o se han visto ellos mismos, pero tampoco han experimentado algún daño, o por lo menos, En los casos que conozco, aun cuando hay algunos relatos que insisten en que ciertas personas cuando se encontraron con su doble, poco después murieron. Ahora, partiendo de todo esto que le
11:22 he platicado, le voy a contar un suceso que nos platicó Paulina. Paulina es una persona de ManavÃ, en Ecuador, en una población apartada. Paulina nos cuenta acerca de su padre. Su padre era un hombre de campo. Era muy alto, quemado por el sol completamente, muy fuerte. Desde joven dejó la escuela. Cuando tenÃa 18 años se apartó de todo este tema de la educación para ir a trabajar, a las tierras. El abuelo era un hombre que tenÃa varias propiedades y una de esas propiedades estaba muy lejos. Era una finca y únicamente habÃa una sencilla casa. A mitad del terreno por allá, en medio de una soledad absoluta, muy lejos de todo. Le dijeron,¿ cómo te vas a ir allá?
12:11 Pues asà como me puedo ir allá. Y se fue a trabajar allá. TenÃa 18 años cuando se fue a aquellas tierras tan solitarias. Y muy pronto comenzó a prosperar porque era un hombre incansable. Asà que tuvo que contratar peones, gente que le ayudara, tanto a la siembra, limpieza de terreno, quitar la hierba, todo eso. Era un trabajo constante. Pero él mismo no se quedaba sin meter las manos. Era un hombre de campo, era un hombre que él mismo llevaba una guadaña, lo que fuera necesario. pagaba bien, era muy cortés, era un hombre muy propio, muy correcto en todo sentido. Asà es que el trabajador trabajó, se le pagaba, se le daba de comer e inclusive les ofrecÃa que se quedaran ahà en la casa para que no tuvieran que estarse trasladando. Pero era muy notorio que aquella gente se iba. VenÃan, trabajaban un par de dÃas, pedÃan su dinero y desaparecÃan. Era un problema porque Cuando estaba en la época más intensa de trabajo, él solo no podÃa hacerlo.
13:13 Y siempre tenÃa la pregunta de por qué se van. Era curioso. Un dÃa consiguió un trabajador estupendo, un hombre muy fuerte, y entre los dos pueden sacar el grueso del trabajo sin problema. Aquel hombre acepta quedarse en la casa. Para no gastar y no estar yendo y viniendo, se queda ahà mismo en la parte de abajo de la casa y el patrón en la parte de arriba. Hay comida, le paga bien. Están muy contentos porque además se llevan bien y trabajan fuerte. Pero de pronto un dÃa aquel hombre le dice, oiga,¿ sabe qué? Yo ya me voy.¿ Cómo que ya te vas? SÃ, sÃ, sÃ, yo ya me voy. Es que fÃjese que pasó esto y este hombre le empieza a relatar que el dÃa anterior por la tarde habÃan llegado gente, unas personas del otro pueblo y habÃan puesto unas cruces de palma blancas, como de caña.
14:03 Una cosa muy fea en cada ventana y en las puertas. Ãl habÃa tenido que ir a quitar algunas, pero entonces sintió mucho miedo. Porque aquella gente decÃa que el papá de Paulina era el diablo. Ãl se rió mucho y dijo, no hombre,¿ cómo voy a ser el diablo? Pues si tú me conoces. SÃ, patrón, pero eso no quiere decir que no me dé miedo.¿ Pero miedo de qué?¿ Cómo te voy a hacer daño, hombre, si somos los dos trabajadores?¿ De qué estás hablando? Si es que usted Usted no lo sabe. No. Pues es que usted... HabÃa un problema con el papá. Siempre llegaba dos veces. Era un tema que todo el mundo lo sabÃa, pero les daba miedo.
14:49 Por ejemplo, en un pueblo que está un poco más adelante, de pronto veÃan llegar al papá de Paulina, entrar a la taberna, saludar, Y cuando querÃan ir a buscarlo para preguntar cualquier cosa, ya no estaba. Entrar a una tienda para hacer las compras, saludar, buenas tardes,¿ cómo está usted? Caminar para acá, lo veÃan, olÃan el olor del tabaco porque fumaba, los saludaba y cuando lo buscaban ya no estaba. Pero un rato después volvÃa a entrar y volvÃa a saludar y volvÃa a oler al tabaco y hacÃa sus pedidos y la gente empezó a tenerle miedo. Y los trabajadores, por supuesto, les habÃa pasado eso mucho. El patrón se iba al pueblo a ver algún asunto y de pronto, al caer la noche, lo oÃan entrar. Lo veÃan pasar, silencioso, con su cigarrillo, vestido como lo habÃan visto en la mañana, subir las escaleras y meterse, sin decir nada. Cuando alguien iba a buscarlo para darle alguna noticia, algún reporte de las incidencias del dÃa, lo que fuera, ya no estaba, no habÃa nadie. pero también lo encontraban en los campos.
16:04 Cuando era alguna labor nocturna que habÃa que hacer, lo que fuera, de pronto él decÃa, voy a ir a traer tal cosa al pueblo. Además habÃa un problema, porque ir al pueblo era agarrar el caballo e irse. Aquella finca no tenÃa camino, estaba muy apartada y no habÃa energÃa eléctrica ni nada, y de pronto ¡pum! El patrón aparecÃa caminando entre ellos, pero eso sÃ, le podÃan hablar, le podÃan decir cosas, pero no contestaba. SeguÃa en lo suyo Y de pronto, frente a todos, desaparecÃa. De una forma verdaderamente extraña. Y por supuesto, eso hizo que la gente del pueblo pensara que era el demonio. Y bueno, al paso del tiempo se fue aclarando que no era tal, pero el papá de Paulina tenÃa esa pésima costumbre. Tiempo después, cuando ya no estaba allá en la finca apartada, sino en el pueblo, viviendo ya en una casa con su familia, les ocurrÃa lo mismo. Pero era mucho más notorio que eso.
17:04 Porque de pronto oÃan el motor del automóvil. Ya tenÃa un automóvil. OÃan el motor. OÃan la bocina del automóvil. OÃan las puertas. OÃan los pasos. VeÃan al papá entrar a la casa. Y todos se hacÃan a un ladito. SabÃan que ese no era su papá. Sino el otro, el espÃritu. Y percibÃan el olor al tabaco. A lo que iba fumando y lo veÃan entrar. Pero sabÃan que no era. HabÃa pequeños detalles que lo delataban. Desde cosillas muy simples, como que en la mañana llevaba una cosa amarrada al cuello y ahora no la traÃa, o cosas de ese estilo, o simplemente el sonido no era exactamente el mismo. Y su voz no era la misma. Cuando entraba y saludaba, se escuchaba como saludaba. Pero no se oÃa igual. Y ya sabÃan que si lo iban a buscar no iba a haber nadie. Es más, si le hablaban, no iba a contestar. SeguÃa su camino y ¡fu! DesaparecÃa.
18:07 Y esto le ocurrÃa todo el tiempo. Muchos años después, cuando tristemente fallece, seguÃa ocurriendo algo muy parecido. SeguÃan percibiendo el olor, los zapatos, cómo caminaba, todo esto. Y más aún, un cierto dÃa, Paulina, con su familia, van a ver el pueblo, allá donde estaba la finca aquella. Y casualmente, cuando van a visitar la vieja finca, ahà hay unas personas, saludan, les platican quiénes son y todo aquello, y Paulina se percata de un detalle. En las ventanas están pintadas cruces blancas.
18:47 Esta vez son con pintura, no son de caña, sino pintadas. Pero están pintadas, y cuando pregunta con las personas algo acerca de la casa, esta gente le dice que Tienen muy poco tiempo ahà porque las personas que van a trabajar esa tierra se quedan muy poco tiempo y se van muy pronto. Por supuesto, no quiso ahondar más en los temas, pero ella sabe que es porque el otro yo no se ha ido del todo. Por alguna razón, aun cuando su padre fÃsico, el papá real, ya no está en este mundo, el alter ego, ese otro, pareciera que de pronto todavÃa anda por ahÃ. Es decir, que aun cuando el yo real no existe fÃsicamente ya, el otro yo comienza a vagabundear también. Extraño,¿ no cree? Ahora le voy a platicar otro caso, esta vez es un caso chileno. Sakura es una mujer de aquel paÃs de Chile que vive en la región de Santiago. Es doble nacionalidad, japonesa-chilena, y tiene un negocio de reparto. Trabaja haciendo repartos, entregas.
20:02 Tiene que ir de un cierto lugar a otro. Y eso es todo. Normalmente todo su radio de acción es Santiago de Chile. Además maneja un automóvil muy peculiar. Es un auto poco común. Es un Daewoo modelo Tico. Y no es nuevo. Es un modelo del año 2000. Hay muy poquitos por ahÃ. Pero a ella le gusta su cochecito porque es ágil, cómodo y económico. Asà es que Olviden lo demás, ella se monta en su automóvil y comienza sus rutinas diarias de ir a entregar una cosa, ir a entregar otra, regresa, va y viene, todo aquello y de pronto suena el teléfono. Cuando contesta el teléfono, es una amiga suya que le está preguntando,¿ qué haces en Rancagua?¿ De qué?¿ Qué haces aquÃ? Esta es otra ciudad, es una ciudad que está a 85 kilómetros de Santiago. Ella le responde, no, no, te confundiste, yo estoy en Santiago, estoy trabajando, mira, te mando mi ubicación. Aquella chica le responde, no, algo está muy mal. Yo te acabo de ver en la calle, en tu coche, como si nada. No puede ser, te acabo de mandar mi ubicación. Bueno, termina la plática. Dos o tres dÃas después, recibe nuevamente la llamada.¿ Qué está pasando contigo?¿ Por qué si vienes aquà a Rancagua no me hablas?¿ Por qué no me dices y nos vamos a ver?¿ Qué está pasando? Ella responde, es que no he ido para allá en mucho tiempo. No tengo por qué ir, tengo trabajo en Santiago, yo trabajo en Santiago.
21:34 No me engañes, acabo de ver tu coche e ibas manejando, toqué la bocina y no me contestaste. Vuelve a ocurrir esto, pero ya no solamente es la primera amiga, sino que otros conocidos que viven allá y que la conocen bien, Le mandan mensajes diciendo, si venÃas para acá,¿ por qué no nos avisaste? Nos hubiéramos reunido. Y ella responde, no he ido a ningún lado, no mientas, te vimos claramente. Ella vuelve a insistir y en todo momento les responde, no, yo no he ido para allá, no tengo nada que ir a hacer allá, no entiendo por qué todo el mundo dice que me han visto. Y de pronto alguien le llama y le dice, es que te vi. te vi en tu cochecito, ibas manejando muy tranquila, nos detuvimos juntos, yo volteo a verte, te saludo, toco el claxon, no me contestas, saco mi teléfono para tomar una foto, tomo la foto y no estás. Ella le dice,¿ cómo que no estoy? No sale en la foto. Yo te estaba viendo, tu cochecito rojo, tu sentada en tu cochecito rojo, es el tico rojo, tomo la foto y no hay nada ahà Aquella persona estaba muy nerviosa, pero más nerviosa cuando ella responde,¿ ya ves cómo te equivocaste? Mi coche es azul.¿ Y por qué no salió la foto? Y entonces otra persona después, cuando ya empiezan varios conocidos, que iban y
23:04 venÃan de Santiago Arrancagua, que la conocÃan bien, empiezan a atar cabos y dicen, bueno, esto es muy raro.¿ Por qué la estamos viendo? Y entonces varios de ellos comienzan a describir que en algún momento intentaron fotografiarla. y una de dos, o no servÃa el teléfono, es decir, que no oprimÃa el botón, o al tomar la foto no estaba ahÃ. Era algo desconcertante por todas partes, y a ella esto le llevaba a preguntarse,¿ qué es lo que ocurre?¿ Es un presagio de algo terrible?¿ Es una especie de aviso sobre una tragedia? Para algunas personas el hecho de ver al doble, significarÃa como una advertencia. Algo va a ocurrir, como en el caso del Dr. Friedlander. Pero en el caso particular de Sakura, ella no ha tenido ningún problema.
23:55 Y ciertamente tampoco se ha visto ella misma. Asà es que es posible que no sea ese el caso.¿ Pero por qué en Rankawa y por qué de esa manera?¿ Es posible que fuera un doble real? Hay una teorÃa por ahà que dice que en realidad en alguna parte del mundo Y no muy lejos hay una persona con un extraordinario parecido a nosotros. Esto se basa en una teorÃa, podrÃamos decir, que asegura que los rasgos faciales son limitados. En el sentido de que ciertos patrones se van a repetir. La forma de la nariz no es única y exclusiva, sino que alguien tendrá una nariz cercana o parecida. No es que seamos idénticos, pero a la simple vista nos podemos confundir. por el parecido extraordinario. Y ese parecido extraordinario nos lleva a que estén cerca. Entonces, en base a esta teorÃa, podrÃa ser ese el caso. El problema es explicarlo de la foto. Pero¿ por qué de todos modos, aun cuando hubiera alguien parecido,¿ por qué esa persona casualmente tendrÃa un automóvil igual, aunque fuera de otro color? Todo eso ha sido muy complicado. Nosotros lo único que se nos ha ocurrido sugerirle es que se piña el cabello de un cierto color. Es una prueba simple, es una prueba para que, si alguien la ve por allá, pueda decirnos si tiene o no el color igual. Y de esa forma saber si se trata simplemente de una persona extraordinariamente parecida, en una coincidencia rara e inusual, o si
25:28 realmente hay algo más.¿ Usted qué pensarÃa? Hay quienes piensan que estos fenómenos del doble son producto de una intensa necesidad de estar en un lugar. Durante años se ha contado eso, que es una forma de desdoblamiento. Es muy diferente al fenómeno de la bilocación, por ejemplo. Pero en teorÃa deberÃa ser producto de una ansiedad por llegar a un determinado sitio que lleva a la persona a adelantarse mentalmente. Un fenómeno parasicológico, asà como la psicoquinesis y todo esto, este serÃa un fenómeno un poco más complejo. Pero no en bona del todo, porque por ejemplo, en el caso particular de Sakura, ella no tenÃa ninguna necesidad de estar en Rankawa, o en el caso del papá de Paulina.
26:24 Ese hombre tampoco tenÃa ningún interés por volver o por entrar antes a la tienda, ya iba para allá. Pero quizá este otro caso también resulte intrigante e inclusive un poquito atemorizante. Verá, Isabel tiene un hijo. Y su hijo tiene el problema de llegar a la casa cuando nadie lo espera. Isabel nos relata que en cierta ocasión su hijo se habÃa ido a clases, habÃa enviado un mensaje diciendo que terminando las clases en la escuela irÃa a ver a un amigo y después regresarÃa a casa. El chico llevaba una prenda de vestir, una polera blanca, es decir, una especie de hoodie de estas que se ponen con un gorrito en la cabeza. saben que no va a venir, asà es que están por ahÃ, el papá está trabajando, ellos viven en Japón, el papá está encerrado en una habitación trabajando, estamos en pandemia, todavÃa no puede ir a oficina, asà es que está por ahÃ, no sale antes de las 6.30.
27:22 La mamá está sentada por aquÃ, ha terminado de hacer los preparativos, sabe que el muchacho no va a llegar ahora mismo, cuando de pronto escucha claramente cómo se abre la puerta de la casa, ella voltea Y lo ve pasar con la polera blanca, la misma que llevaba en la mañana cuando salió. Lleva puesta la capucha en la cabeza y sube rápidamente hacia su habitación. Esto era normal. Normalmente este chico cuando llegaba de la escuela subÃa a dejar sus cosas y después ya bajaba para saludar, dar un beso, platicar un rato. Pero en esta ocasión no. Ella lo ve perfectamente como sube. El papá escucha los pasos como sube. porque está en la habitación ahà abajo.
28:11 Ella no lo ve llegar. No ve que baje y en eso suena su teléfono y tiene un mensaje que dice voy en el tren. Tardo en llegar. Entonces,¿ quién llegó? Y para su asombro, ahà no termina el tema. El tema sigue porque de pronto se abre la puerta de la habitación del chico y el chico desciende la escalera, abre la puerta y se va. Pero ella lo vio. No hay lugar a dudas. Era el rostro de su hijo, era su hijo, era la ropa que llevaba su hijo. Pero no era su hijo. Porque un rato después llega el que sà es su hijo, saluda, como siempre, deja las cosas, baja, cena, abrazos. Y cuando la mamá le pregunta si por casualidad él se rÃe mucho, dice no, claro que no. Te mandé el mensaje de que venÃa yo en el tren y checan las horas y nada.
29:07 Nada concuerda. Este chico además era un chico especial, déjeme decirle que desde muy pequeño era un chico especial. En una cierta ocasión en la que se perdió en un centro comercial, una mujer anciana ayudó a su mamá. El chico estaba perdido, no sabÃan dónde estaba, ella estaba desesperada a punto del colapso, cuando una mujer de origen japonés, muy mayor, vestida con un uniforme como de empleada de tienda, la acompañó, la acompañó, confortó, la ayudó en lo que pudo, etc. Pero esa mujer no era real. No existÃa, no estaba ahÃ, no habÃa nadie con esas caracterÃsticas y sin embargo estuvo junto a ella mucho rato y casualmente el chico ahora tiene esto. Como si fuese una persona que tiene una extraña caracterÃstica que atrae a los que ya no están, pero que al mismo tiempo le permite desprenderse de su propio cuerpo. Claro que él nunca sintió nada raro. A diferencia de las personas que sufren la bilocación, por ejemplo, Sor MarÃa de Agreda, han oÃdo ustedes de ese caso, lo platiqué por ahà alguna vez, era una monja que solÃa desprenderse del lugar donde estaba y al decir desprenderse es porque ahà se quedaba su cuerpo, en un monasterio de clausura en España y sin embargo ella fÃsicamente estaba en una región de Nuevo México con los naturales de aquella región. evangelizándolos pero fÃsicamente cuando esto ocurrÃa el cuerpo
30:41 de ella el cuerpo fÃsico la original que estaba en el convento de españa se quedaba sentada como en oración absorta completamente totalmente ausente del entorno y sin embargo este alter ego este otro cuerpo estaba consciente se movÃa y lo más curioso es que ella sabÃa lo que hacÃa esta otra porque de ella misma Era una bilocación. En el caso particular que le he descrito de los dobles, no ocurre asÃ. Uno de ellos, el real, el fÃsico, no tiene idea de lo que está haciendo la otra parte. No sabe qué ocurre ahÃ. Y eso también tiene mucho que ver con Haità y con las creencias voodoo, en donde existe esta idea del ti bonange y el gros bonange, el alma pequeña y el alma grande. Son dos partes centrales del cuerpo humano. Una persona está viva porque tiene un gros bonange, pero una persona es esa persona porque tiene el ti bonange o petit bonange. Aquà está toda su información, todo, pero aquà está su vida. Esto le da vida y esto le da la personalidad. En cierto momento, si un bokor puede lograrlo, puede hacer que esta personalidad se desprenda y vague en la forma que serÃa un doble en HaitÃ. Asà que esto va por ese lado.
32:06 Es un doble espiritual, pero no es del todo espiritual. Déjeme decirle que también puede hacer cosas fÃsicas. Y lo pueden ver abrir puertas, lo pueden ver mover objetos. Asà que se vuelve cada vez más complejo. Y tal es el caso de este otro relato que le voy a compartir. Este relato nos lo ha compartido Amalia. Ella nos platica que su mamá, bueno, es una familia muy numerosa. Si estoy en lo correcto, eran nueve mujeres y cuatro hombres, los tÃos. La abuela habÃa tenido un montón de hijos, en total trece, de los cuales sobrevivieron únicamente once. Entre ellos, su mamá. Pero cuando su mamá se casa, tuvo una mala experiencia. El hombre con el que se casa era un hombre infiel. Era un hombre que gustaba de andar metido por ahà con mujeres y cosas de esas. No era una buena persona. Pero un dÃa ocurrió algo increÃble.
33:13 La mamá de Amalia se sienta por ahà y de pronto comienza como a soñar. Asà lo describe, como si fuera un sueño. En esta especie de sueño, ella ve al marido soñando. recargado en un mostrador de un hotelucho, platicando muy divertido con una mujer joven. Es obvio de qué se trata. Está coqueteando, le está diciendo cosas, le está haciendo la barba, con la clara intención de seducirla. Es tal el disgusto que en ese sueño, la mamá toma una maceta y la arroja en medio de los dos, rompiéndose, observa cómo se rompe aquello en mil pedazos, el hombre retrocede, trastabillea y se hace para allá, y la mujer también se hace para allá. Un rato después, ya estando en casa, cuando entra el marido, ella le habla directamente y le dice, ve y bañate. Acabas de estar con una mujer. Ãl se rÃe y dice, no es cierto, claro que no, no sé cuánto, ya sabe usted cómo es esto. De pronto ella le empieza a decir, sÃ, por supuesto que estuviste con ella. Y es asÃ, y asÃ, y asÃ.
34:19 Le empieza a dar todos los pequeños detalles, los pormenores. Y tú estabas de esta forma y estabas coqueteando en tal parte. Y asÃ, y asÃ, y asÃ. Y por eso les aventé la maceta. Y el hombre empieza a temblar y a ponerse muy descompuesto porque él sà vio la maceta. Era real todo lo que le estaba diciendo. Como si hubiera estado ahÃ. En otra ocasión pasó otra cosa todavÃa más desagradable porque igual. En ese momento la mamá de Amalia estaba sentada por ahà en alguna parte. Cuando de nuevo empieza a sentir esta especie de sueño, como que me da sueño, como que me empiezo a dormir. Cuando reacciona, se encuentra que está en una cama en la que está su marido con otra mujer, siéndole infiel y ella está ahà a un lado. Y de pronto el tipo se da cuenta que está ahà al lado.
35:09 Ella le dice,¿ qué estás haciendo? El tipo se pone nerviosÃsimo, brinca para un lado. Resulta que Era una de tantas infidelidades. Cuando el hombre llega a la casa le dice, eres una bruja, yo ya no quiero vivir contigo, me voy a divorciar. Y ella dice, sÃ, por supuesto, divórcate, vete, vete, vete, vete, vete, te odio yo, yo no quiero nada contigo. Porque lo habÃa visto tal cual y él la vio, en esa ocasión la vio. Pero ahà no termina el problema. El problema es que después de eso viene el divorcio, el tipo se lleva a los niños. huye con los niños y se los lleva por allá en alguna parte y los esconde. No pudo. Porque la mamá se sentaba por ahà en alguna parte, caÃa en esta especie de sueño y estaba con sus hijos. Y podÃa ver dónde estaban y podÃa saber cómo estaban, podÃan verla. Asà fue como los encontró varias veces, porque cada vez que los encontraba, el hombre aquel los escondÃa en otra parte, pero no era problema. Finalmente un dÃa, Las autoridades reconocen que ella tiene derechos sobre los niños y que el hombre aquel es una bala perdida y bueno, se los entregan. Pero en su familia no era la única. HabÃa otras personas que tenÃan caracterÃsticas peculiares. Desde fenómenos como telequinesis. Una de sus tÃas solÃa jugarle bromas a uno de sus hermanos prendiéndole y apagándole un radio. Aquel hombre se metÃa a bañar y ponÃa su radio, una radiograbadora. pues desde afuera
36:41 del baño ella le apagaba aquello, se lo prendÃa, le regresaba el cassette, le subÃa el volumen. Contaban que en cierta ocasión las tÃas se juegan una canita al aire y van a conseguir una guija y van a jugar a la guija. La tÃa, que no le gustaban esos temas, no le interesaba, estaba en otra habitación. Encerrada por allá, leyendo, vaya usted a saber qué cosa. El caso es que tres de las tÃas ponen el tablero guija, ponen el puntero, ponen los deditos y empiezan a preguntar,¿ hay alguien aquÃ? SÃ.¿ Quieres hablar con nosotras? SÃ.¿ Cuál es tu nombre? Soy yo, Lupita Babosas. No estén jugando tonterÃas. Resulta que la que estaba moviendo el puntero era ella, pero ella estaba en otra habitación. Por supuesto. Ya no volvieron a jugar aquello, no tenÃa gracia. Si la que contestaba las preguntas era la hermana con poderes telequinéticos, bueno, evidentemente habÃa algo más.
37:40 Y este relato me lleva a pensar que el fenómeno del doble es atribuible a personas que tienen una capacidad extraña para mover objetos, percibir cosas, y claro, en general fenómenos parasicológicos, pero muy puntualmente en el umbral de los si-gamma. no tanto del movimiento, sino de la proyección. Y no es lo mismo que un desprendimiento. Esto también me lo han preguntado. Una persona que sufre un desdoblamiento o desprendimiento, inclusive un viaje astral, lo que hace es abandonar su cuerpo e ir allá. A donde sea que vaya, va.
38:20 Esa persona, la misma persona, pero en estos casos, no necesariamente. En el caso particular, de este último caso que le he relatado de la experiencia terrible con aquel hombre infiel habÃa momentos en los que la mamá no sabÃa que habÃa estado ahà para ella era como un sueño pero habÃa veces en donde la veÃan y ella estaba haciendo otra cosa en otra parte de la casa y la veÃan fuera de ahà ahora hay otros casos también muy locos muchos de estos fenómenos también han ocurrido dentro del ámbito de la iglesia de las cuestiones religiosas en donde existe oración profunda meditación y cosas de ese estilo. Y hay un relato muy simpático de un cura en Puebla que tenÃa una muy mala costumbre. SolÃa ir a visitar enfermos.
39:07 Y todo el mundo lo veÃa. El problema es que no estaba ahÃ. Y algo curioso. Una de las personas que nos lo platicó hace muchos años relataba que en cierta ocasión él fue a ver al cura a la iglesia. Estuvieron platicando un rato, poniéndose de acuerdo. Era un hombre ya mayor. bajito, de pelo canoso, muy simpático, que además era un hombre de gran fe. El asunto está en que este vecino habÃa ido a buscarlo para platicarle de un pariente que estaba enfermo, alguna cosa que habÃa, ¿no? El cura se disculpó diciendo, tengo que atender ahorita una boda que empieza a las siete. Terminando la boda, tengo otro evento, no creo que pueda ir hoy. Bueno, lástima ni modo. Muchas gracias, padre, pero voy a tenerlo muy presente en mis oraciones. Aquel vecino, Monta en su cochecito y en cuestión de 10 minutos está en el hospital donde está el familiar enfermo. Sube el elevador, llega a la habitación, se acerca. Cuando aquella persona le dice, ay gracias, no sabes cómo te agradezco que haya venido el padre.¿ Cuál padre vino? El padre de la iglesia de no sé dónde, que era su iglesita de este cura. Acaba de irse.
40:20 Justamente cuando tú estabas entrando, él acababa de salir.¿ Cómo es? ¿Vino? Qué raro, a mà me dijo que tenÃa boda. ¡Ay, qué padrecito tan loco! Total que cuando unos dÃas después va a misa y saluda al padre y le agradece por haber ido a ver a su familiar enfermo y él le dice, a ver, actualÃzame la información,¿ qué pasó? Cuando vine a verlo, inmediatamente se fue usted para allá, me dijo que tenÃa una boda, pero yo creo que se canceló. No, no, no se canceló nada. Yo estuve en la boda y después de la boda,¿ a qué hora dices que fui? Pues a diez minutos después de que estuve con usted. No te preocupes, no pasa nada. Qué bueno que está bien tu familiar. Resulta que a todo el mundo le habÃan pasado cosas asà con aquel cura.
41:04 Pero él no se daba cuenta. Ãl decÃa que era tan necesaria la ayuda a las personas que necesitaban la ayuda espiritual que a veces el de allá arriba hacÃa milagros como dividirlo en varias y podÃa estar en varios lados, pero no era fÃsico. No tocaba a las personas. y sin embargo sà lo oÃan hablar. Asà que este fenómeno es mucho más complejo de lo que podrÃa pensarse, y los números de relatos no son tan impactantes como podrÃa ser por ejemplo el tema de los fantasmas, pero sà existe una enorme cantidad de relatos acerca de estas experiencias.¿ Quiénes somos en realidad?¿ Qué somos? En teorÃa somos un montón de huesos, carne, sangre, fluidos y muchos recuerdos. Pero somos mucho más que eso. Hay algo más que está alrededor de nosotros y que a veces puede separarse sin que nos demos cuenta y adoptar la misma apariencia. No, no es algo diabólico. No, no es algo terrible. Es algo que ocurre y punto. Buenas noches y que descansen en paz Gracias por ver el video. Gracias por ver el video.
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