Dec. 21, 2025

Tres BRUJAS En La Vecindad - Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 Yo lo cuento como recuerdo de una semana específica cuando yo vivía con mi mamá y mi hermana menor en una casa de la Ciudad de México con un pasillo compartido que llevaba al patio. Era una casa pequeña, pegada a otras, con la puerta dando directo al pasillo. Mi mamá pasaba casi todo el día ahí y yo salía a trabajar, pero esa semana yo empecé a llegar más temprano porque se nos juntaron cosas raras. La casa del fondo llevaba tiempo sola, pero una mañana llegaron tres mujeres a rentarla. Las vi cuando bajaron cajas y bolsas. Se miraban serias, cuidadas, con el cabello bien arreglado y ropa limpia.

0:48 No traían niños ni llegaron con familia. Hablaban poco entre ellas y cuando alguien del pasillo les dijo« Buen día», contestaron apenas sin acercarse. Se movían con calma como si estuvieran midiendo el lugar. Desde el primer día se fijaron en mi hermana. Mi hermana era pequeña y le gustaba asomarse al pasillo cuando escuchaba pasos. En la tarde, cuando ellas estaban acomodando sus cosas, mi hermana se asomó desde la puerta. Una de las mujeres se agachó a su altura y le habló suave. Yo no alcancé a escuchar, pero vi que mi hermana dejó de sonreír. Se quedó quieta como congelada y se metió de inmediato. Mi mamá alcanzó a verla también. Esa noche mi hermana despertó llorando.

1:35 Mi mamá se levantó rápido y la sentó en la cama. Yo me acerqué por el ruido y vi una marca clara en su brazo, del lado de adentro, como presión de dedos. No era un raspón ni una picadura. Eran formas redondeadas, como si alguien la hubiera apretado fuerte. Mi hermana dijo con seriedad, que una de las vecinas del fondo había entrado al cuarto y le había hablado cerca de la cama. Mi mamá primero pensó que había sido un sueño, pero la marca estaba reciente. Al día siguiente, mi hermana amaneció con otra marca en el muslo, parecida, también como presión. Empezó a dormir mal, se despertaba varias veces, pedía agua, pedía ir al baño acompañada y ya no quería pasar sola por el pasillo. Mi mamá al principio trató de calmarla, pero ya con dos marcas y con el cambio de ánimo, dejó de verlo como algo normal.

2:32 Mi hermana ya no jugaba igual, se pegaba a mi mamá y evitaba asomarse. Yo empecé a fijarme en cosas concretas. Cuando mi hermana se acercaba a la puerta... Una de esas mujeres salía al pasillo como si la estuviera esperando. Si mi mamá salía a tirar basura o a barrer, aparecía otra cerca, buscando plática, y siempre mirando hacia donde estaba mi hermana. Cuando yo estaba en la puerta, las tres me sostenían la mirada sin apartarse, como si yo les estorbara. Un día mi mamá me pidió que acompañara a mi hermana a la tienda de la esquina. A la vuelta, una de las mujeres estaba parada en el pasillo cerca de nuestra puerta. Cuando pasamos, se acercó demasiado y rozó el cabello de mi hermana con la mano, como si se lo acomodara. Mi hermana se tensó y bajó la cabeza. Yo tomé a mi hermana de la mano y la metí a la casa sin detenerme. Esa misma tarde revisé la chapa y puse un seguro extra.

3:33 También dejé claro en mi casa que mi hermana ya no salía sola al pasillo ni para ir al baño. Esa noche cerramos con llave desde temprano. Yo ya tenía claro que esas mujeres eran brujas y que estaban buscando acercarse a mi hermana desde el primer día. los días que siguieron se fueron cargando con cosas repetidas mi hermana se despertaba varias noches lloraba dormida y decía que la llamaban por su nombre las mujeres de la casa del fondo las marcas siguieron apareciendo siempre parecidas como presión de dedos a veces salían en el brazo a veces en el hombro o en el muslo no salían en lugares donde uno se golpea jugando mi mamá empezó a revisarla cada mañana sin decir mucho solo viendo si había otra marca nueva mi hermana cambió su forma de caminar dentro de la casa ya no iba sola al baño y si quería agua pedía que se la llevaran si se le caía un juguete cerca del pasillo lo dejaba ahí se quedaba pegada a mi mamá y observaba la puerta como si esperara que se abriera sola cuando escuchaba pasos afuera se quedaba quieta y se mordía el labio Mi mamá cambió su rutina por completo. Empezó a dormir con mi hermana en el mismo cuarto. Cerraba con llave desde temprano y metía la tranca. Ya no dejaba que mi hermana se asomara al pasillo ni aunque escuchara la voz de algún vecino. Si llegaba alguien a tocar, mi mamá preguntaba desde adentro y esperaba a que yo estuviera cerca

5:05 para abrir. En esos días, yo empecé a quedarme más tiempo en la casa, llegando antes del trabajo y saliendo menos. Me ponía en la entrada, cerca de la puerta, y escuchaba el movimiento del pasillo. Durante el día, yo veía a las tres mujeres salir por ratos, como si quisieran cruzarse con nosotros. Una barría cerca de nuestra puerta sin necesidad. Otra se quedaba parada junto a la pared, mirando hacia adentro. Cuando yo estaba ahí, se iban sin decir nada, pero cuando yo me metía, volvían a aparecer. En una ocasión, mi mamá salió a tirar basura. Y una de ellas se acercó, preguntando cosas simples, pero siempre con la vista puesta en el lugar donde estaba mi hermana. Mi mamá contestó lo mínimo y se metió de inmediato. Una noche decidí quedarme despierto. No lo hice para probar nada. Lo hice porque mi hermana ya no dormía bien y yo quería ver si esas mujeres se acercaban. Me senté en una silla cerca de la puerta con la luz baja y me quedé quieto. Mi mamá y mi hermana estaban en el cuarto. La casa estaba silenciosa con ese silencio normal de madrugada que en la ciudad todavía existe por momentos cuando ya no pasan carros. Cerca de la madrugada escuché pasos en el pasillo. Eran pasos lentos, con calma, y se detuvieron frente a nuestra puerta. Después escuché la voz de una mujer diciendo el nombre de mi hermana,

6:37 bajo y claro, como si estuviera llamándola desde un metro de distancia, pero con el volumen suficiente, como si supiera que la iban a escuchar. En el cuarto se oyó el movimiento de mi hermana. Yo alcancé a escuchar el colchón cuando se levantó un poco. Luego vi como la perilla se movía por dentro, porque mi hermana, medio dormida, se estaba acercando a la puerta del cuarto. Mi mamá reaccionó rápido, la abrazó y la detuvo. Mi hermana empezó a llorar sin abrir bien los ojos, como si se molestara porque la estaban reteniendo. Mi mamá le habló cerca del oído, con calma, hasta que mi hermana abrió los ojos y se dio cuenta en dónde estaba. Cuando despertó bien, se pegó a mi mamá con fuerza. Yo me acerqué a la rendija de la puerta principal y miré hacia afuera.

7:28 Alcancé a ver a una de las mujeres parada frente a nuestra entrada. pero se miraba diferente. Tenía uñas enormes y dientes afilados. Estaba quieta, con el cuerpo recto como esperando respuesta. No se movía como una persona que anda rondando por curiosidad. Estaba plantada ahí, como si esa fuera su posición exacta. Se quedó unos segundos y luego caminó hacia el fondo sin prisa, sin voltear, como si hubiera terminado lo que vino a hacer. En la mañana mi mamá y yo hablamos serio, mi mamá ya no estaba dudando la voz había sido clara y la reacción de mi hermana había sido algo que no se veía en un susto normal mi hermana dijo que esa mujer le estaba diciendo que fuera con ellas que no pasaba nada que solo iba a haber algo bonito lo dijo como se lo dijeron y lo repetía como si le hubieran dejado esa idea metida ese mismo día las brujas intentaron acercarse otra vez pasaron frente a nuestra puerta más de una vez una se quedó un rato en el pasillo mirando hacia adentro otra se acercó cuando mi mamá salió al lavabo del patio mi mamá quería ignorarlas pero ellas eran insistentes yo me quedé pegado a mi hermana no las encaré, no las insulté y no les hice un show solo bloqueé el paso mantuve a mi hermana conmigo y cerré la puerta cada vez que pasaban en la tarde busqué a una vecina mayor del pasillo era una

9:00 señora que llevaba años ahí de las que ven llegar e irse a todos. Le conté lo de las marcas, la voz en la madrugada y la forma en que esas mujeres se estaban moviendo. La señora me dijo que no las provocara solo, que no saliera a discutir con ellas en el pasillo y que mantuviera a la niña siempre adentro. También me dijo que esas mujeres no estaban actuando como buenas vecinas, que tuviera cuidado, porque también había notado ciertas cosas en ellas. Creo que también pensaba que eran brujas o tenían una mala intención. Esa noche, antes de dormir, mi hermana repitió una frase que no era de ella. Estaba sentada en la cama con la mirada fija en la pared y dijo que la vecina del fondo le había dicho que fuera a la casa del fondo, porque allá había un cuarto bonito. Mi mamá se puso pálida.

9:57 Entendí que el siguiente paso ya no depende de la casualidad, sino de lo que uno haga para impedirlo. Esa noche yo no improvisé. Ya teníamos dos noches con la voz en la puerta y ya teníamos a mi hermana repitiendo cosas que no eran de ella. En la tarde hablé con dos vecinos de confianza, gente que no se asusta fácil y que tampoco se mete por meterse. Les pedí algo simple, que estuvieran atentos en la madrugada y que si yo tocaba su puerta, salieran conmigo al pasillo. No les pedí que pelearan, solo les pedí su presencia. En mi casa dejamos todo claro, mi mamá durmió con mi hermana en el mismo cuarto. Cerramos con llave, pusimos el seguro extra y dejamos prendida una luz en la sala.

10:44 Yo me quedé cerca de la puerta, sentado, sin dormir, con el oído puesto en el pasillo. esperando a esas mujeres. Solo fue vigilancia y silencio. Los pasos volvieron de nuevo cerca de la madrugada, pero esta vez se escuchaban dos personas. No caminaban rápido, caminaban despacio y sin prisa. Se detuvieron frente a nuestra puerta y una de ellas volvió a decir el nombre de mi hermana. La voz sonó igual de firme que la noche anterior, sin duda, como una orden que se repite hasta que alguien obedece. Mi hermana reaccionó de inmediato. En el cuarto se oyó cómo se movió de la cama. No fue un cambio normal de postura.

11:28 Fue un movimiento brusco, como si quisiera salir de inmediato. Mi mamá la sujetó y la pegó a su pecho. Mi hermana intentó soltarse. Con la cara ida y lloró con molestia, como si la estuvieran deteniendo de algo que ella ya había decidido. Mi mamá le habló cerca del oído, despacio. hasta que mi hermana abrió los ojos bien. Como ya había pasado antes, fue más fácil poder despertarla, y cuando despertó por completo, se agarró de mi mamá con fuerza y se quedó temblando. Yo no abrí la puerta solo, me acerqué a la ventana y vi sombras de pies en el pasillo cerca del marco. Me fui directo a tocar la puerta del vecino de enfrente, el que ya estaba avisado. Abrió rápido, sin hacer preguntas, y salió conmigo.

12:18 Luego tocamos al otro vecino y también salió. Con los dos conmigo abrí la puerta y salimos al pasillo. Alcancé a ver a las dos mujeres alejándose hacia la casa del fondo. No corrieron pero se movieron rápido, intentando correr sin llamar la atención. Una de ellas volteó a vernos un segundo, con la cara fría, sin sorpresa, y siguió caminando. Los vecinos y yo caminamos hasta la puerta del fondo y golpeamos fuerte. golpeamos varias veces sin insultos y sin amenazas vacías, pedimos que abrieran y que dieran la cara, pero tardaron, se escuchó movimiento adentro, pasos como si se acomodaran antes de salir, después de un rato abrió una de ellas apenas dejando la cadena puesta y nos miró como si nosotros fuéramos los que estábamos haciendo algo mal, el vecino les habló claro y les dijo que ya estaban sobrepasando el límite, parándose en nuestra puerta de madrugada, llamando a una niña por su nombre y que eso se iba a terminar. Les dijo que ya estaban ubicadas, que el pasillo tenía vecinos y que no iban a dejar que se acercaran otra vez a mi hermana. La mujer no discutió, no se defendió, solo sostuvo la mirada y quiso cerrar. El vecino puso la mano en la puerta, sin meterse, solo evitando que nos cerraran en la cara.

13:44 les repitió que si volvían a hacerlo habría consecuencias se los dejó muy claro y se los dijo como advertencia la mujer no pidió disculpas solo se metió y cerró con fuerza esa madrugada ya no volvieron a nuestra puerta yo me quedé despierto un buen rato escuchando si salían otra vez pero no salieron cuando amaneció mi mamá estaba pálida pero por fin se notaba que había pasado una noche con un límite claro Mi hermana amaneció pegada a ella y no quiso hablar del tema, solo dijo que ya no quería ver a esas mujeres. Ese mismo día el pasillo se enteró, no por chisme, sino porque los vecinos que salieron en la madrugada lo contaron con hechos y más que nada para dar aviso a los demás.

14:34 Les dijo que estaban parándose en la puerta, que estaban llamando a una niña y que eso no era normal. La gente empezó a cuidar más a sus hijos. Las mujeres del fondo dejaron de recibir saludos. Si pasaban, nadie les abría la puerta. Si salían al pasillo, la gente se metía a su casa. Se quedaron aisladas en dos días. En mi casa también se notó el cambio. La primera noche después de eso, mi hermana todavía se despertó. Lloró y se pegó a mi mamá. Pero ya no se levantó como las otras veces cuando escuchaba ruido afuera, porque ya no hubo esa voz. al segundo día no apareció ninguna marca nueva al tercero mi hermana volvió a ser ella de cierta manera y al cuarto día cruzó al baño sin quedarse paralizada la mejora fue clara pero lenta las mujeres del fondo empezaron a moverse raro salían temprano volvían tarde como evitando encontrarse con la gente del pasillo un día las vimos meter sus cosas otra vez en cajas y bolsas sin platicar con nadie sin despedida En una tarde se llevaron casi todo. Esa misma semana se fueron.

15:48 No hicieron ruido de mudanza grande. Solo se fueron sin dejar rastro. La casa del fondo volvió a quedar cerrada y sola. En mi casa el problema terminó ahí. Mi mamá cambió la chapa y el seguro. Dejó una luz afuera en la noche. Yo seguí acompañando a mi hermana al pasillo durante un buen tiempo, aunque ya no hubiera vecinas al fondo. Mi hermana tardó meses en dormir sin despertarse. Tenía miedo de escuchar pasos y se asustaba si alguien pronunciaba su nombre desde la calle. En la casa ya no volvió a aparecer ninguna marca, pero el miedo se le quedó pegado un buen rato. Fueron brujas y nos dejaron una cicatriz. Esa semana acabó cuando se fueron de la casa del fondo y después de eso no volvió a pasar nada.