Jan. 1, 2026

Nahuales En El Rancho: Zona Prohibida - Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 No estoy muy seguro de si lo que vi fue un Nahual o alguna otra criatura diferente, pero lo que sí sé es que lo que vivía en aquella casa no podía ser de este mundo. Esto comenzó exactamente cuando tenía ocho años. Vivía en un pueblito en México. No diré la ubicación por obvias razones, pero el lugar era bastante bueno. Uno de los mejores primeros recuerdos que tengo es ir a robar manzanas a la casa de al lado, pues esa casa no tenía dueño Además de que estaba llena de árboles quedaban muchísimas manzanas, las cuales hasta el día de hoy son las mejores manzanas que he comido. Mis padres me tenían prohibido ir a robar manzanas a ese lugar, pero yo creía que el sabor de estas valía la desobediencia. Parecía ser el único en ir por ellas.

0:56 La mayoría de las manzanas que no alcanzaba a tomar se terminaban pudriendo en el suelo. Esta dinámica permaneció por mucho tiempo hasta que un buen día la casa fue habitada. Para muchos, el que fuera habitada me sorprendió, no solo porque había rumores de que el dueño de aquella casa vivía en Estados Unidos y jamás volvería, sino porque las personas que parecieron habitarla llegaron durante la noche mientras todos dormíamos. Ninguno de nosotros había visto los carros de mudanza ni siquiera cuando llegaron. Simplemente, Un día la casa ya tenía luz y se percibía movimiento. Mi padre afirmaba haber escuchado algo a mitad de la noche, pero no le dio mucha importancia y volvió a dormir. A mí me parecía algo intrigante tener vecinos nuevos, y en cuanto mi madre me dijo que iría a darles la bienvenida como solía hacerlo con las nuevas personas, rápidamente me apunté para ir y conocer a los nuevos vecinos. Mi madre fue insistente en tocar, pues la puerta no fue atendida. Ya estábamos a punto de irnos cuando la puerta se abrió. Mi madre volvió a sonreír, pero en el momento en que vio a la persona del otro lado, Era un hombre delgado, tal vez demasiado. Yo pensé que estaba enfermo, pues tenía unas ojeras muy marcadas y su piel, a diferencia de la de todos en el pueblo, era extremadamente blanca. Este nos preguntó quién éramos y qué hacíamos allí, a lo

2:27 que un poco impresionada por aquel hombre. Mi madre le dio la comida que había llevado para darle la bienvenida. Me pareció un poco extraño que no me presentara por mi nombre ni tampoco dijera el suyo. Solo dio la comida y luego de dar una breve bienvenida, dijo que debíamos irnos. Me tomó fuerte de la mano para alejarme rápidamente de aquella casa. Le pregunté el motivo por el que hacía eso. Incluso para mi edad pensé que se había portado bastante grosera, pero mi madre no me dio ninguna explicación. Por el contrario, una vez que estuvimos lo suficientemente lejos para que nadie pudiera escucharnos, me dijo que tenía prohibido ir a aquella casa, sin importar si alguien me hablaba o me ofrecía algo. Tenía estrictamente prohibido acercarme a esas personas que vivían allí. Sin importar lo que dijeran, jamás debía ir a esa casa de nuevo. Quise preguntar el motivo, pero ella se veía tan alterada que para que no se sintiera más así, ya no pregunté más.

3:31 Lo único que me preocupaba de aquella orden de mis padres era que en poco tiempo las manzanas comenzarían a madurar. Ahora que la casa tenía dueño, no tenía idea de si podía simplemente pasar a tomarlas. Cuando eres niño, no piensas mucho en las consecuencias de tus actos. Yo quería manzanas a toda costa, Y después de algunos días en los que atendí las órdenes de mis padres y no acercarme a aquella casa, igualmente mi deseo por comer manzanas me hizo decidir ir durante la tarde. Aún parecía que los dueños no parecían importarles las manzanas. Todas las manzanas seguían allí y pensaba que no notaría si les faltaban algunas.

4:12 Entré por la cerca rota que estaba en la parte trasera de mi jardín. por donde siempre entraba. Mi plan era quedarme solo para recoger las manzanas de los primeros árboles, muy lejos de cualquier ventana de la casa. Justo esos árboles eran los que tenían menos manzanas maduras. Pensé en irme y esperar a que éstas maduraran, pero pensé que si ya había hecho todo el esfuerzo de desobedecer a mis padres e ir hasta allí, Al menos debía obtener algo a cambio. Me acerqué un poco más, solo para tomar algunas. Encontré un árbol que estaba a la mitad del terreno y pensé que allí sería perfecto, pues no solo tenía manzanas maduras, sino que lo creía lo suficientemente alejado de cualquier ventana para que no pudieran verme. Comencé a tomar algunas y a guardarlas en la canasta que llevaba conmigo, pero algo raro comenzó a sentirse. No podría decir qué era lo que sucedía, solo sabía que había algo diferente en el lugar, algo que sin duda estaba haciendo que todo se sintiera bastante incómodo. Pensé por un momento que tal vez me habían descubierto los vecinos y me estaban viendo, pero miré a todos lados sin ver a nadie. El ambiente incómodo aumentó y en un momento ya tenía lo suficiente y lo mejor era irme. Tomé mi canasta y comencé a caminar hacia la cerca, de la cual me había alejado un poco más de lo que creía. Dada la incomodidad, me encontraba acelerando el paso.

5:45 No avancé mucho cuando escuché pasos. No eran pasos humanos, eran como los de un perro, un perro muy, muy grande, cuyos pasos parecían acercarse a toda velocidad hacia mí. Aunque no podía ver a ningún perro, solo oía sus pisadas. caminé aún más rápido intentando salir de ahí lo más pronto posible pero aquello sólo empeoró pronto comencé a escuchar gruñidos no eran gruñidos comunes había escuchado perros gruñir antes y esto era bastante diferente era más como si un ser humano gruñera pero de una forma que haría que sus cuerdas vocales comenzaran a lastimarse en serio me dio mucho miedo por lo que comencé a correr tirando algunas de mis manzanas en el camino Pero eso era lo último que me importaba en ese momento. Logré salir tan rápido que incluso me arañé la espalda con la cerca, pero no importaba porque por fin estaba afuera. Una vez que estuve del otro lado, miré hacia atrás y nuevamente no pude ver a nadie, ni al perro, ni nada.

6:50 Vi que solo quedaban dos manzanas y eso me hizo sentir mal, pues todo aquel tormento lo había pasado por nada. Volví a mi casa y no contarle nada a mis padres. Después de todo, tenía prohibido ir ahí. Pasaron tres días y ya había olvidado el incidente de las manzanas. Inclusive, el miedo se había pasado. Después de todo, en realidad no había visto a ningún perro. Pensé que en cuanto los primeros árboles tuvieran manzanas más maduras, yo volvería. Aquel día, mientras volvía de la escuela, vi al hombre que se encontraba afuera de su casa, sentado, parecía estar tomando el sol. Su cerca me dejó verlo perfectamente, y en cuanto me vio, me sonrió. Su sonrisa no era particularmente aterradora. Pero el hecho de que me sonriera de esa forma se me hizo raro. Comenzó a llamarme y a decirme que fuera, que tenía algo para regalarme. Yo me quedé en shock.

7:49 Mi madre me había dicho perfectamente que sin importar nada, no debía acercarme a esa casa. Me negué y seguí caminando. Pero mientras lo hacía, aún podía escuchar como el hombre insistía en que fuera, que iba a regalarme dulces. Pero yo solo seguía caminando hacia mi casa. fingiendo que ya no lo escuchaba. Después de este encuentro solo aumentó la incomodidad. Cuando volvía de la escuela, el hombre estaba afuera nuevamente. Parecía estar tomando el sol y trataba de llamar mi atención para que fuera con él. Me preguntaba mi nombre, me ofrecía dulces o me decía lo genial que había quedado su casa por dentro y que sí quería entrar.

8:33 Yo me negaba a cualquiera de estas invitaciones. No solo era porque mi madre me lo había prohibido, sino que todo en él hacía que todos mis sentidos de alarma se dispararan. Un buen día vi que las manzanas en aquellos árboles cercanos ya se encontraban maduras. A pesar de todo lo que había estado viviendo con aquella persona, yo realmente quería comer esas manzanas. Pensé que al estar tan cerca de la reja, en realidad no me iba a ver ni nada parecido. y siempre y cuando fuera muy rápido no pasaría nada. Tomé la canasta y me dirigí hacia la cerca. Ahí me subí para cortar las manzanas.

9:13 En un momento me sentí bastante confiado. No sentía absolutamente nada extraño en el lugar. No sentía que estuviera tan cerca como para que el dueño de la casa me viera. Comencé a escalar el árbol para tomar las manzanas de más arriba. Me encontraba lanzándolas a mi canasta cuando escuché aquella pesada respiración. acompañada de esos pasos que parecían ir hacia mí. Ya sabía que no había forma de que esa persona tuviera un perro. Nunca se escuchaba que le ladrara o jamás lo había visto. No era posible que un perro estuviera ahí. Esos pasos se escuchaban tan cerca que, estando arriba, comencé a buscar el origen. Pensé que si miraba bien lo vería, pero no lograba ver nada. Fue entonces que, en un descuido, rama no resistió mi peso, rompiéndose y haciéndome caer. No había escalado demasiado, por lo que la caída no me rompió ningún hueso. Lo único que pasó fue que me golpeé. Estuve un rato sentado en el suelo recuperando el aire que había perdido en el impacto, cuando sentí una respiración en mi nuca. Giré y vi frente a mí a una criatura. Era un perro, o al menos tenía una forma similar a un perro, pero este era alto. muy alto, creo que fácilmente podría haber medido lo de un caballo, no estoy exagerando, ese perro o lo que fuera que haya sido esa cosa,

10:43 era enorme, su cuerpo entero estaba cubierto por un pelo gris y sucio, o al menos una parte de él, pues había partes como partes de la cara o partes de sus patas que parecían haber perdido el pelo, dejando su piel al descubierto, parecía casi como si se hubiera arrancado pedazos de la misma para alimentarse, Sus ojos caídos y su extraño rostro me aterraron. No recuerdo jamás haberme levantado tan rápido en mi vida como en ese momento. De un salto me puse de pie y comencé a correr con todas mis fuerzas hacia la reja. Salí rasgándome la cara, pero nada de eso me importó. Recuerdo dar un último vistazo hacia atrás mientras me alejaba. Aquella criatura solo se quedó ahí mirándome. llegué temblando a casa casi sin poder hablar por el miedo mi madre se preocupó mucho y tuve que contarle lo que había visto ella aunque se veía asustada por lo que le decía tampoco parecía quererme del todo me reprendió por haber entrado a la propiedad del vecino cuando me había dicho que no me acercara ahí por nada del mundo cuando mi padre volvió a casa fui reprendido por entrar a robar las manzanas Y cuando quise contarle lo que había visto, él me respondió que probablemente solo fue un perro grande que ellos tenían para cuidar el huerto. Traté de convencer a mi padre e incluso a mis amigos de lo que había visto, pero no logré que nadie me creyera. Cada

12:15 noche tenía sueños, lo veía, jamás me atrevía a poner un pie de vuelta en aquel lugar y ni siquiera quería pasar por ahí. Evitaba ese lugar como si fuera un sitio radiactivo, y no había día en que aquel hombre me invitara a pasar a su casa. Cuando cumplí los 13, mi padre decidió darme una mejor educación. Me mandó a la ciudad con unos parientes para que continuara mis estudios de secundaria. Yo ni siquiera tuve que pensarlo demasiado. Lo vi como una oportunidad para liberarme de los sueños y de aquel vecino tan extraño que parecía cada vez más enfermo y deteriorado cada vez que lo veía. Fue así como me fui de aquel pueblo y no volví. Mis padres iban a visitarme a la ciudad en lugar de yo a ellos. Me acostumbré rápido a la vida por allá, y poco a poco fui olvidando lo que pasó aquella vez.

13:07 No es que lo olvidara, es solo que cuando intentaba recordarlo no podía ver del todo los detalles de aquel animal, por lo que comencé a creer que lo que vi no fue más que un perro muy grande, tal vez un gran danés algo enfermo. De otro modo, no había posibilidad de que aquello existiera de verdad, y comprendía perfectamente por qué nadie me había creído cuando intenté contárselo. Cuando tenía unos 20, mi madre me comentó que la razón por la cual me tenía prohibido siquiera acercarme a la casa de aquellos vecinos, era que aquel día en que ella fue a presentarse conmigo, pudo ver un horrible altar que era de brujería al fondo. Además de que había escuchado rumores de cómo esas personas habían hecho un pacto con el diablo en busca de riqueza y poder. Al parecer, las personas afirmaban ver gente entrar a su casa, pero jamás volvían a salir. Aquella vez fue la única vez que escuché hablar de nuevo sobre aquella casa. Para ese momento había superado casi los sueños. Lo último que quería era pensar en ello. aunque había noches en las que aún podía soñarlo de vez en cuando. Los años pasaron rápidamente hasta que tenía 25. Ese fue el año en que mi madre murió, exactamente dos años después que mi padre.

14:32 No había ido al pueblo durante mucho tiempo, pero la casa estaba a mi nombre y tenía que sacar algunas de las pertenencias de mis padres. Todo estaba casi igual. Era como si el pueblo se hubiera detenido en el tiempo. Al llegar a la casa de mis padres... Pude darme cuenta de algo. La casa de al lado, aquella que tanto me había aterrorizado, estaba completamente abandonada, sino que parecía que se habían ido a toda prisa, dejando incluso cosas en la puerta. Estaba obstruida por tablas y había basura por todos lados. Cuando estaba abandonada cuando yo era niño, la casa no estaba así. No podía comprender cómo había llegado a ese grado de abandono. No me metí y mejor fui por las cosas de mis padres. Estaba terminando de empacar las últimas cosas cuando noté que a través de la ventana de la cocina se veían aquellos árboles.

15:29 Recordaba que en aquel tiempo deberían estar llenos de manzanas pero no lo estaban. Parecía que se habían muerto hacía mucho tiempo. Ya no daban frutos. Estuve mirando aquel cuarto por mucho tiempo, recordando lo que había pasado aquel día, el último día que recogí manzanas, a pesar de que había estado por años convenciéndome de que lo que había visto no podía ser real. Algo en mí jamás lo creyó del todo, y ya que no pensaba regresar al pueblo nunca más, pensé que aquella podría ser mi última oportunidad de darle un cierre a todo eso. Sabía que la casa ya se encontraba abandonada, pero no me importó.

16:10 Fui allí únicamente para quitarme el miedo de no volver a poner un pie en ese lugar. Fui hasta allí y salté la cerca, pues en ese momento ya habían reparado el hueco por el que solía entrar. Recuerdo haber caminado mucho tiempo, mirando los árboles muertos. Tenía la esperanza de encontrar alguno que aún estuviera dando manzanas, pero todos parecían secos y sin vida. Eso me puso un poco triste, pero seguí caminando hasta que llegué a la casa. Me quedé mirándola fijamente por un rato. Tenía una ventana rota, pero lo que más me llamó la atención fue que la puerta trasera parecía estar entreabierta. Me pareció raro que la puerta de enfrente estuviera obstruida por tablas, mientras que la puerta trasera estaba abierta. Pensé que tal vez alguien ya había entrado para saquear lo poco que habían dejado los vecinos y al irse no se molestó asegurar la puerta.

17:08 Para ese momento ya estaba tranquilo, pensando que seguramente lo que vi en realidad sí había sido un perro común, tal vez algo enfermo, y con el miedo y la mente disparatada de un niño, todo podía ser posible. Caminé hacia la casa y abrí la puerta. Me estuve paseando entre la oscuridad. Había muchísimo polvo y todo despedía un aroma rancio, a viejo. No tenía mucha luz, pero era suficiente para poder andar sin muchos problemas. Algo me detuvo en seco. Escuché una respiración pesada, una respiración que me resultaba muy familiar. Miré hacia todos lados sin lograr ver nada.

17:50 Comencé a caminar hacia la salida, pero justo cuando salí la respiración se hizo más fuerte. Me di cuenta de que el dueño de aquella respiración estaba al final del pasillo, el cual no podía ver bien debido a la falta de luz. Pensé que podría tratarse de algún animal o tal vez de un vagabundo. Escuché algo rodar hacia mí. Era una manzana, pero parecía mordida. Lo que me pareció aún más extraño fue que donde la habían mordido, parecía haber sido envenenada, como si le hubieran inyectado una toxina que la había dañado. Miré la manzana por un segundo y cuando levanté la mirada, vi cómo se asomó aquel perro.

18:34 No cabía duda, era el mismo perro que había visto aquel día. El mismo tamaño, los mismos ojos y aunque no podía verle el cuerpo, sabía que le seguía faltando la piel. Me miró directamente. solté un grito y corrí lo más rápido que pude hacia afuera de la casa tomé las cosas de mis padres y salí de allí sin mirar atrás nunca volví al pueblo no sé si aquella cosa sigue allí o qué era exactamente he pensado que podría tratarse del mismo vecino o tal vez algo que él mismo invocó en su pacto con el diablo lo único que estoy seguro es de que aquella cosa era real y probablemente aún continúe allí