Me Cerró Los Caminos Con Brujería: La BRUJA De La Banqueta - Historias De Terror - REDE
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0:05 Crecà en un pequeño pueblo, y la gente, se podrÃa decir, no era precisamente muy estudiada. No lo digo con el afán de ofender. Solo creo que es importante mencionarlo porque tuve algo asà como la fortuna y, al mismo tiempo, la desgracia de nacer con una peculiaridad genética que muy pocos tienen. TenÃa un ojo gris y el otro azul. Esto se llama heterocromÃa. Muchas personas aseguran que es como sacar la loterÃa genética. por lo rara que es esta condición, pero en el lugar donde crecà no era algo de lo cual estar orgulloso, ni mucho menos algo alabado, era todo lo contrario. Toda mi vida fui tachado de brujo, todavÃa no entraba ni siquiera al primer año de primaria, y un dÃa mientras hacÃa unos recados para mi madre, algunas personas me arrojaron piedras, gritando que me alejara porque seguro les iba a lanzar una maldición. Estas personas no eran niños de mi edad, sino adultos. Por desgracia, tampoco conté con una red de apoyo familiar porque mis propios padres creÃan lo mismo. La mayorÃa de las personas en el pueblo eran muy pobres, y eso no era diferente para mi familia. A pesar de que no estábamos en las peores situaciones, mi padre siempre me culpaba de que no hubiera suficiente, diciendo que yo traÃa maldiciones y que mi nacimiento habÃa estado maldito desde el principio. por lo que supe después durante los nueve meses en los que
1:35 mi madre estuvo embarazada de mÃ. Hubo varios problemas en la cosecha y una infestación de insectos que afectó al pueblo y tardaron mucho en exterminar. Por supuesto, esto no ayudó para nada en la percepción que el pueblo tenÃa sobre mÃ. No recuerdo haber tenido un solo dÃa tranquilo en ese lugar. TenÃa tres hermanos mayores que ayudaban a mi padre en el campo. Cada dÃa viajábamos al siguiente pueblo, donde habÃa un mercado más grande. Por lo general no me dejaban cobrar o vender porque mis padres creÃan que yo traerÃa mala suerte y arruinarÃa el negocio. Tampoco se atrevÃan a dejarme solo en casa porque pensaban que mi presencia ahà también les traerÃa desgracias. Casi siempre me ordenaban sentarme en una caja a medio metro del puesto. Recuerdo que un dÃa hacÃa mucho frÃo. SentÃa que las manos se me entumecÃan cuando una mujer pasó a mi lado.
2:34 De una manera casi imposible, desprendÃa de su cuerpo mucho más frÃo que el que habÃa a mi alrededor. Era como si fuera de hielo, pero no llevaba suéter ni ropa gruesa. Pareció no notar mi presencia y siguió caminando. Pero apenas dio uno o dos pasos más, se detuvo, regresó y me miró directamente a los ojos. Me sentà muy incómodo, movÃa mi cabeza en varias direcciones, casi como si yo fuera un animal que estuviera examinando para comprar. Sus manos eran literalmente como hielo y sus uñas muy largas. Me preguntó si mis ojos eran reales o si estaba usando lentes de contacto. Yo jamás habÃa escuchado sobre lentes de contacto, pero no le respondÃ. HabÃa algo en ella que me hacÃa sentir desconfianza. Luego preguntó dónde estaban mis padres.
3:27 Miró el puesto de al lado, les habló y les preguntó si no estarÃan interesados en venderme. Los señores pensaron que se referÃa a alguno de sus hijos y se negaron, pero en cuanto entendieron que se trataba de mÃ, corrigieron el error y señalaron dónde estaban mis padres. La mujer se acercó a ellos y les hizo la misma pregunta. Yo le rogaba que mi padre no lo hiciera. Pero su única respuesta fue preguntarle cuánto estarÃa dispuesta a pagar. Hasta el dÃa de hoy desconozco cuánto le ofreció porque le susurró la cantidad al oÃdo. Cerraron el trato en ese mismo momento. Ni mi madre ni mis hermanos intentaron detenerlo.
4:08 Al contrario, parecÃan felices de deshacerse de mÃ. Yo tenÃa unos ocho años. Ya ha pasado mucho tiempo. Todo ocurrió muy rápido. Creo que entré en una especie de shock, no puedo asegurarlo. Solo sé que, de un momento a otro, estaba abordando un autobús con aquella mujer rumbo a la Ciudad de México. Ni siquiera recuerdo que alguno de mis padres se despidiera de mÃ. ParecÃan demasiado felices de que ya no fuera su problema. Esta mujer no me dirigió la palabra en todo el viaje, que duró muchas horas. Salimos del pueblo como a las 4 de la tarde y llegamos a nuestro destino por la madrugada. Apenas crucé la puerta de su casa, un olor muy fuerte me llegó, como ese olor que desprenden las hierbas cuando las pisas.
4:56 Asà olÃa toda su casa. Me dijo que entrara, pero que debÃa quitarme los zapatos siempre que entrara, según ella, porque habÃa muchas malas vibras afuera y ya tenÃa suficientes. En ese momento no entendà lo que quiso decir. Todo estaba pasando tan rápido para mà que solo seguÃa órdenes esperando no molestarla. Me mostró dónde iba a dormir. Me sorprendà mucho porque nunca habÃa tenido un cuarto para mà solo. Jamás habÃa dormido en una cama tan cómoda. Como mencioné antes, ella no me daba detalles de nada ni explicaciones sobre por qué me habÃa comprado. Solo me dijo que me durmiera.
5:38 Era un lugar nuevo y como ya era de madrugada no podÃa dormir. Me revolvÃa en la cama tratando de descansar, pero cualquier ruido mÃnimo me hacÃa abrir los ojos de nuevo. En esa casa se escuchaban muchos sonidos extraños. Al llegar era evidente que solo estábamos ella y yo, pero podÃa oÃr pasos, como si varias personas caminaran afuera de las habitaciones. Algunas veces eran pasos que sonaban como tacones de mujer, otras como pisadas de hombre. En un momento escuché algo parecido al sonido de un perro. Me refiero al sonido de las uñas largas golpeando el suelo. Pero cuando llegué a su casa no vi ningún perro. En su corral habÃa entre siete y diez gallinas negras, pero no habÃa rastro de perros ni de otra mascota. En el momento que comenzó a amanecer decidà levantarme. En el pueblo mi padre solÃa despertarme a esa hora para empezar con las tareas.
6:37 Y yo creà que tal vez aquella mujer me habÃa llevado para eso. Salà del cuarto y caminé descalzo por el piso frÃo. Todo estaba tan silencioso que por un momento pensé que ella también estaba dormida. No sabÃa cuál era su habitación. Estaba a punto de regresar y esperar a que ella viniera por mÃ, pero comencé a escuchar algo que venÃa de la última puerta del pasillo. Al principio pensé que eran rezos. En mi pueblo todos eran muy apegados al catolicismo, pero puse más atención y noté que esos rezos no eran católicos. Estaban en un idioma que no conocÃa. Me acerqué un poco a la puerta con la intención de preguntarle si necesitaba que alimentara a las gallinas o al menos saber por qué me habÃa llevado con ella. Toqué un par de veces, pero los rezos no se detuvieron como si no pudiera escucharme. Abrà la puerta y estaba de rodillas frente a un gran altar que ocupaba toda la habitación. HabÃa muchas veladoras y en el centro una gran roca con la imagen de alguien tallada. No pude identificar de quién se trataba. Ella seguÃa rezando y no parecÃa haberse dado cuenta de mi presencia.
7:51 La habitación estaba muy oscura, por la poca luz que entraba desde la puerta. Pude ver varias repisas con botellas de colores. HabÃa algo dentro de cada una de ellas, no podÃa distinguir qué. En ese momento jurarÃa que algo dentro de las botellas se movÃa, pero no pude fijarme más porque la mujer volteó hacia mÃ. Sus ojos estaban completamente negros. Ella giró su cabeza y bebió algo de una botella que tenÃa en el suelo. Volvió a mirarme y sus ojos ya eran normales, pero yo estaba asustado. Se levantó y comenzó a gritarme, diciendo que jamás debÃa interrumpir algo como eso, porque a él no le gustaba que interrumpieran sus rituales. Yo estaba tan asustado que ni siquiera pude preguntarle a quién se referÃa. Después me ordenó regresar a mi cuarto y no salir hasta que ella me lo permitiera. No estoy muy seguro de cuánto tiempo estuve encerrado en mi cuarto. Debieron ser varias horas porque comenzó a darme mucha hambre, pero aún asà tenÃa demasiado miedo de salir. No querÃa que ella volviera a enojarse conmigo.
9:02 En algún momento me quedé dormido. Tampoco puedo decir cuánto tiempo dormÃ, pero mientras dormÃa comencé a sentir algo acariciando mi cara. Al mismo tiempo, se sentÃa como si me estuvieran dejando agua sobre el rostro y el cuerpo. Me desperté más consciente y me di cuenta de que no era un sueño. Aquella mujer estaba pasando hojas de pirul sobre mi cuerpo. Esto ya era bastante extraño, pero al girar la cabeza hacia donde ella estaba, vi que llevaba una máscara. Esta también tenÃa los ojos negros y parecÃa diseñada para verse lo más anciana posible. con muchas arrugas y algo parecido a pelo lleno de canas pegado a ella.
9:45 Del susto, intenté gritar y alejarme, pero antes de que pudiera hacerlo, la mujer colocó su mano en mi pecho y me empujó de nuevo a la cama. No parecÃa que estuviera empleando mucho esfuerzo, pero aún asà sentà como si un montón de rocas estuvieran sobre mi cuerpo, impidiéndome moverme. luego comenzó a decir palabras en un idioma desconocido para mà mientras lo hacÃa acarició mi cabello y retiró su mano de mi pecho sentà como si algo dentro de mà fuera jalado hacia afuera después pareció regresar fue una sensación confusa como si algo me levantara y luego me soltara ella se burló un poco salió del cuarto pero antes de irse me dijo que habÃa comida para mà en la mesa no sabÃa qué hacer simplemente la obedecà la verdad es que cocinaba muy bien o al menos eso es lo que recuerdo mientras terminaba de comer se sentó a mi lado y me miró por un rato luego me preguntó si sabÃa por qué me habÃa comprado le dije que no ella me dijo que era porque yo era muy especial y que muchas personas no podÃan apreciar lo especial que era También me dijo que mi alma era muy poderosa y que si le hacÃa caso podrÃa tener todo lo que quisiera en este mundo, juventud eterna o mucho dinero. Al principio no le creÃ, pero entonces ella me dijo que tenÃa más de 80 años. Esto me sorprendió mucho porque no aparentaba más de 40. Creo que
11:19 le pregunté cómo se habÃa mantenido tan joven y me respondió que era un secreto. Me dijo que habÃa hecho muchos acuerdos con su señor para mantenerse de esa manera y que por eso envejecÃa mucho más lento que los demás. Yo sé que esto suena increÃble, pero en algún momento, mientras vivÃa con ella, vi su acta de nacimiento. Les puedo garantizar que lo que me dijo era real. También descubrà más tarde de qué se trataban esos acuerdos. Estuve viviendo con ella alrededor de dos meses. Durante ese tiempo no pasó nada que yo pudiera llamar extraño. No parecÃa que me hubiera llevado allà para ser su aprendiz ni nada parecido. A veces me pedÃa que le pasara algunas cosas o que cortara hierbas raras en un orden especÃfico.
12:08 Pero fuera de eso, mi única tarea era ir al mercado o alimentar a sus gallinas. A pesar de todo, siempre me recordaba que era especial. En aquel momento no lo entendÃa del todo, pero sus palabras me ayudaban bastante con mi autoestima. Ya no me sentÃa como una persona horrible o maldecida. Llegué a pensar que esa señora era buena. Durante ese periodo aprendà más o menos a moverme por la ciudad y a usar el dinero. Pero después de este tiempo, durante cinco noches seguidas, cuando cenaba, Ella siempre me preparaba un té. Después de beberlo y acostarme, me quedaba dormido. Era como si mi cabeza tocara la almohada y cayera en un sueño profundo. Al principio no le di importancia creyendo que estaba cansado, pero mientras pasaban las noches comencé a sospechar que aquel té tenÃa algo que me hacÃa dormir tan rápido. Esas noches comenzaron unos sueños horribles.
13:07 La primera noche no soñé nada, o al menos no lo recuerdo. Pero las siguientes noches soñaba que era un animal y alguien intentaba cazarme. Quise poner a prueba mi teorÃa de que todo se trataba del té que aquella mujer me estaba dando. A pesar de que intenté no beberlo, noté que siempre se quedaba en la habitación para asegurarse de que yo lo bebiera. Ese dÃa se distrajo el tiempo suficiente para que yo lograra retirar la mitad de la taza. Tuve que tomarme la otra mitad, pero al menos creÃa que eso podrÃa comprobarlo de alguna u otra manera. De hecho llegué a mi cuarto. Me tardé un poco más en quedarme dormido que en los dÃas anteriores. Comencé a tener el mismo sueño en el que yo era una especie de animal siendo perseguido por algo. En esa ocasión sà pude ver que parecÃa ser niebla o algún tipo de humo muy espeso de color gris. PodrÃa decirse que era más consciente de todo mi entorno y me daba cuenta del lugar en el que estaba. Era un poco raro porque se trataba de la ciudad, solo que de noche. No pasaban autos ni nada y se sentÃa muy real. Me metà a un callejón que no tenÃa salida y mientras esa espesa nube gris se acercaba, pude darme cuenta de que estaba tomando la forma de aquella mujer.
14:26 QuerÃa escapar, pero no podÃa trepar ni hacer nada. En mi cabeza solo tenÃa el pensamiento de que tenÃa que volver. Me desperté, pero me di cuenta de que no habÃa amanecido, que aún era de madrugada. No solo eso, sino que aquella mujer estaba al lado de mi cama con esa máscara extraña, y mi cama estaba rodeada por un montón de velas negras. Me di cuenta de que se estaban quemando muy rápido y que estaban lanzando mucho humo. Parece que ella aún no se habÃa dado cuenta de que yo me habÃa despertado. Asustado, me rodé fuera de la cama y caà encima de unas velas. Ella pareció muy sorprendida de que yo estuviera despierto. Creo que hasta me preguntó si habÃa bebido todo el té. Asustado, le pregunté qué era lo que estaba haciendo. Me dijo que no estaba haciendo nada malo. Solo querÃa darme una especie de protección contra las maldades del mundo. También me dijo algo asà como que mientras yo dormÃa era el momento en el que mi alma se relajaba mucho más y era más fácil de proteger. Salió de mi cuarto, pero yo me quedé muy asustado. Si ella ya habÃa estado haciendo eso durante las cinco noches anteriores, poniéndome un sedante en el té, lo que sea que estuviera haciendo no me estaba causando ningún bienestar, sino todo lo contrario. durante los siguientes dos dÃas a pesar de que ella me preparaba el té y me animaba a tomarlo yo no querÃa diciéndole que me estaba causando mucho malestar estomacal y que
15:57 ya no querÃa beberlo ella parecÃa enojada cada vez que yo le decÃa que no querÃa tomarlo pero no hacÃa más que insistir en que lo tomara supongo que fue por esa razón que necesitó otra manera de conseguir lo que querÃa Me dijo que habÃa soñado que una parte de mi espÃritu estaba dañado. Me dijo que en todos nosotros habÃa una especie de espÃritu que tomaba la forma de un animal. La verdad es que no daré muchos detalles porque no logro recordar exactamente qué me dijo, ya que fue una plática de más de dos horas, pero lo que sà me dijo es que mi espÃritu animal era un perro. y que ya habÃa soñado que estaba en peligro. También me dijo que tenÃa que hacerme una limpia para tratar de quitarme esa maldad. Me explicó que esa era la razón por la que habÃa estado haciendo eso mientras dormÃa. La verdad es que no sabÃa cómo decirle que nada de eso me daba confianza o que no querÃa hacer tal cosa, y solo permità que pasara.
17:03 Ella hizo un cÃrculo de veladoras negras alrededor de mÃ. Se veÃa casi como el que habÃa visto cuando desperté aquella noche. Me dijo que por nada del mundo debÃa salir del cÃrculo, hasta que ella me lo indicara. Ambos entramos a esa habitación donde ella estaba mi primera mañana en ese lugar. Pero lo que se me hizo raro es que una vez que entré, parecÃa que ya habÃa cubierto aquellas botellas que yo habÃa visto con algunos trapos. El ritual comenzó y cada vez empezó a ponerse más extraño. No solo me estaba limpiando con ramas de pirul mientras caminaba alrededor mÃo repitiendo muchas palabras en un idioma desconocido, sino que cada vez que decÃa esas palabras yo comenzaba a sentirme más débil, como si cada vez que me pasaba las ramas de pirul por el cuerpo se llevara un poco más de mi energÃa. SentÃa que iba a desmayarme en cualquier momento y no podÃa siquiera hablar. En un momento, ella colocó su mano contra mi pecho y fue casi como si quisiera sacar algo dentro de mÃ.
18:07 De nuevo, sentà lo mismo que sentà la primera tarde allÃ. Ella trataba de sacar algo que estaba pegado a mà y me dolÃa mucho cada vez que intentaba tirar de él. No sé por qué, pero comencé a pensar que lo que ella estaba haciendo iba a terminar por matarme y tenÃa que salir de allÃ. Intenté ponerme de pie, pero ella trataba de impedirlo, colocando su mano para que me volviera a sentar y me repetÃa que no podÃa hacerlo. TodavÃa no sé cómo o si fue alguna especie de momento de adrenalina, pero no solo me levanté, tirando varias velas al salir del cÃrculo, sino que también choqué contra una de las estanterÃas, haciendo que todas las botellas que estaban ahà se cayeran. Ahà pude ver que dentro de ellas habÃa lo que solo puedo describir como fetos de animales que comenzaban a evaporarse unos segundos después de tocar el piso. Ella gritó muy fuerte y como pude salà de la habitación. Ella venÃa detrás de mÃ, pero logré abrir la puerta y correr fuera de la casa. Desconozco en qué momento dejó de perseguirme. Yo estaba mareado. pero por suerte me encontró una amable viejita que me llevó a una casa hogar. Aquella mujer no sé si me buscó o no, pero al menos sà sé que nunca más la volvà a ver. Hasta la fecha no sé qué pasó con ella.
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