Aug. 22, 2026

Lo Que Este Guardia Vio Entre Las Tumbas Le Cambió La Vida Para Siempre - Historias De Terror - REDE

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0:05 Trabajé como guardia nocturno en un panteón durante varios años. Éramos dos por turno. Uno se quedaba cerca de la entrada y el otro hacía los recorridos. Pero para entrar a la parte vieja teníamos que ir juntos. También nos habían dejado claro que si encontrábamos a alguien dentro después del cierre o escuchábamos algo fuera de lo normal, debíamos avisarnos antes de acercarnos. Yo conocía esas reglas y las había escuchado muchas veces. Aunque en ese tiempo no siempre las tomaba con la seriedad que debía. La noche en que ocurrió todo estaba trabajando con Pedro, un compañero que llevaba más años que yo en el panteón. Habíamos pasado varias horas sin novedad cuando escuchamos unos golpes en la parte vieja. Los dos volteamos hacia el mismo lado y nos quedamos atentos. Pedro me dijo que esperara, que terminaría lo que estaba haciendo y entraríamos juntos. Yo le respondí que solo iba a acercarme para ubicar de dónde venía el ruido, pero él insistió en que no fuera solo.

1:11 Aún así, tomé la lámpara, el radio y el bastón, y me fui antes de que pudiera acompañarme. Caminé por el pasillo principal sin ver nada fuera del lugar. Seguí avanzando hasta que escuché otro golpe y me detuve. Miré entre las tumbas y distinguí varias luces pequeñas. Estaban juntas y no se movían. Entonces vi que eran velas. Le avisé a Pedro por radio y él volvió a pedirme que regresara. Le dije que iba a revisar desde lejos y que enseguida volvía. Luego seguí caminando. Me acerqué por uno de los pasillos laterales, hasta encontrar un punto desde donde podía mirar sin que me vieran. Me quedé detrás de un mausoleo y vi a un hombre arrodillado entre las tumbas. Tenía varias velas encendidas frente a él, un recipiente en el suelo y restos de un animal. Movía las manos sobre el recipiente mientras hablaba en voz baja.

2:08 No entendía las palabras, pero escuchaba que repetía algunas frases. Recuerdo que me quedé observándolo unos momentos, concentrado en lo que hacía frente a las velas. Debí regresar, pero quise ver mejor. Salí un poco de donde estaba y avancé varios pasos. Al pasar junto a una tumba, golpeé una maceta con el pie, cayó al suelo y se quebró. El hombre dejó de hablar y dejó las manos quietas, y yo también me detuve. Después levantó la cabeza y miró directamente hacia mi lado. Retrocedí y volví a cubrirme detrás del mausoleo. Tomé el radio para avisarle a Pedro, pero antes de hablar escuché movimiento al otro lado. Esperé unos segundos y me asomé, pero el hombre ya no estaba junto a las velas. Miré a los lados tratando de encontrarlo entre las tumbas, pero no lo vi. Las velas seguían encendidas y el recipiente estaba en el mismo sitio.

3:08 Le hablé a Pedro y le dije que había un hombre haciendo un ritual, que me había visto y que ya no sabía dónde estaba. Pedro me ordenó que saliera de esa zona y regresara con él. Guardé el radio y empecé a caminar hacia el pasillo principal, primero rápido y luego más deprisa. Cuando escuché movimiento detrás de las tumbas, el ruido venía de mi espalda. Escuchaba tierra y graba moverse, luego se detenía. Yo avanzaba y volvía a escucharlo. Me detuve una vez para alumbrar hacia atrás. Recorrí con la lámpara los espacios entre las tumbas y no encontré a nadie. Cuando bajé la luz, escuché una respiración fuerte en uno de los pasillos laterales. Apagué la lámpara y me escondí detrás de otro mausoleo. Pensé que el hombre me seguía y que la luz podía revelar dónde estaba. Así que me agaché y mantuve el radio pegado al cuerpo para que no hiciera ruido. Escuché pasos acercándose, pero después el sonido cambió. Había un roce contra el suelo, seguido de golpes cortos sobre la grava. No sabía de qué lado venía y por eso no salí. Permanecí ahí hasta que el ruido pasó cerca y se alejó unos segundos. Aproveché ese momento para moverme. Salí de mi escondite, crucé hacia otro pasillo y avancé sin encender la lámpara. Apenas había recorrido unos metros cuando escuché un gruñido detrás de mí.

4:37 Me detuve y apreté el bastón con una mano. No era una voz humana ni un ladrido. Era un sonido bajo, seguido por una respiración pesada. Volví a cubrirme detrás de una tumba y miré hacia el lugar de donde venía el ruido. Vi algo moverse entre las sepulturas, avanzaba pegado al suelo y desaparecía cada vez que pasaba detrás de una tumba. Alcancé a verlo otra vez unos segundos después, más cerca. En la oscuridad no distinguía el cuerpo completo, solo algunas partes cuando cruzaba por los espacios abiertos. Busqué el radio para llamar a Pedro, pero antes de tocarlo, escuché la respiración al otro lado del mausoleo. Me quedé quieto.

5:21 Entonces vi una mano apoyarse en el suelo, muy cerca de donde estaba escondido. Los dedos tenían tierra y las uñas sobresalían bastante. La mano permaneció ahí un momento y luego se retiró. Escuché otro gruñido. Encendí la lámpara y alumbré hacia adelante. Solo fue un instante, pero vi suficiente. Frente a mí había una figura grande, cubierta de pelo negro, con hocico largo y las patas apoyadas en el suelo. No vi al hombre que había estado frente a las velas. Vi aquello a pocos pasos de mí. Apagué la lámpara y empecé a retroceder. La criatura levantó la cabeza hacia mí y se quedó quieta. Entonces entendí que ya sabía dónde estaba. Salí de mi escondite y corrí entre las tumbas, sin detenerme a buscar el pasillo principal. Escuchaba a la criatura detrás de mí, las patas golpeaban el suelo y el gruñido se acercaba cada vez más. Saqué el radio mientras avanzaba y alcancé a decirle a Pedro que no entrara solo. No pude explicarle nada más, porque tropecé con el borde de una tumba y tuve que apoyar una mano en el suelo para no caer. Me incorporé rápido y miré hacia atrás. La criatura estaba entre las sepulturas, y desde donde me encontraba pude verla mejor. Tenía el cuerpo cubierto de pelo negro, el hocico largo y las patas delanteras más largas de lo normal. Mantenía la cabeza

6:51 baja y la boca abierta. Yo levanté el bastón y retrocedí sin apartar la vista. La criatura avanzó unos pasos, se detuvo y volvió a moverse. No ladró. Solo gruñía y mostraba los dientes. Seguí retrocediendo hasta que tuve espacio para girarme, y en cuanto lo hice, escuché el golpe de las patas detrás de mí. Alcancé a dar varios pasos antes de que se lanzara. Me giré con el bastón levantado y golpeé hacia un costado. Sentí el impacto en el cuerpo de la criatura y logré desviarla. Cayó junto a una tumba y yo aproveché para correr de nuevo. No llegué lejos, recibí un golpe fuerte en la espalda y caí de frente. La lámpara salió despedida y el bastón quedó a poca distancia. Intenté incorporarme, pero la criatura me sujetó de la pierna. Sentí los dientes apretando y grité.

7:46 Pateé con la pierna libre varias veces hasta golpearla y conseguí que me soltara. Me giré sobre el suelo, estiré el brazo y alcancé el bastón antes de que volviera a acercarse. Golpeé sin medir la fuerza. Y el bastón le dio en la cabeza y la criatura retrocedió. Aproveché esos segundos para arrastrarme hasta una tumba y sujetarme del borde. La pierna me dolía demasiado y no podía apoyarla bien, pero logré levantarme. La criatura seguía frente a mí, moviéndose de un lado a otro sin perderme de vista. Levanté el bastón otra vez y traté de mantenerlo entre los dos. Entonces la criatura apoyó las patas traseras con fuerza y levantó el cuerpo. No quedó completamente derecha, pero se sostuvo lo suficiente para quedar por encima de mí. Las patas delanteras quedaron levantadas y ahí vi las garras, largas y cubiertas de tierra. Abrió la boca y vi los dientes completos.

8:47 Me pegué a la tumba y sostuve el bastón con las dos manos y la criatura se lanzó antes de que pudiera moverme. Tiré el golpe pero fallé. Sentí las garras en el hombro y luego en el brazo. El dolor me hizo perder el equilibrio y caí de lado. Me cubrí la cabeza y la cara con los brazos mientras la criatura volvía a golpearme. Moví el bastón desde el suelo tratando de mantenerla lejos. En uno de esos movimientos sentí que le pegaba otra vez en la cabeza. La criatura retrocedió y me dejó espacio. Me arrastré, apoyé una mano en la tumba y conseguí volver a ponerme de pie, aunque la pierna seguía sin responder bien. A lo lejos escuché la voz de Pedro por el radio.

9:33 El aparato estaba tirado varios metros atrás y no podía alcanzarlo. Intenté gritar, pero la voz apenas me salió. La criatura volvió a acercarse despacio. Tenía sangre alrededor del hocico y respiraba con fuerza. Yo mantuve el bastón levantado y esperé. Cuando volvió a lanzarse, traté de cubrir el pecho con el bastón, pero el golpe me hizo perder el equilibrio. Caí hacia atrás y mi cabeza chocó contra el borde de una tumba. Después de eso, mis recuerdos quedaron separados. Recuerdo estar en el suelo con una pierna atrapada debajo del cuerpo. Recuerdo un gruñido muy cerca de mi cara y el peso de la criatura sobre mí. También recuerdo mover los brazos para protegerme y sentir otro golpe en el hombro, y luego escuché voces a lo lejos. Era Pedro.

10:27 Había entrado con otro trabajador que todavía estaba en el panteón. Los dos gritaban mi nombre mientras avanzaban por los pasillos. La criatura dejó de atacarme y bajó al suelo. Alcancé a levantar la cabeza y la vi alejarse entre las tumbas, y corrió en cuatro patas hasta perderse en la oscuridad. Pedro llegó primero, se agachó junto a mí y empezó a hablarme para que reaccionara. Yo escuchaba su voz, pero me costaba responder. Tenía sangre en la ropa, el brazo y la pierna, y apenas podía moverme. El otro trabajador se quedó cerca, mirando hacia el lugar por donde se había ido la criatura. Mientras Pedro pedía ayuda, yo repetía que había algo entre las tumbas y que no fueran hacia allá. Pedro me preguntó qué me había atacado primero le dije que había sido el hombre y después le dije que era un animal la verdad no pude explicar más mientras esperábamos Pedro encontró mi lámpara y el radio también vio el bastón tirado y las manchas de sangre sobre el suelo me preguntó dónde había visto al hombre y alcancé a señalar hacia la zona de las velas él no fue a revisar permaneció conmigo y siguió hablándome para que no perdiera el conocimiento Cuando llegaron los paramédicos, me revisaron ahí mismo y después me colocaron en una camilla.

11:52 Tenía heridas profundas en el hombro y en el brazo, además de la mordida en la pierna y el golpe en la cabeza. Mientras me sacaban por el pasillo, mantuve la vista hacia las tumbas, esperando ver otra vez a la criatura entre los espacios oscuros. Pero no apareció. Pedro caminó junto a la camilla hasta la salida. Yo seguía consciente. aunque apenas podía hablar. Antes de que me subieran, volví la cabeza hacia el interior del panteón y vi a los dos trabajadores quedarse cerca de la entrada. Después cerraron la puerta de la ambulancia. Pasé varios días recuperándome, pues las heridas del hombro, el brazo y la pierna tardaron en cerrar, y el golpe en la cabeza me dejó mareado durante un tiempo Cuando pude caminar mejor, todavía sentía dolor al apoyar la pierna y tenía el brazo rígido.

12:46 Pedro fue a verme cuando ya estaba más estable. Hablamos poco al principio porque yo seguía cansado y él tampoco insistió. Después me contó que otros trabajadores habían encontrado antes velas, restos de animales y objetos enterrados en la parte vieja del panteón. Ahí entendí. por qué los guardias con más tiempo eran tan estrictos con algunas reglas. Yo conocía esas indicaciones desde que entré a trabajar, pero nunca había preguntado de dónde venían. Pensaba que servían para evitar accidentes o problemas con personas que se metían durante la noche. Pedro sabía que en esa zona habían ocurrido cosas que nadie quería revisar solo. Por eso había insistido tanto en que lo esperara. También hablamos de lo que yo había visto antes del ataque. Fui preciso con una parte, porque después varias personas empezaron a sacar conclusiones. Nunca vi al hombre transformarse.

13:45 Vi al hombre durante el ritual y después dejé de verlo. Y más tarde apareció la criatura. Entre una cosa y la otra hubo un momento en el que no tuve al hombre a la vista. Eso es lo único que puedo afirmar. Pedro no intentó explicarlo. Tampoco me dio una versión distinta. Lo único que añadió fue que cuando llegó hasta donde yo estaba, pensó que ya no respiraba. Esa parte me costó más que cualquier pregunta. Yo apenas recordaba su voz y la del otro trabajador mientras estaba en el suelo. Por eso, escuchar que me habían encontrado en ese estado me dejó varios días pensando en lo cerca que estuve de no salir de ahí. Cuando me dieron de alta y pude moverme por mi cuenta, Regresé una sola vez al panteón. Fui de día y Pedro estuvo conmigo.

14:37 No pensaba volver al turno, solo quería recoger mis cosas y entregar lo que me faltaba del trabajo. Antes de irme, le pedí que me acompañara hasta la parte vieja. Caminamos juntos y llegamos al sitio del ritual. La maceta rota seguía en el suelo. También quedaban restos de cera y la tierra estaba removida. Los trabajadores ya habían retirado los restos del animal. Me quedé ahí unos momentos. No revisé nada ni busqué otras marcas. Tampoco quise acercarme más. Reconocí el lugar. Le dije a Pedro que regresáramos y salimos. En la entrada, entregué mis cosas y confirmé que no iba a volver y nadie intentó convencerme. Después de lo que había pasado, no podía imaginarme haciendo otra ronda nocturna entre esas tumbas. conseguí otro trabajo tiempo después y fui recuperando mi rutina aunque algunas cosas cambiaron desde entonces durante los primeros meses dormía mal me despertaban los ladridos los golpes en la calle y cualquier ruido fuerte cerca de la casa algunas noches abría los ojos y recordaba las garras los dientes el golpe en el hombro y la caída los recuerdos llegaban por partes Con el paso de los meses dejaron de aparecer cada noche, pero nunca desaparecieron por completo. Lo que más se quedó conmigo fue el miedo a los perros negros. Antes de aquello nunca había

16:07 tenido problema con ellos. Había convivido con perros desde joven y podía pasar junto a uno sin prestarle atención, pero después del ataque ya no pude hacerlo igual. La primera vez que vi un perro negro grande después de recuperarme iba caminando por la calle, El animal estaba junto a su dueño y no se acercó a mí. Levantó la cabeza y yo me quedé quieto. Sentí las piernas tensas. Aparté la vista y esperé a que pasaran. Seguí caminando cuando ya estaban lejos. Desde ese día me ocurre lo mismo. Si veo un perro negro grande, mantengo distancia. Si está cerca, me cuesta mirarlo y prefiero apartarme. No necesito que ladre ni que se acerque. Me basta con verlo para recordar aquella noche y mi primera reacción sigue siendo alejarme. Algunas personas reducen lo ocurrido a un ataque de perro y relacionan el resto con el golpe que recibí en la cabeza.

17:07 Nunca discuto con ellas pues no tengo una forma de probar qué era aquella criatura. Tampoco afirmo haber visto una transformación porque no la vi. Mantengo solamente lo que recuerdo con claridad y las heridas que me quedaron. con el tiempo empecé a escuchar una palabra cada vez que alguien hablaba de lo ocurrido Nahual yo ya la conocía pero nunca había tenido motivos para relacionarla con algo que me hubiera pasado algunos trabajadores la usaban para nombrar a la criatura y con los años terminé haciendo lo mismo no porque pueda demostrar que era sino porque ese fue el nombre que quedó ligado a lo que pasó en ese panteón nunca regresé a trabajar en un lugar así y tampoco acepté empleos donde tuviera que hacer recorridos nocturnos solo.

17:57 Las cicatrices siguen visibles en el hombro, el brazo y la pierna. Hay días en que no pienso en ellas, pero el miedo sigue ahí y aparece de inmediato, cuando veo un perro negro grande. Lo demás lo tengo claro. Pedro me había dicho que esperara y yo conocía la regla. Decidí entrar solo, porque pensé que podía revisar y volver sin problemas. Esa decisión terminó conmigo herido entre las tumbas y con mis compañeros tratando de mantenerme consciente. Sobreviví, pero desde aquella noche nunca volví a sentirme tranquilo cerca de un perro negro. Hasta hoy me sigo apartando cuando veo uno.