Nov. 11, 2025

La Noche De Sombras En El Bosque: Perro Nahual - Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 Se creía que el Nahual verdadero solo podía adoptar la forma de su espíritu tonal, un animal ligado a su fecha de nacimiento según el calendario sagrado. Si intentaba transformarse en un animal que no le correspondía, su cuerpo podía deformarse o quedarse atrapado entre formas, lo que según algunas leyendas explicaba por qué ciertas criaturas parecían mitad bestia y mitad humano. Durante mi adolescencia, mis dos hermanos gemelos y yo éramos los encargados de sacar a pastorear el rebaño de borregos que tenía mi familia. Mi familia era ganadera, vivíamos de la compra y venta de animales. En ese entonces yo tenía 15 años y mis hermanos tenían 12. Nuestro trabajo, la verdad, era más o menos sencillo. Lo habíamos hecho durante gran parte de nuestra vida, solo que ahora que ya éramos mayores, mi padre nos dejaba hacerlo por nuestra cuenta para él poder encargarse de otras actividades. Por lo general nos llevábamos a nuestro perro Delta. Era un perro mestizo que se parecía mucho a un Border Collie, solo que un poco más alto y totalmente negro. Era de mucha ayuda e incluso era el perro que utilizábamos para entrenar a otros. Solo que en esta ocasión no pudo acompañarnos, porque un par de días atrás había pisado una trampa para conejos que alguien había dejado cerca de donde llevábamos a pastar a los animales. tenía la pata lastimada y

1:36 no podía caminar ni hacer nada lo teníamos inmovilizado con la esperanza de que se recuperara pronto por sí solo pues en donde vivíamos no había veterinarios como mi papá se llevó a otro de nuestros perros sólo nos quedaba tanque era un perro que nunca aceptó muy bien la vida del campo nos lo había regalado una tía lejana que lo adoptó cuando era un cachorro pero como creció tanto decidió que era demasiado para su pequeño departamento el problema era que tanque estaba tan acostumbrado a la ciudad que le daban miedo los animales y todo en general aún así nos lo llevamos porque siempre era necesario tener a un perro cerca para que las ovejas no se salieran de control estábamos siguiendo nuestro día normal Y de pronto, uno de mis hermanos, al que llamaremos Francisco, preguntó si no escuchábamos que alguien estaba golpeando a un perro. Todos nosotros éramos amantes de los animales, en especial de los perros, porque habíamos crecido con muchos de ellos y teníamos un fuerte vínculo. por el trabajo de nuestra familia. Siempre que queríamos adoptar un perro, era bienvenido en casa. Por eso, si encontrábamos alguno, sabíamos que podíamos llevarlo, entrenarlo y que nos ayudara. No éramos los únicos que sacábamos a pastar a los animales en ese lugar. Cerca había otra hectárea donde un vecino nuestro llevaba a los suyos. Él era

3:07 un poco más irresponsable, básicamente dejaba a sus cabras estar ahí solas, porque decía que ninguna se alejaba del grupo, mientras él se iba a beber con sus amigos. De vez en cuando lo apoyábamos revisándolas, pero no era nuestra prioridad. En cuanto Francisco nos dijo eso, todos nos asomamos, pensando que quizás ese señor había llegado borracho. Había encontrado algún perro entre sus cabras y se estaba encargando de que jamás lo volviera a hacer. Él era ese tipo de persona, pero para nuestra sorpresa, al asomarnos vimos que el señor no estaba por ningún lado y quienes estaban atacando al perro eran las mismas cabras. Lo estaban topeando, y a pesar de que el animal intentaba defenderse mordiendo, eran tantas que no podía hacerle frente a ninguna. Mientras mordía a una, ya a otra lo había golpeado por detrás. Estaba muy mal herido y se notaba. Francisco, que era, por así decirlo, el más noble de nosotros, dijo que iría por el perro antes de que esas cabras lo mataran. Las ahuyentó.

4:16 Siendo cabras, reaccionaron muy bien a los gritos y se alejaron, aunque seguían muy a la defensiva. Aún mostraban los cuernos al perro. Como pudo, Francisco lo levantó y lo llevó con nosotros. No era un perro muy grande. Estaba muy delgado y lleno de pulgas. Se veía que tal vez había estado vagando por muchos días. Tal vez se había perdido en el pueblo vecino y había llegado caminando hasta el nuestro. Le dimos un poco de agua y algo de la comida que nuestra mamá nos había empacado. Comió con mucha desesperación. Para todo esto, Tanque no se encontraba por ahí. Estaba en el otro extremo. Solo que, cuando olió que destapamos la comida, fue corriendo para ver si le dábamos un poco, como siempre hacía. Pero apenas vio a ese nuevo perro, sacó los dientes y se abalanzó a matarlo. Jamás lo habíamos visto comportarse así con nadie.

5:13 Era un perro que había vivido en la ciudad y pertenecido a una mujer que solía hacer muchas fiestas en su departamento. Estaba más que acostumbrado a socializar con otros perros y personas. No le hacía nada a los gatos, así de tolerante era. Pero al ver a este nuevo perro, pareció que iba a matarlo así fuera lo último que hiciera. Por suerte, mi otro hermano, al que llamaré Lucio, lo sujetó del collar. Pero no parecía que a Tanque le importara ya la comida. Lo que quería era que ese perro muriera. Al no tener más alternativa, Francisco decidió volver a casa y llevarse a tanque con él para que nosotros pudiéramos hacernos cargo del nuevo perro. Al revisarlo, nos dimos cuenta de que solo tenía unas cuantas heridas superficiales, lo cual era muy sorprendente dada la golpiza que le habían dado las cabras. Lo más grave que parecía tener era que le faltaba un pedazo de la oreja izquierda.

6:22 Entre más lo observábamos, más notábamos que era una herida ya un poco vieja, quizás hecha a propósito por alguien que tenía una navaja. Después de que comió y bebió, se quedó dormido a la sombra del árbol, con nosotros. Y cuando llegó la hora de irnos, quisimos llevarlo con nosotros. No sabíamos si iba a seguirnos, así que, con un pedazo de lazo que le amarramos al cuello, comenzamos a jalarlo para que nos siguiera. no puso ninguna resistencia yo iba muy detrás del rebaño mientras que mis hermanos lo guiaban desde el centro y adelante pero una vez que llegamos justo pasamos cerca del corral de los cerdos estos comenzaron a volverse locos nunca habíamos tenido problemas con ellos me refiero a que nuestros cerdos no eran agresivos porque si sé que existen cerdos territoriales que pueden lanzarse contra la reja Pero en nuestro caso eran dóciles, o al menos no lo suficientemente agresivos como para azotarse contra el corral.

7:26 Pero esta vez sí lo hicieron. Apenas vieron al perro, comenzaron a golpear la reja y a emitir gruñidos horribles. Lo mismo ocurrió cuando pasamos por el corral de las gallinas. Cualquiera que tenga gallinas podrá darme la razón cuando digo que son animales muy miedosos o huyen ante cualquier amenaza, a menos que tengan crías que proteger. Pero su naturaleza no es la confrontación. Aún así, en esta ocasión se arrojaban contra el corral como si buscaran un enfrentamiento físico. Claro que se me hizo muy extraño, pero no sabía qué pensar. Hasta ese punto, el perro se me había hecho tan vulnerable y pacífico, que creí que tal vez solo despedía un olor diferente, uno que yo no podía percibir, pero que los animales sí. Y por eso buscaban confrontación.

8:19 Pero fuera de eso, no me parecía que tuviera nada de malo. Lo llevé a los establos, pero no me malinterpreten, no era un establo como tal, porque no teníamos caballos. Así llamábamos a un lugar que tenía diferentes separaciones, construidas por mi padre, para alojar animales heridos. Daba la impresión de ser un mini establo, y por eso le decíamos así, quería alejar al nuevo perro de los demás, al menos hasta que se aclimatara un poco. Por todo lo que había pasado, había olvidado completamente que ahí se encontraba Delta. Cuando entré, escuché cómo comenzó a gemir para llamar mi atención.

8:59 Delta y yo teníamos un vínculo especial. Por lo general, siempre me prefería a mí si se trataba de seguir a alguien de la familia. Eso era porque yo lo había llevado a casa, era apenas un cachorro. No se podía levantar por obvias razones, pero aún así me acerqué a él y comencé a mover los dedos para llamar su atención. Solo que una vez que abrí la reja y el nuevo perro quedó a la vista, la actitud de Delta cambió por completo. Enseñó los colmillos y trató de levantarse para atacar, solo que estaba muy impedido. No queriendo que se alterara más, cerré de nuevo la puerta y seguí avanzando hasta meter al nuevo perro en otro espacio.

9:42 Le dije que tenía que quedarse ahí, al menos en lo que los demás lo aceptaban. Luego fui con Delta, le revisé la pata y le dije que tal vez pronto estaría bien y volvería a cuidar ovejas conmigo y los demás. Cuando mi papá volvió, le mostré al nuevo perro y le conté dónde lo habíamos encontrado. Lo revisó y dijo que podríamos entrenarlo para que nos ayudara con las labores. No pude evitar mencionarle cómo habían reaccionado los otros animales y él coincidió conmigo en que tal vez el perro tenía un olor diferente por haber venido de otro pueblo. y por eso lo veían como algo muy extraño estaba todo herido y flaco era obvio que no se parecía a ningún perro que hubieran visto antes sólo había que darle tiempo a los animales también le servimos un poco de agua y comida y lo dejamos ahí pero por la mañana una vez que me desperté supe que algo estaba muy mal Es como sientes que la vibra está extraña. Bueno, al salir me di cuenta de qué se trataba. Todas nuestras gallinas estaban muertas. No parecía que algún animal lo hubiera hecho. Ya sabes, si hubiera sido un zorro o algo así, habría entrado sin cuidado, rompiendo la reja y comiéndose a una o dos gallinas.

11:04 Pero esto, esto era muy diferente. Quien sea que hubiese hecho eso, tenía que tener algo muy personal en contra nuestra, porque solo entró al corral para desmembrar a todas las gallinas, arrancándoles las cabezas y patas y dejándolas ahí. No parecía que hubiese sido un animal. En primera, porque la cerca no estaba mordida por ningún lado. Sin duda, alguien tuvo que abrir el corral desde afuera y cuando se fue, lo volvió a cerrar. Según mi papá, una vez que se levantó, todo estaba cerrado. La única diferencia era que todas las gallinas estaban muertas. Tampoco había señales de mordidas por ningún lado. Parecía más bien como si alguien con la suficiente fuerza hubiera tomado una a una cada gallina y hubiera tirado de sus extremidades hasta arrancarlas. Es una de las escenas más horribles que he visto en mi vida.

12:01 Pero lo peor aquí es que ninguno de nosotros sabía quién podía haber sido. No es que yo quiera fingir que éramos la familia perfecta, pero no teníamos ningún enemigo. Todos nos querían, o al menos eso creíamos. Mi papá siempre trataba de ser bueno con los demás. Si alguno necesitaba un favor o alguna herramienta, no dudaban en pedírselo a él y él siempre trataba de ayudar. Llegaba a prestar dinero a personas que atravesaban un mal momento. Eso sin mencionar que tampoco era una tarea fácil. Nosotros no teníamos 10 o 20 gallinas. Teníamos un corral enorme porque también nos dedicábamos a la venta de huevos. Cualquiera que hubiese hecho eso tendría que haber tenido una energía y un odio hacia nosotros muy fuertes. o tal vez eran más de una persona y eso traía todavía más preguntas no era posible que ninguno de nuestros perros no hubiese notado a esos intrusos ellos estaban sueltos por la propiedad y sin duda habrían ladrado al no reconocer a alguien pues incluso si cualquiera de nosotros llegaba algo tarde comenzaban a ladrar y hacernos fiesta pero esa noche en particular todos se habían quedado mudos no podíamos comprender cómo habían podido hacer todo eso sin alborotar el resto del gallinero ni que nos diéramos cuenta por los gritos de las gallinas Mi papá estaba devastado, porque la venta de huevos era, si bien no nuestro principal modo de obtener dinero, una fuente

13:35 de ingreso más constante que el resto. Ahora no teníamos viva ni una sola gallina. Yo fui al establo para ver cómo se encontraba Delta y el otro perro. Delta estaba bien, solo que se veía muy temeroso. Nunca lo había visto así, pues era un perro muy valiente. en esta ocasión estaba arrinconado en una de las esquinas de la jaula y temblaba al grado de que se había hecho del baño ahí mismo todo su pelaje estaba empapado de orina vi al otro perro y me sorprendió un poco se veía todavía más repuesto que el día anterior Aún estaba flaco, pero sus ojos ya mostraban más ánimo y seguridad. Pero eso fue algo que noté después, porque lo primero que me llamó la atención al abrir la jaula fue que también estaba mojado, no era igual que Delta, que se había hecho encima. Él parecía haberse metido en algún bebedero de las vacas o algo similar, porque todo su pelaje estaba mojado y hasta se veía más limpio que el día anterior. Claro que estaba lleno de un poco de tierra y paja que se le había pegado en la jaula, pero casi podría jurar que parecía como si alguien le hubiera dado un baño y recién se estuviera secando. Su cubeta de agua estaba volteada y eso me dio una explicación rápida, que se había mojado con ella, pero en esa cubeta no había suficiente agua para dejarlo así.

15:03 Solo que creo que estaban pasando tantas cosas que esa respuesta fue lo único que pude aceptar para seguir con mi día, tratando de ayudar a mi papá, que quería encontrar al responsable de lo que le había pasado a nuestras gallinas. Todo ese día se la pasó contándole a todos sus conocidos lo que le habían hecho, y diciendo que quería matar al responsable o, al menos, hacerlo pagar. Todas las personas estaban indignadas. Como dije antes, mi padre era un miembro de la comunidad al que todos respetaban. porque siempre le tendía la mano a quien lo necesitara. Le prometieron estar al pendiente si veían algo o alguien sospechoso, o si escuchaban que alguien se jactaba del crimen en alguna cantina cercana. Pero eso no era suficiente para mi papá.

15:51 Ese día nos dijo que todos íbamos a tomar turnos para vigilar, en caso de que aquellas personas volvieran y quisieran hacerle daño a cualquier otro de nuestros animales. Pues si llegaban a matar a nuestros borregos o cerdos, sí estaríamos en un grave problema económico. Tendríamos que proteger lo que era nuestro. No teníamos mucho para defendernos. En la casa había una escopeta que mi papá usaba para cazar conejos. pero como a nosotros no nos interesaba la cacería no teníamos la menor idea de cómo usarla sólo estábamos armados con un par de machetes y bieldos y si veíamos algo durante nuestro turno teníamos que gritarle a nuestro padre Como mi papá en serio quería atrapar al responsable si es que se atrevía a regresar a nuestra propiedad, no mantuvo encendida ninguna luz. Todo estaba apagado, y nosotros tendríamos linterna solo en caso de ver algo. Pero nos había advertido que no debíamos encenderlas a menos que estuviéramos completamente seguros de que estábamos viendo algo sospechoso, porque si no, podíamos dejar al descubierto que los estábamos esperando. Mi hermano Francisco fue el que tuvo la mala suerte de ver primero a la criatura. Recién había acabado mi turno y estaba tratando de dormir un poco. Ni siquiera había logrado conciliar el sueño cuando mi hermano llamó a mi papá.

17:16 Sabiendo que debía hacer porque los criminales habían vuelto, pensé que necesitaría toda la ayuda posible. Me levanté de mi cama y desperté a mi otro hermano para que bajáramos a ayudar. Cuando llegamos a la puerta, tanto mi papá como Francisco ya no estaban, pero por las luces de la linterna nos dimos cuenta de que ambos estaban cerca del corral de los borregos. Corrimos también, y creo que íbamos a medio camino cuando se escuchó el primer disparo. Ni mi hermano ni yo nos detuvimos, pues sabíamos lo que mi papá quería hacer. Solo que antes de que pudiéramos llegar, vimos como algo pasó corriendo cerca del corral de los cerdos, justo al lado de nosotros. Pasó tan rápido que apenas pudimos verlo, pero algo era seguro. Estaba corriendo en dos patas, era muy alto y hasta donde mi mirada pudo ver, también se veía muy delgado. Aún así, intentando ayudar en vez de esperar a mi papá, tanto mi hermano como yo comenzamos a correr tras él armados con los machetes, solo que en algún momento lo perdimos de vista. Mientras yo aseguraba que había corrido hacia el área de los establos, mi hermano me decía que no, que había corrido hacia los corrales de las vacas. Ambos agarramos dos rumbos diferentes para intentar cubrir la mayor cantidad de terreno y avisarle a nuestro padre la ubicación del mismo.

18:42 Me acerqué lo suficiente a los establos y supe que yo no mentía. Le grité a mi papá porque escuché muy claro pasos dentro del establo. El piso era de madera y se escuchaban a la perfección. Y no solo eso. Delta también comenzó a llorar. Se escuchaba muy nervioso. También parecía que le estaba gruñendo a alguien, como para advertirle que no se acercara. Y fue ahí que lo escuché. Tenía una voz horrible. Era como la de un hombre joven. Pero sonaba como si tuviera ese tipo de filtro que les ponen a las voces en las películas cuando un personaje está poseído. Así sonaba. Lo maldecía y le decía que se callara de una buena vez. Escuché como mi papá venía corriendo en mi dirección, pues había escuchado mi llamado.

19:30 Sólo que, antes de que llegara, escuché el llanto de Delta, y pensé que ese hombre podría estar haciéndole daño. Tratando de ayudarlo, abrí la puerta sin miedo, y lo que vi siempre me va a acompañar. Era el perro que habíamos ayudado, pero estaba completamente deforme. Ya no tenía patas, sino manos y pies, medio cubiertos de pelo. Su hocico seguía siendo alargado, pero sus ojos se veían muy humanos. Había crecido mucho, casi alcanzaba los dos metros de altura, y traía a Delta del cuello. El pobre ya no tenía vida cuando lo vi. Creo que grité, o al menos eso me dijo mi papá, porque yo no me acuerdo.

20:10 Lo último que tengo en la mente es un disparo. Me desmayé de la impresión. Cuando desperté aún era de madrugada. Me habían llevado de vuelta a la casa y mi mamá me estaba cuidando. Le pregunté qué había pasado, dónde estaba Delta y mi mamá no quiso decirme mucho. Solo me dijo que mi papá se había ido a buscar a esa cosa. Porque, si bien le había logrado disparar en el pecho, esa cosa dio un salto, rompió el techo y se fue. Dijo que iba sangrando, y de hecho, sí, una vez que salí con la linterna, pude ver un rastro de sangre que salía de nuestra propiedad. Pero mi padre regresó poco tiempo después y nos dijo que no lo había encontrado, aunque esperaba que no hubiera llegado muy lejos, porque le había logrado disparar otras dos veces más. No supimos nada durante unos tres días, aproximadamente, antes de que nos llegara una noticia. A dos pueblos de distancia habían encontrado en un canal el cuerpo de un hombre. No tenía la forma que nosotros dijimos haber visto, pero sí tenía características muy particulares para pasar desapercibidas. Tenía disparos justo en donde mi padre le había atinado y le faltaba un pedazo de la oreja izquierda. Me alegro de que haya muerto, pero si pudiera volver el tiempo atrás sabiendo lo que ya sé, sin duda no lo habría ayudado.

21:39 Habría dejado que lo mataran. Tal vez así Delta hubiera podido vivir el resto de su vida tranquilo. Me culparé de ello el resto de mis días.