La Noche De Sombras En El Bosque: Perro Nahual - Historias De Terror - REDE
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0:05 Se creÃa que el Nahual verdadero solo podÃa adoptar la forma de su espÃritu tonal, un animal ligado a su fecha de nacimiento según el calendario sagrado. Si intentaba transformarse en un animal que no le correspondÃa, su cuerpo podÃa deformarse o quedarse atrapado entre formas, lo que según algunas leyendas explicaba por qué ciertas criaturas parecÃan mitad bestia y mitad humano. Durante mi adolescencia, mis dos hermanos gemelos y yo éramos los encargados de sacar a pastorear el rebaño de borregos que tenÃa mi familia. Mi familia era ganadera, vivÃamos de la compra y venta de animales. En ese entonces yo tenÃa 15 años y mis hermanos tenÃan 12. Nuestro trabajo, la verdad, era más o menos sencillo. Lo habÃamos hecho durante gran parte de nuestra vida, solo que ahora que ya éramos mayores, mi padre nos dejaba hacerlo por nuestra cuenta para él poder encargarse de otras actividades. Por lo general nos llevábamos a nuestro perro Delta. Era un perro mestizo que se parecÃa mucho a un Border Collie, solo que un poco más alto y totalmente negro. Era de mucha ayuda e incluso era el perro que utilizábamos para entrenar a otros. Solo que en esta ocasión no pudo acompañarnos, porque un par de dÃas atrás habÃa pisado una trampa para conejos que alguien habÃa dejado cerca de donde llevábamos a pastar a los animales. tenÃa la pata lastimada y
1:36 no podÃa caminar ni hacer nada lo tenÃamos inmovilizado con la esperanza de que se recuperara pronto por sà solo pues en donde vivÃamos no habÃa veterinarios como mi papá se llevó a otro de nuestros perros sólo nos quedaba tanque era un perro que nunca aceptó muy bien la vida del campo nos lo habÃa regalado una tÃa lejana que lo adoptó cuando era un cachorro pero como creció tanto decidió que era demasiado para su pequeño departamento el problema era que tanque estaba tan acostumbrado a la ciudad que le daban miedo los animales y todo en general aún asà nos lo llevamos porque siempre era necesario tener a un perro cerca para que las ovejas no se salieran de control estábamos siguiendo nuestro dÃa normal Y de pronto, uno de mis hermanos, al que llamaremos Francisco, preguntó si no escuchábamos que alguien estaba golpeando a un perro. Todos nosotros éramos amantes de los animales, en especial de los perros, porque habÃamos crecido con muchos de ellos y tenÃamos un fuerte vÃnculo. por el trabajo de nuestra familia. Siempre que querÃamos adoptar un perro, era bienvenido en casa. Por eso, si encontrábamos alguno, sabÃamos que podÃamos llevarlo, entrenarlo y que nos ayudara. No éramos los únicos que sacábamos a pastar a los animales en ese lugar. Cerca habÃa otra hectárea donde un vecino nuestro llevaba a los suyos. Ãl era
3:07 un poco más irresponsable, básicamente dejaba a sus cabras estar ahà solas, porque decÃa que ninguna se alejaba del grupo, mientras él se iba a beber con sus amigos. De vez en cuando lo apoyábamos revisándolas, pero no era nuestra prioridad. En cuanto Francisco nos dijo eso, todos nos asomamos, pensando que quizás ese señor habÃa llegado borracho. HabÃa encontrado algún perro entre sus cabras y se estaba encargando de que jamás lo volviera a hacer. Ãl era ese tipo de persona, pero para nuestra sorpresa, al asomarnos vimos que el señor no estaba por ningún lado y quienes estaban atacando al perro eran las mismas cabras. Lo estaban topeando, y a pesar de que el animal intentaba defenderse mordiendo, eran tantas que no podÃa hacerle frente a ninguna. Mientras mordÃa a una, ya a otra lo habÃa golpeado por detrás. Estaba muy mal herido y se notaba. Francisco, que era, por asà decirlo, el más noble de nosotros, dijo que irÃa por el perro antes de que esas cabras lo mataran. Las ahuyentó.
4:16 Siendo cabras, reaccionaron muy bien a los gritos y se alejaron, aunque seguÃan muy a la defensiva. Aún mostraban los cuernos al perro. Como pudo, Francisco lo levantó y lo llevó con nosotros. No era un perro muy grande. Estaba muy delgado y lleno de pulgas. Se veÃa que tal vez habÃa estado vagando por muchos dÃas. Tal vez se habÃa perdido en el pueblo vecino y habÃa llegado caminando hasta el nuestro. Le dimos un poco de agua y algo de la comida que nuestra mamá nos habÃa empacado. Comió con mucha desesperación. Para todo esto, Tanque no se encontraba por ahÃ. Estaba en el otro extremo. Solo que, cuando olió que destapamos la comida, fue corriendo para ver si le dábamos un poco, como siempre hacÃa. Pero apenas vio a ese nuevo perro, sacó los dientes y se abalanzó a matarlo. Jamás lo habÃamos visto comportarse asà con nadie.
5:13 Era un perro que habÃa vivido en la ciudad y pertenecido a una mujer que solÃa hacer muchas fiestas en su departamento. Estaba más que acostumbrado a socializar con otros perros y personas. No le hacÃa nada a los gatos, asà de tolerante era. Pero al ver a este nuevo perro, pareció que iba a matarlo asà fuera lo último que hiciera. Por suerte, mi otro hermano, al que llamaré Lucio, lo sujetó del collar. Pero no parecÃa que a Tanque le importara ya la comida. Lo que querÃa era que ese perro muriera. Al no tener más alternativa, Francisco decidió volver a casa y llevarse a tanque con él para que nosotros pudiéramos hacernos cargo del nuevo perro. Al revisarlo, nos dimos cuenta de que solo tenÃa unas cuantas heridas superficiales, lo cual era muy sorprendente dada la golpiza que le habÃan dado las cabras. Lo más grave que parecÃa tener era que le faltaba un pedazo de la oreja izquierda.
6:22 Entre más lo observábamos, más notábamos que era una herida ya un poco vieja, quizás hecha a propósito por alguien que tenÃa una navaja. Después de que comió y bebió, se quedó dormido a la sombra del árbol, con nosotros. Y cuando llegó la hora de irnos, quisimos llevarlo con nosotros. No sabÃamos si iba a seguirnos, asà que, con un pedazo de lazo que le amarramos al cuello, comenzamos a jalarlo para que nos siguiera. no puso ninguna resistencia yo iba muy detrás del rebaño mientras que mis hermanos lo guiaban desde el centro y adelante pero una vez que llegamos justo pasamos cerca del corral de los cerdos estos comenzaron a volverse locos nunca habÃamos tenido problemas con ellos me refiero a que nuestros cerdos no eran agresivos porque si sé que existen cerdos territoriales que pueden lanzarse contra la reja Pero en nuestro caso eran dóciles, o al menos no lo suficientemente agresivos como para azotarse contra el corral.
7:26 Pero esta vez sà lo hicieron. Apenas vieron al perro, comenzaron a golpear la reja y a emitir gruñidos horribles. Lo mismo ocurrió cuando pasamos por el corral de las gallinas. Cualquiera que tenga gallinas podrá darme la razón cuando digo que son animales muy miedosos o huyen ante cualquier amenaza, a menos que tengan crÃas que proteger. Pero su naturaleza no es la confrontación. Aún asÃ, en esta ocasión se arrojaban contra el corral como si buscaran un enfrentamiento fÃsico. Claro que se me hizo muy extraño, pero no sabÃa qué pensar. Hasta ese punto, el perro se me habÃa hecho tan vulnerable y pacÃfico, que creà que tal vez solo despedÃa un olor diferente, uno que yo no podÃa percibir, pero que los animales sÃ. Y por eso buscaban confrontación.
8:19 Pero fuera de eso, no me parecÃa que tuviera nada de malo. Lo llevé a los establos, pero no me malinterpreten, no era un establo como tal, porque no tenÃamos caballos. Asà llamábamos a un lugar que tenÃa diferentes separaciones, construidas por mi padre, para alojar animales heridos. Daba la impresión de ser un mini establo, y por eso le decÃamos asÃ, querÃa alejar al nuevo perro de los demás, al menos hasta que se aclimatara un poco. Por todo lo que habÃa pasado, habÃa olvidado completamente que ahà se encontraba Delta. Cuando entré, escuché cómo comenzó a gemir para llamar mi atención.
8:59 Delta y yo tenÃamos un vÃnculo especial. Por lo general, siempre me preferÃa a mà si se trataba de seguir a alguien de la familia. Eso era porque yo lo habÃa llevado a casa, era apenas un cachorro. No se podÃa levantar por obvias razones, pero aún asà me acerqué a él y comencé a mover los dedos para llamar su atención. Solo que una vez que abrà la reja y el nuevo perro quedó a la vista, la actitud de Delta cambió por completo. Enseñó los colmillos y trató de levantarse para atacar, solo que estaba muy impedido. No queriendo que se alterara más, cerré de nuevo la puerta y seguà avanzando hasta meter al nuevo perro en otro espacio.
9:42 Le dije que tenÃa que quedarse ahÃ, al menos en lo que los demás lo aceptaban. Luego fui con Delta, le revisé la pata y le dije que tal vez pronto estarÃa bien y volverÃa a cuidar ovejas conmigo y los demás. Cuando mi papá volvió, le mostré al nuevo perro y le conté dónde lo habÃamos encontrado. Lo revisó y dijo que podrÃamos entrenarlo para que nos ayudara con las labores. No pude evitar mencionarle cómo habÃan reaccionado los otros animales y él coincidió conmigo en que tal vez el perro tenÃa un olor diferente por haber venido de otro pueblo. y por eso lo veÃan como algo muy extraño estaba todo herido y flaco era obvio que no se parecÃa a ningún perro que hubieran visto antes sólo habÃa que darle tiempo a los animales también le servimos un poco de agua y comida y lo dejamos ahà pero por la mañana una vez que me desperté supe que algo estaba muy mal Es como sientes que la vibra está extraña. Bueno, al salir me di cuenta de qué se trataba. Todas nuestras gallinas estaban muertas. No parecÃa que algún animal lo hubiera hecho. Ya sabes, si hubiera sido un zorro o algo asÃ, habrÃa entrado sin cuidado, rompiendo la reja y comiéndose a una o dos gallinas.
11:04 Pero esto, esto era muy diferente. Quien sea que hubiese hecho eso, tenÃa que tener algo muy personal en contra nuestra, porque solo entró al corral para desmembrar a todas las gallinas, arrancándoles las cabezas y patas y dejándolas ahÃ. No parecÃa que hubiese sido un animal. En primera, porque la cerca no estaba mordida por ningún lado. Sin duda, alguien tuvo que abrir el corral desde afuera y cuando se fue, lo volvió a cerrar. Según mi papá, una vez que se levantó, todo estaba cerrado. La única diferencia era que todas las gallinas estaban muertas. Tampoco habÃa señales de mordidas por ningún lado. ParecÃa más bien como si alguien con la suficiente fuerza hubiera tomado una a una cada gallina y hubiera tirado de sus extremidades hasta arrancarlas. Es una de las escenas más horribles que he visto en mi vida.
12:01 Pero lo peor aquà es que ninguno de nosotros sabÃa quién podÃa haber sido. No es que yo quiera fingir que éramos la familia perfecta, pero no tenÃamos ningún enemigo. Todos nos querÃan, o al menos eso creÃamos. Mi papá siempre trataba de ser bueno con los demás. Si alguno necesitaba un favor o alguna herramienta, no dudaban en pedÃrselo a él y él siempre trataba de ayudar. Llegaba a prestar dinero a personas que atravesaban un mal momento. Eso sin mencionar que tampoco era una tarea fácil. Nosotros no tenÃamos 10 o 20 gallinas. TenÃamos un corral enorme porque también nos dedicábamos a la venta de huevos. Cualquiera que hubiese hecho eso tendrÃa que haber tenido una energÃa y un odio hacia nosotros muy fuertes. o tal vez eran más de una persona y eso traÃa todavÃa más preguntas no era posible que ninguno de nuestros perros no hubiese notado a esos intrusos ellos estaban sueltos por la propiedad y sin duda habrÃan ladrado al no reconocer a alguien pues incluso si cualquiera de nosotros llegaba algo tarde comenzaban a ladrar y hacernos fiesta pero esa noche en particular todos se habÃan quedado mudos no podÃamos comprender cómo habÃan podido hacer todo eso sin alborotar el resto del gallinero ni que nos diéramos cuenta por los gritos de las gallinas Mi papá estaba devastado, porque la venta de huevos era, si bien no nuestro principal modo de obtener dinero, una fuente
13:35 de ingreso más constante que el resto. Ahora no tenÃamos viva ni una sola gallina. Yo fui al establo para ver cómo se encontraba Delta y el otro perro. Delta estaba bien, solo que se veÃa muy temeroso. Nunca lo habÃa visto asÃ, pues era un perro muy valiente. en esta ocasión estaba arrinconado en una de las esquinas de la jaula y temblaba al grado de que se habÃa hecho del baño ahà mismo todo su pelaje estaba empapado de orina vi al otro perro y me sorprendió un poco se veÃa todavÃa más repuesto que el dÃa anterior Aún estaba flaco, pero sus ojos ya mostraban más ánimo y seguridad. Pero eso fue algo que noté después, porque lo primero que me llamó la atención al abrir la jaula fue que también estaba mojado, no era igual que Delta, que se habÃa hecho encima. Ãl parecÃa haberse metido en algún bebedero de las vacas o algo similar, porque todo su pelaje estaba mojado y hasta se veÃa más limpio que el dÃa anterior. Claro que estaba lleno de un poco de tierra y paja que se le habÃa pegado en la jaula, pero casi podrÃa jurar que parecÃa como si alguien le hubiera dado un baño y recién se estuviera secando. Su cubeta de agua estaba volteada y eso me dio una explicación rápida, que se habÃa mojado con ella, pero en esa cubeta no habÃa suficiente agua para dejarlo asÃ.
15:03 Solo que creo que estaban pasando tantas cosas que esa respuesta fue lo único que pude aceptar para seguir con mi dÃa, tratando de ayudar a mi papá, que querÃa encontrar al responsable de lo que le habÃa pasado a nuestras gallinas. Todo ese dÃa se la pasó contándole a todos sus conocidos lo que le habÃan hecho, y diciendo que querÃa matar al responsable o, al menos, hacerlo pagar. Todas las personas estaban indignadas. Como dije antes, mi padre era un miembro de la comunidad al que todos respetaban. porque siempre le tendÃa la mano a quien lo necesitara. Le prometieron estar al pendiente si veÃan algo o alguien sospechoso, o si escuchaban que alguien se jactaba del crimen en alguna cantina cercana. Pero eso no era suficiente para mi papá.
15:51 Ese dÃa nos dijo que todos Ãbamos a tomar turnos para vigilar, en caso de que aquellas personas volvieran y quisieran hacerle daño a cualquier otro de nuestros animales. Pues si llegaban a matar a nuestros borregos o cerdos, sà estarÃamos en un grave problema económico. TendrÃamos que proteger lo que era nuestro. No tenÃamos mucho para defendernos. En la casa habÃa una escopeta que mi papá usaba para cazar conejos. pero como a nosotros no nos interesaba la cacerÃa no tenÃamos la menor idea de cómo usarla sólo estábamos armados con un par de machetes y bieldos y si veÃamos algo durante nuestro turno tenÃamos que gritarle a nuestro padre Como mi papá en serio querÃa atrapar al responsable si es que se atrevÃa a regresar a nuestra propiedad, no mantuvo encendida ninguna luz. Todo estaba apagado, y nosotros tendrÃamos linterna solo en caso de ver algo. Pero nos habÃa advertido que no debÃamos encenderlas a menos que estuviéramos completamente seguros de que estábamos viendo algo sospechoso, porque si no, podÃamos dejar al descubierto que los estábamos esperando. Mi hermano Francisco fue el que tuvo la mala suerte de ver primero a la criatura. Recién habÃa acabado mi turno y estaba tratando de dormir un poco. Ni siquiera habÃa logrado conciliar el sueño cuando mi hermano llamó a mi papá.
17:16 Sabiendo que debÃa hacer porque los criminales habÃan vuelto, pensé que necesitarÃa toda la ayuda posible. Me levanté de mi cama y desperté a mi otro hermano para que bajáramos a ayudar. Cuando llegamos a la puerta, tanto mi papá como Francisco ya no estaban, pero por las luces de la linterna nos dimos cuenta de que ambos estaban cerca del corral de los borregos. Corrimos también, y creo que Ãbamos a medio camino cuando se escuchó el primer disparo. Ni mi hermano ni yo nos detuvimos, pues sabÃamos lo que mi papá querÃa hacer. Solo que antes de que pudiéramos llegar, vimos como algo pasó corriendo cerca del corral de los cerdos, justo al lado de nosotros. Pasó tan rápido que apenas pudimos verlo, pero algo era seguro. Estaba corriendo en dos patas, era muy alto y hasta donde mi mirada pudo ver, también se veÃa muy delgado. Aún asÃ, intentando ayudar en vez de esperar a mi papá, tanto mi hermano como yo comenzamos a correr tras él armados con los machetes, solo que en algún momento lo perdimos de vista. Mientras yo aseguraba que habÃa corrido hacia el área de los establos, mi hermano me decÃa que no, que habÃa corrido hacia los corrales de las vacas. Ambos agarramos dos rumbos diferentes para intentar cubrir la mayor cantidad de terreno y avisarle a nuestro padre la ubicación del mismo.
18:42 Me acerqué lo suficiente a los establos y supe que yo no mentÃa. Le grité a mi papá porque escuché muy claro pasos dentro del establo. El piso era de madera y se escuchaban a la perfección. Y no solo eso. Delta también comenzó a llorar. Se escuchaba muy nervioso. También parecÃa que le estaba gruñendo a alguien, como para advertirle que no se acercara. Y fue ahà que lo escuché. TenÃa una voz horrible. Era como la de un hombre joven. Pero sonaba como si tuviera ese tipo de filtro que les ponen a las voces en las pelÃculas cuando un personaje está poseÃdo. Asà sonaba. Lo maldecÃa y le decÃa que se callara de una buena vez. Escuché como mi papá venÃa corriendo en mi dirección, pues habÃa escuchado mi llamado.
19:30 Sólo que, antes de que llegara, escuché el llanto de Delta, y pensé que ese hombre podrÃa estar haciéndole daño. Tratando de ayudarlo, abrà la puerta sin miedo, y lo que vi siempre me va a acompañar. Era el perro que habÃamos ayudado, pero estaba completamente deforme. Ya no tenÃa patas, sino manos y pies, medio cubiertos de pelo. Su hocico seguÃa siendo alargado, pero sus ojos se veÃan muy humanos. HabÃa crecido mucho, casi alcanzaba los dos metros de altura, y traÃa a Delta del cuello. El pobre ya no tenÃa vida cuando lo vi. Creo que grité, o al menos eso me dijo mi papá, porque yo no me acuerdo.
20:10 Lo último que tengo en la mente es un disparo. Me desmayé de la impresión. Cuando desperté aún era de madrugada. Me habÃan llevado de vuelta a la casa y mi mamá me estaba cuidando. Le pregunté qué habÃa pasado, dónde estaba Delta y mi mamá no quiso decirme mucho. Solo me dijo que mi papá se habÃa ido a buscar a esa cosa. Porque, si bien le habÃa logrado disparar en el pecho, esa cosa dio un salto, rompió el techo y se fue. Dijo que iba sangrando, y de hecho, sÃ, una vez que salà con la linterna, pude ver un rastro de sangre que salÃa de nuestra propiedad. Pero mi padre regresó poco tiempo después y nos dijo que no lo habÃa encontrado, aunque esperaba que no hubiera llegado muy lejos, porque le habÃa logrado disparar otras dos veces más. No supimos nada durante unos tres dÃas, aproximadamente, antes de que nos llegara una noticia. A dos pueblos de distancia habÃan encontrado en un canal el cuerpo de un hombre. No tenÃa la forma que nosotros dijimos haber visto, pero sà tenÃa caracterÃsticas muy particulares para pasar desapercibidas. TenÃa disparos justo en donde mi padre le habÃa atinado y le faltaba un pedazo de la oreja izquierda. Me alegro de que haya muerto, pero si pudiera volver el tiempo atrás sabiendo lo que ya sé, sin duda no lo habrÃa ayudado.
21:39 HabrÃa dejado que lo mataran. Tal vez asà Delta hubiera podido vivir el resto de su vida tranquilo. Me culparé de ello el resto de mis dÃas.
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