BRUJERÍA En MUÑECA De Trapo Historias De Terror - REDE
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0:03 Cuando era niña, vivÃa con mis padres y mi hermana menor en una casa vieja y amplia, con varias habitaciones y techos altos. Estaba en una colonia tranquila, donde casi siempre se escuchaban solo los ruidos de los vecinos o el motor de algún carro que pasaba. El patio trasero tenÃa piso de cemento en la parte más cercana a la casa y después un pequeño espacio de tierra con plantas secas que mi mamá ya no cuidaba. Una tarde estaba jugando sola en el patio, moviendo unas ramas secas que habÃan caÃdo de un árbol cercano. Entre las ramas vi algo que brilló. Me acerqué pensando que era un pedazo de vidrio o algún juguete viejo. Aparté con cuidado las ramas y encontré una muñeca pequeña, de unos 15 centÃmetros.
0:50 Estaba hecha completamente de tela, con un pequeño espejito en el pecho. TenÃa una cabeza grande, brazos cortos y un cuerpo delgado, pero sin detalles claros en el rostro. La observé unos segundos más y pensé en guardarla. Me parecÃa extraña y diferente a cualquier muñeca que hubiera visto. Entré a la casa y la llevé a mi cuarto. La puse sobre el escritorio junto a mis otros juguetes y unas libretas. Esa noche no pensé más en la muñeca. Me dormà como siempre con la ventana cerrada y la cortina corrida. Al dÃa siguiente me desperté temprano para ir a la escuela. Cuando me estaba vistiendo vi que junto a la ventana habÃa una araña grande. tenÃa las patas largas y delgadas de color oscuro y estaba quieta sobre el vidrio me quedé observándola un momento pero no se movió no le di importancia y bajé a la cocina para desayunar cuando regresé a mi cuarto vi otra araña en el marco de la puerta Era más pequeña que la primera, pero se movÃa rápido de un lado a otro.
1:57 Caminó por la pared y desapareció detrás de un cuadro. Me acerqué para buscarla, pero ya no la vi. En la tarde, mientras hacÃa la tarea en el escritorio, algo me llamó la atención por el rabillo del ojo. Una tercera araña estaba caminando sobre la repisa, a pocos centÃmetros de donde habÃa dejado la muñeca. Esta era de tamaño mediano y tenÃa el abdomen más redondo que las anteriores. La vi bajar por un hilo de telaraña y perderse detrás de unos libros. Me di cuenta de que en un solo dÃa ya habÃa visto varias arañas en mi cuarto. Algunas estaban quietas en las esquinas, otras caminaban sobre mis cosas.
2:40 Miré hacia el techo y noté pequeños hilos que antes no estaban. Era raro, porque hasta ese momento no recordaba haber visto tantas arañas en mi habitación. pensé que tal vez venÃan de afuera por el clima, o porque la ventana tenÃa un pequeño hueco en la parte inferior. Esa noche, antes de acostarme, miré otra vez hacia el escritorio. La muñeca seguÃa en el mismo lugar, sin cambios aparentes, pero alrededor de ella habÃa un par de hilos nuevos. Pasé el dedo sobre uno, lo hubieran hecho hacÃa poco. guardé la libreta con la que estaba trabajando y apagué la luz. Mientras me acomodaba en la cama, me quedé pensando en si las arañas habrÃan llegado por casualidad, o si de alguna forma estaban relacionadas con la muñeca que encontré en el patio. No sentÃa miedo, querÃa descubrir de dónde salÃan y por qué parecÃan multiplicarse tan rápido. La otra noche, antes de acostarme, me tomé un momento para revisar las esquinas de mi cuarto. Encendà la luz y observé con cuidado cada pared. HabÃa más arañas que en la mañana, de distintos tamaños. Algunas permanecÃan inmóviles en los rincones, otras se movÃan lentamente por la pared, subiendo y bajando con pasos pausados. Me acerqué a una esquina y vi que habÃan empezado a formar hilos que unÃan el techo con el respaldo de mi cama. Cerré la puerta con seguro y apagué la luz, intentando dormir, pero en la oscuridad seguÃa escuchando un golpeteo leve y repetido, como si las
4:13 patas tocaran el techo y luego la pared. Me tapé con la sábana y cerré los ojos, aunque tardé en quedarme dormida por estar pendiente de cualquier movimiento. En la mañana, lo primero que vi fue un hilo grueso de telaraña que iba desde el escritorio hasta la pata de mi cama. Me levanté para seguirlo con la vista y noté que la muñeca tenÃa encima una capa de hilos de telaraña que el dÃa anterior no estaban. Decidà que lo mejor serÃa guardarla para que las arañas no la rodearan más. Busqué una caja de zapatos vacÃa que tenÃa en el clóset y la llevé al escritorio. Cuando la levanté, sentà que de la cabeza salÃan hilos muy finos que se quedaron pegados a mis dedos. Traté de sacudirlos, pero seguÃan enganchados, asà que los retiré con cuidado antes de colocar la muñeca dentro de la caja. La cerré y la puse en la parte alta de la repisa, pensando que ahà estarÃa aislada. Más tarde, mientras estaba en mi cuarto, mi hermana apareció en la puerta. Dijo que habÃa visto una araña grande bajando por el pasillo. Le señalé que revisara bien, pero en cuanto entró a mi habitación se detuvo y abrió mucho los ojos al ver varias arañas cerca de mis cosas. Contó unas cinco a simple vista, cada una en un lugar diferente. Ella llamó a mi mamá. Escuché que hablaban desde el pasillo y luego mi mamá entró rápido.
5:42 Miró alrededor y se asustó. Me tomó del brazo y me llevó fuera del cuarto, diciendo que podÃa ser peligroso si alguna me picaba. Yo no me sentÃa asustada, pero entendÃa que la cantidad de arañas era demasiada para un solo cuarto. Me quedé en la sala mientras mi mamá cerraba la puerta y se aseguraba de que no volviera a entrar. Pensé en la muñeca dentro de la caja y en cómo todo habÃa empezado después de que la encontré en el patio. Aunque no querÃa admitirlo, me parecÃa extraño que las arañas se concentraran tanto en mi habitación. Mi mamá cerró con seguro la puerta de mi cuarto y dijo que más tarde, cuando llegara mi papá, revisarÃan juntos para encontrar de dónde salÃan tantas arañas. Esa noche me acosté en la cama de mi hermana. DormÃ, pero en la mañana vi una araña negra en el marco de la puerta. era más grande que cualquiera de las que habÃa visto antes con el cuerpo abultado y las patas gruesas cuando mi papá llegó fue directo a mi cuarto al rato salió y comentó que habÃa telarañas en casi todas las esquinas incluso detrás de algunos muebles dijo que la caja donde habÃa guardado la muñeca estaba completamente cubierta por hilos como si la hubieran envuelto durante horas Me pidió que no la tocara pero yo querÃa ver cómo estaba. Fui a la repisa, tomé la caja y la abrà con cuidado. La muñeca parecÃa más ancha como si su cuerpo se hubiera rellenado y de las piernas salÃan arañitas diminutas que corrÃan rápido hacia los bordes. Mi
7:16 mamá decidió que habÃa que deshacerse de ella. Tomó una bolsa para meterla, pero apenas la sostuvo, sintió un movimiento y la dejó caer al suelo, asustada. Mi papá tomó la bolsa, la cerró sin abrirla y se la llevó a la cocina. Ahà sacó un frasco de vidrio con tapa, metió la muñeca y lo cerró bien. Luego lo dejó en el patio, sobre la mesa donde solÃamos poner las macetas. Llenó un vaso con agua y jabón, lo vertió dentro del frasco y lo agitó un poco para que las arañitas que estaban pegadas se ahogaran. Después regresó a mi cuarto con el insecticida en la mano. Revisó desde las esquinas del techo hasta debajo de la cama. Levantó cajas, movió sillas y roció todo lo que encontraba. El olor del insecticida llegó hasta la sala donde yo esperaba. Esa tarde, antes de que anocheciera, salà al patio. El frasco seguÃa sobre la mesa, pero la muñeca tenÃa hilos. Las arañas que habÃan muerto dentro flotaban entre las telarañas y el agua jabonosa. Pero lo que más me llamó la atención fue que varias arañas vivas estaban sobre la mesa y en la pared de atrás, moviéndose en cÃrculos, como si buscaran una manera de entrar al frasco. Me quedé observando cómo se acercaban unas a otras hasta formar grupos alrededor.
8:38 Yo nunca les habÃa tenido miedo, pero en ese momento sentà que la muñeca estaba atrayéndolas. No parecÃa casualidad que todas aparecieran desde que la encontré en el patio. Le dije a mi mamá que pensaba que la muñeca estaba atrayendo a todas las arañas. ella comentó que tal vez estaban llegando por otra razón y siguió revisando el frasco lo levantó y lo miró con cuidado dentro la muñeca estaba cubierta por hilos gruesos y entre ellos habÃa varios cuerpos de arañas muertas todas de distintos tamaños algunas flotaban en el agua con jabón que mi papá habÃa echado mientras mi papá seguÃa rociando las paredes y el techo de mi cuarto mi mamá me pidió que me quedara afuera Desde la sala escuchaba cómo movÃan las cosas, el sonido de los muebles arrastrándose y las pisadas rápidas cuando veÃan alguna araña. Pasaron un buen rato ahÃ, revisando cada esquina y hueco. Entre los dos iban matando todo lo que se movÃa. Yo estaba sentada en el sillón mirando hacia el pasillo cuando escuché un grito. Me levanté y vi a mi hermana parada a mitad del pasillo, con la mano cerrada contra el pecho. Lloraba y apretaba los labios por el dolor. Mi mamá salió corriendo desde mi cuarto y la abrazó para revisarla. En el dorso de su mano tenÃa una marca roja que empezaba a hincharse, como si le hubieran picado con algo. Mi papá apareció
10:08 detrás de ellas y alcanzó a ver una araña negra moviéndose cerca de la pared. La pisó con fuerza y luego miró la mano de mi hermana. Ella estaba temblando y respiraba rápido. No esperaron más. Mi papá la cargó y mi mamá le abrió la puerta. Salieron casi corriendo hacia el carro mientras yo me quedaba parada en la sala. Mi mamá dijo que me quedara con mis abuelos que vivÃan a dos calles. Tomé mis zapatos y fui con ellos mientras mis papás se iban al hospital. Mi abuelo me recibió en la puerta y preguntó qué habÃa pasado. Le conté lo de las arañas y que mi hermana habÃa sido picada. Mi abuela salió de la cocina y también empezó a hacer preguntas, queriendo saber si todavÃa habÃa arañas en la casa. Me quedé en la sala de ellos, mirando la televisión sin ponerle mucha atención, pensando en mi hermana.
11:03 El tiempo se hizo largo. Escuchaba el reloj de la pared y el ruido de los carros afuera, esperando que mis papás llamaran. Cuando el teléfono sonó, mi abuelo contestó y fue mi mamá quien habló con él. Le dijo que mi hermana estaba internada, que los doctores habÃan dicho que la picadura le habÃa provocado que se le cerrara la garganta y que, por eso, tenÃan que dejarla en observación. Mi abuelo colgó y me explicó lo que le habÃan dicho. Me quedé pensando en cómo una sola picadura podÃa ponerla asÃ. Recordaba las arañas que habÃa visto en mi cuarto, las pequeñas corriendo sobre la muñeca y las grandes moviéndose por las paredes. No estaba segura si todas eran de la misma especie, pero desde que la muñeca llegó a la casa, no habÃamos dejado de verlas. Esa noche me quedé con mis abuelos, pero no pude dormir bien. Me levantaba de vez en cuando para ir a la cocina por agua o para mirar por la ventana si el carro de mis papás aparecÃa. Cerca de la medianoche, escuché que el portón de la casa se abrió. Salà al pasillo y vi a mis papás entrando. Mi hermana estaba en brazos de mi papá, más tranquila, aunque todavÃa tenÃa la mano vendada.
12:18 Mi mamá dijo que ya estaba más estable y que los doctores le habÃan dado medicamento para la inflamación. También dijeron que no volverÃamos esa noche a la casa porque no era seguro con tantas arañas sueltas. Mi papá explicó que al dÃa siguiente tendrÃa que ir a trabajar y que serÃa el único que regresarÃa a la casa. Dijo que revisarÃa todo con cuidado y que tratarÃa de dormir tranquilo. pero que iba a asegurarse de cerrar bien su cuarto para que no entrara ninguna. Mientras lo escuchaba, seguÃa pensando que todo estaba relacionado con la muñeca y que, aunque ellos no lo dijeran, era lo que estaba causando todo.
13:00 A la mañana siguiente se levantó temprano, desayunó rápido y se fue. En la casa de mis abuelos todo siguió normal. Yo traté de distraerme, pero cada vez que pensaba en mi cuarto me imaginaba las telarañas cubriendo las paredes y la muñeca encerrada en el frasco del patio. Mi papá volvió por la tarde y contó que al llegar habÃa encontrado algunas arañas dispersas por la sala y el pasillo. Dijo que las fue matando una por una, pero que no entendÃa de dónde podÃan salir tantas. Al anochecer, decidió que dormirÃa en su cuarto. Antes de acostarse, revisó las paredes y el techo, movió los muebles y tapó con una toalla la parte baja de la puerta para evitar que entrara algo. Después apagó la luz y se recostó.
13:48 Eran casi las dos de la mañana cuando despertó de golpe, sintió que algo se movÃa por su cuello, se levantó rápido y encendió la luz. Mientras miraba hacia el espejo de la pared, vio que una araña de color café oscuro bajaba por su hombro. La apartó de un manotazo y buscó con la vista si habÃa más alrededor. Se quedó de pie un momento, respirando agitado, y luego salió del cuarto decidido a buscar el insecticida. Caminó por el pasillo y entró a mi habitación, pensando que ahà podrÃa encontrar la fuente de donde estaban saliendo. Movió las cosas, revisó las paredes y fue matando todo lo que encontraba.
14:29 No logró ubicar un solo lugar de origen, pero en menos de una hora habÃa eliminado unas 40 arañas. Cuando terminó de revisar, salió al patio. Cerca del bote de basura, vio el frasco con la muñeca dentro. Estaba cubierta de hilos y rodeada por arañas muertas. Tomó el frasco y lo vació dentro del bote junto con el agua y el jabón. Luego lo colocó afuera para que al dÃa siguiente lo recogiera el camión de la basura. Cuando regresó a la casa, revisó otra vez el pasillo y las entradas de los cuartos. Se quedó un rato más despierto, con la luz encendida, escuchando y mirando a su alrededor. No volvió a ver ninguna araña esa noche. A la mañana siguiente me contó lo que habÃa hecho y que estaba convencido de que todo habÃa comenzado desde que la muñeca llegó. Pensaba que su ausencia podÃa haber detenido las apariciones.
15:24 Yo escuché en silencio, recordando el momento en que la encontré entre las ramas del patio. Pasaron los dÃas y las arañas no volvieron a aparecer con la misma cantidad de antes. De vez en cuando salÃa alguna en el baño o en el jardÃn. pero nada como lo que vivimos en esas semanas. El frasco con la muñeca ya no estaba, y en el bote de basura no quedaban rastros de telarañas. Aunque todo parecÃa volver a la normalidad, yo seguÃa pensando en la forma en que las arañas se habÃan agrupado alrededor del frasco, como si todas fueran hacia el mismo punto. No se lo dije a nadie, pero estaba segura de que no fue coincidencia,
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