Dec. 30, 2025

Asechado En El Bosque Por Unas BRUJAS - Historias De Terror - REDE

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REDE (Relatos Desclasificados)
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0:05 Durante mis años en el servicio militar, siempre me había jactado de mi impecable sentido de la orientación. No importaba cuán perdidos se sintieran el resto de mis compañeros, de alguna manera yo siempre lograba encontrar el camino de regreso. Era algo que me enorgullecía, un don que había perfeccionado a lo largo de los años y que, sin duda, me había sacado de más de un aprieto. Pero hubo una ocasión, una única vez, en la que ese don me falló. Y lo que sucedió en aquella misión es algo que todavía me cuesta entender, algo que me persigue cada vez que cierro los ojos. Todo comenzó durante una operación de reconocimiento en una zona montañosa y boscosa. Era un terreno difícil, pero nada fuera de lo común para nosotros.

0:54 La misión era simple, asegurarnos de que el área estuviera despejada y no hubiera actividad enemiga. Entramos en el bosque en equipos, avanzando a buen ritmo, cubriendo el terreno sin demasiadas complicaciones. Todo parecía ir según lo planeado, hasta que, por alguna razón que aún no puedo explicarme, me separé del grupo. Había sido algo tan simple como alejarme unos metros para inspeccionar una zona que me parecía sospechosa. Lo siguiente que supe es que ya no veía a nadie de mi equipo. Llamé por radio, pero no hubo respuesta. La señal en esa área era intermitente, algo a lo que ya estábamos acostumbrados. No me preocupé demasiado al principio.

1:38 Como ya mencioné, siempre había tenido un excelente sentido de la orientación. Sabía que si seguía el rumbo correcto, pronto volvería a encontrarme con ellos. Pero no fue así. Mientras caminaba en la dirección que creía correcta, algo comenzó a inquietarme. El paisaje a mi alrededor parecía cambiar sutilmente, pero lo suficiente como para hacerme dudar. Era como si el bosque estuviera jugando conmigo. Los árboles, altos y retorcidos, parecían más cerrados y amenazantes, como si estuvieran vigilándome. El suelo estaba cubierto de hojas secas que crujían bajo mis botas, pero el sonido parecía amortiguado, extraño. Era como si el propio bosque absorbiera el ruido. Pasó un tiempo, aunque no puedo decir cuánto, cuando me di cuenta de que estaba perdido.

2:32 Cada paso que daba parecía alejarme más de donde debía estar. Intenté mantener la calma, orientarme con el sol, pero la luz apenas penetraba entre las copas de los árboles. Me movía entre los mismos, intentando recordar algún punto de referencia, algo que me indicara que estaba en el camino correcto, pero nada me resultaba familiar. Mientras avanzaba, comencé a notar una presencia. No podía verla, pero podía sentirla. Era como si alguien o algo me estuviera siguiendo, manteniéndose a una distancia segura pero siempre vigilante. El sonido del bosque comenzó a cambiar. Ya no era solo el ruido habitual de los animales pequeños moviéndose por el suelo. Era algo más grande, algo que parecía moverse en paralelo a mí, siempre al mismo ritmo. Me detuve varias veces esperando que el sonido cesara, pero cuando yo me detenía también lo hacía. Cuando avanzaba, el sonido volvía. Algo en todo eso me hacía saber que no estaba solo. Había enfrentado situaciones difíciles antes y sabía que mantener la calma era lo más importante. Aceleré el paso, intentando llegar a un claro o a una zona más abierta donde pudiera tener mejor visibilidad. Pero cuanto más rápido avanzaba, más notaba esa presencia siguiéndome. Era como si aquello que me perseguía estuviera jugando conmigo. manteniéndose lo

4:03 suficientemente cerca para que lo notara, pero sin mostrarse. Fue entonces cuando lo vi. En uno de los giros que hice entre los árboles, capté un movimiento a lo lejos, algo que se movía rápido entre la maleza. Mi primer pensamiento fue que se trataba de un animal, tal vez un lobo o un puma. Lo que vi no se parecía a ningún animal que hubiera visto antes. Era una figura alta, humanoide, pero con algo antinatural en su forma. Solo pude vislumbrarlo entre las sombras, moviéndose de forma errática. Se desplazaba sobre dos patas, pero su postura era extraña.

4:44 casi como si no supiera caminar correctamente. Su piel, o lo que fuera que cubría su cuerpo, era oscura, con un brillo aceitoso que parecía absorber la poca luz que había. No pude distinguir su rostro. Tenía una cabeza desproporcionada, con ojos demasiado grandes y brillantes que parecían reflejar la luz de una manera antinatural. Me dio mucho miedo. No era humano, de eso estaba seguro. Pero tampoco era un animal. Por unos segundos, la criatura se quedó quieta, observándome desde la distancia. Sentí su mirada clavada en mí, como si me estuviera evaluando, decidiendo si debía acercarse o no. Mis instintos me decían que corriera, que me alejara lo más rápido posible, pero mis piernas no respondían. Era como si el miedo me hubiera paralizado, como si mi cuerpo supiera que, sin importar lo rápido que corriera, aquello me alcanzaría si así lo decidía.

5:42 La criatura se movió de nuevo, más cerca esta vez. Su movimiento era antinatural, como si sus articulaciones no funcionaran del todo bien. No podía apartar la vista de ella. Había oído historias de soldados que aseguraban haber visto cosas inexplicables en el campo, criaturas que no pertenecían a este mundo. pero siempre las había desechado como exageraciones, como cuentos para pasar el tiempo en las largas noches de guardia. Pero era real, lo tenía frente a mí y no había manera de negarlo. Recuperé el control de mi cuerpo y comencé a retroceder, sin apartar la vista de la criatura.

6:23 No quería darle la espalda, sabía que si lo hacía sería mi fin. La criatura seguía avanzando, lenta pero constante. Podía escuchar su respiración pesada y cada vez más amenazante. Me di cuenta de que no podía quedarme ahí. Si quería sobrevivir, tenía que moverme. Me giré bruscamente y comencé a correr, sintiendo el latido de mi corazón en mis oídos. Podía escuchar a la criatura detrás de mí, moviéndose a una velocidad que no debería ser posible para algo de su tamaño. Corrí hasta que mis pulmones ardían y mis piernas amenazaban con fallar. El terreno se volvió más difícil, con raíces que sobresalían y piedras que parecían surgir de la nada. Caí varias veces, raspándome las manos y las rodillas, pero no me detuve. Cada vez que caía, me levantaba, sabiendo que detenerme significaba la muerte. En algún momento, mientras corría sin mirar atrás, el sonido de la criatura comenzó a desvanecerse. Mi respiración era pesada y sentía que mis pulmones estaban a punto de estallar. Pero seguí avanzando hasta que todo quedó en silencio. El bosque parecía haber tragado todos los ruidos, incluso los míos. Dejé de escuchar a la criatura detrás de mí y por un breve momento pensé que quizás la había perdido. Fue entonces cuando me permití detenerme, con el cuerpo temblando del esfuerzo y el miedo.

7:52 Me desplomé en el suelo, sintiendo cómo mis piernas cedían bajo el peso de la adrenalina. No escuchaba nada a mi alrededor. ningún crujido ni susurro. Esa presencia constante que había sentido durante tanto tiempo se había desvanecido. Respiré con algo de alivio. Y pensé que por fin estaba a salvo. Después de unos minutos, mientras intentaba recomponerme y pensar en cómo regresar, escuché una voz. Pero entonces la escuché de nuevo. Era la voz de uno de mis compañeros llamándome por mi nombre. Me detuve en seco, escuchando con atención. No podía estar seguro de quién era, pero parecía que venía de algún lugar entre los árboles. Lo único que podía pensar era que se habían dado cuenta de que no estaba, y me habían buscado y encontrado. Me puse de pie, olvidando por un momento todo lo que acababa de suceder.

8:47 Respondí con un grito, diciéndolo mucho que me alegraba escucharlos, que creía que me había perdido. Sin pensarlo dos veces, comencé a caminar hacia la dirección de la voz. No me detuve a pensar en lo extraño que sonaba. Mi compañero repetía las mismas tres frases una y otra vez. Por aquí, estamos aquí, ven con nosotros. No había variación en su voz, ni urgencia, ni emoción, como si solo estuviera interesado en hacerme acercar. Pero yo, cegado por el alivio de no estar solo, no me di cuenta. Mientras seguía la voz, empecé a hablar, diciendo cuánto me alegraba de que me hubieran encontrado. Pero cada vez que hablaba, la voz de mi compañero no respondía a lo que yo decía. Solo seguía repitiendo las mismas tres oraciones. Solo quería encontrar a mi equipo y salir de ese maldito bosque.

9:43 Avancé entre los árboles siguiendo la voz cada vez más de cerca. Parecía provenir de detrás de un grupo de arbustos densos, y mis pasos me llevaron hasta ellos. Mi corazón latía con fuerza, no de miedo esta vez, sino de emoción al pensar que pronto estaría de regreso con mis compañeros. Pero cuando me acerqué a esos arbustos, lo que vi no fue a mi compañero. Entre las sombras de las ramas algo se movía. Pensé que se trataba de un animal, tal vez un venado, pues podía ver una forma con cuernos que sobresalían de la maleza, pero cuando me acerqué un poco más, mi cuerpo se congeló. Lo que estaba viendo no era un venado normal. La criatura que se asomaba entre los arbustos tenía la apariencia de un ciervo, pero su piel parecía estar desgarrándose, colgando de su cuerpo como si se estuviera pudriendo. Sus ojos eran lo más perturbador. No eran los ojos de un animal, o al menos no vivo. Se veían blanquiscos, como si estuvieran muertos. Me eché hacia atrás, aterrorizado, Mis pensamientos se desordenaron y por un segundo no supe si debía correr o quedarme quieto, pero fue lo que sucedió después lo que terminó de romper cualquier lógica que intentaba mantener. El venado, o lo que fuera esa cosa, se puso de pie, pero no lo hizo como un animal lo haría. Se levantó sobre dos patas imitando una postura humana, aunque su cuerpo no estaba hecho para moverse de esa manera. Sus

11:15 extremidades se doblaban de forma grotesca, como si sus huesos estuvieran mal colocados. Sus cuernos largos y retorcidos parecían sobresalir más, haciendo ver aún más alto y amenazante. Supe que lo que estaba viendo no era de este mundo. Retrocedí varios pasos sin apartar la vista de esa abominación. No sabía qué hacer. Correr parecía inútil, pero quedarme ahí era una condena segura. La criatura se movió hacia mí, su mirada nunca se apartaba de la mía, y su cuerpo temblaba con cada paso que daba. Sentí una oleada de náuseas al darme cuenta de que había estado siguiendo su voz.

11:57 Aquello no solo me había acechado, sino que había usado la voz de uno de mis compañeros para atraerme hacia él. Es que yo era lo que sin duda más me aterraba. La criatura dio un paso más, y el crujir de las ramas bajo sus pies resonó en mis oídos como una advertencia. Fue entonces cuando mi cuerpo reaccionó. Sin pensarlo, me giré y corrí como nunca antes lo había hecho. Las ramas y las hojas me golpeaban el rostro, pero no me importaba. Solo quería alejarme de esa cosa, poner la mayor distancia posible entre nosotros. Corrí hasta que mis piernas no pudieron más, hasta que el aire en mis pulmones era insuficiente y mis pies se enredaban con las raíces del suelo. Pero nunca me detuve. Sabía que si lo hacía, esa cosa me atraparía. Y no quería saber qué sucedería si lo hacía. No sé cuánto tiempo estuve corriendo.

12:55 El bosque parecía interminable, como si me envolviera en un laberinto sin salida. No importaba cuánto me esforzara. Siempre parecía estar rodeado por los mismos árboles. Caí al suelo, exhausto. Todo quedó callado otra vez, pero esta vez era diferente. No sentí la misma vigilancia. Era como si la criatura hubiera desaparecido, o al menos se hubiera cansado de jugar conmigo, pero incluso no me atrevía a relajarme. Me quedé inmóvil, con la respiración entrecortada, esperando el sonido de sus pasos detrás de mí, pero nunca llegaron. Me quedé ahí, tendido en el suelo, intentando regular mi respiración y convencerme de que, al menos por ahora, estaba a salvo. La noche había caído completamente. Después de unos minutos, aún con los músculos temblando, supe que no podía quedarme allí. Si me quedaba quieto, no solo estaría a merced del bosque, sino que aquella cosa podría volver. Sabía que si la criatura me encontraba de nuevo, no tendría la misma suerte de escapar. Tenía que encontrar la salida de ese maldito lugar, pero no tenía idea de dónde estaba ni de cómo regresar. Me puse de pie con dificultad, comencé a caminar. Cada paso me parecía más pesado que el anterior. En mi cabeza solo repetía una oración, que alguien me encontrara, que me sacaran de allí. Intenté mantener la calma y enfocarme en algo,

14:27 cualquier cosa que me ayudara a orientarme. Pero no importaba cuánto me esforzara, cada paso me llevaba más lejos de cualquier referencia reconocible. El silencio era lo que más me aterrorizaba. Lo escuché, una respiración pesada, Forzada, como si alguien estuviera muy agitado. Me detuve en seco mirando a mi alrededor, pero no veía nada. Sentía mucho miedo. Sabía que aquella cosa estaba cerca. Y entonces, antes de que pudiera reaccionar, algo salió disparado de entre los árboles. La criatura me embistió con una fuerza brutal, lanzándome al suelo. Sentí el impacto del suelo en mi espalda, sacándome el aire. Intenté gritar, pero no salió ningún sonido. Estaba paralizado por el miedo.

15:16 Aquella cosa no era como la recordaba de antes. Ahora, en lugar de pezuñas, tenía manos grotescamente humanas, aunque deformes, que se aferraban a mí con fuerza. Su rostro, una mezcla perversa entre humano y venado, estaba justo encima del mío. Pude ver su piel colgando en jirones. Su carne podrida emitía un hedor nauseabundo que casi me hizo vomitar. Sus cuernos, viejos y astillados, parecían aún más amenazantes de cerca. En un acto desesperado logré sacar el cuchillo que llevaba en el cinturón. Con un movimiento rápido y sin pensar, lo hundí en la espalda de la criatura. El grito que soltó no fue humano. Era un sonido que resonaba en lo más profundo de mis huesos, un aullido de pura rabia y dolor. La criatura se tambaleó lo suficiente como para que yo pudiera liberarme de su agarre. No perdí tiempo, me levanté y corrí. No me importaba el dolor en mis piernas, no me importaba la falta de aliento, solo sabía que tenía que escapar. Corrí hasta que mis pulmones no pudieron más, hasta que mis piernas se negaron a seguir.

16:27 Cuando sentí que ya no podía seguir, que tal vez era mejor dejar que aquella cosa me atrapara, escuché una voz. No le presté atención, pensé que era la criatura imitando a alguien para atraerme como había hecho antes. La ignoré, pero la voz seguía insistente llamando mi nombre, esta vez con urgencia. Y fue entonces cuando entre la maleza vi a alguien salir. Era mi superior. Esta vez no era una ilusión ni un truco de esa cosa. Era él. Mi corazón casi se detuvo por el alivio. No podía creer que al fin me hubieran encontrado. Me llevaron de vuelta al campamento, aunque en mi estado de shock apenas pude recordar cómo llegué allí. pensar en lo que había visto, en lo que había sentido. No hablé con nadie durante días, nadie hizo muchas preguntas, pero todos sabían que algo había pasado.

17:25 Poco después, me di de baja del ejército. No podía imaginarme volver a entrar en un bosque, no podía soportar la idea de enfrentar de nuevo a lo que fuera que estuviera acechando allí.