Oct. 22, 2023

¿Sigue siendo Colombia una potencia cafetera?

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El café es uno de los productos por los que más se conoce a Colombia en el mundo. Decenas de millones de sacos son exportados cada año. Pero el cambio climático está pasando factura a ese cultivo. ¿Estamos en medio de una crisis cafetera?, ¿seguimos siendo una potencia cafetera mundial?

Para este capítulo hablamos con Juan Esteban Ordúz, experto internacional en café; con Humberto Acevedo, caficultor de la finca Café La Cima; con Gabriel Silva Luján, exgerente de la Federación Nacional de Cafeteros; y con la barista Angee Ospina.

El día a día está lleno de noticias urgentes, un ruido, polémicas de afanas. Pero para la tranquilidad, el análisis y lo que nos gusta llamar periodismo de cocción lenta está mis preguntas, un programa de prisa media hecho por KFAM inspirando sonrisas. Este capítulo más que conversado, va a parecer susurrado. Es la medianoche. Estoy en un hotel fuera de Colombia y las paredes son tan delgaditas que se hablo duro. Me da miedo que aparezca el vecino y me diga se quiere callar. Señor el café es uno de los productos por los que más se conoce Colonia en el mundo. Decenas de millones de sacos son exportados cada año, pero el cambio climático está pasando factura de ese cultivo. Estamos en medio de una crisis cafetera. Seguimos siendo una potencia cafetera n mundial para este capítulo. Hablamos con Juan Esteban Ordus, experto internacional en café, con Humberto Acevedo, caficultor de la finca Café La Cima, con Gabriel Silva Luján, excelente de la Federación Nacional de Cafeteros, y con Avarista, Angeus Pina soy Roberto Pombo. Bienvenidos al capítulo cincuenta y ocho de mis preguntas. Permítanme comenzar el capítulo de hoy contándoles una historia que bien puede ser de ciencia ficción. Así que, siéntese en su sofá, en su silla más cómoda o en su cama, subare el volumen a su radio celular, cierre los ojos por un par de minutos y presta atensión. Era el siglo XX. La mañana hasta ahora comenzaba a despuntar en una empinada de montaña al oriente de África. Un pastor saca su rebaño de cabras a pastar y se da cuenta de que el ganado está especialmente inquieto, incluso para los estándares de una cabra. Los animales saltan más que de costumbre, corren más de lo habitual. El pastor se preocupa teme por la salud de sus animales y observa que su rebaño ha estado comiendo un grano de un rojo bastante llamativo, sospechoso, tan brillante que casi es una advertencia. El pastor toma varias de esas llamativas vallas y se las muestra un gider religioso de su tribu quien las mira con atención. No habían visto nada igual. El hombre decide ponerlas en agua caliente, huele líquido, pero no pasa mucho. Entonces toma valor y prueba un sorbo, pero el resultado es una bebida tan insoportablemente amarga que la tiró a la hoguera, pero el olor que salió del fuego fue tan atrapante, tan intoxicante, que recogió de nuevo las vallas ahora color marrón y probó de nuevo infusionarlas ahora tostadas. Y lo que sintió fue algo nuevo, una descarga de energía y fuerza que le parecieron fuera de este mundo. Era una pósima mágica que le permitía estar más alerta y ver con más claridad les había robado el fuego a los dioses para dárselo al hombre. Este fruto mostró tener tanto poder que se corrió la voz rápidamente, tanto así que varios siglos más adelante, producto de la colonización, esta semilla mágica terminó en el Jardín Botánico de Ámsterdam y de allí saltó un océano entero para terminar en América, en una nueva colonia europea. El arbusto se abrió paso con facilidad entre montañas muy similares a las colinas empinadas en las que aparició y se reprodujo con facilidad. Creció rápidamente y su fruto se esparció por el mundo con la rapidez de un virus como el fin último distinto primario de cualquier especie o forma de vida es la conservación y reproducción. La valla de color rojizo escandaloso se aseguró de ocupar más de diez millones de hectáreas del planeta usando un componente intoxicante para que otra especie, la humana, actuara como vector para esparcirla por el mundo. Me creería que esta pequeña pepita roja en sus pocos milímetros, contiene un componente que se encargó de hipnotizar a la especie humana para ayudarla a ocupar el planeta. Se trata de una alcaloide el uno tres siete trimmetilixantina o, como la conocemos normalmente, cafeína, una de las estrategias y evolutivas más inteligentes, uno de los trucos más eficaces que puede usar una planta, producir un compuesto psicoactivo que activa la mente de un primate para inspirarlo, a comenzar hazañas y gestas heroicas que terminen en beneficio de la propia planta. Esta es la historia del café, la planta que llegó para cambiar la civilización humana. Esta semilla nos ha permitido hacer cosas que de otra forma quizás no habríamos hecho como especie, como trabajar después del atardecer o formar este imperio de producción masiva que soy la humanidad. Al café le debemos, por ejemplo, la ilustración, la industrialización y, más recientemente, el capitalismo y el sistema acelerado de producción en el que vivimos. Michael Poland, periodista científico y autor del libro tu mente bajo los efectos de las plantas, hace una reflexión muy interesante de lo que ha causado la cafeína en la humanidad. De no ser por la cafeína, el café no se consumiría de manera masiva como se hace hoy. Nadie lo busca por su sabor. Amargo, para Polland hemos revestido de significado cultural esta bebida solo por el efecto psicoactivo que causa en nosotros. De no ser por la cafeína, no habríamos notado y dado categorías a los perfiles de sabor del café como terroso o vegetal. No le habríamos adjudicado notas a nuez, chocolate o frutos rojos, o no habríamos elaborado un complejo sistema de descriptores como el cuerpo o la sensación en boca de una panoplia de sabores y sensaciones como sedoso, redondo o aterciopelado. El efecto psicoactivo del café se conjugó fácilmente con nuestra cultura y estilo de vida en Colombia. Piense por un momento en la influencia que ha tenido el café en el país y no lo digo por la figura de Juan Valdés y sumura conchita en los anuncios de Timesquare o por el adjetivo del país cafetero. Piense en el ritmo de trabajo de un colombiano. Somos un país que está despierto antes del amanecer con la radio prendida y a la Herbia para colar la bebida que nos va a ayudar a trabajar las próximas diez o doce horas sin caer rendidos en el intento. Según la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económicos o SE de Colombia ocupa el primer lugar entre los países de esta organización que más horas a la semana trabajan con un total de cuarenta y ocho piense. En cualquier oficina a la que llega siempre hay una greca o una cafetera y lo primero que lo ofrecerán es un tinto o un vaso de agua, las dos bebidas esenciales para la vida. Según un informe de la empresa Global de Datos cantar el ochenta y ocho por ciento de los colombianos disfruta de una taza de café semanalmente y los hogares del país adquieren en promedio alrededor de tres coma ocho kilogramos de café por año. La verdad me parece poco. Y aunque el consumo de marcas primium de café creció cincuenta y cinco por ciento entre dos mil veintiuno y dos mil veintidós, varios expertos han apuntado que, aunque producimos y consumimos mucho café, no somos especialistas en su preparación ni consumimos el de mejor calidad. Pero la cultura alrededor de la preparación del café tampoco le ha hecho honor a este fruto. Por lo general, se prepara con técnicas como el colado en tela en Grecas o cafeteras que recalientan el café a lo largo del día, o sea, lo que sería un café de oficina pública. Pero recientemente el país ha vivido una revolución en cuanto al consumo interno. Con la llegada de las tiendas Juan Valdés y posteriormente de otras cadenas como Starbucks, Tostado Oma, etcétera. Los jóvenes volvieron al consumo del café como algo más sofisticado. Ahora es posible encontrar lugares especializados con preparaciones más sofisticadas y que aprovechan mejor los perfiles de un buen grano de café, como el chemex o el dripper, la prensa francesa o el b trescientos sesenta, por qué, a pesar de ser un país productor y consumidor de café, hay tan poca cultura sobre sus preparaciones. Le hago la pregunta a Angeo Espina, barista y dueña del café especializado la tintería. El café en Colombia, además de ser un productor cine con ns el cual nos queremos destacar en el mundo, es un elemento que da cuenta de la brecha social del país. Las preparaciones o filtrados que han tomado fuerza en los últimos años, por ejemplo, la prensa, en la que mes de sesenta se han concentrado en círculos de expertos, baristas aficionados que tienen recursos para invertir en dichos juguetes entre comillas y han dejado las de lado las preparaciones tradicionales que ocurre con estas preparaciones, como la olleta, por ejemplo, que no emplean recetas muy elaboradas de esas que calculan ratio temperatura, dan cuenta de la molienda, sino que reflejan lo que las personas de verdad tienen para preparar su café. Y ahí es donde vamos al meollo el café. En Colombia, históricamente se le ha dado el trato de materia prima, se desmotivó el consumo interno para privilegiar las exportaciones y a la gente le dejaron la tan conocida pasilla, que es el producto de menor calidad con mayores defectos, que deben ocultarse en la cuestión y, sobre todo, en la preparación. Y es aquí donde volvemos al tema ahora que disponemos de un café de mejor calidad, de mejor acceso y que hablamos del tema. Es la oportunidad para reaprender, a preparar nuestro café y darle lugar que se merece en la mesa de los colombianos. Tal parece que la insignia de país cafetero por excelencia se está alejando cada vez más de nosotros. Según la firma estatista, Colombia es el tercer país productor de café en el mundo, según datos de dos mil veintidós, con doce seis millones de sacos de sesenta kilogramos producidos en ese año. El primero es Brasil, con sesenta y dos seis millones de sacos, seguido de Vietnam con treinta dos millones. Tengamos en cuenta que en las primeras décadas del siglo XX éramos el segundo país productor de este producto, pero en dos mil once Vietnam nos arrebató a ese puesto. Y es que, según registros de la Federación Nacional de cafeteros dos mil once fue un año complejo, de acuerdo con el documento comportamiento de la industria cafetera colombiana dos mil once, elaborado por esa agremiación. Este fue uno de los años más difíciles para el sector cafetero, porque auro comillas, las las alteraciones climáticas asociadas a un exceso de lluvias treinta y tres por ciento superior por encima de los niveles históricos, la disminución de un grado centígrado de la temperatura y de trece por ciento en el brillo solar afectaron considerablemente la ocurrencia y concentración de las floraciones responsables de la cosecha cafetera cierro comillas. Pero además, ese año los precios internacionales presentaron una alta volatilidad por la incertidumbre política y económica mundial. Mientras tanto, las exportaciones de café de Brasil aumentaron diecisiete por ciento, las de viendan veinticuatro por ciento, de las de Centroamérica trece por ciento, y las exportaciones de Colombia reportaron una caída de uno coma uno por ciento comparadas con el año anterior. Por la baja producción de ese año. A día de hoy, la industria cafetera representa a duras penas el uno por ciento del producto interno bruto de Colombia y el quince por ciento del producto interno agrícola, que significa el siete coma ocho por ciento del pip general. Dos años después, el panorama no parece mejorar. De acuerdo con datos de la Federación Nacional de Cafeteros, las cifras de producción y exportación de café bajaron en dos mil veintidós. Por ejemplo, el año pasado las exportaciones de café disminuyeron ocho por ciento a poco más de once cuatro millones de sacos de sesenta kilogramos de café verde frente a los más de doce cuatro millones de sacos puestos en los mercados internacionales en dos mil veintiuno. Este descenso el resultado del exceso de lluvias debido a un prolongado fenómeno de la niña en los últimos dos años y medio. Hoy en día, según un listado de la Organización Internacional del Café, somos el quinto país exportador de café en el mundo, debajo de Brasil, Vietnam, Alemania e Indonesia. Entonces, por qué tenemos más fama mundial de ser un país cafetero que el mismo Brasil. Se dice que lo que ayudó a que tuviéramos una imagen de país cafetero tan marcada en el mundo fue una estrategia de la Agencia New Yorquina dd B, por encargo de la Federación Nacional de Cafeteros en mil novecientos cincuenta y nueve. Sí, por si no lo sabía Juan Valdés. Ese campesino risueño de bigote abundante y sonrisa amplia. Es una creación de un redactor pública en macatan, una representación, un producto publicitario. La campaña fue un éxito. Gracias a esto se impulsó la idea de que el café que se cultivaba y cosechaba en Colombia era el mejor del mundo, en el mejor clima y con el mejor sabor. Entre la década del ochenta y el noventa, la figura de Juan Valdés estaba entre las más famosas para los estadounidenses, junto con Pela y Fidel Castro. Es quizás la campaña que mejor ha funcionado en el país. Ante todo este panorama, sigue Colombia siendo una potencia mundial cafetera. Le hago la pregunta al exgerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Gabriel Silva Luján. Colombia ha vivido una reestructuración de su sector cafetero, dejando atrás la dependencia de la zona cafetera tradicional, que era en el área de Marisales y Antioquía, y se ha desplazado hacia las nuevas zonas cafeteras de alta calidad, que son el Huila, Cauca, Nariño y algunas regiones del norte de Colombia, como la Sierra Nevada de Santa Marta, Perija y los Santanderes. Ese cambio estructural hacia el la calidad es lo que explica el gran futuro de Colombia en materia de café. El futuro de Colombia. Su gran potencial es la calidad. Colombia no compite en volumen en los cafés que producen Vietnam y Brasil en su inmensa mayoría. Son cafés de baja calidad para café soluble o café tostado de supermercado y Colombia por su calidad. Compite en otro contexto, Colombia sigue siendo una gran potencia del café. Colombia tiene el café que representa la mejor calidad y la Federación de Cafeteros se ha hecho un trabajo muy poderoso de posicionamiento a través de las tiendas Juan Valdés, a través de la marca ciento por ciento café de Colombia y tiene una presencia cada vez mayor en el nicho de los mercados de cafés especiales. Colombia seguirá haciendo una potencia de café. Incluso materia de producción, en la producción es cíclica a veces por el clima y, por lo demás, puede ser menor. Pero en comparación al año dos mil dos, cuando me correspondió ser gerente de la Federación, que teníamos siete millones de producción y nos pusimos la meta de elevar la producción a catorce millones de sacos. Colombia recuperado de una manera importantísima su participación en el mercado mundial. Hace poco más de dos semanas, una noticia pasó inadvertida. Entre los reportes por la guerra entre Israel y Palestina y entre tantos escándalos y noticias urgentes, quince congresistas del eje cafetero citaron a un debate de control político al Ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla. Por qué por la crisis cafetera. El representante a la Cámara por Risaralda, Alejandro García Ríus, advirtió que Auro Comillas, si el Gobierno nacional no toma medidas efectivas y urgentes, podríamos estar a puertas de ser testigos de la mayor movilización cafetera de la historia de Colombia. Cierro Comillas. La respuesta del Ministro Bonilla fue muy clara todos. Dónde está la capacidad técnica de la Federación. Dónde estaba la Federación? Es la culpable de la quiebra de las cooperativas y es la culpable de que los cafeteros hayan perdido crebilidad en el mercado de futuros. Sin embargo, para muchos especialistas, la Federación Nacional de Cafeteros es la ONG rural y la cooperativa de productores rurales más grande del mundo. Además, los caficultores son los dueños directos de las tiendas y los procesos de toma de decisiones son tremendamente democráticos. Esta crisis no es algo nuevo y sus motivos son complejos y variados. El café es un cómodity, una materia prima, como el petróleo, el cobre, la soya, cuya producción exportación dependen del contexto internacional. Según múltiples versiones. Todo comenzó en mil novecientos ochenta y nueve, cuando el Pacto Cafetero, que se había firmado tres décadas atrás, se rompió. Este pacto había sido firmado y renovado varias veces por los países miembros de la Organización Internacional del café OIC. El pacto establecía acuerdos de cuotas para limitar la producción, de estabilizar el mercado y aseguraba una oferta regulada y unos presos relativamente estables, lo que garantizaba abastecimiento para consumidores e ingresos para países exportadores. Pero el final de la década de lo trajo consigo grandes cambios en la humanidad, como la caída del Muro de Berlín, el final de la guerra Fría y el fortalecimiento de economías más abiertas y con menos presencia de los Estados, es decir, una apertura de los mercados mundiales. El excedente de la Federación Nacional de Cafeteros. Jorge Cárdenas Gutiérrez lo explicaba mejor en dos mil trece a la revista Semana Auro Comillas. El Pacto Cafetero fue un soporte para la economía colombiana. Durante treinta años fue un acuerdo fundamental, pero a finales de los ochenta, las condiciones mundiales empezaron a cambiar con la idea de la libertad del mercado y la reducción del Estado. Por eso entran en crisis todos los acuerdos. Se consolidaba así la hegemonía del consenso de Washington y la Escuela de Chicago. Cierro Comillas. La ruptura de este pacto tuvo unas consecuencias casi que inmediatas. En mil novecientos noventa, el café se pagaba al peor precio registrado en la historia. A cero sesenta y nueve centavos de dólar raribra, pero el precio de este producto no se quedó tan abajo para siempre. Se ha recuperado desde entonces. El Fondo Nacional del Café fue uno de los muros de contención con los que se intentó detener la crisis. Este es un fondo para fiscal al que contribuyen los productores por cada libra de café exportado. Este dinero es considerado público, aunque es administrado por la Federación por contratos suscritos con el Gobierno. Este fondo también se alimenta de las regalías de uso de marca y por la comercialización de café. El año pasado, por ejemplo, al fondo ingresaron ochocientos cincuenta y tres millones de dólares. De este ingreso noventa y cinco cinco millones se usaron para financiar bienes públicos del sector cafetero. El Presidente Petro, como el Ministro de Hacienda, controvirtió a la Federación, aseguró que el sueldo de Gerente es muy alto, es de unos sesenta millones de pesos y advirtió que si no se reestructura el Fondo va a finiquitar el contrato y será el mismo Gobierno el que maneje los recursos. Este contrato va a fin y quitar. Tiene una fecha determinación. Podemos porque el Santo nos enseñó cómo se hace, porque lo hizo con el Fondo Nacional Ganadero, que también era un recurso público que administraba fedegan Hacemos lo mismo. Si la Federación de Cafetero no se reestructura de acuerdo a la base cafetera se acaba el contrato del Fondo Nacional del café to la oda. Ante todo este panorama, qué debe ser la Federación Nacional de Cafeteros para que los pequeños productores de café no sufran la crisis. Le pregunto al experto internacional en café, Juan Esteban Ordus. Quinientos cuarenta cero familias producen café en seiscientos cinco de nuestros mil ciento municipios. La promedio el caficultor es de unos cincuenta y cinco años y el cultivo promedio es de más o menos uno cincuentáneas. Ningún actor controla el precio internacional del café, que se forma por oferta y demanda y factores como eventos climáticos, económicos y hasta políticos en el mundo. El productor recibe el precio en pesus, por lo que además le afecta a la tasa de cambio que esta depende de factores que la Federación tampoco puede controlar. Por eso mucho el trabajo se centra mejorar el ingreso al productor por diferentes vidas para mejorar la productividad. Senicafé desarrolla variedad de resistentes únicas que protegen las cosechas de la arrolla. Esto va amarrado a la renovación de cafetales y prácticas agrícolas adecuadas y sostenibles, que permite mejor producción, calidad y primas en el mercado. La Federación impulsado ya además el acceso a la tecnología y su uso más extendido en la agricultura para subir en la cara de valor. La Federación lleva muchos años incentivando la calidad y los cafés especiales, gracias a lo cual tenemos la prima más alta en la voz de Nueva York. Hoy se busca, por ejemplo, el desarrollo de marcas locales de alta calidad para exportar cafés tostados en origen. En cuanto a políticas públicas, la Federación ha sido un gran ejecutor y socio de los gobiernos nacional departamentales y municipales desde mil novecientos veintisiete. Lograr que más cafeteros tengan actitud de sus tierras y así acceso al sistema financiero. Es un frente clave igual pasa, por ejemplo, con la cobertura digital, sin la cual los jóvenes se van del campo, los servicios básicos, la educación rural y la salud. Para adalgisa a lo sano, representante de la Unión de Cafeteros de Colombia, la crisis va más ar ya del vaivén de los precios internacionales del café, como lo dijo en el debate de control político de la Cámara de representantes al Ministro de Hacienda. Aunque el precio del café ha incrementado en los últimos años, hay otros factores que han ayudado a esta crisis. Por un lado, los ha afectado, como a otros agricultores, el incremento del precio de los insumos como pesticidas y fertilizantes, que ha subido un ciento nueve por ciento, al igual que el costo de la mano de obra. En Colombia hay alrededor de quinientos treinta mil caficultores y de ellos, el noventa y cinco por ciento cuenta con menos de cinco tares de tierra, lo que los clasifica como pequeños caficultores. Para argisa lo sano. Parte de la crisis también se debe a que este gran número de caficultores no están siendo tenidos en cuenta por el Fondo Nacional del Café Escuchemos un fragmento de su intervención en el debate de la Cámara de Representantes. Hoy. Las cooperativas las han dejado solas y gran parte de esos recursos para fomentar el cooperativismo cafetero no se han destinado. No se han destinado para que se modernistas, para que se le pueda transferir más precio al cafécultor a la hora de vender su café. Esto también es una de las ahondadas crisis por la que atravesamos hoy en la cafecultura. La competencia también ha hecho su parte en esta crisis. Brasil es un productor de café con mayor volumen de producción y más barato. Además, ofrece un tipo de grano que gusta más en Estados Unidos, ya sea de menor calidad, pero más amargo café oscuro y para ceñir costales, como se le dice normalmente. Pero estos no son los únicos retos que enfrenta el gremio cafetero. De acuerdo con la investigación, proyección de la población cafetera a dos mil cincuenta en Colombia para el año dos mil cincuenta se espera que el número de personas en los hogares cafeteros en el peor escenario se reduzca a un millón doscientos cuarenta y tres mil cuatrocientos ochenta y cinco. Esta investigación también encontró que la familia cafetera promedio pasó de cinco a cuatro miembros y que la reducción en casi ciento noventa mil personas en los hogares llevaron a una disminución del diez por ciento de la población durante los últimos mes veinticinco años. Y finalmente, pero no menos preocupante, que en el total de productores de café la edad promedio es de cincuenta y siete años, Es decir, la población de cultivadores se está disminuyendo dramáticamente. Esto parece ser una tendencia en el campo. En general. Las nuevas generaciones prefieren buscar futuro en las ciudades o con actividades más rentables. Algunos pequeños caficultores, ante lo difícil de competir con cafeteros que tienen grandes extensiones de cultivo, han piboteado hacia la producción de café especial. Este es el caso de Octavio Acevedo y sus tres hijos. Dos son ingenieros y una es contadora. Son una familia que cuenta con cuatro generaciones de cultivadores de café. Ellos son los dueños de café de la cima. Una pequeña finca cafetera de tres hectáreas en Fredoni y Antioquia, a uno seiscientos metros sobre el nivel del mar y donde crecen doce cero plantas de especialidad borbón y castillo. La crisis había asumido a Octavio en deudas y lo más rentable era vender la finca para poder pagarlas. En ese momento, el precio que le pagaban por cada bulto de graso verde estaba por debajo de lo que costaba su producción. Así que un día, hace diez años, quiso probar el café que cultivaba en su finca y decidió tostarlo él mismo en una sartén sin mayor conocimiento ni técnica de cómo hacerlo. Dejaron de cultivar el café estándar que enseña a cultivar la federación y que es el que más se vende. Comenzaron a vender su propio café especial tostado listo al gente final, pero además crearon una ruta cafetera en Fredonia, un atractivo turístico que recibe a sus mayores clientes turistas extranjeros, que significan el setenta por ciento. Ellos mismos deciden cuánto cuesta el café, contrario a lo que hacen las cooperativas o la federación, que se rigen por el precio establecido en la bolsa de Nueva York, y esto los ha ayudado para que la crisis no los afecte. Su café lo venden directamente a cafeterías en todo el mundo que se especializan en café de origen y especial. Actualmente son un grupo familiar de cerca de diez personas trabajando en este proyecto de acuerdo con Edison Castro, profesor de la Facultad de Ciencias Contables y Económicas de Dministrativas de la Universidad de Manizares, en una entrevista a portar la silla vacía a Urocomillas. Aunque el país se ha mejorado en producción de café especial, todavía es incipiente. Costa Rica, México y Perú están mejor. Los cafés certificados pueden tener una prima de venta de hasta cincuenta o setenta por ciento más de lo que vale la libra de café promedio en el mercado cierro comillas. Actualmente hay aproximadamente mil marcas de café especiales en Antioquia. La competencia no es poca para Castro. Hay una saturación en el mercado, pero una forma de mitigar esto ha sido precisamente lo que han hecho Don Octavio y su familia, crear experiencias alrededor del café. Es el cultivo y la venta de café especial la solución para que los pequeños cafeteros no sufran una crisis. Le hago la pregunta a Humberto Acevedo de café de la cima. La producción y venta de cafés especiales la solución para la pequeña cafecultura, pues sería algo parcial, pues no todos tenemos buen café y nosotros podemos tener el alcance de la comercialización. Entonces es una gran solución para los que tengan buen café y más que pensar que lo vamos a producir y necesitamos es apoyo para buscar los cafés especiales en nuestras regiones y ayudarles a mejorar el producto como tal, pues estamos enseñados a producir un café, estándar cafés limpios, pero poco más sabemos hacia allá de qué tipo de café tenemos en nuestras fincas. Necesitamos como más acompañamiento y si estamos afortunados y tenemos cafés especiales y mejorarlos, pues la verdad que es una gran salida, porque dejaríamos de estar en un mercado de los comodities y entraríamos a jugar en un café con notas especiales para públicos especiales y sería la solución para pequeños productores y más aprovechando el buen nombre del café de Colombia no es la solución total, pero sí es una ayuda para los que se quieran montar, como decimos nosotros en esa línea de especialidad, para darles sostenibilidad a las fincas y a las familias cafeteras. Como decía al principio, el cambio climático es quizás uno de los mayores problemas a los que se enfrenta a este cultivo que se ha apoderado del mundo. Resulta paradójico que todo ese progreso, este desarrollo desmedido, que comenzó con la industrialización, con el capitalismo impulsado por la cafeína en los cafés de Inglaterra, esté poniendo en riesgo los cultivos de café por los efectos del cambio climático. Un sistema que se ha beneficiado enormemente de esta planta está cerca de matar lo que le dio el impulso fundamental. Según el Banco Interamericano de desarrollo. El aumento de las temperaturas reducirá a la superficie apta para el cultivo de café hasta en un cincuenta por ciento para dos mil cincuenta. El incremento de la temperatura ha hecho que los cultivos tengan que estar cada vez en terrenos más elevados, reduciendo la cantidad de terreno en el que se puede cultivar y amenazando otros ecosistemas. Pero, además, el aumento de las temperaturas se amenaza cada vez más con sequía con aumentos de la variedad de enfermedades y con matar grandes franjas e insectos que poliicia los cultivos de café. Según un estudio publicado en la revista Claimatic Change, aproximadamente la mitad de la tierra del mundo que actualmente se utiliza para producir café de alta calidad podría volverse improductiva en un poco más de dos décadas. Otro artículo, en la revista Prosiadings of National Academy of Science sugiere que esta cifra podría llegar al ochenta y ocho por ciento en América Latina, independiente de si el café nos utilizó a los humanos como vector para reproducirse y garantizar la perpetuación de su especie. Creo que es una planta y una bebida maravillosa que nos ha ayudado a definirnos como país y de la que millones de familias dependen. Por ahora me declara un seguidor ferviente de su efecto revitalizante y energético que me ayuda a superar todas las mañanas ese difícil momento de levantarme de la cama. Hoy están golpeando. Creo que esto terminó. Soy Roberto Pombo y este fue el capítulo cincuenta y ocho de mis preguntas. Nos vemos en el próximo capítulo a partir de este momento, este capítulo de mis pre pre queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a Kafam, inspirando sonrisas en la dirección Roberto Pombo, Asesor editorial Daniel Sampero espina investigación y entrevistas. Johnny Rodríguez, Producción de campo, Marcela Salazar postproducción de audio, Carlos Bernalda