Dec. 31, 2023

¿Quienes son las personas que no celebran año nuevo?

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Esta noche se acaba el año y aunque no es más que el cambio de calendario, simbólicamente significa mucho para muchas personas. Sin embargo, un gran número de personas pasarán esta fecha trabajando. ¿Quiénes son las personas que deben trabajar la noche de año nuevo?

Para este capítulo hablamos con médicos, farmaceutas, vigilantes, cajeros de bares, empleados de aeropuertos, domiciliarios y otras profesiones que deben pasar la noche del 31 de diciembre trabajando.

El día a día está lleno de noticias urgentes, un ruido, polémicas y afanas. Pero para la tranquilidad, el análisis y lo que nos gusta llamar periodismo de cocción lenta está mis preguntas, un programa de prisa media hecho por KFAM inspirando sonrisas. Esta noche se acaba el año y aunque no es más que el cambio de calendario y simbólicamente significa mucho para muchas personas. Sin embargo, un gran número de personas pasarán esta fecha trabajando. Quiénes son las personas que deben trabajar la noche y año nuevo para este capítulo. Hablamos con médicos, farmaceutas, vigilantes, cajeros de bares, empleados de aeropuertos, soldados y otras profesiones que deben pasar la noche del treinta y uno de diciembre trabajando. Soy Roberto Pombo bienvenidos. Al capítulo sesenta de mis preguntas, voy a admitir que soy un mal católico. Sí, fui criado en esta fe y he cumplido con varios de los sacramentos que dictan la Iglesia bautizo, primera comunión, confirmación matrimonio, pero me ha alejado de varias de sus creencias que, con el tiempo siento que se han ido quedando obsoletas. Pero todavía disfruto algunas lecturas de la Biblia en un sentido poco religioso. Por ejemplo, hace poco volví a leer uno de sus pasajes más famosos, el génesis, específicamente la expulsión de Dan y Eva del paraíso. Uno de los castigos que recibieron fue salir del paraíso, pero el paraíso era tal cosa no sólo porque fuera un lugar idílico, sino porque Adán y Eva no necesitaban hacer nada para vivir. Cuando ambos comieron la manzana, tuvieron que comenzar a esforzarse para vivir a oro comillas, maldita sea la tierra por tu causa con fatiga, sacarás de ella el alimento por todos los días de tu vida con el sudor de tu frente, comerás tu pan hasta que vuelvas a la tierra, cierro comillas. De ahí que digamos que nos ganamos algo con el sudor de la frente. Y de ahí también la famosa canción del negrito del batey el trabajo lo hizo Dios como un castigo. Desde que tenemos memoria como especie, el humano ha tenido que trabajar para vivir, desde el hombre de la edad de piedra, caminando por días para cazar una presa o hasta las versiones más modernas de lo que somos como especie, cultivando los alimentos en largas jornadas. Toda nuestra vida ha sido de trabajo. Mucho tiempo más adelante llega el trabajo asalariado. Recibimos dinero, pero seguimos teniendo que hacerlo para vivir. Ahí ha estado siempre y aunque a muchos nos guste y amemos lo que hacemos, no deja de ser una actividad extenuante. Por eso existen las vacaciones o los fines de semana, porque aunque lo amemos, no podemos hacerlo todo el día, todos los días. El trabajo es lo que mueve al mundo. Ya lo dijo el economista Adam Smith abro Comillas. El trabajo es la medida real del valor de cambio de todas las mercancías, el verdadero precio de todo lo que realmente le cuesta a quien quiere adquirirlo. Es el trabajo y la molestia de adquirirlo. Cierro comillas de pronto. Por eso, cuando algo es difícil de hacer, decimos nos cuesta trabajo. Pasamos gran parte de nuestra vida como humanos trabajando. Si somos afortunados, como es mi caso, uno comienza a trabajar al salir de la universidad, es decir, aproximadamente a los veintiuno años o inclusive durante la universidad. Pero no es tan grave, aunque sé que ese no es el caso de la mayoría, porque incluso antes de tener dieciocho ya deben trabajar, pero solo por el ejercicio. Supongamos que desde los dieciocho a los sesenta y cinco debemos hacer alguna labor u oficio. Son casi cincuenta años más de la mitad de la vida trabajando. Soñamos constantemente con ganarnos la lotería. O que aparezca algún familiar reano que nos hré de una fortuna para no tener que trabajar. Piense, por ejemplo, una buena parte de los avances tecnológicos que hemos desarrollado como especie están pensados para ahorrarnos trabajo, inclusive la misma inteligencia artificial. Y es quizás diciembre el mes en el que para muchas personas es más difícil trabajar. El ambiente navideño hace que muchas personas funcionen a media máquina, incluso creamos leyes y consensos sociales para que los días patrios o las celebraciones religiosas sean días libres o festivos en los que no debemos trabajar. Por ejemplo, nos pusimos de acuerdo como humanidad en que el primer día del año es feriado le damos una carga sentimental y espiritual bastante importante. Al treinta y uno de diciembre. Lo usamos como un hito para marcar momentos de nuestra vida. Hacemos cuentas y guarances y aunque usted no le dé esa importancia, lo más probable es que los treinta y uno de diciembre no trabajen, aunque sea un día entre semana. Intentamos desesperadamente volver al paraíso en el que no debíamos esforzarnos para vivir el sueño último de la humanidad, junto con poder volar y ser inmortales. De hecho, varios países aprobaron o están debatiendo la cantidad de horas trabajadas en la semana y de días laborales para reducirlos a cuatro. Voy a terminar esta perorata diciendo una frase que alguna vez escuché en la calle. Trabajar es tan duro que nos pagan por hacerlos. Con el paso de los siglos y con los avances tecnológicos, han ido apareciendo trabajos que parecen inaportantes para el mundo y otros que se han mantenido y parecen obsoletos, especialmente entre la burocracia y labores que parecen destinadas a la nada y tareas que parecen escritas por el mismo Kafka en las que se redactan informes que no va a leer nadie. Hay tareas remuneradas en el mundo que, si se dejan de hacer, no pasa nada. El mundo seguirá su cauce con total normalidad. Pero dentro de estos trabajos que tenemos que levantarnos a cumplir Wazer, hay unos mejores y otros peores y más importantes, unos más necesarios y que sostienen a la humanidad. No todo tiene que ver con la cantidad de dinero que paguen por hacerlo. A veces tienen más que ver con los beneficios que uno recibe. Otros son mejores porque simplemente son más sencillos y requieren menos esfuerzo y tantos otros porque tienen más prestigio en la sociedad. Hay unos trabajos, en cambio, que tienen varias desventajas, como es el caso de las personas que deben trabajar esta noche o quienes tuvieron que trabajar la semana pasada en Nochebuena sobre y para esas personas es este capítulo. El mundo nunca se detiene completamente. No lo hice durante la cuarentena por covid y nunca lo hará. Incluso en días como hoy, en los que nos pusimos de acuerdo para celebrar en todo el mundo la vuelta del planeta al Sol, habrá gente a la medianoche en su lugar de trabajo. Están, por supuesto, las labores que consideramos más importantes, con el personal de salud, enfermeras, médicos, para médicos y más desafortunadamente, no nos dejamos de enfermarnos o accidentarnos. De hecho, la euforia por la celebración es tanta que la posibilidad de terminar en urgencias es más alta. También el alcohol, la pólvora y las emociones no son mezclas sencilla. En Colombia, la pólvora es un componente importante en esta celebración. Según datos del Instituto Nacional de Salud, entre la noche el treinta y uno de diciembre de dos mil veintidós y la tarde el uno de enero de dos mil veintitrés hubo ciento ochenta y tres casos de quemados con pólvora en el país. Pero, además, si en cualquier día del año parece que no alcanzaran las internistas enfermeros, cardiólogos y pediatras en una noche como hoy, parecen más escasos de acuerdo con una medición hecha por la o CD. En Colombia, por cada mil personas. Hay casi cuatro profesionales de la salud atendiendo para ser más precisos, por cada mil personas. Hay solo dos doctores de un enfermero o enfermera. Quizás esta noche sea más tranquila. No lo sé qué tan diferente es la noche de año nuevo en una sala de urgencias de un hospital hable con Sebastián valbuena médico intensivista de la clínica de Occidente de Bogotá, que en esta noche está de turno y esto me contó sí claro. Es distinta porque no solamente porque se acaba el año y porque las personas están alejadas de sus familias en el último día del año, sino porque las personas en general todas están llenas de ilusiones para el próximo año que llega y todos esperan, obviamente, que sea un turno tranquilo, que puedan, digamos poder llamar a su familia. Es un turno, es un día muy diferente, porque todos los servicios y todos están como programados para ese día especial. Es un poco ajetreada, dependiendo del lugar donde se esté recibiendo la atención. Es decir, puede que una urgencia sea un poco más ajetreada en cuanto a las zonas que se llan más referencias de trauma. En cuanto que, obviamente esa noche hay pólvora, hay trago, pueden haber accidentes, entonces, en cuanto a los servicios de urgencia, probablemente es un poco más muy colapsado. En cuanto a la uz y pues no todos los pacientes llegan críticamente enfermos, entonces hay días que son tranquilos. O sea, en cuanto al treinta y uno, no necesariamente es feo, pero sí en esos sitios que son como referencia de traumas, donde hay un poco de riñas, callejeras, violencia, pues obviamente, las fiestas, como que pues hoy, entre las fiestas del treinta y nueve, alborotan más esa situación. Y entonces esas son las urgencias. Sí, podrían estar un poco más llenos urgencia. Esto este año podría estar un poco más lleno de lo que es uz y de pronto no variaría tanto a no ser que lleguen varios pacientes críticos, pues yo creo que en general, a las personas les dis gusta hacer esta fecha precisamente porque las personas quieren estars por su familia personalmente, pues yo también quisiera estar con mi familia en esas fechas. Pero pues no siempre es posible, pues no igual uno entiende eso y y todas las personas que están trabajando como también tiene esa situación y tratamos de ser lo más amable y posible. Pero, pues, obviamente tratamos de hacer las llamadas igual. No es lo mismo, No es lo mismo que llamar a su familia, que abrazar a su familia, desearle agradecer por tenerle un año más con uno y pues, obviamente, recibir un nueve año abrazando a su familia. Creo que es mucho más agradable, mucho más reconfortante para cualquiera. Y si algo tienen en común hospitales y droguerías o farmacias decoreras es que en estas fechas siempre hay alguna de turno. En el caso de las farmacias, de ahora pico es entre las diez y la medianoche y luego entre la una y las tres de la mañana. Luego todo está muerto, es más ajetreada la noche de año nuevo en una farmacia. Cómo es pasar esta fecha en este trabajo. Esto me contó Andrés Sánchez, un farmaceuta que ha tenido que trabajar durante varios treinta y uno de diciembre. El boleo fue hasta antes de la medianoche, mucha gente comprando los sueros que el bonfiées que la cosita para el guayao c la silmarina para guardar más y todas esas cosas muchas mucha gente comprando incilencio. También era mi primera vez de noche en esa fecha. Entonces no sabía, pues cómo iba a ser como la experiencia. Inmediatamente faltaban cinco para las doce y habían dos personas no más por atender de doce a doce y cuarto doce y media más o menos. Estuvo solo so totalmente, solo, solo solo y ya de ahí se reactivó un poquito. Digamos a la una y media o dos hasta las tres cuatro de la mañana fue extraño. Sí, porque siempre fui muy rumber muy fiestero y nunca me había tocado un treinta y uno, nunca me había imaginado. Sí, me sentí muy raro. La verdad, me sentí muy extraño que no sabía si me iba a poder a llorar a las doce o qué iba a ser la vinal No fue más como la bulla, pues de todo, pues como todo pasa o pasa, Y fue más, pues como la la bullante de que me tocara, pues ya cuando me tocó ese día y esa hora no me dio, pues, como como tanto, según cifras del Observatorio del Direccionamiento, del talento humano de la Policía Nacional, uno ciento treinta y nueve mil seiscientos setenta y nueve personas hacen parte del personal uniformado de esta institución. No sé cuántos agentes y personales estarán al servicio y, de acuerdo con el Wold Population Review, Colombia tiene más de doscientos noventa y tres cero personas activas en las fuerzas armadas. No sé cuántas de estas personas estarán trabajando esta noche, pero es quizás una de las profesiones más difíciles de ejercer esta noche. Es una obviedad decir que somos un país marcado por la guerra desde el principio de nuestro nacimiento como nación. Por eso, ser soldado o policía no es sencillo, y menos una noche como hoy, Aunque hace poco la delegación negociadora del LLN anunció un checia al fuego. El crimen y el narcotráfico no descansan. No importa si es en la selva, en las montañas, en las carreteras, en un caide una cabecera municipal, siempre habrá alguien cuidándonos cómo es pasar la noche del treinta y uno de diciembre en servicio cuidando al país. Esto me contó el soldado profesional Diego Morales. Escuchémoslo soy el soldado profesional Díaco Morales. Nacido en Argelia, Valle del Cauca, Orgánico del Batallón de Alta Montaña, número uno y en este momento en me encuentro dos ciento cincuenta y cinco kilómetros de mi casa a tres mil novecientos metros de altura sobre el nivel del mar. Desde acá les envío un feliz año a mi vieja querida, a mi padre y a mis hermanos y, en general, a toda mi familia. Quiero que sepan que los amo con todo mi corazón y que no estén tristes por mí, porque yo estoy feliz de aportar a mi país en seguridad y en defensa, para que no sólo ustedes puedan disfrutar de la seguridad y de la paz, sino que toda Colombia entera hoy treinta y uno de diciembre y con una temperatura en estos momentos de tres grados centígrados. Les deseo un próspero año dos mil veinticuatro. Y si hay una profesión que deba estar alerta la noche de año nuevo es la de los bomberos. El riesgo que representa la mezcla entre pólvora, alcohol y euforio es bastante alto. Si bien los números de incendios en estas fechas no es significativo, ellos siempre están atentos. A ellos les debemos mucho todo el año, pero especialmente esta noche últimamente, entre las recomendaciones que hacen influenciadores y varios blogs de viajes. Estará de viajar díaz como el veinticuatro o el treinta y uno de diciembre, pues los pasajes son más económicos, cosa que es cierta una vez en el aire. En muchos casos la tripulación ofrece bieno y cena especial a los pasajeros que pasan estas fechas volando. Entonces se ha vuelto normal que en estas fechas los aeropuertos no estén solos, sino que haya un considerable número de viajeros, una experiencia sin duda única. El funcionamiento de los aeropuertos siempre es una operación titánica. Un ejemplo de esto es el dorado, el aeropuerto de Bogotá, uno de los más importantes de Latinoamérica. Detrás de esta inmensa operación está el trabajo no solo de pilotos y sobrecargos, sino personal en tierra, de las aerolíneas empleados en los aeropuertos y el aeronáutica civil, que, como si fuera un día cualquiera deben cuidar que los vuelos sigan su curso. Por eso no se detienen nunca, ni siquiera en un día como hoy. Se imagina qué pasaría si se detienen las operaciones del principal aeropuerto por una noche. Creo que ni en las peores situaciones del país es más sencillo más complicado el trabajo en un aeropuerto. En una fecha como hoy. Hablamos con Josheph, quien trabaja como agente de operaciones terrestres en el aeropuerto el dorado de Bogotá, y esto me contó de su experiencia, pues precisamente ese día, el treinta y uno y el primer enero son días como más suaves. Uno creería que, pues por los afanes de fin de año hay mucho trabajo, pero realmente no mucho. Es la experiencia que yo tuve en había poco flujo de maletas, pues estaba en el área de selección y también trabajé el primero de enero y fue muy solo, o sea, fue muy poco. El trabajo en los días previos. Sí, sí, en diciembre es un es muy movido, pero precisamente esos días es como que hay hay menos gente y menos trabajo con el equipaje. Y sí es importante, pues, sí, pues, para mí es importante estar con mi familia en esa fecha. El treinta y uno puede hacer la cena y y pues, tomarse los clayitos. También hablamos con Carlos Alberto Bertrán, controlador aéreo del dorado que pasa la noche el treinta y uno en las torres de control. Bueno las experiencias que he tenido en la noche del treinta y uno, pues felicitaciones de parte de los pilotos a esa hora. El treinta y uno. En algunas ocasiones, pues los compañeros traímos algo para compartir, pero pues por el trabajo nos toca celebrarlo desde lejos. De pronto se voltea uno y le hice algonmpañero feliz Navidad, pero no le queda uno más al tiempo, sino ese y comer algo ahí sencillo de pronto en su hora de descanso de lo que trajimos. Y pues bueno, a veces se siente nostalgian no estar con la familia, pero pues también una satisfacción de que por el trabajo de nosotros habrán otras personas que llegan a celebrar en paz y bien con sus familias, llegan a sus destinos seguros, rápidos. Y pues eso es una satisfacción que le queda uno en la vida de poder haber contribuido de que esas personas lleguen a su destino. Y pues para mí es muy importante esa fecha, pues para estar con mi familia celebrar un año que se va y otro que llega. Y pues, desafortunadamente, pues por el trabajo. Ya llevo varios treinta y uno de diciembre que me ha tocado trabajar en el aeropuerto y pues, pasar el treinta y uno con mis compañeros y con las aronades que sobrevuelan nuestro país. Pero no todos los que deben trabajar esta noche son necesariamente profesionales de la salud, policías o soldados, lo que se les suele llamar profesiones de primera línea. Hay varias profesiones que para muchos parecen invisibles en el día a día, pero finalmente son las que se encargan de que muchos puedan estar cómodos sin salir de su casa o que puedan salir sin preocuparse por su vehículo o donde estacionar en ciudades intermedias o pequeñas. Es más común ver las fiestas de fin de año en las calles. La gente va y viene de una casa a otra, saludando a sus vecinos y familiares, dando abrazos y deseando feliz año. Sin embargo, pasa que en muchas ciudades, algunas veces más grandes, las fiestas son en los apartamentos más aisladas las unas de las otras, s mientras que las calles quedan vacías. En estos casos, a medida que se acerca a la medianoche, las calles de las ciudades se van quedando vacías y sólo un puñado de vehículos de recorre. Gran parte de estos vehículos son taxis, conductores de plataformas de alquiler de transporte o domiciliarios que van a entregar botellas de licor para que la celebración de ese fin de año no se detenga o compras De último momento, no todo el mundo festeja el año nuevo en su casa están quienes organizan o asisten a fiestas en hoteles, clubes, discotecas o en otros lugares diferentes a su casa. Para que esto funcione es necesario que haya personal de servicio como meseros, bartenders, cocineros, cajeros y servicios generales. También están quienes, después de los abrazos de año nuevo con la familia, se van a celebrar a un varo de discoteca, casi siempre los más jóvenes. Este es un buen día para el negocio de las fiestas y el entretenimiento. Vale la pena económicamente trabajar ese día. Los clientes dan mejor propina. Erika a Costa me contó su experiencia trabajando como cajera en un bar durante esas fechas. Mira técnicamente en cuanto a gente ajetreado lleno full además que usualmente es con reserva para ese día, no porque se llena. Hay mucha gente que celebra esas fechas en esos sitios estilo restaurante, va a ir con música en vivo, etcétera. Entonces, sí, era lleno full económicamente mucho mejor, o sea la verdad, uno coge esos turnos. La gente se peleaba esos turnos en su momento. Cuando yo trabajaba en eso, o sea, todo el mundo quería coger los treinta y uno porque a uno le pagaban muchísimo más por el turno. En sí digamos que yo trabajaba para una empresa y ellos cobraban por mis servicios a los bares y eso y a mí me pagaban solo mi turno. Pero esos días que son así fiesta, me daban el dinero completo que ellos por mí. Entonces yo me quedaba con todo todo todo el dinero. Entonces me ganaba casi cuatro o cinco veces, lo que me pagaba, entonces me iba mucho mejor, Habían más propinas, había comida. Y pues ese día, como que hay gente celebrando y lo ven a uno ahí, como que no está con su familia, entonces, como que te atienden, también te dan cositas, entonces la verdad era buena. Si usted, por ejemplo, es una persona de malas, significa que el treinta y uno de diciembre, en la noche, deberá comunicarse con un col chnter, ya sea porque le está fallando el Internet, porque debe cancelar un vuelo para llamar a su seguro por una grúa o para poner una petición que esa o reclamo pc era que les llaman. Si a usted le toca hacer esa persona esta noche, recuerde que al otro lado el teléfono, hay una persona que tuvo que trabajar, así que sea amable. Los conscientes se han convertido en un centro de varias polémicas por denuncias de marcatos laborales. Pero además, una gente del coll Chenter es, por lo general, quien recibe la ira de los clientes que llaman a quejarse. Lo escuchemos a Leonardo. Él esa gente de cold chanten recibiendo llamadas de una aerolínea y nos contó cómo ese atender clientes un treinta y uno de diciembre por la noche. Lo tratan mejor, peor. Los clientes se portan mejor o están igual destrezados. De hecho, los clientes suelen estar más estresados porque es una fecha importante. Entonces es como emocional para ellos, pues porque quieren estar con sus familias y todo y llaman porque no pueden entrar al hotel. Llaman porque el vuelo se canceló o se retrasó o se los movieron para otra fecha y ellos tenían que estar ahí con su familia. Todo eso hace que sea mucho más estresante. La situación y como es temporada alta y hay tanta gente viajando de tantos como hoteles y vuelos que ya están copados para esa fecha encontrarle una solución de clientes mucho más difícil. Entonces vendieron un hotel y uno se pone a buscar otros hoteles por ahí para trasladarlo. Y no hay en donde todo está ocupado, todo está lleno y lo único que no puede hacer es como decir ah pues, si quieres le devuelvo la plata, entonces sí suele ser estresante. Los clientes suelen ya venir estresados, porque ellos tampoco quieren estar llamando a servicio de cliente un treinta de diciembre. Ellos quieren estar con su familia o estar en su hotel o estar relajando. Y si están llamando a servicio al cliente es porque hubo un problema. Y si están llamando un treinta y uno. Es porque ese problema no espera entonces es un problema serio. O sea, que van a estar estresados, Pero hay unas personas que siempre están ahí cada día de nuestras vidas, que también van a estar esta noche cuidando de nuestros hogarios. Me refiero a los porteros y personal de seguridad de los edificios. Este es un trabajo duro, casi siempre ingrato de turnos largos y que con frecuencia no recibe las prestaciones ni pagos de las horas extras, A pesar de que es un trabajo que se encarga de cuidarlos. Se ha pensado qué hace el portero de su edificio o conjunto mientras celebramos el Año nuevo, si le comparten cien navideños a sus vecinos, escuchemos lo que nos contó el armando portero de un edificio de la localidad de Chapinero y que en esta noche estará de turno treinta y uno decía mire el torno de trabajo, uno recivio de estar pendiente de la gente que sale. Hay gente que sale a fiestas y hay gente que llega también entonces, donde está pendiente de atrás de la gente se su notación. Lo mejor es lo que tiene que hacer. No me ha tocado en con otras residenciales, así para que me han año nuevo. Siempre trabajan centros comerciales o en potreros. Por ahí decir le pasa. En cuanto al treinta y uno de diciembre, más oro que el veinticuatro de diciembre, menos gente, más más movimiento, pero en la calle de gente que está corriendo de uno al otro, por lo menos en las yallitas y ella llegan a intentar entrar a apartamentos que están desocupa están solos, pero uno no les deja entrar que teo le hace pregunta de ellas no saben en contestar y se devuelven. Sé que hay muchas personas de otros oficios y profesiones que también recibirán el año nuevo trabajando escoltas, camioneros, trabajadores de idura eléctricas y represas. En fin, para todos ellos y ellas muchas gracias. El mundo no se detiene nunca ante ninguna celebración por universal que sea, ni por ninguna pandemia para que muchos podamos pasar esta noche celebrando en familia o simplemente descansando. Hace falta que un grupo de personas estén de guardia pendientes en sus puestos de trabajo al servicio de los demás. Para muchas personas hoy no es más que otro día en el calendario, pero para muchas otras el fin del año tiene una carga simbólica diferente. Es el día de dejar atrás malas noticias, malos hábitos y el de recibir algo nuevo y de trazarse nuevas metas. En todo caso, no es un día completamente normal. Espero que estas personas puedan tener la recompensa que merecen por su sacrificio. Muchas gracias a los y las profesionales de la salud, policía, soldados, personal de aeropuertos, porteros y porteras, domiciliarios, taxistas y conductores. En fin, a todas las personas que se preparan para pasar la última noche del año, lejos de sus seres queridos para cumplir su deber. Les deseo desde ya un muy próspero infeliz dos mil veinticuatro Soy Roberto Pombo y este fue el capítulo sesenta y ocho de mis preguntas el último de este año. Nos vemos en el próximo capítulo a partir de este momento. Este capítulo de mis preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a Kafam, inspirando Sonrisas. Dirección Roberto Pombo, Producción General, Juan Abel Gutiérrez, asesor editorial, Daniel San Pedro Espina, guiones juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Producción de campo Marcela Salazar y Luis Cía Beltrán. Postproducción de audio Carlos Bernal