¿Qué es la batalla cultural?
En Colombia y en varios países, gobiernos de derecha prometen una batalla cultural para recuperar lo que consideran valores tradicionales. ¿Qué es esa guerra cultural y por qué se volvió el centro de la política?
Para este capítulo hablamos con el antropólogo e historiador del arte, Elías Doria; con la exministra de cultura, Mariana Garcés; con el historiador y escritor Juan Esteban Constaín; con la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Angelika Rettberg; con el exministro y exconstituyente, Fernando Carrillo; y con la escritora Piedad Bonnett.
0:06 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, una caja llena de oportunidades para trabajadores, empresarios y emprendedores. CAFAM, una caja llena.¿ Qué es la batalla cultural? En Colombia y en varios paÃses, gobiernos de derecha prometen una batalla cultural para recuperar lo que consideran valores tradicionales.¿ Qué es esa guerra cultural y por qué se volvió¿ El centro de la polÃtica? Para este capÃtulo hablamos con el antropólogo e historiador del arte ElÃas Doria, con la exministra de Cultura Mariana Garcés, con el historiador y escritor Juan Esteban ConstaÃn, con la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Angélica Redberg, con el exministro, exprocurador y exconstituyente Fernando Carrillo y con la escritora Piedad Bonet. Soy Roberto Pombo y este es el capÃtulo 213 de Mis Preguntas. Bienvenidos.¿ Se han detenido a ver con atención los billetes? En ellos hay mucho de lo que somos como paÃs. En ellos plasmamos lo que consideramos importante o que tiene valor.
1:17 Por ejemplo, por segunda vez consecutiva, el poeta José Asunción Silva aparece en el billete de 5 mil pesos. Pero si revisan bien, en el actual billete de 10 mil pesos aparece un rostro que quizás no les es familiar. Se trata de la etnóloga Virginia Gutiérrez de Pineda. En 1955 asistÃa a un seminario latinoamericano de sociologÃa en Bogotá cuando un representante nacional aseguró que las familias del paÃs seguÃan el modelo hispánico, católico y románico.¿ De cuál familia está hablando? Pensó ella. Según contó años después, esa no era la familia en la que habÃa nacido, con 16 hermanos, ni la que habÃa estudiado en la universidad. La pregunta la llevó a viajar sola a durante 11 años, por 18 departamentos, algo revolucionario para una mujer de su época y a escribir 12 libros. Su conclusión fue que la familia tÃpica en Colombia era la de la madre cabeza de hogar. Con su esposo, el antropólogo Roberto Pineda, revisó además el periodo de 1750 a 1810 y encontró que ya entonces abundaban las familias incompletas, las separaciones y en las zonas minerales y en la costa, las uniones libres.
2:44 Siete décadas después, la misma discusión volvió al Congreso. El 22 de septiembre, en la Comisión Séptima del Senado, la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, MarÃa Carolina Restrepo, anunció que el programa Familias y Comunidades pasarÃa a llamarse en singular porque la familia es una, no son las familias. El senador Duvalier Sánchez, de la Alianza Verde, le respondió citando estudios antropológicos del siglo XX que muestran múltiples familias en Colombia. Y es que, según cifras del DANE, en 2025 apenas el 51,3% de los hogares colombianos tenÃa papá y mamá, cuando en los años 90 era cerca del 70%, y el 46,4% tiene a una mujer como jefa de hogar.
3:31 Restrepo aseguró que ella nunca habÃa defendido una idea de familia tradicional. Sin embargo, el concepto de familia tradicional, el de un núcleo de padre, madre e hijos unidos, ha recuperado fuerza en la arena polÃtica y social. En campaña, el presidente de la EsprÃa ya dijo que entre más familias tradicionales tengamos, vamos a tener una sociedad más fuerte. Y el 7 de agosto, al posesionarse, anunció una batalla cultural. Mi gobierno librará la batalla cultural para recuperar el valor de la familia. El mérito, la disciplina, el respeto por la ley, el amor por la patria, la creencia en Dios y la responsabilidad individual.
4:18 Quizás el concepto de batalla cultural es nuevo para muchas personas, pero tiene más de siglo y medio y nació en Alemania en una pelea entre el gobierno y la iglesia católica por las escuelas, los púlpitos y el matrimonio. En 1871, el canciller Otto von Bismarck, el polÃtico prusiano que acababa de unificar el paÃs, desconfiaba de la lealtad de los católicos y con el apoyo de los liberales les prohibió a los curas hablar de polÃtica desde el púlpito, puso las escuelas religiosas bajo inspección del Estado y, en 1875, volvió obligatorio el matrimonio civil. Para 1877... Nueve de los doce obispos de Prusia estaban en el exilio. Rudolf Virchow, un médico y diputado liberal, bautizó el choque como Kulturkampf, la lucha cultural. En ese momento eran los liberales quienes usaban el poder para sacar la religión de las aulas.
5:14 Hoy se habla de batalla cultural o de guerra cultural en discursos, columnas y noticieros. Se trata de una pelea polÃtica global. en la que se disputan los valores, los sÃmbolos y las palabras con las que una sociedad se explica a sà misma.¿ Qué es una familia?¿ Qué historia se enseña en el colegio?¿ Qué lugar ocupa la religión en lo público?¿ Cómo se nombra a la gente?¿ Qué es lo que de verdad se disputa en la batalla cultural? Esto me explicó la exministra de Cultura, Mariana Garcés. La batalla cultural es una disputa ante todo ideológica y por ende polÃtica, una apuesta que viene desde el poder, desde quienes ejercen el poder para imponer sus valores, sus ideas, sus creencias, su forma de interpretar la historia, sus relatos como la única verdad que impera. Se utiliza la educación, las redes sociales, los medios de comunicación, el arte, la cultura, para reiterar ese mensaje único y tener una gran influencia entre sus conciudadanos. El problema es que una sociedad democrática no consiste en eliminar las diferencias ideológicas o culturales y profesar una sola idea. No consiste en el unanimismo, por el contrario. Se trata de garantizar que las opiniones diversas, antagónicas, puedan ser expresadas de manera libre, sin censura, sin ser perseguidos, sin vetos, sin que se le declare la muerte civil
6:44 a quien las profesa, sin imposiciones y, sobre todo, sin adoctrinamientos. En una batalla cultural se pretende que el mundo se parta en dos. Los buenos, entre comillas, muy entre comillas, que acogen todo lo que dicte el poder y los demás. Como ya hemos visto, la batalla cultural se sigue dando todavÃa en nuestros dÃas. Casi un siglo después de Bismarck, reapareció en Estados Unidos y con un giro. Esta vez, la religión quedó del lado de quienes se resistÃan a los cambios de su época. En 1970, Daniel Patrick Moynihan, asesor del presidente Richard Nixon, le escribió en un memorando que, abro comillas, no hay duda de que en este paÃs se está librando una lucha del tipo que los alemanes llamaban Kulturkampf. Cierro comillas. Razones tenÃa. En los años 60, la contracultura, la generación Bittnick, el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos, el feminismo y los primeros grupos de la diversidad sexual habÃan desafiado la cultura que en los años 50 se daba por normal en Estados Unidos.
7:54 Del otro lado, según el historiador Andrew Hartman, autor del libro Una guerra por el alma de Estados Unidos, los conservadores religiosos empezaron a sentir que el paÃs ya no lo representaba ni a ellos ni a sus valores. En 1973, la Corte Suprema reconoció el derecho al aborto con el fallo Roe contra Wade y esos sectores dedicaron los 40 años siguientes a desmontarlo hasta que la misma Corte lo anuló en 2022. En los años 90, esa pelea llegó a los libros y a la tarima polÃtica. En 1991, el famoso sociólogo estadounidense James Davidson Hunter popularizó el término en inglés con el tÃtulo Culture Wars, The Struggle to Define America, Guerras Culturales, la lucha por definir a Estados Unidos.
8:43 Hunter dijo, describió un paÃs partido entre ortodoxos y progresistas y definió la guerra cultural como una hostilidad polÃtica y social que nace de maneras distintas de entender la moral. Lo que estaba en juego, escribió, era el poder de definir la realidad. Un año después, el polÃtico conservador Pat Buchanan dijo que en el paÃs habÃa una guerra religiosa, una guerra cultural tan decisiva para el tipo de nación que seremos como lo fue la Guerra FrÃa. Y hay una palabra que ayuda a entender por qué la cultura pesa tanto como el poder polÃtico. HegemonÃa. El filósofo y polÃtico italiano Antonio Gramsci fue detenido en 1926 por el régimen de Benito Mussolini. Abro comillas. Hay que impedir que su cerebro funcione durante 20 años. Cierro comillas. Pidió el fiscal.
9:35 El cerebro siguió funcionando y en sus cuadernos de prisión Gramsci sostuvo que el poder duradero se construye en la escuela, los medios, la iglesia y las universidades, mucho más allá de las oficinas del Estado. Según Gramsci, la hegemonÃa llega cuando una manera de ver el mundo se vuelve tan aceptada que parece la realidad misma. Desde la orilla opuesta, el economista austrÃaco Friedrich Hayek una de las figuras del liberalismo económico, también se fijó en el poder de las ideas. En 1949 escribió que periodistas, maestros, predicadores y conferencistas Eran vendedores de segunda mano de ideas, con el poder de moldear la opinión pública y que los socialistas se habÃan ganado a los intelectuales por su valentÃa para ser utópicos.
10:22 Medio siglo después, el activista de derecha argentino AgustÃn Laje la trajo a América Latina con el libro La Batalla Cultural 2022. Hace unas semanas, en Hora 20, Laje definió la batalla cultural como la conquista del poder polÃtico a través de medios que no son militares ni estrictamente electorales. Le advirtió que si la gente no piensa como los modelos de derecha suponen, la izquierda volverá muy rápido al poder. Ya como ministra de Cultura, Paola HolguÃn difundió fotos de una reunión con él y repitió que la cultura estaba secuestrada por un sector. Para Laje, Ese sector es la izquierda, que se apoderó de la cultura y a la derecha le toca disputársela.¿ Quién tiene hoy la hegemonÃa cultural en el paÃs? Le trasladé la inquietud al historiador y escritor Juan Esteban ConstaÃn.
11:14 No, es muy difÃcil decirlo porque hay sectores tradicionales que siguen teniendo un gran poder. No sé si hegemónico, pero desde el punto de vista cultural... siguen influyendo muchÃsimo, aunque no siempre lo parezca. Pienso, por ejemplo, en la iglesia, pienso en la prensa, incluso la prensa tradicional. Claro, ese territorio se ha fragmentado porque irrumpieron las redes sociales y porque hay una... dispersión de opiniones, muchas de las cuales se vuelven influyentes en unos pequeños nichos que luego se encausan desde el punto de vista polÃtico para conformar un panorama mucho más grande, un mosaico con muchas piezas. Para la derecha, por ejemplo, la hegemonÃa cultural la tiene la izquierda y es allà donde se plantea la batalla cultural. porque, dice la derecha, la izquierda logró infiltrar las instituciones de la cultura, de la pedagogÃa, y entonces ese es el pulso que se está dando, pero es difÃcil saberlo en la Colombia de hoy.
12:28 En Colombia, el nuevo gobierno llevó su promesa de batalla cultural al gabinete. Como ministra de Cultura, nombró a Paola HolguÃn, dirigente del uribismo, como ministra de Educación a la exfiscal Vivian Morales, que años atrás habÃa promovido un referendo para restringir la adopción por parte de parejas del mismo sexo y de personas solteras. Morales denunció en agosto lo que llamó una campaña woke y anunció la revisión de los materiales de la educación sexual en los colegios antes de renunciar en septiembre. Pero quizás muchos de ustedes, como yo hasta hace un tiempo, se preguntarán qué es woke. Woke significa despierto, en el inglés que hablan muchos afroamericanos y en su origen era una advertencia, habÃa que estar alerta frente al racismo. El diccionario Merriam-Webster rastrea la idea hasta 1923, cuando el lÃder nacionalista negro Marcus Garvey, nacido en Jamaica, llamaba a despertar con un« Despierta EtiopÃa, despierta Ãfrica». En 1938, El músico de blues Lead Belly grabó Scottborough Boys, una canción sobre unos jóvenes negros acusados falsamente de un crimen en Alabama y al final aconsejaba Stay woke, keep their eyes open, mantenerse despiertos y con los ojos abiertos. Y en 2014, después de que un policÃa matara de un disparo en Ferguson, Missouri, a Michael Brown, un joven negro, la palabra se volvió consigna del movimiento Black Lives Matter.
14:02 por la defensa de las vidas de los afroamericanos. Y al igual que con la batalla cultural, la derecha estadounidense le dio vuelta el concepto. En 2022, el gobernador de Florida, Ron DeSantis, la definió asÃ, abro comillas. Lo woke es una forma de marxismo cultural. Su objetivo es desdigitimar la fundación de este paÃs. Cierro comillas. En marzo de 2025, Donald Trump firmó una orden para sacar de los museos del Instituto Smithsonian lo que llamó ideologÃa divisiva centrada en la raza. Con tantos usos, la palabra ya no significa lo mismo para todos. En marzo de 2023, una encuesta de USA Today e Ipsos les preguntó a más de mil estadounidenses qué querÃa decir woke. El 56% respondió que era estar informado y consciente de las injusticias sociales. El 39% que era pecar de corrección polÃtica y vigilar lo que dicen los demás. Entre los demócratas, el 78% eligió la primera definición. Entre los republicanos, el 56% escogió la segunda y el 60% de estos la consideraba un insulto.
15:14 Busqué a la escritora Piedad Bonet y le pregunté¿ Cómo pasó Low Woke de ser una advertencia contra el racismo a convertirse en el gran enemigo de la derecha? Lo que ha pasado es que la derecha ha tergiversado y caricaturizado el movimiento UOC, que nace como un llamado de alerta contra el racismo y la discriminación. Nace más o menos en los años 70. La derecha se ha aprovechado de algunos excesos del movimiento UOC, que según un acertado análisis de Susan Neyman, ha caÃdo por momentos en el tribalismo y ha olvidado el universalismo a la hora de hablar de reivindicaciones. Dicha radicalización de Low Walk ha sido aprovechado por la derecha para convertirla en una amenaza perversa contra los adolescentes, los niños y la sociedad en general.
16:24 La batalla cultural se ha extendido por todo el mundo. Por ejemplo, en Brasil, la derecha lleva ocho años poniendo en el centro de su discurso el aborto, las drogas y lo que llama ideologÃa de género, y con eso se ganó a media nación. Bolsonaro, presidente entre 2019 y 2023, está en prisión domiciliaria por intentar un golpe de Estado y su hijo Flavio es el candidato de la derecha. Flavio ganó la primera vuelta y con 47% de los votos frente a 45% de Lula da Silva, y el 25 de octubre se enfrentarán en la segunda. Para la antropóloga Mercia Alves del Centro Brasileño de Análisis y Planeación, Bolsonaro no creó el conservadurismo moral, ni llevó a los evangélicos a la polÃtica, ni inventó la ultraderecha brasileña, abro comillas.
17:14 lo que hizo fue ensamblar de manera muy eficaz esos elementos en torno a una candidatura. Cierro comillas. Los seres evangélicos de los barrios pobres que hasta 2010 votaban por el Partido de los Trabajadores de Lula se identificaron con la consigna Dios, Patria, Familia y Libertad. Mi sospecha es que buena parte de estas ideas conservadoras nunca se fueron, solamente estaban en el clóset, esperando a que alguien las dijera en voz alta. Un experimento publicado en 2020 en la revista American Economic Review explica mejor esto que les digo. Los economistas Leonardo Burstein, de la Universidad de Chicago, y Georgi Egorov, de la Universidad de Northwestern, y Stefano Fiorin, de la Universidad Bocconi, le ofrecieron a 1.600 personas la opción de donar un dólar a una organización contra la inmigración.
18:09 A unas les garantizaron que su decisión será secreta y a otras les hicieron creer que podÃa hacerse pública. Cuando les decÃan que en su zona habÃa ganado Hillary Clinton, el 30% donaba en secreto y apenas el 20% en público. Cuando les decÃan que habÃa ganado Donald Trump, la diferencia desaparecÃa, 31% en secreto y 33% en público. El abogado y columnista colombiano Santiago Vélez lo dijo a su manera en Caracol Radio. La batalla cultural, abro comillas, no es solamente de la derecha. Lo que pasa es que la derecha es más explÃcita en llamarla por ese nombre. Cierro comillas. En Colombia hay un antecedente cercano del peso de estos temas en el voto y en la polÃtica. En el previsito por la paz de 2016 sobre el acuerdo de paz con las FARC, el no ganó. El sociólogo William Mauricio Beltrán de la Universidad Nacional y la investigadora Sian Creely de la Universidad de Cambridge, estudiaron el papel de las iglesias pentecostales en este resultado. Encontraron que entre los evangélicos pegó la idea de que el acuerdo venÃa cargado de ideologÃa de género y que él no ganó gracias a la convergencia entre la derecha polÃtica y un movimiento religioso opuesto a los derechos de las personas LGTBI. En junio, De la Espriella le ganó a Iván Cepeda por unos 251 mil votos. Su campaña tuvo una estrategia llamada Gerencia Nacional de la Fe, dirigida por el pastor y concejal
19:42 Marco Acosta, para unir a las iglesias en defensa de la vida y la familia. Para el consultor polÃtico Nicolás Rojas HolguÃn, el voto de la fe dejó de ser una variable secundaria para convertirse en un actor determinante.¿ Por qué los movimientos religiosos se volvieron la gran fuerza electoral de la batalla cultural en América Latina? Escuchemos la respuesta de la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Angélica Redberg. Los movimientos religiosos son muy buenos en movilizar a las personas, en generar acción colectiva y en ese sentido son una parte central de esa batalla cultural. Por consiguiente, tienen un papel protagónico, aunque no es importante. el único tipo de grupo que juega un papel importante ahÃ. Y también hay que decirlo, hay movimientos religiosos que son crÃticos y adversos a la idea de una batalla cultural y por el contrario promueven la tolerancia y la convivencia en la diversidad.
20:49 Entonces hay que tener mucha precisión con respecto a de qué movimientos religiosos hablamos. Después de la batalla electoral, la batalla también se libre en las instituciones. Es una batalla tan importante para este gobierno que incluso designó al escritor y analista Enrique Serrano como su asesor para, abro comillas,« convertir los principios y debates de la era del tigre en argumentos sólidos, razonables y razonados para enfrentar la batalla cultural sobre asuntos de vital importancia como la familia, la sociedad, los valores, la honestidad, la resiliencia y la resistencia». El primero de octubre, en un auditorio de la sede de la Biblioteca Nacional en Bogotá, decenas de funcionarios y contratistas esperaban a su nueva directora, Julia Daza. Ya en el atril, Daza dedicó su nueva etapa a Jesús y a la Virgen MarÃa y luego aplazó la apertura de la sala de lectura infantil hasta revisar todos sus contenidos. Y como ya les mencioné, en la batalla cultural en lenguaje, lo es todo. A finales de agosto, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar anunció les pidió a sus equipos de comunicaciones dejar de usar la palabra niña y hablar de niñez o de niños adolescentes, con el argumento de que asà lo indica la Real Academia Española. Pero quizás el hecho más llamativo de censura se dio el pasado 15 de octubre, cuando el Ministerio de Cultura ordenó desmontar 426 obras del Museo Nacional Uruguay.
22:18 sobre personas LGBTI, sobre memoria de procesos de paz y del conflicto armado. Y dentro de esas obras también está la séptima papeleta para la Constitución del 91. Todo esto pasó el mismo dÃa en que el presidente de la Espleda le declaró la guerra al huoquismo. Vamos a cometer una lucha abierta, decidida y patriótica contra el huoquismo. Por qué al poder le es conveniente determinar lo que se expone en un museo? Escuchemos lo que me contó ElÃas Doria, antropólogo e historiador del arte. Yo no sé si le es conveniente o no al poder determinar qué es o no arte, pero de cualquier forma intentar hacerlo es una acción completamente equivocada, es una acción autoritaria, independientemente de si se trate de un gobierno de izquierda o de derecha. Estamos hablando de censura en este caso, ¿no? Es decir, buena parte, en el caso del Museo Nacional, de los guiones de las salas permanentes que hoy hacen presencia y que en su mayorÃa fueron desmanteladas arbitrariamente. Fueron guiones aprobados en gobiernos de derecha, de derecha por llamarle de una forma genérica y ubicarlos de alguna forma en un espectro pragmáticamente, pero siempre con un equipo curatorial amplio, interdisciplinar. investigadores, historiadores, curadores de arte, arqueólogos, antropólogos, comunidades que de alguna manera hacen presencia desde sus distintas
23:52 voces y regiones dentro de este tejido de relatos, porque el Museo Nacional no es una historia vertical, sino es un museo que quiere poner en escena tensiones, preguntas y convenciones también que han hecho parte de esta historia de lo que llamamos Colombia. Frente a estos hechos, varias voces han pedido ponerle lÃmites a la batalla cultural. A finales de septiembre, un grupo de exministros y académicos de centro, entre ellos Alejandro Gaviria, Juan Daniel Oviedo y Mosés Wasserman, publicó un manifiesto en el que se llama a la guerra cultural contraria a la Constitución y advierte que que alimenta la confrontación social que con el gobierno anterior fue peor y que sigue con el actual, abro comillas. Asà los referentes ideológicos sean distintos, cierro comillas.¿ Y qué piensan los colombianos en la encuesta de cultura polÃtica del DANE de 2023? Con casi 65.000 entrevistados, el 63,7% dijo que la religión es muy importante en su vida, tres puntos menos que dos años antes. En una encuesta de la organización Sentido a 2.843 padres y madres, el 95% apoyó la educación sexual integral en los colegios, la misma que el gobierno puso en revisión.¿ Qué implica en términos de derechos de minorÃas esta nueva batalla cultural?
25:19 Esta fue la respuesta que me dio el exministro y exconstituyente Fernando Carrillo. La historia es una enciclopedia del pasado puesta a servicio del futuro y sobre todo un punto de partida para el diálogo. En ella aparecen sin duda el dolor, el conflicto, la tragedia, pero también el perdón, la reconciliación y la esperanza de construir un futuro compartido. Por eso invisibilizar la séptima papeleta y el proceso que condujo a la constitución del 91 supone desconocer uno de los mayores momentos de convergencia polÃtica, social y ciudadana de nuestra historia reciente. En medio de la diversidad y las diferencias, el paÃs encontró un lenguaje común y construyó un pacto constitucional capaz de representar a todos los colombianos. La constitución de 1991 no pertenece a ninguna facción, ni a ningún gobierno, ni a ninguna generación. Pertenece a la historia democrática de Colombia y expresa la posibilidad de construir un paÃs desde las diferencias.
26:11 Por eso reducirlo a las disputas ideológicas del presente. es desconocer su alcance histórico. La memoria histórica consiste en escuchar, contrastar y comprender las distintas versiones de lo sucedido, asumir la complejidad del pasado y permitir que las nuevas generaciones formen su propio juicio. No se trata de imponer verdades oficiales, sino de abrir espacios para una conversión crÃtica y honesta de nuestra historia. Cerrar ese debate, borrar sus momentos significativos, priva del derecho a las nuevas generaciones de conocer el pasado en toda su complejidad y entre sus logros ocupa un lugar fundamental el consenso que hizo posible la constitución de 1991, uno de los mayores esfuerzos colectivos de nuestra democracia reciente. En sÃntesis, borrar la séptima papeleta no solo es desconocer el pasado, es privar al futuro de una lección esencial, la de que incluso en medio de la crisis y la polarización, Colombia puede encontrarse en sus diferencias y construir un destino colectivo.
27:07 La batalla cultural es, en buena medida, la derecha diciendo en voz alta lo que durante años dijo en voz baja, pero con la llegada al poder. Pero en esa pelea están en juego todos. los derechos de personas concretas, las familias que Virginia Gutiérrez de Pineda encontró recorriendo el paÃs y que no caben en el molde de padre, madre e hijo, las parejas del mismo sexo, las niñas que dejan de aparecer en los documentos del Estado. Un paÃs puede y debe discutir los valores que lo definen siempre que al final nadie termine con menos derechos de los que tenÃa. Soy Roberto Pombo y este fue el capÃtulo 213 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capÃtulo.
27:53 A partir de este momento, este capÃtulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección, Roberto Pombo. Asesor editorial, Daniel Sanpero Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Postproducción de audio, Iván Ayala.