Aug. 2, 2026

¿Por qué nos importan tanto los rostros?

¿Por qué nos importan tanto los rostros?
¿Por qué nos importan tanto los rostros?
Mis Preguntas con Roberto Pombo
¿Por qué nos importan tanto los rostros?

El rostro es uno de los objetos más estudiados de la historia. Es un órgano, una herramienta de comunicación, un símbolo religioso, un documento de identidad, y, recientemente, un dato biométrico. ¿Cuál es el rol de las caras en épocas de reconocimiento facial?

Para este capítulo hablamos con el psicólogo y docente de la Universidad Externado, César Mario Gómez; con Sindy Moya, profesora en lingüística de la Universidad Javeriana; con el historiador y escritor, Juan Esteban Constaín; con Juan Diego Castañeda, codirector de la fundación Karisma; y con Mari Manotas empresaria e influenciadora.

0:06 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, una caja llena de oportunidades para trabajadores, empresarios y emprendedores. CAFAM, una caja llena.¿ Por qué nos importan tanto los rostros? El rostro es uno de los objetos más estudiados de la historia. Es un órgano, una herramienta de comunicación. un símbolo religioso, un documento de identidad y, recientemente, un dato biométrico.¿ Cuál es el rol de las caras en épocas de reconocimiento facial? Para este capítulo hablamos con el psicólogo y docente de la Universidad Externado, César Mario Gómez, con Cindy Moya, profesora en Lingüística de la Universidad Javeriana, con el historiador y escritor Juan Esteban Constaín, con Juan Diego Castañeda, codirector de la Fundación Carisma, y con Mari Manotas, empresaria e influenciadora. Soy Roberto Pombo y este es el capítulo 201 de Mis Preguntas. Bienvenidos.¿ Alguna vez le han dicho que tiene cara de algo? Es quizás una de las expresiones más comunes. A mí, por ejemplo, me han dicho que tengo cara de serio o de hincha de millonarios, nada más alejado de la realidad. Pero esta no es una costumbre nueva. Siempre se ha creído que se pueden sacar conclusiones de la personalidad y otros rasgos de una persona por su apariencia física. Por ejemplo, en el siglo XVIII, el médico Franz Gall popularizó una

1:38 práctica pseudocientífica que pretendía medir las capacidades mentales de una persona, la frenología. El principio de esta práctica era que distintas funciones mentales, como el intelecto, la agresividad o la benevolencia, estaban ubicadas en áreas específicas del cerebro, de manera que el uso constante de una facultad mental hacía que esa parte del cerebro creciera, empujando el hueso craneal y creando bultos o relieves que podían leerse externamente. Entonces, esta pseudociencia se usó, por ejemplo, para escoger esposas, para rehabilitar criminales, para educar a los débiles de mente e incluso para justificar la esclavitud.

2:19 Esta es la mujer que vio en el correo? Por supuesto.¿ Cómo olvidar tan monstruosa imagen? Tiene la clásica curvatura craneal del criminal de carrera. Señor, la frenología se rechazó hace 160 años.¿ Y quién lo dice? Usted tiene la conformación de un taxista. Pero mucho antes existió otra pseudociencia similar, la fisiognomía. Sus orígenes se remontan a la antigua Grecia, pero alcanzó su mayor popularidad entre los siglos XVIII y XIX gracias al teólogo suizo Johann Caspar Lavater. Esta práctica se suponía que interpretaba el carácter, la personalidad o el destino de una persona a partir de los rasgos de su rostro. Sus defensores sostenían que la forma de la frente podía revelar la inteligencia, que una mandíbula prominente indicaba agresividad, que la nariz o la boca reflejaban virtudes o efectos morales y que, en general, la cara era una especie de mapa del alma. Hoy, por supuesto, todas esas afirmaciones están desacreditadas. Décadas de investigación han han demostrado que no existe evidencia científica de que la forma del rostro determine la personalidad, la inteligencia o la conducta moral. Pero a pesar de que la fisionomía quedó relegada al ámbito de las pseudociencias, algunos expertos consideran que una versión moderna de esa idea ha reaparecido con la inteligencia artificial. En los últimos años, han surgido empresas y grupos de investigación que aseguran que un algoritmo puede analizar una fotografía del rostro para inferir rasgos como la personalidad, la orientación política, la confiabilidad o incluso la probabilidad de

3:53 cometer un delito. La comunidad científica puso en duda estas afirmaciones porque parten del mismo supuesto que la antigua fisiognomía, que existe una relación entre la apariencia facial y el comportamiento humano. Varios especialistas en ética, informática y derechos humanos también advirtieron que estos sistemas no solo carecen de respaldo científico, sino que además pueden reforzar prejuicios y discriminar a determinados grupos cuando se usan en procesos de contratación, vigilancia o seguridad.¿ Psicológicamente qué nos dice la cara de una persona? Esto me contó el psicólogo, filósofo, antropólogo y docente de la Universidad Externado, César Mario Gómez.

4:34 Creo que cualquier cosa que diga una cara en vacío así es para que diga algo. Es porque la cara hay que codificarla. Yo creo que lo que la cara nos dice, nos dice más de la manera de leer el mundo de aquel que interpreta la cara en el sentido psicológico. Si yo soy racista y en la cara de alguien veo el color negro, pues no. No es la cara la que me dice, es que yo le impongo o pongo un significado a ese signo que yo he construido. Pero yo creo que la cara sola, la cara no dice nada, sino que sobre la cara las personas construyen formas de significación del mundo y lo que la gente le atribuye a las caras dice más de la gente que percibe que de las caras. Una misma cara para muchas personas puede decir cosas distintas. Entonces, en el fondo, lo que una cara comunica así nomás está más en el que mira que en la cara. Creo que cualquier suposición de que la cara dice algo configura prejuicio.

5:32 Si usted es papá o mamá, sabe lo que significa cargar por piberas a una criatura que acaba de llegar al mundo. La sensación de sentirse completo, de que el amor está contenido en esa personita que acaba de llegar al mundo tan pequeña, tan increíble. Los ojos de ese bebé apenas distinguen sombras. A esa edad, la vista de un bebé ronda el 20-400, así que el mundo entero es una mancha borrosa, excepto por una cosa. A una distancia de 20 o 30 centímetros, la distancia exacta entre el pecho de una madre y su rostro cuando amamanta, el bebé puede enfocar. Y se enfoca justamente en eso, en la cara que tiene enfrente, la de su mamá. Ese reflejo viene de fábrica. Todavía dentro del útero, en el tercer trimestre del embarazo, el feto ya gira la cabeza para seguir con la mirada, un patrón de luz con forma de rostro más tiempo que uno idéntico pero invertido, según el estudio que Vincent Wright y su equipo de la Universidad de Lancaster publicaron en Current Biology. El hallazgo llega antes de cualquier experiencia visual, con caras reales, la preferencia nace con nosotros. Esa escena, la de un ser humano que todavía no sabe nada del mundo, pero que ya sabe reconocer una cara, nos muestra la importancia del rostro humano.

6:48 Porque si hay una sola imagen que perseguimos toda la vida, con pinceles, con espejos, con cámaras, con cirugías, con inteligencia artificial, es esa, el rostro humano. Mucho antes de que los seres humanos desarrolláramos un lenguaje capaz de describir objetos, contar historias o transmitir ideas complejas, ya nos comunicábamos a través de gestos, posturas, sonidos y expresiones faciales. Aunque todavía hay debate sobre si el lenguaje nació primero a partir de los gestos, de las vocalizaciones o de una combinación de los dos, hay un amplio consenso en que la comunicación humana fue desde sus orígenes multimodal. La cara tuvo un papel muy importante para expresar emociones, mientras que la voz fue teniendo poco a poco la capacidad de transmitir significados cada vez más complejos. De hecho, Estudios sobre el desarrollo infantil muestran que desde los primeros meses de vida, los bebés son capaces de interpretar expresiones faciales mucho antes de dominar el lenguaje hablado, lo que sugiere que esta forma de comunicación tiene raíces evolutivas bastante profundas. La importancia evolutiva del rostro humano no está únicamente en que nos permite reconocer a otras personas, sino que nos da información inmediata sobre sus intenciones y emociones. Por ejemplo, una expresión de miedo podía alertar al resto del grupo sobre un peligro cercano.

8:07 Una sonrisa podía favorecer la cooperación. Una mueca de dolor indicaba una lesión o la necesidad de ayuda. Estas señales aumentaban las probabilidades de supervivencia mucho antes de que existieran palabras para describir esas situaciones. Por esa razón, Varios antropólogos sostienen que las expresiones faciales evolucionaron como adaptaciones biológicas para facilitar la vida en grupo y fortalecer la inteligencia social, una capacidad que terminó siendo decisiva para el éxito evolutivo de nuestra especie. Por eso, algunos investigadores describen el rostro como un marcador biosocial, una interfaz biológica que ofrece, en cuestión de milisegundos, información relevante para la vida en sociedad.¿ Por qué las expresiones faciales fueron tan importantes para la supervivencia de nuestra especie? Escuchemos la explicación que me dio Cindy Moya, profesora en lingüística de la Universidad Javeriana.

9:03 Y sí, pues para la supervivencia de nuestra especie, pues yo creo que las expresiones faciales nos ayudan con todo eso que no se puede decir necesariamente, o que acompaña lo verbal. Si, digamos, estás más lejos o si no tienes todas las palabras o todos los elementos para... Comunicar o expresar algo, significar algo, pues el rostro o la expresión facial ayuda y complementa todo eso que llamamos lo pragmático, lo que podemos compartir de esos conocimientos compartidos, las interpretaciones que podemos hacer que son compartidas y que a través de la experiencia con el lenguaje las vamos perfeccionando. Yo creo que eso también puede tener que ver con el desarrollo del lenguaje, por supuesto, la evolución de nuestra especie y la evolución del lenguaje, que inicialmente empezaba con sonidos y esos sonidos se asociaban a un gesto, entonces el gesto era indexical, es decir, generalmente asociábamos un sonido con un objeto de la realidad o empezamos a nombrar las primeras personas que empezaron a usar lenguaje, nombraban una realidad a partir de un sonido, de una señal, que luego se va convirtiendo en una palabra. Pues el gesto es innato, creo yo, al desarrollo del lenguaje, el gesto acompañado del cuerpo, pero sí tiene que ver con lo indexical, o sea, cómo asociamos la realidad con una palabra o un sonido.

10:26 Inicialmente eran sonidos y después se van convirtiendo en palabras que asociamos a ciertos objetos o realidad de nuestro entorno, que se van complejizando a medida que los seres humanos van complejizando sus interacciones y su sociedad. Entonces, por eso... Si pensamos en el origen del gesto y la importancia del gesto para la supervivencia, pues tiene que ver con eso, con el desarrollo del lenguaje. Y cómo es primitivo y inerente a toda la especie Los rostros, las caras que vemos por cientos cada día en las calles, en los buses, en las oficinas, aunque parece que siempre han sido así, en realidad son el resultado de casi cuatro millones de años de evolución. Rodrigo Lacruz, profesor de Biología Cráneo-Facial en la Universidad de Nueva York, reunió una investigación con esa escala de tiempo y concluyó que la forma de la cara humana combina factores biomecánicos, fisiológicos y sociales. La dieta fue decisiva para que el rostro humano sea lo que es hoy. Algunos homínidos tempranos desarrollaron músculos masticatorios muy fuertes y dientes enormes para procesar alimentos duros, lo que les dejó caras planas y robustas, mientras que el paso continuó. A la vida sedentaria coincidió con caras más pequeñas. El clima también dejó su huella.

11:43 Los neandertales, adaptados al frío, desarrollaron cavidades nasales grandes que calentaban y humedecían el aire, lo que empujó el centro de la cara hacia adelante. La cruz plantea, además, que una cara más pequeña y con cejas menos marcadas pudo favorecer gestos más sutiles y una comunicación no verbal más rica. Las caras trascendieron y con el paso del tiempo se fueron convirtiendo en más que simples objetos de evolución biomecánica o de comunicación. Desde hace varios siglos, son también un territorio de disputas culturales, religiosas, políticas y sociales. En la tradición cristiana, la expresión buscar el rostro de Dios aparece varias veces en la Biblia como una metáfora del encuentro con lo divino, por ejemplo, Salmo 27.8, mientras que el arte bizantino hizo del rostro de Cristo, la Virgen y los santos el centro de los íconos religiosos porque se entendía que en ellos se manifestaba la presencia espiritual de la persona representada. El historiador Hans Belting explica que por varios siglos las imágenes religiosas no se contemplaban simplemente como obras de arte, sino como una forma de hacer presente a la figura sagrada ante los creyentes. Por ejemplo, hace mucho tiempo en los círculos teológicos se discute si somos hechos a imagen y semejanza de Dios o Eso entonces significa que Dios tiene un rostro y es parecido al nuestro.

13:08 Retrocedamos en el tiempo, más o menos entre los años 726 y 843 al Imperio Bizantino, cuando varios emperadores ordenaron destruir los íconos de Cristo. la Virgen y los santos, mientras monjes y buena parte del pueblo se resistían muchas veces con torturas, exilios o la muerte de por medio. En el fondo, lo que se discutía era si Dios podía representarse con rostro humano. Y esa pregunta teológica, que en principio parecía simple, tuvo consecuencias políticas y sociales enormes. Por ejemplo… El emperador Constantino V confiscó los tesoros de las iglesias y expropió las tierras de los monasterios, entregándolas a soldados y funcionarios de ales a la causa iconoclasta. Y obispos fueron depuestos y desterrados y varios monjes murieron bajo tortura por negarse a renunciar a la veneración de las imágenes. Detrás de lo que parecía ser una simple defensa teológica, había además una obsesión, encontrar el verdadero rostro de Cristo. La tradición bizantina aseguraba que existía un lienzo con su imagen impresa de forma milagrosa, sin intervención de mano humana, conocido como el Mandirión de Edesa. Y esa reliquia llegó a tener tanto peso político que en el año 944, el emperador romano I Lecapeno cercó la ciudad de Edesa, entonces en poder de los musulmanes, y negoció su entrega a cambio de 200 prisioneros y 12.000 monedas de plata. Llevaron el lienzo a Constantinopla

14:39 en una procesión solemne y los historiadores del arte creen que esa imagen inspiró el rostro alargado de pelo largo y mirada solemne con el que desde entonces se representa a Cristo Pantocrator en la iconografía ortodoxa.¿ Por qué el poder religioso ha necesitado una y otra vez a lo largo de la historia controlar quién puede mostrar su rostro y quién puede representarlo? le trasladé la inquietud al historiador y escritor Juan Esteban Constaín. Lo que pasa es que la idea de lo divino tiene que ver con un misterio que se ocupa de fuerzas innombrables, de fuerzas inasibles, de fuerzas invisibles. Por eso, en muchos cultos está la prohibición de la adoración de lo divino en imágenes. Si pensamos, por ejemplo, en las tres grandes religiones monoteístas del mundo... el judaísmo, el cristianismo y el islam, las dos últimas derivadas de la primera, vemos que en el judaísmo y en el islam está la prohibición de la adoración de su Dios en imágenes.

15:46 mientras que en el cristianismo no, pero recordemos que el cristianismo es la transposición de la teología judía a las formas religiosas del paganismo griego y romano. En últimas, es el contraste en ese caso entre la tradición de los pueblos semíticos, que son dados al veto y la prohibición de las imágenes cristianas, frente a los pueblos indoeuropeos que son dados a la idolatría o sobre todo a la adoración y la resfiguración de lo divino en imágenes. Por eso hay que pensar más bien en eso, en distintos pueblos, distintos cultos, distintas civilizaciones, como para darle varias vueltas de tuerca a esta cuestión de la resfiguración de lo divino.

16:36 Ha pensado cuántas veces al día queda registro de su cara? Entre fotos, cámaras de seguridad que están por todos lados, lo más posible es que imágenes de su rostro estén siendo tomadas varias veces al día. Los rostros son hoy una herramienta de control político y ya les voy a explicar. En 2024, según cifras de Apple, los usuarios de iPhone tomaron 500 mil millones de selfies. Nunca en la historia... habíamos producido, mirado y compartido tantas imágenes de nuestra propia cara y nunca, al mismo tiempo, habíamos entregado tantos datos biométricos de esa misma cara a gobiernos y empresas. Por supuesto, hay casos positivos y casos negativos. Por un lado, en el caso de Colombia, la nueva cédula digital que la Registraduría emite desde diciembre de 2020 usa reconocimiento facial y huellas dactilares para autenticar la identidad de cada ciudadano, tanto en trámites presenciales como en aplicaciones móviles, para evitar suplantación de identidad. Incluso en jornadas electorales puede evitar que haya fraudes. Pero hay otros casos no tan positivos. El reconocimiento facial nació como una herramienta para verificar identidades, pero muy rápidamente empezó a desempeñar otra función, la de hacer posible la identificación automática de personas en espacios públicos y lo que trajo una nueva forma de vigilancia. A diferencia, De una huella dactilar o un documento de identidad, el rostro puede capturarse a distancia,

18:08 sin contacto e incluso sin que la persona sepa que está siendo identificada. Esa capacidad ha llevado a gobiernos, fuerzas de seguridad y empresas privadas a desplegar sistemas de reconocimiento facial en aeropuertos, estaciones de transporte, estadios, calles y cámaras de videovigilancia. Sus defensores sostienen que la tecnología facilita la búsqueda de personas desaparecidas, la identificación de sospechosos y la prevención de algunos delitos. Sin embargo, varios investigadores advierten que el verdadero cambio no es tecnológico sino político, porque por primera vez es posible rastrear de manera automática los movimientos de miles o millones de personas en tiempo real. China, por ejemplo, ha llevado este control un paso más allá hasta convertir el rostro en un mecanismo automático de sanción. Desde 2017, la Policía de Tránsito de Shenzhen instaló cámaras con inteligencia artificial en los cruces peatonales que identifican a quienes cruzan la calle en rojo exhiben su foto junto a su nombre y parte de su número de identificación en pantallas LED gigantes y en apenas 10 meses lograron identificar a más de 13.930 infractores de una sola intersección. Esa posibilidad ha abierto uno de los debates más importantes sobre derechos fundamentales en la era de la inteligencia artificial. Organizaciones como De Justicia advierten que el reconocimiento facial puede afectar derechos como la privacidad, la libertad de expresión la libertad de reunión y la

19:40 presunción de inocencia, porque convierte cualquier espacio público en un lugar donde todos pueden ser identificados y registrados de manera permanente, aun cuando no exista sospecha alguna sobre ellos. En Colombia, investigadores de la Policía Nacional también reconocen que la incorporación de estas tecnologías exige resolver desafíos relacionados con la protección de datos personales, la transparencia de los algoritmos y la existencia de controles judiciales de administrativos que eviten abusos. El consenso entre especialistas es que el problema no es únicamente la precisión del algoritmo, sino quién lo controla, con qué propósito y bajo qué reglas. Los riesgos dejan de ser teóricos cuando se observan casos específicos como las protestas de Hong Kong en 2019. Muchos manifestantes comenzaron a usar máscaras, cascos y punteros láser para impedir que las cámaras con reconocimiento facial pudieran identificarlo. Su miedo era que las imágenes captadas durante las movilizaciones fueran usadas después para localizar y detener a los participantes, una posibilidad que transformó la tecnología en un elemento central del conflicto político. Algo similar ha pasado en otros regímenes autoritarios, donde el reconocimiento facial se ha integrado con bases de datos estatales y redes masivas de cámaras para vigilar a opositores, periodistas y minorías étnicas. Por eso, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos pidió establecer límites estrictos al uso de

21:12 esas tecnologías cuando puedan facilitar la vigilancia masiva o restringir libertades fundamentales.¿ Qué límites debería tener el Estado cuando utiliza tecnologías de reconocimiento facial para vigilar a la población? Busqué a Juan Diego Castañeda, codirector de la Fundación Carisma, y esto me contó. El límite es la finalidad y tiene que estar escrita en una ley. Nuestra ley de protección de datos ya lo dice. El rostro es un dato sensible. Para usarlo sin pedirle permiso a cada persona, hace falta una ley que diga exactamente para qué, con qué controles, Y quién responde si algo sale mal. Hoy en Colombia no existe una ley que autorice a las autoridades a identificar biométricamente a cualquier persona que camine por la calle. Por eso vigilar no es preciso. No es lo mismo autenticar a alguien en un puesto de votación que rastrear a quienes asisten a una marcha. El reconocimiento facial hace algo que ninguna otra biometría hace. Identifica a distancia, sin contacto y sin que uno se entere. Y en Colombia la base de datos para esto ya existe. La foto de la cédula que tenemos casi todos. Además, si el objetivo es mejorar la seguridad ciudadana, en la mayoría de los delitos el problema no es que no sepamos quién fue, es que el proceso penal no avanza. Una cámara más no arregla eso. Cuesta plata que también podría dedicarse a resolver estos problemas y además abre riesgos nuevos.

22:34 Ha pensado cuántas veces al día se ve en el espejo? Es una de las primeras cosas que por lo general hacemos al despertar. Vamos al baño a cepillarnos los dientes y ahí está el espejo. cuando nos vestimos para salir y de ahí en adelante vienen muchas más. No hay datos confiables que midan cuántas veces nos vemos al espejo, pero al menos unas tres cada día. El rostro es lo primero que vemos y lo primero que nos ven. Estamos obsesionados con él, con no tener arrugas, con tener cejas perfectas, en fin. Pero no es algo nuevo. En el siglo V a.C., El escultor griego Policleto escribió un tratado, hoy perdido, en el que reducía la belleza a proporciones matemáticas exactas. La cabeza tenía que medir una séptima parte de la altura total del cuerpo y dentro del rostro la nariz dividía la cara en tres tercios iguales, entre la frente, la nariz y la distancia hasta el mentón.

23:28 Para los griegos ese canon no era solo asunto de estética. La calocagatía, del griego kalos que significa bello, agatos que significa bueno, representa el ideal griego de perfección humana, sostenía que la belleza física y la virtud moral eran, en el fondo, la misma cosa. Esa fórmula reapareció dos mil años después con otro nombre. En los años 90, el cirujano plástico Stephen Marquardt, de la Universidad de California, construyó la llamada Máscara de la Belleza a partir de la proporción áurea, el número 1618, que ya aparecía descrito en el Tratado de Divina Proporzione de Luca Pacioli en 1509. Marquat sostenía que esa máscara representaba el arquetipo facial ideal para cualquier género, raza o cultura, y su modelo se convirtió en una herramienta habitual de planificación en cirugía facial y ortodoncia. Después, Una revisión académica encontró que la máscara no se ajusta bien a poblaciones no europeas, en particular a personas de África subsahariana y del este de Asia, lo que pone en duda la idea misma de un canon de belleza universal.

24:39 La psicóloga Gillian Rhodes encontró que aumentar artificialmente la simetría de un rostro lo hacía más atractivo para quien lo observaba, y planteó que esa preferencia podía tener una base biológica ligada a señales de buena salud y calidad genética. Ese hilo, que va de policleto a marcuat, y de ahí a un filtro de Instagram, desemboca hoy en un fenómeno de nombre propio, el lux maxim, un conjunto de rutinas, tratamientos y a veces prácticas extremas que buscan acercar la cara de una persona a un ideal de atractivo casi matemático, solo que ahora impulsado por algoritmos y comunidades enteras en redes sociales. Esa tendencia está representada en Clavicular, un influenciador y streamer conocido en la manosfera por su obsesión con su rostro. Hizo popular una técnica conocida como el bone smashing, consistente en golpearse los huesos de la cara para romperlos con la convicción de que, como le pasa a un boxeador, Eso endurecerá los rasgos faciales. Clavicular hace parte de una subcultura que relaciona un tipo muy concreto y hegemónico de belleza con el éxito social y sexual. Viendo esta obsesión,¿ qué tanto de la obsesión humana por la simetría en la cara son estándares de belleza impuestos por el propio humano?

26:00 Esto me contó Mari Manotas, empresaria e influenciadora. Yo creo que El tema de la obsesión por la simetría en el rostro o en el cuerpo humano tiene dos componentes. No solamente es algo impuesto por el ser humano, sino que biológicamente estamos programados para buscar la simetría. El cerebro entiende mejor la información cuando ve algo simétrico, no solo en el cuerpo, sino en la música, en la arquitectura y en la naturaleza. y se asocia con algo saludable cuando está simétrico. Por ejemplo, un rostro que tiene alguna deformidad está asociado con un tema de enfermedades. Entonces, por ese lado, desde el componente biológico, hay como una imposición por esta búsqueda de la simetría. Pero el otro componente ya es la imposición humana, por decirlo así, que yo siento que a medida que ha evolucionado el conocimiento y la tecnología, los seres humanos... y sobre todo las mujeres en territorios como Latinoamérica, estamos obsesionados con encontrar esa simetría.

27:05 Entonces siento que están los dos componentes. Hoy en día creería que la imposición humana es más fuerte porque nos hemos obsesionado con esa perfección, pero sí hay un componente biológico que aunque queramos omitirlo está ahí y siempre va a estar porque estamos programados para buscar la simetría aunque no nos demos cuenta. Desde el bebé que enfoca por primera vez el rostro de su madre, hasta el joven que se rompe la mandíbula a golpes para acercarse a un estándar de belleza. Hemos buscado en la cara lo mismo desde hace cuatro millones de años. Una respuesta a quién es el otro y a quienes debemos amar, temer o imitar. La hemos esculpido, venerado, vigilado y maquillado. Y aún así, el rostro humano se sigue negando a decirnos del todo quién es la persona que lo lleva puesto. Soy Roberto Pombo y este fue el capítulo 201 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capítulo.

28:10 A partir de este momento, este capítulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección Roberto Pombo. Asesor editorial, Daniel San Pedro Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Postproducción de audio, Iván Ayala.