¿Podremos alcanzar una esperanza de vida de 100 años?
La vida promedio del humano ha aumentado con el paso de las décadas, y se espera que siga aumentando. ¿Hemos llegado al límite de la esperanza de vida?, ¿qué implica que cada vez vivamos más?
Para este capítulo hablamos con Carlos Cano, médico geriatra y profesor titular del Instituto de envejecimiento de la Universidad Javeriana; con José Manuel Santacruz, director del Instituto de Envejecimiento de la Pontificia Universidad Javeriana; con el médico geriatra de Cafam, Robinson Cuadros y con Rodrigo Alberto Heredia, médico especialista en geriatría.
0:06 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, una caja llena de oportunidades para trabajadores, empresarios y emprendedores. CAFAM, una caja llena.¿ Podremos alcanzar una esperanza de vida de 100 años? La vida promedio del humano ha aumentado con el paso de las décadas y se espera que siga aumentando.¿ Hemos llegado al lÃmite de la esperanza de vida?¿ Qué implica que cada vez vivamos más? Para este capÃtulo hablamos con Carlos Cano, médico geriatra y profesor titular del Instituto de Envejecimiento de la Universidad Javeriana, con José Manuel Santa Cruz, director del Instituto de Envejecimiento de la Pontificia Universidad Javeriana, con el médico geriatra de CAFAM, Robinson Cuadros, y con Rodrigo Alberto Heredia, médico especialista en geriatrÃa. Soy Roberto Pombo y este es el capÃtulo 209 de Mis Preguntas. Bienvenidos. Hace unas semanas, un amigo que estaba de viaje en China me trajo lo que según él iba a ser un regalo que iba a cambiar mi vida. El más definitivo de todos.
1:17 Era un anillo inteligente. Mi primera reacción fue pensar qué tantos artÃculos inteligentes necesitamos y qué más podÃa hacer por mà que ya no hiciera mi argolla matrimonial. Este aparato usa un sensor de pulso para calcular la llamada edad cardiovascular. una cifra que compara cómo está el corazón con la edad que dice la cédula. El regalo tuvo un efecto inesperado. La primera noche que me la puse, tuve un sueño intranquilo como Gregorio Samsa. La pasé pendiente de si el aparato me iba a delatar. Soñé con que me iba a poner una edad mucho más alta que la real y que parecÃa un aviso de alarma que decÃa, viejo.
2:00 Al final, La cifra coincidió casi exacta con la que hice mi cédula y recuperé la paz. El anillo habÃa confirmado que soy tan viejo como en realidad lo soy. Nunca lo he vuelto a usar. Me hubiera impresionado más un anillo que le diga a uno cuánto tiempo de vida le queda, aunque no lo comprarÃa. Querer saber de antemano cuánto tiempo le queda a una vida es una obsesión vieja y, como siempre, ya la tenÃan los antiguos griegos encarnada en tres hermanas. En la mitologÃa griega, las moiras decidÃan la duración de cada vida antes de que nazca. Cloto hilaba el hilo, Láquesis lo medÃa con una vara y fijaba cuánto iba a durar, y Ãtropos lo cortaba en el instante exacto de la muerte. Ni el rey más poderoso podÃa pedirles un hilo más largo. Pero incluso a quien sà llegó a conocer su propia medida de antemano, el número no le resolvió nada. Aquiles sabÃa, porque se lo habÃan contado su madre Tetis, que tenÃa dos destinos posibles, una larga vida y sin gloria en su casa o una corta inmemorable peleando en Troya. Aquiles, como ya sabemos, escogió la corta. TenÃa el número, algo que ningún biohacker de hoy tiene, y lo que decidió fue qué clase de vida querÃa vivir. Hoy tenemos anillos, relojes, epigenéticos y pruebas de sangre que hacen, con otro vocabulario, el trabajo de Cloto y Láquesis. Nos entregan un número. Pero ese número, como descubrà con el mÃo, no cambia gran cosa el
3:31 lunes siguiente.¿ Hasta dónde pueden llegar hoy las tecnologÃas que intentan medir nuestra edad y nuestro proceso de envejecimiento? Esto me contó Carlos Cano, médico geriatra y profesor titular del Instituto de Envejecimiento de la Universidad Javeriana. PodrÃamos decir que las tecnologÃas siempre se han utilizado para calcular la edad. Sin embargo, hoy tenemos más elementos, más herramientas Hoy en dÃa, por ejemplo, se han elaborado un concepto que se llaman los relojes epigenéticos y que realmente se basan en lo que es medir el ADN como tal y aspectos muy biológicos. Por ejemplo, los relojes de proteÃnas, que lo que están midiendo son marcadores inflamatorios, en fin.
4:14 Hoy en dÃa, realmente la posibilidad de desarrollar tecnologÃas para calcular la edad son una realidad, pero esas tecnologÃas tienen que estar ajustadas a las condiciones de cada individuo. Por ejemplo, si una persona tiene una edad real de 45 años, pero tiene una serie de situaciones que han desencadenado a favor o en contra unos estilos de vida que pueden ir, digamos, favoreciendo un envejecimiento saludable o por el contrario, ir en contra de esa situación, son elementos que se van a tener en cuenta últimamente y es todo un algoritmo de posibilidades que están dándonos la opción de medir adecuadamente la edad de las personas de acuerdo a las tecnologÃas y por supuesto esto está no solamente en crecimiento sino también está en justificación y avances que son relevantes para las condiciones actuales del envejecimiento.
5:09 Buena parte de la ciencia que estudia la longevidad lleva años intentando calcular hasta dónde se puede destilar la vida humana Los datos venÃan mostrando que podÃamos vivir cada vez más. En 1900, la esperanza de vida promedio en el mundo era de 32 años, según reconstrucciones históricas del demógrafo James Reilly. Hacia 2023 habÃa subido a 73, más del doble, de acuerdo con cifras de la ONU. Los datos nos iban mostrando que podÃamos vivir cada vez más. Todo impulsado por innovaciones como el saneamiento del agua y los antibióticos. Incluso el demógrafo James Vaupel llegó a sostener que la mayorÃa de los niños nacidos en el siglo XXI iban a vivir hasta los 100 años. Pero en 2024 les llegó una respuesta que cayó como un baldado de agua frÃa.
6:00 El epidemiólogo Stuart J. Olshansky lleva peleando esa batalla desde 1990. cuando publicó en la revista Science la hipótesis de que la humanidad se acercaba a un techo natural de la esperanza de vida. Por más de tres décadas fue el aguafiestas de la demografÃa porque la mayorÃa preferÃa creer que la curva iba a seguir subiendo sin freno. En 2024 publicó con otros investigadores un análisis de Nature Aging que revisó la mortalidad entre 1990 y 2019 en los 10 lugares del planeta donde la gente vive más tiempo. Australia, Francia, Italia, Japón, Corea del Sur, España, Suecia, Suiza, Hong Kong y Estados Unidos.
6:44 Y encontró que en todos menos en Hong Kong, el ritmo de vida paró. El dato que más me dejó frÃo fue otro. Calcularon que si se eliminaran por completo todas las muertes antes de los 50 años... cáncer infantil, a accidentes de tránsito, todo, la esperanza de vida máxima solo subirÃa un año en las mujeres y año y medio en los hombres. Abro comillas. Lo que vivimos ahora es lo máximo que vamos a vivir. Cierro comillas. Y resumió Olshansky sobre estos hallazgos y calculó este techo en 87 años en promedio, unos 84 para hombres y 90 para mujeres. Colombia corre la misma carrera, aunque arrancó mucho más atrás. En 1953 HabÃa en el paÃs 529 personas centenarias.
7:30 Hoy son 19.400. Casi 40 veces más mientras la esperanza de vida al nacer pasó de 48 años para un hombre y 52 para una mujer a un promedio actual de 77, según el Dami. Diez años por debajo del supuesto techo de Olshansky y ni siquiera esa cifra es un piso seguro, porque la esperanza de vida también puede retroceder. La Organización Mundial de la Salud reportó en 2025 que la esperanza de vida mundial cayó 1,8 años entre 2019 y 2021, la caÃda más grande de la historia reciente, revirtiendo una década de avances, sobre todo en los paÃses más golpeados por la pandemia y por el retroceso en el acceso a servicios de salud. El debate sobre cuál es, en realidad, el techo de la esperanza de vida humana es, en ese sentido, una discusión de paÃses ricos, porque para buena parte del planeta la pregunta urgente sigue siendo¿ por qué tantos mueren antes de tiempo? Luigi Ferrucci, director cientÃfico del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos, coincide en que es difÃcil un salto grande en la esperanza de vida si todo sigue igual, pero cree que invertir más en salud preventiva podrÃa retrasar la aparición de enfermedades y ganar terreno. La demógrafa Nadine Ouellet, de la Universidad de Montreal, Va más allá y cuestiona la manera misma de medir y dice que la esperanza de vida promedio engaña porque está muy influida por las muertes tempranas y
9:01 prefiere mirar la edad en la que muere la mayorÃa de la gente. Y hay una tercera cifra que complica todavÃa más el panorama, un estudio publicado en 2026. En la revista NPJ Aging calculó que si se pudiera curar todo el desgaste del envejecimiento, excepto el daño que las propias células acumulan en su ADN con los años, ese techo subirÃa de 87 a un rango entre 146 y 194 años. Busca al doctor José Manuel Santa Cruz, director del Instituto de Envejecimiento de la Pontificia Universidad Javeriana y del Centro de Memoria y Cognición. intelectus del Hospital Universitario San Ignacio, y le pregunté. Si no es solo enfermedad,¿ qué es exactamente lo que falla en el cuerpo a partir de cierta edad y le pone un lÃmite a cuánto podemos vivir?
9:55 Con el paso de los años no hay una sola cosa que falle, entre comillas, lo que ocurre. más bien es un proceso en el que se van acumulando cambios y daños en diferentes sistemas del organismo. Por ejemplo, en nuestro material genético, en las proteÃnas, en partes importantes de nuestras células como las mitocondrias, la regulación de la inflamación y la, digamos, reacción frente a las situaciones estresantes, sobre todo cuando estas se hacen crónicas. Y un tema muy importante que es la capacidad de reparar que tienen los tejidos, de repararse a sà mismos y la comunicación entre las células. Hay un concepto que creo que es muy importante y es no ver como salud o enfermedad como blanco o negro. Es más un proceso en el que lo importante es que la salud le haga sombra a la enfermedad y que las enfermedades que se tienen se puedan contener de la mejor manera, tratarse para que no limiten a la persona y entonces puedan mantener su funcionalidad, su movilidad y su autonomÃa con sus relaciones sociales el mayor tiempo posible.
10:51 Por eso en edades muy avanzadas muchas veces nos dice más cómo camina una persona, qué tan autónoma es, qué número de enfermedades que tengan. Eso puede marcar diferencias importantes en la sobrevida. Envejecer saludablemente no significa envejecer sin enfermedades entonces. Significa conservar el mayor tiempo posible la capacidad de hacer todo aquello que es importante para cada uno. Como casi siempre, hay quienes son más optimistas y apuntan a que la humanidad sà puede romper el lÃmite de edad que propuso Marx. Olshansky. En el año 2000, Stephen Ostad, biólogo de la Universidad de Alabama en Birmingham, le apostó a Olshansky que alguien vivo hoy va a llegar a los 150 años. Hoy, un cuarto de siglo después, ninguno de los dos se ha retractado. Ostad sostiene la apuesta, incluso después del estudio de 2024, que da evidencias del techo de vida a los humanos, porque cree que la clave está en frenar el envejecimiento como proceso biológico completo algo que ningún fármaco ha logrado todavÃa en humanos. Calcular cuánto vive alguien en promedio es relativamente sencillo. Calcular cuánto podrÃa llegar a vivir como máximo es mucho más difÃcil y la ciencia lleva más de un siglo intentándolo por caminos distintos. El más viejo se basa en la ecuación de Gompertz, una observación del siglo XIX según la cual el riesgo de morir de una enfermedad se duplica cada 8 o 9 años. Con esa fórmula, hasta las aseguradoras
12:22 calculan las primas de los seguros de vida. Otro método mira cómo se deterioran los órganos con la edad, la vista, la cantidad de oxÃgeno que el cuerpo procesa al hacer ejercicio y calcula a qué edad dejarÃan de funcionar del todo. La mayorÃa de estos cálculos daban una cifra cercana a los 120 años. En 2021, un grupo de investigadores en Singapur, Rusia y Estados Unidos probó un tercer camino. tomaron muestras de sangre de más de 70.000 personas y midieron qué tan rápido se recuperaba su cuerpo de una enfermedad. La capacidad que llamaron resiliencia y con estos datos construyeron un modelo que predice cuándo se agota esa capacidad por completo.
13:05 El resultado fue 150 años, sin importar la genética ni la salud de cada quien. El propio autor del estudio dice El biogerentólogo Richard Faragher advierte que el cálculo asume que la medicina no va a mejorar nada más, algo que es poco probable porque mientras usted escuche este capÃtulo, media hora de avance cientÃfico ya le sumó unos 6 minutos a la esperanza de vida promedio. Comer bien y hacer ejercicio, calcula Faragher, ya le suma hasta 15 años a la vida de una persona. A un gusano de laboratorio, cambiarle un solo gen le multiplica la vida hasta por 10. Para el biólogo ruso-estadounidense Mikhail Blagosconi, esos 122 años son sobre todo un lÃmite de trato médico. Su argumento parte de que una cosa es el tiempo que alguien vive sano y otra el tiempo que vive enfermo antes de morir sumados dan la duración total de la vida. La medicina actual, dice, alarga casi siempre el segundo tramo, trata una enfermedad a la vez y estira los años con la enfermedad encima. Retrasar la aparición de la enfermedad misma con intervenciones contra el envejecimiento es algo que apenas está empezando a probarse. El récord de 122 años lo tiene la francesa Jeanne Calment, que murió en 1997 y nadie lo ha superado desde entonces. Blagozclony señala que a un paciente de 30 años con el corazón enfermo se le ofrece un trasplante. A un supercentenario con el mismo problema,
14:38 casi nunca. La mayorÃa muere con vejez, escrita en el certificado de función, sin diagnosticar qué enfermedad los mató. Hay evidencia, aunque hasta ahora solo en animales, de que ese techo sà se puede correr. La rapamicina, un fármaco que se descubrió en una bacteria de un puñado de tierra de la isla de Pascua y que los hospitales usan hace décadas para evitar el rechazo de órganos trasplantados, le aumentó a un grupo de ratones la vida máxima en un 12,4% y una dieta con 30% menos de calorÃas le sumó un 22% de vida máxima a un grupo de lémures, ratones grises, primates mucho más parecidos a nosotros que un ratón de laboratorio. Ninguno de los dos experimentos se ha probado todavÃa en personas con el rigor necesario para saber si funcionarÃa igual.¿ Qué tendrÃa que cambiar en el organismo humano para que una persona pudiera llegar a los 150 años?
15:37 Escuchemos lo que me respondió el médico geriatra de CAFAM, Robinson Cuadros. Bueno, hay escritos de Gilgamesh en el 2100 a.C., donde ya narraban en la antigua Mesopotamia el afán del hombre en busca de la eterna juventud. Yo siempre digo, en mi vejez no me quiero ver joven, me quiero ver feliz. Hoy sabemos que no se trata solo de buscar la cura del cáncer o del Alzheimer. sino de conservar la estabilidad del ADN y reparar mejor sus lesiones, mantener mitocondrias capaces de producir energÃa eficientemente, retirar o controlar las células enesentes, mantener un sistema inmunitario competente sin una inflamación crónica excesiva, conservar músculo, hueso, vasos sanguÃneos, corazón, riñones, pulmón y cerebro durante muchas semanas. Décadas adicionales, pero en buenas condiciones. Sà es cierto que la cantidad de centenarios en Colombia y en el mundo crecerán espontáneamente y cada vez lo haremos en mejores condiciones. Pero al final la pregunta es la misma.¿ Vivir más o vivir mejor?¿ Y para qué?¿ Cuál es tu propósito de vida para que valga la pena añadir más vida a esos años?
16:50 Me creerÃan si les digo que hay unas partes especÃficas del mundo donde las personas viven más. A principios de la década del 2000, investigadores de la Universidad de Harvard identificaron cinco de esos lugares. Okinawa en Japón, Icaria en Grecia, Cerdeña en Italia, Nicoya en Costa Rica y Loma Linda en Estados Unidos, bautizados como Zonas Azules. donde la gente vive entre 7 y 10 años más que el resto de su paÃs, con menos cáncer, menos diabetes y menos demencia. El investigador de Harvard, Wallet Willett, Aclara que la teorÃa de las zonas azules no es por sà sola prueba cientÃfica sólida, aunque los hábitos que describe sà coinciden con que la nutrición y la epidemiologÃa ya se habÃan por separado sobre dieta, actividad fÃsica y vÃnculos sociales. Estos hábitos toman forma distinta en cada lugar. Por ejemplo, en Okinawa practican el hara-hashibu, que significa comer hasta sentirse satisfecho al 80%, no lleno a reventar, y sostienen que Desde la infancia, grupos de apoyo llamados Moai que los acompañan toda la vida.
18:00 En Cerdeña, donde vive la mayor concentración de hombres centenarios del planeta, la ocupación más común es el pastoreo de ovejas, que implica caminar 5 kilómetros de subida y bajada cada dÃa. En Loma Linda, predominan los vegetarianos y con una vida organizada alrededor de la fe. Willett insiste en que la genética no tiene mucho que ver. La gente nace con buenos genes en todas partes. Lo que distingue a estas comunidades es el estilo de vida. Y hay un factor importante y es que a muchas de estas poblaciones, factores de la vida moderna como el carro, la comida procesada y las pantallas, llegaron más tarde que al resto del mundo, asà que conservaron rutinas que en otros lados ya desaparecieron.
18:40 En Brasil también hay una importante población de personas mayores que despertó el interés de los cientÃficos. Pero en este caso la pista es genética. La genetista Mayana Satz, de la Universidad de San Pablo, lleva un estudio en curso con más de 160 centenarios y 20 supercentenarios validados y encontró que el paÃs tiene una de las mezclas genéticas más ricas del mundo, resultado de la colonización portuguesa desde 1500, la llegada forzada de cerca de 4 millones de africanos esclavizados y las migraciones europeas y japonesas que siguieron. Un estudio genómico encontró más de 8 millones de variantes genéticas nunca antes descritas en la población brasileña. Entre los supercentenarios que SATS estudia hay una mujer de unos 110 años con sobrinas de 100, 104 y 106. La mayor fue campeona de natación a los 100. Y ese tipo de agrupación familiar coincide con estudios previos que muestran que los hermanos de centenarios tienen entre 5 y 17 veces más probabilidades de llegar ellos mismos a esa edad. Un estudio publicado en 2026 sobre la persona más más longeva viva del mundo, que murió en agosto de 2024 a los 117 años, encontró un patrón parecido al brasilero. Sus genes protegÃan el corazón, el cerebro y el sistema inmune. Su microbioma intestinal era favorable, tenÃa baja inflamación y su reloj epigenético era La edad que marca las células, no la
20:11 que dice la cédula, era más joven que su edad cronológica.¿ Qué pesa más a la hora de envejecer mejor? La genética, el entorno en el que se envejece o la calidad de vida. Le trasladé la inquietud a Rodrigo Alberto Heredia, médico especialista en geriatrÃa y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana y de la Universidad Nacional de Colombia. Esta es una excelente pregunta porque mezcla el la sumatoria de factores que llevan a ese resultado que queremos en la vejez, que es estar bien, estar funcionales e independientes y poder tener capacidad de toma de decisiones. Para esto, el peso genético no es el más alto en ese resultado de la vejez. Alrededor del 30% es aportado por esta parte genética. El resultado o la mayor parte de este proceso de la vejez está basado en el curso de vida. Eso significa que todo lo que hemos realizado a través de la vida, cuidados de la salud, trabajo, exposición a tóxicos, en fin, pues lleva a que se conserve o se deteriore eso que se llama la reserva fisiológica y en algún momento esto llega a en suficiente cantidad como para presentar una enfermedad. Por eso es importante la Organización Mundial de la Salud nos invita a que hagamos un abordaje de cuidado del curso de vida, empezando
21:42 por cuidarse uno mismo, cuidarnos en grupos y grupos familiares, grupos de amigos y finalmente cuidar nuestro ambiente que ha sido llamado incluso el cuidado de la casa común. La genética y el entorno son aspectos que determinan en gran medida qué tanto tiempo vivimos. Pero otra parte importante de la ecuación es que también se vive en los años que se ganan. La demógrafa Aileen Crimmins, de la Universidad del Sur de California, calculó en un estudio publicado en 2015 en la revista Gerontologist que si se eliminaran por completo las muertes por enfermedades del corazón, la esperanza de vida solo subirÃa 5,5 años. Si se eliminara el cáncer por completo, 3,2 años más. Sumados, Esos dos logros extraordinarios todavÃa dejarÃan a la humanidad por debajo de los 90 años en promedio. Clemens también encontró que la edad en la que empiezan los problemas de salud se ha mantenido casi igual en el último siglo, mientras el tiempo que la gente sobrevive después de que esos problemas aparecen sà ha aumentado. Un estudio publicado a fines de 2025 por investigadores de las universidades de Dinamarca y Estados Unidos confirma un patrón a escala global en el que la esperanza de vida con buena salud ha subido en el mundo por 30 años y la cantidad de años que la gente pasa enferma ha subido al mismo ritmo. En paÃses como Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania, el mismo estudio encontró que la proporción de la vida que
23:14 se vive con alguna discapacidad viene creciendo. En Italia y Japón viene reduciéndose. En los paÃses ricos y Las ganancias en esperanza de vida de las últimas décadas se las llevó casi por completo la gente con más ingresos y con más educación, mientras los grupos más pobres apenas mejoraron. Es el mismo desequilibrio que describÃa Blagos Cloney con el trasplante que casi nunca le ofrecen a un supercentenario. La desigualdad decide, además de cuánto se vive, qué tan bien se vive. En la propia historia de Jeanne Calment, la francesa que todavÃa tiene el récord de 122 años, aparece una pista distinta. Ella le atribuÃa su longevidad al aceite de oliva, una copa de oporto cada noche, reÃrse seguido y una frase que repetÃa, si no se puede hacer nada al respecto, no hay por qué preocuparse. La ciencia encuentra hoy algo parecido en cinco factores distintos del aceite de oliva. La soledad y el aislamiento social aumentan el riesgo de muerte prematura y entre 26% y 29%, tanto que el Reino Unido y Japón ya tienen un ministerio dedicado a combatirla. Y en 2024, el director de salud pública de Estados Unidos la declaró una epidemia que afecta a la mitad de los adultos del paÃs. Sobre la epidemia de soledad tenemos todo un capÃtulo, es el 89, se los recomiendo. Quienes hacen trabajo voluntario también viven más.
24:40 En el Baltimore Experience Corpse Trial, un ensayo que evaluó los beneficios del voluntariado en adultos mayores, quienes dedicaron 15 horas semanales a dar tutorÃas a niños en colegios públicos, mejoraron su memoria, su movilidad y su fuerza. Asistir a servicios religiosos una vez por semana se asoció con un 30% menos de probabilidad de morir en los siguientes 16 años. El optimismo también cuenta. Mujeres optimistas creen tienen más probabilidades de vivir más allá de los 85 años y un estudio con soldados encontró un 22% menos de riesgo de hipertensión entre los más optimistas. La profesora de Harvard, Lisa Bergman, encontró que el trabajo también influye. Tener control sobre el propio horario reduce el riesgo cardiovascular, mientras que la falta de ese control combinada con más responsabilidades familiares se asocia con más mortalidad.¿ Qué papel juegan las condiciones sociales y económicas en la manera en que envejecemos? Esto me contó el doctor José Manuel Santa Cruz, director del Instituto de Envejecimiento de la Pontificia Universidad Javeriana.
25:50 Las condiciones sociales y económicas tienen un papel enorme en la manera en cómo envejecemos y esto es particularmente relevante en Colombia y Latinoamérica. No envejecemos solamente con nuestros genes o con las enfermedades que se pueda tener a lo largo de la vida. Envejecemos también con en relación a la educación que hemos recibido, los ingresos que se han tenido, el acceso a los servicios de salud, el barrio o la vivienda en la que vivimos. También con las posibilidades de alimentarnos adecuadamente, hacer ejercicio y mantener vÃnculos sociales, digamos, rentables y enriquecedores. Y esto no es solamente una reflexión social. Cada vez hay más evidencia cientÃfica sólida que nos muestra cómo en nuestro paÃs y continente los determinantes sociales tienen tienen una asociación muy importante con la manera como conservamos nuestra capacidad cognitiva y funcional en el proceso del envejecimiento.
26:40 Por eso hay que tener cuidado cuando decimos que envejecer bien depende simplemente de cuidarse. No todas las personas parten con las mismas condiciones ni tienen las mismas oportunidades a lo largo de este proceso. El envejecimiento saludable se construye entonces a lo largo de toda la vida, pero también se construye colectivamente. Por eso, si una sociedad quiere que los ciudadanos envejezcan de la mejor manera posible, tendrá que pensar en disminuir desigualdades sociales y generar entornos que sean saludables fÃsica, mental y cerebralmente para poder lograrlo. Quizás en algún momento la humanidad encuentre la forma en que podamos vivir 100 años o más, pero eso no solo va a requerir controlar las enfermedades que más nos afectan, sino mejorar las condiciones de vida, el acceso a mejores sistemas de salud, de vivienda digna, educación y tiempo libre de calidad para todos. También hace falta que el tejido social mejore, que construyamos sociedades en las que nadie se quede por fuera y que los vÃnculos sociales sean más fuertes.
27:47 Quizás a la par de buscar extender la esperanza de vida, también deberÃamos dedicar esfuerzos a que la vida sea aunque sea de 100 o 40 años, sea vivible. Soy Roberto Pombo y este fue el capÃtulo 209 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capÃtulo. A partir de este momento, este capÃtulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección Roberto Pombo. Asesor editorial, Daniel Sanpero Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Postproducción de audio, Iván Ayala.