May 10, 2026

¿Nos alimentamos cada vez peor?

¿Nos alimentamos cada vez peor?
¿Nos alimentamos cada vez peor?
Mis Preguntas con Roberto Pombo
¿Nos alimentamos cada vez peor?

Aunque cada vez hay más acceso a alimentos y comestibles en el mundo, la malnutrición y desórdenes alimenticios siguen siendo un problema grave. ¿Era mejor la dieta humana antes de la industrialización que ahora?

Para este capítulo hablamos con la neuróloga e investigadora, Lady Ladino; con Geraldine Vargas, nutricionista, magister en ciencias biológicas de la Universidad Javeriana; con el nutricionista y microbiólogo Juan Camilo Mesa; con Gustavo Cediel, docente investigador integrante del Grupo Saberes Alimentarios de la Universidad de Antioquia; y con Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red Papaz.

0:06 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, una caja llena de oportunidades para trabajadores, empresarios y emprendedores. CAFAM, una caja llena.¿ Nos alimentamos cada vez peor? Aunque cada vez hay más acceso a alimentos y comestibles en el mundo, la malnutrición y desórdenes alimenticios siguen siendo un problema grave.¿ Era mejor la dieta humana antes de la industrialización que ahora? Para este capítulo hablamos con la neuróloga e investigadora Leidy Ladino, con Geraldine Vargas, nutricionista, magíster en ciencias biológicas de la Universidad Javeriana, con el nutricionista y microbiólogo Juan Camilo Mesa, con Gustavo Cediel, docente e investigador integrante del Grupo Saberes Alimentarios de la Universidad de Antioquia, y con Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red Papaz. Soy Roberto Pombo y este es el capítulo 191 de Mis Preguntas. Bienvenidos. Disculpen que haga esta confesión tan personal con ustedes, pero es parte importante de la historia.

1:15 Hace poco, en Semana Santa, me enfermé del estómago. Los que se suponían iban a hacer unos días de descanso y reflexión en realidad fueron más parecidos a un martirio. Náuseas, entradas frecuentes al baño... y un consumo desmedido de líquidos rehidratantes para recuperar los que se habían perdido. Y si usted es mortal, habrá sufrido también alguna vez los síntomas de los virus estomacales. No los voy a mencionar para no ponerme gráfico, pero pocas veces en la vida está uno tan vulnerable como cuando debe permanecer casi amarrado o cerca de un inodoro. Y es ahí donde invoca uno a su deidad favorita, pidiéndole para no seguir padeciendo de los retorcijones y el malestar. Uno promete cualquier cosa con tal de no volver a padecer ese sufrimiento. Cae uno en cuenta de por qué la excusa de estar mal del estómago es la más eficaz de todas, porque es un problema paralizante. Y en ese ejercicio involuntario de conciencia sobre ciertas partes del cuerpo, en este caso el aparato digestivo, se da uno cuenta de lo importante que es la alimentación, que tiene que ver con todo lo demás. El estómago tiene todo que ver con cómo nos sentimos. Piense, por ejemplo, en la acidez que causa el estrés o las famosas mariposas en el estómago que sentimos por nervios. Y es que entre el sistema digestivo y el sistema nervioso hay comunicación entre vías neuronales, hormonales e inmunológicas. Un estudio sobre la relación entre el microbioma intestinal humano, la dieta y los trastornos mentales señala que la dieta es uno de

2:46 los factores externos más importantes en la composición de la microbiota y que alteraciones en ella se relacionan con ansiedad, depresión y otros trastornos mentales. Y otro estudio, publicado en Current Nutrition Reports en 2025, centrado específicamente en depresión, concluyó que la microbiota intestinal influye en la regulación de del estado de ánimo mediante neurotransmisores, inflamación sistémica y producción de metabolitos como los ácidos grasos de cadena corta. Incluso la toma de decisiones y la concentración tienen mucho que ver. Si uno está mal alimentado, toma peores decisiones. Eso concluyó una revisión publicada en la revista Nutrients en 2025 que describe las asociaciones entre disbiosis intestinal, O sea, el desequilibrio de microorganismos y bacterias buenas y malas que tenemos en el sistema digestivo y alteraciones en impulsividad, deterioro cognitivo, ansiedad y adicción y muestra que la conversación ya no se limita al estómago porque la forma en que comemos también afecta cómo pensamos.¿ Hasta qué punto una mala alimentación sostenida puede afectar síntomas como ansiedad, fatiga, irritabilidad o depresión sin que la persona lo relacione con su dieta? Eso me explicó la neuróloga e investigadora Lady Ladino.

4:10 Querido Roberto, la respuesta corta es totalmente. Hoy sabemos que el cerebro no está por allá aislado, sino que está conectado con los otros órganos, especialmente con el intestino. El cerebro es un órgano muy costoso, necesita gasolina o combustible de muy buena calidad y estos son los alimentos. Entonces lo que muchas veces consideramos irritabilidad, fatiga, ansiedad o depresión son síntomas de inflamación cerebral secundaria a los alimentos que consumimos. Y te lo voy a explicar de la siguiente manera. En el intestino tenemos trillones de microorganismos, trillones. Juntos, si los juntamos y los sumamos, pueden pesar kilo y medio, lo mismo que pesa el cerebro. Tanto que estas microbiota, estas bacterias están asociadas con unas neuronas en el intestino y ahora lo conocemos como segundo cerebro.¿ Qué hacen las bacterias buenas? Las que crecen con el consumo de verduras, frutas, nueces, semillas, alimentos de verdad, producen neurotransmisores, o sea, moléculas que necesitamos para funcionar. Te lo voy a decir sencillo, el 90% de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino.

5:17 Eso que dicen barriga llena, corazón contento, es completamente cierto. Hay otra molécula que se llama GABA, que nos genera calma, tranquilidad, también se produce allí. Y los ultraprocesados, los azúcares, las harinas me matan a esas bacterias buenas. Y hay algo muy importante y es que los alimentos que yo consumo no solo enteran las emociones del día a día de cómo me siento, sino el futuro cerebral a largo plazo. Mira que hace apenas 10 días salió un estudio que demuestra que el consumo de 30 gramos de fibra al día reduce el riesgo de demencia en un 34%. Entonces tenemos que pensar dos veces cuando elegimos nuestros alimentos. La historia de la alimentación humana es, en cierta forma, la historia de la humanidad misma. La dieta del humano...

6:02 ha ido moldeando lo que somos hasta el día de hoy. No habría sido posible llegar al espacio o descubrir el comportamiento de partículas subatómicas sin haber cambiado nuestra dieta. El hecho de que el humano tenga el cerebro que tiene es en gran medida gracias al descubrimiento del fuego. Con la capacidad de cocinar los alimentos, pudimos masticar y digerir mejor la fibra de la carne y de vegetales o tubérculos duros que de otra manera no habríamos podido comer como la papa o la yuca. Esto hizo que pudiéramos consumir una mayor cantidad de calorías en menos tiempo y alimentar el crecimiento del cerebro. Según sostienen las neurocientíficas de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Susana Herculano Oussel y Karina Fonseca Cebedo, los alimentos cocidos son más fáciles de digerir y así aportan más calorías que los crudos.

6:52 Al contar con más energía y más tiempo libre para las actividades sociales, la evolución habría favorecido el aumento de la cantidad de neuronas del cerebro humano. Esto va a traer, por supuesto, grandes debates. En la mayor parte de nuestra existencia como especie, hablamos de cientos de miles de años. Los seres humanos fuimos cazadores y recolectores. Comíamos lo que el entorno ofrecía, carne de caza, pescado, frutas silvestres, tubérculos, semillas, raíces. Una dieta rica en proteínas, grasas saludables y fibra, enormemente variada según la región y la temporada. No era una dieta perfecta, por supuesto. Había épocas de escasez, enfermedades por deficiencias y otros factores que afectaban la alimentación. Pero había algo que hoy se ha vuelto un lujo, una diversidad real de la dieta. Hace más o menos unos 10.000 años, con el surgimiento de la agricultura, la dieta humana dio el giro más profundo de toda la historia. Los cereales, como el trigo, el maíz y el arroz, se convirtieron en el sustento de sociedades enteras, Ese mismo cambio hizo que dejáramos de ser nómadas para convertirnos en sedentarios, construir ciudades, establecer sociedades y crear culturas y civilizaciones. Pero también fue el inicio de dietas más monótonas con mayor dependencia de algunos pocos cultivos y, en algunos casos, con deficiencias nutricionales que antes eran raras. Después vino la revolución industrial en el siglo XIX que transformó la producción y distribución de alimentos a una escala sin precedentes. Y luego, en el

8:25 siglo XX, llegó lo que los expertos llaman la transición nutricional, el paso de dietas basadas en alimentos frescos y locales a dietas dominadas por productos procesados, azúcares refinados y grasas de origen industrial. Una revisión publicada en Journal of Medicine Food explica que ese paso desde dietas paleolíticas hacia dietas agrícolas e industriales aumentó el consumo de cereales refinados, sodio y grasas hidrogenadas. mientras disminuyó la fibra, la diversidad vegetal y la densidad nutricional general. Los autores relacionan esta transición con mayor prevalencia de obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y algunos tipos de cáncer. Varios estudios bioarqueológicos también muestran que con la expansión agrícola aumentaron las caries, algunas deficiencias minerales y problemas inflamatorios asociados a dietas menos diversas. Aunque la dieta de nuestros ancestros no es necesariamente lo ideal, un estudio publicado en la revista americana de nutrición clínica revisó varias investigaciones sobre personas que seguían una dieta inspirada en la llamada alimentación paralítica, basada en más frutas, verduras, carnes magras, pescado, frutos secos y menos alimentos procesados. Encontró que a corto plazo esas personas mostraban mejoras en algunos indicadores de salud, como presión arterial, control de azúcar en sangre, colesterol y circunferencia abdominal. Era mejor la dieta humana antes de la

9:56 industrialización que ahora. Le trasladé la inquietud a Geraldine Vargas, nutricionista, magíster en ciencias biológicas de la Universidad Javeriana. Hay que verlo desde varios aspectos, incluso el político y el social, pero la disponibilidad de nutrientes en alimentos frescos es mucho mayor y había mayor contenido de fibra y no tenían tantos ingredientes que se le añaden a los alimentos. La característica principal de los alimentos ultraprocesados es que tienen más de tres ingredientes en un mismo alimento. Y ustedes han visto que estos alimentos ahora tienen colorantes, tienen saborizantes y tienen algunos nutrientes, por ejemplo azúcares ocultos, jarabe de maíz.

10:39 que eso tiene un impacto en la salud de nosotros. Pues si uno va a mirar el hecho de que se agregan estos nutrientes para que los alimentos sean más apetecibles y al gusto sean mucho mejor percibidos, para que el consumo sea mucho mayor, esto hace que no sea tan benéfico para la salud. Pero la industrialización definitivamente sí tuvo un impacto importante. en el acceso de la gente a los alimentos y pues esto se ha visto relacionado con menos hambrunas y con mayor disponibilidad de los alimentos. Ahora se pueden conseguir mucho más fácil y pues el costo es mucho menor que antes. Entonces la industrialización tuvo un efecto negativo en la calidad de los ingredientes que se usan, pero pues ahora y esto puede generar definitivamente un sobreconsumo de esos alimentos, pero hace que el acceso y la disponibilidad de los alimentos, incluso de alimentos saludables como verduras, frutas, alimentos fuente de proteína animal, sean más asequibles a las personas.

11:45 Hoy en día pasan dos cosas que pareciera que no es posible que sean ciertas al mismo tiempo. Hay más acceso a más comida en el mundo, sin embargo, la malnutrición, la desnutrición y el hambre son todos problemas actuales. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, publicó en 2024 su anuario estadístico mundial y arrojó un dato impresionante. En 2023, entre 713 y 757 millones de personas en el mundo siguen padeciendo hambre. Al mismo tiempo, y en el mismo planeta, más de mil millones de personas viven con obesidad. Parece que estuviéramos hablando de dos mundos separados, pero tristemente no es así.

12:26 En muchos países, y eso es quizás lo más perturbador, el hambre y la obesidad conviven en la misma comunidad, en la misma familia, a veces en la misma persona. Por ejemplo, en Colombia, la mala alimentación tiene dos caras que parecen opuestas, pero muchas veces nacen del mismo problema. Desigualdad en el acceso a alimentos nutritivos. La última encuesta nacional de situación nutricional, que es de 2015, lo que es un problema en sí mismo porque se están tomando decisiones sobre alimentación con datos desactualizados, mostró que el 56,4% de los adultos entre 18 y 64 años presenta exceso de peso entre sobrepeso y obesidad. Al mismo tiempo, persiste la desnutrición crónica infantil y según un balance sobre la situación de desnutrición crónica del país, de la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, para finales de 2025, 5,2 millones de personas presentaron algún grado de retraso en el desarrollo cognitivo como consecuencia de la desnutrición crónica infantil. UNICEF Colombia advirtió en 2025 que la obesidad infantil ya superó a la desnutrición en niños y adolescentes en edad escolar a nivel global, un cambio histórico en la forma de entender la nutrición pública.¿ Y cómo es posible que esto pase? Pues como es usual, vamos por partes. Hoy en día pasa algo particular, y es que uno entra a un supermercado en Bogotá, en Madrid, en Nueva York, en Cartagena o en Buenos Aires y

13:56 puede encontrar productos de casi todo el mundo, productos de la gastronomía mexicana, asiática o española, pero también encuentra las mismas marcas de cereal, las mismas gaseosas, las mismas galletas, las mismas cadenas de comida rápida en la esquina. Nunca en la historia de la humanidad habíamos tenido tanta comida disponible, tanta variedad en las góndolas, tanta facilidad para llenarnos el estómago. Y sin embargo, algo no termina de cuadrar en la ecuación. De acuerdo con un estudio publicado en la revista académica Proceedings of the National Academy of Science de Estados Unidos.

14:45 En el último medio siglo, la alimentación en el mundo se ha homogeneizado. Paradójicamente, aunque hoy tenemos acceso a más tipos de alimentos que nunca, la globalización ha generado una convergencia de las dietas nacionales. Como lo explica un texto publicado en el periódico de la Universidad Nacional de Colombia, hubo una sustitución de la alimentación tradicional más natural por una alimentación más manufacturada, alta en calorías y derivada de un exceso de grasas saturadas y azúcares añadidos constituyendo fuentes vegetales frescas, estas últimas más costosas para las familias pobres que generalmente compran en tiendas cercanas a su vivienda donde los precios son más altos frente a los almacenes de grandes superficies. La FAO lleva años advirtiendo que aunque la humanidad ha cultivado históricamente más de 6.000 especies de plantas para alimentarse, hoy menos de 200 contribuyen de forma importante a la producción mundial de alimentos y apenas 9 especies representan cerca del 66% de toda la producción agrícola global. Entre ellas están el trigo, el maíz, el arroz, la papa y la soya. Es decir, comemos mucho pero cada vez más parecido. La propia FAO explica que la pérdida de biodiversidad alimentaria debilita la calidad de la dieta y favorece la llamada hambre oculta, personas que no pasan hambre en el sentido clásico, pero que viven con déficit de micronutrientes esenciales. Busqué a Juan Camilo Mesa, nutricionista y microbiólogo, y le pregunté¿ Qué tiene que ver

16:17 la falta de variedad de nutrientes con las cifras de obesidad, sobrepeso y al mismo tiempo de desnutrición? La falta de variedad de nutrientes está estrechamente relacionada con la doble carga de malnutrición, un fenómeno en el que coexisten el exceso de peso y la desnutrición en las mismas poblaciones. Esta aparente paradoja se explica por el consumo de dietas de baja calidad nutricional, que suelen ser altas en calorías pero pobres en nutrientes esenciales. Dichas poblaciones afectadas por esa doble carga consumen frecuentemente ultraprocesados altos en energía, azúcar, grasa y sal, pero deficientes en proteínas de calidad, vitaminas y minerales esenciales. Es así como vemos que muchas personas no suelen consumir alimentos de muy buena calidad como las frutas, las verduras, las legumbres y los granos integrales.¿ Cuáles son las consecuencias? Las personas con exceso de peso, particularmente que viven con obesidad, frecuentemente presentan deficiencias de hierro, calcio, magnesio, zinc, cobre y vitaminas, resultado de una dieta de baja calidad.

17:21 Y es que este tipo de dietas se pueden explicar por dos razones. Lo primero es la alta disponibilidad y sobreconsumo de alimentos procesados a muy bajo costo. Y lo segundo es que nos estamos moviendo cada vez menos. Esto tiene unas consecuencias potencialmente graves para la salud, y es que estas dietas de muy baja calidad aumentan el riesgo de enfermedades crónicas prevalentes hoy en día, como diabetes, hipertensión, enfermedades del corazón y cáncer. Y en este comer lo mismo, entra un concepto que es parte fundamental de esta discusión, los comestibles ultraprocesados. Según la Organización Panamericana de la Salud, Los comestibles ultraprocesados, que no son alimentos, sino comestibles, son formulaciones industriales principalmente a base de sustancias extraídas o derivadas de alimentos, además de aditivos y cosméticos que dan color, sabor, textura, para intentar imitar a los alimentos. Estos productos están nutricionalmente desequilibrados. Como decía hace un rato, ir a un supermercado hoy en día es ver estantes y estantes de productos empacados de la misma marca, no importa si uno está en Medellín, en Montería, en Barcelona o en Nueva Delhi. La globalización y la apertura de mercados también trajo un cambio en la alimentación. Como lo explica el artículo de la Universidad Nacional que cité hace unos minutos, esta transición hacia el consumo de ultraprocesados en América Latina se dio de la mano recientemente. con los tratados de libre comercio, especialmente con los países más industrializados. Las importaciones fueron el puente para

18:54 el ingreso masivo de productos más procesados y ultraprocesados sin unas políticas claras de regulación que irrumpieron junto con su publicidad el tipo de comercialización y los precios en la modificación de hábitos alimentarios. Como lo explica un documento de la FAO sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud, una de las transformaciones más profundas de los últimos 60 años fue precisamente ese, el reemplazo progresivo de alimentos frescos o mínimamente procesados por productos industriales listos para consumir, gaseosas, cereales azucarados, embutidos, snacks, comidas congeladas, sopas instantáneas y bebidas energéticas.

19:34 La expansión de estos productos no pasó por casualidad, sino por cambios en el trabajo, la urbanización, la publicidad, la globalización alimentaria y la entrada masiva de grandes corporaciones al sistema alimentario. Y este cambio no ha sido tan bueno. Hay abundante evidencia científica que muestra que los comestibles ultraprocesados no son buenos para la salud. Todo lo contrario, por ejemplo, hace ya varios años la Organización Mundial de la Salud declaró que la carne procesada de manera industrial o embutidos, como salchichones, el jamón o las salchichas, son cancerígenos para los humanos, o sea que aumentan el riesgo de sufrir cáncer, e incluso los incluyó en el grupo de sustancias más peligrosas para la salud, junto con el humo del tabaco, el alcohol, el plutonio o el aire contaminado, entre otros más de 100 compuestos analizados anteriormente. Y también existen múltiples estudios que llegan a la misma conclusión, una mayor exposición a comestibles ultraprocesados se asoció con un mayor riesgo de resultados adversos para la salud, como obesidad, diabetes tipo 2, mayores riesgos de resultados de ansiedad y mayores riesgos de mortalidad por problemas cardíacos.¿ Cómo debería regularse el consumo de ultraprocesados sin convertir la alimentación en una discusión moral sobre culpa individual?

20:51 Escuchemos lo que me dijo Gustavo Cediel, docente e investigador integrante del Grupo Saberes Alimentarios de la Universidad de Antioquia. Hay un llamado extenso a nivel global para desincentivar el consumo de productos comestibles y vivibles ultraprocesados por su relación con las enfermedades más prevalentes a nivel global, como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, la hipertensión, etc. Además, con la mortalidad prematura. Es por eso que organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud han generado unas propuestas de estrategias para trabajar en este sentido. Colombia ha avanzado con estas estrategias, en el caso de los impuestos saludables, en el caso de la protección de los entornos, en el caso de una guía alimentaria que hable de desincentivar estos productos y ahora con etiquetado frontear de advertencia, que la idea es que este que ya había sido aplicado tenga un real reconocimiento del grado de procesamiento que realmente está asociado con una mala salud, que es el ultraprocesamiento.

22:00 Es por eso que la nueva disposición de una etiqueta donde todos los ciudadanos podamos reconocer que es un producto como estilo ultraprocesado va a favor de la salud pública. Somos lo que comemos, dice una frase. Y eso es muy cierto. Hay un dato que lo demuestra. Un análisis publicado en The Lancet reveló que nuestra dieta diaria es una causa de muerte mayor que el tabaquismo y que actualmente está implicada en una de cada cinco muertes en todo el mundo. El estudio de la carga global de enfermedad es la evaluación más rigurosa sobre las causas de mortalidad en todos los países del mundo. La versión más reciente utilizó estimaciones de los hábitos alimenticios de los países para determinar con qué frecuencia la dieta acortaba la esperanza de vida y encontró que 1,7 millones de muertes en todo el mundo fueron atribuibles a dietas con alto contenido de sodio, que el 12,2% de todas las muertes estuvieron relacionadas con mala alimentación, siendo las enfermedades cardiovasculares la principal causa de muerte vinculada a la dieta. Curiosamente, siendo Colombia un país rico en producción de alimentos, presenta un alto consumo de ultraprocesados.

23:11 Según la Organización Panamericana de la Salud, entre 2000 y 2013, las ventas de estos productos en América Latina crecieron un 26,7%, lo que evidencia un cambio sostenido en los patrones de alimentación. Y de acuerdo con el Ministerio de Salud, En la resolución 2309 de 2025 existe una tendencia creciente en el consumo de ultraprocesados desde 2005 al 2015 y una disminución en el consumo de preparaciones culinarias naturales. El mismo documento advierte que en la ENSIM 2015 se encontró una alta prevalencia de consumo de alimentos procesados en todos los grupos de edad por encima del 50% y especialmente en niños y niñas de edades escolares en quienes se incrementó de 18,8% en 2010 a 24,4% en 2015.

24:03 Según un artículo publicado en la revista de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Sao Paulo, en Colombia el pan industrializado es el comestible ultraprocesado más fácilmente asimilable en la dieta tradicional, junto con los snacks y las bebidas azucaradas. Los niños y adolescentes residentes en zonas urbanas y hogares con mayor poder adquisitivo fueron más vulnerables en el consumo de alimentos ultraprocesados. Las papas y snacks de paquete, las gaseosas, los fideos instantáneos, las galletas y postres procesados y otros ultraprocesados se ven por todas partes, especialmente en loncheras de niños y niñas. En Colombia ya hay varias medidas que buscan desincentivar el consumo de estos productos como el etiquetado y los impuestos saludables. Según datos de la ANIF, Hasta mayo de 2025 el recaudo por impuestos saludables alcanzó 1,6 billones, 1,3% del recaudo total, representando un aumento de 23% frente a la cifra recaudada en el mismo periodo un año atrás, lo que da cuenta de su peso en la economía y sobre todo en el consumo cotidiano.

25:11 Y es que una de las ventajas, por llamarlo de alguna manera, de este tipo de productos es su disponibilidad inmediata. Se abre un paquete y se come, sin el esfuerzo que implica tener que preparar una comida propiamente. como lo explica Tania Martínez, profesora del Departamento de Nutrición Humana de la Universidad Nacional de Colombia. Antes estábamos más en los campos y ahora hay un efecto de urbanización. Esto hace que los estilos de vida sean más rápidos y se necesiten alimentos más sencillos para el consumo. Llamé a Carolina Piñeros, directora ejecutiva de Red Papaz, para preguntarle¿ Las medidas actuales para desincentivar el consumo de ultraprocesados son suficientes?¿ O qué otras medidas hacen falta para mejorar la dieta de los colombianos?

25:57 Sin lugar a dudas, la discusión sobre... cómo alimentarnos mejor, no es una discusión moral, es una discusión de salud pública. En este sentido, lo que insta a la Organización Mundial de la Salud a los países es ayudar a los individuos a tomar mejores decisiones y por esto promueve que los países tengan cuatro políticas, una de ellas el etiquetado, La segunda, el impuesto saludable. La tercera tiene que ver con entornos escolares alimentarios saludables y restricción del marketing, de la publicidad de estos comestibles y bebidas ultraprocesadas. Colombia va, digamos, a mitad de camino.

26:43 Vamos con etiquetado, vamos con impuestos a ultraprocesados. Nos falta cumplir con estos otros. Sin embargo, en lo que tiene que ver con el etiquetado, Lo que ocurre es que hay mucha evidencia, particularmente The Lancet lanza una serie de investigaciones que muestran que el ultraprocesamiento en los productos es muy dañino. Es como hace 40 años cuando se publica lo dañino que es el tabaco para la salud. Por eso la Organización Mundial de la Salud está promoviendo que los países incluyan una etiqueta adicional que advierta a los consumidores sobre el ultraprocesamiento.

27:26 El mundo está produciendo más alimentos que nunca. La producción agrícola global creció un 89% entre los años 2000 y 2022, pero más comida no significa mejor comida. La calidad nutricional de los alimentos frescos ha disminuido en ciertos cultivos. Los ultraprocesados han colonizado las dietas de manera masiva. La información sobre nutrición está más disponible que nunca, pero también es más ruidosa, más confusa y más manipulada que nunca. El problema es que el sistema alimentario global, tal como está diseñado hoy, hace más fácil, más barato y más conveniente comer mal que comer bien. Y cambiar esto no depende solo de que cada persona individual tome mejores decisiones. Soy Roberto Pombo y este fue el capítulo 191 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capítulo. A partir de este momento, este capítulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección, Roberto Pombo. Asesor editorial, Daniel Sanpero Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez.

28:42 Postproducción de audio, Iván Ayala.