Sept. 10, 2023

¿Hay una ola de emigración histórica en Colombia?

¿Hay una ola de emigración histórica en Colombia?
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconYoutube Music podcast player icon
Apple Podcasts podcast player iconSpotify podcast player iconYoutube Music podcast player icon

La cifra de migrantes colombianos alcanzó un récord histórico. Cientos de miles de personas abandonan el país cada año sin intenciones de volver. ¿Por qué se están yendo los colombianos del país?, ¿cuáles son los métodos de migración más comunes?, ¿A dónde están migrando los colombianos?

Para este capítulo hablamos con Catalina Arenas-Ortíz, investigadora y gerente regional de proyectos de migración del centro de pensamiento Equilibrium SDC; con Paula Rossiasco, Especialista Senior en Desarrollo Social Banco Mundial para la región de Latinoamérica; con Lucas Gómez, senior advisor para América Latina de Emerson Collective y con Juan Francisco Espinosa, exdirector general de migración Colombia y consultor en temas migratorios .

Soy Roberto Pombo, y estas son mis preguntas. Un programa de prisa media hecho posible por KFAM inspirando sonrisas. La cifra de inmigrantes colombianos alcanzó un récord histórico. Cientos de miles de personas abandonan el país cada año sin intenciones de volver. Por qué se están yendo los colombianos del país, cuáles son los métodos de migración más comunes a dónde están migrando los colombianos. Para este capítulo hablamos con Catalina Arenas ortiz investigadora y gerente regional de proyectos de migración del Centro de Pensamiento Equilibrium SDC, con Paula Rosiasco, especialista senior en Desarrollo Social y punto focal para migraciones y Desplazamiento forzado del Banco Mundial para la Región de la Tienda, con Lucas Gómez, senorath visor para América Latina de Emerson Collective y con Juan Francisco Espinosa, ex Director General de Migración Colombia y consultor en temas migratorios. Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a mis preguntas. Siento que hace poco una noticia pasó más o menos inadvertida en el mundo, pero especialmente en Colombia. Tres ex funcionarios del ejército de Estados Unidos relataron ante el Congreso de ese país sus experiencias y testimonios sobre sus encuentros con fenómenos aéreos, sin identificar u ap por sus islas en inglés, que es la nueva forma en la que se llama a lo que siempre se ha conocido como Ómnis. No se trataba de los cuentos de tres conspiranoicos en canales de YouTube o de foros de gente con teorías inventadas, ni de un programa sobre extraterrestres ancestrales que ayudaron a construir las pirámides de Egipto. No eran tres ex funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, David Graush, ex Oficial de Inteligencia a raas Fuerza Aérea, David Frayborg, comandante retirado de la marina y Ryan Graves, ex piloto de la Armada. Según sus testimonios, durante vuelos de preparación y rutina en la costa este se encontraron repetidas veces con una aurocomillas cubo, gris oscuro o negro dentro de una esfera transparente que se acercó a quince metros del avión que encabezaba la flotilla. Calculamos que tenía entre uno seis y tres metros de diámetro cierro comillas. Los encuentros con este objeto se dieron tantas meses que ya comenzaron a discutir los riesgos de encontrarlo de nuevo en sus planes y preparaciones de vuelo. Cuando uno de los congresistas le preguntó a Graush si creía que el Gobierno tenía algunos uap en su poder. El Exo Oficial de la Fuerza Aérea no dudó y respondió a Boro Comillas absolutamente. Sí. Me lo confirmaron cuarenta testigos a lo largo de cuatro años. Cierro Comillas también aseguró que el Gobierno tenía en su poder restos no humanos y que sabía dónde los tenía. Por su parte, Frayburg contó que durante unas maniobras de entrenamiento sobre la costa del Pacífico, un controlador les ordenó suspender las actividades porque por varias semanas se venían topando con artefactos que bajaban como rayos de los ochenta mil a los veinte mil pies y se quedaban a esa altura durante horas. Según el relato de Frayborg, justo antes de interrumpir las maniobras, avistar un objeto blanco que se movía muy abruptamente sobre el agua como una pelota de ping pong aurocomillas. No soy un fanático de los ómnis, pero les diré que lo que vi durante un periodo de cinco minutos es algo que nunca antes o después he visto era una tecnología increíble cierro comillas, así dijo en esa audiencia. No dejan de fascinarme esas historias. No sé si son ciertas, falsas invenciones o simplemente interpretaciones equivocadas de algo que ya existe de tecnología china o rusa. No lo sé, pero el hecho de que haya seres desconocidos en otro planeta, de otra galaxia o incluso de otro tiempo no deja de asomar, aunque sea como un mero ejercicio de imaginación. Pero entiendo el miedo que causen muchas personas en la mayoría siempre en las narrativas de la ficción dígase de libros, películas, etcétera. Los seres extraterrestres son malvados que vienen con la única misión de colonizarnos. El ladrón juzga por su condición. Pienso cada vez que me encuentro con este tipo de interpretaciones. De hecho, en las películas, la reacción ante esto siempre es bélica. Aviones militares, misiles. La gente en el campo profundo de Estados Unidos con escopetas preparándose para lo peor. No nos cabe en la cabeza otro destino, pero no entiendo. Comprendo el miedo y la reacción. Lo desconocido es la principal fuente para los escritores de género de terror. Imaginarse a un ser que actúa y piensa de una forma que no conocemos. Es motivo de pánico. Viene esclavizarnos a llevarse nuestros recursos acabar con nuestra raza. Las preocupaciones pueden más que cualquier pensamiento optimista o esperanzador. Lo entiendo porque nuestra propia historia sobre el encuentro de dos mundos no ha sido fácil. La colonización nos dejó un trauma como humanidad, pero esos viajes atravesando océanos montañas continentes enteros para establecerse en una nueva tierra no son nuevos. De hecho, es casi lo natural como humanos. La migración ha sido parte del fluido natural de lo que somos como especie, pero no siempre por los motivos correctos, especialmente en Colombia, un país que parece potencia en crear migrantes de todo tipo y por múltiples motivos. Si apenas hace unos años, Colombia se convirtió en un país receptor de migrantes por la crisis en Venezuela. Antes de esto, nuestra vocación era todo lo contrario, la de un país que ponía a los migrantes. Todo comenzó en la década de los sesenta y setentas, cuando el boom del petróleo en Venezuela comenzó y el flujo hacia ese país se intensificó en los ochenta, cuando la crisis de violencia aquí se recrudeció. Desde mil novecientos sesenta, la curva de emigrantes Colombias ha sido ascendente, con leves descensos en algunos años, como en dos mil dieciséis, pero la tendencia ha permanecido, excepto entre dos mil veinte y dos mil veintiuno, cuando la cifra cayó por pandemia de covid diecinueve. Sin embargo, en enero de este año, el pico llegó a cifras desconocidas y alarmantes. Según un reporte del Centro de recursos para el análisis de conflictos serac que analiza las cifras reportadas por migración Colombia. En dos mil veintidós, la cifra de colombianos que dejó el país para no volver rompió un nuevo récord más de quinientos cuarenta y siete mil, casi un noventa y cinco por ciento más que el año anterior, según analiza Será. Esta tendencia comenzó precisamente a comisos de dos mil veintiuno, cuando países como Estados Unidos comenzó a tener disponibilidad de vacunas contra el covid y la tendencia siguió hasta casi duplicarse en un año. Los últimos crecimientos abruptos de migración se dieron en dos mil doce, cuando la migración creció treinta y tres por ciento comparada con el año anterior, y en el año dos mil, cuando el increto inmigrantes fue de veinte punto, dos por ciento. La diferencia es que ahora Colombia no pasa por una crisis de seguridad o económica comparada con la que sucedía a finales del siglo XX. Qué tanto tuvo que ver la pos pandemia en este pico migratorio. Busqué a Juan Francisco Espinosa, ex Director General de Migración Colombia y consultor en temas migratorios, para que me ayudara con esta pregunta. Esto me dijo cinco elementos de respuesta. Lo primero, la decisión de migrar o de esa diversas causas voluntarias o forzadas. En ambos casos pospuestas con ocasión de la pandemia, lo cual, sumado a que todavía persiste la necesidad o la voluntad de emigrar, ha incrementado el volumen. Lo segundo, la migración se ve afectada por fenómenos climatológicos, por ejemplo, las estaciones a mayor frío o a mayor calor se pospone esa decisión migratoria. Lo tercero, tenemos entender que el mundo está en constante movimiento y Colombia no es la diferencia. Lo que pasa es que somos nuevos en la materia. Cuarto, Colombia fue tradicionalmente un país emisor de migración. Hoy en día es receptor, pero también de tránsito, como lo vemos en la situación del tarian Y por último, si bien la postpandemia causa parte de la migración como factor de demora, en el tiempo, mientras subsistan las causas que generen este fenómeno, la migración continuará. No debemos olvidar que se trata de seres humanos que, en sus pequeñas maletas cargan sueños ilusiones, pero también frustraciones. De acuerdo con cifras del DAN. Durante el tercer trimestre de dos mil veintidós cuarenta y cinco mil seiscientos noventa colombianos aseguraron residir en el exterior a través del registro consular y en los últimos años, desde dos mil trece hasta el tercer trimestre de dos mil veintidós, un millón cientos ochenta y nueve mil seiscientos sesenta y cuatro colombianos han manifestado residir en el exterior. Sin embargo, como este número se obtiene a partir del registro ciudadano en línea de la cancillería y dirigenciarlo es algo voluntario. Esta cifra no incluye a los colombianos sin situación irregular que no están en ese registro, lo que podría significar un subregistro importante. Los destis s no han variado mucho a lo largo de las décadas. De acuerdo con este reporte del Dane El cincuenta y seis por ciento de los emigrantes desde Colombia tienen como destino Estados Unidos, el veinte por ciento Ecuador y el catorce por ciento de España. Venezuela es el único país que salió de la lista de destinos de los migrantes colombianos. Los departamentos de donde migran más personas son Valle del Cauca, Bogotán, Antioca y Risaralda, que abarcan el sesenta y cuatro por ciento del total de las emigraciones. Según William Mejía Ochoa, consultor en temas migratorios, en entrevista. Para la silla vacía en esta ola de migración, la pandemia ha tenido un rol importante porque auro comillas. Durante la pandemia se acumularon proyectos migratorios, porque muchas personas no se pudieron mover en esos años y ahora finalmente lo están haciendo. Cierro comillas a mitad de dos mil veintidós, incluso antes de que se definiera quién sería el Presidente de Colombia. Varios analistas especularon que los problemas y la congestión para obtener el pasaporte obedecía el miedo de los colombias por la posible llegada del entonces candidato Gustavo Petro al poder. Sin embargo, no hay forma de saber si fue así y para mejía Ochoa, según la entrevista de La Silla, vacía a Boro Comillas. Lo que se puede decir es muy especulativo y ciertamente no se podría explicar todo por un pánico al nuevo gobierno. Seguramente hay muchos casos que salieron por esta razón, pero eso correspondería a una inmigración de la clase media hacia arriba, pues un pobre no emigra porque llegó Petro al poder, porque no puede darse ese lujo cierro comillas. Según una encuesta hecha en los países de América Latina por la firma de estadísticas Sith Galoup, el cuarenta y nueve por ciento de los colombianos encuestados buscaría la forma de irse del país en caso de que tuviera los recursos para emigrar. Y en una lista de trece países de América Latina, el soldado mostró que Colombia es el país con mayor probabilidad de emigrar. Además, Colombia es el cuarto país del mundo que más solicita silus en la Unión Europea. Sí, ya lo dijimos antes. La tendencia a los colombianos a migrar no es nueva, pero significan estos datos y el comienzo de una crisis migratoria para Colombia. Le hago la pregunta a Catalina Arena, su ortiz investigadora y gerente regional de proyectos de Inmigración del Centro de Pensamiento Equilibrium SDS. Esto me dice hay que tener en cuenta que no hay estudios todavía publicados con métodos lo suficientemente sólidos y muestras robustas para poder decir, basados en la auvidencia, qué es lo que está pasando. Sin embargo, un análisis socio político no solamente de lo que pasa hoy, sino en la historia de Colombia nos invita a mantener la calma frente a este tema. Colombia ha sido un país en el que, históricamente, la movilidad humana estaba muy presente, y no como un país receptor, sino todo lo contrario, como lugares de origen y de diáz. Tenemos un fenómeno de desplazamiento forzado que fue absolutamente dramático y tenemos también cinco millones de e con nacionales viviendo en el exterior. Según las cifras de migración Colombia, estas son cinco millones de potenciales oportunidades de reunificación familiar y en cualquier fenómeno migratorio, estas una de las principales motivaciones que tiene una persona para dejar su país e irse a vivir a un nuevo lugar. Y lo segundo tiene que ver con las preguntas que hace Galu, por ejemplo, en su medición, y es si usted tuviera los recursos, se iría. Y por esa misma historia hay una narrativa muy instaurada de que en otro lugar vamos a estar mejor, sobre todo en países del norte global, que la misma encuesta dice que serían los países predilectos de destino Estados Unidos y Europa. Así que, teniendo esa y otras variables en cuenta, la gran conclusión es que no no estamos ante una crisis. Estamos ante un fenómeno y una reconfiguración de los flujos migratorios desde Colombia, que hay que analizar, pero no hay que preocuparse para mostrar el panorama de lo que pasaba en el momento de ese pico migratorio. Basta con señalar la tasa de desempleo. Para el dos mil veinte, la tasa de desempleo fue de quince coma nueve por ciento. Tuvo un aumento de cinco coma cuatro por ciento, comparada con la del dos mil diecinueve, que fue de un diez coma cinco por ciento. En dos mil veintiuno este número cayó un poco a trece coma siete por ciento, aunque seguía siendo alto. Esto puede dar algo de luces y aunque no se trate de una crisis migratoria como la que está viviendo Venezuela, no deja de preocuparme. Por eso procuro ver el vaso medio lleno y busqué, por el lado optimista que siempre lo hay. Las remesas que llegan del exterior son parte importante en nuestra economía. Según el más reciente informe el Banco de la República, en el primer semestre de dos mil veintitrés, las remesas alcanzaron un valor de cuatro mil ochocientos setenta y tres millones de dólares. De acuerdo con un ranking publicado en junio de este año por la empresa de pagos digitales globales World REMIT, Colombia ocupa el puesto número cuatro en el ranking regional, con un importante crecimiento del nueve coma siete por ciento de dos mil veintiuno a dos mil veintidós y un monto total de nueve mil cuatrocientos veintinueve millones de dólares el año pasado, lo que significó un aporte del dos coma siete por ciento del PIP del país, según cifras del Banco Mundial de acuerdo con el Banco de la República, el incremento de las remesas en dos mil veintiuno tiene relación con las ayudas ofrecidas a los hogares durante la pandemia en los países donde residen los inmigrantes, y estas ayudas y el aumento de los salarios elevaron el ingreso disponible de los hogares, al tiempo que reducían el gasto debido a las restricciones de movilidad. Esto, sin duda, es un aporte significativo para la economía del país. En este aspecto, la migración histórica ha sido positiva desde dos mil quince hasta marzo de dos mil veinte. Los ingresos de remesas venían creciendo anualmente alrededor del once por ciento. Ritmo de aumento interrumpido en marzo y abril de dos mil veinte por la pandemia. Según el documento migración internacional y determinantes de las remesas de trabajadores en Colombia elaborado por el Banco de la República, tiene evidencia que permite concluir que abro comillas. Los ingresos de remesas al país crecen a medida que la emigración de colombianos se aumenta y cuando sus ingresos mejoran, lo cual se aproxima por el crecimiento de de los países donde los inmigrantes se concentran cierro comillas. Entonces, si hay un lado bueno de este pico migratorio, aparte del doloroso mecanismo mediante el cual la gente tiene que salir del país. Pero para que esto pase se requiere muchas cosas antes, como que la persona haya logrado migrar con éxito, haya logrado un empleo y cierta estabilidad, que se requiere entonces para que un proceso migratorio y sea exitoso. Le pregunto a Paula Rosiasco, especialistas, señor en Desarrollo Social del Banco Mundial, un proceso migratorio es exitoso cuando la persona es movilidad humana y la comunidad de acogida se integran social, económica y culturalmente. Esto está condicionado por las características tanto de la persona como de la comunidad, incluyendo la copla entre la oferta laboral del migrante y la demanda de trabajos de la economía local, la creación de lazos entre locales extranjeros, el intercambio y el enriquecimiento cultural, entre otros factores. Cuando se alcanza hasta acople ganan la población inmigrante y refugiada a quienes se asientan en un lugar en donde mejora sus condiciones de vida y las comunidades de acogida, cuyas economías se dinamizan y crecen. Sin embargo, hay condiciones como la naturaleza forzal del desplazamiento, el nivel de vulnerabilidad de las personas, el limitado acceso a información, la ausencia de documentación y una percepción negativa hacia las personas en movilidad humana, que pueden dificultar estos procesos de acopio aún si son beneficiosos para todos, y también llevan a aumentar los costos de corto plazo derivados de condiciones como la irregularidad, la limitada de acceso a la prestación de servicios y la necesidad de mayor protección de esta población. Por eso, desde el Banco Mundial, proponemos la gestión activa de la movilidad humana para generar esas condiciones que permiten transformar los retos de corto plazo en oportunidades para todos en el mediano y largo plazo preguntarse por qué los columbian os llevan del país? Tiene tantas respuestas que casi parece una obviedad de hacerse la pregunta, pero eso no significa que sea menos importante hacerla. Cuando uno le pregunta a los inmigrantes por qué se va an del país? Y esto se puede hacer con migrantes colombianos, mexicanos, peruanos o ecuatorianos, las respuestas son similares la falta de oportunidades y los bajos ingresos. Al caso colombiano hay que agregarle la eterna violencia. Los motivos para mediar no han cambiado desde hace cincuenta años y casi todos se resumen a lo mismo buscar una mejor calidad de vida o por lo menos. Ese es el caso de Ricardo, quien emigró desde Medellín a Nashville, en Estados Unidos hace casi un año, pero en su historia como migrante no comenzó en ese momento. Su papá y su mamá son dos colombianos de Caicedonia, en el Valle del Cauca, que fueron parte de esa primera hora migratoria de los setenta que se fueron a Venezuela en busca de que algo de esa bonanza por el petróleo llegara a ellos. Ricardo nació y creció Hondureña, un municipio pequeño al lado venezolano de la frontera con Cúcuta, pero cuando la crisis del país vecino alcanzó su punto más crítico, dio el paso inverso que sus papás inmigró a Medellín con su esposa y sus dos hijos. Allí trabajó por unos años como carpintero, pero con lo que ganaban era suficiente para mantener a su familia y asegurarle un futuro a sus hijos, ya varios conocidos suyos se habían emprendido el viaje a Estados Unidos a través del tapón del darien y a través de dos grupos de Whatsapp. Le llegaban las noticias de los días en los que salían los grupos hacia nicocl para comenzar esa peripecia hacia los Estados Unidos. Por suerte, un amigo suyo lo disuadió de la idea al contarle que no era tan sencillo como caminar por un bosque. Según cifras del Gobierno panameño, sólo en dos mil veintidós, casi doscientos cincuenta mil personas cruzaron esta selva buscando llegar a Estados Unidos, casi el doble de los cientos treinta y tres cero que cruzaron por ese paso en dos mil veintiuno. La mayoría de personas que intentan migrar por esta vía son ciudadanos venezolanos, seguidos de ecuatorianos, haitianos y cubanos. Aunque no es una forma usual en que los migrantes colombianos busquen salir del país. En lo ocurrido del año, según datos del Gobierno de Panamá, nueve mil ciudadanos colombianos han pasado de forma irregular a través del tapón del darien buscando llegar a Estados Unidos. Busqué a Lucas Gómez Senior Vison para América Latina de Emerson Collective y le pregunté cuáles son los principales obstáculos que encuentran los colombianos al migrar. Esa es su respuesta. Las migraciones han sido una dinámica persistente en la historia del país. Históricamente, alrededor del ocho al doce por ciento de nuestra población ha buscado oportunidades en otros países. Esta dimensión se ha visto incrementar en los últimos años por tema de la pandemia por tema del conflicto armado por diferentes variables. Lo que hemos visto es que, de acuerdo al Pacto Global por las migraciones, lo que se busca es una migración regular, controlada y segura. Y lo que vemos es que para los colombianos cuando deciden de emigrar, pues hay unas barreras dentro de las vías legales. Por ejemplo, la solicitud de visa por parte de algunos países implica unas barreras que tienen en cuenta, pues obviamente factores económicos, principalmente para poder emigrar. Adicionalmente hemos visto un incremento de la migración irregular. Estas personas que, a través de por ejemplo, el tapón del darient están buscando llegar hacia los Estados Unidos en condiciones muy precarias y muy vulnerables. Hoy en día, de acuerdo a las estadísticas, uno de cada tres colombianos ha pensado en la posibilidad de distraerse en otro país, lo que hace urgente que se hagan reflexiones frente a la manera en cómo migran los colombianos. Pero, como les venía contando, Ricardo fue disuadido y cruzar el arien, aunque sus intenciones de irse del país sigan intactas. Encontró en una agencia de viajes una forma más cara, pero menos insegura de lograrlo, pagándoles por un paquete que les garantizara entrar a Estados Unidos. Entonces viajó a Cancún, donde pasó varios días esperando a que lo trasladaran a Mexicali, en la frontera con el Estado de California. Allí lo recogieron en el hotel a las cinco de la mañana y los coyotes lo llevaron hasta un edificio abandonado en el que le indicaron que bajara hasta el sótano y siguiera el camino de la alcantarilla que atravesaba la frontera de manera subterránea, salió del lado estadounidense del muro gigante se comenzó a construir hace poco con la presidencia de Donald Trump. Del otro lado lo esperaban agentes fronterizos de California y fue cuando Ricardo se entregó a la autoridad e hizo la solicitud de asilo. Los agentes lo llevaron a un centro de reclusión donde iba a tener que esperar. No sabía cuánto tiempo antes de que pudiera salir. Mientras se procesaba su solicitud de asilo, había gente que llevaba más de dos semanas separados de sus familias esperando a ser llamados. Pasó cinco días en una habitación de aproximadamente cinco metros cuadrados, junto con otras cuarenta personas. No cabían todos sentados al mismo tiempo y no tenían forma de saber si afuera era de día o de noche. Dice que recibían dos comidas al día, pero no sabía si era desayuno, almuerzo o sena. A los cinco días lo sacaron de la habitación y le regresaron sus pertenencias junto con un documento de libertad condicional o parol, como lo llaman ellos, un permiso para permanecer en forma temporal en el país hasta que se procese su caso. Con él ya son dos generos emigrantes en su familia. Cuando le pregunto si, como muchas personas, espera ahorrar capital para volver a invertirlo en Colombia, me responde algo muy triste y es que no veo un futuro aquí para sus hijos y su familia. La forma en la que Ricardo logró cruzar la frontera es solo una de las muchas formas de emigrar de Colombia en los ochenta, Por ejemplo, una de las formas más comunes era cruzar el desierto de Sonora para ingresar a los Estados Unidos o por el hueco, como se le conoce, es uno de los métodos más difíciles y riesgosos. Quienes se someten a esto están a merced de los tira ambiente, por el clima de día y de noche, por oficiales de migración que prácticamente cazan a migrantes que ellos mal llaman ilegales y por los mismos coyotes, que ya se conoce muchas veces también dirigen redes de trata de personas. Está también claro un método menos sufrido, un poco más caro, pero muy popular, ingresar al país de destino como turista y no volver. No hay cifras ni datos sobre cómo las personas llegan a su destino migratorio. Sin embargo, sí se sabe que Colombia está en el tercer lugar de países que más intentan cruzar la frontera con los Estados Unidos de forma irregular y sólo entre enero y febrero de este año, casi cincuenta y dos mil colombianos fueron arrestados por intentar entrar de manera irregular a ese país. La historia ya nos ha mostrado que no hay leyes ni regulaciones que detengan el fenómeno de la migración. Se estima que uno coma cuatro millones de hispanos de origen colombiano vivían en Estados Unidos en dos mil veintiuno. Según un análisis del BEW Research Center de la encuesta sobre la comunidad estadounidense de la Oficina del Censo de Estados Unidos, los colombianos son la séptima población de origen hispano más grande que vive en Estados Unidos y representan el dos por ciento de la población hispana de los Estados Unidos. Con cifras del dos mil veintiuno. De dos mil a dos mil veintiuno, la población de origen colombiano aumentó un ciento ochenta y tres por ciento, pasando de quinientos mil a uno coma cuatro millones. Al mismo tiempo, la población colombiana nació en el extranjero que vive en Estados Unidos, creció un ciento trece por ciento de trescientos ochenta mil en el año dos mil a ochocientos veinte mil en el dos mil veintiuno. Eso es una importante colonia de colombianos en este país y como buena madre tierra, España, no se queda atrás. Según el Instituto Nacional de Estadística INNE de España, Solamente en el último trimestre llegaron treinta y siete mil setecientos migrantes colombianos a ese país y es la nacionalidad que más aporta migrantes encima incluso de la marroquí y de la venezolana. Y aunque no es la forma que más aporta a estas cifras, desde hace unos años, varios colombianos han logrado sino migrar, al menos acceder a la ciudadanía española gracias a un acto de reparación del Gobierno español con la comunidad judío es Sefardí, que fue expulsada de su país. Es por eso que desde dos mil quince, si uno es de apellido como González, Jimene, Rodríguez y Sánchez, o sea gran parte de Colombia y puede encontrar que un antepasado suyo fue parte de la comunida judío Sefardí, que yoga América en mil cuatrocientos noventa y dos con la colonización, puede postularse para obtener el pasaporte español El proceso es largo y costoso. Debe reunir una serie de documentos y abrir un expediente ante el Ministerio de Justicia de España. Luego, la parte más cara y difícil, crear un árbol genealógico hasta el siglo XV y rastrear a la familia lejana que llegó a América expulsada por el Reino de España por ser judío sefardí. Eso puede costarle entre cuatro y cinco cero eurus, pues debe hacerlo un genealogista o, si usted se anima, puede hacer la investigación y buscar los registros civiles y de matrimonio de más de seiscientos años, aunque al final igualmente deba ser certificado por un genealogista. Ahí no termina la OTISEA. Luego una comunidad judía debe certificar que ese rastreo es correcto. También debe demostrar que tiene algún vínculo con España, ya sea haciendo una donación a una fundación de ese país o teniendo algún tipo de viening. Muelle debe juramentar esta información ante un notario español y casi finalmente, presentar y a probar un examen de conocimientos sobre su nuevo país. Es advertir, es un método caro, dispendioso y muy largo. Si durante dos mil veinte las migraciones prácticamente se congelaron en el mundo por la crisis y el aislamiento por el covid diecinueve desde dos mil veintiuno se esperaba que se retomaran. De hecho, en un artículo publicado por la Oficina del Censo de los Estados Unidos en diciembre de dos mil veintidós se proyectó que la migración internacional neta a Estados Unidos se recuperará completamente en dos mil veintidós de su caída por el covid diecinueve, cuando experimentó algunos de sus niveles más bajos en décadas y, paradójicamente, con la pandemia. También llegó una oleada de expatriados de países desarrollados a Colombia con el trabajo virtual. Muchos profesionales de esos países optaron por vivir en otros países con monedas más débiles que el dólar y con un costo de vida más bajo, como México o como Colombia. Aunque no hay cifras oficiales de este uso flujo migratorio, esto ha empezado a notarse especialmente en ciudades como Medellín, por el proceso de gentrificación que se ha vivido en distintos barrios. Pero esto será un tema para otro capítulo. No me refería a la migración de venezolanos hacia Colombia ni a la propia migración interna o desplazamiento interno por violencia, porque son fenómenos que también merecen un capítulo completo. Yo sé que es poco realista esperar que los colombianos no tengan que pasar por la tortura de cruzar un desierto, una selva o pagar millones de pesos para obtener otra nacionalidad e irse del país. Como decía, la migración es un fenómeno que no va a terminar en este país ni ninguno. Pero sí deseo que las condiciones mejoren para que el país deje de perder ciudadanos que solo quieren mejorar su calidad de vida y deben buscarlas a cosa de alejarse de sus seres queridos y de su tierra natal. Este fue el capítulo número cincuenta y dos de mis preguntas. Nos vemos en un próximo capítulo a partir de este momento. Este capítulo de mis preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a Kafam, inspirando sonrisas en la dirección Roberto Pombo, asesor editorial, Daniel Sampero Espina investigación y entrevistas. Johnny Rodríguez, Producción de campo, Marcela Salazar, dirección de sonido y postproducción. Daniel Murcia. Edición de sonido Carlos Bernando