March 8, 2026

¿Estamos condenados a vivir polarizados?

¿Estamos condenados a vivir polarizados?
¿Estamos condenados a vivir polarizados?
Mis Preguntas con Roberto Pombo
¿Estamos condenados a vivir polarizados?

Colombia tiene una historia marcada por guerras, asesinatos de políticos, bipartidismo y caudillos políticos que dividen a sus seguidores. ¿De qué hablamos cuando hablamos de polarización?

Para este capítulo hablamos con los candidatos presidenciales Paloma Valencia, Roy Barreras, David Luna y Sergio Fajardo; y con Yann Basset, director del Grupo de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario.

0:06 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM. Una caja llena de oportunidades para trabajadores, empresarios y emprendedores. CAFAM, una caja llena.¿ Estamos condenados a vivir polarizados? Colombia tiene una historia marcada por guerras, asesinatos de políticos, bipartidismo y caudillos políticos que dividen a sus seguidores.¿ De qué hablamos cuando hablamos de polarización? Para este capítulo hablamos con los candidatos presidenciales Paloma Valencia, Roy Barreras, David Luna y Sergio Fajardo, y con Jan Basset, director del Grupo de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario. También buscamos al candidato presidencial Iván Cepeda, pero declinó participar. Soy Roberto Pombo y este es el capítulo 182 de Mis Preguntas. Bienvenidos. Una de las mayores discusiones culinarias del país es sobre el plato nacional. Algunos dicen que sin duda es la lechona. Otros dicen que la bandeja paisa es la que más buscan los extranjeros cuando vienen al país. O incluso el ajiaco. Pero estos platos tienden a ser de una región específica. Hoy voy a meterme en esa discusión y sin tibiezas. El plato nacional es el sancocho. En la celebración de un bautizo, después de un partido, en un viaje al río, el primero de enero para bajar el guayabo de la celebración del Año Nuevo, cada vez que un grupo de personas distintas se juntan alrededor de algo importante, el zancocho aparece para unirlos a todos.

1:35 Cada región tiene su propia receta. El zancocho bayuno, tradicional de Ginebra, Valle del Cauca… Tiene su diferencial en la gallina criolla como ingrediente principal. En la costa es conocido por ser trifásico. Lleva carne de res, cerdo y pollo. Pero su diferencial es lo que conocen como la bituaya o los carbohidratos que lo alimentan, como la yuca y el ñame. Y el pacífico tiene su zancocho de cerdo ahumado y con un ingrediente bastante particular, el pacó, una fruta típica de la región. Pero más allá de las variaciones regionales, todos comparten una misma lógica de preparación. Se meten en una olla ingredientes que por separado tienen sabores, texturas y tiempos de cocción completamente distintos. Cada ingrediente tiene su propio ritmo, su propio carácter. Y sin embargo, metidos juntos en agua caliente con paciencia y con el fuego dosificado, terminan produciendo algo que ninguno podría hacer solo. Una sopa que sabe a todos y a ninguno en particular. Lo que hace posible ese resultado no es que los ingredientes sean iguales ni que pierdan su sabor propio. Lo que lo hace posible es que hay un tiempo de cocción respetado y que cada ingrediente cede algo, un poco de su dureza, un poco de su forma, sin desaparecer del todo.

2:48 El sancocho no requiere unanimidad, requiere convivencia. Pienso en eso cuando miro la política colombiana, porque Colombia tiene todos los ingredientes para algo extraordinario, pero hace mucho tiempo el fuego al que se hacía ese sancocho subió y en vez de una sopa que integra, lo que tenemos es una olla en ebullición donde cada ingrediente insiste en mantenerse intacto y se resiste a la mezcla. El resultado no es sancocho, es una pelea de sabores donde nadie termina de cocinarse.¿ Ha sido históricamente Colombia un país polarizado?¿ Por qué? Esto me contó la precandidata presidencial Paloma Valencia. Es difícil saber porque históricamente el país ha tenido esas polarizaciones, pero yo lo atribuiría a la idea de que hay delitos políticos. El país se enfermó mentalmente, es la única explicación que yo tengo, y decidió que la violencia era parte de la acción política y que la violencia se valía por razones políticas. Creo que eso se fue perpetuando y la idea llegó a ser tan extrema que llegaron a decir que había crímenes altruistas y que los crímenes que se cometían por razones políticas quedaban como automáticamente perdonados.

4:01 Creo que no hemos podido marcar una línea roja entre la violencia y la acción política y esas heridas de la violencia terminan generando heridas hacia futuro que van cobrando nuevas víctimas. En un mundo donde los conceptos han perdido su sentido, vale la pena parar por un momento y pensar de qué hablamos cuando hablamos de polarización. La palabra se usa de manera muy libre, se hace para referirse a cosas muy distintas y esa imprecisión tiene consecuencias. No es lo mismo estar en desacuerdo que estar polarizado. Según la define el politólogo James Campbell, la polarización es un proceso en el que las opiniones públicas o las posiciones de los partidos políticos se desplazan hacia los extremos del espectro político y provocan una menor coincidencia o acuerdo. Es un distanciamiento ideológico que deja cada vez menos espacio para el consenso.

4:56 La polarización no es una sola. Hoy en día los politólogos distinguen al menos entre dos tipos. La primera es la polarización ideológica. la distancia real entre las posiciones que tienen los ciudadanos o los partidos sobre temas concretos como impuestos, gasto público, seguridad, modelo económico, etc. Por mucho tiempo, esta fue la única definición que los académicos estudiaban y medían. Pero desde principios de la década del 2000, la investigación política empezó a documentar algo que en los datos resultó ser aún más poderoso y preocupante, la polarización afectiva. El término fue introducido formalmente en un artículo publicado en la revista Public Opinion Quarterly y describe algo diferente, no lo que la gente piensa, sino cómo la gente siente hacia quienes piensan diferente. La polarización afectiva mide el nivel de antipatía, desconfianza y distancia social que los ciudadanos sienten hacia los miembros del bando contrario. Esta diferencia es importante porque los datos muestran que ambos tipos de polarización no siempre van juntos.

6:02 Hay países donde la distancia ideológica entre partidos es grande, pero la hostilidad social es manejable. Y hay países donde la gente, en términos de política concreta, no está tan lejos como cree, pero el odio mutuo es intenso. Una investigación publicada en 2024 en la revista International Review of Social Psychology, que revisó el estado del campo, encontró que incluso cuando grupos ideológicos se vuelven más moderados en sus posiciones, pueden seguir aumentando su polarización afectiva, expresada en evitación del otro, desconfianza y, en casos extremos, en una satisfacción malsana ante la desgracia del adversario, o lo que en psicología se llama schadenfreude. La profesora de la Universidad Johns Hopkins, Liliana Mason, tiene una tesis bastante interesante. La política se ha convertido en una mega identidad. Los partidos ya no agrupan solo a personas con ideas similares, sino también a personas de la misma raza, la misma religión, la misma geografía, el mismo estilo de vida. Cuando todas esas identidades convergen en un solo bando, la pertenencia al grupo se vuelve mucho más intensa y la hostilidad hacia el otro también aumenta.

7:13 Lo que la profesora Mason encontró en sus datos es que los estadounidenses, y el patrón se repite en muchos otros países, se han vuelto más hostiles hacia el partido contrario sin necesariamente volverse más radicales en sus ideas. Este hallazgo es bastante preocupante por un simple motivo. Si la polarización fuera principalmente ideológica, habría caminos claros para reducirla, como el debate racional, los espacios de deliberación, los acuerdos programáticos. Pero si esa polarización es principalmente afectiva, si lo que la alimenta son emociones y pertenencias de grupo más que diferencias de ideas, las soluciones son más difíciles de encontrar. Viendo las dinámicas de los partidos y las dinámicas políticas de Colombia hoy,¿ en qué momento y por qué cree que el adversario político en Colombia se convirtió en enemigo?

8:01 Escuchemos lo que me contó el precandidato presidencial Roy Barreras. La polarización desafortunadamente es un fenómeno global. Desde hace alguna década las sociedades están tomando decisiones por las emociones y no por la razón. Y las emociones más fuertes son las emociones negativas, el odio, la rabia, el miedo. En Colombia hemos llegado a una situación intolerable. Pareciera que a cinco días de la consulta presidencial estuviéramos condenados a una especie de dilema trágico en que Colombia tiene que escoger entre dos extremos, entre dos posiciones radicales que dividen inevitablemente el país. como si estuviéramos condenados a una fractura social.

8:47 Cualquiera de los dos extremos que ganara divide al país y lo haría ingobernable. No tendría capacidad para resolver los retos de Colombia que requieren un país unido. Afortunadamente, el 43% de los colombianos hoy no quiere esa polarización, no quiere ese radicalismo. No se han activado. Pareciera que no se han despertado de esa pesadilla de la polarización. Pero si se despiertan, hay una receta para evitar esos extremismos. Están las consultas presidenciales. Una votación masiva por las consultas presidenciales impide que la única opción sea uno de los extremos.

9:27 Genera otras alternativas. No conozco la dinámica de las demás consultas, pero hablo de aquella en la que yo participo. En esa consulta está claro que el próximo gobierno, a mi juicio, va a ser progresista. Y si lo va a hacer en esta tendencia que yo prefiero calificar de centro-izquierda, el dilema es simple. O es Roy o es Epeda.¿ Por qué? El presidente va a ser progresista. Los colombianos podrán ir el próximo domingo a las urnas y abrirle una alternativa al progresismo que una al país y que no lo divida, que no sea extrema. Probablemente en la derecha tengan alguna alternativa similar, aunque lo dudo, porque pareciera que está escriturada esa consulta de la derecha en favor de la senadora Paloma Valencia, que va a recoger el uribismo y terminará en la segunda vuelta con una fórmula uribista. frente a una fórmula progresista que espero ser yo, porque repito, este domingo se define si esa silla de la segunda vuelta es Roy o es Cepeda.

10:32 Colombia es un país que, como muchos otros, nació entre divisiones. Desde los primeros años de la República, las élites políticas del siglo XIX se fragmentaron en dos proyectos irreconciliables. Los centralistas, que creían que el poder debía concentrarse en Bogotá y que Colombia debía ser una nación unitaria, y los federalistas, que querían darle autonomía a las regiones. De esa tensión original nacieron el Partido Liberal y el Partido Conservador, fundados ambos en 1848 y 1849 respectivamente. Dos partidos que durante más de un siglo definieron quién era alguien, a qué iglesia iba, con quién se casaba y en algunos casos incluso si vivía o moría. El profesor Manuel Alonso, de la Universidad de Antioquia, ha contado nueve grandes guerras civiles de alcance nacional entre 1830 y 1902. la Guerra de 1830, la Guerra de los Supremos, entre 1839 y 1841, las guerras de 1851, 54, 59, 76 y 77, 84 y 85, 1895 y la Guerra de los Mil Días, un país convulsionado casi permanentemente. Pero a pesar de que el siglo XIX estuvo lleno de guerras políticas, lo peor estaba por venir el 9 de abril de 1948, Jorge Luis Sergaitán, líder del Partido Liberal y el político más popular de Colombia, fue asesinado a balazos frente a un restaurante en el centro de Bogotá. Lo que vino fue el bogotazo, una explosión de décadas de odio acumulado

12:02 entre liberales y conservadores, y luego la violencia. Policía Liberal del Tolima!¡ Policía Liberal del Tolima!¡ Por motivo de la irreparable desaparición del más ilustre hombre de Colombia! Según la Comisión de la Verdad, El periodo de la violencia, con mayúscula, tuvo dos olas, de 1946 a 1953, durante el gobierno y la dictadura conservadora, y de 1953 a 1957, durante la dictadura militar del general Gustavo Rojas Pinilla.

13:00 En ambas hubo episodios de crueldad, como masacres, descuartizamientos y quema de pueblos. La Comisión señala con claridad que los dos grandes partidos, Liberal y Conservador, contribuyeron a fomentar un clima emocional amplio en el que floreció una cultura política intolerante que veía al adversario político como un enemigo con el que no se podía transigir. Luego, ya sabemos todo lo que vino para la historia política del país. Una guerra entre guerrilla, paramilitares, el Estado, en la que la población civil quedó en la mitad y líderes políticos y sociales fueron asesinados por su forma de pensar y por sus posiciones políticas. Pero saltemos en el tiempo hasta el presente. En medio de la disputa política en el país, es normal escuchar frases como que los líderes sociales son guerrilleros, que los empresarios son esclavistas o que la izquierda hay que aniquilarla. Eso dando por descontado el ya conocido problema de la violencia que le ha quitado la vida a cientos de miles solo por su posición política. Entonces,¿ Por qué tan polarizados estamos en Colombia? La plataforma valiente es Dialogar, con el apoyo de la Fundación Ford y el Centro Nacional de Consultoría, hizo una encuesta que medía este fenómeno en el país y sus consecuencias, que dejó varias conclusiones bastante tristes. El 84% de los encuestados cree que los políticos son los responsables de avivar la división con sus discursos agresivos y el 85% dice que las diferencias irreconciliables entre gobernantes son la principal causa de la polarización. El 77% de los colombianos se identifica con uno de los

14:33 dos polos de la confrontación política, promotores o detractores del gobierno, mientras solo el 22% se declara neutral. El 84% considera que el discurso político divide más de lo que une. El 86% cree que la polarización le ha quitado esperanza sobre el futuro del país. Y el 42% dice que la polarización ha afectado sus relaciones familiares. Busqué al candidato presidencial Sergio Fajardo y le pregunté Si la mayoría de los ciudadanos cree que los políticos alimentan la polarización,¿ eso refleja un problema de liderazgo político o un problema más profundo en la sociedad colombiana? Hay momentos en que las sociedades llegan a un punto donde la confrontación es tal que se le dice polarización.

15:18 En general en la política hay confrontación, divisiones, etc. La mejor forma para definir polarización es cuando se divide el mundo en dos partes. conmigo o en contra mía, amigo o enemigo. En ese contexto, cuando al diferente lo convierto en enemigo, estamos en el lenguaje de la guerra y el lenguaje de la guerra tiene el todo vale y hay que agredir, maltratar, insultar, dañar, todo ese tipo de cosas que pasan en las confrontaciones. Y ese lenguaje va creciendo y va creciendo y se va alimentando entonces de las llamadas emociones, pero emociones tristes, rabia, resentimiento, odio, deseos de venganza. Esa es la polarización. En Colombia hoy estamos en una etapa muy alta de polarización y desde mi perspectiva los extremos hoy representados en el señor de la Espriella y el señor Cepeda nos llevan a una confrontación social gigantesca no imaginada. En ese contexto la discusión y lo que yo represento en esa conversación es una política muy diferente. En la polarización, en esos extremos, como describo, es escoja trinchera. Estamos en una guerra. entre comillas, dicho en esos términos. Y lo que yo digo, lo que tenemos que hacer es tender puentes. En lugar de construir trincheras para enfrentarnos unos contra otros, tender puentes que nos permitan encontrar soluciones y avanzar. Esa es mi mirada. No es que en Colombia estemos obligados a la polarización. Yo no creo que sea un problema particular de la población colombiana.

16:52 Está en muchas partes del mundo. Y el liderazgo político, pues unos representan eso, les conviene... la polarización. Yo por eso, por ejemplo, digo que el presidente tiene dos candidatos, de las Priella y Cepeda. El que más le conviene a Cepeda es de las Priella, porque precisamente lo pone en un terreno donde el presidente Petro es un maestro. Eso es lo que yo pienso, eso es lo que yo siento, y el reto político es, adelante con Fajardo, tender puentes, en contraposición es coger trincheras. En Colombia parece que vivimos en un binarismo constante. Desde las guerras que vivimos en el siglo XIX, el bipartidismo, el uribismo y el antiuribismo, el sí y el no en el referendo por la paz y ahora el petrismo y el antipetrismo. Parecemos incapaces de salir de una forma de pensamiento que no admite puntos medios. De acuerdo con el barómetro de confianza hecho por la firma de comunicaciones Edelman, La polarización y la desconfianza de los colombianos están conectadas con un sentimiento extendido de agravio social, o sea, la percepción de que el sistema favorece a unos pocos y deja atrás a la mayoría. El índice general de desconfianza del país es intermedio, pero con grandes diferencias sociales. Los sectores de ingresos bajos muestran niveles de confianza mucho menores que los sectores altos, lo que muestra que hay una brecha social importante. Uno de los hallazgos más importantes del estudio de Edelman es que el 67% de los colombianos siente un nivel moderado o alto de agravio, es decir, cree que el gobierno y las empresas dificultan su vida

18:24 cotidiana y responden a intereses particulares, mientras que las personas más ricas se benefician injustamente del sistema. Este sentimiento de injusticia aparece como una de las bases del malestar social. y político en el país, pero quizás una de las conclusiones más interesantes del informe es que el problema principal en Colombia no es solo la polarización política en sí misma, sino una crisis más amplia de confianza y expectativas frustradas. La división política aparece como una consecuencia de ese descontento. Cuando las personas sienten que las instituciones no funcionan o que el sistema es injusto, aumenta la desconfianza hacia quienes piensan distinto y se fortalecen las posiciones políticas más confrontadas.

19:05 Y aunque el fenómeno, como ya vimos, no es nuevo en el país, sí ha ido en aumento, o por lo menos eso concluyen los datos del BIDEM, el proyecto de la Universidad de Cotenburgo. Con la constitución de 1991, el país parecía haber llegado a unos niveles de acuerdo necesarios para vivir en armonía, pero desde entonces las cifras de polarización solo han ido en aumento. En una escala en la que cero es una relación amistosa entre adversarios políticos y cuatro es una relación abiertamente hostil, en 2024 el país se ubicó en 3,65.¿ Cómo llegamos a ese punto? Varios estudios muestran que la polarización política no aparece de repente ni surge únicamente por diferencias ideológicas. Se construye poquito a poco a partir de varios factores que interactúan como identidades políticas fuertes, desconfianza social, desigualdad, discursos políticos y cambios en la forma en que las personas reciben información. Una de las formas en que la polarización ha subido tanto tiene que ver con lo que mencionaba al principio, con la polarización afectiva, o sea, cuando relacionamos a las personas con su identidad política. Entonces, si alguien es de derecha, se convierte automáticamente en un fascista y si es de izquierda, en un guerrillero o resentido, o si se considera de centro, no es menos que un tibio. Según el libro Democracias Divididas, editado por la Universidad de Stanford, una sociedad entra en niveles altos de polarización cuando los ciudadanos empiezan a evaluar a las personas

20:36 no por sus argumentos, sino por su identidad política. Otro factor importante es la desconfianza social. Según un estudio publicado por la revista académica Electoral Studies, existe una relación directa entre la caída de la confianza y el aumento de la polarización política y, como ya vimos anteriormente, En Colombia la confianza es un bien escaso por estos tiempos y eso explicaría muy bien la polarización. Y a todo esto hay que agregarle otro aspecto que profundiza este fenómeno, en el país y es la desigualdad. Según el libro académico Polarization in Latin America, publicado por Cambridge University Press, los niveles altos de polarización suelen aparecer cuando los conflictos sociales se transforman en conflictos políticos entre proyectos opuestos de país.¿ Qué tiene que hacer quien resulte elegido presidente para disminuir la polarización del país? le traslade la inquietud al precandidato presidencial David Luna, artífice de buena parte de la unión entre aspirantes de diferentes orillas.

21:36 Si de verdad quiere disminuir la polarización, el próximo presidente tiene que empezar por dejar de dividir al país. Y yo me comprometo con eso. Colombia no necesita un jefe de campaña en la Casa de Nariño. Necesita un jefe de Estado que gobierne para todos. Incluso, y ojo con esto, para quienes no votaron por él. Primero, respeto absoluto por las instituciones y por quienes piensan diferente. Cuando desde el poder se ataca a las cortes, al Congreso o a los órganos electorales, por supuesto que se siembra desconfianza y rabia. El ejemplo siempre tiene que venir desde arriba. Segundo, proteger a la oposición. La oposición es fundamental para que haya frenos y contrapesos, Y yo me comprometo no solamente a protegerla físicamente, sino adicionalmente a oírla, porque desde el disenso se puede construir consenso. Tercero, construir acuerdos sobre lo fundamental, seguridad, empleo, salud, educación, no pueden ser trincheras ideológicas. Y esto no es con carreta, yo ya lo hice. Estando en el Senado, construí con la bancada de gobierno y con su ministra un acuerdo para salvar la Ley General de Educación. Y por último, oír, escuchar.

22:58 La gente no está polarizada, está preocupada por la realidad diaria. Si el presidente gobierna con respeto, firmeza y resultados, la polarización empieza a bajar. Hay una tendencia a pensar que la polarización que vivimos en Colombia es tan binaria como izquierda versus derecha, uribismo contra petrismo, pero no es necesariamente así. Según Jan Basset, director del Grupo de Estudios de la Democracia de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario, los métodos tradicionales para medir la polarización, que se basan en encuestas que ubican a partidos, en un espectro izquierda-derecha, tienen un problema. Según Bassett, estas encuestas sugieren las dimensiones que pretenden medir, generando un sesgo circular porque considera que estas encuestas ya llevan incorporada la respuesta. En cambio, el profesor Bassett propone leer la polarización directamente en los resultados electorales municipio por municipio. En un análisis de las elecciones de 2018, que en una segunda vuelta enfrentaban a Iván Duque y a Gustavo Petro, encontró que Colombia no está dividida en un solo eje, sino en dos fracturas superpuestas.

24:07 La primera y más poderosa es la división centro-periferia. Los municipios del interior del país, rurales y con fuerte presencia histórica del Estado, votaron masivamente por Duque y el uribismo. Las costas y el sur, donde el conflicto armado nunca se resolvió del todo y el Estado llegó tarde o mal, votaron diferente, por los partidos tradicionales o por Petro. Bassett argumenta que esta fractura no es ideológica en el sentido clásico, sino que refleja décadas de conflicto armado y desigualdad territorial. Y la segunda fractura que encontró Bassett es la división tradicionalismo-progresismo, que sí se parece más al eje izquierda-derecha clásico. Las grandes ciudades tendieron al progresismo, votaron por candidatos como Fajardo o partidos como El Verde. Los municipios pequeños y rurales fueron casi impermeables a esas opciones. Esta división fue la que en última instancia definió el resultado. Reforzó a Duque en territorios donde esa primera fractura ya lo favorecía. Mejor dicho, lo que propone el académico es que la polarización en Colombia sí existe, pero no es la confrontación simple entre dos bloques que se suelen describir. Es una superposición de dos fracturas distintas que producen cuatro tipos de territorios con comportamientos electorales muy diferentes entre sí. Y lo más relevante hacia el futuro, estas estructuras no son accidentales ni coyunturales, están arraigadas en la historia del conflicto armado y en las desigualdades de desarrollo económico entre regiones, por lo que probablemente van a persistir por mucho tiempo. Si medir la

25:38 polarización a partir de la izquierda a la derecha es engañoso,¿ por qué cree que ese enfoque ha dominado durante tanto tiempo los estudios sobre polarización si no describe bien el caso colombiano? Esto me explicó Jan Basset, director del Grupo de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario. Sí, la polarización, su definición es precisamente un proceso a través del cual la población se separa en dos grupos antagónicos definidos en función de su auto ubicación sobre el eje polar. derecha e izquierda. Es una definición que ha sido pensada por un politólogo famoso, Giovanni Sartori, al final del siglo pasado, y entonces no se ha pensado particularmente para Colombia, sino de una forma general y más bien para Europa. En Estados Unidos ha sido adaptado, cambiando izquierda y derecha por demócratas y republicanos, básicamente, Y claro que plantea el problema de si esta noción de polarización puede viajar tan fácilmente en países en que las nociones de izquierda y derecha de pronto no están tan en la cultura política local. Y eso es un interrogante en cuanto a Colombia, en que no son totalmente ajenas las nociones de derecha e izquierda a la cultura colombiana, pero tampoco...

27:12 tampoco tan bien implantadas, entonces eso plantea preguntas, pero justamente también el hecho de que haya dudas sobre la pertinencia de estas categorías nos dice de cierto modo que esta idea de polarización de pronto tampoco se adapta muy bien a la realidad política colombiana. Acabar con la polarización no consiste en pensar lo mismo. El disenso es apenas necesario para que en una democracia los ciudadanos podamos decidir entre un universo de formas de pensar y hacer política. Pero en esa diferencia debe ser posible entendernos, llegar a acuerdos y no sentir que somos enemigos sino simplemente colombianos que pensamos diferente. Quizás el ejemplo más claro es de que podemos derrotar la polarización o por lo menos la mala polarización, es la constitución que tenemos hoy, la de 1991, construida por un grupo gigante de colombianos y colombianas de todo tipo, de distintos orígenes y de orillas políticas distintas. Soy Roberto Pombo y este fue el capítulo 182 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capítulo.

28:23 A partir de este momento, este capítulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección, Roberto Pombo. Asesor editorial, Daniel Sanpero Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Postproducción de audio, Iván Ayala.