Nov. 19, 2023

¿Está colapsando el petrismo? ¿Fueron las elecciones del 29 un plebiscito sobre la gestión de Petro?

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Pasó la jornada electoral del 29 de octubre y Colombia escogió a los administradores regionales y locales. ¿Fue la gran derrota de Petro y el Pacto?, ¿fue la elección un plebiscito de la gestión del presidente?, ¿se movió el péndulo político hacia el centro o la derecha?

Para este capítulo hablamos con el Representante a la Cámara del partido Colombia Humana, David Racero; con el senador David Luna; con el senador Humberto De La Calle; y con el Director del Grupo de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario, Yann Basset.

El día a día está lleno de noticias urgentes, ruido polémicas de afanas. Pero para la tranquilidad, el análisis y lo que nos gusta llamar periodismo de cocción lenta está mis preguntas. Un programa de prisa media hecho por KFAM inspirando Sonrisas. Pasó la jornada electoral del veintinueve de octubre y Colombia escogió a los administradores regionales y locales. Fue la gran derrota de Petro y el pacto fue la elección, un plebiscito de la gestión del Presidente. Se movió el péndulo político hacia el centro o hacia la derecha. Para este capítulo hablamos con el representante a la Cámara del Partido Colombia Humana, David Rasero, con el senador David Luna, con el Senador Humberto de la Calle y con el director del Grupo de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario, Jan Bassette soy Roberto Pombo. Bienvenidos al capítulo número sesenta y dos de mis preguntas. Hace más o menos un mes se hizo tendencia en Tiktok, una serie de videos en los que mujeres le preguntaban a sus parejas qué tan a menudo pensaban en el imperio romano. Me dejó perplejo que las respuestas fueran tan similares. No sé a qué se debe la obsesión de estas personas con ese tema. Pero la tendencia luego se convirtió en meme. Como parece ser la evolución de los contenidos en Internet. Todo deriva en memes y chistes. Entonces cada persona tenía su propio imperio romano. Cada cuánto piensas el imperio romano. Yo creo que tranquilamente una letra la semana. Bueno, pues yo todos los días pienso en el imperio romano. Una vez las semanas es decir, se supone que cada uno tiene un tema al que su mente vuelve cada tanto, no quise ser ajeno a esa dinámica e hice la reflexión cuál es este tema en el que pienso con cierta frecuencia. Hice una especie de eliminar con algunos de los temas, como el Frente Nacional, los asesinatos de Jorge liszer Gaitanos, Luis Carlos Galán, la eliminación de la selección Colombia del Mundial dos mil catorce. Pero sin duda, el tema que se gana el primer lugar en el podio es el proceso de paz que se firmó con la guerrilla de las fark específicamente el previsito. Han pasado siete años y todavía lo recuerdo con dolor. A veces incluso vuelve en forma de pesadilla y otras veces más afortunadas. Sueño que en realidad ganó el sí fue una sorpresa para todos. Los del sí no sabían cómo habían perdido y los del no no sabían cómo habían ganado. Quizás ese fue el problema, el triunfalismo, la confianza del entonces Presidente Santos en que el acuerdo de paz contaba con el respaldo de la gran mayoría de los colombianos Fue un momento doloroso, especialmente por todo lo que se conoció después, como las revelaciones del gerente de la campaña por el no Juan Carlos Bérez Uri, sobre la estrategia de sacar a los colombianos a botar berracos. Tan también pienso en los aguaceros provocados por el huracán Mathiu ese día en la Cossa y el sesenta por ciento de abstensión de votantes que hubo y siento más dolor, y también pienso en que no nos dimos cuenta que la mayoría en realidad estaba en contra. Pero soy un hombre optimista y pragmático, así que vuelvo a la realidad y recuerdo que, finalmente el acuerdo de paz se firmó, que los hospitales militares tuvieron ocupaciones históricamente bajas, que gracias a ese acuerdo se creó la Comisión de la Verdad y que gracias a esa Comisión muchas personas víctimas del conflicto pudieron conocer la verdad sobre sus familiares y seres queridos, desaparecidos o asesinados. Pero hay un efecto que, aunque no puedo asegurarlo con certeza científica o académica, también trajo la firma del acuerdo de paz y fue el impulso que dio a movimientos y partidos alternativos progresistas e izquierda en Colombia. Sí, ya unos años antes, el Consejo de Estado le había devuelto a la personería jurídica, la unión patriótica. Pero fueron todos estos eventos los que hicieron que el péndulo político en el país comenzara a moverse hacia el centro y la izquierda, después de mucho tiempo estancados en la derecha, con algunas cuantas excepciones políticos alternativos de centro y de izquierda ocuparon un lugar importante en el escenario político nacional. Los congresistas de partidos como el Polo Democrático tuvieron más peso en los debates y se abrió la puerta para lo que sería el primer gobierno de izquierda del país, el gobierno del pacto histórico. Pero primero repasemos algo de historia reciente. En febrero de dos mil veintiuno, varios movimientos de izquierda cercanos al entonces precandidato a la Presidencia Gustavo petr Colombia Humana, Unión Patriótica, Partido Comunista, Polo Democrático Alternativo, Movimiento Alternativo Indígena y Social Mix, Partido del Trabajo de Colombia, Unidad Democrática y Todos Somos Colombia conformaron una coalición con miles a las elecciones legislativas y presidenciales. La estrategia se llamó cincuenta y cinco ochenta y seis por el número de congresistas que se requieren para ser mayoría de Ansianado y Cámara respectivamente. La actriz Margarita Rosa de Francisco fue la encargada de leer el manifiesto de esta nueva coalición. Se requiere que ese cambio sea liderado por un gobierno de reconstrucción nacional y un Congreso renovado bajo un programa consensuado con las organizaciones sociales, con las organizaciones feministas, con las organizaciones afro campesinas juveniles, con la minga indígena, con los excluidos y desposeídos y, en general, con los ciudadanos y ciudadanas de este país. La idea, como se escucha en este fragmento, era conformar un gobierno con organizaciones sociales y minorías, como ya lo había hecho en otras campañas suyas Gustavo Petro, como las de la Alcaldía y las del Senado. Pero también buscaban darle un respaldo y organización política más robustro. Y aunque la estrategia de lograr cincuenta y cinco senadores y ochenta y seis representante antes no se dio exactamente como lo planeaban, no fue para nada un mal comienzo para esta coalición. En las elecciones legislativas de dos mil veintidós, el resultado electoral le garantizó al Pacto veinte senadores y veintisiete representantes y junto con otros congresistas de otros partidos y movimientos alternativos o de izquierda que en un principio no hicieron parte del pacto, como el Partido Comunes, la Alianza Verde y Fuerza Ciudadana, sumaron un número importante de congresistas que ayudarían a tener mayorías el pacto histórico se convirtió en la coalición con más congresistas en el Senado y la segunda fuerza política en la Cámara después del Partido Liberal, un logro sin dudas inmenso, especialmente si tenemos en cuenta que Colombia ha sido históricamente un país de derechas y qué fueron las primeras elecciones a las que se presentaron como la unión de varios movimientos alternativa a su izquierda. Pero además, ese mismo año, el Pacto y la izquierda colombiana tuvieron su logro más importante. Lograron poner al Presidente de la República. La campaña fue similar a la del Congreso, aunque lograron sumar más apoyos de buena parte de partidos más de centro, como la Alianza Verde e incluso de sectores de partidos tradicionales, como el liberal o lau. Los primeros meses fueron, como en cualquier matrimonio, la luna de miel. El ejecutivo y el legislativo se dieron la mano y parecía que el Gobierno tenía el escenario ideal para sacar adelante y las reformas estructurales que ilusionaron a sus votantes. Pero la luna de miel, como las de la vida real, no duró mucho. Varios partidos que habían declarado el apoyo del Gobierno comenzaron a bajarse del buz Paradójicamente, en la búsqueda de esas reformas que catapultaron al Pacto al Poder. Claro, las primeras fracturas no fueron dentro del petrismo, sino con congresistas alternativos que hirieron a la campaña de Gustavo Petro. Una de esas primeras grietas se dio en diciembre de dos mil veintidós en uno de los debates de la reforma política. El ring de esta disputa fue en la Cámara de Representantes mon n r el s R. S So, un mico que le aseguraba la reelección a los congresistas en el año dos mil veintiséis. De ahí en adelante la historia ya es conocida ruptura compartido es que apoyaron al Gobierno, cambios frecuentes en el gabinete ministerial, reformas estancadas en el Congreso. Qué tanto de esas rupturas con los partidos cercanos se tradujo en los resultados de las elecciones regionales le pregunto al Senador Humberto de la Calle, pues uno podría decir que esto tiene diferencias de carácter regional. Dijéramos que las elecciones del pasado veintinueve de octubre, por su carácter local, tienen un entramado ligeramente distinto a la sumatoria Nacionales muy probable que la ruptura de la coalición haya impedido que el impacto histórico se hubiese aliado con otras fuerzas para obtener un mejor resultado. Pero en general, lo que realmente me parece que ocurrió, sobre todo en las grandes ciudades. Es más, dijéramos una decepción con el Gobierno, un deseo de buscar caminos distintos. Yo no afirmo que este sea un plebiscito frente al Gobierno, pero parcialmente si lo es repito, sobre todo en las grandes ciudades, donde la afectación del gobierno fue clara por razón de las críticas que sectores le formulan y que se acentuaron después de la ruptura de la coalición, incluso antes de que se diera comienzo formar la campaña para las elecciones regionales. Diversos analistas y varios medios hablaban de esa jornada electoral como un plebiscito al gobierno del Presidente Pedro. Lo fue vamos por partes. El pacto histórico avaluóa catorce candidatos para gobernaciones, pero en once de esos departamentos, grupos políticos que también hacen parte de la coalición de gobierno, presentaron sus propios candidatos. El resultado es que sólo lograron dos gobernaciones, el Nariño y el Amazonas, aunque en este último departamento, el candidato Óscar Sánchez Guerrero fue coavalado por el Partido Liberal. El resto de esas candidaturas terminaron en su mayoría de tercer o cuarto lugar, incluyendo a Ferney y Alberto Lozano, candidato a la gobernación del Valle del Cauca, que fue derrotado hasta por el voto en blanco que duplicó y un poco más sus apenas doscientos nueve mil votos. Aunque las cuentas del Presidente Petro parecen ser otras. En una publicación en su cuenta de x presentó la imagen de un mapa político en el que, según sus cuentas, en diecisiete departamentos los candidatos a la gobernación que ganaron son de gobierno y otros seis son independientes cercanos del gobierno. Lo curioso es que en esos seis haya incluido a candidatos ganadores como Carlos Amaya, electo en la gobernación de Boyacá, que, si bien es del Partido de Alianza Verde, apoyó a Rodolfo Hernández en las elecciones presidenciales o que haya incluido dentro de los ganadores de de oas al gobernador electo de San Andrés, avalado por una coalición integrada por los partidos liberal, conservador, cambio radical y centro democrático. Pero volvamos al resultado de las elecciones del veintinueve de octubre, por lo menos en Bogotá, uno de los bastiones de la izquierda y el progresismo en el país. Los resultados no fueron alentadores. El pacto histórico no sólo perdió la alcaldía quedando de tercero su candidato a Gustavo Bolívar, sino que en el Consejo no logró sus expectativas. Ese movimiento tuvo a trece partidos políticos disputando Kurulis y sólo logró siete en dos mil diecinueve de la izquierda antes de la creación del Pacto histórico contaba con diez consagales. Había cuatro de la Colombia humana, tres del polo más tres concejales verdes petristas de su lado. Si nos atenemos a los números y a la agravante de que se trata de un territorio conocido, sí podríamos hablar de un fracaso. Aunque el candidato Gustavo Bolívard logró aproximadamente ciento veinte cero votos más que Holman Morris, el candidato del patrismo hacia cuatro años, Aquí hay que tener en cuenta que, si se comparan los resultados del veintinueve de octubre con las selecciones regionales de dos mil diecinueve, tratándose de los consejos municipales, ningún partido sacó más votos que hace cuatro años, incluyendo a los que tienen gran presencia en las regiones, como el Partido Liberal y Conservador y, de hecho, el Partido de la U y cambio radical partidos tradicionales y con grandes maquinarias fueron los grandes perdedores. El pacto histórico, por su parte, dejó de recibir un poco más de doscientos treinta y un mil votos en consejos municipales comparado con las elecciones de hace cuatro años. Eso puede deberse a que desde entonces los partidos políticos y movimientos se han multiplicado y los votos se han dividido. Perdió terreno a la izquierda en Bogotá. Por qué le traslado la pregunta al Senador David Luna. La alcaldesa Claudia López y el Presidente Gustavo Petro son los dos grandes derrotados en las pasadas elecciones en la ciudad de Bogotá. En primer lugar, porque ambos hicieron equipo para llegar a la Presidencia de la República. Pese a que ahora la alcaldesa, Claudia López, pretenda negarlo. En segundo lugar, porque ambos son los responsables de la más grave crisis que vive en la ciudad en materia de seguridad, el delito disparado, la gente desesperada y, lamentablemente, ellos tirándose la pelota el uno al otro. Ahora, dicho eso, en política no hay muertos. Cualquiera puede resucitar y ambos trabajarán para recuperar su prestigio en la ciudad de Bogotá. Lo preocupante es que ambos lo harán a costa de dañar la imagen del nuevo alcalde, del Dr, Carlos Fernando Galán, quien tiene que estar muy atento a lidiar con ambos, porque seguramente serán sus más grandes oponentes. Hoy posan de estadistas, pero mañana serán sus más grandes opositores. Pero sigo sin contestar si estas elecciones sirvieron como una forma de medir la aprobación del Presidente y del Pacto histórico. Así que voy a recoger varias visiones sobre el tema. Por ejemplo, para Jan Bassette, profesor del Programa de Ciencia Política y Gobierno de la Universidad del Rosario. Según le dijo a la silla vacía a Oro Comillas que estas elecciones fueran un previcipio sobre la política de Gustavo Petro. Es una idea que ignora las particularidades de los escenarios locales y la dificultad de analizarlos a través de lentes nacionales. Cierro Comillas porque sí, al Pacto histórico le fue muy mal en estas elecciones regionales, pero eso no necesariamente se traduce ni compara con elecciones nacionales. El profesor base argumenta en su análisis que por lo que vota a un ciudadano en las elecciones locales. Son políticas que están bajo el control de docentes territoriales, temas como seguridad urbana y movilidad, que no tienen mucho que ver con la agenda de reformas sociales del gobierno nacional. Además, los resultados en elecciones nacionales rara vez son transferibles a las elecciones locales. Las dinámicas son muy diferentes y el voto se mueve de manera diferente. Entonces, según el pacto, ganaron terreno, según los partidos de centro y derecha, derrotaron al petrismo. Le pregunto al profesor va a ser cómo se deben leer estas elecciones. Esto me dice no es nada fácil apreciar el resultado del pacto histórico en estas elecciones locales, entre otras cosas, porque, contrariamente a lo que sugerían, no se trata de un partido de gobierno es en realidad una coalición de gobierno de doce, trece partidos? Y entonces hay que sumar los resultados de todos esos partidos Y ni siquiera en realidad es una coalición entre esos doce, trece partidos, porque depende mucho de los contextos. Entonces, esto es parte de la dificultad que hace que es muy difícil tener una apreciación completa al cerca de los resultados del pacto histórico. Lo que no se puede hacer son dos actitudes extremas. Digamos, una que consistiría a considerar que cualquier candidatura que involucre solo en coalición a un partido declarado oficialista e incluso el Partido Liberal, por ejemplo, es un éxito del gobierno, pues esto es demasiado amplio. No hay que confundir ahí la coalición de gobierno en el Congreso y una coalición electoral. No es una coalición electoral. Y pues el otro extremo, digamos inverso, sería juzgar un poco los resultados del Pacto histórico con base a unos resultados de unas pocas grandes ciudades, como Bogotá, por ejemplo, que es lo que se hizo espontáneamente por las noches de las elecciones. Pero eso es un poco el árbol que esconde el bosque. No hay que mirar esto haciendo las sumas necesarias de todos los territorios para tener una apreciación completa de cómo le ha ido al Pacto histórico. De acuerdo con el análisis de Juan Diego Duque en el portal razón pública, las mejores votaciones del Pacto histórico se dieron en las ciudades grandes e intermedias, y no en las zonas rurales y apartadas, donde los partidos tradicionales y las redes clienterales tienen más poderío abro comillas territorios urbanos. Aquellos que tienen más de setenta por ciento de sus poblaciones en las cabeceras municipales, como Bogotame de Jenny Cali, representan sólo el dieciséis por ciento del territorio colombiano. En esa porción del país es donde el pacto histórico tiene más capital político, en parte porque hay más votantes de clase media educados y con cierto nivel de independencia económica que tienen más libertad para decir por quién votar. En contraste, los municipios rurales pesan más las conexiones con los políticos locales y, por ende, los intercambios de favores son decisivos para movilizar a los votantes cierro comillas. Así analizó Juan Diego Duque este argumento puede medirse por los representantes a la Cámara que tiene el pacto. La mayoría son de departamentos con ciudades grandes e intermedias, como Bogotá, siete representantes Antioquia, tres, Valle del Cauca, dos con Dinamarca. Dos. Además, son los departamentos que más tienen curules. Por otra parte, la Casa de Nariño no pone alcalde desde hace mucho tiempo, o diría que nunca lo ha hecho, ni Santos ni mucho menos duque lograron coincidir, ni mucho menos poner un alcalde en la capital. Pero además, como ya vimos, en Colombia existe una fuerte desconexión entre los partidos a nivel nacional y a nivel regional o municipal. A nivel regional, la mayor parte de los partidos no son más que confederaciones nacionales de políticos con fuertes maquinarias políticas regionales que se articulan mínimamente por ejemplo, en el Congreso de la República, pero permiten a los líderes regionales gestionar la política en sus territorios con notable autonomía. Pero entonces, al pacto histórico le faltan liderazgos políticos fuertes en lo local. Toda apunta a que sí, y es ahí donde las maquinarias y de partidos tradicionales más han ganado terreno en sus décadas de existencia. Pero, de acuerdo con el Presidente, hay varios políticos de esta coalición. Los resultados de la jornada no fueron una derrota, sino un relato periodístico. Según aseguró en una extensa publicación en su cuenta de x A las que ya no estén acostumbrados en las cuentas de candidatos ganadores del pacto deberían incluirse los que estaban avalados Porcito Verdes con petro liberales al Pacto, así con Petro Fuerza de la paz independientes gente en movimiento. Soy porque somos ada fuerza ciudadana movimientos que no pertenecen al Pacto, pero que lo apoyaron. En su campaña presidencial, el congresista David Rasero, representante a la Cámara del Pacto Histórico, respaldó el análisis del Presidente Petro y aseguró en su cuenta de x que en esta coalición avanzó a Oro Comillas en representación política en toda Colombia, pero que pudo haber sido mucho más si podemos superar aún muchas dificultades propias de una fuerza política todavía en proceso de consolidación Cierro Comillas. Sin embargo, la autocrítica dentro del Pacto histórico ha llegado desde lugares insospechados del ex candidato al Alcaldía, Gustavo Bolívar, en una entrevista a Caracol Radio Bolívar, hizo varios comentarios sobre su fallida carrera de alcaldía, que después no cayeron nada bien a personas cercanas al petrismo, como Daniel Quintero Bolivar. Dijo, por ejemplo, que el pacto no cuenta con cabezas visibles y las que ahí están en el Congreso. Pero lo más sorprendente es que para él estas elecciones sí fueron de cierta forma un previsito contra el Presidente y que la intromisión del Presidente Petro en el tema del metro de Bogotá y el alza en el precio de la gasolina afectaron a su base de votantes. Mira si ustedes recuerdan el eje principal del tema en Bogotá era la seguridad, de hecho, y la inmovilidad. Ustedes no, pues me preparé muchísimo para eso. Entonces me fui a hablar con los generales una general de la directora en la de la policía, la Directora General de la Policía metropolitana con el general que ha manejado la seguridad Bota, me verté mucho sobre el tema y de dominaban bastante. Tenía un buen diagnóstico para arreglar la saduría de Bogotá. Pero de repente, el Presidente nos cambia el eje temático hacia el met Desde antes, Bolívar había hecho críticas al sistema interno del Pacto Histórico para escoger a sus candidatos. Rotundo fracaso y vergüenza total fueron los términos que usó para calificar la entrega de avales del Pacto Histórico por el caótico proceso de inscripción de candidatos de ese movimiento. Y es que ese ha sido otro talón de aquilis de la coalición de Gobierno. Los sistemas democráticos internos han dejado mucho que desear para sus propios copartidarios. Uno de los damnificados por este problema fue, por ejemplo, el concejal de Bogotá, Carlos Carrillo, quien intentó ser candidato a la Alcaldía pero finalmente no fue tenido en cuenta. A pesar de eso, apoyó la candidatura de Bolívar, pero se declaró en objeción de conciencia para apoyar a cualquier candidato de esa lista. El Consejo no sin hacer una crítica al sistema de lista cerrada. Para el Consejo del Pacto, esto dice él todavía concejal en un fragmento de una columna suya publicada en la revista Cambio abro Comillas. A pesar de la solicitud de muchos para que la lista fuera abierta o para que al menos se hiciera una consulta y fuera un proceso democrático el que determinara el orden. La lista terminó armada bolígrafo. Un minus clo grupo de dirigentes cómodamente sentados en un club de Bogotá determinó quiénes pudieran ser consejales y quiénes no. Eso no es nada distinto que una supresión de la democracia cierro comillas. Las listas cerradas en el caso del Pacto siempre han sido un tema crítico y ha dado lugar a disputas intestines de diferentes tipos, Por ejemplo, el caso de Rocío Luzán, que encabezó la lista del Polo democrático del Consejo de Bogotá y que recibió críticas porque, según dicen, sólo ocupó este privilegiado lugar por ser la hija del actual Director de Corpensiones, Jaime Duzán. Para ógicamente, las viejas prácticas de la política tradicional de las que el pacto pretende desmarcarse las listas cerradas del pacto. En las pasadas elecciones también evidenciaron un problema con el que nació y es que no reflejó los principios de paridad. Así, la primera mujer inscrita para la Asamblea del Valle aparece en quinto lugar, mientras que en otros casos no se cumple la cuota. Por la resistencia de los varones a moverse de sus puestos y la resistencia de las mujeres a ser utilizadas, la exclusión de los liderazgos femeninos y los casos de violencia basados sin género por algunos de sus líderes han hecho que un buen número de mujeres de izquierda se hayan apartado de esta coalición. En ese sentido, le pregunto al representante del Pacto histórico javid Rasero qué están haciendo las dirigencias del Pacto para crear nuevos liderazgos. Lo primero que hay que decir es que no hay que perder de vista que realmente el pacto histórico como a fuerza colectiva no lleva más de dos años de haberse formado un año y medio y, por supuesto, está con el reto de poderse consolidar realmente como una fuerza que no sea flor de primavera. Y por eso hay discusiones, debates. Nuestros debates, a diferencia a los partidos tradicionales, son muy públicos. Por eso se ventilan tantas cosas, y es normal, dado que nuestra organización no solamente está co mpano por la base política en sí misma, sino también con participación de organizaciones sociales y de ciudadanías libres que se preden también en redes. Por eso es otra forma diferente de debate. Bajo esa perspectiva. De este contexto, el pacto histórico ha avanzado respecto a lo que tenía hace un año. Todos los partidos políticos, en su particularidad a los que componen la coalición, sumaron más representación política a nivel regional en concejales diputados ediles, entre otros, algunos en coalición a la gobernación y alcaldías. Podemos haberlo hecho mejor, pero no estamos en crisis, como algunos plantean. Cuál es el reto a futuro escoger uno o dos caminos o unificarse en un partido único que permita asumir como partido grande fuerte la selecciones de dos mil veintiséis o la división, el infantilismo de izquierda, que cada partido quede con sus feudos pequeños y, en consecuencia, la desaparición del parque. Algunos le apostamos en la primera vía y esperamos que el próximo año se de esa discusión a cabalidad. Otro problema que enfrentó el Pacto en esta pasada jornada elec ra ra es que, al tratarse de una coalición de partidos prácticamente nuevos con más bases que líderes y caras visibles, tienen poca incidencia territorial. Quizás fue esto lo que llevó al Presidente Petro y a los dirigentes del Pacto a escoger candidatos como Gustavo Bolívar y Hormar Morris a un cargo tan importante como la alcaldía de Bogotá, la capital. Un territorio que hasta hace más bien poco había sido terreno de la izquierda y del progresismo, parece moverse más hacia el centro y un poquitico más a la derecha. En los últimos ocho años. Algunos culpan a los candidatos débiles que no han logrado competirle a otros, como Claudia López, Carlos Fernando Galán o el mismo Juan Daniel Oviedo y como si fuera poco esta vez, el hecho de tener presidente representó una desventaja para la izquierda, como ya lo dijo el mismo candidato Bolívar. El empeño del Presidente Petro por replantear el metro y hacerlo subterráneo pasa a factura. Mientras el primer mandatario asistía a una reunión con el Presidente de China, Shijing Ping, en la que se habló de la posibilidad de replantear la primera línea del metro de Bogotá para que fuera subterránea, el candidato a la Alcaldía asistía a una notaría para firmar una escritura en la que constaba que no retrocederá a los trabajos de la primera línea del metro. Elevado un intento por desmarcarse del empeño del Presidente y de paso salvar su candidatura, algo que no funcionó. No creo que el Pacto esté en la lona ni creo que este haya sido necesariamente un previsito, pero tampoco creo que hayan ganado terreno o sido los grandes ganadores de la jornada, como lo plantea el Presidente y sus defensores en redes en sus justas proporciones. El pacto histórico es una coalición muy joven y este tiempo en el poder evidenció que tiene muchos problemas internos por resolver. El pacto es una agrupación de varios movimientos pequeños y grandes que, si bien los une ser de izquierda, hay detalles mínimos que parece empezar mucho más ese problema. No lo tienen partidos tradicionales o más grandes que se transan o se alinean mucho más fácil. La izquierda tiene una tarea muy grande, más allá de los pres visitos y referendos en los que se mira pierda o gane, debe ser capaz de crear más líderes para dejar de depender de la figura de Gustavo Petro, organizar mejor su sistema democrático interno y tener más autocrítica para soportar los embates del mundo político. Tener el poder por cuatro años, además de ser una gran responsabilidad con el país, también es una responsabilidad con sus votantes y militantes por el bien de la democracia y del país. Debe aprender a competir en el sistema democrático. Si no quiere terminar rezagada y que el péndulo se mueva de nuevo hacia la derecha. El previsito contra Petro se dará en la siguiente elección presidencial. Soy Roberto Pombo y este fue el capítulo sesenta y dos de mis preguntas nos vemos en el próximo capítulo a partir de este momento. Este capítulo de mis preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a Kafam, inspirando Sonrisas. Dirección Roberto Pombo, Producción General, Juana bel Gutiérrez, asesor editorial, Daniel San Pedro, Espina, guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Producción de campo, Marcela Salazar y Lucía Beltrán. Asistente de producción Sebastián Valencia Postproducción de audio. Carlos Bernar