Jan. 18, 2026

¿En qué momento el celular dejó de ser una herramienta y se convirtió en una adicción?

¿En qué momento el celular dejó de ser una herramienta y se convirtió en una adicción?
¿En qué momento el celular dejó de ser una herramienta y se convirtió en una adicción?
Mis Preguntas con Roberto Pombo
¿En qué momento el celular dejó de ser una herramienta y se convirtió en una adicción?

Se calcula que cerca del 48% de la población mundial sufre de adicción al celular. En un mundo donde los teléfonos inteligentes se convirtieron en una necesidad, la situación no parece mejorar. ¿Los celulares van a ser reemplazados por otros dispositivos?

Para este capítulo hablamos con Carolina Gamboa de Ghiretti, entrenadora de transformación conductual; con Rocío López, docente investigadora de la Universidad Javeriana; con el profesor Kemel Ghotme, neurocirujano pediatra e investigador en neurociencias de la Universidad de La Sabana; con Andrea Lafaurie, docente investigadora del departamento de Educación de la Universidad del Norte; y con Santiago Pinzón, vicepresidente de transformación digital de la ANDI.

0:07 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia.¿ En qué momento el celular dejó de ser una herramienta y se convirtió en una adicción? Se calcula que cerca del 48% de la población mundial sufre de adicción al celular. En un mundo donde los teléfonos inteligentes se convirtieron en una necesidad, la situación no parece mejorar.¿ Los celulares van a ser reemplazados por otros dispositivos? Para este capítulo hablamos con Carolina Gamboa de Guiretti, entrenadora de transformación conductual. Con Rocío López, docente e investigadora de la Universidad Javeriana. Con el profesor Kemel Gottmey. neurocirujano, pediatra e investigador en neurociencias de la Universidad de La Sabana, con Andrea Lafori, docente investigadora del Departamento de Educación de la Universidad del Norte y con Santiago Pinzón, vicepresidente de Transformación Digital de la ANDI. Soy Roberto Pombo y este es el capítulo 175 de Mis Preguntas. Bienvenidos.¿ Han escuchado hablar de las antiutopías? Cuando hablamos de utopías, hablamos de un lugar ideal pero inexistente. Literalmente se traduce del griego no lugar.

1:29 La literatura ha tomado este tipo ficticio de sociedad, le dio un giro y creó una de las formas favoritas de ciencia ficción, las antiutopías. Escenarios o sociedades que a simple vista parecen perfectas, pero en el fondo hay un problema oscuro. A diferencia de una distopía, donde todo es obviamente malo y opresivo, en una anti-utopía la gente vive cómoda, feliz y en orden. El problema es que esa aparente perfección se consigue sacrificando cosas esenciales, la libertad, la individualidad, las emociones reales, la creatividad… Ese tipo de sociedades ficticias nos dio libros muy importantes como 1984 de George Orwell y otro que también es muy famoso, Un mundo feliz, de Aldous Huxley. En la historia que plantea Huxley, la sociedad resolvió casi todos los conflictos humanos eliminando el malestar. Para lograrlo, creó el Soma, una sustancia química distribuida por el Estado que funciona como analgésico emocional universal. Esta especie de medicamento contra el sufrimiento no nació como un instrumento de dominación visible, sino como una solución práctica. Evitó la tristeza, el estrés, la ansiedad y cualquier forma de incomodidad psicológica. No curó los problemas, pero los silenció. Al principio, el Soma pareció una conquista del progreso. Imagínense acabar con la tristeza. Cuando alguien sentía dolor emocional, solo necesitaba una pastilla para recuperar

3:00 la calma. No había guayabo moral ni consecuencias físicas visibles. El sufrimiento que antes los obligaba a pensar desapareció del horizonte humano. La vida se volvió estable, predecible y funcional. Pero como no hay nada gratis en el mundo, con el tiempo el Soma dejó de ser un apoyo ocasional y se convirtió en una necesidad permanente. La sociedad perdió la capacidad de tolerar cualquier forma de incomodidad. La tristeza, el silencio y la duda ya no eran partes normales de la experiencia humana, sino como fallas que había que corregir de inmediato. Esta novela marcó un antes y un después en la literatura, en parte porque ha servido como símil para muchas situaciones del mundo, pero creo que hoy más que nunca se ajusta para un caso específico, la adicción a los celulares. Piensen algo.¿ Cuánto tiempo cree que puede pasar sin revisar su celular?¿ Se ha sorprendido ensimismado viendo la pantalla mientras alrededor sucede una conversación? La adicción a los celulares está más presente de lo que creemos.

4:05 Aunque sus consecuencias todavía parecen silenciosas, están ahí.¿ Cómo llegamos a este punto? Esto me contó Carolina Gamboa de Giretti, entrenadora de transformación conductual. Antes de los teléfonos inteligentes, cuando los seres humanos nos enfrentábamos al aburrimiento, la incertidumbre o a emociones difíciles, teníamos que activar mecanismos internos que requieren energía, autocontrol, curiosidad, paciencia, tolerancia al malestar y aprendizaje. Y aunque esos recursos son saludables, tienen un costo real, requieren atención, esfuerzo y tiempo. Con el smartphone, gran parte de ese costo desaparece. Hoy no necesitamos hacer tanto trabajo interno para regularnos porque el teléfono nos ofrece atajos inmediatos, nos distrae cuando algo nos incomoda, nos permite evitar emociones que no sabemos gestionar, rompe el aburrimiento sin atravesarlo y nos da acceso a información sin el proceso completo de búsqueda, reflexión e integración. Entonces la pregunta es,¿ cómo llegamos al punto de que millones de personas se volvieran adictas? La respuesta no es que el teléfono sea malo por sí mismo. La adicción no la crea el dispositivo, la crea la interacción entre nuestra biología y la tecnología. Cuando el sistema nervioso está bajo carga, estrés, privación de sueño, presión mental o emociones no procesadas, el cerebro reduce su tolerancia al esfuerzo cognitivo y emocional. Cuesta más sostener la atención, esperar, sentir comodidad o pensar con profundidad.

5:28 En este estado, el teléfono funciona como un regulador externo, interrumpe el malestar y entrega micro recompensas muy eficaces como la novedad, la anticipación, validación social y control percibido, y el cerebro lo registra y lo consolida como alivio. Por eso, en un mundo de alta demanda emocional y baja restauración, el smartphone termina siendo un ansiolítico socialmente aceptado, silencioso, portátil, instantáneo y perpetuamente disponible. Los celulares son dispositivos omnipresentes. No hay lugar en el mundo en el que no estén. Los datos muestran que hay más celulares que personas en el mundo. De acuerdo con estadísticas del Bank MyCell, hay más de 7.200 millones de teléfonos inteligentes en el mundo y si se incluyen los celulares básicos sin acceso a Internet, hay más de 8.300 millones.

6:19 Según datos de la GSMA, la asociación global que representa la industria de operadores móviles, con información recopilada a partir de encuestas a consumidores, Datos de mercado y análisis de tendencias, más del 58% de la población mundial, más o menos 4.7 mil millones de personas, utiliza servicios de Internet móvil en su celular a finales de 2025. Esto significa que más de la mitad del planeta ya no solo tiene un teléfono, sino que accede a Internet desde él cada día. Por supuesto, en Colombia la tendencia es similar. El uso de dispositivos móviles como teléfonos inteligentes o tablets en Colombia es particularmente alto.

7:01 Según un informe especializado sobre la situación digital en el país, a principios de 2024 habría alrededor de 77 millones de conexiones móviles activas en Colombia, cifra que representa el 147% de la población total. Esto se debe a que muchas personas tienen más de un celular o dispositivo conectado. Mejor dicho, Ser una persona sin celular hoy en día es una rareza. En este grupo están quienes se pueden dar el lujo de escoger no usar un teléfono inteligente o no tener un WhatsApp, pero también están quienes no pueden permitírselo o a quienes no les alcanza para acceder a Internet en sus celulares. No tener un teléfono inteligente hoy es casi una garantía de desigualdad. Los expone a no poder competir de igual forma en el mercado laboral, a acceder a la bancarización o incluso a la educación. Y del otro lado del espectro están quienes, además de tener un teléfono inteligente y acceder a Internet, lo usan de manera excesiva.

8:02 El problema parece ser serio. Aunque no hay una estadística definitiva, algunos datos apuntan a que a nivel global cerca del 48% de las personas son adictas al celular. Para que se haga una idea, hablamos de cientos de millones de personas que sienten ansiedad intensa cuando no pueden acceder a sus teléfonos. En promedio, los estadounidenses revisan sus celulares aproximadamente 144 veces al día. Piense por un momento en que revisar los celulares se convirtió en una costumbre casi automática, mientras está en una sala de espera, esperando el bus o el metro, mientras está sentado en la taza del baño o simplemente para verificar si tiene alguna notificación, a pesar de que no haya sonado ni vibrado. En Colombia hay un dato alarmante, de acuerdo con datos de la Comisión de Regulación de Comunicaciones, Los niños, niñas y adolescentes entre 3 y 17 años pasan 8.9 horas diarias en el celular, más de una cuarta parte del día. Otros datos que dio la Comisión es que el 61% de esta población tiene su propio celular y su uso aumenta con la edad. 35% en infancia temprana, entre los 6 y los 9 años, 55% en preadolescentes de 10 a 13 años y 81% en adolescentes entre 14 y 17 años.¿ Qué podemos esperar de los futuros adultos que hoy en día pasan gran parte del tiempo en sus celulares? Esto me explicó Rocío López, docente investigadora de la Universidad Javeriana.

9:32 Creo que más allá de ver esta situación particular actual de la presencia de las tecnologías digitales en nuestra vida 24-7, tenemos que mirar de qué manera esa presencia puede ser aprovechada, puede ser regulada. puede ser acompañada justamente porque lo que infiere esa pregunta es que a medida que pasa el tiempo habrán mayor número de tecnologías a nuestro alcance probablemente más atractivas de un mayor fácil uso y entonces es clave supremamente importante establecer desde la educación desde la escuela desde las familias modos de acompañamiento de regulación y desarrollo de competencias digitales justamente para que esos futuros adultos o niños de hoy en día puedan hacer un uso adecuado de estas tecnologías, de manera que eso pueda potenciar no solo su vida actual, sino más adelante otros ámbitos que irán apareciendo, digamos, por ejemplo, el laboratorio.

10:43 Ante todo esto resultan varias preguntas.¿ Por qué es tan difícil soltar el teléfono?¿ Qué es lo que hace que sea adictivo? La respuesta está en nuestro cerebro, específicamente en un neurotransmisor llamado dopamina. Este químico cerebral es fundamental en nuestro sistema de recompensa y ha evolucionado para motivarnos a buscar comida, reproducción y exploración. Piense en la dopamina como un mensajero químico del cerebro que funciona como un sistema de motivación y recompensa. Es como si el cerebro tuviera su propio botón de me gusta. Entonces, cuando hacemos algo placentero o alcanzamos una meta, comer algo rico, recibir un mensaje de alguien que queremos completar una tarea, las neuronas liberan dopamina. Esta señal le dice al cerebro, esto estuvo bien, repítelo.

11:30 El cerebro nos recompensa con una liberación placentera de dopamina cuando comemos o experimentamos algo nuevo, lo que nos impulsa a repetir estas actividades en el futuro. Pues bien, los teléfonos inteligentes secuestraron este antiguo mecanismo evolutivo. Los celulares generan adicción porque funcionan como una máquina tragamonedas que cargamos en el bolsillo. Cada vez que revisamos el celular, el cerebro libera dopamina anticipando una posible recompensa. Los me gusta, las notificaciones y los mensajes llegan de forma impredecible, lo que crea un poderoso sistema de refuerzo que hace que revisemos el celular constantemente esperando esta retroalimentación social. Y aunque para algunos esto parezca algo bueno, es todo lo contrario. Varios estudios han encontrado que esa constante liberación de dopamina relacionada con el uso del celular y redes sociales nos está dañando el cerebro. Por ejemplo, investigaciones con imágenes cerebrales muestran que las personas que usan mucho las redes sociales tienen menor capacidad de producir dopamina en áreas claves del cerebro, lo que las lleva a buscar aún más estimulación digital para compensar. Estas aplicaciones están diseñadas así a propósito. el cerebro queda atrapado en un ciclo, revisar, esperar, revisar de nuevo, buscando esa próxima recompensa impredecible que nunca sabe cuándo llegará.

12:52 Es un círculo vicioso, literalmente. Cuando usamos el celular o las redes sociales de manera excesiva o compulsiva, el cerebro empieza a producir menos dopamina de lo normal. Anna Lemke, profesora de Psiquiatría y Ciencias de Comportamiento de la Universidad de Stanford, Explica que con suficiente exposición continua, nuestros cerebros entran en un estado caracterizado por depresión, ansiedad, insomnio, irritabilidad y ansias. Esto significa que el cerebro se acostumbra tanto a los picos constantes de dopamina del celular que cuando no lo usamos, nos sentimos mal. Es como si el cerebro necesitara cada vez más estímulo para sentirse normal. Cuando esto pasa, ya no agarramos el celular para hacer algo específico, sino simplemente para dejar de sentirnos mal. Ya no buscamos placer, solo queremos escapar de esa sensación de vacío o ansiedad.

13:47 Esto ya ha mostrado tener efectos serios en el cerebro humano. Investigaciones hechas por neuroimágenes revelaron cambios físicos inquietantes. Por ejemplo, dos estudios encontraron que las personas con dependencia al celular tienen cambios físicos en su cerebro, menos volumen en ciertas áreas y daños en las conexiones entre diferentes regiones cerebrales. Estos cambios incluyen una reducción en la materia gris y blanca en varias zonas involucradas en el control de impulsos, la toma de decisiones y el procesamiento de recompensas. Estos cambios cerebrales son similares a los que se observan en personas con adicción a sustancias y otros trastornos adictivos. Además, los investigadores encontraron niveles más altos de GABA en comparación con jóvenes sanos. El GABA es un mensajero químico del cerebro que frena o ralentiza las señales cerebrales y regula funciones como la ansiedad. Es una especie de freno del cerebro.

14:45 Tener demasiado GABA puede causar varios efectos secundarios, incluyendo somnolencia y, paradójicamente, también ansiedad.¿ Es posible reconfigurar el cerebro para sanar los daños por adicción al celular? Esto me explicó el profesor Kemel Gottme, neurocirujano pediatra e investigador en neurociencias de la Universidad de La Sabana. Hoy sabemos que el uso excesivo y sin límites del celular no es solo un mal hábito. También modifica físicamente nuestro cerebro, sobre todo las áreas que regulan el placer, la recompensa y la dependencia, como por ejemplo las adicciones. Pero la buena noticia es que el cerebro tiene una capacidad extraordinaria llamada neuroplasticidad. Esto significa que puede reorganizarse, crear nuevas conexiones y debilitar aquellas que sostienen la conducta adictiva.

15:32 Cada vez que una persona reduce el tiempo de pantalla, evita el uso compulsivo y reemplaza el celular por actividades que generan bienestar real, como por ejemplo el ejercicio, el contacto social, la lectura o el descanso profundo, está literalmente reentrenando su cerebro. Con el tiempo, los circuitos de la dopamina, este neurotransmisor importante en el circuito de recompensa del cerebro, dejan de depender del estímulo digital constante y recuperan su sensibilidad natural. Así, la ansiedad, la impulsividad y la necesidad de revisar el teléfono disminuyen. En otras palabras, sí es posible reconfigurar el cerebro, no con un fuerza de voluntad aislada, sino creando nuevos hábitos que repetidos día a día reconstruyen los circuitos que nos devuelven el control, la atención y el bienestar. Así que la invitación es a utilizar los dispositivos de una manera más inteligente, cuidando nuestro cerebro y protegiéndolo de los efectos nocivos del uso excesivo de los dispositivos electrónicos.

16:33 Hace varios meses le dediqué un capítulo a cómo ha cambiado el cerebro por la tecnología. Es el 155, se lo recomiendo. Y entonces hablaba de un término nuevo, la nomofobia. Se trata de la ansiedad o el miedo que genera no tener cerca el celular o estar desconectado. El término nace de la fusión entre no mobile phone, sin celular y fobia. Este fenómeno está creciendo en el mundo y cada vez más personas lo padecen. Según una revisión sistemática de 370 artículos académicos sobre el tema, hecha por investigadores griegos, este problema persiste entre el 15,2% y el 99,7% de los participantes.

17:16 Hemos llegado a un punto en el que estar lejos del celular genera este tipo de reacciones. Según los académicos que han estudiado este fenómeno, La nomofobia está estructurada en cuatro dimensiones principales. Miedo a no poder comunicarse con otras personas, miedo a no poder conectarse, miedo a no tener acceso inmediato a la información y miedo a renunciar a la comodidad que proporcionan estos dispositivos móviles. Pero hay otro fenómeno de este tipo que me parece más preocupante, el FABING. Quizás usted haya estado en una situación así. En medio de una conversación, una de las personas simplemente mantiene su atención más en el celular que en la conversación. El término nació en 2012 y combina phone y snubbing, desprecio o desaire.

18:02 El fubbing ocurre cuando alguien en un entorno social desvía la atención hacia el smartphone en lugar de interactuar con los demás. Pero más allá del acto descortés de no prestar atención a la conversación, El FABIN amenaza las necesidades fundamentales, el estado de ánimo y la confianza de las personas. Un estudio encontró que el 46,3% de los encuestados dijeron que sus parejas les hacían FABIN y el 22,6% dijo que causaba problemas en su relación. Los investigadores descubrieron que quienes reportaban mayor FABIN por parte de sus parejas peleaban más y estaban menos satisfechos con su relación. Otro estudio hecho por investigadores chinos. Investigó cómo, cuando este fenómeno se da entre padres, afecta a los adolescentes. Los resultados fueron claros y preocupantes. Cuando los padres usan en exceso su celular, en medio de tiempo y conversaciones con sus hijos, esto deteriora la relación. Y ese deterioro en la relación Es lo que lleva a los adolescentes a desarrollar un uso problemático del celular. Es como un efecto dominó. El padre mira su teléfono en vez de atender a su hijo, la relación se debilita y el adolescente termina refugiándose en su propio celular. Y hay una ironía en esto, que es demoledora. Las personas generalmente se involucran en fabbing para conectarse con otros a través de redes sociales o por chats, pero en cambio logran el efecto de desconexión de las relaciones interpersonales en tiempo real. La misma tecnología diseñada para

19:37 acercarnos nos ha terminado aislando de las personas que más importan. La adicción al uso de los celulares puede llevarnos a un mayor deterioro de las relaciones sociales. Le trasladé la inquietud a Andrea Lafori, docente investigadora del Departamento de Educación de la Universidad del Norte. Por supuesto, si está diagnosticada y, digamos, enfocada que se trata de una adicción, por supuesto, la consecuencia va a ser de desconexión y, por tanto, esta desconexión va a alterar esto de las relaciones sociales y las relaciones humanas. no necesariamente todo uso de celular implica adicción. Por tanto, también habría que considerar las oportunidades de socialización, las oportunidades de participación y otro tipo de situaciones que cuando este uso es un uso responsable, consciente, genera. Y por lo tanto, no podríamos pensar en posiciones catastrofistas, un poco apocalípticas de este fenómeno, sino que habría que mirarlo en términos de si hay una real adicción, una adicción diagnosticada, una adicción que se pueda conocer que la persona no es capaz de encontrar otro tipo de satisfactores y tampoco puede encontrar otro tipo de conexión humana si no está mediada por esa adicción. Entonces creo que dependería de eso, de si

21:10 existe una real adicción o no. Si por el contrario, se trata de usos y los usos, por supuesto, se pueden mediar en función de unas responsabilidades, unas posiciones críticas y una conciencia de ese uso Pero quiénes van a aguantar más, nosotros o los celulares? Para muchos, a los celulares no les queda mucho tiempo de vida. Según un análisis hecho por el diario Le Monde, la era dorada de los smartphones podía estar llegando a su fin. Los motivos que exponen son un mercado saturado, el desplome de las ventas principalmente debido a la falta de innovaciones importantes en los últimos 15 años. Además, hay un motivo de peso. Una nueva generación de dispositivos conectados los está eclipsando. El diario francés habla de una era post-smartphone y se refiere a nuevos dispositivos más discretos, económicos y potenciados por la inteligencia artificial, como el AI-PIN, que se lleva sujeto a la prenda o a la solapa, o el Rabbit R1, que tiene el tamaño de una caja de fósforos, incluye pantalla y cabe en los bolsillos más pequeños.

22:20 Ya existen otros dispositivos que han comenzado a ganar espacio, como los lentes Meta Ray-Ban o los mismos relojes inteligentes. Según le dijo a Le Monde, Olivier Parente, director de investigación de Comptoir Prospectif, un instituto francés de perspectiva estratégica, hay una gran posibilidad de... que los teléfonos inteligentes tal como los conocemos desaparezcan en un futuro no muy lejano. Según Paran, no importa por qué se reemplace el smartphone, podría ser fácilmente por dispositivos con alfileres, anillos, pulseras, gafas, lentes o implantes biomecánicos. Y mencionó a Neuralink, la startup cofundada en 2016 por Elon Musk para desarrollar implantes cerebrales, el mismo de los cuales se colocó en un paciente en 2025 y que, según él, podría ser el primer paso hacia la adopción de estas interfaces hombre-máquina. Según reportó el New York Times, Muchas de las empresas tecnológicas más grandes del mundo creen que se está produciendo un cambio radical que algún día podría convertir al smartphone tal como lo conocemos en algo obsoleto. El diario dice que los asistentes modernos de inteligencia artificial, mucho más capaces y flexibles que los torpes asistentes de voz como Siri, están a punto de convertirse en el sistema operativo central de todos nuestros dispositivos informáticos personales, superando en importancia al software de los teléfonos inteligentes.

23:51 Las aplicaciones y sus interfaces sofisticadas no importarán mucho cuando los asistentes de inteligencia artificial utilicen los dispositivos en nuestro nombre, haciendo automáticamente tareas como hacer planes con amigos, crear listas de la compra y tomar notas en reuniones. Esto nos ahorraría la necesidad de navegar por los menús del software y escribir en el teclado. Busqué a Santiago Pinzón, vicepresidente de transformación digital de la ANDI, y le pregunté,¿ van a desaparecer los celulares? Yo diría que es muy prematuro afirmarlo. Lo que estamos viendo realmente es la evolución del dispositivo, la creación de nuevos mercados y en el fondo la respuesta también innovadora para atender la disrupción de la inteligencia artificial generativa. El año pasado, por ejemplo, se vendieron 1.250 millones de unidades, un crecimiento del 1.5% de acuerdo con lo que nos dice IDC.

24:44 Y muy diferente a lo que ocurrió en el 2023 y a lo que ocurrió en el 2024. En Colombia, por ejemplo, entre un 78 y el 80% de los hogares tienen un teléfono inteligente. Y en el mundo, el 80% de las suscripciones móviles se hacen con teléfonos inteligentes. Eso es más o menos 6 mil millones de personas. En Las Vegas, hace pocas semanas, hace pocos días, se presentaron nuevos productos de las marcas más importantes, demostrando que se puede generar una innovación para atender la inteligencia artificial. Y soluciones como las de Elon Musk, que está anunciando que precisamente su tecnología de Starlink va a tener una nueva conexión a futuro con un sistema que se llama D2D, puede ser parte de la respuesta de cómo va a ser la evolución.

25:29 Yo no creo que se van a desaparecer, sino que vamos a tener una gran oportunidad de nuevos dispositivos para sacarle provecho a la inteligencia artificial para precisamente vivir mejor. Entonces,¿ qué podemos hacer?¿ Estamos condenados a ser adictos a los celulares? Como toda adicción, esa también tiene su solución. La buena noticia es que existen intervenciones efectivas. También está la terapia cognitivo-conductual que ha demostrado ser efectiva ayudando a las personas a reconocer y cambiar patrones de pensamiento negativos relacionados con el uso del smartphone. Y si lo que busca es un método menos drástico, los profesionales recomiendan periodos de abstinencia total, hasta un mes si es posible, pero al menos un día a la semana para resetear el sistema de recompensa del cerebro. También sugiere estrategias prácticas, desactivar notificaciones de redes sociales, ocultar aplicaciones adictivas. establecer zonas libres de tecnología en casa y sobre todo cultivar la presencia consciente con las personas que nos rodean. Procure dominar la práctica de no hacer nada, de darse espacios para simplemente observar o escuchar. Vuelva a actividades manuales como clases de cerámica o de bordado o deportes que lo obliguen a estar concentrado al 100%. También puede usar dispositivos con funciones limitadas o sin acceso a redes sociales. La erosión lenta de la conexión humana puede ser la consecuencia más grave de la adicción a los celulares. Mientras miramos nuestras pantallas,

27:01 nos perdemos las lágrimas en los ojos de un amigo, el tono tembloroso de ansiedad en la voz de un ser querido, la postura encorvada y triste de alguien que necesita nuestra atención. Recuperar esta presencia, esa capacidad de estar verdaderamente con los demás, puede ser el primer paso para recuperar el control sobre nuestra relación con la tecnología y, en última instancia, con nosotros mismos. Soy Roberto Pombo y este fue el capítulo 175 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capítulo. A partir de este momento... Este capítulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast.

27:47 Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección, Roberto Pombo. Asesor editorial, Daniel Sanperro Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Postproducción de audio, Iván Ayala.