¿Cuándo habrá un nuevo Egan Bernal?

No hay duda de que en Colombia los ciclistas se dan silvestres, somos cuna de campeones pero ¿alcanza con el talento para seguir siendo potencia?, ¿hay un hueco generacional de ciclistas?, ¿cuándo tendremos un nuevo Egan Bernal?
Para este capítulo hablamos con el periodista y cronista de ciclismo, Matt Rendell; con el exciclista y comentarista Víctor Hugo Peña; con Jairo Cháves, director de la Fundación Esteban Cháves. También hablamos con Joxean Fernandez Matxin, team manager del UAE TEAM EMIRATES.
Soy Roberto Pombo, y estas son mis preguntas. Un programa de prisa media hecho posible por KFAM inspirando sonrisas. No hay duda de que en Colombia los ciclistas se dan silvestres. Somos cuna de campeones, pero alcanza con el talento para seguir siendo potencia. Hay un hueco generacional de ciclistas. Cuándo tendremos un nuevo ega en Vernal para este capÃtulo. Hablamos con el periodista y cronista de ciclismo Matt Rendell, con el exciclista y comentarista Victor Hugo Peña, con Jairo Chávez, director de la Fundación Esteban Chávez. También hablamos con Joshian Fernández MachÃn, tim Manager del u A, Tim Emirates soy Roberto Pombo. Bienvenidos a mis preguntas. Hace unas semanas so recibir la visita de un amigo español que nunca habÃa venido a Colombia. Pocos dÃas después de su llegada, lo acompañé al aeropuerto donde debÃa tomar un vuelo hacia MedellÃn, que serÃa a las siete de la mañana, por lo que debÃamos irnos al aeropuerto bastante temprano. En el camino hacia el aeropuerto Emilio, mi amigo perdió el sueño al ver la cantidad de gente en las calles, en el transporte público tan temprano, cuando todavÃa estaba oscuro. Se sorprendió y entendió aquello de que somos un paÃs cafetero por excelencia. Ya sé a dónde va tanta cafeÃna, me dijo. Pero especialmente le sorprendió ver los buses de transporte escolar en los que las ventanas están adornadas con niños dormidos, con sus cabecitas apoyadas en los cristales, mientras a duras penas amanece le pareció escandaloso y yo lo apoyé. Creo que es una tortura y asà somos un pueblo que madruga desde muy temprano buses repletos de gente que durmió poco y se despertó antes de que saliera al sol, a dejar listo el almuerzo, a alistar a los muchachos para el colegio, para salir a una extenuante jornada que termina después de que el sol cae por lo menos en Bogotá, esta ciudad de clima greste. Las madrugadas también son el momento en el que el paisaje se llena de cientos o miles de personas en bicicletas, en las ciclorrutas en la espalda, llevan bolsos con su almuerzo o con sus herramientas de trabajo. Esta dinámica está atravesada por pobreza y por desigualdad, que obrÃa gran parte de los colombianos a trabajar antes de que amanezca y después de Catardece. Pero ese sacrificio obrigado ya es parte importante de nuestro vivir, aunque algunos no necesitamos hacerlo. Sin ese sentimiento de lucha permanente, sin esa abnegación, las historias no serÃan lo épicas que son, porque nuestra historia, la de los colombianos, está atravesada por esfuerzos y sacrificios que parecen sacados de cuentos de héroes. Todo ese ha sido siempre un gran esfuerzo o un sacrificio titánico, desde las luchas independentistas hasta los triunfos más pequeños y personales. Debe ser cuestión de esa tradición judeocristiana que está tan presente siempre por más ateo agnóstico, y budiste que no sea esa tradición del esfuerzo está muy viva, especialmente en nuestra ética, en lo más profundo de nuestro ser el sacrificio hace parte de una promesa de triunfo futuro de salvación entre más nos cueste. Algo mejor será el premio. Dudamos de lo que se consigue fácil. En tantos años que llevo como periodista, reportando el dÃa a dÃa del paÃs, creo que hemos usado la resiliencia como una excusa para sentir que conseguiremos, como paÃs y como individuos, un futuro brillante en algún momento, en parte también por eso creo que somos una cultura obsesionada con el trabajo. Pienso en las historias de arrieros que cruzaron la vastedad de las cordilleras para establecerse entre ellas y en los valles. El sufrimiento nos ha servido de consuelo durante toda la historia. En surcos de dolores. El bien germina ya dice nuestro himno nacional y creo que pocas veces nos hemos visto también retratados en un sÃmbolo patrio y para no alejarme mucho media la tarea de seguir buscando en las once estrofas del himno y están casi todas llenas de palabras y frases como los que sufran bendicen su pasión o de cartagena. La abnegación es mucha y asà hemos crecido como patria, celebrando el hecho de madrugar, aunque no sea necesario, como nuestra virtud máxima. El trabajo dignifica o al que madruga Dios le ayuda, tienen más sentido en nuestro escudo que libertad y orden. Quizá por eso hemos hecho de un deporte salvaje, nuestro deporte nacional el ciclismo. Antes de que muchos peguen el grito en el cielo. Lo voy a decir claro. Nuestro deporte nacional no es el fútbol. Es el ciclismo. Desde donde se mire en tÃtulos, en antigüedad o en talento. Pero, como venÃa diciendo, creo que es por ese espÃritu de sacrificio que hemos tenido las glorias de las que podemos alardear. Lucho Herrera, el Zipaforero, cuchiche RodrÃguez, Daido, Quintana Egan Bernard, por citar solo unos pocos. Pero es que estas glorias han sido glorias a pesar de y no por ser colombianos. El periodista británico matt Rendel hace un sÃmil más preciso o de or cuando dice en su libro los reyes de la montaña, que los rostros de los ciclistas trepando una montaña, nos recuerdan la pasión de Cristo en la Cruz. AhÃ, en esa comparación se puede encerrar gran parte de lo que somos como colombianos, sufrimiento, pasión y ciclismo. Por eso la combinación es tan ganadora. Si usted no es fanático del ciclismo, debe saber que este deporte, tal y como se puede ver hoy en dÃa, es sólo una fracción de cómo nació o de cómo era. En un principio, por poner un ejemplo, el tour de Francia era una competición más cercana a una odisea para sobrevivir que a un paseo por la campiña francesa. Y no es que hoy en dÃa sea un paseo. Pero en sus primeras versiones y hasta hace algunas décadas, los recorridos podÃan llegar hasta cuatrocientos kilómetros al dÃa, algo asà como la distancia que hay entre Bogotá y Bucaramanga, en carreteras que no tienen nada que ver con las que hay hoy en dÃa cubiertas de adoquines. En el mejor de los casos. En total, el tour tenÃa una distancia de dos mil cuatrocientos veintiocho kilómetros. Ni hablemos de lo nuros avances tecnológicos de principios del siglo XX en los que las bicicletas estaban hechas de hierro, que podÃan llegar a pesar unos dieciséis kilos más del doble de lo que pesan ahora y de una sola velocidad. Y si a un competidor se le pinchaba una llanta, debÃa buscar un lugar para repararla en el camino Y en lugar del conveniente hel con calorÃas que consumen los ciclistas hoy en dÃa, debÃan parar para comer pan, vino y embutidos para no morir o caer desmayados en ese recorrido tortuoso. Más que ciclistas eran unos gladiadores que debÃan luchar contra las adversidades de la naturaleza para darles un ejemplo de las condiciones extremas en las que se competÃa. Está el caso del ciclista británico Tom Simpson, pero la crónica cuarenta pedaladas de anders aguirre cuenta mejor lo que pasó a Oro comillas, crujes de sufrimiento y caes de la bici. Tom Simpson aún no has entrado en coma la montaña. Te está matando con paciencia. Alguien te levanta del suelo y vuelves a estar encima del sillÃn inconsciente, pero le da i como un robot a tu vida. Sólo le quedan cuarenta pedaladas y ni siquiera te das cuenta cierro comillas. El trece de julio de mil novecientos sesenta y siete, subiendo el mont venton y a poco de llegar a la meta, el ciclista murió. La autopsia indicó que una mezcla explosiva de anfetaminas de alcohol le habÃa provocado un colapso cardÃaco. Para ese momento, el uso de esas sustancias no era una rareza para aguantar las extemantes jornadas, una verdadera salvajada. Y aunque pasaron casi cincuenta años para que en Colombia tuviéramos nuestra propia carrera, la vuelta a Colombia, ya éramos un paÃs de escarabajos, incluso antes de saberlo, para la primera mitad del siglo XX, cuando recién llegaron las primeras bicicletas desde Europa, más o menos por la década de los años treinta, eran un lujo de algunas familias adineradas de Antioqueao Bogotá, pero con el paso del tiempo, más o menos por los años sesenta, las bicicletas comenzaron a popularizarse y la llegada de la fábrica monarc a Cali hizo que sus precios fueran más accesibles para todo el mundo en comparación con los carros que todavÃa eran de acceso a unos pocos y asà comenzó nuestra cultura de escaladores. Los campesinos empezaron a usarla para mover sus cosechas en el campo. Fuimos una fábrica de ciclistas de montañas sin querer hombres con una fuerza sobrehumana que todos los dÃas transportaban costales de papa y cebolla en carreteras destapadas. Asà comenzó una tradición campesina de este deporte que todavÃa trasciende hasta nuestros dÃas. La mayorÃa de nuestros ciclistas son campesinos o hijos y campesinos criados con una dieta de arepa o de panela y bocadillo. Parte del paisaje de las carreteras del paÃs. Junto con las montañas, los árboles y los pedagues. Son los ciclistas en las lomas, ya sea por deporte o por transportar alimentos siempre están ahà y todo esto ha sido una bendición hasta cierto momento, aunque luego se quedó corta. Pero más allá del uso de la bicicleta en el campo, las ciudades también las han adoptado y con mucho éxito. Según una encuesta de la empresa francesa IPSOS hecha el año pasado, un treinta y siete por ciento de los colombianos usa la bicicleta al menos una vez por semana y para un dieciséis por ciento representa su principal medio de transporte para una distancia de aproximadamente dos kilómetros. Un diecisiete por ciento de los encuestados dijo que la bicicleta es un medio de transporte para ir al trabajo, a estudiar y sólo un treinta y seis por ciento tiene bicicleta personal. Colombia es el paÃs que tiene la cuarta mayor proporción de personas que usa la bicicleta para ejercitarse treinta y tres por ciento. Según la SecretarÃa de movilidad de Bogotá. En la ciudad y alrededor de un vilón ochocientas mil bicicletas registradas. Se estima que a diario se movilizan uno coma dos millones de personas y para febrero de este año habÃa seiscientos ocho kilómetros de ciclo rutas permanentes y cinco kilómetros de ciclo rutas temporales. Las cifras y la historia nos han demostrado que aquà los ciclistas se dan silvestres en el campo y en la ciudad. Tenemos un talento casi innato para subir montañas o cubrir grandes distancias pedaleando, pero será suficiente con el talento para seguir produciendo campeones de ciclismo la década del setenta trajo la primera ola de ciclistas colombianos que triunfaron en el extranjero. En el setenta y uno, MartÃn Emilio cochiche RodrÃguez fue el primer ciclista colombiano en ganar una competencia en Europa y el primero en disputar el tour en mil novecientos setenta y cinco y el Apodo de los Escarabajos comenzó a conocerse por fuera del paÃs esa especie de escaladores natos que trepaban los Pirineos y rosapes como si fuera un cerro con facilidad sin perder la compostura. Solo ocho años después, competidores colombianos volvieron a disputar el tour en mil novecientos ochenta y tres, y fue cuando el ciclista francés Jackanktil dijo su famosa frase Si vuelven serán terribles y no le faltó razón. En mil novecientos ochenta y cuatro, Luccio Herrera ganó la etapa del alb de West, la primera para Colombia y en la versión del ochenta y cinco repitió en la etapa entre Pontalié y Morcina Borias, pero fue en la etapa entre otran y sante tiene el dÃa en que vivimos en vivo y en directo una de las épicas deportivas más grandes del paÃs. Era un sábado a media mañana en Colombia. Lucho llevaba a la camiseta blanca de pepas rojas, esa insignia que indicaba que era el mejor escalador de un momento a otro. Después de un descenso, las cámaras simplemente mostraron a lucho con la cara cruzada por una lÃnea de sangre que salÃa de su cien izquierda hasta el mentón. Luego nos enterarÃamos de que esquivando una mancha de aceite en el pavimento tocó la orilla de la carretera y se cayó la imagen de la que estábamos pegados. Los colombianos nos mostraba a lucho con la cara roja, pedaleando como si le estuviera corriendo a la muerte. TenÃa un gesto duro, mirando fijo hacia adelante. Iba pedaleando solo. Finalmente lucho, le sacó ventaja y se le escapó al histórico Bernarino, ganador de diez grandes vueltas, y le ganó la etapa coraje, sufrimiento y sacrificio. La descripción de un héroe se mereza la piel de solo recordar ese momento. La década de los ochenta fue brillante para el ciclismo nacional. Grandes ciclistas colombianos pasaron desde o capos de sus equipos en Colombia hacer gregarios de lujo en equipos europeos, como el caso de Condorito Corredor Patrocinio Jiménez, que se fueron al equipo español teca. También en el ochenta y cinco, Fabio Parra se estrenarÃa con triunfo en la tapa de las de Mercourt y en mil novecientos ochenta y siete llegarÃa el culmen de esta generación. Carlos Emiro Gutiérrez, Omar Hernández y Francisco RodrÃguez ganan etapas de la vuelta a España y lucho vuelve a ser protagonista al ganar esta carrera con el equipo Café de Colombia Barta. Un año después, en mil novecientos ochenta y ocho, Fabio Parra ocupó el tercer lugar del Tour de Francia, y eso serÃa el fin de una generación dorada. Tuvieron que pasar veinticinco años para volver a ver a un ciclista colombiano en el podio de una de las grandes carreras. Mientras tanto, hubo un par de victorias en etapas y un Campeonato Mundial de contrarreloj en dos mil dos. Pero apareció por dos décadas y media que el hecho de ser ciclistas natus que se alimentan de panera, bocadio y mazamorra y que suben las montañas con multis de pas no fue suficiente. En dos mil doce comenzaron las pistas de que habÃa una nueva bola de ciclistas colombianos a punto de estallar en los Juegos OlÃmpicos de Londres. Rigoberto Urán ganó medalla de plata en la prueba de ciclismo de ruta, perdiendo el oro en los últimos metros por mirar atrás para ver dónde venÃa su rival Alexander Vino Kurov. Y fue en dos mil trece cuando el nombre de Nairo Quintana nos hizo sentir escarabajos de nuevo ya lo conocÃamos. En dos mil diez habÃa ganado el Tour del Porvenir, en dos mil doce la Ruta del Sur y en dos mil trece la vuelta al PaÃs Vasco, pero fue el veinte de julio que esa promesa se hizo realidad. Los simbolismos fueron exagerados. Un colombiano volvió a subirse en un poyo después de un cuarto de siglo en el Tour de Francia, el dÃa de la Independencia. No fue fácil. También tuvo que ser otra épica, otra batalla sufrida, como lo esto en Colombia. La etapa veinte del tour, la penúltima era entre Anesà y Semnósh, una etapa de montaña de ciento veinticinco kilómetros a ella. Nairo llegó tercero en la clasificación general a treinta y dos segundos de Alberto Contador y a cinco minutos treinta y dos de Chris form Llevaba el mayo blanco, que lo certificaba como el mejor ciclista joven. Hacia el final de la etapa quedaban solo tres gleadores JoaquÃn Purito RodrÃguez, Christ Frum y un joven de veintitrés años entrenados las carreteras de cómbita Boyacá, que medÃa un metro con sesenta y siete centÃmetros. Nairo querÃa desbancar a contador del segundo lugar de arrebatarle la camiseta de Pepa Rojas, que alguna vez luch herrera marcó de sangre. Faltaba sólo un kilómetro para llegar a la meta y el ciclista Chris Frum, un británico de uno con ochenta y siete de altura y que era el lÃder, lanzó un ataque explosivo. Pero, asà como fue explosivo, fue corto. Las piernas del británico flaquearon ante la empinada montaña y Nairo contraatacó, se paró en los pedales. Nairo se fue y subió a la montaña como si estuviera entrenando en los dos mil ochocientos veinticinco metros sobre el nivel del mar de Cóvita. Nairu quedarÃa según do a cuatro minutos y veinte segundos de frum. De asà nacerÃa una nueva generación de escarabajos. La última que conocemos el año siguiente fue Genial. Nairo Quintana fue campeón y Rigoberto Urán subcampeón del Giro de Italia. Dos colombianos en el podio. La promesa hecha en los ochenta se hacÃa realidad. En dos mil dieciséis, Esteban Chávez ocupó el segundo y tercer lugar en el Giro de Italia y en la vuelta a España, respectivamente. En dos mil diecisiete, Rigoberto Urán fue segundo en el Tour de Francia detrás de frum otra vez segundos y en dos mil diecinueve volverÃamos a otro pico alto en la historia del deporte nacional de nuevo en Francia y sà adivinaron. Tampoco fue fácil. La historia vuelve a ser heroica. Era la antepenúltima etapa entre Sant Jean de Morien hasta alcohol Dicerán, ochenta y nueve kilómetros de alta montaña a más de un mil setecientos metros de altura. El lÃder era el francés Julián Ara Philip, seguido de un ciclista que llevaba la camiseta blanca del mejor joven egan Bernal. Ese veinticinco de julio, egan aceleró en la subida de la montaña. Se escapó en dirección al cielo y no hubo ningún otro ciclista que pudiera detenerlo o al menos alcanzarlo. En su carrera hacia la cima en la bajada, el británico simoun Jates logró alcanzarlo, pero un carro rojo de la caravana del tour se hizo a su lado para comunicarles que en Tiñez habÃa un deslizamiento de lodo nieve y piedras y que la carrera se terminaba y los tiempos se tomarÃan en Coolder y serán. Y el tiempo acumulado por Egan en esa etapa frente a la Philip lo recubrirÃa con la camiseta Amarilla que se trabajó a Colombia por primera vez. Dos años más adelante llegó la cúspide del ciclismo colombiano. Otra vez Egan, pero esta vez en el Giro de Italia, desde la novena etapa, ocupó el puesto de lÃder y no lo soltó. HabÃamos tocado el cielo con las manos, pero tal parece que nos pasó lo que ahÃcaro volamos demasiado cerca del sol. Pocos meses después, Egan furrió un accidente en un entrenamiento en la carretera de Bogotá Tunja y tuvo fracturas de piernas y rótula. Desde entonces parece que el ciclismo colombiano ha entrado en un nuevo paréntesis. Hay varios motivos para afirmar eso. La revista Highsicling con frecuencia hace una lista de ciclistas jóvenes para vigilar, en la que los nombres de colombianos aparecen con normalidad. Sin embargo, parece que ya no es tan normal. Por otra parte, distintos observadores que antes venÃan a Colombia en busca de talentos jóvenes ahora prefieren ir a paÃses como Holanda Dinamarca, en donde las escuelas de ciclismo tienen mayor apoyo público y privado y en donde estos jóvenes atletas, además de tener aptitudes fÃsicas, ya tienen una preparación mental e incluso alimenticia que en Colombia aparece y que no hemos logrado. El Tour del Avenir es otro indicativo. Esta competencia es una especie de tour de Francia para ciclistas sub veintitrés, en el que se tiene el panorama de lo que serán las estrellas de este deporte. Ese turnlo han ganado Superman López, Nairo Quintana, Esteban Chávez y Egan Bernal. Es una competencia a la que Colombia es in vi a dar frecuentemente. Sin embargo, desde dos mil diecisiete el equipo nacional no es invitado y apenas este año volverá. Hay una brecha generacional en el ciclismo colombiano que se requiere para tener otro cegan nairo O Rigoberto. Le hago la pregunta al periodista Matt Brendel. En la generación de Nairo Rigo, Esteban Egra, Ãngel y los demás de esa generación de Oro crearon un medio ambiente que permitió formar y salir esos grandes talentos. Ahora, en el mundo desarrollado del mundo mucho más rico del mundo en desarrollo. En los estudios han avanzado muchos en años recientes y la disponibilidad de la sabidurÃa deportiva es muy alta para el lector, el estudiante, también el cónsul unidor. En esos paÃses donde hay los medios para comprar la tecnologÃa que está transformando el deporte, entonces lo que hace falta a Colombia para superar la brecha generacional actual es inversión, es ciencia, es colaboración, es sabidurÃa y tecnologÃa, y eso implica una transformación absoluta a nivel institucional del ciclismo colombiano. La historia de los equipos de ciclismo en Colombia es otra. A lo largo de la historia del ciclismo colombiano. Ha habido varios equipos nacionales, algunos con más triunfos que otros, pero ninguno parece sostenerse y dar la pelea a equipos europeos. En la écada del ochenta, el equipo pilas Barta propiedad de una empresa de baterÃas, comenzó a dar frutos a él. PertenecÃan Patrocino Jiménez cuando fue segundo en la monte y fue tercero en algunas etapas de la vuelta a España en mil novecientos ochenta y tres. También Lucho Herrera lo comandó en el ochenta y cuatro cuando ganó el épico ascenso al Alpe de wuz. Un año después vino el equipo Café de Colombia y desde entonces los patrocinadores y el nombre del equipo han cambiado con frecuencia. Equipo Manzana Apostobón, equipo Colombia Espasión, que en un principio fue un equipo continental, pero en dos mil once consiguió su licencia pro continental y tuvo la posibilidad de disputar competencias del circuito World Tour como el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España, pero esto no pasó y sólo consiguió llegar a la vuelta a Cataluña. Ese mismo año, con el deportes uno de los principales patrocinadores, se retiró del equipo y creó otro de categorÃa continental profesional, el KM Colombia, que en dos mil trece fue invitado a correr el Giro de Italia y en la clasificación de los jóvenes, Darwin a Tapuma ocupó el cuarto lugar, pero en dos mil quince el equipo tuvo malos resultados. Hubo retrasos en el pago de Salaha y el equipo terminó por disolverse inmediatamente. Volvió el equipo Manzana Postobón. Por el veinticuatro de mayo de dos mil diecinueve anunció su retiro del circuito ciclÃstico internacional, después de que confirmaron que dos de sus corredores dieron positivo en dope por sustancias prohibidas. Han sido mucho los equipos que han ido y venido. Se me quedaron por fuera el equipo cuatrocientos setenta y dos y quizás otros todos con diferentes logros y errores, pero ninguno parece volver a tener la fuerza para competir con los grandes equipos europeos. Si hay tanto talento que se da, naturalmente, por qué los grandes patrocinios no logran consolidarse en el paÃs. Le hago esta pregunta arexciclista y comentarista. Victor Hugo Peña. Esto me dice yo. Lo que creo es que tenemos que cambiar primero que todo la idea del ciclismo, ese antiguo de épico de sufrimiento y coraje y berraquera digamos que también, pero primero hay que hacer una búsqueda de talentos Y esa búsqueda de talentos cuesta mucho dinero. Y ahà tiene que haber una mezcla de empresa privada y Estado, Y esa búsqueda de talento luego tiene que ser trabajada por entrenadores colombianos, médicos, nutricionistas, psicólogos que sé que existen en Colombia, que sé que tienen el conocimiento y pueden aportar mucho a esa búsqueda de ese nuevo ciclismo. Los diamantes están, están brutos, los diamantes. Ahora hay que pulirlos, pero pulirlos con el conocimiento, la ciencia, la tecnologÃa, los nuevos adelantos de entrenamiento y mecánica de ciclismo. Eso no puede ser ya a gritos y a solamente sueños de esos de con los que crecimos los de antes. Qué está pasando entonces con el ciclismo colombiano. Pareciera que muchos factores no han ayudado a que podamos tener un éxito más frecuente y regular en las competencias. Uno de ellos, como ya habrá sospechado, es el gubernamental. Según Jorge Mauricio Vargas, presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo de Eurocomillas, este año el Ministerio nos apoyó con nueve mil millones de pesos en un convenio para el ciclo OlÃmpico y los principales eventos como la Vuelta a la Juventud, Vuelta a Colombia, además de los campeonatos mundiales Pista, Ruta, BMX, Freestyle ciero Comillas. Sin embargo, al hablar con ciclistas y sus familiares, ninguno se ha sentido verdaderamente apoyado. El mismo riguberto Urán. Hace sólo unas semanas, desde el Tour de Francia, hizo un llamado claro de lo que se requiere para superar este valle. Bueno, yo creo que una de las cosas más importantes en la inversión del Gobierno que puedan los muchachos venir aquà a Europa, porque cuando uno está en Europa, pues se da cuenta el nivel que está desde. Pero estamos hablando desde categorÃas inferior, estoy hablando desde los juveniles, incluso hasta los espejieles, que puedan venir a Europa, donde está el nivel. Ahà donde está. Hay muchas cosas que hay que replantear, hacer, hacer carreras en Colombia más técnicas, pero yo creo que hay que iniciar desde prácticamente, desde muy niños, desde muy niños, yo estoy hablando desde los trece años, un proceso de educación, de alimentación, de cuidarse prácticamente de una cultura muy para, muy muy profesional. Jairo Chávez papá del ciclista Esteban Chávez y cofundador y director general de la Fundación, Esteban Chávez ha hecho varios intentos para encontrar patrocinadores para jóvenes ciclistas que apoyan desde su fundación. Aunque hacen un gran trabajo, el apoyo económico es escaso desde la empresa privada hasta la inversión pública. Por qué, si tenemos tantos talentos, es tan difÃcil de encontrar apoyo económico para ellos. Le traslado a esta pregunta al mismo Hiro Chávez. Efectivamente, es muy complicado conseguir apoyo para los chicos talentosos, pues porque en nuestro somos un paÃs mediático en donde queremos ya todo hecho construido. No le apostamos a nada a construir. No creemos en los procesos. Pensamos que todo llega decaÃdo del cielo. Entonces ya la gente solamente quiere apostarle a los ciclistas que ya son famosos, a los que tienen rating, a los que pueden vender y son comercialmente ya una vitrina. Pero muy pocos o muy pocas empresas son los que le apuestan al inicio, a la base, a donde está todo toda la parte más importante del deporte. Muy pocas personas le apuestan y ya todos quieren al ciclista hecho famoso y ya montarse en todos al bus de la victoria Y ya está. Eso es lo que sucede con nuestros deportistas. Otro factor que nos está dejando rezagados en comparación a otros paÃses es la tecnologÃa. Mientras en paÃses como Dinamarca, Inglaterra y Holanda, el uso de avances tecnológicos para el entrenamiento de jóvenes ciclistas es la regla. En Colombia todavÃa nos confiamos únicamente del talento y los métodos de entrenamiento y preparación se quedaron en el siglo XX, esto incluyendo asesorÃas en alimentaciones psicológicas. Estas herramientas son bastante costosas y parece que nadie está dispuesto a pagarlas. Entonces, los diamantes en bruto que se dan en el paÃs no tienen quien los pula y parece que ningún casa talento es o scouter internacional está dispuesto a llevar un talentoso jovencilista colombiano con los gastos que esto significa si puede lograr lo mismo con un joven de su paÃs, quizá menos talentoso, pero con las herramientas tecnológicas para triunfar que tuvo la generación de ciclistas colombianos como la de Egan y Nairu, que no tenga la de ahora le hago la pregunta a Joshian Fernandez Machine, Tim Manager del U, a Tim Emerage. Yo creo que quizás cuando e gan nairo Rigo, todos estos corredores, cuando llegan a Europa, tienen que hacerse un hueco o luchan por hacerse un hueco, por hacer un juego con su propio equipo, por hacerse un hueco con el ciquismo internacional, por ser alguien importante e imprescindible sea en los equipos, en el calendario internacional. Y yo creo que la nueva generación, lo que interpreto es que muchos de los casos, por el hecho de ser colombiano, creen que tienen puertas abiertas. No y al final, independientemente de la nacionalidad que tengas, tienes que generarte tu propia puerta a tu propio trabajo, tu propio espacio, propia, sobre todo credibilidad deportiva. No creo que es lo más importante, porque en muchos casos sà que que ha habido una fiebre de que prácticamente todo el mundo querÃa tener corredores colombianos. Entonces se está acogiendo a quizás más de los que en ese momento tenÃan resultados como para estar en un nivel de wold tour. Creo que quizás esa pueda ser la mayor de las explicaciones. Creo que haya respecto a por qué ahora mismo esta generación no está teniendo tan buenos resultados como la época de nairo de Jodega. El ciclismo sigue representándonos como colombianos. Sigue siendo nuestro deporte insignia, precisamente porque ha sido una historia de luchas, de odiseas, de fracasos y victorias. Ojalá, nuestra historia y la de ciclismo nacional deje de estar llena de tantos sacrificios y esfuerzos desmedidos. Me gustarÃa que los próximos egano Nairu no tengan que atravesar por historias de sufrimiento para poder convertirse en héroes También como paÃs que hay metro, ha gotado los grandes proyectos, no tenga que ver convertirse en odiseas de décadas o siglos llenos de abnegación y dolor. Soy Roberto Pombo y este fue el capÃtulo cuarenta y ocho de mis preguntas. Nos vemos en un próximo capÃtulo a partir de este momento. Este capÃtulo de mis preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a Kafam, inspirando sonrisas en la dirección Roberto Pombo, asesor editorial Daniel Sampero Espina investigación y entrevistas Johnny RodrÃguez, Producción de Campo Marcela Sarrazar, Dirección de sonido y postproducción Daniel Murcia. Edición de sonido Carlos Bernal