¿Cuáles son los límites de la memoria humana?
Hoy guardamos fuera de la cabeza los teléfonos, las direcciones, las fechas y hasta las respuestas, que ahora nos entrega una inteligencia artificial. ¿Tiene un tope lo que un cerebro puede recordar? ¿Estamos perdiendo la memoria gracias a la tecnología?
Para este capítulo hablamos con Para este capítulo hablamos con Juanita Alarcón, médica psiquiatra y psicoterapeuta; con el médico y doctor en neurociencias Luis Guillermo Duque; con la neurocientífica, Lady Ladino; con el neurocirujano, kemel Ghotme; y con Élkin García-Cifuentes, especialista en neurología cognitiva.
0:06 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, una caja llena de oportunidades para trabajadores, empresarios y emprendedores. CAFAM, una caja llena. Hoy guardamos fuera de la cabeza los teléfonos, las direcciones, las fechas y hasta las respuestas que ahora nos entrega una inteligencia artificial. Tiene un tope lo que un cerebro puede recordar¿ Estamos perdiendo la memoria gracias a la tecnologÃa? Para este capÃtulo hablamos con Juanita Alarcón, médica psiquiatra y psicoterapeuta, con el médico y doctor en neurociencias Luis Guillermo Duque, con la neurocientÃfica Leidy Ladino, con el neurocirujano Kemel Gottme y con Elkin GarcÃa Cifuentes, especialista en neurologÃa cognitiva. Soy Roberto Pombo y este es el capÃtulo 212 de Mis Preguntas. Bienvenidos.
1:05 Quisiera comenzar este capÃtulo proponiéndoles un ejercicio. Dejen el celular boca abajo y cuenten cuántos números de teléfono se saben de memoria. El de su pareja, el de su hijo, el de su trabajo, el de su mamá o el de su mejor amigo. No cuenta el suyo propio, por supuesto. Yo hice esa prueba esta semana y el resultado fue uno solo. Y para colmo, ese único número es el teléfono de la casa donde crecÃ, una lÃnea que lleva décadas desconectada. El de mi esposa, con quien hablo todos los dÃas, tuve que buscarlo. Recuerdo solo un número que ya nadie contesta y dejé de usar hace muchÃsimos años y sin embargo olvidé el de la persona con la que vivo hace varias décadas. Sospecho que a muchos de ustedes la cuenta les dio algo parecido. Hace 30 años yo me sabÃa por lo menos una docena, además de cumpleaños, direcciones, la placa del carro de mi papá, los cumpleaños, los números de teléfono y las direcciones por decir algo. ahora ocupan espacio en una memoria externa, la del celular.¿ Y adivinen qué? Ya los griegos habÃan discutido este problema, incluso antes de que existieran los celulares, las memorias o los bancos de datos. Hace casi 2.400 años, Platón dejó en el Fedro uno de los diálogos, una discusión sobre lo que le pasa a la memoria si uno la confÃa a algo externo. Sócrates cuenta... que en Naucratis, en Egipto, vivÃa un dios antiguo llamado Teut, el de Ibis, a quien se le atribuÃa la invención de las letras. Teut
2:38 fue hasta Tebas a mostrar sus inventos a Tamos, rey de todo Egipto, que preguntaba para qué servÃa a cada uno y los iba elogiando o censurando. Al llegar a las letras, el dios las presentó como un fármaco de la memoria y de la sabidurÃa que harÃa a los egipcios más sabios y más memoriosos. Tammuz le respondió que las letras iban a producir olvido en quienes las aprendieran porque iban a descuidar la memoria y llegarÃan al conocimiento desde afuera, a través de caracteres ajenos. Para el rey, Teut habÃa inventado un recordatorio, pero paradójicamente la advertencia de Tammuz contra la escritura nos llegó porque Platón la escribió.
3:20 Según Tammuz, los egipcios iban a dejar en las letras lo que antes cargaban en la cabeza, asà como dejamos los números de teléfono en una lista de contactos. Entre las letras y el celular pasaron la imprenta, la agenda, el buscador de internet, el GPS y hace muy poco llegaron las máquinas que redactan y resumen por nosotros, o sea, la inteligencia artificial. A mà me parece que con cada una vuelve la pregunta de TAMUS. La memoria es la capacidad de guardar lo que vivimos y aprendemos y de traerlo de vuelta cuando hace falta para el cerebro Según explica el Instituto del Cerebro de la Universidad de Queensland en Australia, recordar es volver a activar un grupo de neuronas unidas por conexiones que la experiencia fue reforzando. Queda por saber cuánto cabe ahà dentro y si lo que entregamos a las letras, al celular o a una inteligencia artificial libera espacio para otras cosas o nos deja sin práctica.
4:21 delegarle la memoria de ciertos datos, elementos externos,¿ de verdad puede ayudar al deterioro de la memoria? Esto me explicó el médico y doctor en neurociencias Luis Guillermo Duque. La realidad es que no. Nosotros que tengamos que delegarle, por ejemplo, a una calculadora que nos haga cálculos complejos, eso no nos está produciendo ningún daño en la función cerebral, pero sà produce modificaciones en la organización funcional y produce cambios en la eficiencia con la cual consolidamos los recuerdos. Entonces, en conclusión, delegarle a elementos externos Va a producir cambios primero en la memoria transactiva, que es que el cerebro ya no almacena de manera directa los datos, pero sà tiene datos de cómo llegar a esa información y dónde la puede encontrar. El segundo cambio que se genera en el cerebro es que delegar esas tareas en objetos o en inteligencia artificial o en aparatos significa que hay cambios en lo que se conoce como memoria de trabajo. Y esos cambios en la memoria de trabajo es que a uno se le generan cambios en cómo redirigir los procesos dentro del cerebro para poder recordar dónde o cómo puede acceder a esos recuerdos previos. Entonces,¿ cuál es el riesgo real?
5:51 Dificultades en que dejamos de practicar el esfuerzo de recuperación. El principal ejemplo es que ya prácticamente no recordamos el teléfono de nadie porque el celular, por ejemplo, marca los números. Usted no se acuerda del número telefónico de nadie porque el celular lo hace de manera automática. En ese caso, si estamos haciendo cambios, reemplazando la forma en que guardábamos los recuerdos y ahora lo que estamos haciendo es recordando dónde es que podemos encontrar esos recuerdos. Como les decÃa, para el cerebro recordar es volver a activar un grupo de neuronas. Para que se hagan una idea...
6:35 En un cerebro humano hay mil veces más conexiones entre neuronas que estrellas en la VÃa Láctea, y los recuerdos se guardan cambiando esas conexiones. Las que más se usan se fortalecen y las que se quedan quietas se debilitan hasta que pueden desaparecer. Piense en la palabra casa. A los cinco años usted seguramente se imaginaba un dibujo de una casita con dos ventanas, una puerta y techo con tejas. Hoy lo más probable es que vea su propia casa. Aunque la palabra es la misma, el grupo de neuronas que responden es otro, porque décadas de experiencia cambiaron las conexiones. Hace más de 100 años se propuso que cada recuerdo quede en un grupo de neuronas, al que se le dio el nombre de engrama. En 2012, el laboratorio Susumu Tonegawa, un biólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts que ya tenÃa un Nobel por sus trabajos sobre el sistema inmune, Lo puso a prueba con ratones. Los investigadores le dieron a un ratón una pequeña descarga en la pata. Identificaron las neuronas que se activaron con el susto y le marcaron para poder encenderlas después con luz. Más tarde encendieron solo esas neuronas y el animal se quedó paralizado, igual que si hubiera vuelto al lugar de la descarga. En 2017, el mismo laboratorio les provocó amnesia a unos ratones y encontró que el recuerdo seguÃa guardado, porque con la luz aparecÃa, aunque el animal ya no pudiera llegar a él por
8:06 su cuenta. De manera que guardar un recuerdo y poder recuperarlo son dos cosas muy distintas. Mientras dormimos, el cerebro repasa lo que vivió en el dÃa. Matthew Wilson, otro investigador del MIT, registró las neuronas de una rata humana que buscaba pedazos de chocolate en los dos extremos de una pista. Con la rata ya dormida, las mismas neuronas volvieron a encenderse en el mismo orden 20 veces más rápido. El repaso sale del hipocampo, una estructura del cerebro clave para la memoria que durante el sueño profundo le va indicando a la corteza cerebral lo que hay que conservar y solo ocurre mientras dormimos. De manera que recortar el sueño le quita al cerebro el momento de guardarlo aprendido.
8:53 Mejor dicho, guardamos el pasado para usarlo después. En 2010, tres psicólogos pusieron a 224 universitarios a calificar la misma lista de 30 objetos, entre ellos una carpa, una linterna, un televisor y una aspiradora. Repartidos en cuatro grupos, a uno le pidieron recordar un campamento al que hubiera ido y a otro planear uno. Después, sin aviso, todos tuvieron que escribir las palabras que recordaban Y los que habÃan planeado el paseo recordaron más que cualquier otro grupo. Los autores proponen que una de las funciones más importantes de la memoria es guardar el pasado para planear el futuro.
9:36 Y aunque la analogÃa es tentadora y la usamos con mucha frecuencia, el cerebro está lejos de funcionar como un disco duro o un álbum de recortes. El artÃculo de MIT que cité hace unos minutos muestra que un disco duro devuelve el archivo tal como lo recibió. El cerebro evalúa lo que guarda, arma con eso un modelo de cómo funciona el mundo y lo va corrigiendo con cada experiencia nueva. Matthew Wilson, el investigador de las ratas dormidas, dice que a una inteligencia artificial como ChatGPT se le vacÃa toda la información de una vez, mientras que en un ser vivo cada experiencia se va incorporando a un modelo que ya venÃa armado. Por eso, Según el mismo artÃculo, quien ha comido en muchos restaurantes sabe moverse en uno que pisa por primera vez y hasta puede imaginar la próxima celebración. Incluso, quizás el recuerdo o la opinión que tenÃa antes de un restaurante cambia al visitar uno nuevo.
10:35 Busqué a Elkin GarcÃa Cifuentes, especialista en NeurologÃa Cognitiva del Hospital Universitario San Ignacio y le pregunté¿ Cómo decide el cerebro qué guardar y qué dejar ir? Lo primero es entender que el cerebro no funciona como un disco duro que guarda todo lo que vivimos. La memoria es un proceso activo. Nuestro cerebro selecciona, reorganiza, fortalece cierta información mientras permite que otra se vaya perdiendo.¿ Y qué hace que nuestro cerebro considere que algo es importante? Por ejemplo, algo que nos genere una emoción, que sea novedoso, que lo repitamos frecuentemente o que tenga alguna utilidad para nosotros. Por eso podemos recordar durante años una conversación significativa, pero olvidar que almorzamos hace unos dÃas. Aquà hay un protagonista clave que es el lóbulo temporal medial y especÃficamente el hipocampo y las estructuras alrededor de él como la corteza entorrinal y las áreas de asociación cortical. Estas estructuras son fundamentales para formar nuevos recuerdos. Otro punto importante es el sueño, especÃficamente el sueño profundo. Cuando descansamos tranquilamente nuestro cerebro vuelve a activar patrones relacionados con estas experiencias que vivimos durante el dÃa y nos ayuda a consolidar la memoria. Esto a su vez nos permite integrarlo con conocimientos o eventos que ya hemos vivido. Hay algo particularmente importante, es que olvidarnos siempre es malo. Si recordamos absolutamente cada detalle de nuestra vida con la misma intensidad, serÃa mucho más difÃcil distinguir lo que es verdaderamente importante. En otras palabras, una buena memoria no consiste en recordarlo todo, sino en poder conservar y recuperar información que verdaderamente necesitamos.
12:05 El sÃmil entre el cerebro y un disco duro o un dispositivo de almacenamiento mecánico es muy común. especialmente porque pensamos en los recuerdos como si fueran archivos con un peso especÃfico. En 2010, un lector de California le escribió a la revista Scientific American para hacer una pregunta que estoy seguro que todos nos hemos hecho alguna vez.¿ Cuál es la capacidad de memoria del cerebro y si hay un lÃmite fÃsico para lo que se puede guardar? Paul Reber, profesor de psicologÃa de la Universidad Northwestern, le respondió que tiene que existir un lÃmite. pero tan grande que nadie lo va a alcanzar en una vida. Su cálculo, hecho a partir de las conexiones entre neuronas, da unos 2,5 petabytes.
12:51 Para que se hagan una idea, si el cerebro grabara como un decodificador de televisión, ahà cabrÃan 3 millones de horas de programas y habrÃa que dejar el televisor prendido más de 300 años seguidos para llenarlo, o sea, desde plena colonia hasta hoy. El mismo Reber aclara que, que la cuenta es aproximada porque nadie sabe cuánto ocupa un recuerdo, unos pesan más que otros y muchos se borran y dejan el puesto libre. Lo que sà tiene un tope muy bajo es la cantidad de cosas que podemos tener presentes al mismo tiempo, lo que los psicólogos llaman memoria de trabajo. La usamos, por ejemplo, para decidir en qué orden ir al banco, a la biblioteca, al mercado. En 1956, el psicólogo George Miller Mostró que una persona repite sin equivocarse una lista de unos siete elementos sueltos, sean letras, cifras o palabras. Décadas después, Nelson Cowan, de la Universidad de Missouri, revisó la cuenta y encontró que al siete se llega con ayudas como repetir la lista mentalmente. Sin ellas, un adulto joven retiene entre tres y cinco cosas a la vez y un niño de siete años alrededor de 1,5.
14:04 El tope se cuenta en paquetes y un paquete puede traer varias cosas dentro. Para acordarse de comprar pan, leche, pimienta, propone Cowan, sirve imaginar un pan flotando en leche con pimienta y asà tres cosas pasan a ocupar un solo puesto. Para intentar retener más información, se han hecho muchos intentos y se han inventado varias estrategias mnemotécnicas, como las siglas armadas con la primera letra de cada palabra, de una lista las frases inventadas con esas iniciales, las rimas y las canciones o asociar el dato nuevo con algo que uno ya sabe. Si usted, por ejemplo, aprendió cuántos dÃas tiene cada mes con la tradicional rima 30 dÃas trae noviembre, con abril, junio y septiembre, de 28 solo uno y los demás de 31, ya usó una de esas estrategias.
14:55 Pero quizás una de las formas más conocidas para guardar información y recordarla es la que se conoce como el palacio de la memoria. Cicerón, el orador y polÃtico de la antigua Roma, cuenta que un noble llamado Scopas le encargó al poeta griego Simónides de Zeus un poema en su honor para recitarlo en un banquete. El poeta dedicó un largo pasaje a los dioses gemelos Castor y Pollux y Scopas, molesto, le dijo que le pagarÃa la mitad y que el resto se lo cobrarÃa a los gemelos. Al rato le avisaron a Simónides que dos jóvenes lo buscaban en la puerta. Salió No vio a nadie y mientras estaba afuera, el techo del salón se desplomó sobre escopas y sus invitados. La leyenda da a entender que los jóvenes eran los gemelos que asà pagaron su parte.
15:44 Los cuerpos de quienes estaban en el salón quedaron irreconocibles, pero Simónides recordaba en qué puesto de la mesa habÃa estado cada uno y fue señalando quién era quién. Cierta o no, de la historia salió el método que describe Quintiliano, un maestro romano de oratoria. Uno escoge... un lugar que conoce muy bien como su propia casa y lo recorre siempre en el mismo orden. En cada punto del recorrido deja una imagen de lo que quiere recordar. Para la lista del mercado, por ejemplo, un pan colgado en la puerta de entrada, un charco de leche en el sofá de la sala y un pimentero encima de la cama. A la hora de recordar, basta volver a caminar la casa con la imaginación y cada sitio devuelve lo que se dejó ahÃ. Llamé al neurocirujano Kemel Gottme y le pregunté,¿ qué tanto se puede entrenar la memoria?
16:38 La buena noticia es que la memoria sà se puede entrenar a cualquier edad. El viejo adagio popular de que el oro viejo no aprende a hablar no es tan cierto. Tenemos capacidad de hacerlo a lo largo de toda nuestra vida.¿ Gracias a qué? A una propiedad extraordinaria del cerebro que se llama la plasticidad neuronal. Es la capacidad de modificar y fortalecer las conexiones entre las neuronas al aprender. Pero hay algo importante. Entrenar la memoria no se reduce solamente a hacer crucigramas, juegos mentales, sudokus. Las estrategias más efectivas en realidad son más sencillas de lo que uno creerÃa. Primero, prestar verdadera atención a lo que está ocurriendo en nuestro entorno, en una conversación, en una interacción. relacionar lo nuevo con algo que ya conocemos, repetir lo aprendido en diferentes momentos y, sobre todo, intentar recordarlo sin mirar la respuesta. Por ejemplo, después de leer algo interesante, cerrar el libro y explicarlo con nuestras propias palabras. Esto es mucho más útil que releerlo mecánicamente muchas veces. También son fundamentales el sueño, la actividad fÃsica y mantener una vida intelectualmente activa. Eso sÃ, mejorar en un juego de memoria no significa necesariamente que mejore toda nuestra capacidad de recordar.¿ Por qué? Porque la clave no es memorizar más información, sino aprender a recordarla mejor y aplicarla en algo que tenga sentido en nuestra vida.
17:51 Y esa capacidad podemos cultivarla a lo largo de toda la vida, desde los cero hasta los cien años. del que les hablaba al comienzo, le preocupaban las letras, a los psicólogos de hoy les preocupan los buscadores, el GPS y la inteligencia artificial. En 2011, la psicóloga Betsy Sparrow de la Universidad de Columbia publicó en la revista Science cuatro experimentos sobre lo que Google, el buscador de Internet más usado del mundo, le hace a la memoria. Encontró que olvidamos con más facilidad lo que estamos seguros de poder encontrar en Internet y que en cambio recordamos mejor dónde buscarlo. Quizás para muchas personas no tiene interés saber cuál es la capital del departamento del Meta o cómo hacer una regla de tres, porque todo está disponible en Internet. Para Sparrow, Internet funciona como el amigo o el familiar al que uno le pregunta lo que no sabe.
18:46 Con las direcciones pasa algo parecido. La revista Nature contó en 2025 el caso de Adrian Ward, un investigador que llevaba nueve años manejando por Austin en Texas hasta que le falló la aplicación de mapas del celular. De un momento a otro, no fue capaz de llegar a la casa de un buen amigo. Este caso bien podrÃa ser el de muchas personas hoy en dÃa. Karen Thorner, profesora de literatura de la Universidad de Harvard, dice que nos aprendimos bien las calles de las ciudades donde vivimos antes de que existiera el GPS. y las de la ciudad donde vivimos ahora las conocemos mucho menos. El propio Ward habÃa mostrado en 2021, en ocho experimentos, otro efecto de tener las respuestas a un clic. Puso a unas personas a contestar preguntas de cultura general con Google y a otras sin ayuda. Las que buscaron en Internet acertaron más, como era de esperarse, pero además salieron convencidas de tener mejor memoria que los demás y predijeron que les irÃa mejorando.
19:50 en una prueba futura sin Internet. Algunas hasta olvidaron que habÃan buscado la respuesta. Lo más interesante del experimento es que concluye que confundimos lo que sabe Internet con lo que sabemos nosotros. Y si antes habÃa preocupación porque el Internet resolviera todas las dudas y nos evitara memorizar datos... Con la llegada de la inteligencia artificial la preocupación es mayor, porque además de guardar el dato, esta tecnologÃa redacta la respuesta. En 2025, un equipo de investigadores del Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts puso a 54 personas a escribir ensayos, unas con chat GPT, otras con un buscador y otras sin ninguna ayuda, mientras les medÃan la actividad del cerebro.
20:34 Los que usaron el chat GPT mostraron la conexión más débil entre las zonas del cerebro y después tuvieron dificultades para citar lo que ellos mismos habÃan escrito. El estudio es pequeño y todavÃa no ha sido revisado por otros cientÃficos, de manera que hay que tomarlo con cautela. Sobre si nos estamos volviendo menos inteligentes, tenemos todo un capÃtulo, es el 204, se los recomiendo mucho. El panorama completo es menos parejo. Una revisión de estudios hecha por dos investigadores y publicada en 2026 en la revista Computers in Human Behavior Reports encontró resultados en las dos direcciones. Varios trabajos asocian el uso excesivo de estas herramientas con una peor retención de lo aprendido y otros muestran mejoras en el aprendizaje según cómo se usen. Jeff Behrens, filósofo de Harvard, Recuerda que las herramientas ya venÃan cambiando la manera de pensar, porque quien toma apuntes a mano recuerda más que quien los teclea. Y Dan Levy, profesor de polÃtica pública de la misma universidad, dice que hay poco aprendizaje si la máquina hace el trabajo de uno y que lo hay si lo hace con uno. Hoy en dÃa, el uso de Google y de inteligencia artificial para citar un dato o una respuesta es masivo.¿ Qué pasa con la memoria de una persona que crece con Google y ChatGPT desde el principio? Le trasladé la inquietud a Juanita Alarcón, psicoterapeuta y psiquiatra de niños y adolescentes.
22:07 Mira, cuando un joven crece dependiendo de Google o ChatGPT para recordar datos, no es que se esté dañando su cerebro como tal, pero sà se está alterando el desarrollo a través de un principio básico de neuroplasticidad que se conoce como úselo o piérdalo. Durante la adolescencia, el cerebro pasa por una fase crucial llamada poda neuronal, un proceso inteligente. donde se refuerzan masivamente las conexiones que utilizamos y descartamos aquellas que dejamos de estimular. Como lo vemos en la práctica, si un joven delega todo el tiempo sistemáticamente la memoria, la búsqueda y la sÃntesis a la inteligencia artificial, los circuitos neuronales encargados del esfuerzo de recordar y codificar información reciben muy poca actividad y con el tiempo el cerebro en términos de economÃa, lo que considera es que estos circuitos son prescindibles. Los caminos de la memoria autónoma empiezan a perder fuerza frente a los atajos digitales, haciendo que cada vez cueste más retener información sin ayuda. Por lo tanto, no es que exista una lesión cerebral, pero si una falta de entrenamiento, si un cerebro adolescente deja de ejercitar el esfuerzo de buscar y recordar por sà mismo, la arquitectura de su memoria se vuelve cada vez más frágil y superficial y por ende va a comprometer procesos cognitivos a mediados y a largo plazo. Esto es muy importante entenderlo para ver cómo es que están afectando el uso sistemático y reiterativo de las ideas sobre el proceso de memoria y aprendizaje de nuestros jóvenes.
23:42 La identidad que tenemos como individuos depende en gran medida de la memoria, del relato que hemos construido sobre nuestras vidas gracias a recuerdos de momentos y de hechos. La memoria es la que pone en fila lo que hemos vivido y nos deja sentir que la persona que se levantó esta mañana es la misma que aprendió a montar en bicicleta hace décadas. Los psicólogos llaman viaje mental en el tiempo a la capacidad de volver a vivir un momento del pasado sabiendo que nos pasó a nosotros. Pero más interesante todavÃa, en una paradoja casi poética, es que no poder recordar, no tener memoria, también dificulta el camino en el sentido contrario, o sea, dificulta la capacidad de imaginar el futuro. En 2007, un equipo del University College de Londres les pidió a cinco pacientes que habÃan perdido la memoria por daños en el hipocampo que imaginaran escenas corrientes, como un dÃa en la playa. Lo que describieron fueron imágenes sueltas, mucho más pobres que que las de las personas sanas con las que los compararon. Una de las mentes literarias más importantes del siglo XX, Jorge Luis Borges, imaginó el caso contrario, el del hombre incapaz de olvidar.
24:54 En su cuento Funes el Memorioso, Ireneo Funes es un uruguayo que después de caerse de un caballo queda con una percepción y una memoria infalibles. Recuerda cada hoja de cada árbol que ha visto y la forma de las nubes de una madrugada de años atrás y para reconstruir un dÃa entero necesita otro dÃa entero. El narrador del cuento sospecha que Funes, con la cabeza llena de detalles, era poco capaz de pensar porque pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. Como siempre, en algo tenÃa razón Borges, un cerebro sano hace lo que Funes no podÃa, que es borrar. En 2017, Blake Richards y Paul Frankland de la Universidad de Toronto, revisaron las investigaciones sobre el olvido y encontraron que el cerebro tiene mecanismos dedicados a borrar recuerdos distintos de los que usa para guardarlos. Proponen que la memoria existe para ayudarnos a decidir mejor y que para eso olvidar es tan importante como recordar. Soltar los datos viejos y los detalles permite adaptarse a lo nuevo y aplicar lo aprendido a situaciones distintas. Hasta el otro lÃmite del que les hablé, el de no poder tener presentes más de tres o cinco cosas a la vez, puede ser una ventaja. Nelson Cowan, el psicólogo de la Universidad de Missouri, que midió ese dato, sospecha que ese tope está cerca del ideal para los seres humanos.¿ Qué pasarÃa si pudiéramos recordarlo todo? Escuchemos lo que me contó
26:26 la neurocientÃfica Lady Ladino. Roberto, eso serÃa una pesadilla clÃnica y neurológica. O sea, lejos de ser un superpoder, recordar absolutamente todo bloquearÃa nuestra capacidad para vivir. Y eso ya se ha demostrado con pacientes reales. El cerebro está diseñado para olvidar. El olvido es una función de supervivencia, no un fallo. Entonces, para que el cerebro funcione de manera eficiente, necesitamos podar. cortar, descartar, como cuando tenemos un jardÃn y quitamos unas ramas que están secas. Hay detalles cotidianos que no nos interesan.¿ Quién recuerda, por ejemplo, las clases de trigonometrÃa de bachillerato? Nadie. Olvidar le permite al cerebro priorizar lo que es importante y, ojo, algo muy importante, protegernos del dolor emocional. Justo cuando dormimos, especÃficamente cuando soñamos en el sueño REM, el cerebro elige que olvida y que recuerda. Y ahà los eventos muy dolorosos se eliminan, se olvidan para sobrevivir La memoria es el material con el que cada uno de nosotros construye su yo y por eso vale la pena cuidarla. Se puede entrenar como lo hacÃan los oradores romanos en su palacio imaginario y conviene seguir ejercitándola aunque el celular se sepa todos los teléfonos. Olvidar también hace parte del trabajo porque una cabeza que lo guardara todo como la de Funes, no tendrÃa como pensar. Soy Roberto
27:58 Pombo y este fue el capÃtulo 212 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capÃtulo. A partir de este momento, este capÃtulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección, Roberto Pombo. Asesor editorial, Daniel Sanpero Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Postproducción de audio, Iván Ayala.