Oct. 15, 2023

¿Cuáles son los efectos mentales y familiares de la migración?

¿Cuáles son los efectos mentales y familiares de la migración?
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La migración en el mundo parece no tener fin. Millones de familias deben vivir separadas por este fenómeno. Hemos hablado mucho de las familias que se van,de los migrantes, pero muy poco de quienes se quedan. ¿Qué pasa con ellos?

Para este capítulo hablamos con Andrés Peña-Galindo, Investigador del Grupo de Estudios Políticos y Jurídicos de la Universidad El Bosque; con Elizabeth Becerra, Gestora Nacional de Migración de la Cruz Roja Colombiana; con Catalina Bejarano, directora de estudios de Desarrollo Económico de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico; también hablamos con el médico psiquiatra, Joseba Achotegui.

El día a día está lleno de noticias urgentes, ruido polémicas de afanas. Pero para la tranquilidad, el análisis y lo que nos gusta llamar periodismo de cocción lenta está mis preguntas, un programa de prisa media hecho por KFAM inspirando sonrisas. La migración en el mundo parece no tener fin. Millones de familias deben vivir separadas por este fenómeno. Hemos hablado mucho de las familias que se van de los migrantes, pero muy poco de quienes se queda qué pasa con ellos. Para este capítulo hablamos con Andrés Peña Galindo, investigador del Grupo de estudios políticos y jurídicos de la Universidad del Bosque, con Elisabeth Becerra, gestora nacional de migración de la Cruz Roja Colombiana, con Catalina Bejarano, directora de estudios de desarrollo económico de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico. Han también ha Bs con el médico psiquiatra Joshé eba Achoteni soy Roberto Pombo. Bienvenidos al capítulo cincuenta y siete de mis preguntas. La cama de cada persona es un territorio propio y soberano que es difícil de reemplazar, ajustar la rigidez o suavidad ideal del colchón, la temperatura, la ubicación, toma tiempo y todo lo contrario. Esfuerzo, pero no es fácil. La cama propia es el lugar en el que queremos estar cuando nos sentimos enfermos tristes, cuando hemos tenido un mal día o al que simplemente queremos llegar después de un largo día de trabajo, o, mejor, un lugar del que no queremos salir en la mañana, cuando uno no puede dormir en su propia cama. La extraña. Lo digo porque últimamente he tenido que viajar con frecuencia y he pasado varias noches en camas de otero, de casas de amigos. No me quejo. No es culpa de los hoteles que, por lo general, tienen colchones de última tecnología, con espuma de memoria, con la temperatura exacta y apropiada para dormir, con con con vino, de no sé cuántos siglos egipcios, con almohadas, llenas de plumas, de no sé qué pobre ave. En fin, están diseñados para un descanso idóneo perfecto. Pero tiene un error. El único pero fatal error. No son mi colchón, ni me almohada ni mis cobijas. Así como con la cama, todo se extrapola hacia afuera. Me explico. Pasa lo mismo con el resto de la casa, con las cosas que contiene, con sus olores, con todo lo que hay dentro puesto exactamente como un oro planeó y cómo se acostumbró. Puede que sea poco, pero es de uno. Quizás por eso, a cualquier ciudad del mundo a la que uno vaya, lo más probable es que uno encuentre un restaurante países con comida típica colombiana hecha con los ingredientes que puedan conseguirse en Londres, en Montevideo, en Estamburgo, en Marsella. Lo más probable es que en ese lugar haya un cuadro del sagrado corazón y que sea tendido por el paisaje, aunque esa persona no sea de antioquía, porque la patria es una versión más grande y a veces injusta de la cama propia. Sí afuera, hay países más ricos que garantizan más bienestar, quizás con una vida cultural más variada, en los que uno puede sacar el celular en la calle sin que se lo Roben, Pero esos países, el resto de países del mundo, no son el propio. Hoy quiero hablar de los que se van no solo de su país, sino también de su pueblo, de su ciudad, porque tuvieron que irse dejando atrás a su familia para poder ayudarles desde la distancia. Pero también quiero hablar de esos familiares que se quedan. La historia de Ulises, el protagonista de la Odisea, cuenta con siglos de anticipación algunos de los sentimientos de los migrantes llegar a lugares que no conocen, casi siempre hostil con los extraños, sitios donde no son nadie, donde nadie los conoce, lejos de su familia y queriendo estar con ella. Esa sensación de ser anónimos, de estar en una tierra ajena. La suya le dio nombre al malestar que viven los migrantes. El síndrome de ulises. Joseba Achotegui, director del Servicio de Atención Psicopatológica y Psicosocialras y Refugiados de Barcelona, España, dice que los trastornos mentales que sufren cada vez más inmigrantes por la difícil carrera de obstáculos, tienen que vivir cada día en su búsqueda de una vida mejor. Es un problema de salud emergente en las sociedades que lo reciben. Este médico, junto con un grupo de psiquiatras de Barcelona, bautizaron a esa patología como síndrome de ulises. Para resistir las condiciones de soledad a las que casi siempre se someten los migrantes, se necesita mucha fortaleza psicológica y física, especialmente porque a ellas se les suelen sumar un contexto hostil y condiciones precarias, como la persecución policial, la explotación laboral o el peligro físico que muy a menudo supone la forma en la que llegan a su destino. De acuerdo con la investigación, migración y salud mental, un problema emergente de salud pública publicado en la revista Académica Gerencia y Políticas de salud. El endurecimiento generalizado de las leyes de extranjería ha traído un aumento de estos trastornos, sobre todo en entre quienes viven situaciones más dramáticas y tienen mayores dificultades para haber cumplida sus expectativas. Entonces, estas situaciones de estrés traen una serie de patologías como ansiedad de presión, trastornos disociativos y psicosomáticos, e incluso trastornos psicóticos. Este estudio afirma algo que al leerse parece una obviedad Este síndrome, con estrés crónico o múltiple, tiene su desencadenante en una serie de duelos derivados de la pérdida de algo muy importante para el individuo, el contacto con los familiares y amigos, la lengua materna, la manera de ser propia de la cultura de origen, los paisajes, la tierra, el estatus social, el contacto con el grupo étnico nacional y la seguridad física. Qué se puede hacer para tratar los problemas de este síndrome. Le pregunto al médico psiquiatra Joseba Achotegui, quien acuñó el nombre de síndrome de ulises. La salud mental de los inmigrantes está dedicada a cómo viven el estrés y el duelo que se dan en la migración, lo que llamamos el estrés y el duelo migratorio. La mayoría de los inmigrantes son personas resilientes fuertes que, a pesar de vivir situaciones difíciles, las pueden superar, pero aún así lo pasan mal. A Esto es lo que yo he llamado síndrome de ulises, síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple. Son inmigrantes que viven situaciones de miedo, de soledad, de indefensión, de ausencia de oportunidades y esto, lógicamente, les afecta, les hace sufrir. Pero son personas fuertes que pueden resistir las situaciones, aunque lo pasen mal. Tienen los síntomas típicos del estrés de tensión, nerviosismo, dificultades para dormir. Están muy preocupados por lo que les pasa en el síntoma de ulises. Para tratarlo, lo más importante es, pues, buscar apoyo social, que la persona no se quede aislada. Tenemos nosotros llevamos un servicio en Barcelona, en el que pues en h pitos, en el que tenemos programas para entrenar, a tener más resistencia, más resiliencia ante las situaciones difíciles y usamos de distintas técnicas. La migración no es un tema nuevo. Más bien ha sido una constante en la historia humana. Incluso era lo normal cuando los humanos éramos nómadas antes de descubrir la agricultura, pero una vez establecimos comunidades sedentarias. La migración no se detuvo. Actualmente en el mundo y alrededor de doscientos ochenta y uno millones de migrantes internacionales, el tres coma seis por ciento de la población, según los datos de la bon de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones o EM, En dos mil diecinueve había ciento sesenta y nueve millones de trabajadores migrantes en el mundo y constituían el cuatro coma nueve por ciento de la fuerza de trabajo global en los países de destino. Estos trabajadores migrantes constituían aproximadamente el sesenta y nueve por ciento de la población mundial de migrantes internacionales con la edad de trabajar y el veinticinco coma seis por ciento de estos migrantes trabajadores son de América Latina y del Caribe. El once de septiembre de dos mil uno fue único para la historia de la humanidad en todo sentido. Los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York cambió el mundo en temas económicos, de seguridad políticos, pero especialmente en el tema migratorio. Desde entonces comenzaron a cerrarse fronteras. Las políticas contra la migración se hicieron más duras. Los migrantes comenzaron a tener más problemas para acceder a documentos que les permitieran estar de manera regular En países como Estados Unidos o Europa. Hemos visto las imágenes terribles de migraciones, como las de balselos cubanos a Estados Unidos, las de africanos que llegan en barcos a España o a Italia, y no vayamos tan lejos las de personas de diferentes nacionalidades que deben cruzar el tapón del darien a expensas de los peligros naturales o de los llamados coyotes. Los medios de migración. Muchas de estas veces son inhumanos y si logran llegar con éxito a su destino, la situación por el endurecimiento de las leyes migratorias muchas veces no es muy alentadora y deben vivir huyendo de una persecución. Qué se requiere para que los países del Primer Mundo los que más reciben migrantes que civilicen sus medidas migratorias. Le pregunto a Andrés Peña Galindo, doctor en estudios políticos e internacionales, investigador del Grupo de Estudios Políticos y Jurídicos de la Universidad del Bosque, para flexibilizar las medidas anti migratorias que se están gestando en los Estados, qué más recepción de migrantes tienen en estos Estados del considerado norte global. Hace falta voluntad política, si bien hay plataformas por los cuales se pueden apalancar para llevar a causa flexibilización. Sin voluntad política va a ser muy difícil lograr el objetivo. El problema radica en los excesivos discursos de grupos políticos, sobre todo de derecha y de extrema derecha, que encuentran en la migración. Un chivo expiatorio, sobre el cual recaen una cantidad de fenómenos de problemáticas sociales y económicas que aquejan las sociedades de las cuales hacen parte ellos. Les ha permitido a estos grupos un margen de maniobra más allá de los límites de la democracia, unos margenes de maniobra absolutamente antidemocráticos con un respaldo de ciertos sectores de la sociedad. Esta problemática puede enfrentarse con voluntad política apalancados en plataformas de organismos multilaterales. La Unión Europea la OIDEM son ejemplos de organismos que, al velar por los derechos humanos y estar concentrados en el elemento de la migración, pueden favorecer la flexibilización de leyes antimigrantes que tanto año estan causando sin importar cómo un migrante llegó a su país de destino, ya sea cruzando el desierto de Sonora, el Río Grande como apolición de un barco. Simplemente si llegó a un avión como turista y se quedó a trabajar de manera irregular, está el hecho de de que en la mayoría de las ocasiones lo hace solo o dejando atrás una parte importante de su núcleo familiar. A eso normalmente se le conoce como familias transnacionales, y quizás usted sea parte de una si hace memoria y revisa su álbum de fotos familiar. Si es que todavía existen esos o sus contactos de Facebook, lo más probable es que tenga una tía en Miami o un primo en Ecuador, incluso Venezuela. Casi siempre se trata de personas que se van del país para buscar mejores oportunidades o un mejor trabajo y que, por términos prácticos, migran solos para poder enviar remesas. No hay cifras ni censo de cuántas de esas familias existen en el mundo. Será un censo casi imposible de hacerlo, pero lo que sí se ha podido estudiar es su efecto. De acuerdo con el Libro de migración forzada y familias separadas, publicada por la Red de Investigación sobre la migración Internacional, las investigaciones han demostrado que el bienestar de los migrantes en los países receptores se va afectado de muchas maneras por las dificultades de sus familiares y los desafíos de la reunificación familiar. Este documento también afirma que, auro comillas, muchos observadores sostienen que los Estados socaban si no violan los derechos humanos cuando obstruyen la reunificación familiar, especialmente cuando impiden que los menores disfruten de la unidad familiar. Lo que constituye una falta de respeto al interés superior del niño cierro comillas. Pero más allá de los estudios académicos están las historias. El caso de Viviana es quizás el de miles de colombianos. Hace dieciséis años se fue del país rumbo a petrer, un pequeño pueblo en la Comunidad Valenciana al suroriente de España. Se fue con su hija de unos tres años y dejó en Colombia a su mamá y a sus hermanos, con los que creció. Migró con un método bastante tradicional, llegando como turista y quedándose de manera indefinida, como si estancia en el país era irregular, no podía postularse a trabajos o ors o en los que le pagaran en blanco, es decir, de manera regular y con prestaciones. Entonces llegó a ser lo que hacen la mayoría de inmigrantes, trabajos manuales como ayudante de una fábrica de zapatos, cuidar ancianos o limpiar los portales de los edificios. A veces todo lo anterior al tiempo dos trabajos a la vez todos pagados en negro. En efectivo, en un sol. Con el tiempo que ha pasado ya pudo obtener la ciudadanía y un trabajo formal, pero desde que llegó no ha podido regresar a visitar a su familia. Ya van dieciséis Navidades preparando tamales con las hojas de bihao que se encuentran en la tienda de un marroquí en la que además hay harina de maíz, caféega, cebosas y otros productos colombianos. Su acento va y viene entre el santanderiano y el español, dependiendo con quien hable ya tiene una vida estable y su hija, ahora mayor de edad, migró de España hacia Países Bajos, ya sus hermanos han hecho sus propias vidas, como ella y su mamá no se plantea migrar, por lo que una reunificación familiar, aunque posible, no parece estar en el panorama. Vivir con su red de apoyo tan lejos no ha sido fácil, aunque allá dengo una mejor calidad de vida de la que quizás hubiese tenido aquí. Cómo es vivir como parte de una familia transnacional. Dejemos que si hay ella misma, quien lo cuente. La migración con la familia que se queda en nuestro país de origen afecta porque la distancia no deja tener la misma cercanía, el mismo ros el mismo cariño. Entonces se habla con la familia. Se está pendiente, pero no de igual manera. Solo vía telefónica había una videollamada, pero ya no hay una reunión, ya no hay un face to face, pues eso hace que las cosas no tengan el mismo el mismo sazón. Algo así es diferente en celebrar una Navidad en familia y tenerlos al lado un abrazo o un cumpleaños a un día de la madre o cuando alguno está enfermo, o simplemente cuando alguno necesita de uno, pues uno está el teléfono, Pero no es igual que estar en persona, estar presente. Pero la migración no sólo afecta a quienes se van. El caso de Viviana es uno entre millones. En muchos otros padres o madres migran dejando a sus parejas y a sus hijos o hijas a cargo de otros familiares mientras regularizan su situación legal o al menos mientras se estabilizan o consiguen dinero para mandarlos a llevar. De acuerdo con el artículo, prácticas de continuidad de los vínculos parentales en las familias transnacionales colombianas. En España hay cuatro tipos de cuidadores, los cuales se clasificaron dependiendo del tipo de parentesco que tenían con los niños, niñas y jóvenes que estaban a su cuidado. El primer tipo de cuidador son las madres que quedan a cargo del cuidado de sus propios hijos luego de la migración de su pareja. En segundo lugar, están las agueras maternas que asumen de manera casi natural que ellas son las llamadas a cuidar de sus nietos ante la ausencia de sus padres, confirmando que, ante las debilidades económicas, la familia se convierte en el principal mecanismo de solidaridad. Luego están los hombres que ejercen su paternidad quedándose a cargo de sus hijos y finalmente se encuentran los cuidadores que no tienen ningún tipo de parentesco con la persona que migra. Los familiares de los migrantes, quienes se quedan en su lugar de origen tienen que cargar con un duelo propio o fungir, como ya lo vimos, de cuidadores. El artículo que pasa con los jóvenes que se quedan recursos psicológicos sintomatología de presión de migración familiar, publicado en la Revista Intercontinental de Psicología y Educación de México, comparó la sintomatología depresiva, los recursos psicológicos y un ambiente familiar en tres grupos de adultos jóvenes, uno con familiares migrantes directos, dos con familiares inmigrantes indirectos y tres sin familiares migrantes. El estudio encontró que los estudiantes con familiares migrantes directos presentaron mayor sintomatología depresiva, menos autocontrol, más autorreproches mayor dificultad para pedir ayuda a su red de apoyo. Este grupo también mostró menos unión y apoyo en su familia que los jóvenes de los otros dos grupos. La diferencia entre el primer grupo y los otros dos fue estadísticamente significativa. En muchas ocasiones, los familiares de los migrantes que se quedan en el país se convierten en los encargados de administrar el dinero que es enviado a través de remesas y que sirven para sostenimiento familiar o como una especie de ahorro que hace inmigrante con el propósito de volver un día. Estas remesas se han convertido en un ingreso importante para la economía del país. Según el más reciente informe del Banco de la República, en el primer semestre de dos mil veintitrés, las remesas alcanzaron un valor de cuatro ochocientos setenta y tres millones de dólares. De acuerdo con el artículo académico familia translacional y remesas, padres y madres inmigrantes a a pros Comillas. Las remesas familiares adquieren un carácter no solo monetario, sino también social, cultural y simbólico, ya que se les otorga significados que van desde la presencia afectiva del padre de la madre. Hace el compromiso y la responsabilidad que logran ellos con sus hijos y sus hijas a partir del evento migratorio cierro comillas. Pero estos ingresos también tienen su lado negativo en el artículo Crecimiento, pobreza y remesas enseñanzas de alertas para Colombia. El economista Andrés Sambrano explica que en dos mil veinte, la evidencia de las remesas y las tasas de desempleo sugiere que aunque el consumo aumentó, no lo hicieron las fuentes de generación de ingreso de los hogares, lo cual, de hecho, parece haberse debilitado durante ese año. La pobreza creció, pero el consumo creció gracias a esos dineros que llegan gracias al trabajo de colombianos migrantes en el exterior. Confiarse de estos ingresos también puede ser problemático, porque se depende de una sola economía que no es la propia. Los efectos de las familias rotas por la migración son graves según el análisis adolescencia y disfuncionalidad familiar. Análisis es de la migración de los padres. La migración que involucra adolescentes pueda dar origen a escenarios complejos como la disfunción familiar. Por lo general, el mayor porcentaje de las personas que migran corresponde al padre. Normalmente, la temporalidad de la migración corresponde a cinco años o más y el migrante limita las relaciones con sus hijos adolescentes. Por ejemplo, el cincuenta y ocho por ciento de los encuestados señaló que la relación entre el padre inmigrante y el adolescente es nula y el uno, como noventa y dos por ciento de los adolescentes, aseguró que no se sienten satisfechos con la ayuda que reciben de su familia cuando tienen algún tipo de problema o de necesidad. El estudio concluyó que existe disfunción familiar en los hogares donde uno de los progenitores opta por la migración, dejando a los adolescentes sin la protección cuidado y abandono y si ya las afectaciones económicas y emocionales, como vimos son difíciles para un migrante. Hay unos grupos poblacionales específicos que se ven más afectados, como es el caso de las mujeres y, en especial, las niñas. De acuerdo con las cartografías afectivas migrar es como volver a nacer niñas y adolescentes migrantes desplazadas y refugiadas en la América Latina y el Caribe. Las niñas adolescentes migrantes desplazadas y refugiadas que participaron del estudio sufren diversos impactos psicosociales de distinto grado y de distinta intensidad relacionados con la violencia estructural y el proceso de duelo migrante, que tienen consecuencias sobre el desarrollo de su autoestima. Hay que tener en cuenta que son personas que son arrebatadas de su contexto social, de sus amigos, de su casa, de sus mascotas. Este duelo tiene características entre las niñas, como nostalgia, miedo es a sosiego soledad, confusión, desamparo, frustración e indefensión aprendida. Y si la vida para un migrante es difícil para una niña adolescente emigrante no es mejor. De acuerdo con este documento, no comparten sus dolencias psicofísicas porque no cuentan con interlocutores en los que confíen que las escuchen ni que les inspiren seguridad para denunciar o reaccionar cuando sufren situaciones de abuso o acoso dentro o fuera de casa. Algo similar le pasó a Sindie, a quien le cambiamos el nombre, porque pidió mantenerse anónimo. Ella migró a Italia cuando tenía trece años. Lo hizo un año después que su papá, junto con una adulta desconfianza que también viajaba su mamá murió cuando ella tenía apenas siete años. Una vez en su país de destino, su papá no fue precisamente un cuidador presente como para atender las necesidades de una predadolescente que había dejado atrás el mundo que era suyo, sus amigos y el resto de familia. Ante la displicencia de su papá, abandonó el estudio y se dedicó a trabajar una noche. Un conocido de su papá que vivía con ellos, la tocó de manera individa y cuando quiso contarle, a quien se supone que debía cuidarla, no le creyó. Estaba sola en un mundo desconocido. De eso han pasado varios años ya y ahora es una mujer con una vida estable, una carrera y una familia. Pero no fue fácil Cuáles son los efectos en el desarrollo que tiene la migración para niños y adolescentes. Le tras dado la pregunta a Elizabeth Becerra, gestora nacional de inmigración de la Cruz Roja Colombiana. Desde la Cruz Roja Colombiana hemos identificado que este fenómeno de la migración ha repercutido en nuestros niños, niñas adolescentes de una manera significativa en torno a su desarrollo, a su cultura, a su sistema educativo y, muchas veces en su salud mental. Debido al tener que ellos desplazarse y dejar su país de origen, se ven expuestos a diferentes riesgos de protección que los obligan a enfrentarse a problemáticas que ellos no están acostumbrados. Tenemos muchos casos de niños niñas no acompañados, que han sido abandonados, que deciden migrarse en sus familias o que simplemente están en compañía de familiares motivos como primos y dejan a sus papás o sus papás ya han migrado hacia el norte del continente adicional. A esto hemos evidenciado niños en estado de escolarización, en niños a la edad de once o doce años que no saben escribir su nombre, no tienen en claro en qué grado qué cursaban en su país han tenido que dejar a sus amigos. Su sistema de educación se ha visto interrumpido a causa de este desarrollo de la migración. Muchos de ellos se encuentran en estado desnutrición. Su salud no es la más óptima y en algunos casos, sus padres deciden migrar hacia otro país, buscando esas nuevas oportunidades y, por decirlo así, mejorar el bienestar y el futuro para sus hijos. La migración interna también ha separado familias y causado dinámicas económicas propias. No hay cifras que miran la movilidad interna por motivos de trabajo de estudio. Las investigaciones que se han hecho sobre este tema también son escasas. Pero de acuerdo con el documen el nexo entre el desarrollo y migración interna en Colombia, publicado por el Banco de la República el año pasado, la afluencia de inmigrantes internos hacia Bogotá ha disminuido significativamente entre dos mil trece y dos mil diecinueve lapso en el que se hizo este estudio, mientras que la afluencia hacia Cundinamarca ha aumentado notablemente. Aunque los mayores flujos de población se científican entre Bogotá con Dinamarca, Tolima y Boyacá, las mayores tasas de emigración se identifican principalmente en chocó Caquetai King Du mientras que Antioqua Atlántico y Valle se encuentran entre los mayores retenedores de su población, principalmente Antioqia. Finalmente, este documento también encontró que los departamentos de la costa del Caribe se agrupan dentro de los destinos migratorios menos atractivos según las tasas de inmigración. Te pregunto a Catalina Bejara Lo, directora de Estudios de Desarrollo Económico de la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, cuál es el efecto económico que tiene la migración interna para las ciudad de receptoras. Los efectos económicos de la migración en las ciudades receptoras se pueden agrupar al menos en dos. Los efectos que tiene la inserción de estas personas en el mercado laboral y los efectos que generan las personas que migran en la creación de empresas e inversión en las ciudades y en el caso de Bogotá, que ha sido una ciudad que recibe población tanto de otras partes del país y más recientemente ha sido altamente receptora de población migrante de países como Venezuela. Desde el Observatorio de Desarrollo Económico de Bogotá hicimos un estudio sobre los efectos económicos de la migración internacional en el mercado laboral y el tejido empresarial de Bogotá. Entre los principales hallazgos encontramos que en dos mil veintidós hubo ciento cuarenta y cinco cero personas migrantes trabajando en Bogotá y alrededor de nueve mil personas extranjeras crearon una empresa formal en este territorio. Entre dos mil diecinueve y dos mil veintiuno. En promedio, las empresas extranjeras aportaron cerca de ciento ochenta y ocho mil empleos más a la economía de la cantidad de empleos que ocupan los migrantes, y esto ya es una ganancia neta para la ciudad. Es importante destacar que, aunque la población migrante incrementó en Bogotá entre dos mil catorce y dos mil veintiuno, su participación en las diferentes divisiones del mercado laboral fue baja alrededor del seis por ciento, con lo que también se desmitifica que quienes vienen de fuera sacan del mercado laboral a los nacionales. Por último, quiero reiterar que las empresas extranjeras, creadas por personas migrantes o con capital extranjero, crean empleos y eso beneficia a Bogotá. Solo en el dos mil veintiuno los extranjeros aportaron casi el cinco por ciento de las empresas vigentes de naturaleza jurídica en la ciudad y el ocho por ciento del empleo. De una u otra forma, hemos vivido la migración como país y parece que no se va a detener ni aquí ni en ningún lugar del mundo. Con los avances tecnológicos y de telecomunicaciones, las familias separadas por la migración tienen la oportunidad de mantener un mayor contacto, pero ningún mensaje de Whatsapp ni ninguna videollamada reemplaza una brazo de los hijos, de la mamá o de losa manos. Solo queda esperar que las condiciones de migración sean cada vez más dignas que buscar una mejor calidad de vida no signifique cruzar servas desiertos o pasar necesidades ni sufrir del síndrome de ulises. Quisiera terminar con estos versos que describen muy bien la sensación de no estar en la tierra propia. Los escribió en mil novecientos ochenta al poeta argentino Juan Helman, cuando se exilió en Roma y escribió su libro bajo la lluvia ajena. No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza. La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida. Nacemos y nos cortan el cordón umbilical, nos destierran y nadie nos corta la memoria, la lengua, los calores. Tenemos que aprender a vivir como el clavel del aire propiamente del aire soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de kilómetros de mí y no nos ata un tallo. Nos separan dos sns. Yo no sea el sol me mira cuando ellas respiran en la noche. Duelen de noche bajo el sol. Soy Roberto Pombo y este fue el capítulo cincuenta y siete de mis preguntas. Nos vemos en un próximo capítulo a partir de este momento. Este capítulo de mis preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a Kafam, inspirando sonrisas en la dirección Roberto Pombo, asesor editorial, Daniel Sampero Espina investigación y entrevistas. Johnny Rodríguez, Producción de campo, Marcela Salazar postproducción de audio, Carlos Bernalda