¿Cuáles son las preguntas más importantes de nuestro tiempo?
Llegamos a los 200 capítulos, por eso vamos a conmemorarlo de la única forma que sabemos: haciéndonos más preguntas. ¿Le estamos dejando un mundo mejor o peor a las futuras generaciones?
Para este capítulo hablamos con Biviana Unger, directora de la carrera de filosofía de la Universidad Javeriana; con Alexander Campos, editor de Colombia Check; con Angelika Rettberg, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes; con Paola Arias, doctora en ciencias geológicas y docente de la Universidad de Antioquia; y con Edgar Varela, director del Instituto de Prospectiva, Innovación y Gestión del Conocimiento de la Universidad del Valle.
0:06 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, una caja llena de oportunidades para trabajadores, empresarios y emprendedores. CAFAM, una caja llena.¿ Cuáles son las preguntas más importantes de nuestro tiempo? Llegamos a los 200 capÃtulos. Por eso vamos a conmemorarlo de la única forma que sabemos, haciéndonos más preguntas.¿ Le estamos dejando un mundo mejor o peor a las futuras generaciones? Para este capÃtulo hablamos con Viviana Unger, directora de la carrera de filosofÃa de la Universidad Javeriana, con Alexander Campos, editor de Colombia Check, con Angélica Redberg, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, con Paola Arias, doctora en Ciencias Geológicas y docente de la Universidad de Antioquia, y con Edgar Varela, director del Instituto de Prospectiva, Innovación y Gestión del Conocimiento de la Universidad del Valle. Soy Roberto Pombo y este es el capÃtulo 200 de Mis Preguntas. Bienvenidos.
1:13 Cuando nos decidimos a comenzar este podcast hace casi cuatro años, nos propusimos hacer un programa que se mantuviera siempre curioso. El mundo y la humanidad han avanzado de manera tan vertiginosa que cada vez es más difÃcil entenderlo. La información se ha multiplicado y si hace apenas tres décadas se podÃa condensar en periódicos, la radio, los noticieros de televisión y unas incipientes páginas de Internet, hoy se ha multiplicado de manera exponencial. Millones y millones de videos, artÃculos, podcasts inundan el Internet y las redes sociales. Todos los dÃas hay escándalos nuevos, noticias falsas, noticias de último minuto que llegan y se van muy rápido, sin tiempo para procesarlas, para entender mejor el mundo. Por eso quisimos hacer esa pausa y comenzamos a hacernos preguntas sobre todos los temas.
2:05 Nos hemos preguntado, por ejemplo,¿ por qué ya no reparamos las cosas?¿ Qué es eso de poliamor?¿ Cuál es la mejor edad para estar vivos? Nos preguntamos sobre la salud mental de los niños después de la pandemia, sobre la paz total, sobre la inteligencia artificial, sobre la pandemia de soledad y también¿ a qué se debe el éxito de Taylor Swift? Y hay algo que todos esos temas tienen en común. Todos comenzaron exactamente igual, con una pregunta. Hay algo que todos los seres humanos hemos hecho, sin importar la época, el idioma o el lugar donde hayamos nacido, antes de aprender a leer. Antes de entender cómo funciona el mundo e incluso antes de tener recuerdos duraderos, comenzamos a preguntar. Parece un gesto cotidiano, tan cotidiano que rara vez pensamos en él. Sin embargo, detrás de esa costumbre que parece simple se esconde una de las capacidades que más ha definido a nuestra especie. La curiosidad es un mecanismo fundamental del aprendizaje. En las últimas décadas, la neurociencia ha encontrado que cuando sentimos un deseo genuino por conocer una respuesta, el cerebro activa circuitos asociados con la recompensa y la motivación, especialmente emocionales. aquellos en los que interviene la dopamina. Esa activación hace que estemos más preparados para aprender y recordar información. La curiosidad aparece muy temprano en la vida. Investigaciones en psicologÃa del desarrollo y neurociencias muestran que los niños pequeños formulan hipótesis, hacen pequeñas pruebas y
3:36 modifican sus conclusiones cuando encuentran nueva evidencia. Mejor dicho, antes de saber qué es el método cientÃfico, ya actúan de una manera sorprendentemente parecida a él. Mi nieta de tres años todo el tiempo está diciendo ahora,¿ por qué?¿ Por qué los humanos nos hacemos preguntas? Le trasladé la inquietud a Viviana Unger, directora de la carrera de filosofÃa de la Universidad Javeriana. Hay muchas razones por las cuales los seres humanos nos hacemos preguntas. Parece que es algo innato que tiene que ver con la evolución, que tiene que ver con la curiosidad, la curiosidad que precisamente nos permitió hacer muchas cosas, inventar muchas cosas. Y lo interesante de la pregunta es justamente el relato, es cómo construimos relatos. Desde el inicio la humanidad se preguntó cosas, Y en sus respuestas construyó relatos que explicaban las causas de todo lo que nos rodea.
4:31 En la filosofÃa es muy interesante porque la filosofÃa es justamente preguntar. La filosofÃa es una búsqueda incesante, es una actividad erótica en el sentido de una actividad de búsqueda. de un deseo por saber, de un deseo por conocer, por encontrar explicaciones. Yo no soy muy amiga de la clásica postura según la cual es en Grecia, en Jonia especÃficamente, en el siglo VI a.C., donde la pregunta nos llevó a la filosofÃa. Creo que justamente siempre las personas hicieron preguntas y desde el inicio de la civilización en Mesopotamia, si pues atendemos y estamos de acuerdo con esas clasificaciones que se han hecho, desde diferentes posturas históricas. Es cierto que desde ese momento se hicieron grandes preguntas y se construyeron grandes relatos. Una historia muy tradicional quiere decir que la diferencia de la filosofÃa es que respondió a esas preguntas con el uso exclusivo de la razón. Eso es imposible.
5:27 No somos animales únicamente racionales, asà seamos animales racionales, también lo son los animales no humanos. Pero sà es cierto que una cierta forma de preguntar y responder como dirÃa Sócrates, nos permitió entender muchas cosas, nos permitió hacernos preguntas fundamentales que estuvieron a la base de lo que hoy llamamos la polÃtica, la democracia, la misma historia, la filosofÃa, la poesÃa. Entonces la invitación es a seguir preguntando. Las preguntas se recorren, como dice Donna Haraway, La idea es seguir con el problema. Las preguntas, al menos desde la filosofÃa, son tan fundamentales porque la determinan y porque le permiten existir. Si encontráramos respuestas, no habrÃa filosofÃa.
6:16 Todo lo que conocemos hoy, me refiero a todo, desde la ropa que usamos, los alimentos que comemos y la forma en la que pensamos, nació de una pregunta. La astronomÃa comenzó cuando alguien lanzó la vista y quiso entender por qué se movÃan las estrellas. La medicina avanzó cuando dejamos de aceptar que las enfermedades eran un castigo de Dios y empezamos a preguntarnos qué las causaba. La fÃsica moderna nació cuando Isaac Newton se preguntó por qué caÃan los objetos hacia la Tierra y si la misma fuerza podÃa explicar el movimiento de la Luna. Charles Darwin pasó décadas intentando responder una pregunta que cambiarÃa para siempre nuestra comprensión de la vida.¿ Cómo aparecen las especies? Albert Einstein preguntó.
6:59 imaginó cómo serÃa viajar sobre un rayo de luz antes de desarrollar la teorÃa de la relatividad. En todos esos casos, la respuesta fue extraordinaria, pero primero existió la pregunta. Esta idea tampoco es nueva. Hace más de 2.000 años Aristóteles abrÃa su metafÃsica con una frase que todavÃa sigue siendo citada por filósofos e historiadores de la ciencia. Todos los hombres desean por naturaleza saber. Ese impulso por comprender el mundo ha acompañado a nuestra especie desde mucho antes de que existieran las universidades, los laboratorios o los telescopios. Sin embargo, hacer preguntas no es garantÃa de encontrar buenas respuestas. Siempre podemos hacernos las preguntas equivocadas o formular mal las preguntas.
7:44 Podemos aceptar respuestas sin evidencia. Podemos conformarnos con la primera explicación que confirme aquello que ya pensábamos. Y quizás nunca habÃa sido tan fácil hacerlo como hoy. Vivimos en una época en la que cualquier persona lleva en el bolsillo acceso inmediato a una cantidad de información que habrÃa parecido inimaginable hace apenas unas décadas. Cada minuto se publican millones de mensajes, videos, fotografÃas y opiniones. Un video puede parecer real y ser generado por inteligencia artificial. Una noticia puede tener todos los elementos de una investigación seria y estar completamente inventada. Y frente a esa avalancha, la reacción de mucha gente ha sido dividirse en dos extremos. Algunos deciden desconfiar de todo y otros terminan creyendo cualquier cosa que confirme lo que ya pensaban. A este fenómeno se le conoce como posverdad, un momento histórico en el que los hechos objetivos pesan menos que las emociones y las creencias personales a la hora de formarse una opinión. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo lo describe como una fragmentación digital de la verdad en la que la desconfianza creciente hacia los lÃderes polÃticos hace cada vez más difÃcil establecer qué es real y qué es falso. La inteligencia artificial ha acelerado este problema pero también lo ha complicado de una manera diferente. Un estudio sobre la sociedad de la posverdad impulsada por la inteligencia artificial plantea que los sistemas basados en aprendizaje automático, como ChatGPT, por citar
9:16 un ejemplo, funcionan como cajas negras. Su comportamiento es difÃcil de predecir incluso para quienes lo diseñan, lo que hace casi imposible identificar quién es responsable cuando estos sistemas producen o amplifican información falsa. Esto nos pone ante un problema que antes no parecÃa ser grave y es que ahora encontrar una respuesta ya no significa encontrar la correcta. Tal vez esa sea una de las grandes paradojas de nuestro tiempo. Durante siglos el desafÃo fue acceder al conocimiento. Hoy el desafÃo consiste en distinguirlo del ruido. Y eso nos lleva inevitablemente a la segunda gran pregunta de este episodio.¿ Cómo saber la verdad en un mundo que se inunda cada vez más de desinformación? Esto me contó Alexander Campos, editor de Colombia Check, medio de comunicación especializado en verificación de datos.
10:08 Para saber la verdad en un mundo que cada vez se inunda más con desinformación, partamos por problematizar el concepto de verdad que tenemos en mente, que suele ser el de este valor o principio inmaculado, inalienable, del que gozan algunas premisas o situaciones, y que lleva a debates equÃvocos como que cada quien tiene su verdad o como que nadie tiene la verdad absoluta. Realmente la verdad se compone... de varios factores como lo que es demostrable, lo que es auténtico, coherente y que corresponde con la realidad. Y además de estar compuesto por esos factores, es mirado a través de una perspectiva, a través de un punto de vista. Nosotros podemos seguir la estela de los componentes de la verdad, buscar qué de la información que me está llegando es demostrable, corresponde con la realidad, viene de una fuente creÃble y confiable, es coherente, es auténtico, no fue fabricado. Pero además de esa estela que seguimos, hay que pensar que cada mensaje viene de un emisor con una intención. Entonces quien crea una imagen viral o quien redacta un mensaje que me llega a mi WhatsApp tiene una intención. Quiere que estos datos que me está presentando me influyan de alguna forma.
11:15 Entonces no vale solamente con determinar. que el mensaje sà es coherente y sà corresponde a la realidad, sino que en la argumentación el emisor no me lo está presentando de una forma falaz o con trampas argumentativas. Para poder hacer toda esta lectura tenemos que establecer dentro de nuestro proceso diario de lectura un pensamiento crÃtico que implica la duda sana, las preguntas incómodas y la sospecha activa ante toda la información que recibimos. Hay un tema con el que soy muy repetitivo, pero no puedo evitarlo, los logros humanos. No tengo con qué compararlos, pero poder entender fenómenos tan maravillosos como la fÃsica cuántica, los agujeros negros, la cura de las enfermedades, la evolución de las especies, en fin. Si dentro de millones de años, en un hipotético momento en el que la humanidad no existiera, una civilización encontrara las huellas de nuestra época, descubrirÃa algo desconcertante.
12:16 verÃa que fuimos capaces de secuenciar el genoma humano, enviar sondas a los confines del sistema solar, desarrollar vacunas en tiempo récord y construir máquinas que aprenden. También encontrarÃa evidencia de que mientras lográbamos todo eso, seguÃamos librando guerras, desplazando a millones de personas y enfrentándonos entre nosotros por diferencias polÃticas, religiosas, étnicas o económicas. Esa especie llegarÃa a una conclusión terrible, pero que hoy es cierta. La mayor dificultad del ser humano es fue aprender a convivir. El tema claro no es nuevo y la pregunta tampoco. Desde Aristóteles hasta Hannah Arendt, pasando por Thomas Hobbes, John Locke y Jean-Jacques Rousseau, buena parte de la filosofÃa polÃtica ha girado alrededor de la misma pregunta.¿ Qué hace posible que millones de personas con intereses, creencias y visiones del mundo distintos puedan compartir una misma sociedad sin recurrir permanentemente a la violencia? De manera que buscamos la respuesta o la solución en las leyes, los gobiernos y las instituciones. Pero hoy sabemos que esos elementos, aunque son indispensables, no son suficientes. A pesar de crear sistemas e instituciones para preservar la paz, como la ONU y otros mecanismos multilaterales, o leyes internacionales y tratados, las guerras siguen siendo el pan de cada dÃa. La cuestión es que todas estas instituciones y tratados dependen de algo mucho más difÃcil de construir, como la confianza. Una sociedad en la que las personas confÃan unas en otras, tiende a cooperar más, a cumplir las normas con mayor frecuencia,
13:49 a participar en organizaciones comunitarias y a resolver los conflictos por vÃas institucionales. Según OCDE, la confianza entre personas y la confianza en las instituciones son determinantes del crecimiento económico, la cohesión social, el bienestar y la legitimidad de los sistemas polÃticos. Las polÃticas públicas dependen en buena medida de la cooperación y el cumplimiento voluntario de los ciudadanos. Y precisamente ahà está el problema. Hágase por un segundo esta pregunta.¿ Usted confÃa en su gobierno? El que sea, no importa si es de izquierda, de derecha o de centro. O mejor,¿ usted confÃa en los polÃticos?¿ En sus vecinos?¿ En su jefe? El Edelman Trust Barometer. que desde hace más de dos décadas mide la confianza de las personas en gobiernos, empresas, medios de comunicación y organizaciones sociales, ha encontrado de manera recurrente que amplios sectores de la población sienten que las instituciones no responden a sus necesidades y que la desinformación alimenta la desconfianza. Pero uno de los hallazgos más importantes de esa encuesta no es que desconfiemos de las instituciones, eso ya es un tema viejo, sino que dejamos de confiar entre nosotros, los ciudadanos. El informe de Edelman nos deja un concepto nuevo, la insularidad. Edelman propone que existe una secuencia polarización, agravio e insularidad, es decir, polarización. La polarización alimenta el resentimiento. El resentimiento termina haciendo que las personas solo confÃen en quienes son como ellas. Y el
15:20 estudio encontró que 77% de los colombianos duda o no está dispuesto a confiar en alguien que tenga valores distintos, fuentes de información distintas, formas diferentes de resolver problemas u otro origen cultural. Y entre quienes tienen esa mentalidad insular, 63% presenta un nivel moderado o alto de agravio, siete puntos más que entre quienes mantienen una mentalidad abierta. Busqué a Angélica Redberg, decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes y becaria global del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo. Le pregunté,¿ es posible que podamos seguir existiendo juntos sin destruirnos?
16:01 Claro que sÃ. Para eso hemos logrado grandes avances como humanidad. Hemos logrado construir sistemas de normas internacionales. Para eso tenemos leyes que nos marcan la manera en la cual debemos comportarnos en sociedad. Para eso tenemos también culturas que se han desarrollado para que entendamos que vivir en sociedad implica ceder y proteger unos derechos, aceptar y acatar unas normas que permitan una convivencia normal. Al mismo tiempo, evidentemente hay riesgos todo el tiempo. Un riesgo tiene que ver con que, por ejemplo, a pesar de que sepamos que en el pasado hubo violencias y grandes violaciones de derechos humanos, Eso aparentemente no nos protege de que eso pueda volver a ocurrir.
16:52 Los paÃses aprenden parcialmente de su experiencia propia y de sus pasados, pero no necesariamente eso detiene violencias futuras y creo que eso es importante tenerlo muy claro. No estamos protegidos indefinidamente y no estamos protegidos si no tomamos también acciones para reforzar a diario nuestro compromiso con las normas. de la convivencia pacÃfica a nivel individual, familiar, nacional e internacional. Hace poco, investigando periódicos viejos, me encontré una noticia cortica de 1957 titulada El nevado del Ruiz se va a acabar.
17:33 El texto es corto, de un párrafo, y recoge los anuncios de estudios que se hacÃan en ese momento en la cumbre del nevado y simplemente afirmaba que con el incremento de las temperaturas iba a suceder un deshielo que iba a convertir el nevado en un vulgar picacho de un cerro cualquiera. Más allá del remate jocoso de la noticia, El texto resultó ser acertado. Para 2021, los nevados del Ruiz y el Tolima habÃan perdido más del 80% de sus glaciares. El dato es trágico y más preocupante todavÃa. Es sólo un sÃntoma de un problema más grande. Este es sólo un caso de los muchos glaciares que llevan miles de años alimentando rÃos, páramos, ciudades enteras. Muchos de ellos se están yendo, literalmente, sin que la mayorÃa de la gente que depende de esa agua lo note en su dÃa a dÃa. Es un cambio que ocurre en silencio hasta que un dÃa el agua ya no alcanza. Ese es quizás el problema ambiental más urgente que tenemos y que me lleva a la siguiente pregunta que deberÃamos hacernos. Un informe de la Universidad de las Naciones Unidas declaró que la Tierra entró en una era de quiebra hÃdrica global, un punto en el que la demanda humana de agua ya superó de forma irreversible las reservas naturales acumuladas durante siglos.
18:47 En los últimos 50 años, los glaciares del mundo han perdido 9 billones de toneladas de hielo, una masa que las Naciones Unidas comparan con un bloque del tamaño de toda Alemania. Empecemos por lo más básico, la temperatura del planeta. El año 2025 fue el tercer año más cálido jamás registrado, con una temperatura media de 1,47 grados por encima de los niveles preindustriales y todo indica que 2026 va a seguir esa misma tendencia. La Organización Meteorológica Mundial calcula que hay un 86% de probabilidades de que se bata un nuevo récord de temperatura antes de 2030 y advierte que el cambio climático ya está intensificando el calor extremo, las sequÃas y los ciclones tropicales en América Latina y el Caribe con impactos directos sobre la salud, el agua y la agricultura en la región.
19:40 Pero como todo en el planeta, estos problemas no se dan de manera aislada. La UNESCO advirtió en un informe que el problema del agua se entrelaza con lo que llama la triple crisis planetaria, cambio climático, contaminación y pérdida de biodiversidad, una terna de problemas que se retroalimentan entre sà y afectan directamente la disponibilidad y calidad del agua. La pérdida de hábitats por urbanización y deforestación sigue reduciendo la diversidad de especies en todo el planeta y los contaminantes que llegan a mares y rÃos desde la industria y la agricultura afectan tanto a los ecosistemas como a las comunidades que dependen de ellos para vivir. Frente a este panorama, el mundo ha respondido con tratados. En enero de 2026 entró en vigor el Tratado de Alta Mar que promete proteger la biodiversidad en casi el 60% de los océanos.
20:33 Y este año, la COP17 en Armenia, los paÃses deberán mostrar avances frente a la meta acordada en la COP15. Pero aquà me pongo un poco pesimista y pienso en qué tanto peso tienen esos acuerdos porque no serÃa la primera vez que el mundo firma algo asà y luego lo incumple. Antes del marco Cumming-Montreal, adoptado en la COP 15 de 2022, la comunidad internacional ya habÃa fracasado en cumplir las metas de Aichi, el conjunto de objetivos de conservación que se habÃa fijado alcanzar para 2020. El propio marco de CUNY en Montreal, pese a llamarse histórico, no es jurÃdicamente vinculante y organizaciones como WWF han advertido que su meta de proteger el 30% de la naturaleza para 2030 puede verse socavada por una implementación lenta y por la falta de movilización de los recursos económicos prometidos. Algo similar ocurre con el clima. El lÃmite de 1,5 grados centÃgrados establecido hace una década en el Acuerdo de ParÃs, pensando como un umbral simbólico que no debÃa superarse, ya lleva tres años consecutivos siendo rebasado. Y Copérnicus considera probable que ese sobrepaso se confirme como permanente antes de que termine la década. Todo esto me lleva a la siguiente pregunta que creo que debemos hacernos. Y es,¿ hay forma de que la humanidad siga viviendo sin dejar un rastro de destrucción al planeta? Busqué a Paola Arias, doctora en ciencias geológicas y docente de la Universidad de Antioquia,
22:06 y esto me contó. No existe manera de que el ser humano pueda existir en el planeta sin dejar un impacto. El asunto es qué tipo de impacto dejamos. Y yo creo que la policrisis o las policrisis que estamos afrontando en este momento realmente nos ponen de manifiesto que necesitamos repensar los consumos, los sistemas de producción para satisfacer esos consumos, pero sobre todo tener en cuenta la enorme inequidad y desigualdad que existe en esos consumos. El sistema en general planetario ha llegado a este punto en parte para satisfacer unos consumos altamente inequitativos entre seres humanos y eso es parte de lo que tenemos que reflexionar.
22:53 Hace unos años me convertà en abuelo por primera vez, pero incluso desde que fui papá, hace más de 30 años, uno comienza a pensar más en el futuro, en el mundo que le va a dejar a sus hijos y a sus nietos. Esa transferencia tan simple en apariencia es en el fondo la pregunta más antigua de la humanidad.¿ Qué heredamos y a quién? Hoy esa pregunta es más urgente que nunca, porque el mundo que estamos heredando está cambiando de forma y muy rápido. Pero a eso quiero agregar un dato que me parece muy elocuente del mundo que estamos dejando a las futuras generaciones. Según el barómetro de confianza de la consultora Edelman, apenas el 32% de los colombianos piensa que la próxima generación estará en mejores condiciones que la actual. En buena parte del siglo XX predominó la idea contraria, que cada generación iba a vivir mejor que la anterior, con más educación, más ingresos y más oportunidades. Ese optimismo tenÃa además evidencia detrás. Un análisis de datos de Opportunity Insights muestra que en Estados Unidos casi todos los nacidos en 1940 terminaron ganando más que sus padres a la misma edad, pero esa proporción cayó a poco más de la mitad entre quienes nacieron en 1980. Y la gran recesión de 2008 terminó de consolidar la sensación de que esa escalera ascendente se habÃa roto. El Banco Mundial ha documentado algo parecido a escala global. La movilidad económica entre generaciones aumentó Se estancó en las últimas décadas y en la mayorÃa de los paÃses en desarrollo, el futuro
24:26 de una persona sigue dependiendo más de la situación socioeconómica de sus padres que de su propio esfuerzo. El optimismo que definió al siglo XX entonces se fue erosionando durante los últimos 50 años y lo que hoy vemos en paÃses como Colombia es la culminación de esa tendencia. A esa pérdida de horizonte se suma una transformación demográfica que la agrava. Por primera vez en la historia, el planeta envejece más rápido de lo que crece. Eso significa que menos jóvenes van a tener que sostener economÃas, pensiones y sistemas de salud diseñados para otra proporción demográfica, justo en el momento en que esos mismos jóvenes son quienes menos confÃan en que su futuro será mejor. Y detrás de todo esto hay una pregunta ética que Naciones Unidas ha intentado responder desde hace décadas.¿ Qué le debemos a quienes todavÃa no han nacido? En 2024, los paÃses del mundo firmaron una declaración que reconoce que las decisiones y omisiones de las generaciones presentes tienen un efecto multiplicador sobre las futuras y se comprometieron a actuar con responsabilidad para proteger sus necesidades e intereses.
25:38 Con todos esos hilos sobre la mesa, el pesimismo generacional, el envejecimiento, la fragmentación social, la deuda con quienes vendrán después.¿ Cuáles son las decisiones que Colombia está tomando o dejando de tomar que tendrán un impacto más profundo sobre quienes nazcan dentro de 20 o 30 años? Escuchemos lo que me contó Edgar Varela, director del Instituto de Prospectiva, Innovación y Gestión del Conocimiento de la Universidad del Valle. En mi opinión, hay dos decisiones estratégicas que se correlacionan. La primera de ellas, avanzar profunda y seriamente en programas de reindustrialización y transformación productiva. Pues uno de los desafÃos más grandes de Colombia es su baja productividad. No son necesarias extensas jornadas de trabajo como ocurre en Colombia, sino lograr que el trabajo sea mucho más productivo, dar un salto tecnológico y una escala que nos permita mejorar los procesos de gestión en el sector productivo. Esto implica, por supuesto, también una transformación del aparato del Estado, dejar de Detrás o atrás, los lastres del clientelismo, la corrupción y la ineficiencia, descentralizando y dándole una mayor autonomÃa a los gobiernos territoriales, creando autoridades independientes y organizaciones complejas públicas. que no estén en una lÃnea de autoritarismo y verticalidad con el nivel
27:09 central del Estado. Pero lo segundo depende mucho de lo primero, porque el contexto económico y la capacidad de crecer determinan el empleo y las oportunidades de que haya más recursos públicos vÃa los impuestos para mejorar en diferentes aspectos, como los de infraestructura y la atención de los bienes públicos sociales como salud y educación. Y en segundo lugar, se requiere avanzar sustancialmente en una revolución educativa que coloque el trabajo aplicado al emprendimiento, a la innovación en ciclos con una estrecha relación entre teorÃa y práctica como un factor para que el capital humano contribuya al primer eje anotado.
27:54 Han sido 200 capÃtulos, 200 preguntas que todos los dÃas tienen respuestas nuevas, pero no son fijas. Muchas gracias por acompañarnos en este viaje de inquietudes. Soy Roberto Pombo y nos vemos con más preguntas en el próximo capÃtulo. A partir de este momento, este capÃtulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección Roberto Pombo. Asesor editorial Daniel Sanpero Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny RodrÃguez. Postproducción de audio, Iván Ayala.