April 5, 2026

¿Cuáles serían los riesgos y los efectos de un "Bukele" en Colombia?

¿Cuáles serían los riesgos y los efectos de un "Bukele" en Colombia?
¿Cuáles serían los riesgos y los efectos de un "Bukele" en Colombia?
Mis Preguntas con Roberto Pombo
¿Cuáles serían los riesgos y los efectos de un "Bukele" en Colombia?

En campaña presidencial hay muchas promesas, pero la de un “Bukele” colombiano es de las más llamativas. ¿Por qué son tan atractivos para muchos los personajes políticos como Bukele?

Para este episodio hablamos con Juan Pablo Rocha, director general del Grupo Untold Colombia; con Camilo Lema, estratega en campañas políticas y comunicación de gobiernos; con el analista en seguridad y asuntos internacionales, Andrés Villamizar; con Alicia Peñaranda, asesora y creadora de contenido político; y con Sandra Borda, profesora de ciencia política y estudios globales en la Universidad de Los Andes.

0:06 Soy Roberto Pombo. Bienvenidos a Mis Preguntas, un programa de Prisa Media patrocinado por CAFAM, una caja llena de oportunidades para trabajadores, empresarios y emprendedores. CAFAM, una caja llena.¿ Cuáles serían los riesgos y los efectos de un buquele en Colombia? En campaña presidencial hay muchas promesas, pero la de un buquele colombiano es de las más llamativas.¿ Por qué son tan atractivos para muchos los personajes políticos como Bukele? Para este capítulo hablamos con Juan Pablo Rocha, director general del grupo Untold Colombia, con Camilo Lema, estratega en campañas políticas y comunicación de gobiernos, con el analista en seguridad y asuntos internacionales Andrés Villamizar, con Alicia Peñaranda, asesora y creadora de contenido político, y con Sandra Borda, profesora de ciencia política y estudios globales en la Universidad de los Andes.

1:03 Soy Roberto Pombo y este es el capítulo 186 de Mis Preguntas. Bienvenidos. Hay países de los que poco nos llegan noticias. Uno de ellos es la India, uno de los países más grandes del mundo y con mayor población. Hace varios años pasó algo bastante interesante que quisiera contarles. A mediados de la década de 2010, En el estado de Punjab, había señales claras de una crisis relacionada con las drogas, específicamente una crisis de opioides. Estudios oficiales estiman que más de 230.000 personas eran dependientes de opioides en la región en ese momento. Para solucionar el problema, desde 2014, varios gobiernos regionales decidieron intensificar la aplicación de la ley antinarcóticos con la lógica de aumentar capturas, procesos y decomisos, mejor dicho, seguir un modelo bastante estándar, la guerra total contra las drogas que Estados Unidos declaró varias décadas atrás.

2:01 Para luchar contra y derrotar a este enemigo, es necesario promover una nueva ofensiva de todo tipo. lo que vendría sería mano dura. El entonces viceprimer ministro de Punjab declaró no perdonaremos a nadie y ese discurso se tradujo en una campaña agresiva de capturas. Ese año hubo 17.068 arrestos y otros 11.593 hasta diciembre de 2015, todos bajo la ley. Entre 2015 y 2024 se registraron más de 51.000 casos bajo la ley de estupefacientes y y se incautaron más de 4.600 kilos de heroína en ese estado. Y solo en el primer semestre de 2024 hubo 4.373 nuevos casos y más de 6.000 arrestos. En operativos más recientes, la escala creció todavía más. Solo en un año de campaña, la policía reportó más de 51.000 arrestos y 2,2 toneladas de heroína decomisadas. Las cifras de personas que el estado capturaba y mandaba presas era cada vez más grande. En 2025, el propio gobierno regional informó que en tres años y medio se habían acumulado más de 85 mil personas arrestadas por delitos relacionados con droga. Pero claro, aunque esos números parecían buenas noticias para muchas personas, en realidad escondían otras noticias

3:35 más graves. Por una parte, el problema real de las drogas sería igual. Varios estudios sobre consumo de sustancias seguían estimando que el 15,4% de la población consumía algún tipo de sustancia. Pero además, esta persecución se convirtió también en un problema carcelario. Un informe de la Autoridad de Servicios Legales de Punjab encontró que el 42,1% de las personas en prisión estaban ahí por delitos relacionados con drogas y que 18 de las 24 cárceles del Estado estaban sobrepobladas. Ese crecimiento de personas presas También alteró el sistema penal. Datos oficiales muestran que una buena parte de los detenidos bajo la ley de narcóticos son personas en prisión preventiva, o sea, que pasan meses o años detenidas sin que haya condena definitiva.

4:22 Y hubo otra consecuencia, el impacto social. Un análisis sociolegal sobre la ley antinarcóticos de India concluyó que su aplicación ha llevado a la criminalización de consumidores la estigmatización social y un acceso limitado a tratamiento, lo que dificulta abordar el problema como un tema de salud pública. Seguir un modelo de gobierno o políticas específicas de otros gobiernos, especialmente de países tan diferentes a los de uno, rara vez resultan bien, especialmente si esas políticas no han mostrado resultados reales o efectos secundarios graves. A la India no le fue bien con su guerra contra las drogas. En Colombia, desde hace un tiempo, a varios políticos los acompaña un espíritu similar, el de querer importar modelos de otros países, más específicamente el del presidente de El Salvador, Nayib Bukele.¿ Por qué son tan atractivos para muchos los personajes políticos como Bukele? Eso me contó Juan Pablo Rocha, director general del Grupo Anton Colombia.

5:24 En el caso muy particular de Bukele, que es el ejemplo que usted me pone, resulta una marca, porque es una marca, que tiene una claridad absoluta de lo que representa. La gente no tiene ninguna duda de qué representa Bukele. Y esas marcas que son así de claras y de definidas... resultan siempre mucho más poderosas y mucho más atractivas. Ahora, en el caso particular de ese ejemplo, también sucede que la gente vivió el otro extremo. La gente vio lo que eran las calles llenas de delincuentes, una ciudad que no se podía salir, que no se podía vivir, y de pronto llega un tipo y pone autoridad absoluta. No sé si autoritarismo, pero autoridad sí, y mete presos a una cantidad de delincuentes, justo los mete presos, y se puede volver a vivir, y la gente puede volver a salir a la calle. y se vuelven a tomar los buenos, digamos, el salvador. Eso hace que evidentemente la gente lo ame.

6:17 La gente diga este tipo nos liberó de unos delincuentes. Ahora, esas figuras normalmente, después de muchos años de autoritarismo, cuando a la gente se le olvida un poco lo que había antes, la delincuencia, empiezan a decaer porque el autoritarismo por muchos años no funciona. Pero ese es un fenómeno clarísimo de que la gente sí quería autoridad en un momento dado. Últimamente se han puesto de moda los llamados outsiders o forasteros de la política, esos personajes que irrumpen en campañas políticas pero que vienen de otras áreas, que se venden como candidatos sin los vicios y sin las manchas del oficio al que aspiran. Dicen que no tienen maquinarias ni jefes y que dejan su cómoda vida para entrar en la política y salvar a su país. Porque la primera trampa del fenómeno bukelista es la narrativa que él mismo construyó, la del outsider. el joven que llegó de la nada a romper el sistema. Bukele nació en una familia de empresarios de origen palestino. The Guardian describió su crianza como la de un niño príncipe. A los 18 años abandonó sus estudios de derecho para dedicarse a los negocios familiares. Su papá, Armando Bukele Catán, era un empresario textil, químico de profesión, dueño de agencias de publicidad y presidente de la única mezquita del país. Pero el Bukele político no nació de la noche a la mañana. Antes de entrar a la política, Nayib administraba las agencias publicitarias de su padre, Overmed, Norg, Red América y 4AM, Sachi y Sachi, que por 12 años se encargaron de la comunicación política del Frente Farabundo Martí

7:50 para la Liberación Nacional, el partido izquierdista que gobernó El Salvador por 10 años. La amistad del papá de Nayib, Armando Bukele, con el líder guerrillero Shafik Handal, había nacido en la Universidad de El Salvador en los años 60. Un tío de Nayib, Mario Bukele Catán, recibía con frecuencia en su casa a Handal y a su hermano Farid, reconocido por haber organizado células clandestinas del grupo. Pero además, la narrativa de que llegó a ser presidente siendo un total desconocido en el mundo político no es cierta. En 2011, cuando tenía 30 años, buscó el apoyo del Frente Faraundo Martí para la liberación nacional para su candidatura a la alcaldía de Nuevo Cuscatlán, elecciones que ganó.

8:34 Soy Nayib Bukele, candidato a la alcaldía de Nuevo Cuscatlán. Mis padres me enseñaron que con esfuerzo y dedicación se logran las metas. Así he trabajado siempre en mis empresas. Sin embargo, creo que es tiempo de trascender y trabajar en la construcción de nuestro país y sobre todo de mi municipio, Nuevo Cuscatlán. Su periodo como alcalde de Nuevo Cuscatlán consistió en una gran exposición mediática. Después se presentó a las elecciones para la alcaldía de San Salvador, la capital del país. Su campaña se centró... en acercarse a los votantes más jóvenes con mensajes potentes a través de redes sociales y con ataques con memes a sus rivales. Así como en su primera alcaldía, promovió obras de infraestructura como la construcción del mercado Cuscutlán en el centro de El Salvador. Esas dos alcaldías fueron la plataforma para construir su candidatura presidencial. Siendo tan joven, ya había sido alcalde dos veces y había acumulado suficiente capital político para aspirar a un cargo nacional.

9:32 Bukele ahora no solo era el hijo de un acaudalado empresario que conocía desde adentro la comunicación política de uno de los partidos políticos más importantes de su país, sino que antes de cumplir 40 años ya había sido alcalde dos veces. Busqué a Camilo Lema, estratega en campañas políticas y comunicación de gobiernos, y le pregunté,¿ Cuánto de lo que vemos en Bukele es un fenómeno político genuino y cuánto es el resultado de una campaña publicitaria extraordinariamente bien ejecutada? Bukele no es solo marketing, pero tampoco es solo realidad. Es una mezcla muy potente entre resultados visibles y una narrativa extraordinariamente bien construida. Hay algo genuino que no se puede desconocer y es que conectó con un dolor real.

10:18 la inseguridad, el desorden, la sensación de abandono del Estado. Y cuando un líder logra dar respuestas o al menos transmitir que las está dando, se vuelve políticamente muy fuerte. Eso explica buena parte de su respaldo. Pero lo que hace que este fenómeno domine es cómo está contado. Bukele no solo gobierna, sino que narra permanentemente, marca la conversación, fija el ritmo y sobre todo convierte cada decisión en un hecho político total. Sin intermediarios, eso no es casual. Es una estrategia de comunicación muy sofisticada donde percepción y poder se refuerzan. Ahora, pensando en Colombia, pues esto se pudo en El Salvador. Aquí tal vez no sería tan fácil, pero el terreno emocional sí se parece cada vez más. Inseguridad, frustración económica, cansancio con la política tradicional. Y en ese contexto y de cara a las próximas elecciones es muy probable que veamos candidatos que intenten construir ese mismo modelo.

11:12 Resultados simples, mensajes contundentes y una narrativa que prometa orden rápido. La diferencia es que aquí hay más contrapesos, pero también hay una ciudadanía cada vez más dispuesta a premiar al que parece que pueda resolver, incluso si eso implica tensionar las reglas. El problema final no es cuánto hay de marketing, es si en Colombia, en medio de esta coyuntura, vamos a empezar a confundir narrativas con concentración de poder En 2019, Bukele decidió dar el gran salto y se lanzó como candidato a la presidencia. Era el candidato millennial, joven, con un discurso fresco. Para ese momento, Bukele ya había sido expulsado del que era su partido, el Frente Faraundo Martí para la Liberación Nacional. por sus movimientos impulsivos y por una pelea que comenzó con el presidente Salvador Sánchez Serén, líder histórico de la guerrilla, y decidió lanzarse a la presidencia con un movimiento propio, el movimiento Nuevas Ideas. Pero esa fue una decisión calculada. Según le dijo a Franz XXIV Valeria Vásquez, analista senior para Centroamérica en Control Risk, abro comillas, Bukele supo leer a la perfección. que el cansancio era evidente contra el bipartidismo en El Salvador y que una cara joven, no tan conocida, podría ser lo ideal en un momento en el que los dos partidos tradicionales estaban haciendo muchas cosas mal. Cerro comillas. Bukele aprovechó el momento que atravesaba El Salvador para presentarse como candidato diferente,

12:44 el que no tenía nada que ver con las estructuras y los políticos tradicionales. Son los mismos de siempre y su vieja forma de hacer política. Ya estamos hartos, pero ahora tenemos la oportunidad de dejarlos en el pasado y mirar hacia el futuro. En respeto a la ley, hoy damos inicio a nuestra campaña electoral. Pero este hombre, que se presentaba como una ruptura total con el pasado político, no era en ningún sentido un forastero. Era un hombre de familia poderosa, formado en los negocios políticos de su padre, que conoció por dentro el partido más importante de su país, que lo usó para construir su nombre y que cuando ya no le sirvió, lo dejó y creó el propio. Lo paradójico es que finalmente terminó por presentarse a las elecciones en nombre de Gana, un partido político tradicional ligado a casos de corrupción. Y como ya sabemos, ganó la presidencia con el 53% de los votos. Pero hablemos un poquito del país que recibió a Bukele. Antes de su llegada al poder, El Salvador fue considerado uno de los países más violentos del mundo.

13:47 En 2015 alcanzó una tasa de 106 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las más altas registradas globalmente. Las pandillas controlaban territorios completos, extorsionaban, desplazaban, reclutaban menores y ejercían violencia sistemática sobre la población. Era un país marcado por la violencia extrema y la desconfianza en la política. Cuento esto porque ayuda a explicar por qué la figura de Bukele tuvo el éxito electoral que tuvo. En marzo de 2022 llegó el punto de inflexión. Presidente Bukele declaró un régimen de excepción tras una ola de homicidios que dejó 62 asesinatos en un solo fin de semana. Entre el 24 y el 27 de marzo, 92 personas fueron asesinadas en El Salvador, presuntamente por pandillas. Según El Faro, un medio digital de El Salvador, la ola de violencia ocurrió registrada en marzo, fue el resultado del colapso de negociaciones mantenidas por el gobierno y la pandilla MS-13. Y, hasta septiembre, nadie había sido condenado por estos asesinatos. El régimen de excepción que declaró el presidente incluía la suspensión de garantías constitucionales como límites a las detenciones, derecho a defensa plena y libertad de asociación. Las medidas fueron haciéndose cada vez más severas.

15:04 La rama legislativa también aprobó un paquete de reformas penales relacionadas con las pandillas que permitían a las autoridades encarcelar a niños desde los 12 años y ampliaban el uso de detención provisional. Según Human Rights Watch, solamente entre marzo y diciembre de 2022, más de 60.000 personas fueron detenidas en el marco del régimen de excepción, y muchas de estas detenciones se hicieron basadas en la apariencia física o el lugar de residencia de las personas. Varias organizaciones de derechos humanos salvadoreñas han documentado que se ha detenido a cientos de personas sin conexión con las operaciones abusivas de las pandillas. Y Human Rights Watch documentó que la población carcelaria pasó de 39.000 personas en marzo de 2022 a cerca de 95.000 detenidos para noviembre, más de tres veces la capacidad oficial. Miles estuvieron incomunicados por varias semanas o meses. Personas liberadas describieron condiciones inhumanas, torturas y maltratos. Un detenido relató que al ingresar al penal, los guardias formaron dos filas para golpear a quienes caminaban hacia sus celdas. La celda tenía capacidad para 30 personas. Había 125.¿ Puede haber seguridad genuina en un país donde el Estado puede detenerlo a uno sin pruebas? Le trasladé la inquietud al analista en seguridad y asuntos internacionales Andrés Villamizar.

16:29 La respuesta de fondo es no. Puede haber una sensación de seguridad, incluso una reducción real del delito en el corto plazo, pero no es seguridad genuina cuando el Estado puede detener a una persona sin pruebas y sin garantías. Porque en ese momento la seguridad deja de ser un derecho y se convierte en una concesión de poder del ciudadano al régimen. La verdadera seguridad no consiste solo en que bajen los homicidios o las extorsiones. consiste en que el ciudadano honesto esté protegido tanto del criminal como del abuso del Estado. Si para derrotar la arbitrariedad de las pandillas terminamos aceptando la arbitrariedad oficial, el problema no desaparece, solo cambia de uniforme. Un país necesita autoridad, sí, pero una autoridad con límites, con jueces, con pruebas y con debido proceso. Sin eso no hay seguridad sólida, solo hay miedo controlado.

17:20 Todos esos arrestos masivos llevaron a que las cifras de seguridad de El Salvador disminuyeran muchísimo. En 2023, el país registró 154 homicidios en todo el año, lo que equivale a una tasa de 2,4 por cada 100.000 habitantes según cifras oficiales recogidas por Reuters. El número de homicidios se redujo casi un 70% ese año. Sin embargo, todas esas cifras tuvieron una consecuencia terrible. De acuerdo con Amnistía Internacional, desde el inicio del régimen de Bukele, las autoridades salvadoreñas detuvieron a más de 83.000 personas, amparándose en una medida que se prorrogó más de 33 veces en forma consecutiva, convirtiéndola en una política de Estado permanente. La Amnistía Internacional documentó que muchas de esas detenciones se hicieron bajo la imposición de cuotas diarias a los policías, acusaciones anónimas y factores discriminatorios como tener tatuajes o residir en comunidades estigmatizadas por la pobreza. En los más de 60 casos documentados por la organización, no se encontraron órdenes administrativas o judiciales que sustentaran las detenciones. En enero de 2023, Bukele inauguró el Centro de Confinamiento del Terrorismo, el SECOT, una megacárcel con capacidad para 40.000 internos.

18:36 Las imágenes que el gobierno distribuyó de filas de hombres con cabezas rapadas, uniformes blancos, en celdas de hacinamiento se volvieron virales. Para muchos, eran la prueba de la mano dura. Para las organizaciones de derechos humanos, era la imagen de un Estado donde se han perdido los controles propios de una democracia y prevalece la arbitrariedad en un escenario de concentración del poder. La seguridad fue el gancho, pero lo que Bukele construyó en paralelo fue una concentración de poder sistemática, paso a paso, institución por institución. El proceso tuvo varios momentos clave. El primero fue el 9 de febrero de 2020, cuando Bukele entró a la Asamblea Legislativa acompañado de policías y militares armados y argumentando un supuesto bloqueo a su agenda de gobierno, forzaron la aprobación de un crédito internacional para financiar el plan de Bukele contra el crimen. El segundo momento fue el 1 de mayo de 2021, cuando su partido Nuevas Ideas ganó mayoría absoluta en la Asamblea, ocupando el 70% de las curules. Esa misma noche, En la primera sesión plenaria, destituyeron a los cinco magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema y al fiscal general y lo reemplazaron con personas afines al gobierno sin seguir los procedimientos de ley. Y un tercer momento clave se dio cuando esa nueva Corte controlada por el gobierno fue la que cuatro meses después declaró constitucional la reelección presidencial, que hasta ese momento estaba prohibida expresamente por al menos seis

20:07 artículos de la Constitución salvadoreña. Y a pesar de todo esto, según una encuesta publicada en junio de 2025 por LPG Datos, la casa encuestadora de la prensa gráfica, Bukele registra una aprobación de 85,2% de la población. Pero además, solo el 1,4% de la población consideró que la concentración de poder en un solo hombre es un problema.¿ Por qué estas medidas, aunque sean autoritarias, tienen tanta popularidad entre los votantes? escuchemos la respuesta de Alicia Peñaranda, asesora y creadora de contenido político La popularidad de medidas como las adoptadas en El Salvador, las globalmente conocidas medidas de Bukele, no se explican por alguna eficacia objetiva, sino por algo más profundo, su conexión directa con el miedo y el imaginario colectivo de la sociedad.

21:00 Cuando una ciudadanía ha vivido durante años bajo una amenaza, sea el control territorial de pandillas, sea la amenaza terrorista de la guerrilla, o sea fenómenos como la migración ilegal, en el caso de Estados Unidos, la demanda no es abstracta, es concreta y es emocional. Entonces, cuando un líder ofrece unas medidas rápidas de realizar y que recuperen o que signifiquen un cambio en la vida cotidiana de la gente, pues eso tiene una ventaja política muy grande. Aunque se pueda percibir, no estamos analizando el tinte autoritario o democrático, ni siquiera la eficacia. Tenemos que reconocer que resuelve un problema estructural de gran parte de la sociedad de forma visible, rápida y contundente. Es cuando aparece un elemento clave en la estrategia política que es el talismán. Y es un camino expedito, sea la seguridad democrática de abril del 2000, sea el muro que está construyendo Donald Trump, o sea la política de cárceles, las personas sienten que se les está resolviendo un problema directo que responde a un miedo y a un temor social. En conclusión, la percepción pesa más que la complejidad técnica y cuando un líder logra alinear acción narrativa y emoción colectiva es cuando construye una aparente legitimidad.

22:14 No sabemos cuánto dure, pero incluso en escenarios polémicos funciona. Lo que hay que preguntarse es qué miedo están interpretando los líderes, qué alivio se está produciendo y qué tan sostenible es en el largo plazo. El fenómeno de popularidad de Bukele no se quedó en El Salvador. Se convirtió en un producto político de exportación. Y Colombia no es una excepción. Una encuesta de Datexco arrojó que el 55% de los entrevistados dijo querer un presidente como Nayib Bukele en Colombia. En esa misma encuesta, el 67% respondió que estaban de acuerdo con las megacárceles que construyeron en El Salvador. Ann Applebaum. Es historiadora y periodista estadounidense, ganadora del Pulitzer, y ha analizado bastante el fenómeno del populismo y el ascenso de figuras outsider, especialmente en su libro El ocaso de la democracia. Según Applebaum, muchos defensores del populismo son personas que se sentían outsiders dentro de las propias instituciones democráticas o que sintieron que el sistema de meritocracia no les otorgó el estatus que merecían.

23:20 Ella sostiene que los líderes de Mano Dura no prometen un futuro nuevo, sino un retorno a una estabilidad perdida, real o imaginaria. Utilizan un lenguaje de emergencia para justificar el desmantelamiento de controles democráticos. Y dice que, abro comillas, para el populista de Mano Dura, las instituciones independientes, los jueces, la prensa, el servicio civil… no son controles necesarios, sino obstáculos puestos por élites corruptas para impedir que se cumpla la voluntad del pueblo. Applebaum utiliza el concepto de predisposición autoritaria para explicar por qué los outsiders que prometen medidas drásticas tienen éxito. Estos líderes ofrecen unidad y uniformidad en un momento donde la democracia parece ruidosa y lenta. Los ciudadanos que se sienten ansiosos ante el cambio social rápido se ven atraídos por líderes que hablan de soluciones violentamente simples.

24:16 La gente se siente atraída por el lenguaje de la mano dura porque promete terminar con la cacofonía del debate democrático. Y, por supuesto, muchos políticos han visto una oportunidad en la popularidad del modelo de gobierno de Bukele en el país. En Colombia, varios candidatos y gobernantes se han denominado a sí mismos como los Bukele colombianos. Casi todos también se denominan outsiders y prometen mano dura para solucionar los problemas de violencia y seguridad. Y un país como el nuestro, en el que llevamos décadas de promesas incumplidas, de inseguridad crónica y de frustración acumulada, es el caldo de cultivo perfecto para este tipo de políticos. Una encuesta de Embammer Poll, hecha en junio de 2025, reveló que el 36% de los encuestados cree que la seguridad es el principal problema del país.

25:06 especialmente en un momento en el que presenciamos un recrudecimiento de la violencia y en el que el proceso de paz total ha fracasado. Busqué a Sandra Borda, profesora de ciencia política y estudios globales en la Universidad de los Andes y le pregunté¿ Qué significaría para Colombia un gobierno como el de Bukele? Yo creo que la deriva autoritaria por la que está pasando El Salvador con Bukele es mucho menos probable en el caso colombiano por varias razones. La primera de ellas es porque las instituciones colombianas y las reglas del juego del Estado de Derecho y de la democracia en Colombia son mucho más fuertes de lo que eran en su momento previamente. en El Salvador. Creo que aquí tenemos la constitución del 91, que es una constitución que se preocupó mucho por establecer un sistema de pesos y contrapesos sólido y un sistema de división de poderes públicos que con dificultades ha logrado sobrevivir al tiempo y ha logrado mantenerse erguido frente a los embates de algunos intentos, llamémoslos semiautoritarios del pasado que han tenido lugar en Colombia. En segundo lugar, creo que el problema de seguridad que motivó la llegada de Bukele al poder en El Salvador es un problema de seguridad muy distinto al colombiano. Y la naturaleza de ese problema, el hecho que fuera mucho más urbano y menos rural, lo que es totalmente opuesto a lo que sucede en Colombia, hizo que, digamos, Bukele tuviese más capacidad de articular una base electoral y una base de apoyo

26:38 mucho más fácilmente alrededor de un proyecto autoritario de lo que podría hacerlo un candidato presidencial en Colombia. Y finalmente, creo que en Colombia existe una sociedad civil y en general una gran amalgama de actores no estatales que tienen mucho poder y que han jugado un papel fundamental a la hora de proteger nuestro Estado de Derecho en el pasado y lo van a seguir jugando ahora. Por cuenta del proceso de paz, por cuenta del conflicto armado, la sociedad civil colombiana continúa con el apoyo de la comunidad internacional, también ha tenido la oportunidad de organizarse y de hacerse mucho más fuerte y mucho más influyente con el paso del tiempo.

27:22 Hace poco, el exalcalde de Barranquilla y director de Portafolio, Jaime Pumarejo, publicó un reel en el que dejaba una reflexión interesante sobre ese deseo de muchos de que aquí se replicara la experiencia del país centroamericano bajo el mandato de Bukele. Decía Jaime... que aunque el presidente de El Salvador solucionó un problema muy grave que aquejaba a toda la población, el precio fue muy alto en términos de derechos humanos y libertades. También decía que cuando el poder no tiene chequeos y se prolonga en el poder, termina volviéndose corrupto. Y si el Estado no es capaz de brindar soluciones reales de seguridad a sus ciudadanos, la posibilidad de un régimen como el de El Salvador es cada vez más posible. Soy Roberto Pombo. Y este fue el capítulo 186 de Mis Preguntas. Nos vemos en el próximo capítulo.

28:13 A partir de este momento, este capítulo de Mis Preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a CAFAM, aliado estratégico en el crecimiento de más de 40.000 empresas en Colombia. Dirección, Roberto Pombo. Asesor editorial, Daniel Sanpero Espina. Producción, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Guiones, Juan Abel Gutiérrez y Johnny Rodríguez. Postproducción de audio, Iván Ayala.