¿Cómo emboscar a un NO lector?

La feria se ha convertido en una feria vital para la industria. Pero la brecha entre lo que se vende y lo que se lee es una amenaza a la sostenibilidad del mundo editorial.
¿Qué hacer para emboscar a un no lector? ¿Qué hacer para que parte de lo que lee y ve un usuario en redes sociales sea dedicado a un buen libro?
Para este capítulo hablamos con Adriana Ángel directora de FILBO 2023 con Esteban Restrepo fundador de Bukz y con Andrés sarmiento, ex director de FILBo y la Feria Internacional del Libro de Cali. Además consultamos a Álvaro Robledo escritor y coordinador del club de lectura y a Isaías Romero promotor de lectura.
Soy Roberto Pombo, y estas son mis preguntas. Un programa de prisa media hecho posible por KFAM inspirando sonrisas. La feria del libro de Bogotá un ejercicio comercial impecable. Todas las editoriales, todos los escritores, más de seiscientos cero personas formando rÃos y trancones para encontrar un libro o simplemente darse una vuelta a almorzar o comerse. Un helado a feria se ha convertido en una feria vital para la industria. Pero la brecha entre lo que se vende y lo que se lee es una amenaza a la sostenibilidad del mundo editorial. Los dos siete libros al año que lee un colombiano, los cuatro seis que consume un Bogotán no alcanzan para sostener el futuro de escritores, periodistas, editoriales y librerÃas del paÃs. Qué hacer para emboscar a uno lector? Qué hacer para sembrar la mejor de las aficiones en los jóvenes, Qué hacer para qué parte de lo que lee y ve un usuario en redes sociales se ha dedicado a un buen libro Para este capÃtulo. Hablamos con Adriana Ãngel, directora de Filbo dos mil veintitrés, con Esteban Restrepo, fundador de Buxi, con Andrés Sarmiento, ex director de filbu y la Feria Internacional del Libro de Cali. Además, consultamos a Ãlvaro Robledo, escritor y coordinador del club de lectura, ya IsaÃas Romero, promotor de lectura soy Roberto Pombo. Bienvenidos a mis preguntas. Cada vez que pienso en lectura. Recuerdo a Simón Gaviria que, siendo Presidente de la Cámara de Representantes en dos mil doce, firmó un proyecto de ley de la reforma a la justicia sin leerla o, como dijo él mismo, la leyó por encima no julio. No pero la leemos por encima, no por la detalle ir de minuncia. Confiamos entre el Gobierno Representante dos no si no siga que la explicación está quedando peor, la leÃmos por encima, La leÃmos por encima. Sabe cuánto nos valen los colombianos, su unidad legislativa, la gente que tiene usted y que pagamos todos para que le ayude a leer. Y casi puedo entenderlo, pues si muchas veces no logramos conectarnos o no nos causa placer leer una novela, un cuento, un poema, textos escritos para enganchar el lector con qué ganas. Leo un proyecto de ley, de decenas de páginas llenas, de leguleyadas y redactadas para confundir. Ya sabemos que con proyectos de ley no es que se captura la atención de un potencial lector que ha tenido acceso a toda la educación posible. Entonces me quedo pensando cómo hacemos para subir los bajos Ãndices de lectura en Colombia. Será un problema de acceso a los libros, o es que estamos más concentrados en leer otros formatos. Hablo con Adriana Ãngel, directora de Filbo dos mil veintitrés. Le transmito estas primeras preguntas. Yo creo que los bajos Ãndices de lectura en Colombia también es un tema de percepción, porque no tenemos cifrases e actas desde la última encuesta nacional de lecturas fue en dos mil dieciocho. Esta encuesta la hace Ministerio de Cultura junto con la Biblioteca Nacional y el Dane. Estamos esperando que vuelva a suceder para tener realmente unas estadÃsticas claras y concisas por región, tal cual como lo arrojan esta encuesta. Sin embargo, desde el sector editorial y desde los gestores culturales que hay en cada una de las regiones, se han venido haciendo esfuerzos monumentales para acercar los libros a los lectores con actividades como ferias del libro. Es decir, nosotros arrancamos hace seis años con más o menos nueve ferias del libro y en este momento tenemos veintiuno ferias regionales del libro que suceden a lo largo y alcho del paÃs y una cadena de librerÃas que, si bien sabemos que el eslabón más débil de la cadena editorial son las librerÃas. Las librerÃas siguen consolidandose, trabajando en equipo, generando redes de apoyo, sin energÃas colaborativas, y eso nos permite garantizar que estamos acercando cada vez más el libro a los lectores y, por ende, propiciando más espacios de lectura para todos los ciudadanos. Y ciudadanas de nuestro paÃs. La pandemia nos dejó grandes enseñanzas y es que tenemos que aprender a convivir entre lo digital y el papel, y el papel, contrario a lo que se pensaba hace muchos años, no ha dejado de coexistir con otras plataformas. Por el contrario, la pandemia nos permitió acercarnos cada vez más a ese ejercicio lector en papel, sin dejar de convivir con estas otras plataformas. Yo creo que no. El ejercicio no es de exclusión, sino más bien de inclusión y de cómo el libro en fÃsico empieza a transitar por estas nuevas plataformas para acercarse a estos lectores y lectores. En con Lombia tenemos escritores, ganadores de múltiples premios internacionales, incluyendo un Premio Nobel Literatura, y no seamos modestos. Una gran facilidad para la palabra, Asà que falta de talento para escribir o falta de historias para leer no parecen ser un problema. Basta con visitar la Feria del Libro de Bogotá un fin de semana sentir la dificultad de caminar entre los pasillos atiborrados de asistentes comprando libros para darse cuenta de que es un gran mercado de libros, pero un mercado con muy pocos lectores. Entonces cómo emboscar a un no lector y convertirlo en un lector más asiduo. Hoy quisiera aventurarme a dejar unas cuantas pistas para lograrlo. Si está escuchando este episodio en la fecha de su transmisión original, quizás sabrá que tan solo hace unos dÃas comenzó la versión número treinta y cinco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá uno de los eventos más importantes del paÃs para editoriales, escritores, lectores y toda la comunidad. Alrededor del libro y a juzgar por las multitudes en los eventos y en los stands de las diferentes librerÃades y editoriales. El negocio se ve muy saludable en un encuentros cifras oficiales. Pero contacto a dos ex directores de la Feria para saber cuántos libros se venden durante los dÃas del eventos. La respuesta es más o menos la misma. A la industria no le gusta decir cuánto venden comillas, pero se están vendiendo más o menos cuarenta millones de libros al año. Durante los casi veinte dÃas de Feria se pueden vender diez millones de libros. La cuarta parte del total cierro comillas. Me recuerda el mito de la venta de old par en el Festival Ballenato. Se decÃa que en los dÃas del festival. Se vendÃa el treinta por ciento de todo lo que se vendÃa en un año. Un dato o más bien un mito irrelevante. Volvamos a los libros. Yo sostengo que en Colombia leemos mucho, leemos redes sociales. Somos, de hecho, campeones en leer trinos BST y saltar de temente macada dÃa. Es usual la imagen en el TransMilenio metro bus, en cualquier paradero o sala de espera con decenas de cabezas agachadas viendo su celular casi siempre consumiendo Whatsapp, Facebook, Twitter o cualquier otra red social. Según el DAN, el setenta coma cuatro por ciento de los colombianos mayores de cinco años leen soporte digital y el sesenta y cuatro por ciento lo hace a través de redes sociales o servicios de mensajerÃa. En las treinta y dos ciudades capitales del paÃs. La cifra llega el setenta y uno coma tres por ciento. Entonces sà estamos leyendo, pero no precisamente pasando hojas, sino haciendo scroll en ese papiro infinito que son las pantallas. Los europeos hacen ciento ochenta metros de scrollo al dÃa en sus celulares. Según la firma One Prous, según la plataforma Hutsuit, la media mundial de uso de redes sociales está en dos horas y veintisiete minutos, pero el promedio colombiano es aterrador. Somos los cuartos en el mundo que más usamos redes. Con tres horas y cuarenta y seis minutos, fácilmente llegamos a los trescientos metros de scrus, lo que equivaldrÃa a escalar diariamente la Torre Riffael con los dedos. Pero leer redes sociales es también leer o es lo mismo que leer libros. Cómo robarle equà bien por la lectura de redes sociales. Para la lectura de libros, hay lecturas interesantes en redes que no sean basuras. Abro con Esteban Restrepo, fundador de la librerÃa Bugs y con Andrés Sarmiento, ex director de Filbook y la Feria Internacional del Libro de Cali. Alguna vez le escuchaba un consejo a alguien frente a los hábitos de que si uno quiere tener un nuevo hábito, a veces la forma más fácil también es como complementarlo con otro que uno ya tiene. Yo creo que lo mismo sucede con la lectura, pues obviamente que las redes literalmente hay equipos en muchas de estas empresas, en Google, en Facebook y demás. Tratando pues de ver de qué manera captura la atención de nosotros, entonces yo creo que a veces es ni siquiera forzar como que voy a dejar las redes sociales para leer, sino pues también como aprovecho de las redes sociales para aprender y después complementarlo con lectura. No sé yo, por ejemplo, me gusta mucho el estoicismo. Entonces sigo, por ejemplo, autor es como Ryan Holly ay en sus redes y después eso me da mucho más intereses de tiros que ha escrito. Rayan Holly al rabicante en Twitter genial y le provoca uno de muchas de sus recomendaciones volver a leer. Entonces yo creo que partes con no tratar de forzar como liberarme de las redes sociales para leer, sino yo también como las complemento. Yo creo que también tiene que ver con lo que estamos viviendo en materia tecnologÃa, con la lectura de formato digital que nos roba a aquellos nuevos lectores, de lecturas análogas, Y eso hace que los Ãndices de lectura pues se refundan entre estos dispositivos. Ahora bien, yo creo que hay que fortalecer el triángulo del libro, que estas polÃticas educativas refuercen lo que tiene que ver el impulso de los libros como un medio de afianciamiento de educación, lectoescritora de que los libros nos permiten también desarrollar memoria, imaginación y otras cosas que ya estás medidas universalmente y que, por supuesto, contribuyen a desarrollo de una sociedad. En ese sentido, no solamente lo del libro, que empieza con una polÃtica pública educativa que afiance el consumo del libro análogo, sino también en los hogares donde continúen con esta modalidad y, por supuesto, en la tercera lista. Que llevemos a los niños a los eventos que tengan que ver con los libros, que los llevemos a las librerÃas y que también el Gobierno procure que a través de temas como el precio del papel y demás, pues se pueda consumir muchos más libros. Miremos, por ejemplo, una de las conclusiones de un estudio de la Universidad de punjab sobre los efectos de las redes sociales en los hábitos de lectura, que destaca aspectos positivos y negativos. Uno de los aspectos positivos es que el uso de las redes sociales aumenta la socialización y que facilita a los estudiantes sus tareas e investigaciones y encuentran información en las redes sociales accesible para buscar y usar. Sin embargo, también encontraron que los estudiantes se distraen con el uso de las redes sociales en el momento de su estudio. Muchos padres de familia han podido comprobar en sus propias casas los resultados muestran que el cuarenta siete por ciento de los cinco Estados sólo lee para preparar sus trabajos o exámenes, y solo el doce punto, siete por ciento lee por gusto propio. Otro efecto de las redes sociales en los hábitos de lectura es uno de los más visibles en su libro Cómo aprendemos a leer. Mariano Wolf nos advierte sobre una preocupación, y es que, ante la excesiva oferta de información que nos inunda todos los dÃas y que requiere cada vez menos de un esfuerzo intelectual, muchos lectores nuevos y yacidos no van a dedicar ni el tiempo ni la motivación para pensar en todos los posibles significados de lo que leen, ni de consumir libros o lecturas más complejas. PodrÃamos pensar también que esos nuevos formatos de lectura, que no son precisamente libros pueden ofrecerles a las nuevas generaciones una nueva forma de leer el mundo y de comunicarse el vaso medio lleno. Aunque la relación entre Internet, las redes sociales y la literatura no es distante ni mucho menos antagónica. Hace unos años, en dos mil diecisiete, el guionista e historietista español Manuel Bartual escribió toda una especie de falso documental de terror o ciencia ficción en su cuenta de Twitter, que capturó la atención del mundo. Por una semana. Bartual fue relatando en vivo y en directo con fotos y videos una historia que supuestamente le iba pasando en sus vacaciones. Un hombre lo seguÃa de manera sospechosa y ese hombre era idéntico a él, que usaba ropa que habÃa perdido el relato. Como se dice, en el sland de Internet, se volvió a viral. TodavÃa es difÃcil contabilizar o incluir en las estadÃsticas de consumo literario este tipo de lecturas en Internet, pero la cantidad de libros fÃsicos leÃdos sà nos siguen dando una idea del panorama de la lectura en el paÃs. Según un sondeo de la Cámara colombiana, en el libro los colombianos leemos un promedio de dos siete tÃtulos al año y siguiendo con otros datos de acuerdo con la última encuesta de consumo cultural del Dane, un poco más del cincuenta por ciento de colombianos mayores de doce años leyeron al menos un libro durante dos mil veinti Si nos comparamos con paÃses no del Primer Mundo, donde la calidad de vida y el hábito elector es mucho mayor, sino de la región, no salimos bien librados. El promedio de Chile es de cinco libros per cápita por año y el de Perú es de tres punto tres. Mejorar estas cifras será difÃcil si se sigue viendo la lectura como un castigo o una obligación, o si, en los primeros años de educación, libros como Don Quijote de la Mancha o cien años de soledad siguen siendo materiales de lectura. Para un público que claramente no está listo para estas lecturas. Incluso para muchos amigos con cientos de lecturas en su vida, estos libros todavÃa resultan difÃciles. Y esto es preocupante porque, aunque suene a cliché, la lectura es una amplia fuente de beneficios para nuestra vida, como apear el vocabulario y el conocimiento, entender mejor otras culturas y puntos de vista de una mayor comprensión de la naturaleza humana y la toma de decisiones. Leer, como todas las activas que hacemos, requiere una serie de acciones fÃsicas y mentales que, en este caso, comienzan en los ojos y luego en el cerebro. Pone a funcionar distintas partes que, si se iluminaran cuando están en uso, parecerÃa un arbolito de Navidad. Primero se activa un área en especÃfico del encéfalo, las neuronas excitan y los vasos sanguÃneos liberan nutrientes, lo que nos ayuda a entender qué es lo que dicen las palabras que estamos leyendo. Es un proceso complejo que, si sigo describiendo, va a ser como narrar una partida de addéz. Para resumirles, leer es una actividad que mantiene activa gran parte del cerebro mientras todas trabajan al tiempo. Pero basta de diagnósticos, números estadÃsticas y estudios cientÃficos. Quisiera pasar a la acción y proponerles once técnicas para que un no lector entre poco a poco en el mundo de los libros y como nunca es tarde que se convierta en un lector serial uno, asà como con la comida, muchas veces es mejor empezar de a pocos convocados pequeños atragantarse no es una buena idea. Por eso sugiero probar con la técnica de los cuentos cortos, que con su nombre, ya explica muy bien de qué se trata de leer textos cortos que se pueden terminar completos en muy poco tiempo. AsÃ, uno tiene muy rápido la recompensa de terminar el cuento o el libro de saber una historia nueva, todo en minutos que puede dedicarle en una sala de espera o un paradero de bus Son cápsulas concentradas de literatura que seguramente les van a caer muy bien y, si me lo permiten, me gustarÃa recomendarles algunos libros de grandes autores y autoras de este género, como La palabra mágica y de Augusto Monterroso, pelea de gallos de MarÃa Fernanda a Puero, el llano en llamas de Juan Rulfo o los peligros de fumar en la cama de Mariana EnrÃquez dos. Un segundo consejo es apelar al sagrado derecho al abandono que tenemos como lectores, porque sÃ, aunque no lo crea. Como lectores tenemos el derecho de dejar botado un libro. Cuando nos aburra, no tenemos que sentirnos culpables. Y es válido decir no soy yo eres tú, asà que si un libro no logra captar su atención, pase al siguiente afuera. Hay un universo infinito esperando por su atención y miles de libros que, seguro lo van a atrapar Esto me recuerda a una anécdota alguna vez hace varios años, mi familia y Joe necesitamos a GarcÃa Márquez en su casa en Ciudad de México. Tiene un gesto muy amable. Gabo le regaló un libro a mi hijo y le dijo te lo doy con una condición. Si te aburre, lo votas asà que no se sienta mal y sigue el Consejo del Premio Nobel, que algo sabrá de lecturas, incluso también puede abandonar de unos suyos, Deje a un lado memorias de mis putas tristes o vivir para contarla. Al fin y al cabo, él mismo sugirió esta regla. No sienta miedo, no respeta autoridades ni premios nobel Es deber de ellos ganarse su atención. Tres. Otra teorÃa que puede Funcionarle es la del mÃnimo esfuerzo posible, asà como cuando uno comienza a ir al gimnasio, que arranca alzando solo la barra sin peso y le va subiendo a las libras. Puede hacer lo mismo con el tiempo que le dedica a leer arranque con cinco o diez minutos al dÃa y cada semana o cada mes le va subiendo, toma el cero con calma que no haya fan téngase paciencia. Esto también funciona si le destina un horario, puede ser antes de dormir o en el trayecto de su trabajo. Eso hace que se vuelva un hábito más fácilmente. Le pregunto a IsaÃas Romero, promotor de lectura y autor del libro Voces hÃbridas leer y escribir en tiempos de Whatsapp, qué más podemos hacer para convertir a un escéptico de los libros en un lector voraz. Yo creo que una de las primeras cosas que tenemos que hacer es entender que hay lectores en todas partes y que son tan lectores los que leen pantallas como los que leenen libros. Lo que ha cambiado es como el formato de lectura más que en la forma de leer nosotros como que leemos casi de la misma manera, interpretando o entendiendo, descifrando. Entonces, en esa medida, creo que muchas de las estrategias podrÃan ser, por ejemplo, bueno. Es eso asumir que la lectura está presente en miles de cosas, en libros, en periódicos, pero también en el cine, en la música, en todos estos tipos de formatos. A mà me gustarÃa mucho que pensáramos en la construcción de textos que hablaran de cosas que a uno le gustan, independientemente de si es del gusto de quien lo está recomendando. No me explico. Un padre de familia perfectamente podrÃa conociendo los gustos de sus hijos, recomendarles libros sobre cosas que les gustan y si a uno no le gusta, entonces si le gusta el fútbol, pues recomendarle una lectura sobre fútbol y ya el lector irá encontrando su camino poco a poco, pero blo más importantes como que se enganche lo. Segundo, quizás es la curiosidad encontrar textos que puedan llegar al alma a las personas. Yo creo mucho en la poesÃa. Hay fragmentos de poesÃa muy pequeños que las personas pueden mandar en un mensaje de texto y la otra persona que le está recibiendo quizás ni sabe que es un poema. Entonces, ahà ahÃ, puede haber algo, pero obviamente es importante que esa persona que lo está enviando conozca del poema. Entonces creo que todavÃa es rescatable ese proceso cuatro. Aunque muchos dicen que la lectura es una actividad solitaria, no es necesariamente cierto. Si le pasa que le faltan motivaciones para sentarse a leer un club de lectura, puede ser lo que le hace falta. Esos grupos son cada vez más populares y los hay de todo tipo temáticos, como varios que se organizan para leer el informe final de la Comisión de la verdad, de amigos que buscan una excusa para encontrarse todas las semanas o de desconocidos que buscan un pretexto para conocer gente con gustos en común. La disciplina y la responsabilidad de tener que leer cierta cantidad de páginas que requieren estos grupos puede funcionarle. Otra ventaja de esta técnica es que termina siendo una buena oportunidad para tomarse un par de copas de vino entre semanas. Aquà me tomo el atrevimiento de mencionar algunos clubes, el del escritor Ãlvaro Robledo o el de la Pascacia en MedellÃn. Incluso si no se anima a buscar un club privado, la red distrital de bibliotecas públicas de Bogotá tiene uno en cada biblioteca. Ãlvaro Robledo me contó cuáles son las ventajas de leer en un club de lectura. Los seres humanos somos gregarios y esa en comunidad que florecemos. Entonces, en el caso de los clubes de lectura, lo que ocurre es que, compartiendo esas lecturas, leyendo un grupo, empezamos a entendernos más a nosotros mismos. En nuestra forma de entender el mundo final último de esta clase de grupos. La lectura se vuelve más rica, se vuelve más vÃvida y el corazón de la importancia a la lectura es encontrar un género o algo primero que nos atrape, que nos enganche muy claramente. Luego ese gancho va a hacer que se pase a más cosas, Pero lo importante es que algo primero nos atrape, nos cautive y que nos siga manteniendo por ese camino sinco conviértase en un experto leyendo libros temáticos. Todos tenemos un tema o una afisión que nos mueve incluso a salir un domingo de la casa. Entonces vuelva a ser una persona más especializada en este tema. Leyendo al respecto. Si le gusta la cocina, busques los libros de Karim Ganem desamin de Anthony Burdaine, si es un futbolero o futbolera, busque los libros de Jorge va Ir o de Nicolás Samper. Si usted cree que tiene un hobby o pasión muy excéntrico, no se preocupe. Hay libros sobre todos los temas que se puede imaginar. Si, por ejemplo, es un apasionado por el esquà en un paÃs prácticamente sin nieve, también encontrará libros como esquiar con los pies de Carlos Guerrero. Es más, si a su hijo o hija le gusta este deporte, también el libro es para ellos como osito tito un dÃa en la nieve de benjy Davis y si lo suyo es la bicicleta, cómo no le va a granar leer plomo en los bolsillos. Un libro de crónica sobre el tour de Francia del periodista español Andenis Aguirry. En este libro, por ejemplo, encuentra la historia interesante del ciclista argelino Saaf, que estaba muy cerca de ser el primer africano en ganar una etapa del tour, pero en el tramo final, cuando se habÃa escapado el resto del pelotón tomó de una botella que le pasaron pensando que era agua. No les cuento qué tiene a la botella ni qué pasó para que se animen a leerlo. Seis otro Consejo. Si quiere intentar convertirse en un lector habitual, es cargar siempre un libro con usted. Cuando salga de la casa, recuerde revisar si lleva la billetera, el celular, las llaves y el libro de turno. Uno nunca sabe cuándo se le va a acabar la baterÃa del celular o si le va a tomar mucho tiempo en una sala de espera y ya vio todas las fotos de sus contactos en instagram o simplemente un viaje en avión. Tener un libro a la mano en el maletÃn que carga para su trabajo o para la universidad, abre la posibilidad y la excusa perfecta para seguir con su propósito. Y si usted vive en Bogotá y ese usuario de TransMilenio tiene una oportunidad aún mejor, de acuerdo con un estudio del programa Bogotá, cómo vamos la mayorÃa de usuarios y de TransMilenio gasta aproximadamente dos horas por trayectoriográfico, es decir, un total de hasta cuatro horas diarias. Asà que si usted aprovecha este tiempo o al menos parte de él para dedicarlo a la lectura, puede llegar a leer hasta cien páginas de un libro por dÃa mejor si le toca estar sentado claro siete los libros tampoco se han salvado de la inflación y de la subida de precios por la escasez de papel que hay en el mundo. Sesenta cero pesos es el precio promedio de un libro y no son poca cosa para muchas personas. Asà que, si quiere comenzar a leer más en forma y no tiene para comprar un libro. Vaya a su biblioteca pública más cercana. El servicio es gratuito y la oferta de tÃtulos es muy buena y variada. Es más, esto tiene unas ventajas colaterales que usted no se imaginaba. Les propongo que asistan a la biblioteca pública de su ciudad y en muchos casos van a encontrar que no es solo espacio donde se va a encontrar un lugar para leer o llevarse un libro en préstamo para la casa, sino que es además una joya arquitectónica. Tespongo unos ejemplos, como la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero en Cúcuta, que está ubicada en el edificio del antiguo Hospital San Juan de Dios, o la Biblioteca Pública Piloto de MedellÃn, renovada hace pocos años. O cómo perderse el privilegio de sentarse a leer en esa obra de arte que es la biblioteca Virgilo Barco en Bogotá, diseñada por Rogelio Sarmona Ocho. Quizá lo que le ha impedido ser ese lector voraz que lleva por dentro está en su bolsillo y es solo cuestión de dejarlo un rato mientras lee sÃ, estoy hablando de su celular ese dispositivo que contiene todo el mundo adentro. Yo sé que no es fácil desconectarse y dejar de pararle bolas a los mensajes que llegan y las notificaciones, pero procure darse un tiempo a solas y desconectado póngalo en modo avión meta el celular en una gaveta por media hora es más déjame en otra habitación. AsÃ, cada vez que sienta la tentación de ir a revisarlo, va a tener que pensarlo dos veces antes de tener que hacer el esfuerzo de pararse y caminar hasta él. Le prometo que afuera el mundo va a seguir sin usted nueve. La lectura electrónica también puede ayudarle con un kindle o cualquier otro dispositivo electrónico que sirva para eBox. Puede tener mucha más variedad y comprar libros más baratos que los fÃsicos. AsÃ, si sigue la recomendación de gabo de abandonarlos que no le gusten, lo va a hacer con menos remordimiento de tener que poner en un un estante un libro a guardar polvo simplemente pre elimina de su biblioteca digital y ya están. Y asà como con las plataformas de streaming, pueden unirse a una tendencia que está creciendo, como la de las aplicaciones de libros por membresÃa. Usted paga una cuota mensual y tiene miles de libros electrónicos y audiolibros a su disposición como un Netflix de libros. La oferta de aquÃ, como con las apps de pelÃculas y series, también es variada. Veinticuatro simboles es la más antigua y tiene más de quinientos cero tÃtulos a su disposición, o Kendle al lÃmite de la empresa Amazon o Scoope, que ofrece más de cincuenta cero libros de más de mil editoriales cinco cero de ellos en español. Mejor. Dicho variedad es lo que hay sin tener que preocuparse por futuras mudanzas de cajas pesadas, llenas de libros diez si decididamente las redes sociales son lo suyo, pero al mismo tiempo lo distraen de la lectura. Haga como en el Aikidou en ese arte marcial que usa la fuerza de pons ponente contra él mismo y uselas para la lectura. Ha redes especializadas como good Witz, donde uno puede ir compartiendo sus lecturas, reseñando los libros que va leyendo y siendo parte de una comunidad digital y como toda red social, puede interactuar con otros y ver recomendaciones de nuevos libros que podrÃan gustarla. Por otra parte, según un informe de dos mil veintiuno de Hot Sweet y Ward Social, los usuarios de Internet en Colombia pasan en promedio tres horas y treinta y uno minutos al dÃa en las redes sociales, lo que representa el treinta y ocho por ciento del tiempo total que dedican a Internet. Asà que si se propone invertir diez por ciento de este tiempo, o sea, treinta y uno minutos al dÃa leyendo, tiene ya un camino adelantado en la ruta de convertirse en un lector serial once Y finalmente, si tiene hijos, sea ejemplos leales. Esa es la mejor forma de crear un lector habitual y si usted no lo es, quizás leyéndole a alguien más se motiva a hacerlo. Esta es una de las mejores formas de compartir tiempo y va a crear un vÃnculo muy valioso. De pronto más niños amantes de la lectura con una mente más abierta sean mañana adultos, menos violentos o menos corruptos. Quizás asà aseguremos nuevas generaciones de polÃticos que leen los proyectos de ley que aprueban o ingenieros que diseñen fuentes que no se caigan. Esperemos que estas recomendaciones funcionen y que esas multitudes que vemos en las ferias y fiestas del Libro de Colombia se vean reflejadas en los niveles de lectura, porque un paÃs que lee más que entiende mejor el mundo a su prójimo es sin duda el mejor paÃs y aprovecho. No podÃa dejar de hacerlo de meter una cuñita, porque ayer lancé mi libro Muebles viejos cartas mÃas a ocho expresidentes de la República cuyos gobiernos cubrà como periodista me perdonan el saulazo. Soy Roberto Pombo y este fue el capÃtulo número treinta y tres de mis preguntas. No nos vemos n en un nuevo caso el próximo domingo. A partir de este momento, este capÃtulo de mis preguntas queda disponible en todas las plataformas de podcast. Este episodio fue posible gracias a Kafam sesenta y cinco años inspirando sonrisas en la dirección Roberto Pombo, Producción general Iones, Juanabel Gutiérrez, asesor editorial, Daniel Sampero Espina investigación y entrevistas a Maria Londoño, Producción de campo Manuela Garcés, Dirección de Sonido y postproducción Daniel Murcia, edición de Sonido, Juan David Sarmiento y Diego Canastero