May 5, 2023

CAPSULA MIEDOSCOPE 280 LO QUE LA GENTE MANDA

CAPSULA MIEDOSCOPE 280 LO QUE LA GENTE MANDA

En esta cápsula relatamos algunas de las historias que nos hacen favor de enviar por redes sociales o los fragmentos del programa Miedoscope.

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En esta cápsula relatamos algunas de las historias que nos hacen favor de enviar por redes sociales o los fragmentos del programa Miedoscope.

Mi hermano vio de cerca una guardia hola. Quiero contar una historia que le sucedió a uno de mis hermanos mayores cuando era adolescente. Nosotros vivimos en un pueblo rural del Estado de México, al pie de los Volcanes. Popocatepet e istas igual. El poblado data desde la época de después de la Revolución. Mis abuelos paternos fueron uno de los primeros que se sentaron en esta zona. Cuando sucedió lo que voy a contarte fue ya muy por los años ochentas. Mi hermano tendría como diecisiete años más o menos. El pueblo aún no contaba con calles pavimentadas y una que otra calle tendría luz pública. Él y sus amigos acostumbraban salirse de parranda andar en la calle hasta altas horas de la noche en el pueblo. Pero una noche en particular en la que ya eran casi las dos de la mañana estaban platicando enfrente de la casa de uno de sus amigos cuando vieron, a lo lejos de la calle y a la luz de una lámpara pública que apenas alumbraba cómo un hombre se paraba en medio de la calle y volteaba para todos lados y sin más brincó una té cerca o bardita correspondiente una casa que daba exactamente a lo lejos, era como topar con paled pero no era un te cerca Y ellos, bien que veían a lo largo de la calle, esa tecerquita a lo lejos no era tan alta, pues le llegaba un poco arriba de su cintura y ahí vieron que empezaba a hacer como ejercicios. Se agachaba y se levantaba. Se agachaba y se levantaba, y ellos sólo veían el tronco para arriba del hombre, pero que en una de esas que el hombre se agachó a levantarse, lo que apareció ante sus ojos fue un burro. La verdad. A todos se les puso la piel chinita y varios de sus amigos dijeron a itvs y si más se fueron unos para una calle, para otro, para el lado contrario y se fueron. Pero mi hermano y el amigo que vivía ahí cerquita se quedaron paralizados y vieron cómo ese burro brincóla de cerca esa bardita que donde estaba y empezó a caminar en dirección a donde estaban ellos. El miedo se apoderó más de ellos que lo único que atinaron a hacer fue meterse a unos matorrales que tenían cerca y se hundieron en ellos como para esconderse de ese animal que poco a poco iba acercándose a ellos. El caso es que el animal llegó a donde estaban ellos y mi hermano y su amigo lo vieron cómo iba pasando a su lado Y bien, cuando pasaba donde estaban ellos, el animal volteó como si los viera. Se los quedó observando con unos ojos rojos. Cuenta mi hermano que se le heló la sangre y sentía sus cabellos y pelitos de su cuerpo erizados. Cuando sucedió ese acto, el animal siguió de largo, pero ellos no se atrevieron a salir de su escondite. Cuando por segunda vez ese animal volvió a pasar cerca de ellos y repitió la acción de quedarse mirándolos con esa mirada que dice mi hermano jamás olvidará, pero no hizo otra cosa más que verlos y pasarse de largo. Cuéntame, Hermano, que esa sensación de espanto le duró mucho tiempo hasta que se animaron a salir y asomarse si ya no estaba a esa criatura cerca de ellos o a lo lejos de la calle, Pero ya no lo vieron así, es que se dieron ánimo los dos y salieron de su escondite. El amigo de mi hermano, sin decir nada, se metió a su casa, dejando a mi mano solo y mi hermano con toda la pena del mundo y el miedo se fue corriendo acálle arriba hacia donde nosotros vivimos. Pues que si le quitó el gusto por salir a sus parrandas que baja. Pero esta experiencia jamás se le ha olvidado y la cuenta siempre ahora a sus hijos y a mis hijos, que lo escuchan con mucha emoción. Aquí en el pueblo, los ancestros nos contaban muchas cosas de brujas sinaguales que atesoramos con emoción y cariño que si puedo contártelos con muchas gusto Gracias por escuchar