CAPSULA MIEDOSCOPE 271 LO QUE LA GENTE MANDA

En esta cápsula relatamos algunas de las historias que nos hacen favor de enviar por redes sociales o los fragmentos del programa Miedoscope.
Hola. Buenas tardes y quiero contar mi historia. Hace más o menos trece años. Yo soy de Colombia, del municipio, del departamento del Tolima. En ese entonces yo tenÃa catorce años. Se puede decir que yo estaba como en la etapa de la adolescencia, donde, pues ya sabe, incierto esa edad somos muy rebeldes, bueno, no todos algunas personas hablando de mÃ, pues yo era muy rebelde y muy grosera. Yo vivÃa con mi hermana en ese entonces ella tenÃa, pues veintiuno años, yo tenÃa catorce años y mi madre, pues, vivÃa en el mismo barrio. Pero pues en otra casa yo era muy altan, era muy grosera con ella y un dÃa ella me me dice y me propone, pues quedarme en la casa de ella que vayamos a dormir allá, porque el esposo de ella no estaba habÃa salido de viaje y pues querÃa que yo la acompañara. De repente, pues me dio mucha rabia, sentà mucha frustración porque a mà no me gustaba ir allá y entonces le contesté muy mal al punto de decirle que no, que no iba y que no iba. Entonces me porté muy grosera con ella. Pero pues nada. Sin embargo, pues me obligó a ir porque pues igual es, mi mamá me obligó a ir y como a eso de las nueve de la noche, más o menos, yo salà salà de la casa para irme a a dirigirme a stante de ella y de muy mala manera me fui renegando. Me fui muy grosera porque a mÃ, porque me tocaba que no me gustaba ir allá. Bueno, en fin, yo llego mi mamá me ofrece quedarme con ella en la cama y en ese entonces ella vivÃa en una casa donde las paredes de la casa no pegaban contra el techo. Son de esas casas muy antiguas y pues la puerta, las paredes, el techo era muy alto y no pegaban contra el techo. Entonces se puede decir que donde dormÃamos también era igual y simplemente no era sino, pues pasar la mirada por un lado el techo y se puede observar el cielo, pues el firmamento. El caso es que nos acostábamos. Yo me acosté, pues a dormir muy brava y me levanté como a las once cuarenta y cinco de la noche, más o menos. Recuerdo que mira el celular. Yo ya tenÃa un celular en ese entonces miré la hora. Si eran las once y cuarenta y cinco, bueno habÃan pasado como alrededor de unos casi diez minutos cuando decidÃ, pues, apagarlo y quedarme dormida. Pero pues ya no pude como a una instancia más o menos unos quinientos metros. Empecé yo a escuchar cuando cuando venÃa a un caballo o sea, era siempre retirado donde yo escuchaba el ruido. Pero asà pues, yo lo escuchaba. Era pues de noche, en el silencio de la noche, se escuchan, pues todo ciertos. De repente, empecé a escuchar ese caballo y además de eso, también escuché cuando arrastraban cadenas, se arrastraban latones como latas. Como asÃ, entonces yo empecé a llamar a mi mamá, pero mi mamá no me respondÃa. Mi mamá estaba muy, muy dormida y no me respondÃa. Y por más que la movÃa, por más que la llamaba, por más que prendà hasta la luz. Me levanté momenté y co prendà la luz y nada. Entonces yo volvà a pagué la luz y cuando ya ese caballo pasó por el frente de la casa. Puede ver cómo iluminó toda la casa, O sea literalmente es como si hubiera ido, pues como prendido en candela y hubiera iluminado en la casa. O simplemente bueno. Yo vi que reflejó la casa. Entonces a mà me dio mucho miedo, mucho susto. Pero por más que yo llamaba a mi mamá, no era capaz. Ella no se levantaban, se levantaba. Ella siguió el caballo, siguió un poquito más abajo, una cuadrita más abajo, y luego escuché cuando se devolvió y se fue por ahà mismo se regresó. Lo más. Aparte de eso, me dio mucho mucho susto, porque, para acabar de completar, por asà decirlo, escuché cuando un gato cayó encima era un animal y vi que era un gato porque se asomó por la parte de arriba en el techo como les dije, entonces la pared y lo pegaba hacia abajo, o sea, con las pares no pegaban hacia el techo. Entonces se podÃa ver el firmamento y yo veÃa ese gato ahà parado y esos ojos eran rojos, rojos, una cosa impresionante, impresionante de lo único que yo hice fue como tratar de rezar y no era capaz tampoco. Entonces me tapé y nada me tapé y cuando menos pensé ya eso no estaba ahÃ. Pero pues, hasta el dÃa de hoy yo pienso que incluso al otro dÃa le diablejo le conté a eso a mi mamá y ella me dijo que yo era por de pronto, por mi altanerÃa, por mi groserÃa que yo tenÃa. No sé de si de pronto. O sea, de pronto, pues con tantas cosas que hemos escuchado. Y pues eso, pues, para mà hasta el dÃa de hoy, eso era como el demonio, el diablo, no sé, pero yo creo que sÃ. Yo creo que eso era como el diablo, porque eso era una cosa impresionante y ese era un gato granve de grande hacerte cuenta con un niño de dos años más o menos. Ahà les conté mi historia. Aunque bueno, a lo largo de mi vida he podido presenciar muchas cosas paranormales, he podido sentir muchas cosas ruidos donde no hay nadie, absolutamente nadie, ni casiquiera un gato ni nadie que se cae las cosas donde he estado. Siempre ha sido asÃ, siempre me han pasado unas serie situaciones. En realidad, pues algo miedosas. Una de las cosas también es que, pues hasta el dÃa de hoy he creÃdo que yo también escuché la llorona. Esa es otra historia, pues también respecto a eso, ya después, cuando yo ya tenÃa como unos dieciséis años me fui, me conocà con mi esposo y me fui a vivir con él al poco tiempo, ya como a los cuatro años que yo en embarazo, mi hijo mayor. Y recuerdo que cuando yo tenÃa como unos cinco meses de embarazo, escuché, estaba lloviendo, estaba cayendo un aguacero durito y escuché cuando venÃa llorando la mujer. Lo más raro es que no la escuché con gritos ni nada. Pero entonces sà escuché, sà la escuché y entre mis sueños, pues escuché cuando alguien me habló en el oÃdo, me llamó por mi nombre. Y esa fue, pues mi primera vez. Ya después de eso, yo yo en ese entonces vivÃa en Naiva, vivÃa en el Huila. Yo me fui para el Torlima y ya cuando tenÃa como unos ocho meses más o menos, ya de embarazo, volvà escuché y volvà a pasar por lo mismo. Entonces ahà fue donde, pues mi y sacando yo pues mis deducciones, es que o mis conclusiones, pues es que pues yo yo he dicho que eso es como la llorona, es como ese espanto. Y la segunda vez la escuché en mi casa, donde yo vivÃa con mi hermana, y ese espanto se escuchaba algo lejitos más o menos a una cuadra. Y lo más extraño, lo más extraño es que al otro dÃa mi prima y hue algo más maloquito que el otro dÃa mi prima me dice que si yo estaba tipo como doce de la noche, afuera llorando, entonces yo le dije que no dije es que yo vi una mujer igualita a usted, alta de cabello negro y vestida de blanco como una bata, pues para dormir. Pero se veÃa desde el patio, porque mi patio, pues no tiene, no tiene portón, ni tiene puerta y es muy grande. Entonces que ella en la parte del patio, dice que me veo a mÃ, pero en realidad no y que estaba llorando. Entonces ahà fue donde sacamos la conclusión de que eso era la llorona lo que yo estaba haciendo. No sé si era por mi embarazo. No sÃ,








