April 23, 2023

CAPSULA MIEDOSCOPE 268 LO QUE LA GENTE MANDA

CAPSULA MIEDOSCOPE 268 LO QUE LA GENTE MANDA

En esta cápsula relatamos algunas de las historias que nos hacen favor de enviar por redes sociales o los fragmentos del programa Miedoscope.

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En esta cápsula relatamos algunas de las historias que nos hacen favor de enviar por redes sociales o los fragmentos del programa Miedoscope.

Esto pasó hace ocho años. Yo salía a comer y en ese trabajo que tenía, entonces me daban dos horas para comer, pero por cuestión de distancia, no iba a comer a mi casa y siempre comé o iba a comer a una fondita que quedaba ahí cerca y el tiempo restante me iba a caminar por toda la avenida donde estaba mi trabajo, hasta llegar a otra avenida principal. Y así ese recorrido diario, ya que también me servía el ejercicio. Bueno. El chiste es que en ese tiempo del mes de junio andaba yo buscando un saco que combinara con un vestido que me iba a poner en una boda de unos amigos. Un día caminando después de comer, vi que en la cochera de una casa vi una venta como de garase y como si me llamara, entre toda la ropa que había colgada, había un saco color azul. Rey me metí lo estaba viendo y cuando vi la talla, vi que era m y dije ni de chiste. En eso se me acerca la señora de la casa y me dice que me midiera, que se veía amplio y yo en mi cabeza pensando, pues que no me iba a quedar porque soy X. Bueno, pues me lo mido porque la señora bien amable me insistió que no perdía nada con medírmelo y pues que me vaba quejando el saco en ese momento no traía mucho dinero, así que lo aparté y le dije que iría en esa misma semana. Por él me dijo que sí, que no me preocupara. Ya cuando iba de salida, vi que ahí mismo, en la cochera estaba sentado en una como mecedora, un señor ya de edad supuse que era su esposo y en ese inter que me la medí y todo pues llegó un señor supongo que un vecino saludó al señor de la mecedora y yo no le di importancia. Salí hacia mi trabajo. Ya era mi hora de entrar. En la misma semana fui por el saco y la señora me saludó y me empezó a hacer plática bien amable de esas personas que tienen la sangre bien liviana y que te caen bien de inmediato me decía que siempre me veía pasar de ida y de regreso. A veces sí y a veces no. Así que después de la compra del saco, cada que pasaba la saludaba. Inclusive un día volví a entrar porque le había encargado de una gabardina y pasé a preguntarle ella bien amable. Me dijo que le pasara al comedor porque estaba haciendo de comer para su hijo que pronto llegaría. Yo me negué varias veces porque aunque la señora era tan amable y gentil, pues me daba pena ser tan confianzuda, pero accidiv accedí porque insistió bastante. Platicamos un buen rato y hasta un plato de sopa me sirvió, me dijo que le gustaba platicar conmigo. Hasta ese momento, yo no me había percatado cuánto tiempo había pasado desde la última vez que había ido. Y tampoco me había percatado que el señor ya no estaba ahí. Sentado como siempre hasta que volteé a ver la pared una foto del señor Su rostro estaba como entre las nubes, así como las mandan a hacer cuando fallas una persona. Sentí mucha tristeza y no quise preguntar ni tocar el tema, porque sabía que era reciente a lo mucho tendría un mes o, mes y medio que había pasado y no quería que la señora se pusiera triste. En fin ese día me eché mis dos horas de comida platicando con ella y sí sacó el tema mucha plática de lo buen padre y esposo que fue en vidia a su esposo. Creo que ésta se me salieron las lágrimas de tan bonito que hablaba del señor. Transcurrieron los días y yo pasaba la saludaba a veces platicaba con la señora y creo que ella se sentía a gusto platicando conmigo. Yo siento que me agarró mucha confianza. Pasó el tiempo y un día soñé al señor, al difunto esposo de la señora. Él sin hablar, sin abrir su boca, me dijo que le dijera a su esposa que él estaba bien, que estaba tranquilo, que, por favor, no se preocupara por él en el sueño. Yo estaba sentada en el comedor, exactamente en la silla donde me senté esa vez que pasé a su casa y el señor estaba parado un costado de mí. Solo me tocó el hombro con su mano y así me transmitió lo que quería decirme el mensaje. Yo en el sueño, sabía que el señor y había fallecido. Me desperté, pensando en ese mensaje que debía hacérselo llegar a la señora. Yo ya no trabajaba ahí donde ella tiene su casa, pero recordé que una vez me dio su número y lo busqué. Le marqué y le pregunté que si se acordaba de mí ella bien contenta. Me dijo que sí. Le pregunté que si pudiera a su casa y me dijo que sí. Cuando llegué me dijo que le pasara. Me senté en un sillón de su sala. Le dije que le tenía un mensaje que se sentara conmigo ahí mismo, porque iba caminando hacia la cocina a traerme un vaso de agua. Trajo el agua. Se sentó muy intrigada y comencé a decirle que había soñado a su esposo y lo que me dijo que le dijera yo no pudo aguantarme el llanto de verla llorar y justo cuando estaba contando eso en la cochera se encendió como una radio y la verdad la primera canción no la recuerdo, pero la segunda canción es la de si Dios me quita la vida. Antes que a ti se terminó la canción, pero no le presté mucha atención a lo que había pasado. Seguimos platicando. Ella me dijo llorando que lo que decía le daba mucha tranquilidad y mucha paz, porque ella lloraba mucho y todo el día se la pasaba rezándole al señor porque ellos eran muy católicos y siempre rezaban por las almas en pena. Ella quería que su esposo trascendiera y le prendía a veladoras y así me dijo que quedaba muy tranquila con ese mensaje. Me pare ella para irme y me preguntó que si me podía dar un abrazo. Obviamente, le dije que sí, sentí un abrazo tan cálido y tan lleno de gratitud y cuando se para, me dice Dani de verdad te creo porque esa grabadora era de mi viejito. Cuando se encendió supe que era él que vino a decirme que te creyera. Yo me quedé en show por unos segundos. Le dije que yo pensé que usted estaba escuchando la radio cuando llegué y que su grabadora estaba fallando o algo así y me dijo que no se encendió. Justo cuando me dabas su mensaje, me despedí y me dijo que reuniría a sus hijos para que yo fuera a decir de lo que justo acababa de decir y que, por favor, los acompañara a misa del primer aniversario luctuoso. No me había percatado que ya había pasado un año. Salí de ahí llorando aún por lo de la radio y porque sentí que sí la dejé muy tranquila. Me dio tanta satisfacción de ver dado ese mensaje