CAPSULA MIEDOSCOPE 266 LO QUE LA GENTE MANDA

En esta cápsula relatamos algunas de las historias que nos hacen favor de enviar por redes sociales o los fragmentos del programa Miedoscope.
Te contaré una de tantas historias de cosas inexplicables de las que he sido testigo. Vivo en un paÃs extranjero desde hace cuatro años. A dos meses de haber venido, decidà toman un trabajo extra. QuerÃa ahorrar dinero para estudiar y ser asistente de enfermera. Conseguà unas horas en un hospital limpiando de noche. Eso me daba la oportunidad de trabajar un tiempo completo los fines de semana, dormir en las mañanas y estudiar en las tardes. Mi área asignada era la unidad de cuidados intensivos, Pero en ese hospital habÃa una uc I dentro de la uci por asà decirlo, un área más privada, donde iban pacientes con algún poder o algún riesgo, vÃctimas de algún atentado y hasta perseguidos de la justicia. En esa área, la información de cada paciente era bien restringida y no era permitido visitas o debÃas pasar un régimen de registro para acceder ahÃ. Esa noche era diferente. Solo vi un paciente en el último cuarto y habÃa poco personal. Pasada la medianoche Me llaman que el paciente murió, que debÃa limpiar el cuarto. Lo primero que noté al llegar es que el ambiente se sentÃa pesado. No sabÃa qué habÃa pasado en la habitación, pero era un desastre, como una pelÃcula. Cualquiera creÃa que el paciente explotó ahà dentro la sangre y el desorden era exagerado para alguien que habÃa pasado en un coma tranquilamente por varias semanas. Nosotros limpiábamos el cÃrculo a las agujas del reloj. Empecé a hacerlo y algo no me permitÃa darle la espalda a la cama en la unidad de cuidados intensivos. Usualmente, la cama está en medio del cuarto. Yo trataba de hacer mis cosas y no me sentÃa cómoda esto cuando daba la espalda de esa cama. Luego empecé a sentir un olor putrefacto horrible. Salà al pasillo y no habÃa nadie, absolutamente a nadie. Llamé a un compañero a través del teléfono del hospital y le pregunté si podÃa venir a ayudarme. Llegó cinco minutos después. Yo no le dije el porqué necesitaba ayudar. Realmente, él creyó que por el desorden a los dos minutos limpiándo nos encendieron una pequeña tele Al final del cuarto nos miramos con mi compañero y vimos que el control remoto estaba en una mesita lejos de nosotros. Mi compañero procedió a pagar a televisión. Continuamos limpiando y nuevamente se encendió de la televisión. Entonces mi compañero se puso nervioso y me lo hizo saber. Yo le dije que estaba nervioso también, pero no le comenté nada más. SeguÃamos apurados tratando de terminar rápido cuando el olor invadió la habitación de nuevo aquel hedor como a cuerpo descompuesto, pero era como si tuviésemos un pedazo de carne pegada en nuestra nariz. Mi compañero me dijo apresurémonos. Me quiero ir de este cuarto. Cuando me acerqué limpiar la ventana, observé como unas cincuenta moscas del otro lado del vidrio pegadas al cristal vivas. Me pareció raro porque vivo en un Estado frÃo y él, por estas fechas que eso sucedió. Es raro ver esa cantidad de moscas cuando recién ha pasado una nevada. Terminamos de limpiar y nos fuimos de ahà por la mañana llegué a mi casa. Mi esposo se disponÃa a llevar a los niños a la escuela y luego se irÃa a trabajar. Tomó una ducha, me puse las pijamas y me acosté ya para dormir y en medio de la oscuridad de mi cuarto, sentà que alguien estaba caminando ahÃ. Me levanté a ver qué pasaba y no habÃa nadie. Volvà a acostarme Y justo cuando iba quedándome dormido, el olor fétido invadió mi cuarto. Me tiré de la cama nervioso porque el olor me ahogaba, el mismo olor que percibà en aquella habitación del hospital. Abrà la puerta de la habitación y salà a la sala. Abrà la puerta de la sala y enfrente a lo que sea que fuese, le dije tú no tienes espacio ni cabida. Aquà lárgate en el nombre de Jesús Te Echo fuera mi mano. Temblaba sosteniendo la amanecilla de la puerta que daba a la calle. No me atrevà a regresar a mi cuarto y lo que hice es que me dispuse a orar ese dÃa. No dormÃ. El dÃa siguiente regresé al hospital y me tocaba limpiar oficinas. Entonces vi que dos guardias de seguridad observaban algo en la pantalla de sus computadoras. Me acerqué y les pregunté que qué pasaba. Me dijeron que el dÃa anterior, cerca de la medianoche, las cámaras captaron algo extraño para ellos, algo en la entrada que daba a la unidad de cuidados intensivos. Yo tomé video con mi celular y me percaté que lo que la cámara captó fue el momento en el que ese paciente falleció porque como los cuarenta y cinco minutos yo recibà la llamada para limpiar el cuarto. La conclusión que nosotros llegamos con los guardias luego que les conté lo que me habÃa pasado es que algo entró por ese paciente el momento de su muerte, y esa cosa me siguió a casa esa noche. Nunca entendà por qué








