CAPSULA MIEDOSCOPE 264 LO QUE LA GENTE MANDA

En esta cápsula relatamos algunas de las historias que nos hacen favor de enviar por redes sociales o los fragmentos del programa Miedoscope.
HabÃa un dÃa que estaba yo muy tensa. Entonces tenÃa yo un hijo como de once o doce años, algo asÃ, que estaba en un cuarto antes que el mÃo y él básicamente dormÃa todos los dÃas en la mañana se despertaba. En la noche tenÃamos una computadora y él se metÃa a la computadora. Yo pasaba por su cuarto para ir al mÃo. Entonces ese dÃa estaba yo durmiendo con mi hija, una hija que tendrÃa como unos ocho años, algo asÃ. Entonces de ese cuarto, nada más, estábamos ella y yo y me quedé bien cansada, bien perdida, bien dormida. Pero yo, entre mis sueños, oà a mi hijo en la computadora y de repente me volteé Quise verlo y decirle que ella se durmiera, que ya era noche, porque de hecho, yo me fui a dormir casi a las doce entonces me iba yo a parar para decirle no pude pararme, no pude abrir los ojos entre Ahora sà que entre los ojos cerrados estaba yo sintiendo y oyendo como si estuvieran unas criaturas en el cuarto con los ojos cerrados. En mi imaginación, los vi estaban todos un gordo todo deforme, un medio flaco, estaba huesudo, huesudo y al tote y otro que estaba entre gordo y alto, pero no muy alto. Era más bueno, asÃ, más alto que el gordo ese deforme. Entonces yo sentà que se subió uno arriba de mà y me agarró de las manos. Me abrió las manos asà este y me agarró las manos. Entonces yo asà sentà sus huesos y yo le encajé mis uñas en sus huesos. Los sentÃa yo su hueso hueso yo querÃa moverme y no podÃa yo? Yo querÃa abrir los ojos y no podÃa y oÃa yo como que hacÃan un ruido extraño, asà como que un ruido asà que iba y venÃa, iba y venÃa, y asà como que ellos hablaban entre ellos. No quién sabe qué tanto hablaban. Yo los oà hablar. Mi hijo dice que él oÃa ruidos en mi cuarto, pero pues no pensó qué lo que estaba dos pasando a lo mejor. Mi mamá se paró a buscar algo. No sé, él se imaginó algo y yo querÃa hablar con él. Entonces en eso, en mi mente traté de estar rezando para que se fueran esas cosas feas y este en eso sÃ, sÃ, sentà que se bajó ese que estaba encima de mÃ, ese huesudo y pude moverme. Abrà los ojos, no los vi, no los vi, pero sÃ, o sea lo sentÃ. Abrà los ojos y le grité. Ah pues yo trataba de gritar a mi hijo o se llama everardo, trataba de gritarle que viniera, no porque en la casa tenÃa yo agua bendita, pero estaba de abajo, Yo estaba en la planta de arriba. Entonces, en eso yo me acuerdo que yo decÃa ordo, o sea, yo le trataba de hablar, pero él no me entendÃa y dice que sà me escuchaba, pero no me entendÃa. Y entonces este cuando abrà ya bien los ojos, este le grité y mi hijo llegó rápido porque estaba olo ahà en el cuarto, en el anterior del mÃo. Llegó rápido y luego corre por el agua bendita hijo y se bajo, pero rapidÃsimo. Ãl es muy ágil. Bajó bien rápido y subió rápido a llevarme el agua bendita. Le echa agua bendita y en las ventanas de mi cuarto se oyeron tres golpes, asà como si se hubieran salido esas criaturas. Yo sÃ, me dio miedo que de agitada y me dijo asÃ, Mamá. Yo oÃa como que hablabas, pero no pretendÃa o sea. Toda esta cosa fue real y pues ahà se las dejo de tarea. No sé qué sea a que se deba, pero eso me pasó en vivo








