Relatos de Terror en Carreteras Y Velorios / Carreteras Malditas en Mexico
0:04 jamás te rÃas de un difunto en su velorio Hola, buenas noches Alex. Mi nombre es Jaramillo Villanueva. Quiero compartirte una experiencia que sucedió en mi familia justamente en un velorio de una persona que no era tan querida. Esta experiencia nos dejó marcados a tÃos, primos, sobrinos, sin excepción a todos, pues todos fuimos testigos de lo que pasó aquella noche y de que no hay ninguna otra respuesta que no sea paranormal. Verás, en mi familia, que creo como en todas, hay ciertas personas que a veces no encajan y no es por su humor, no es porque simplemente lo alejemos, sino es que él mismo se aleja TenÃamos un tÃo. Este tÃo era muy extraño y muy problemático, no solamente con la familia, sino también con toda persona que él conocÃa. Ãl se la pasaba de un estado a otro, de una ciudad a otra, conociendo diferentes personas, pero también buscando problemas con diferentes personas. Ya habÃa tenido problemas con la policÃa, debido a peleas con sus vecinos y también con animales callejeros. Era una de esas personas que les gustaba hacerles daño, asà sin razón.
1:37 No sé si era una persona enojada con la vida, no sé si nos despreciaba. Con cada mirada que nos daba, créeme que lo creerÃa. Jamás tuvo un abrazo de su parte, ni siquiera unas palabras de aliento. Muy rara vez cuando iba a fiestas familiares, también salÃa peleado con algunas personas de ahÃ, con su propia familia. Entonces, para cuando él ya estaba grande, por eso de unos 68 años cuando falleció, era raro verlo en algunas reuniones de navidad o año nuevo, en fin, a este tÃo le llegó la hora, falleció y nos notificaron a todos, gran cantidad de la familia no fue, pero mi padre se le hizo muy feo simplemente dejarlo, toda su vida habÃa estado distante de la familia y tal parecÃa ser que en su funeral no iba a ser distinto, Mi padre querÃa tener la conciencia tranquila, asà que fue a su velorio. Para su sorpresa, sà llegaron algunos familiares. Eso sÃ, no era ni la cuarta parte de la familia, pero al menos ahà tenÃan algunas personas que le rezaban. Llegaron a la casa de él, la cual era una casa muy humilde. Ãl jamás se estableció en ningún lugar, asà que era rentada. El velorio se estaba llevando a cabo en el patio de enfrente.
2:57 Este solamente tenÃa una valla de madera. Y ahà todas las personas estaban platicando. Cuando pasaron las horas, la plática se fue intensificando. Empezaron a recordarlo y también a recordar todas las cosas malas que él hacÃa. Mi padre si bien habló, trató de medirse en sus palabras. Tenemos que ser conscientes de que estamos en su velorio. No tenemos por qué burlarnos del difunto. Pero por otro lado, mis tÃos sà empezaron a hacerlo. Tres tÃos solamente, pero uno en concreto. Incluso se estaba burlando, diciendo que jamás habÃa florecido, que siempre habÃa sido un fracasado, que jamás habÃa tenido familia, ni hijos, ni nadie quien lo quisiera, que todos los que estábamos ahà estábamos por lástima. Unas palabras muy duras.
3:46 Además estaba bebiendo alcohol, asà que, a pesar de que otros familiares le estaban diciendo que ya se contuviera, que ya estaba bueno, él seguÃa y seguÃa y seguÃa. también incluso fue y se lo dijo, ahà a un lado del ataúd, mi padre estaba diciendo que ya lo sacaran, que estuviera ahà en la calle, que era más que obvio que tenÃa riñas, que tenÃa pleitos con aquel tÃo que ya habÃa fallecido, y que todavÃa no lo superaba, pero antes de que eso sucediera, de una manera imprevista, una cañoneta, atravesó aquella valla de madera, y pasó por todo el patio delantero, adentrándose de manera volátil al velorio, esta cañoneta, Simplemente se habÃa salido del camino Y habÃa atravesado todo eso Varios familiares salieron heridos Y este tÃo, el que se estaba burlando Fue el que más la sufrió Ãl se llevó todo el impacto La persona que venÃa conduciendo aquella camioneta No venÃa ebrio No venÃa con ninguna estupefaciente encima Pero eso sÃ, venÃa muy asustado Todos los familiares en el velorio Obviamente estaban aterrados también Una camioneta se habÃa metido en medio del patio De puro milagro, no hubo ninguna persona que falleciera. Pero este tÃo que se estaba borlando del difunto, quedó con sus piernas aprisionadas entre el frente de la camioneta y la pared del vecino.
5:08 Retiraron la camioneta, vinieron las ambulancias, se lo llevaron. La policÃa llegó y empezaron a cuestionar a la persona que venÃa conduciendo la camioneta.¿ Por qué simplemente se habÃa salido del camino?¿ Por qué se habÃa estrellado en la casa donde se estaba llevando a cabo el funeral? Pero este hombre lo que dijo nos dejó con un escalofrÃo a todos. Aquel hombre dijo que él venÃa bien, que él venÃa conduciendo normalmente, pero de repente una persona se le atravesó en el camino. Esta persona era bajita, con anteojos y tenÃa un traje color vino y una corbata blanca. Aquella persona se le atravesó simplemente con una sonrisa muy marcada y corrió de frente a la camioneta. El conductor, tratando de librar un accidente sin querer, fue y se ensartó en otro. Como era de noche y aquella casa no tenÃa luz, apenas estábamos encendiendo algunas veladoras, no se podÃa ver que hubiera gente adentro. Entonces el hombre pensó que la casa estaba deshabitada, más porque la barda de madera era muy alta, por lo tanto tapaba a todas las personas.
6:17 La carretera era una carretera muy transitada, asà que iba a una velocidad alta. Por más que él intentó frenar, no pudo hacerlo y el accidente sucedió. Aquel tÃo, el cual se vio aprisionado entre la camioneta y la pared del vecino, no volvió a caminar. Pasó toda su vida atado a una silla de ruedas.¿ Y sabes, Alex, cuál es el dato más perturbador de todo esto? Que el conductor, al ver al difunto al cual estábamos velando aquella noche, Salió gritando y se abrazaba de los policÃas, repitiendo una y otra vez que ese hombre que estaba dentro del ataúd era el mismo que se le habÃa atravesado en el camino. Que ese hombre era, que no era posible que ese haya sido su velorio, que él lo habÃa visto en la carretera. Ahà nos quedó más que claro que aquel tÃo que tenÃamos no era solamente una persona mala sino siniestra. al cual no le gustó para nada que se estuvieran riendo de él en su velorio. Después de este suceso, incluso en reuniones familiares, ya no mencionamos el nombre de aquel tÃo, ni siquiera para recordarlo, y a pesar de que ninguno de nosotros nos pusimos de acuerdo en esto, es como una regla de la que nadie habla. Esa es mi historia familiar, Alex. Espero que la puedas compartir con la comunidad. El funeral de los perros. Hola,
8:07 buenas noches. Mi nombre es Miguel Lascurain. Alex, lo que te quiero contar a ti y a toda tu comunidad es una experiencia que la mayorÃa de las personas, para serte sincero, no me creen. Es una experiencia muy asombrosa, pero también muy aterradora. Me sucedió cuando yo era niño, y por esto mismo algunas personas dicen que a lo mejor me lo imaginé. Dicen que a lo mejor fue una pesadilla, pero lo que yo tengo podrÃa decirse para constatar de que sà la vivÃ. Es que la vivà en compañÃa de un amigo mÃo, y este amigo mÃo, junto conmigo, sostenemos en que lo que vimos aquella noche Fue real. Y que de puro milagro no quedamos locos. Mira, te empezaré a contar. Cuando yo tenÃa 7 años, acostumbraba bastante a ir a unas canchas a jugar durante la tarde.
9:05 Yo tenÃa un grupo de amigos. Y en este grupo estaba este amigo que te digo. Junto con este grupo de amigos nos la pasábamos toda la tarde. A veces regresábamos a nuestras casas de noche. y aquella tarde solamente fue una como tantas otras, lo único que cambió, es que yo y este amigo, nos quedamos más tarde, pues su mamá, le habÃa encargado algo de un super que se encontraba cerca de aquel campo, mis otros grupos de amigos ya se tenÃan que ir, pues según tengo entendido tenÃan alguna fiesta familiar, etc, algunas cosas que la verdad, precisamente en este momento no me acuerdo, el caso es que fuimos a este super, nos tardamos como una hora, y después ya volvÃamos. Ya eran pasadas de las ocho y media, y este campo se encontraba retirado en otra colonia.
9:56 Para llegar a aquel campo tenÃamos que caminar como unas dos horas por carretera, al lado de una banqueta, pero nosotros acortábamos camino por unas vÃas del tren. Estas vÃas se internaban entre el monte y los árboles, y si nos Ãbamos caminando por esta vÃa, hacÃamos solamente 30 minutos a lo mucho. Asà es, acortábamos mucha distancia. Estábamos acostumbrados a caminar por aquÃ, incluso durante la noche. Créeme, niños crecidos en rancho, es muy raro que le temamos a la oscuridad. El caso es que de camino a estas vÃas quedaba una casa abandonada. Esta casa abandonada la habÃamos usado múltiples veces como punto de reunión. A veces nos internábamos en esta para jugar, para platicar o simplemente para pasar el rato.
10:44 Era una casa que llevaba décadas, yo creo, abandonada. E incluso hasta la habÃamos limpiado. HabÃamos metido algunas cosas para sentarnos, etc. El caso es que cuando yo iba caminando en compañÃa de mi amigo, pasamos a un lado de esta casa y pudimos ver ahà a lo lejos que habÃa una luz adentro. Y habÃan varias figuras, como que varias personas. Nos quedamos parados. viendo fijamente aquella casa, pues pensamos que a lo mejor se habÃa metido alguna pandilla, tal vez algunos maleantes. Y si era asÃ, tenÃamos que tener mucho cuidado. Lo mejor serÃa dar la media vuelta y regresar por donde vinimos. Otra cosa serÃa empezar a correr y pasar lo más rápido posible y alejarnos de aquella casa. El caso es que empezamos a ver fijamente aquella casa, ocultándonos, poniéndonos de rodillas para no ser vistos. aprovechando toda la negrura que habÃa en ese momento entre el monte y entre la vÃa. Y pudimos ver figuras que no eran muy altas, figuras como de un metro con cuarenta o un metro con cincuenta a lo mucho. Entonces lo que yo pensé es que eran nuestros amigos. Aquellas siluetas eran muy bajas para ser adultos. Y obviamente nosotros, al tener siete y ocho años, pues no éramos muy altos. Lo que pensamos es que eran nuestros amigos... Asà que nos levantamos...
12:09 Y empezamos a caminar hacia la casa... Con total seguridad... Pensamos que a lo mejor nos estaban esperando... Que estaban jugando ahà como todas las otras noches... Como todas aquellas tardes... El caso es que cuando nos fuimos acercando... Empezamos a escuchar voces... Voces que no eran de niños... Voces que pertenecÃan a una persona adulta... Nos quedamos mirando entre nosotros... y esta vez con mucho cuidado pues ya estábamos cerca de ella, empezamos a pegarnos en las paredes, con mucho cuidado sin hacer ruido, y nos fijamos por la ventana, Alex, lo que vimos, es que habÃa un ataúd en el centro de la casa, y este ataúd estaba siendo rodeado por muchos perros, parados en dos patas, como si fueran humanos, los perros tenÃan un mismo pelaje, un pelaje oscuro, y unos ojos brillantes muy blancos, todos los perros se encontraban ahà parados en dos patas, sin moverse, solamente mirando hacia el ataúd, y lo más alarmante, como si esta situación no fuera lo suficientemente tétrica, es que escuchábamos, escuchábamos a esos perros hablar, hablaban entre ellos, lamentando la pérdida de la persona que se encontraba ahà en el ataúd, nosotros simplemente nos levantamos y corrimos, Estoy bastante seguro que nos escucharon, pues Ãbamos gritando en el camino, gritando por ayuda, ya
13:39 que habÃa un camino muy cerca de ahà donde pasaban algunos granjeros, algunas personas a caballo. Lo que querÃamos era escapar. Si dábamos media vuelta y regresábamos, el camino era todavÃa más largo y no habÃa ninguna localidad o persona que pasara por ahà para que nos ayudara. Nuestra única alternativa era seguir corriendo de frente. Corrimos y corrimos hasta que salimos en este camino y nos encontramos con una anciana que venÃa en una carreta vendiendo sandÃas. Nos subimos a su carreta completamente aterrados y la abrazábamos llorando. Le decÃamos una y otra vez que habÃamos visto perros ahà en las vÃas y que estos perros hablaban y que estaban en una casa abandonada. Esta anciana se comportó de manera muy excelente con nosotros. fue y nos dejó hasta nuestras casas, contamos lo que habÃamos visto, mi hermano mayor, agarró su caballo y se dirigió a la casa, pero cuando volvió me dijo que no habÃa visto nada, que ahà no habÃa ningún ataúd, que no habÃa perros, que la casa estaba desierta, está de más decir que nadie nos creyó, ni siquiera nuestros propios amigos, y esto era un problema en verdad para nosotros dos, recuerdo que nosotros dos agarrábamos el camino más largo para ir, por el que nos tardábamos dos horas, Mientras que nuestros amigos se iban por las vÃas, ellos siempre dijeron que no vieron nada. Pero al final de cuentas, decidieron acompañarnos y al pasar de algunas semanas, todos nos fuimos por el camino largo. Ya
15:11 no pasamos por aquellas vÃas. Esta historia nadie me la cree, tampoco a mi amigo, pero a pesar de que han pasado tantos años, la seguimos recordando y seguimos sosteniendo que es verdad. que vimos ahà entre el monte a un grupo de perros parados sobre dos patas y hablando, todos reunidos en un velorio. El difunto que no se querÃa ir.
16:02 Hola comunidad de la cripta embrujada, mi nombre es Enrique Mancero. Mi experiencia es la siguiente. Viene por parte de mi hermano, el cual trabajó en una funeraria durante mucho tiempo de su vida. Este trabajo funcionaba como una ayuda en sus estudios. Ãl estudiaba toda la mañana y trabajaba toda la tarde. Ãl se desempeñaba en un empleo algo peculiar, un empleo que de seguro muchos no quisieran. Ãl se dedicaba a vestir, a peinar y a maquillar los cadáveres para ponerlos en forma y muy bien presentables para las familias. Al principio esto le costó mucho tiempo, diario llegaba temblando, pues la sola idea de tener que estar moldeando el cadáver de alguien para estarlo vistiendo, Ya sea con un traje, con un vestido... Creo que no a todos les gustarÃa... Pero él necesitaba el trabajo... Y la paga era muy buena...
17:05 Al pasar los meses, él se acostumbró... Se acostumbró solamente... Pero la idea le seguÃa... Pareciendo de lo más aterradora... Pero él fue mentalizándose... A que estos cuerpos ya no tenÃan vida... Que tenÃa que tratarlos con respeto, pero... Que no tenÃan vida... Que no podÃan hacerle daño... que no podÃan moverse, que no podÃan hablar, ya que su mayor miedo era que un difunto le hablara en ese momento. Trataba de mentalizarse de que simplemente eran cuerpos sin vida, hasta que en una ocasión le tocó vivir algo sumamente extraño. Recuerda que era un hombre por eso de sus 32 años. Este hombre era alto, muy apenas cupo en su ataúd.
17:48 Era de tez blanca y unos ojos muy blancos también. como si se le hubiera ido la vida, obviamente por respeto, a todos los cadáveres se les cierran los ojos, se les pone el ataúd y se les muestra después a la familia, los ponen en el centro y después los empiezan a adornar, mi hermano recuerda que le cerró los ojos a este cadáver, ya estaba peinado, maquillado, bien vestido y lo sacó al funeral, pero al pasar algunos minutos lo llaman de nuevo y les dicen que tiene un problema, Mi hermano fue inmediatamente y les pregunta a los familiares cuál es el problema, qué es lo que tiene su difunto, su ser querido. Esto le responde en que tiene abiertos los ojos y eso no les parece muy bien, que no da una imagen buena y que algunos familiares incluso están molestos. Mi hermano fue y se fijó y efectivamente, el cadáver tenÃa los ojos abiertos. Mi hermano en ese momento agarra el ataúd y lo mete. Ãl dice que es algo muy sencillo cerrar los ojos, pero que no lo puede hacer ahÃ, por respeto a la familia. Lo mete a otro salón, abre el cristal y con dos de sus dedos baja de nuevo los párpados. Saca de nuevo al cuerpo, pero a los minutos lo vuelven a llamar.
19:06 Los ojos de aquel difunto están nuevamente abiertos. Mi hermano va, agarra el ataúd, lo vuelve a meter al cuarto y... Y vuelve a cerrar los párpados... Para que de nueva cuenta lo saque... Pero ocurre una tercera vez Alex... Los familiares para este punto... Están rodeando todo el ataúd... Preguntándose que es lo que está pasando... Porque aquel familiar... Está abriendo los ojos... Y algunos de los familiares se retiran de la funeraria... Salen al estacionamiento... Mujeres y algunos hombres... Sumamente nerviosos... Pues dicen que el cadáver... HabÃa movido los ojos... Y se les habÃa quedado viendo... El cadáver estaba moviendo los ojos. Algunos tantos estaban desesperados diciendo que su familiar seguÃa vivo. Esto es algo muy complicado, pues cuando se les hace la autopsia, básicamente no hay manera de que vuelvan a la vida. Mi hermano fue de nueva cuenta, agarró el ataúd y tuvo que pasar entre toda esa multitud sumamente confundida, preguntándose qué es lo que está pasando.
20:08 No es normal que un cadáver abra los ojos y mucho menos que los mueva. Mi hermano alzó el vidrio, volvió a cerrar los párpados, pero en esta ocasión no lo sacó inmediatamente. Solamente se le quedó mirando sobre qué es lo que está pasando en ese momento. Y en ese preciso instante, entra una mujer. Ãl dice que era la señora de la limpieza. Nunca conoció su verdadero nombre. Solamente sabe que le decÃan Lencha. Lencha entró y le preguntó que qué era lo que estaba pasando. Porque habÃan personas afuera en el estacionamiento, algunas llorando. Era normal ver personas llorar en una funeraria, pero... Aquellas personas, decÃa Lencha, no estaban llorando de desconsuelo. Estaban llorando de terror.¿ Algo habÃan visto? Mi hermano empieza a platicarle todo lo que está pasando. Lencha se pone enfrente del cadáver, lo toma de la cabeza y empieza a hablar con él. Le empieza a decir que él ya no está en este mundo.
21:06 Que tiene que partir. Que tiene que dejar su cuerpo ir. Que ella entiende que tal vez... a la joven edad que está partiendo, piensa que está dejando cosas sin resolver, pero que tiene que partir a la luz, que tiene que descansar, que su paso por aquà ya ha acabado y que todos van a estar bien. Esta plática se extendió por unos 20 minutos. Mi hermano tuvo que salir y calmar a toda la familia y decirles que el problema se estaba solucionando. Lencha salió con el ataúd y lo volvieron a poner en medio de todos. Toda la familia estaba expectante y en esta ocasión, El difunto ya no abrió los ojos. El difunto por fin se quedó quieto.
21:46 Mi hermano rápidamente le dice a sus familiares que esto sucede muy escasamente pero que sà llega a suceder. Que a veces el cuerpo reacciona de manera extraña al pasar algún tiempo después del fallecimiento. Que es muy extraño pero que sà llega a suceder. Obviamente esto era mentira, pero los familiares de este difunto se calmaron y eso era lo importante. Después de aquello, Mi hermano no volvió a vivir algo parecido y hasta este momento, él está muy seguro que la despedida que le dio Lencha fue algo crucial para que aquel cadáver no volviera a abrir los ojos, pues de algún modo le hizo entrar en razón. Ãl ya no formaba parte de este mundo. FUNERAL EN LA TORMENTA Hola, buenas noches a todos. Mi nombre es Tomás Hernández.
23:02 La historia que quiero contarles no me pertenece. Me la contó mi padre y es una experiencia de él. Mi padre no acostumbra a decir mentiras, mucho menos a inventar historias. Ãl es una persona muy escéptica, y a pesar que es católico, no le gusta tener ese tipo de creencias como la brujerÃa, el nahualismo, y mucho menos los fantasmas. Esta es la única historia paranormal que tiene, y esta misma lo ha dejado pensando mucho en si cree o no cree en la vida después de que uno deja este mundo. Simplemente lo hace dudar. Verán, comenzaré por el principio.
23:46 Mi padre es operador de autobús. Lo ha sido toda su vida. Y en algunos momentos ha traÃdo microbuses y otros autobuses. En aquel tiempo conducÃa un microbús. A pesar de que era un microbús tenÃa unas reglas muy pero muy estrictas. Debido a que las unidades no estaban en la mejor de las condiciones. HabÃa un lÃmite en el cual tenÃa que subir pasajeros. No podÃa subir más pasajeros a partir de ese lÃmite. Y era muy estricto. Le ponÃan incluso multas si lo llegaban a ver con más pasaje. Entonces tenÃa que andar con mucho cuidado. Mi padre cuenta que fue un dÃa de mucha tormenta. HabÃa llovido mucho durante la noche y el dÃa pasado. Esto repercutió en que habÃa algunas zonas muy inundadas y algunas de ellas eran carreteras. La tormenta seguÃa y seguÃa y debido a que El transcurso habitual del micro no se podÃa efectuar...
24:47 Tuvo que optar por... Hacer una vÃa secundaria... No podÃa transitar por las mismas carreteras de siempre y avenidas... Se tuvo que ir por caminos secundarios... Transitando entre calles de colonias... Que se encontraban más o menos bien... Que no se encontraban inundadas... Esperando encontrar algún pasaje... Pues la mayorÃa de las personas... se encontraban atrapadas por el agua. Mi padre dice que iba solo, no habÃa subido nadie al micro todavÃa, cuando en ese momento, pasa enfrente de una casa, que por cuestiones obvias, él jamás habÃa visto. Era una casa que se veÃa muy humilde, en obra negra. Adentro de esta casa, se veÃa un ataúd y varias personas, en este mismo patio. Afuera de la casa también se veÃan varias personas, todas vestidas de negro. Obviamente al ver una multitud abajo de la lluvia, sin resguardarse en lo absoluto, le llamó mucho la atención a mi padre. Y más cuando esta persona le hizo la parada para que se detuviera.
25:55 Mi padre se detuvo afuera de esta casa. La lluvia seguÃa, los relámpagos, los truenos, las gotas caÃan arriba de las personas. Pero a estas no les parecÃa importar. Todas estas personas tenÃan un semblante muy pero muy raro. Según dice mi padre, no era un semblante triste o melancólico como podemos ver en algunos funerales. Estas personas tenÃan una cara extraña porque no parecÃa humana. Mi padre dice que era como si tuvieran máscaras y tuvieran unos ojos que no parecÃan humanos tampoco. Era como si fueran ojos falsos. Las personas fueron subiendo al camión. saliendo de este funeral se llenó por completo todos los asientos y todo el lÃmite se habÃa ocupado ya no podÃa subir más pasajeros y como si estas personas lo supieran dejaron de abordar el camión mi padre continuó manejando y sabÃa que no se tenÃa que detener él imaginó que todas estas personas iban al mismo lugar ninguna le habÃa dicho nada hasta que en ese momento una voz sale a relucir A un lado suyo es la voz de una mujer la cual le dice, llévenos al cementerio por favor. Mi padre obedece. El cementerio está a una distancia considerable y por suerte no se encuentra con la calle inundada. Asà que él sigue. Por el
27:26 camino ve que varias personas le hacen la parada e incluso unas desesperadamente. Pero mi padre le hace una seña de que va vacÃo y ve que las personas se molestan. Le empiezan a gritar e incluso le lanzan cosas para que se detenga. Mi padre nos explica por qué se ponen asà si ven que va lleno. Tal vez estaban demasiado desesperados por llegar a su casa, tal vez por llegar a su trabajo con un familiar, pero veÃan que el autobús venÃa lleno. Lo más lógico era esperar al que sigue. Esto le pasó a mi padre en absolutamente todas las paradas. Finalmente llegó al cementerio, se detuvo y todas las personas bajaron. mi padre por alguna razón que él no sabe hasta ahora no les cobró el pasaje le recorrió un escalofrÃo enorme cuando aquellas personas iban pasando a un lado de él todas bajando y metiéndose en el cementerio mi padre simplemente cuando se bajó al último cerró la puerta se dio la vuelta y siguió con su dÃa normal estaba confundido pues no sabÃa por qué no les habÃa cobrado nada y aún más porque esas personas no le habÃan pagado, simplemente lo dejó, habÃa mucho pasaje al cabo, dio otra vuelta, y al pasar por aquella misma casa, vio que esta se encontraba abandonada, no habÃa nadie ahÃ, ya no se encontraba el ataúd, ya
28:56 no se encontraban las personas vestidas de negro, él pensó que tal vez se habÃan ido, al momento que va pasando por los pasajeros, se encuentra con un chico, el cual es monitor de todos los viajes, y le dice, oye,¿ qué fue lo que pasó hace rato? Te vi pasar y no levantaste a ninguna persona. Mi padre le empieza a explicar, pues,¿ cómo voy a levantar? No te fijaste que iba lleno. Pasé por un funeral y se subieron muchas personas, pero me distraje y ninguna me pagó el pasaje. El monitor se le quedó viendo y le preguntó,¿ cómo que no te pagaron?¿ Qué acaso no les cobraste? Mi padre no se sabe explicar, pero simplemente le dice que no pudo. El monitor le empieza a interrogar,¿ en dónde levantaste a aquellas personas del funeral? Porque cuando pasaste por aquÃ, venÃas vacÃo. Mi padre se le queda viendo en ese momento,¿ cómo que venÃa vacÃo? Por las personas pasé hace rato, precisamente en aquella casa donde no hay nadie. El chico solamente se le queda mirando Y le responde En aquella casa no hay nadie Porque en aquella casa no habita nadie Ha estado abandonada por décadas Y en lo que yo sé Recientemente Ni mucho menos hoy Se ha celebrado ningún funeral No sé de qué funeral me hablas Mi padre empieza a discutir con él Te juro que ahÃ
30:27 habÃa un velorio Yo pasé por ahà Justamente cuando están hablando Varias personas en la unidad les empiezan a decir que hay un olor extraño adentro del microbús. Un olor muy, pero muy extraño. No era oloroso, sino como a ciertas flores que se usan en los cementerios. OlÃa hierbas también. Mi padre trata de seguir con su camino, pero al dar unas dos o tres vueltas decide detenerse en el cementerio. Se baja y va con el cuidador. Y le pregunta... disculpe, han venido algunas personas aquà cargando un ataúd, yo las traje hace rato, venÃan a un velorio, creo que se celebró hace unos minutos, el guardia le dijo, ahorita está prohibida la entrada al cementerio, por la tormenta, nadie ha venido, las puertas se han encontrado cerradas, desde el dÃa anterior, solamente yo estoy en este cementerio, después de que le dijo esto, Mi padre estaba más que seguro que lo que habÃa transportado no eran personas. De alguna manera, transportó algunos espÃritus que estaban celebrando algún velorio. Por suerte, al dÃa siguiente, la tormenta cesó. Pero él tenÃa clara una idea aparte de esto. Si de nuevo llovÃa, si de nuevo venÃa alguna tormenta, ya no pasarÃa por aquella calle.
31:58 Esta vez harÃa otra ruta. Aunque se molestaran los monitores, él ya no volverÃa a pasar por aquella casa. No vaya a ser que se encuentre de nuevo con aquel velorio. Hola comunidad, mi nombre es Hernán y quiero contarles una experiencia que le sucedió a mi hermano y a mÃ.
32:39 Nosotros dos somos fanáticos de las motocicletas, nos encantan en general cualquier tipo de estas, pero lo que son las deportivas, esas nos fascinan. Recuerdo que durante muchos años estuvimos ahorrando para comprarnos dos motocicletas deportivas. Y después de estar juntando algunos años, finalmente pudimos comprárnoslas. Cuando recién nos las compramos, decidimos hacer una especie de recorrido. Eran unas motocicletas muy bonitas y tenÃamos que lucirlas en cualquier lugar que pudiéramos. Debido a esto, planeamos recorrer algunas carreteras. Nos la pasamos muy bien, pero en el trayecto nos agarró la noche.
33:25 Para nosotros esto no era un impedimento. Ya habÃamos transitado en carreteras durante la noche anteriormente Asà que tenÃamos experiencia de sobra Pero durante el trayecto y el camino Decidimos comer y beber Y pues el cuerpo tuvo que hacer reacción Mi hermano me dijo que tenÃa que ir al baño Y estábamos a mitad de la nada Solamente carretera y monte a ambos lados Nos tuvimos que detener Mi hermano se bajó y se metió entre el monte No tan adentro Tal vez como a unos dos metros y medio. Yo lo esperé. Me bajé de la moto y estiré las piernas. Estaba entretenido viendo mi celular cuando en eso, un niño con una voz muy cálida me habló. Quiero que se hagan una idea de que esto ocurrió como a las doce de la noche. Casi la una de la mañana, un niño en plena carretera entre el monte me estaba hablando. Este niño se encontraba parado entre el monte al otro extremo de la carretera. En ese preciso instante, no estaban pasando autos. Tan solo tuve que alzar la mirada para verlo. El niño se encontraba ahà parado, tal vez como a algunos 6 o 7 metros adentro en el monte.
34:41 El niño me dijo, por favor,¿ me pueden ayudar? Perdà a mi mamá. Por favor,¿ se pueden acercar? Yo obviamente caminé. Me quité el casco para verlo mejor, pero no me metà entre el monte. Me quedé donde la carretera se terminaba. Una vez que mi hermano acabó, también me acompañó, y entre los dos le preguntamos al niño,¿ de dónde eres?¿ Qué haces ahà entre el monte? Les tengo que aclarar que yo no soy una persona susceptible, no soy creyente de fantasmas ni nada de eso, mucho menos mi hermano, asà que lo único que pensamos es que probablemente el niño habÃa tenido un accidente, o tal vez lo habÃan abandonado.¿ Se sorprenderÃan de la cantidad de familias que lo hacen?
35:25 Es algo muy triste». pero suele suceder y más por aquellos rombos el niño era chico como de algunos 7 u 8 años pero sin embargo a pesar de que le estábamos hablando a pesar de que le invitábamos que se subiera la motocicleta y lo llevarÃamos hasta un pueblo o tal vez hasta una estación de policÃa el niño no querÃa el niño enfatizaba una y otra vez por favor ayúdenme pero quiero que ustedes se acerquen a mà yo no quiero moverme después de preguntarle varias veces por qué no querÃa acercarse a la carretera que si acaso tenÃa algún problema el niño no nos quiso decir solamente cuando empezamos a caminar hacia atrás pues para este momento la situación se nos hacÃa bastante extraña llegamos a pensar y a susurrarnos entre nosotros que tal vez este niño solamente era como una distracción y que lo que en verdad querÃan era robarnos El niño nos dijo, no me puedo mover porque estoy atado de mis piernas. Por favor vengan y ayúdenme.
36:34 Cuando nos dijo esto, ambos nos sorprendimos. Un niño atado de piernas en medio del monte. Por suerte mi hermano traÃa una lámpara. Fue por ella. La agarró e iluminó el niño. QuerÃamos ver por dónde menos se encontraba. Créeme Alex que nosotros tenÃamos toda la intención de De meternos entre el monte para ayudarlo El caso es que Cuando iluminamos su rostro Vimos algo extraño Y sumamente aterrador El niño tenÃa los ojos completamente negros Nos estaba observando con estos Rápidamente cuando captamos esto Supimos que no era un niño normal Aquel niño solamente nos gruñó Nos gruñó como si fuera un animal salvaje Después de esto se dio la vuelta y se internó entre el monte, como sabiendo que lo habÃamos descubierto. Nosotros dimos la media vuelta, nos subimos en las motocicletas y aceleramos para dejar todo atrás.
37:39 Tal vez nos iba a perseguir. Nosotros nos aseguramos de que eso no ocurriera. Llegamos a nuestra casa por eso de las dos de la mañana y no pudimos dormir en toda la noche. Después de hablar de esto con nuestro padre, él nos contó que en ese kilómetro, muchas personas se han accidentado, precisamente por caer, en una especie de hoyo, que se encuentra en aquella carretera, justamente, a la altura donde habÃamos visto aquel niño, regresamos durante el dÃa, y si tenÃa razón, habÃa un asanje enorme, en donde perfectamente, cabrÃa un humano adulto, hasta hoy seguimos pensando, Que tal vez lo que querÃa ese niño era que cayéramos en su trampa. Encuentro con un ser extraño en la carretera.
38:56 Hola comunidad de la cripta embrujada, mi nombre es MatÃas y quiero contarles una experiencia que me dejó muy perturbado. Verán, para ponerlos en contexto, yo soy mecánico y también trabajo con una grúa. Esto me ha permitido conocer a varias personas y también probar casi de manera diaria un auto diferente. Me traen los autos con diferentes fallas y en una ocasión me tocó que me trajeran un auto el cual necesitaba algunos detalles. Ya era un auto más o menos viejo, pero el dueño me pidió con mucha exactitud que querÃa que funcionara todo al 100, ya que próximamente dentro de algunas semanas, él tendrÃa que salir fueras, y lo que menos querÃa es que el auto se quedara a mitad del camino, obviamente como mecánico, uno tiene que calar el auto antes de llevárselo al cliente, pero esta prueba de fuego como le digo, se tiene que hacer en la carretera, en una carretera federal. afortunadamente como ya te dije anteriormente yo trabajaba con una grúa entonces este trabajo de grúa necesitaba que fuera a un depósito de chatarra ya sea para traer cosas de ahà o simplemente para ir a llenar algunas formas que me pedÃa tanto tránsito como policÃas cuando me llevaban a remolcar algunos autos casualmente me tocó ir en la noche pero aprovechando que el depósito quedaba a una hora de camino Aproveché para no sacar la grúa y sacar este auto. Asà me servÃa para checar que soportaba la carretera, ir a alta velocidad luego bajarle y
40:29 asà ir variando para ver que el auto no se ahogara ni mucho menos apagara. De ida hasta llegar al depósito, todo fue bien. El auto se manejó muy bien. El problema fue de venida. El auto comenzó a ahogarse. Poco a poco comenzó a perder potencia hasta que definitivamente se apagó por completo. Yo ya estaba algo emocionado pues ya habÃa notado qué falla tenÃa. No los voy a bromar en este preciso momento con tecnicismos. El caso es que me bajé del auto, lo orillé lo máximo que pude, abrà el capó y empecé a trabajar ahà mismo. Fui al depósito por eso de las 11 de la noche. Aproximadamente era la medianoche para cuando me detuve. No era una hora tan tarde, pero tampoco era temprano. Asà que por esa carretera no estaba pasando nadie. Yo estaba en lo mÃo.
41:20 asegurándome de trabajar lo más pronto posible para ponerlo a jalar de nuevo y ahora sà llegar al taller y saber en qué iba a trabajar mientras estaba ahà iluminándome con una linterna empecé a escuchar unos pasos que provenÃan detrás de mà siempre he tenido buen oÃdo asà que capté estos pasos cuando venÃan a una distancia algo alejada me di cuenta que habÃa una persona ahà caminando Esta persona tenÃa una vestimenta muy extraña. Si yo te pudiera decir, serÃa como una pijama, que también tenÃa gorro. Su cara era una cara muy desagradable. TenÃa ojos blancos y muy grandes. Ojos completamente blancos. TenÃa muy arrugada toda su cara. Desde sus pómulos, las cuencas de sus ojos, su barbilla, todo por completo eran como arrugas. Su cara estaba excesivamente pálida.
42:13 Yo dirÃa que hasta blanca. Y tenÃa una enorme boca, la cual la mantenÃa siempre abierta. Al momento de verlo, lo primero que pensé es que era tal vez algún ladrón. O tal vez algún tipo que solamente le gusta fastidiar a otros. A mà no necesariamente me han criado con ser cauteloso. He sufrido de algunos asaltos. He tenido que lidiar con personas muy molestas. Asà que en cuanto lo vi, le planté cara. Me acerqué dos pasos hacia él con ayuda de mi llave y le dije... si quieres problemas los vas a tener, más vale que te vayas por cuenta propia, si no es que quieres que te mande yo, pero eso sÃ, te vas a ir con un par de huesos rotos, la persona no le importó esto, siguió caminando, y te voy a ser sincero, el terror poco a poco se fue apoderando de mÃ, pero no soy una persona que lo manifieste, pensé tal vez que era un ladrón, entonces me di la media vuelta, caminé muy rápido hasta la cajuela del auto, la cual ya la tenÃa abierta, saqué un tubo largo como de un metro y medio este tubo era de acero galvanizado lo usaba para hacer palanca y quitar las tuercas del rim para cuando se necesitara cambiar alguna llanta me acerqué con él listo y dispuesto por si aquella persona trataba de hacerme algo me fue acercando y acercando y cuando lo tuve lo suficientemente cerca solamente le dije te lo advertà y le solté el golpe a Alex no se lo di muy fuerte pero tampoco se lo di muy suave. Uno tiene que
43:45 medirse ya que no quieres problemas. Lo único que yo querÃa era que se recostara o que simplemente saliera huyendo. Yo pensé que era lo que harÃa, pero el caso es que cuando lo golpeé en el hombro, no sentà como si golpeara a una persona. El tubo rebotó y yo lo sentà también. Era como si lo hubiera pegado a un poste macizo de cemento o alguna especie de pared o piedra. Aquel hombre continuó avanzando hacia mÃ, Sin inmutarse. Sin moverse debido al golpe. Iba caminando con total naturalidad. Y pude ver que su rostro. Era 100% real. No tenÃa una máscara. El rostro. Era muy desagradable. Ahora lo podÃa ver muy bien tan cerca. Las arrugas. Los ojos blancos.
44:33 Aquella boca. La mantenÃa abierta. Y era muy grande. De repente me empezó a llegar un olor fétido. Que creo que emanaba de su boca. de su propio aliento. Me di la media vuelta y comencé a correr. Cerré el auto lo más rápido que pude y el condenado auto no encendÃa. Giraba y giraba la llave, pero no, y yo sabÃa que no iba a encender. TodavÃa no terminaba de repararlo y aquella persona continuaba acercándose. Subà los vidrios, metà seguro y le hablé a un amigo mÃo que tenÃa en el depósito de chatarra. Ãl me contestó inmediatamente. Yo le dije que me estaban robando que por favor viniera pronto, él colgó rápidamente y me dijo que iba para allá, aquella cosa se acercó, posó su rostro en mi vidrio, y fue uno de los momentos más aterradores que he vivido, aquella cosa solamente me veÃa, con esos ojos blancos posándose en aquel vidrio, mientras que yo solamente, como un niño asustado, trataba de mantenerme alejado, pasándome arriba de los asientos, e incluso llorando, Jamás habÃa vivido algo asÃ.
45:41 SabÃa que no me convenÃa ni siquiera romper el vidrio para tratar de pegarle porque... Aquella cosa era muy dura. No era un humano. Era algo más. De pronto, sin ninguna explicación, aquella extraña cosa se fue. Se internó entre el monte, al cual se encontraba al lado izquierdo de la carretera, y me dejó completamente solo, como si solamente hubiese querido asustarme. Mi amigo llegó, me ayudó y me remolcó hasta mi taller. Yo no le platiqué lo que habÃa vivido. Solamente le dije que habÃan sido varios chicos y que me habÃan tratado de robar. Para serte sincero, en aquel preciso instante no sabÃa qué creer. Si lo que habÃa vivido era real o tal vez habÃa sido otra cosa. Pero no, fue real. Y desde ese entonces, hasta que dejé el trabajo de grúa, procuré hacer todo el papeleo e ir por todos los pendientes antes que el sol se escondiera. Pues ahora me queda más que claro que en algunas carreteras, secretos muy oscuros y sombrÃos, se esconden. El Coyote con cara humana Hola, buenas noches.
47:13 Mi nombre es Brian MartÃnez. Les quiero contar una experiencia paranormal que me sucedió cuando transitaba por una carretera en compañÃa de mi esposa. Esta experiencia nos pasó hace aproximadamente cinco años. VenÃamos de vuelta a nuestra casa después de haber tenido unas breves vacaciones. Yo y mi esposa tenemos un gusto muy peculiar. mientras que a otras personas les gusta viajar lo más rápido posible para llegar a su destino, ya sea en avión o en autobús. Nosotros somos un tanto diferentes. A nosotros nos gusta viajar en carretera, viajar en coche. De esa manera disfrutamos del camino, del paisaje.
48:02 Y si es que nos gusta una que otra cosa que vemos, nos bajamos, nos tomamos una foto y después seguimos. Esto lo acostumbramos a hacer ya sea en el dÃa o durante la noche. En aquella ocasión estaba viajando de noche. También me gusta pues todo es mucho más tranquilo. Debido a que ya no estábamos platicando, ya no estábamos escuchando música y todas las actividades que habÃamos hecho en las vacaciones nos habÃan dejado algo agotados. Mi esposa decidió dormirse mientras que yo seguÃa manejando. HabÃa manejado cerca de algunas tres horas solo Sin su compañÃa Ella venÃa dormida solamente SabÃa que me faltaban otras cuatro horas Y hacÃa lo que podÃa por mantenerme despierto La carretera iba sola TenÃa tiempo que no veÃa ni un solo auto Ni de ida ni de venida Cuando en ese momento empiezo a escuchar algo Y empiezo a ver unas luces Que se van acercando a toda velocidad Desde atrás de mà Eran las luces grandes de un tráiler ponÃa las luces altas y después las bajaba, después las volvÃa a poner altas y después las bajaba de nuevo, tocaba el claxon frenéticamente y venÃa a toda velocidad, no sé si trataba de que me hiciera a un lado o trataba incluso de que le hiciera caso o tal vez me querÃa alertar de algo, a mà me dio miedo en ese momento, ver a ese trailer de grandes proporciones y acercarse de
49:34 una manera frenética tocando el claxon y aventándome las luces todo pintaba muy mal me orillé y dejé que se pasara entre todo este movimiento entre todo este escándalo mi esposa se despertó ella me preguntó qué pasa a la par que el trailer nos iba rebasando y nosotros pudimos escuchar algo algo que venÃa de la cabina del trailer el conductor nos estaba gritando Y nos decÃa una y otra vez, acelérenle, acelérenle, váyanse de aquÃ. El trailer siguió su camino y rápidamente lo perdimos. Se perdió ahÃ, en la negrura de la noche. Más allá donde la carretera se perdÃa. Mi esposa estaba muy confundida y yo también.
50:21 Y yo notaba que ella se ponÃa poco a poco más nerviosa. Traté de calmarla. Le dije tranquila, de seguro va borracho o tal vez se metió algo. no ha de ser nada, vuélvete a dormir, ella me hizo caso, y qué bueno que lo hizo, la salvé de vivir esta experiencia, justamente cuando ella se durmió, se recostó del otro lado, yo pude ver algo que se iba acercando ahora, pero esta cosa no tenÃa luces, ni rodaba, esta cosa iba corriendo, corriendo en medio del asfalto, y lo que más me sorprendÃa, es que era un bulto negro, No tenÃa la apariencia de un auto, ni tampoco de una motocicleta.
51:04 TenÃa la forma de un animal. Revisé varias veces a qué velocidad iba, pues aquel animal se estaba acercando de manera muy rápida. Yo iba a 90 kilómetros por hora. Era una carretera federal. Aquel animal se iba acercando como si fuera mucho más arriba de esa velocidad. Simplemente me sorprendió. Aquella cosa siguió ocurriendo hasta que se puso a la par de mi auto. Yo volteé y pude verla. Era una criatura extraña, una criatura que nadie me cree que pude ver con mis ojos. Era como el cuerpo de un coyote, pero excesivamente grande. Y la cabeza de este no era la de un animal, sino la de una persona.
51:47 Era como si hubieran quitado la cabeza de un coyote y hubieran puesto la de una persona, una persona sin pelo, sin rasgos, sin cejas. Solamente el rostro de una persona inerte que no hacÃa ninguna expresión. TenÃa los ojos abiertos como platos y también salteados. Aquella cosa me ignoró. Solamente me vio y siguió su camino. Yo entré en pánico. Me descontrolé. Y con ello también el auto. Me descarrilé del camino. Mi esposa se volvió a levantar porque sintió todo el movimiento. Cuando el auto se salió de la carretera, justamente en ese momento perdà de vista aquel animal aquel animal iba a todo lo que daba su velocidad posiblemente persiguiendo aquel trailer yo me tuve que detener me salà del auto necesitaba respirar y al momento que salió mi esposa también le dije vuélvete a meter de repente me pasó la idea por la cabeza de que a lo mejor no era solamente un animal sino que eran varios le dije que se volviera a meter Lo más rápido...
52:56 Y no pude contarle muy bien lo que vi... Ella sabÃa que habÃa visto algo muy feo... Yo no soy de las personas que inventan nada... Ni mucho menos... Arriesga la propia vida... Ni tampoco la de mi pareja... Por algo absurdo... Aquella noche pudimos perder la vida... Cuando me descarrilé y salà de la carretera... Le dije a mi esposa que habÃa visto algo horrible... Y ella me creyó... Ha sido la única persona que me ha creÃdo desde entonces... Después de que nos pasó esto, dejamos de viajar en auto hacia las vacaciones o reuniones familiares. Simplemente ese hábito tuvo que desaparecer. Ahora sé que en carreteras solitarias y lejanas se ocultan algunos oscuros secretos. Algunas entidades o criaturas esperan la noche para salir de cacerÃa. Después de haber vivido esto, me alegra mucho tener un trabajo gratuito. que no necesite de transportar nada de noche, y esto mismo me hace tenerle un respeto enorme a los traileros. Hola, saludos Alex. Mi nombre es Edson MartÃnez y quiero compartirte
54:31 a ti y a tu audiencia una experiencia que me sucedió a mà cuando me gradué de preparatoria. Era el año 2014. Estaba muy feliz, al igual que todos mis compañeros. Y como es de esperarse, todo el salón y también en compañÃa de otros salones, juntando algo de dinero, Empezamos a preparar lo que vendrÃa a ser una fiesta, una enorme fiesta, para despedirnos, pues sabÃamos que varios de nosotros Ãbamos a tomar carreras distintas e incluso universidades distintas. Y al menos por última vez, querÃamos vernos los rostros y celebrar juntos.
55:18 El padre de una de estas chicas que estaba organizando esta fiesta, Era dueño de una finca. Esta finca quedaba algo retirado, pero en auto. Era un camino como de una hora. Todos nuestros padres estaban de acuerdo. Y decidimos hacer la reunión en aquel lugar. Casi todos nosotros tenÃamos 18 años, asà que ya te esperarás. Que el alcohol no iba a faltar. Incluso nos pidieron a nosotros algunos paquetes de cerveza que lleváramos. Obviamente nosotros gustosos... Tardamos en arreglarnos... Recuerdo que éramos cinco en aquel momento... Todos nos subimos al auto...
56:03 Y a mà me tocó conducir... Eran cerca de las ocho de la noche... Yo ya habÃa estado en aquella finca... Para ayudar a arreglar algunas cosas en la mañana... Y ahora me disponÃa a ir en la noche... Obviamente... Para regresarnos hasta otro dÃa... Cuando Ãbamos en el camino... Ãbamos muy relajados, Alex, tirando bromas e incluso bebiendo, que ya sé, no debimos de hacerlo, pero éramos jóvenes en aquel momento, no medÃamos lo peligroso que era, pero eso sÃ, yo no iba borracho, iba bebiendo, pero no iba sucumbido ante la bebida. Ãbamos con música, Ãbamos completamente alegres por lo que no estábamos pensando en en nada paranormal, en nada de miedo. Conforme nos Ãbamos alejando, la carretera se iba tornando un tanto más solitaria. Ya no veÃamos tantos autos como antes, y fue en ese momento en que vimos una extraña silueta que se estaba manifestando enfrente de nosotros.
57:17 Esta silueta era de un hombre. Este hombre se encontraba enfrente de la carretera, En medio de esta En medio de los carriles Por cómo se movÃa Era fácil de pensar de que no venÃa en sus cinco sentidos Iba de un lado, iba hacia el otro Acaparando ambos carriles Asà que yo tan pronto lo vi Empecé a bajar la velocidad Ya llevaba tiempo conduciendo Pero no querÃa accidentes Y no querÃa sobre mi cabeza Sobre mi conciencia La vida de una persona Traté de esquivarlo, Alex, pero no pude.
57:58 Este hombre se me ponÃa enfrente, como si fuera bailando, como... Incluso me atreverÃa a pensar, como si estuviera borracho. Llegué a tal punto de estar tan cerca de él con el auto, que simplemente tuve que detenerme. Y una vez que lo hice, aquel hombre también se detuvo. Bajamos la música, bajamos los vidrios... Y ya estábamos empezando a insultarlo cuando en eso escuchamos que aquel hombre no venÃa borracho. VenÃa llorando y gritando. Nos estaba dando la espalda. No podÃamos ver su rostro. Pero él gritaba y gritaba. Por su esposa y por su hijo. RepetÃa una y otra y otra vez que los habÃa perdido. Y que necesitaba encontrarlos.
58:49 Yo me bajé. yo fui el primero me la acerqué lentamente mientras mis amigos me estaban cuidando la espalda y en ese momento pude verlo era un hombre como de cincuenta y tantos años tenÃa los ojos hinchados de tanto llorar y me agarraba por los hombros y me decÃa que lo ayudara que por favor encontrara a su esposa que por favor encontrara a su hijo yo estaba muy confundido en ese momento Simplemente venÃa enfiestado hace unos minutos y ahora estaba parado enfrente de mi auto a plenas ocho y media nueve de la noche con un completo extraño que estaba llorando y pidiendo ver a su familia.
59:35 Mis amigos se acercaron, quisimos ayudarlo e incluso dos de mis amigos empezaron a buscar por las cercanÃas y es que tal vez habÃa una especie de choque y este hombre habÃa salido de aquel choque y se encontraba en ese momento en la calle. pues en shock, sorprendido, pero nada. A pesar de que buscamos y buscamos, no encontramos a nadie, ningún autovolcado, ni ninguna persona tampoco. Empezamos a sacar nuestros celulares para llamar a alguna ambulancia, a algún paramédico, pero como si no hubiera sido suficiente. La mala suerte parece que estaba de nuestro lado, pues los celulares no tenÃan señal.
1:00:19 Es en ese momento que tomamos una decisión.¿ Seguir hasta la finca o volver? Haciendo cálculos, ya estábamos cerca de esta. Tal vez como unos 15 minutos. Decidimos seguir, ya que más adelante, por obvias razones, y como habÃamos estado viendo en nuestras redes sociales, nuestros amigos que ya se encontraban allá, nuestros compañeros de varios salones, estaban posteando fotografÃas, Estaban posteando mensajes, subiendo historias, entonces, por lógica, allá tenÃa que haber señal. Nos subimos al auto, subimos a este hombre en medio y arrancamos hacia la finca. Al menos llegando allá, nos comunicarÃamos con alguna ambulancia, que en cuestión de minutos llegarÃa y se lo llevarÃan. Pero por el camino, Alex, mientras estábamos esforzándonos... Para que aquel hombre dijera algo más que...
1:01:20 Mi esposa, mi hijo, ayúdenme. Ocurrió algo. Algo que nos dejó paralizados a todos. Yo iba conduciendo. Otro amigo iba de copiloto. Tres amigos iban atrás. Y aquel hombre sentado en medio. Mientras que mi amigo que iba de copiloto... Iba preguntándole al señor... Si tenÃa algún domicilio, algún teléfono, algún familiar a quien le marcáramos... y también tratando de tranquilizarlo, mis amigos que venÃan atrás, inmediatamente comenzaron a gritar, mi amigo que venÃa de copiloto, volteó, y también comenzó a gritar, solamente gritaban, maldiciones, Alex, estaban sorprendidos, y también muy aterrados, yo no sabÃa que estaba pasando, pensé que tal vez el señor los estaba atacando, asà que detuve el auto, casi de manera peligrosa, y consiguió orillarme. No era nada de lo que yo estaba pensando. Aquel hombre, sà habÃa pasado algo con él. Aquel hombre habÃa desaparecido. Ya no se encontraba en medio, el asiento venÃa vacÃo, y ninguno de mis amigos se dio cuenta exactamente cuándo fue. Simplemente, entre la negrura de la noche, entre la oscuridad del auto, habÃa desaparecido como si se tratara de aire nos bajamos
1:02:51 del auto en ese momento nos frotamos las cabezas un amigo mÃo incluso empezó a llorar ya que era de las personas que no le gustaba vivir nada de lo paranormal de hecho no le gustaba ni siquiera escuchar los videos todos estábamos asustados pero como pudimos y agarrando nuestra valentÃa nos subimos de nuevo al auto y conducimos hasta llegar a la finca, no disfrutamos la fiesta Alex, estábamos pálidos, estábamos horrorizados, y tenÃamos el miedo de volver, y encontrarnos de nuevo con aquel hombre, hasta hoy es fecha, que no sé qué pasó con él, creo que tal vez es un alma en pena, pero por más que he investigado, no he encontrado ningún choque, O ninguna persona que haya perdido la vida en aquel kilómetro... O tal vez lo ocultaron...
1:03:50 Tal vez es una alma... De alguna persona que desapareció... Y que jamás encontraron... Y es por eso mismo... Que camina... Lamentándose... Y lo que más me resulta perturbador... Es que tal vez a su familia le pasó lo mismo... Tal vez por eso llora... Es una historia que hasta... Que la cuento en este momento... Me provoca un repelús profundo y en esta noche quise compartÃrtela. Gracias Alex y saludos criptomaniacos.
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