Relatos de Terror de Policias Rurales y Veladores de Cementerios / Relatos Reales de Horror
0:01 El árbol del diablo. Historia mandada por Héctor Bonilla. Hola Alex y hola comunidad, quiero compartirles una historia que le pasó a mi padre, esto sucedió hace muchos años, mi padre se desempeñaba como policÃa allá en su pueblo natal, Este trabajo requiere nervios de acero, esto nos lo decÃa muchas pero muchas veces, sobre todo en el trabajo de noche.
0:42 Ser un policÃa rural es 10 veces peor que ser un policÃa en una ciudad, porque uno en un pueblo puede vivir muchas cosas inexplicables, sucesos y casos que son muy perturbadores. Mi padre me dijo una vez que lo tocó vivir algo inexplicable, algo de lo que ya se hablaba, pero que él no creÃa. Como sabrán, en los pueblos se dicen muchas cosas, muchas leyendas, sobreavistamientos con naguales, brujas, con brujerÃa, y como en este caso me toca contarte, con el mismo diablo. Se decÃa que en el pueblo existÃa un árbol.
1:25 Este árbol era temido, más que nada por las personas más ancianas del pueblo. Mi padre era creyente, era muy católico y tenÃa mucha fe. Siempre la tuvo hasta el dÃa que falleció. Pero para él resultaba algo difÃcil de creer, que el diablo se apoderara de un sitio. y que se presentara siempre en un árbol, sin explicación alguna. En este árbol que se encontraba a las afueras del pueblo, algunos pobladores decÃan que lo veÃan ahà a lo lejos, y otros corrÃan con la mala suerte de encontrárselo muy de cerca, cuando transitaban durante la noche y pasaban enfrente de aquel árbol. En una ocasión le tocó un granjero Este granjero iba pasando Justamente cuando su mula se hirió Estos eran caminos de terracerÃa TenÃan a veces piedras afiladas Y a veces huecos Y a veces tocaba que algunos animales Inexpertos o a lo mejor viejos No soportaban este tipo de caminatas sobre aquel subsuelo Y caÃan en uno de estos huecos y se lastimaban Esto mismo le habÃa pasado a la mula HabÃa quedado tendida ahà en el suelo El granjero se habÃa detenido Y justamente cuando estaba en ese procedimiento de Encontrar algún tipo de ayuda Vio que su mula se levantó Y como pudo Empezó a huir de ahà Como si algo la estuviera espantando La
2:57 mula se hizo más daño Pues se iba cayendo en el camino El granjero, sin saber lo que pasaba, volteó hacia todos lados y miró que atrás de él se encontraba un hombre con cuernos y con cola, el cual iba danzando, acercándose hacia él, sin pronunciar ni una sola palabra y con un aspecto enteramente siniestro. Este granjero huyó y se fue de aquel sitio, hasta llegar nuevamente al pueblo, Otra experiencia que contaba mi padre, era que esta la habÃa pasado a una abuela y a su nieta, ellas estaban pasando justamente por ahÃ, incluso a una hora que no era alta, eran como las 9 de la noche según explica mi padre, y la abuela lo vio, se encontraba ahÃ, sentado en una roca, habÃa aparecido de un segundo a otro.
3:54 No lo habÃan visto a la lejanÃa, lo vieron solamente cuando estaban pasando a un lado de él. La abuela cuenta que aquel ser demonÃaco se levantó y empezó a danzar, a bailar, todo en dirección hacia ellas. Tomó a su nieta y empezó a correr, mientras a la paz rezaba. La nieta también lo pudo ver, pero inmediatamente la abuela le dijo que se tapara los ojos, que empezara a rezar y que no viera nada. Tristemente esta señora, que era conocida por tener un espÃritu bastante jovial, era una señora muy pero muy querida en el pueblo, terminó muy mal, según explica mi padre. Aquella señora quedó mal de su cabeza.
4:37 ya no se valió por sà misma todo debido a este espanto que le tuvo consecuencias en su cerebro entonces aquel árbol era muy temido mi padre si bien no tachaba de mentirosos a las personas que contaban estos relatos La verdad es que él no era susceptible, al menos hasta que le pasó a él. Ãl se encontraba cabalgando, pasando enfrente de aquel árbol. Ãl no tenÃa miedo, pues lo habÃa hecho muchas noches antes. Era un camino por el cual él pasaba diario, cada noche, cada noche, e igual durante el dÃa. entonces para él era simplemente un árbol normal que se encontraba en un camino lejano a las afueras del pueblo era parte de su trabajo justamente en ese momento como él no le tenÃa miedo No le vio nada de malo a detenerse ahÃ, tenÃa ganas de ir al baño. Era una parada muy rápida, solamente amarró el caballo a aquel árbol, a un leño que estaba sobresaliendo, más que nada para que no se fuera.
5:40 Los caballos de la policÃa están muy bien entrenados. Mi padre pasó el camino y se fue hacia el otro lado, porque este lado no tenÃa tanto monte, y más que nada uno tiene que tener cuidado con lo que pueda haber entre la hierba. más que nada por las vÃboras que algunas de ellas tienen una picadura si bien no para acabar con tu vida si bastante dolorosas justamente cuando mi padre se encontraba en lo suyo no habÃan pasado ni cinco segundos cuando su caballo empieza a relinchar y como el leño en el cual lo habÃa amarrado estaba muy frágil y muy débil se liberó fácilmente el caballo se fue trotando de aquel lugar huyendo despavorido, mi padre le chifló, lo llamó, pero el caballo no, no se comportaba, no se controlaba para nada, en ese momento como pudo, se subió arriba de él, pero el caballo lo tiró, algo que jamás habÃa sucedido, el caballo era bien portado, algo lo estaba espantando, algo lo estaba oyentando de aquel lugar, el caballo corrió y se metió entre el monte, mi padre algo adolorido, Se fue levantando poco a poco La cabeza le daba vueltas La fuerza con la que habÃa caÃdo Lo habÃa dejado bastante aturdido Pero cuando de nuevo fue recomponiéndose Pudo verlo Mi padre dice Que vio al mismo diablo parado enfrente de él Observándolo Con una mueca horrenda Y danzando Estaba como unos dos metros de distancia
7:14 En ese momento él se levantó Sacó su fusca Y como es de las personas que al momento de que le da miedo algo, no corre si no es que lo enfrenta, empezó a detonar el arma, pero él dice que cada bala que tiraba solamente traspasaba aquel cuerpo, como si este fuera algún tipo de sombra, algún tipo de humo. Inmediatamente al ver que nada surtÃa efecto, ya que Yakuza se iba acercando cada vez más y más a él, decidió huir de ahÃ. Después de esto... No volvió a pasar por aquel camino y sobre todas las leyendas e historias que se contaban de aquel árbol, él empezó a creerlas, porque ahora su experiencia se sumaba a estas historias tan tétricas que se contaban en aquel pueblo. La cabra que sonrÃe.
8:15 Relato mandado por Mario Bautista. Hola, buenas noches, Alex. No soy mucho de contar ese tipo de historias. Me gusta escucharlas, pero contarlas, la verdad es que se me hace algo muy personal. Mi padre me contó una, y a pesar de que tengo mucha confianza con mi madre, con mis hermanas y con el resto de mi familia, aquella historia jamás las he contado. Es como un secreto que tenemos mi padre y yo Ãl escucha mucho tu canal A mi madre no le gusta tanto Ya que ella es muy asustadiza Asà que podrÃamos decir que entre mi padre y yo Somos fanáticos a esto Asà que con su permiso Te voy a compartir su historia Ãl fue policÃa rural En aquellos años él conducÃa una vieja patrulla él dice que todas las patrullas que les daban eran viejas modelos muy viejos e incluso cuando les daban modelos recientes estos tenÃan detalles casi todas las patrullas en aquel tiempo eran gran marquÃs o parecidos a este modelo ya te imaginarás que en los caminos de terracerÃa esto era todo un show asà que mi padre tenÃa que planear muy
9:45 bien por donde se iba a ir Esta patrulla tenÃa una ligera modificación que le hacÃan ahà en la policÃa Aparte de las luces, claro Aquella patrulla se le implementaran dos faros de luces Extras A los que el carro tenÃa Estas se les ponÃan precisamente en la parrilla En algún lugar donde se pudiera Estos faros Iban conectados a una baterÃa Que se le pegaba ahà en el cofre Una pequeña baterÃa que era recargable Esta baterÃa tenÃa conectado un switch, el cual iba metiéndose entre adentro de la carrocerÃa, saliendo a un lado del volante. Este switch funcionaba para que el policÃa desde adentro pudiera encender aquellas luces. Como te imaginarás en aquel tiempo, en el pueblo casi no habÃa alumbrado público, mucho menos en los caminos que llevaban a este. Solamente habÃa una que otra lámpara pero en la plaza del pueblo asà que por lo tanto los policÃas rurales de aquellos ejidos decidieron que lo más óptimo era que de alguna manera sus oficiales pudieran ver en la oscuridad pusieron aquellos faros para que mientras el auto estuviera apagado aquellos faros estuvieran encendidos y asà los policÃas pudieran ver el camino o cualquier otra zona ya que los gastos de gasolina, de baterÃas para los autos, eran muy pero muy contados. Mi padre recuerda que en aquel momento,
11:17 en aquella noche, precisamente de noche, le tocó patrullar solo. Era algo que se tenÃa que hacer al menos una vez a la semana. Justamente en aquella noche cayó una lluvia, pero era una lluvia torrencial. Una lluvia es de esas que si corres con la mala suerte, e incluso se inunda tu casa. Por suerte esta lluvia duró apenas algunas tres horas. HabÃa dejado el camino algo fangoso con lodo. Entonces la patrulla no se podÃa mover muy bien. A mi padre lo habÃa alcanzado a medio camino, asà que lo más óptimo era solamente quedarse ahà y esperar a que pasara. Era una lluvia tan solo de horas, y ya estaba reportada. Asà que mientras esta lluvia pasaba, y seguÃa lloviendo y lloviendo, mi padre se mantuvo adentro del auto, ahà a mitad de la nada, con tan solo monta a los lados y un camino solitario de frente. Mi padre ya tenÃa experiencia en esto, sabÃa que no se tenÃa que dormir, pero él tiene este problema, que más allá de un problema es un hábito, que tienen muchas otras personas alrededor del mundo, y es que el sonido de la lluvia los duerme. Más si está impactando en algún tipo de lámina o madera Precisamente todas las gotas de lluvia Estaban impactando en el techo Y ese sonido de lluvia, de agua cayendo Constante HacÃan que él tuviera mucho, pero mucho sueño él se agachó, encendió el switch para mantener aquellas luces encendidas sin necesidad de mantener encendido el
12:49 auto pues aquellas patrullas tenÃan muchos defectos y uno de ellos era que si mantenÃas mucho las luces encendidas sin arrancar el motor la pila simplemente se agotaba y mi padre no querÃa que pasara eso menos a mitad de la nada fue asà que aún con las luces encendidas tratando de luchar contra el sueño Ve algo que se está moviendo entre el monte, ve algo que está saliendo de este, algo que camina a cuatro patas y que va en su dirección. Mi padre se sorprende al ver que se trata de una cabra, es una cabra que él según cuenta es algo grande, más grande que cualquier otra cabra que él habÃa visto ahà en el pueblo.
13:30 Ãl nos explica por qué. aquella cabra andaba sola, tal vez se la habÃa salido algún ganadero, pero se encontraba ahà parada, en medio de la lluvia, sin moverse, sin resguardarse, algo que no era propio de aquellos animales, mi padre le puso atención pero no podÃa hacer nada, la lluvia como expliqué anteriormente, era torrencial, y se iba a detener por eso de las 3 de la mañana, mi padre solamente la continuó viendo, ahà se mantenÃa parada enfrente de él, como algunos 5 metros de distancia, justamente en ese momento el sueño le gana y cae rotundamente dormido, no sabe muy bien cuánto tiempo pasó, pero él calcula que no pasó más de una hora, pues cuando se despertó aún estaba lloviendo, pero ahora habÃa algo extraño, pues la luz de su patrulla ya no se encontraba encendida, él fue, empezó a mover el switch con su dedo, pero la luz no encendÃa, por más que le daba una y otra y otra vez, la luz simplemente se habÃa apagado, los focos al mismo tiempo, tal vez se habÃan fundido, en ese momento, mi padre se levanta, abre la puerta de la patrulla, se sale, abre el capó, empieza a revisar, pero no encuentra ninguna falla, rápidamente cubriéndose de la lluvia, cierra otra vez el cofre del carro, y cuando se iba a meter de nuevo la patrulla nota algo más diferente y es que delante de él ve que se encuentra una persona ve la
15:00 silueta hay una persona extraña de un cuerpo algo robusto él prefiere desconfiar un poco antes que confiar se mete la patrulla toma su arma y mira fijamente aquella persona que solamente está parada entre la oscuridad viendo fijamente a la patrulla Mi padre toma las llaves, las mete y trata de encender el auto pero este no arranca, él no se lo explica, él era muy cuidadoso, siempre revisaba la gasolina, el agua, el aceite, todo antes de salir, precisamente para no tener estos problemas. Pero al parecer aquella noche, esto no le habÃa servido. Vio que aquella silueta empezó a acercarse, cada vez más y cada vez más. Y él nota algo. A pesar de tener el ruido de la lluvia, el ruido de las gotas cayendo insaciablemente, él puede escuchar los pasos de aquella persona. Era como si esta persona pesara mucho. Levantaba mucha agua, mucha tierra con cada paso que daba. Y cada vez que se iba acercando, su cuerpo... se iba tornando todavÃa cada vez más y más extraño hasta el punto en que él fácilmente pudo ver que no se trataba del cuerpo de un humano aquella cosa se siguió acercando ya no iba en dirección directa hacia la patrulla ahora estaba como que pasando por un lado se reposó enfrente del vidrio de la puerta de mi padre para poder verlo de cerca mi padre tenÃa el arma ya lista y apuntándole y es ahÃ
16:31 en ese momento que él se da cuenta de que no es un humano de que no es una persona de que es la misma cabra que habÃa visto horas antes antes de dormirse pero ahora esta cabra estaba parada en dos patas y estaba sonriendo HabÃa estado sonriendo desde que se estaba acercando, pero ahora podÃa ver aquella sonrisa macabra muy cerca de él. Aquella cabra no era normal, era algo siniestro, algo demonÃaco. Mi padre pone su arma. Y jala el gatillo, pero ninguna bala sale, él dice que sin explicación alguna se habÃa encasquillado, tal vez estaba nervioso, o tal vez algo, se habÃa encargado de que el arma fuera inútil, en ese momento, la cabra seguÃa sonriendo mientras reposaba Ahà en el vidrio Recargándose por completo Soltó una carcajada Y se fue corriendo por el camino Mi padre dice que no se metió en el monte Siguió derecho En dirección al pueblo Corriendo a dos patas como si fuera un humano Y riendo al mismo tiempo Mi padre se quedó ahà No solamente hasta que terminó de llover, sino hasta el amanecer, cuando uno de sus compañeros pasó por ahÃ, mi padre para ese momento ya habÃa revisado muy bien su arma, que no fallara esta vez, estaba muy expectante a ver si otra vez venÃa aquella cabra, pero se encontró con su compañero, el cual lo auxilió inmediatamente.
18:00 Ãl explica algo extraño, que al momento que quisieron pasarle corriente al auto, éste arrancó, no hubo necesidad, el auto no parecÃa tener ninguna falla, parecÃa ser que solamente habÃa fallado de la nada, y al amanecer funcionaba perfectamente bien. Mi padre en más, jamás volvió a patrullar solo en aquellos caminos de noche. Devuélveme mis piernas Historia mandada de manera anónima Hola Alex y hola comunidad. La siguiente historia que les quiero compartir es una de la cual me quiero reservar. No quiero compartir mi nombre ni el de mi abuelo. Es una historia muy tétrica que en esta ocasión quiero compartir para hacerles ver que en los pueblos ocurren cosas muy siniestras y que las leyendas que ahà se cuentan, créanme que son enteramente verdaderas. Mi abuelo se jactaba desde hace muchos años, según cuenta mi abuela, de ser un hombre escéptico, ser un hombre que no creÃa en nada de esas cosas como brujerÃa, malos augurios, leyendas, nahuales,
19:31 hasta que le sucedió esto, él era policÃa. Y como policÃa tenÃa que atender diferentes llamados que tenÃa, en una ocasión le dieron un llamado. Muy temprano por la mañana, se dio la alerta en el pueblo de que dos jovencitas habÃan desaparecido. En aquellos años... Era muy común saber que a veces las muchachitas se iban y se fugaban con los novios, pero en esta ocasión era algo extraño, porque tanto la madre de las chicas que eran hermanas, y la madre de los novios, y también los novios, no sabÃan en dónde se encontraban, habÃan desaparecido simplemente. Empezaron a buscar por un lado, por otro lado, y no se esperaron a las 24 horas. Toda la policÃa se movilizó, según cuenta mi abuelo. A él le tocó sondear una cierta zona, muy escabrosa y muy alejada del pueblo. Por esos caminos escondidos, que uno tiene que pasar entre arroyos y unas cuantas lagunas, no encontraba nada. ni siquiera rastros esos caminos suelen ser muy peligrosos más que nada porque hay algunos barrancos y porque ciertas piedras pueden ser traicioneras además también de tener serpientes por suerte no encontró nada cuando fue llegando a un claro este claro tenÃa en medio una piedra arriba de esta piedra HabÃa mucha ceniza,
21:05 mucho tizne, como si algo con mucha lumbre hubiera estado ardiendo hace muy poco, como si hubieran prendido alguna especie de fugata. Si bien esto es extraño, más que nada por la distancia que tiene el camino del pueblo. se encontró con algo más extraño aún y es que alrededor de esta piedra se encontraban dos piernas que por la forma que por la carne que se podÃa ver pertenecÃan a un cerdo un puerco de granja mi padre inmediatamente baila se examina este par de piernas no se encuentran a la deriva están como que embolsadas arriba de bolsas muy meticulosamente puestas abajo de la piedra como para que no puedan verse a simple vista pero mi abuelo las consigue ver e inmediatamente empieza a sentir un olor fétido un olor muy pero muy feo pero lo que me explica mi abuelo es que él sabe muy bien que ese olor no era de putrefacción no era de una carne descompuesta como muchos pensarán que tal vez las piernas del cerdo ya se estaban descomponiendo, ese olor eran de otras caracterÃsticas, él no sabe explicar cómo era, pero era muy fétido, muy feo, pero no correspondÃan a una carne podrida.
22:26 lo que le sorprendió es que encima de estas piernas de cerdo no habÃa moscas ni siquiera habÃa aves de rapiña y esas que tenÃan un muy buen olfato casi por lo regular cuando caÃa algún animal ya sea salvaje o de ganadero las aves de rapiña en cuestión de segundos llegaban o se encontraban sobrevolando el lugar En ese momento extrañamente no, como si ni siquiera las aves las quisieran, mi abuelo dice que las veÃa muy bien, se atrevÃa a decir que tal vez incluso recientemente las habÃan puesto ahÃ, él no sabe a quién pertenecÃan, pero en definitiva habÃan sido puestas ahà con mucha intención. él no podÃa dejarlas, era un lugar muy alejado del pueblo y al final de cuentas necesitaban explicaciones pues esas piernas eran muy grandes pertenecÃan a un cerdo muy pero muy grande pues si era de algún animal robado y estaban escondiendo lo que habÃa sobrado darÃan con un ladrón mi padre embolsó las piernas dentro de las mismas bolsas que habÃan puesto debajo de ellas y se las llevó, se las llevó a su casa Las metió en un congelador, pero su intención no era comerlas, ya habÃa dado aviso a la policÃa, y la policÃa le habÃa dado el permiso de llevárselas para resguardarlas, iban a esparcir la nota, y mañana a ver si aparecÃa el dueño, si no aparecÃa tal dueño, significa que ese puerco se lo habÃan robado Y más temprano que tarde tendrá que caer el verdadero dueño, una persona a la cual le faltara este animal. Mi abuelo
23:57 fue y se acostó, ignorando por completo la pesadilla que vivirÃa y que él mismo habÃa traÃdo hasta su casa. En la madrugada fue despertado, intencionalmente. Alguien habÃa jalado su cobija y la habÃa tirado al piso. Cuando mi abuelo se levantó, cuando se estaba tallando los ojos y estaba en ese lombral de que uno se encuentra dormido y a la vez despierto, pudo ver a una criatura que se movÃa abajo en el suelo. Mi abuelo dice que vio un hombre, o más bien lo que parecÃa ser un hombre, la mitad de uno. Este hombre tenÃa unos brazos muy pero muy largos, tan largos que con esto se sostenÃa. El resto de su cuerpo era cadavérico, extremadamente delgado, flaco, llegando al punto de lo enfermizo. Solamente podÃa verlo ahà entre la oscuridad. El cabello de este hombre era medianamente largo que le caÃa por los hombros y su cara era como una calavera con una delgada piel que la cubrÃa.
24:57 Era una cosa espantosa. Lo que cuenta mi abuelo es que veÃa que aquella cosa se iba moviendo entre el suelo con sus largos brazos sin la mitad de su cuerpo. Se movÃa muy rápido y repitiendo siempre lo mismo con una voz rasposa.¿ Dónde están mis piernas? Regrésame mis piernas.¿ Dónde están? Mi abuelo quedó en shock y aún temblando, logró abrir el cajón que tenÃa a un lado, sacó un revólver que tenÃa ahà bien cuidado, siempre dormÃa al lado de él, pero cuando intentó apuntar, aquella cosa se movió y salió de la habitación. Mi abuelo por pura inercia, por protección también se levantó, pues sabÃa que ahà estaban sus hijos, mi padre y mis dos tÃas, para ese momento ellos apenas eran adolescentes y niños, él se levantó de inmediato, fue hasta la sala de su casa y vio que habÃa un desorden. Prendió todas las luces, se fue y se fijó de sus hijos. Por suerte todos estaban bien, pero la cocina habÃa sido arrasada. Ya no habÃa comida, todas se la habÃan comido. Los platos habÃan sido rotos. Todos a propósito se encontraban ahà tirados en el suelo, y aquellas grandes piernas de cerdo ya no se encontraban ahÃ. La comida que no se habÃan llevado habÃa sido tirada también al suelo. Lo extraño, cuenta mi abuelo, es que cuando estaban haciendo todo eso, tuvieron que haberlo oÃdo.
26:22 El estruendo de un plato cuando se cae es muy escandaloso, sobre todo los de cerámica de aquel tiempo. Y en el silencio del rancho, tuvieron que haberlo oÃdo, pero no, lo hicieron en un silencio absoluto. Mi abuelo en ese tiempo cuenta que con lo que se encontró en aquella roca, a mucha distancia del pueblo, no era otra cosa sino una guarida de un nahual, el cual se habÃa convertido y habÃa dejado unas enormes piernas de cerdo para poder convertirse de nuevo, ya sea en otra criatura o en un humano, pues estos cambiaformas hacen esta metamorfosis y ocupan dejar restos de sÃ, bien ocultos, para volver a su estado normal. Esa fue la experiencia de mi abuelo. Gracias por compartirla. La sombra con cuernos Relato mandado por AgustÃn EnrÃquez Mi historia comienza de la siguiente manera. Soy policÃa, y como policÃa tengo que desempeñar ciertas reglas. La principal es cuidar a la ciudadanÃa. Yo era policÃa en aquel pueblo mÃo. Se habÃa estado corriendo el rumor entre algunos
27:55 vecinos y demás comerciantes de que habÃa habido una serie de asaltos, más precisamente... en el área centro del pueblo en una pequeña plaza rodeada de muchos comercios se me habÃa encomendado ir hacia la plaza a altas horas de la noche para custodiar esta más que nada por todos los empleados y por una que otra persona que por la razón que fuese estuviera por ahà caminando algunos vecinos incluso tenÃan miedo de salir ya que decÃan que en la plaza alguien los correteaba Obviamente lo primero que pensamos era que se trataban de algunos delincuentes, cosa extraña ya que en esos pueblos, si bien se cometen algunas fechorÃas, algunos delitos, por lo regular no son personas del pueblo.
28:44 Cuando llegan ladrones, lo más común es que sean de otro ejido, y esto por qué te preguntarás. Y es muy fácil la respuesta, es porque en el pueblo todos nos conocemos, y si es que surge algún ladrón, es fácilmente reconocible. El caso es que las personas que decÃan haber sido correteadas y amedrentadas por estas personas, decÃan no haber visto ningún rostro, no habÃan podido ver ninguna caracterÃstica, ni ojos, ni nariz, ni mucho menos boca. Ya que debido a la oscuridad y debido a las sombras que son las que dominan en la noche, no pudieron ver ningún rasgo de estos delincuentes. Lo extraño es que ninguno los habÃa robado. Estos delincuentes siempre pasaban en la sombra y correteaban a las personas, pero jamás las atrapaban. causaba mucha curiosidad pues una de estas vÃctimas habÃa sido una señora mayor y esta señora era más que obvio que no puede correr rápido y aún asà estos delincuentes solamente la habÃan correteado a pesar de que no habÃan robado nada a pesar de que tampoco las habÃan tocado tenÃamos que mantener el orden en el pueblo y es asà como me mandaron Me encontraba caminando por la plaza, dándole vueltas.
30:02 En el centro de esta, habÃa un pequeño kiosco. Mientras iba caminando, volteando para todos lados, ya habÃa visto a algunos vecinos para ese entonces. Me llamó la atención que ahà en el kiosco, arriba, cubriéndose, en uno de los postes, se encontraba una persona. No podÃa verla bien, solamente podÃa ver su silueta. Se encontraba en las sombras, tal como muchas personas relataban. Inmediatamente me acerqué. Para mi mala suerte yo no portaba con ninguna linterna. En aquel tiempo no habÃa mucho presupuesto y a veces nos mandaban sin linterna. Al cabo esto no era problema ya que la plaza se encontraba muy bien iluminada. Pero aquella persona se encontraba en una de las sombras, uno de los pocos sitios donde, a pesar de que habÃa mucha luz, lo cubrÃan por completo en oscuridad. Subà al kiosco, me le planté de frente y le pedà que me dijera su nombre. Esta persona se negó a hacerlo, y digo se negó porque simplemente no me contestó, no me dijo ni una sola palabra, solamente se me quedaba viendo. Yo le dije que si no me dijese un nombre, y que si no salÃa a la luz, lo iba a tener que arrestar, ya que habÃa muchos delincuentes por la zona, y él estaba actuando de manera muy sospechosa. En ese momento cuando le dije esto, la sombra se movió, se movió hacia la luz.
31:24 Y es ahà cuando pude ver que se trataba solamente de una silueta. Estaba todo oscuro, pero hubo algo que me llamó mucho la atención. Y también fue el motivo en que empecé a aterrarme. Todo mi cuerpo empezó a temblar, porque arriba de aquella sombra, lo que yo podÃa ver eran un par de cuernos que relucÃan. No eran cuernos muy grandes, pero sà bastante perceptibles, tal vez de algunos 7 centÃmetros de tamaño hacia arriba. Después de esto, la silueta se puso a cuatro patas, caminando como si fuera un perro, y se acercó a mÃ. Inmediatamente yo me bajé del kiosco. No era una persona normal, no importaba que estuviera ante la luz, su tonalidad no cambiaba. Era como si todo su cuerpo fuera oscuridad. Lo único que resplandecÃa eran dos brillantes ojos blancos y aquel par de cuernos. Corrà de la plaza. En ese momento toda la valentÃa se disipó de la nada. TenÃa miedo de que aquella cosa me alcanzara. Finalmente, cuando salà de la plaza, me di cuenta que aquella cosa no me estaba correteando. Se habÃa ido. No supe en qué preciso momento me habÃa dado la vuelta, el caso es que di la alarma por radio y dije que lo que ahà habitaba no era un ser humano.
32:44 Obviamente nadie de la policÃa me creyó, solamente me movieron, pero aquà está lo interesante, porque esto no lo imaginé, tal y como decÃan mis compañeros, que a lo mejor habÃa consumido algo, que a lo mejor habÃa soñado algo. Pues todos los que mandaban a aquella plaza siempre pedÃan su cambio al dÃa siguiente. Nadie querÃa estar ahà durante la noche. Curiosamente, lo que detuvo todas estas apariciones fue la bendición de un padre a toda la plaza durante la noche. Después de aquello, Nadie volvió a ser perseguido en la plaza, pero tampoco nuestro jefe quiso decirnos mucho respecto a esto. Gracias por compartir mi historia Alex. Saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada. Nunca camines de noche en el pueblo. Relato mandado por Guillermo RamÃrez.
33:59 Asà comienza mi historia. Anteriormente, hace ya como unos 20 años, cuando yo apenas tenÃa como 21 o 22, era policÃa en mi pueblo. Mi pueblo tenÃa muchas calles en serias dificultades. Algunas no se encontraban pavimentadas. otras tantas eran calles que eran a base de piedra y otros caminos que eran cercanos al pueblo y que rodeaban este eran de pura terracerÃa asà que ya se imaginarán que una camioneta o un auto no eran de lo más apropiado para estar vigilando nosotros éramos policÃa de montada un caballo era lo que requerÃamos sobre todo para subir esos caminos tan empinados Y para cruzar aquellos rÃos que circulaban en todo el pueblo, a veces me tocaba de dÃa, otras veces de noche. La criminalidad en el pueblo era baja, y esto era debido a que nosotros nos pasábamos patrullando toda la noche, por diferentes caminos del pueblo. En aquella ocasión recuerdo que me tocaba pasar por una calle, la cual yo conocÃa muy bien.
35:11 Era una calle de piedra, pero era muy conocida, porque en ella habitaba un perro. Este perro lo llamaron Abundio, nada más de cariño. Era un perro callejero... El cual... Lo habÃan tirado... Y por cuestiones de la vida... Y por la suerte... HabÃa llegado a aquella calle... Ninguna persona lo quiso adoptar... Por asà decirlo... Entre todos los vecinos... Le daban comida... Lo arropaban... e incluso de vez en cuando lo bañaban. Era el perro de la calle, siempre estaba fuera de esta, y a pesar que en el dÃa era muy sociable, cuando caÃa la noche era muy bravo. El perro ya me conocÃa, pero cuando pasaba por la noche, siempre era de cajón que me iba a ladrar, más que nada porque creo que no veÃa bien en la noche.
35:59 Siempre cada vez que me veÃa a lo lejos, me ladraba y se me aventaba. Pero una vez que me tenÃa ya de cerca, cuando ya iba a mitad de la calle, me empezaba a mover la cola y me seguÃa por toda la calle, hasta que esto se terminaba, yo iba cabalgando arriba de mi caballo y solamente le hablaba, y de vez en cuando lo alimentaba. Era un perro al cual yo estimaba mucho ya. Recuerdo que cuando iba de camino para esta calle, haciéndome rondÃn, empecé a escuchar un ruido extraño. Era un ruido como un silbido. Se escuchaba en todo el pueblo. Era un silbido muy tenue, pero parecÃa que tarareaban una canción. Eran como las tres de la mañana. En pueblos como el mÃo, hay un silencio absoluto. Más allá del sonido del viento y de los animales, aquel silbido resonaba muy fuerte. Era raro ver a alguna persona caminando afuera de sus casas, por lo tanto se me hacÃa muy raro que pudiera escuchar este silbido.
36:57 ParecÃa que una persona andaba afuera. Más que nada por el eco del silbido, pero por más que busqué en una calle y en otra, no pude encontrar nada. Me atrevo a decir Alex que incluso el sonido venÃa de varios lados diferentes. Me acerqué a aquella calle y esperaba ya los ladridos de Abundio. Pero no sucedió. Abundio no se encontraba en su calle como siempre. El perro ahora se encontraba en una esquina, con la cola entre las patas, mirándome. Inmediatamente cuando me reconoció, fue hacia mÃ, igual con la cola entre las patas, sumamente asustado. espantado como pocas veces lo he visto. Obviamente a mà se me hizo extraño y le pregunté,¿ qué te pasó Abundio?¿ Te apedrearon?¿ Te espantaron?
37:45 El perro solamente me iba acompañando, pero una vez que Ãbamos a entrar a su calle, este empezó a llorar y se hizo del baño ahà mismo. Se me hizo muy extraño esta actitud de él. No fue hasta que vi que en el centro del camino, ahà en esa calle de piedra, se encontraba a una mujer. Abundeo, parecÃa tenerle miedo, pensé que tal vez era una vecina que le habÃa hecho algo, pero no, al verla tan solo, me pude dar cuenta que no era una persona conocida del pueblo. Yo conocÃa a todos y aquella mujer no se me hacÃa familiar de nada. TenÃa un vestido gris, caminaba encorvada y con cada paso que daba parecÃa que se tambaleaba. ParecÃa que se iba a caer en cualquier momento.
38:32 Aquella mujer iba caminando e iba silbando. Aquel silbido que habÃa escuchado callas atrás provenÃa de aquella mujer. TenÃa los cabellos cubriéndole toda la cara e iba con el semblante hacia abajo. VenÃa caminando e iba en dirección directa hacia mÃ. Yo decidà seguir cabalgando. Abundio se quedó ahà en la esquina. No quiso acompañarme. Casi, casi cuando estábamos a punto de cruzarnos, el caballo también se detuvo y empezó a comportarse como si estuviera asustado también. Como que mi caballo estaba sintiendo algo, se sentÃa muy nervioso, yo tuve que hacerme a un lado para que esta mujer pasara, y justamente cuando la tuve a un lado, aquella mujer solamente me dijo, buenas noches oficial, no se preocupe, ya me lo llevé, nos vemos después. Su voz era algo burlona, pero también a la vez muy rasposa. Era la voz de una anciana.
39:33 Yo no supe qué decir, no supe a qué se referÃa, y tan pronto aquella mujer siguió caminando, mi caballo se volvió loco y empezó a correr en dirección opuesta, como para agarrar distancia, como que no querÃa estar cerca de ella. Justamente en ese momento empecé a escuchar gritos. Los gritos provenÃan de una casa, una familia a la cual si bien no le hablaba, La conocÃa de vista. Inmediatamente me acerqué y toqué la puerta. Cuando salieron los vecinos, que era un matrimonio con tres hijos, la madre iba llorando, pidiendo ayuda. El padre también sumamente confundido y muy asustado. TraÃan en brazos a su hijo menor, un niño como de dos años. Este estaba completamente inconsciente y tenÃa una gran marca en la cabeza. Posiblemente se habÃa caÃdo. Se habÃa dado con algo muy fuerte. Les pregunté si necesitaban ayuda.
40:28 Ellos me dijeron que tenÃan que llevarlo al hospital. Ya te imaginarás, Alex, que en el pueblo no habÃa ningún hospital. El hospital más cercano quedaba a horas de este. El niño no respondÃa. Y a pesar de que ayudamos a aquella familia, el niño no pudo salvarse. Yo jamás dije con lo que me habÃa encontrado aquella noche. No le dije nada a la familia, solamente se lo conté a mi abuela, cuando aún estaba viva. Ella me dijo que lo más probable es que me habÃa encontrado con la huesuda, la muerte misma, personificada en aquella mujer anciana, la cual se tambaleaba. Mi abuela me dice que lo más probable es que iba encorvada, no porque ella quisiera caminar asÃ, sino porque entre su túnica llevaba el alma de aquel niño.
41:18 HabÃa ido por él, tal vez por eso mismo me dijo, que ya no me preocupara, que ya no lo llevara al hospital, que eso no tenÃa caso, pues ella ya se lo habÃa llevado. Voces de las tumbas. Historia mandada por Santiago Ledesma. Hola Alex, la siguiente experiencia no es mÃa, pertenece a mi padre. Mi padre en aquel tiempo necesitaba empleo, yo acababa de nacer, y él el primer hijo que iba a tener de cuatro con mi madre. Ãl tenÃa que buscar trabajo de lo que fuera, anteriormente no se dedicaba a nada, era simplemente un joven de 19 años. Empezó a buscar en el pueblo, y fue asà que yendo con un amigo y con otro, encontró un trabajo en el cementerio. El trabajo era muy sencillo, era solamente cuidarlo, durante el dÃa y también durante la noche. El turno no era fijo, se iba a rolar. A final de cuentas, el cuidado no recaÃa solamente en él, tenÃa algunos encargados por asà decirlo, dos señores que ya llevaban mucha experiencia dentro del cementerio, el cuidador del dÃa. era notablemente más amigable que el de la noche. El de la noche parecÃa muy serio, también agradable, pero un hombre de pocas palabras.
42:51 Mi padre comenzó su turno durante el dÃa, pero inevitablemente se lo cambiaron a la noche. El primer turno que tuvo con este hombre le dijo solamente que se encargara de vigilar la puerta que él iba a ir e iba a encender todas las antorchas pues anteriormente no habÃa luz eléctrica e iba a dar los rondines a lo largo y extenso del cementerio mi padre obedeció se quedó ahà en la puerta solamente sentado, mientras que aquel anciano, que se movÃa con un bastón, caminaba por todo el cementerio, pasaron los dÃas, mi padre y este hombre se hicieron amigos, a pesar de ser muy serio, era muy agradable, llegó la noche en que este cuidador le dijo a mi padre, mire, Ya es hora de que vaya agarrando callo. A usted le va a tocar ahora dar el rondÃn. Pero eso sÃ, enfóquese solamente en ir encendiendo las antorchas para poder ver todo el cementerio. Si escucha algo raro, ignórelo. Si escucha algo que no es normal, simplemente siga caminando. Mi padre pensó que esto solamente era una broma. Al final de cuentas estaban en un cementerio. Las leyendas y los cuentos se prestan mucho en este tipo de sitios. Mi padre siguió caminando, encendiendo antorcha por antorcha. En aquel tiempo, las tumbas no tenÃan lápidas de concreto. Era un pueblo muy
44:22 pero muy rural, asà que solamente tapaban los cuerpos con arena, piedras y tierra y ponÃan una cruz de madera o tal vez de concreto en donde se podÃa ver el nombre y el año en que habÃa nacido y habÃa fallecido aquella persona. Mi padre seguÃa caminando, y cada tanto iba viendo aquellos nombres en las cruces, cuando justo en ese momento, empieza a escuchar unos gritos que vienen de abajo de una tumba. Mi padre se acerca, y se acerca cada vez más y más, llegando al punto incluso de reposar su oreja arriba de la tierra, y escucha los gritos de desesperación, un hombre estaba abajo de la tumba.
45:06 posiblemente una persona que habÃa sido enterrada viva, mi padre en ese momento le empieza a gritar que no se preocupe, que ya lo va a sacar, pues la voz desde abajo le pide auxilio una y otra y otra vez, que se le estaba acabando el aire, mi padre se levantó y fue corriendo hasta la caseta donde tenÃan pico y pala, Mi padre le dijo que tenÃan que ir a una tumba, que habÃan cometido un error, que habÃan enterrado a una persona que no estaba sin vida. Agarró la pala y se fue corriendo. Aquel velador lo fue siguiendo, pero este iba caminando muy tranquilo, como si no le importara lo que estaba sucediendo. Mi padre llegó y al momento que empezó a escarbar, el velador lo detuvo. Le dijo, hey,¿ qué estás haciendo? Detente ahÃ. Ya no escarbes. Te dije que no hicieras nada de caso a las voces que tú escucharas en el cementerio. Mi padre en ese momento le dijo, es que no son voces de fantasmas, no me quiere asustar, hicieron un error, la persona que está ahà abajo está con vida. El velador le contestó, no muchacho, no hay ningún error, mira la cruz, la cruz que reposaba ahà encima de la tumba. DecÃa que la persona que se encontraba enterrada ahà habÃa fallecido hace aproximadamente 30 años.
46:34 Para ese momento, mi padre gritó otras tres veces, pero ya nadie le contestaba desde abajo, como si esa persona o esa entidad... que se encontraba abajo, supiera que la habÃan descubierto. Desde aquella experiencia mi padre le ha tenido un miedo enorme a los cementerios. Mi esposa está en el cementerio. Relato mandado por MarÃa Dávila. Hola Alex y hola a todos los escuches, este relato pertenece a mi abuelo, él se lo contó a su esposa, o sea mi abuela, y mi madre como era una pequeña niña, escuchaba todo, de hecho fue ella quien me lo contó. Resulta que en el pueblo donde ellos vivÃan antes, habÃa una pareja de ancianos. El esposo de esta pareja habÃa nacido con una cierta dificultad. Ãl no hablaba, habÃa sido mudo toda la vida, y a pesar de que esto supondrÃa tal vez algún obstáculo en desarrollar su vida como todos los demás.
47:59 Esto no fue asà para él. Ãl pudo llevar su vida normal. Consiguió una esposa, se casó, pero tristemente nunca tuvieron hijos. Al paso del tiempo, y como en aquella época no habÃa hospitales cercanos, y casi los pobladores, las personas de pueblo, no iban a chequeos constantes, no sabÃan cuando una enfermedad empezaba a pegar en su cuerpo. Y este era el caso de este anciano. Tuvo una enfermedad muy pero muy fea. Debido a esto, él perdió la vista. No la perdió totalmente. Según en sus mismas palabras, veÃa más que pura neblina y algunas sombras. La esposa empezó a ayudarlo. Ya eran unas personas grandes para este momento.
48:46 Pero tristemente y como si la vida les gustara darle tragedias a esta pareja, la esposa falleció mucho antes que él. Ahora él se habÃa quedado solo en aquella enorme casa. Mi padre cuenta que cuando fue el funeral de aquella señora, la cual también era muy querida en el pueblo asà como el anciano ya que eran muy bonachones aquel anciano no quiso ir al cementerio no la quiso ir a dejar allá estuvo en la misa siempre al lado de su ataúd y cuando la despidió en la puerta de la misa lo hizo como si se hubieran casado le dio un último beso a aquel ataúd de madera y la despidió mientras que ella se marchaba En frente del cementerio aquel anciano siempre pasaba. No lo hacÃa porque quisiera.
49:37 Y es como si fuera sido un karma. La casa de aquellos ancianos quedaba muy cerca del cementerio. Y el camino de tierra que pasaba en frente de este llevaba a todas las tiendas. Entonces cada vez que pasaba aquel anciano... siempre lo hacÃa con la cabeza hacia abajo muy concentrado contando sus pasos pues ahora ya no estaba su guÃa de cierta manera siguió haciendo su vida un poco más complicada pero lo consiguió mi padre trabajaba en el cementerio y siempre que veÃa en la mañana y en la noche cuando pasaba aquel anciano le envolvÃa una tristeza profunda el anciano no querÃa ayuda no querÃa que ninguna otra persona fuera a ayudarlo él siempre decÃa que se iba a acoplar y si lo hizo pero llegó un dÃa cuando este anciano se encontraba transitando enfrente del cementerio se detuvo de pronto sus ojos se llenaron de lágrimas y empezó a mirar fijamente hacia la puerta del cementerio mi padre se encontraba ahà y también se lo quedó mirando mi padre sabÃa que este anciano no podÃa ver Asà que pensó que tal vez tenÃa alguna dificultad. Ãl salió del cementerio y fue con él, y le preguntó,« Don, ocupa algo,¿ por qué está llorando?». El anciano le dijo,« Mi esposa me está llamando». Mi padre no sabÃa muy bien qué decir en ese momento. Tal vez el pobre
51:10 viejito ya estaba alucinando, pero en este momento él empezó a caminar hacia el cementerio. Inmediatamente fue mi padre para guiarlo, pero él dijo que no lo necesitaba. Ãl le dijo,« No se preocupe, no me guÃe, ya me están guiando». Mi padre sabÃa y también los otros veladores. que aquel anciano jamás habÃa entrado al cementerio. HabÃa varias calles y habÃa muchas lápidas. TenÃan miedo de que éste se pudiera caer. Pero pasó algo sorprendente. El anciano alzó su brazo. como si fuera tomado de la mano por alguien, aunque iba solo, moviéndose entre las tumbas, sin que nadie le dijera nada, como si él supiera el camino, llegó enfrente de la tumba de su amada esposa. Y ahà se pasó una hora llorando, acariciando la tumba y la cruz. Mi padre y los otros veladores lo dejaron, no querÃan interrumpir eso.
52:10 Después el anciano se levantó y también estirando el brazo, como si fuera de la mano, salió del cementerio. Ãl le dijo a mi padre... hasta aquà me trajeron me puedes decir por favor si la puerta está abierta o está cerrada mi padre estaba muy sorprendido por lo que habÃa visto le dijo que estaba abierta y también le dijo que era lo que habÃa visto mi padre y este anciano se llevaban muy bien asà que sabÃa que aquella pregunta no era de mala intención el anciano le dijo ya me queda poco hijo ya me queda muy poco mi señora ya vino a verme porque dice que ella es la que me va a guiar, ella va a venir por mÃ, mi padre inmediatamente le dijo, ay no digas esas cosas don, a usted todavÃa le queda mucho futuro, ándele, no se machucupale, pero aquel hombre tenÃa razón, a los tres dÃas volvió a aquel cementerio, venÃa muy bien trajeado, y con unas flores, también peinado, el hombre entró, Y nuevamente sin que nadie lo guiara, estiró su brazo, hizo como si tomara la mano de alguien y empezó a caminar. Llegó nuevamente hasta la tumba de la esposa y cuando se sentó encima de esta, se durmió profundamente para ya nunca abrir los ojos. Aquel anciano falleció ahÃ, asà sin más, sin ninguna explicación. Como en todo el pueblo sabÃa muy bien que aquellos dos viejitos estaban solos,
53:44 se cooperaron, le hicieron su funeral y lo enterraron ahà mismo, arriba de su esposa. Una historia paranormal Alex, que no sé si haya terror en ella, pero no cabe duda. que a veces los espÃritus que tanto amamos al vernos que estamos solos pueden venir a acompañarnos y en algunas ocasiones incluso guiarnos hasta la otra vida. El Pozo del Cementerio Relato mandado por AgustÃn MartÃnez Hola a todos los oyentes.
54:38 Quiero compartirles una experiencia que me sucedió mientras estaba trabajando en un cementerio. Yo tendrÃa aproximadamente como 23 años. Este era mi segundo empleo. Era momentáneo solamente, en lo que encontraba algo mejor, o en lo que salÃa de mi pueblo. Por allá no habÃa muchas oportunidades de un buen salario, asà que tenÃa que sobrevivir con lo que fuera. El trabajo del cementerio me gustaba, era tranquilo y una paga respetable. Mi compañero era un señor ya mayor. aproximadamente como de unos 50 años. Este hombre me enseñó todo lo que tenÃa que hacer en el cementerio, y después al pasar el tiempo, empezamos a hablar de ciertas historias que ocurrÃan ahÃ. Ãl me dijo que aquel cementerio tenÃa muchas historias y leyendas, algunas muy tétricas, que incluso él se reservaba a contar.
55:37 Yo le empecé a preguntar si era cierto que se escuchaban ruidos en las tumbas o se veÃan sombras caminar entre las lápidas. Ãl me dijo que nada de eso era cierto, pero que de vez en cuando se podÃan escuchar cosas raras. En ese momento ya aproveché y le pregunté sobre algo muy curioso que habÃa visto en el centro del cementerio. En este centro, habÃa un pozo. Este pozo relucÃa bastante. Era hecho de ladrillo, pero lo que me llevaba la atención es que se encontraba completamente tapado, a base de madera. HabÃan clavado muy bien la madera, de modo que nadie podÃa sacar agua, ni siquiera asomarse.
56:18 se podÃa sentar arriba de él pero igual era peligroso pues La madera tenÃa tanto tiempo Que ya se estaba pudriendo Y se estaba cayendo El cuidador me dijo algo que tenÃa mucho sentido Me dijo que el pozo anteriormente Se habÃa usado para las poblaciones Asà como otros tantos que habÃa en el pueblo Suministraba a varias familias Pero conforme pasaron los años Y el agua fue llegando Pues el pozo ya no tenÃa ninguna utilidad Cuando ese terreno pasó a ser cementerio Tomaron la decisión de taparlo pues era muy peligroso tenerlo abierto, ya que en el cementerio a veces iban niños por la razón que fuera, o incluso un adulto podÃa tropezar y caerse, o simplemente por andar asomándose de curioso, y ese tipo de tragedias no las querÃan. yo le di la razón y de ahà en más la conversación no avanzó mucho pasaron las semanas a mà me tocaba a veces estar solo completamente durante toda una noche y llegó una de aquellas noches yo me encontraba solo y querÃa una taza de café pero en la rapidez con la que me habÃa venido al trabajo se me olvidó traerme el agua habÃa un calentador ahà eléctrico pero no tenÃa ni una gota de agua En ese momento me acordé del pozo. SabÃa que la madera, concretamente la que estaba en la orilla, ya se estaba cayendo y se podÃa ver una pequeña abertura por la
57:51 cual uno podÃa sacar muy bien agua. Me llevé el pocillo, uno que fuera lo suficientemente pequeño para entrar. También me llevé el martillo. Después de unos minutos conseguà quitar una tabla. Metà el pocillo y lo fui bajando con una cuerda. Al momento de que llegué hasta el agua, empecé a iluminar con mi lámpara para tratar de agarrar la que pudiera, y en ese momento vi algo que me dejó por completo pálido y con un miedo como pocas veces en mi vida he sentido. Vi una mano salir del agua. También una cabellera larga, la cual tomó mi pocillo y empezó a jalarlo hacia el fondo. Me empezó a llevar y de pura suerte no caÃ. Si no hubiera sido porque el pozo se encontraba casi en su totalidad tapado por madera, dudo que hubiera sobrevivido. Me alcancé a agarrar de aquella madera. Solamente me jaló el brazo con la cuerda.
58:50 Quedé muy raspado, pero no pasó a mayores. Después de que la cuerda cayó, la mujer del pozo empezó a mirarme desde adentro y empezó a gritar. Yo tapé nuevamente el pozo con la madera. SabÃa que eso no era normal. Me quedaba más que claro que aquello no era una mujer viva, una humana como yo. Me fui a la caseta y ahà permanecà hasta que salió el sol. Una vez que vi al señor nuevamente, no le oculté nada. Le conté todo lo que habÃa sucedido. del por qué habÃa abierto el pozo, y como una mujer desde adentro me habÃa jalado, dentro de mà pedÃa gritos, que mi compañero este señor, no me lo tomara a broma, querÃa que me creyera, y asà lo hizo, el hombre se sinceró más conmigo y me dijo, mira muchacho, el pozo ese, no se cerró porque tuviéramos miedo a que alguien se cayera, te mentÃ, la verdad se cerró aquel pozo, porque hace muchos años un hombre que vivÃa cerca de este cementerio cuando ni siquiera lo era trajo a sus dos hijas y las aventó a aquel pozo las niñas cayeron y aquel hombre huyó según se dice no se sabe por qué al llegar a la casa de aquella familia la madre se encontraba sin vida y el esposo no se encontraba por ningún lado se dice que quiso deshacerse de los testigos los cuales eran sus hijas y las habÃa
1:00:22 aventado aquel pozo las personas empezaron a notar el agua extraña y fue en ese momento cuando empezaron a bajar para ver qué era lo que habÃa de malo en aquella agua pues tenÃa un sabor muy feo y expedÃa un olor nefasto y fue en ese momento que encontraron el cuerpo de aquellas dos niñas desde que sucedió eso varias personas en el pueblo empezaron a decir que veÃan algo extraño en el pozo que veÃan a las niñas salir del agua y que muchas veces los jalaban hacia dentro de aquel pozo dos personas fallecieron vÃctima de esto por eso se tomó la decisión de cerrarlo y de nunca hablar del tema a quienes no conocÃan aquella historia Más que nada porque no querÃan curiosos Asomándose por ahà Con el tiempo se tomó la decisión de poner aquà un cementerio Cosa que le venÃa muy bien Pues estar vigilado las 24 horas Todos los dÃas del año Era lo que requerÃa aquel pozo Yo quedé sumamente perturbado por esta historia Y tan solo unas pocas semanas después Renuncié Finalmente salà de mi pueblo Y nunca en mi vida He vuelto a ver A ese pozo Reto en el cementerio.
1:01:52 Relato mandado por Francisco Rivas. Esta historia comienza de la manera más tonta en la que se puedan imaginar. Yo era un niño de aproximadamente algunos nueve años, y digamos que las familias en aquel tiempo al tener varios niños y al darnos algo de libertad, La verdad es que no recuerdo que mis padres estuvieran arriba de uno, como popularmente se dice, cuidándonos en todo momento. Recuerdo que me iba con mis amigos a explorar en el pueblo y las cercanÃas de este, también en el cementerio. Creo que es normal que niños de nuestra edad estén curioseando en ese tipo de sitios. Creemos que uno es más valiente que otro, y en múltiples ocasiones nos retamos a nosotros mismos quién era el valiente que entraba. y aún más importante y difÃcil quién iba a entrar y quién iba a salir con algo no le tenÃamos ni respeto a los fallecidos los retos que nos ponÃamos era entrar al cementerio y tomar lo que fuera ya sea una pertenencia en una lápida unas flores un pedazo de estatua lo que sea esto se los digo solamente para que dimensionen las cosas peligrosas que hacÃamos sin contemplar nada En una ocasión me tocó a mÃ. Me retaron a entrar. Yo
1:03:24 nunca habÃa entrado. Yo toda mi vida he sido rechonchito, una persona con sobrepeso. Y eso no cambió en mi niñez. Se me dificultaba bastante subir la barda, pero de una u otra manera con ayuda de mis amigos lo logré. El problema aquà fue salir. No podÃa con mi peso. HabÃa agarrado un muñeco. probablemente de la tumba de un niño era un muñeco ya era piento y sucio por más que brinqué no pude salir del cementerio la barda estaba muy alta justamente en ese preciso momento me iluminó una luz era una lámpara don lorenzo quien era el cuidador del cementerio me halló me gritó y obviamente me regañó Me dijo que fuera con él a la caseta Y que iba a llamar a mi padre Ya me imaginaba en los problemas en los que estaba Don Lorenzo y mi padre eran amigos Asà que tenÃa que hacerle caso Fuimos hasta la caseta Don Lorenzo llamó a mi padre El cual por teléfono incluso me regañó Y ya se encontraba en camino para el cementerio Eran aproximadamente las once y media de la noche Y mi padre iba a tardar aproximadamente una media hora en llegar Don Lorenzo me metió a la caseta y él también se metió.
1:04:38 Me dio una silla y me ofreció de cenar, un pan con café, en lo que llegaba mi padre. Yo aproveché para pedirle disculpas y que solamente lo habÃa hecho por un reto. Era un juego tonto de niños. Ãl lo entendió, pero me dijo que no me puede dejar solo allá afuera en el cementerio. Que al caer la oscuridad en el cementerio, se empiecen a escuchar y a ver cosas que un niño no deberÃa de ver. Yo le empecé a preguntar como que qué cosas. Estaba muy curioso. Si por lo menos no habÃa conseguido salir del cementerio en un reto, tal vez con una historia serÃa algo que por lo menos pudiera presumir. Don Lorenzo me dijo...
1:05:22 Que por eso mismo estábamos adentro de la caseta. Que cuando era de noche... Se veÃan algunas cosas... Que él preferÃa evitar. Me empezó a contar de diferentes leyendas que se contaban ahÃ. Pero dudo que muchas hubieran sido ciertas. El caso de esta historia Alex... es que cuando faltaban casi como unos 5 minutos antes de que llegara mi padre empecé a ver personas que caminaban entre las tumbas desde la ventana de la caseta podÃa ver hacia afuera podÃa ver personas con traje y algunas otras mujeres con vestido algunas niñas que caminaban entre las tumbas y todas estas recuerdo que no tenÃan ojos yo estaba muy asustado Le hablé a Don Lorenzo, le dije que ahà habÃan personas que no tenÃan ojos. Don Lorenzo me dijo, no muchacho, aquà solamente estamos nosotros y los cadáveres, no son personas, las almas de los cadáveres aquà enterrados. no se quedan vagando en el campo santo los que vienen y los que caminan por aquà son ese tipo de almas que no pueden descansar en paz personas extraviadas que nunca fueron encontradas personas tal vez que se quitaron su propia vida o personas que simplemente no tuvieron la oportunidad de saldar algunas cuentas sus almas sus espÃritus errantes son los que
1:06:52 caminan en el cementerio Cuando llegó mi padre, me fui con él. Ni siquiera quise que se quedara a platicar con don Lorenzo. Mi padre venÃa con todas las ganas de regañarme y también de reprenderme, pero me vio tan asustado que no lo hizo. Esto fue un escarmiento. De ahà en más, no volvà a aceptar ningún reto tonto que me ponÃan en mi infancia. Hola comunidad de la cripta embrujada, en esta ocasión quiero compartirles una historia. Mi nombre es Juan Genaro Fernández, les mando saludo a todos desde Celaya. Mi historia comienza hace muchos años, cuando era joven.
1:07:57 y tendrÃa aproximadamente algunos 21. Yo era policÃa, y me desempeñaba como tal. Recuerdo que salà a patrullar, arriba de una pequeña camioneta, lo más parecida a una Jeep, pero que no era Jeep. Estábamos cortos de recursos, y sucedÃan cosas extrañas en el pueblo. Durante algunas semanas, varios ganaderos, vecinos... Empezaron a decir cosas. SufrÃan de robos, pero no robos comunes. Verás, Alex, estamos acostumbrados a que cuando alguien se mete a robar, pues se lleva pertenencias. Pertenencias caras y a veces dinero.
1:08:40 Anteriormente no eran tan usados los bancos. Las personas guardaban dinero, ya sea abajo de su colchón, en un jarrón. Era como su caja de ahorros. Algunos maleantes sabÃan esto. Y cuando se metÃan a una casa, primordialmente iban sobre eso. Por lo segundo, es si la familia tenÃa ganado, iban sobre el ganado. Y esto segundo era lo que más estaba pasando en aquellas situaciones, de manera muy extraña. DesaparecÃan chivos, desaparecÃan vacas, desaparecÃan cerdos, gallinas, etc. Eran demasiadas desapariciones y todas ocurrÃan durante la noche. Es un horario en donde sÃ, se les facilita meterse, pero también a los ladrones se les complica mucho sacar ganado durante la noche. Y más en aquellos años donde no se podÃa ver nada en la oscuridad. Necesitabas una lámpara o algo, y obviamente, ver algún tipo de iluminación en un lugar completamente oscuro resaltaba bastante.
1:09:52 varios ganaderos incluso se mantuvieron alertas y aún asà cuidando su ganado durante toda la noche y toda la madrugada desaparecÃan de alguna manera inexplicable simplemente los animales desaparecÃan Obviamente traÃan a la policÃa abrumada con estos casos. En un número incontable de veces, fui a diferentes casas de diferentes ganaderos y me decÃan lo mismo. Lo extraño es que no encontrábamos ninguna pista. Cuando un ladrón roba algún tipo de ganado... es más que obvio que no se lo va a quedar que lo va a vender fuimos a otros ejidos a otros pueblos y no habÃa nadie comerciando con ganado y es más que evidente una persona que no tiene ganado lo comercia de manera rápida casi casi regalándolo pero no era el caso y debido a todos los animales que se habÃa llevado despertaba mucha confusión deberÃa de tenerlos en algún lugar cerca Pero nunca lo encontramos.
1:10:56 Este caso se hacÃa cada vez más y más difÃcil. Estábamos muy movilizados todas las noches, patrullando las calles y los caminos aledaños al pueblo. Recuerdo que en aquel tiempo, habÃan personas de la calle, ¿no? Personas en casa. Pero a diferencia de ahora, aquellas personas buscaban hacer algo, mÃnimamente poner una casa de cartón con lámina y desechos, y hacer pequeños trabajos, ya sea ir por mandado, ya sea cuidar ganado, etc. Una de estas familias, que eran de escasos recursos, constaba solamente del padre y su hijo. Yo los conocÃa muy bien, eran buenas personas que no habÃan tenido suerte en la vida, pero eran buenas. TenÃan su casa algo retirada del pueblo. El niño tendrÃa aproximadamente unos 9 años y su padre tendrÃa como unos 40. Los veÃa de vez en cuando pepenando o a veces trabajando los dos, dándole de comer al ganado o cuidándolo. Les platico esto porque una noche, el niño de nueve años llegó a la entrada del pueblo corriendo y llorando desesperado, pidiendo ayuda y afortunadamente nos encontró a nosotros. Este niño nos dijo que su padre estaba en problemas, que unas mujeres se lo estaban llevando, unas mujeres con cara de diablo, según nos contó él. Estábamos muy sorprendidos y también muy confundidos,
1:12:32 más que nada por las palabras del niño, tal vez eran máscaras, pero no habÃa ninguna celebración, no habÃa música ni nada por el estilo, rápidamente le dijimos al niño que se quedara en el pueblo, no nos lo Ãbamos a llevar, pero sus palabras quedaron muy bien grabadas en mi cabeza. A mi padre se lo están llevando unas señoras con cara de diablo. Dà el aviso a otros dos policÃas y nos pusimos en marcha a la casa de ese señor. ConocÃamos a la perfección el camino. SabÃa que esto habÃa ocurrido hace tiempo. Como ya les mencioné anteriormente, la casa de este hombre se encontraba retirada y haciendo rápidamente números, Me di cuenta que el niño tal vez habrÃa corrido por una hora hasta llegar al pueblo. El camino era largo, Alex. Y aún asÃ, llegamos en cuestión de algunos minutos. Ãbamos a toda la velocidad que podÃamos.
1:13:30 Al llegar a aquella casa, una pequeña casa de un cuartito nada más, hecha de cascarón de huevo, de cartón, de lámina y de unos palos de madera, vimos que afuera de esta habÃa una fogata. Esto no era nada de extrañar, aquel hombre solÃa cocinar en pequeñas fogatas, pero lo que se encontraba atrás de esta fue lo que nos perturbó mucho. HabÃa otra fogata que ya se estaba apagando, pero esta se podÃa ver que habÃa sido más grande que la que aquel hombre hacÃa alrededor de esta fogata, que técnicamente tendrÃa que haber monte. Este habÃa sido cortado y habÃa sido apilado alrededor para que el fuego no se esparciera y alrededor de esta fogata se encontraban restos, restos precisamente Alex de animales que se habÃan perdido. todos los animales que los ganaderos nos habÃan dicho que se habÃan perdido a lo largo de varias semanas ahà se encontraban pero se encontraban esparcidos en varios pedazos la escena era horrible patas cabezas todas estas en diferentes puntos rápidamente pensamos que aquel hombre pues era el principal sospechoso de todo pero habÃa algo que no encajaba¿ Dónde estaba aquel hombre?
1:14:54 Era un buen padre a pesar de todo. Ãl jamás dejarÃa que su hijo corriera en plena madrugada hasta el pueblo. Y al pasar aquellas semanas,¿ en qué lugar ocultarÃa todo el ganado? Aquel hombre no tenÃa propiedades. De hecho, habÃa hecho esa casita en el monte por lo mismo. Y si hubiera sido él,¿ qué caso tenÃa robarse el ganado para después dejarlo regado ahÃ? Y lo que más perturbaba a todos es que aquel hombre no se encontraba por ningún sitio, no lo hallábamos y desde aquella noche ya no apareció. Afortunadamente no dejaron al niño solo, a veces pasaba unos dÃas con una familia, otros dÃas con otra.
1:15:40 Hasta que al pasar de los años, una familia podrÃamos decirlo, terminó adoptándolo, no haciendo nada legal, simplemente se hizo cargo de él. El niño vivió toda su vida repitiendo lo mismo, que a su padre se lo habÃan llevado unas señoras con cara de diablo. Su padre nunca volvió a aparecer, el ganado por fin dejó de ser robado. Y fue asà como quedó, como un caso que nunca pudimos resolver. Hasta hoy pienso que todo esto fue de Ãndole paranormal. No sé si fueron brujas, no sé si fueron aguales, pero en definitiva algo siniestro estaba ocurriendo en el pueblo en aquella época.
Spotify
RSS Feed