Relatos de Horror Nuevos de Vigilantes y Pueblos / Temp 8
0:00 Música Música Música Hola, saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada. Mi nombre es Aurelio Recinto y quiero compartirles mi experiencia. Les quiero decir que yo trabajé como guardia de seguridad en un museo. En este museo, como lo es en tantos, tienen diferentes secciones. Pinturas, esculturas y de la que hoy vamos a hablar aquÃ, arqueologÃa. En arqueologÃa tienen algunos huesos de dinosaurio, algunas esculturas de civilizaciones de muchos años atrás.
0:48 Y también tenÃan un pasillo, el cual, si de dÃa daba miedo, de noche mucho más. Era el pasillo de las momias. TenÃan algunas momias ahÃ. Eran muy atemorizantes. HabÃa momias por ambos lados. Era un pasillo algo estrecho. tal vez como de dos metros de grosor y de largo como unos cinco metros. Cuando las personas pasaban por ahÃ, por lo regular solamente se espantaban con la imagen de las momias, pero habÃa algunas otras que decÃan que se escuchaban extraños ruidos que provenÃan de éstas. Obviamente como guardia de seguridad nosotros... Sabemos que lo que está ahÃ... Es solamente historia... Tenemos que acatarnos a ciertas reglas... Y obviamente...
1:38 No tenemos que ser supersticiosos... Al final de cuentas... Son solamente objetos... No son cosas poseÃdas... Ni mucho menos con alguna maldición... Al menos eso era lo que yo creÃa... Cuando recién me habÃan mandado aquÃ... Noté que muchos guardias cuando iban a hacer su rondÃn durante la noche, cuando no habÃa gente y cuando la mayorÃa de las luces estaban apagadas, pasaban enfrente de aquel pasillo de las momias y solamente aventaban la luz, a pesar de que éste se encontraba iluminado, no pasaban en medio de éste. A pesar de que lo tuviéramos registrado en la bitácora, una de nuestras tareas era pasar por aquel pasillo, pero notaba que nadie lo hacÃa. En ese momento me junté con dos compañeros más y les pregunté,¿ por qué no pasan por el pasillo de las momias? Ellos me respondieron, que simplemente nadie lo hacÃa, y a decir verdad, a ellos les daba miedo, entonces simplemente lo omitÃan, pero que si yo querÃa pasar, tenÃa toda la libertad de hacerlo, cuando me tocó a mà el rondÃn. Tal vez más por afán de querer ser superior a ellos y no manifestar miedo al entrar a aquel pasillo, decidà entrar a este.
3:00 Sin compañÃa, ellos me miraron a lo lejos, poniendo una cara de asombro. Yo me sentÃa muy bien, torpemente, mientras iba entrando a aquel pasillo, de la manera más natural posible. Empecé a escuchar cosas raras. Empecé a escuchar cosas que no eran normales. Empecé a escuchar voces, como susurros, o mejor dicho, como voces de personas pero que hablaban a lo lejos. en un tono muy lejos, como si se encontraran a metros y metros, yo sabÃa que no eran mis compañeros, todos somos hombres, y entre estas voces, escuchaba las voces también de mujeres, empecé a voltear a los lados, pues de ahà provenÃa el ruido, pensé en ese momento que tal vez era el eco, Tal vez algún sonido que habÃa sido aprisionado por las paredes y seguà caminando.
3:58 A pesar de estar escuchando estas voces, decidà ignorarlo y seguir caminando. En ese momento me di cuenta que estaba siendo observado, notaba miradas, y también escuchaba algunos movimientos, es como cuando alguien se mueve del lugar, escuchamos esas plantas de los pies moviéndose, cuando movemos un brazo y topa con la pared, es un sonido muy caracterÃstico, Algo sutil, pero que en el silencio absoluto del museo se puede escuchar muy bien. Estos sonidos provenÃan de los lados, como si las momias estuvieran moviendo, como cuando alguien está dormido.
4:42 Apresuré el paso y salà del pasillo. Alucé este cuando ya habÃa salido de él, y no me lo van a creer, pero pude ver con claridad como una de las cabezas de las momias se movÃa. La cabeza estaba en dirección hacia mÃ, como si siempre me hubiera estado vigilando. En ese momento, se volteó y se acomodó nuevamente, como deberÃa de estar. Era algo imposible. Las momias no se pueden mover. Son solamente esqueletos estáticos. Nadie las puede mover. Y se supone que ellas mucho menos por voluntad propia se pueden mover. Desde que vivà esto, no volvà a pasar por aquel pasillo. Me mantuve alejado de este. Después me preguntaron mis compañeros por qué no pasaba por ahÃ.
5:33 Yo simplemente les dije que aquellas momias no se quedan quietas como todos piensan. A pesar de que se burlaron de mÃ, ellos jamás se animaron tampoco a entrar en aquel pasillo durante la noche. Creo que todos sentÃamos algo. Creo que todos sabÃamos que en aquel pasillo de las momias pasarÃan cosas extrañas si uno entraba por la madrugada. Gracias por ver el video.
6:22 Hola, buenas noches. Mi nombre es Francisco Castillo. Quiero contarles una leyenda. Más que una leyenda, es un suceso que sà pasó en verdad en mi empresa. Este suceso fue el responsable de que, tanto camioneros como tractocamiones, empezaron a checar muy bien los cargamentos que llevaban, en especial los tractocamiones. Las cajas de los tractocamiones, por lo regular no tienen techo, van descubiertos. Esto originó en que empezaron a cubrirlos con una bolsa de plástico, o con un plástico negro, de manera que nada entrara en este, debido a esta historia, unos compañeros me contaron que sucedió hace muchos años ya, en aquella empresa se recibÃan varios cargamentos, y uno como guardia de seguridad, tenÃa que checarlos, tanto en el acceso, como cuando iban de salida, Llegaban trailers grandes, incluso de doble remolque, y también tractocamiones con un cargamento muy pequeño, a pesar de lo que piensan. Cuando un camión llegaba con un cargamento muy grande, era más fácil de pasar, porque por lo regular llevaba solamente un cargamento pero en grandes cantidades, mientras que un tractocamión llevaba diferentes cargamentos en su caja. Esto hacÃa que los vigilantes tuvieran que subirse
7:53 en esta y empezaran a checar cargamento por cargamento. Llevaban cosas muy precisas, pegamento, papel, ácido, cosas que ocupaban en el laboratorio, hojas, etc. Eran diferentes cargamentos en pequeñas cantidades. Uno como velador tenÃa que subirse. y el cargamento estaba posicionado de tal manera que formaba un pasillo en medio. Esto lo hacÃan intencionalmente, más que nada para que el conteo fuera más fácil y termináramos lo más pronto posible para que el cargamento pudiera entrar. Como ya les mencioné anteriormente, la caja del Thornton o tractocamión no tiene tapadera arriba, Algunos incluso podrÃan confundirlo con un camión de basura, con los antiguos. El caso es que a veces, cuando habÃa lluvia o cuando habÃa mucho viento, uno podÃa encontrarse con hojas, incluso con animales que andaban de curiosos. Pero en una ocasión, según cuentan... El velador encontró algo más que animales, o basura, o hojas traÃdas por el viento. Un velador encontró una oreja humana, ahà entra el cargamento. Esta era reciente, o al menos al cuerpo que se la habÃan quitado, era reciente, pues todavÃa de esta salÃa sangre, y se notaba que estaba fresca. inmediatamente dieron alarma, los policÃas fueron ahÃ, interrogaron
9:28 al conductor, y este les dijo que cuando habÃa salido de la otra empresa, todo habÃa estado bien, le preguntaron el transcurso que habÃa tomado, y él empezó a decÃrselos, resulta que los camioneros, se detienen en diferentes puntos, dos para ser preciso, uno es en el punto de aduana, y otro, En un punto en el cual hay otros guardias, esta vez de la policÃa federal, y estos los detienen durante algunos 20 minutos, dependiendo la cola que se forme, para ver si no vienen con algo consumido, si no vienen con armas de fuego. O si no vienen en extrañas circunstancias, el caso es que en estas casetas de la PolicÃa Federal tenÃan cámaras de seguridad apuntando hacia el tráfico, apuntando hacia los policÃas y en diferentes direcciones. Fue gracias a una cámara de estas que se dieron cuenta que una persona habÃa salido de entre el monte, porque por aquà no hay ciudades ni localidades adecuadas. ni casas solamente es monte es pura carretera federal una persona habÃa salido de entre los árboles y el monte a arrojar algo ahà en el camión inmediatamente fueron las autoridades pero por más que buscaron no dieron con nada pero si encontraron restos habÃa gotas de lo que se supo después era sangre
10:58 y no fue el único camión de aquella noche que llegó con un cargamento similar Otro camión de las mismas caracterÃsticas llegó con otra parte humana, pero esta vez era un dedo, que por la contextura de este y lo delgado que era, y también por la piel, supieron inmediatamente que pertenecÃa al cuerpo de una mujer. Por más que le dieron vueltas a este caso, no encontraron nada, buscaron y buscaron, pero ningún sospechoso apareció. El motivo por el cual esta persona habÃa hecho esto, la verdad es que pueden ser muchos. Hay personas que simplemente no están bien de la cabeza y creen que esto es gracioso. Lo más triste de este caso es que jamás se pudo contactar de quién era aquel dedo, pues según se dice, su huella digital habÃa sido quemada.
12:04 Gracias por ver el video. Hola, buenas noches. Mi nombre es Salomón Quintero. Esta experiencia que te quiero contar, Alex, va muy de la mano con esas historias que algunas personas te cuentan sobre reglas extrañas en su trabajo. Pensé que solamente estas... Eran historias anónimas, muchas veces inventadas, o a veces creepypastas. Un trabajo que tiene extrañas reglas. Creo que cualquiera que las tuviera, no se la pensarÃa dos veces para abandonarlo. O al menos eso pensaba yo, hasta que me tocó vivirlo. Trabajé como vigilante nocturno, en una superbodega. Esta bodega para no decir nombres, ni decir la marca de la empresa. Vamos a dejar en claro que es una marca muy reconocida. Tiene muchas sucursales.
13:09 Y en la noche se tienen que quedar guardias de seguridad. O como también se les llama, prevención. El caso es que nosotros tenemos áreas muy designadas. Rara vez nos salimos de nuestra área. A mà me ha tocado el área de la bodega. Era un área muy tranquila. Básicamente lo que tenÃa que hacer es estar sentado en un escritorio, haber apuntado todos los pendientes. Más que nada el trabajo era al llegar, pero después de la una de la mañana, tan solo era vigilar. TenÃa que estar enfrente de una cortina que tenÃa una puerta y tenÃa que dar acceso o dar despedida a las personas que se quedaban más tiempo, a veces los gondoleros o uno que otro repartidor o jefe de departamento. HabÃa unas noches en las cuales nadie se quedaba y por lo tanto estaba completamente solo. HabÃa otra área y en esta historia nos vamos a enfocar en esta. Esta área era el área de monitores. Se decÃa asÃ, pero no tenÃa ningún monitor. Era solamente un escritorio.
14:20 HabÃa mucho movimiento al cerrar la tienda. Pero después de que se cerraba, aquella área quedaba por completo vacÃa, y lo mismo que yo, solamente era custodiar. Yo pensé que el de esta área salÃa y daba rondines, allá enfrente de las cajas, de toda la tienda, pero estaba muy equivocado. La persona que trabajaba aquà me llevaba muy bien con ella. Era otro guardia, con el cual de vez en cuando bromeaba y echaba moscarilla. En una cierta noche, el guardia que lo cubrÃa, o con los cuales rolaba al turno, faltó. Ãl tenÃa que descansar, y por lo tanto no habÃa quien lo cubriera. Un dÃa de descanso solamente. El otro guardia habÃa tenido un imprevisto. Yo le dije a él y le dije a nuestro jefe que lo cubrÃa sin problema.
15:13 Al momento de que yo dije esto, mi compañero el guardia se puso algo nervioso y me dijo, no sabes qué, mejor no. si quieres mejor vengo, para que no te molestes, yo le dije no hay ninguna molestia, esta noche no va a haber nada en bodega, voy a estar ahà todo aburrido, una vez que la tienda se cierre, voy, hago el inventario en bodega y me vengo a este puesto, no te preocupes, no va a pasar nada, hoy no tengo accesos y nadie se va a quedar, A mi compañero como que no le gustaba la idea... Yo pensé que a lo mejor tenÃa... Algo escondido por ahÃ... O hacÃa algo que no estaba bien... Al final de cuentas yo le dije acá en susurros... No te preocupes... Lo que traigas en mano... O lo que hagas... Yo no voy a rajar... No te voy a echar de cabeza...
16:09 Justamente cuando estaba cerrando la tienda... Cuando me disponÃa ya a hacer los últimos trámites... Vi en la bitácora... que esta tenÃa algo adentro de ella era una regla de madera un poco salida yo pensé que solamente la ponÃa ahà para hacer algunas cuantas lÃneas pero habÃa escrito algo en la regla que me llamaba mucho la atención parece ser que alguien habÃa dejado pegada una especie de nota con cinta la cual decÃa abre la bitácora y sigue las reglas Yo abrà la bitácora precisamente en ese espacio. Era como la hoja número 15 o número 20. En esta hoja estaban escritas las reglas que uno tenÃa que seguir si se encontraba trabajando en aquella área. Eran estrictas. Me decÃan un renglón que se tenÃa que seguir al pie de la letra. La primera regla era que en el intervalo de tres a tres y media de la mañana si alguien iba y te tocaba por afuera de la cortina donde hay una enorme ventanal no vayas no abras ni observes por la escotilla deja que los toques sigan inminentemente se van a detener a las tres y media de la mañana Otra regla era, no salgas a dar rondÃn, y si escuchas que una de las cajas se enciende, no vayas, no salgas. Cuando lleguen las tres y media
17:43 de la mañana, la caja se va a apagar. Y la tercera, y esta estaba subrayada, en plumón rojo, como para que le tomara mucha importancia. No te duermas. Y sobre todo lo más importante, mantente muy atento. Me decÃa que tenÃa una laptop, ahà la encontré en el escritorio. Me decÃa también que utilizara los audÃfonos de esta, que me los pusiera y que me mantuviera despierto desde las 3 de la mañana hasta las 3 y media de la mañana. Que después de este horario, yo podÃa hacer lo que quisiera, pero que estas reglas se tenÃan que seguir. No te duermas.
18:29 Mantente con la laptop ocupado, viendo una pelÃcula, viendo videos, realizando trabajo o escuchando música. El caso es que no te duermas. No te voy a mentir, al escuchar estas reglas empecé a tener mucho miedo, pero pensé que tal vez solamente eran cosa de una broma. que tal vez solamente me querÃan espantar, y eso fue lo que pensé en aquel momento, pero cuando llegaron las 3 de la mañana, empecé a escuchar aquellos ruidos, que en la nota me habÃan dejado, me empezaron a tocar la puerta de la cortina, Y empecé a escuchar cómo se encendÃan las cajas. Cada vez que una caja se encendÃa, se escuchaba una canción, una canción que era de la tienda, del logotipo de esta.
19:21 Yo solamente me levanté y me asomé sutilmente por la puerta, y veÃa que dos cajas se encontraban encendidas. se podÃa ver claramente por la luz que emanaba la pantalla en toda la oscuridad de la tienda lo que más terror me causó en ese momento es que yo sabÃa los procedimientos de la tienda sabÃa que cada vez que se cerraba se desconectaban las cajas y equipo electrónico que se encontraba enfrente esto más que nada para prevenir algún accidente para que no hubiera fallos eléctricos ni comenzara ningún incendio Yo habÃa checado esto personalmente aquella noche. Entonces estaba más que seguro que las computadoras de la caja no tenÃan electricidad.
20:12 No existÃa manera coherente por las que éstas se pudieran encender. Yo me mantuve... En mi escritorio. SabÃa que aquellas reglas no me las habÃan puesto solamente por broma. SabÃa que tenÃa que acatarlas. Yo seguà en lo mÃo, observando la laptop, tratando de mantenerme ocupado, hasta que dieron las tres y media de la mañana. Te puedo decir que fue el tiempo más largo que he tenido en toda mi vida. jamás en ningún momento me habÃa pasado el tiempo de manera tan lenta, en la mañana cuando por fin llegó mi compañero le dije lo que habÃa vivido y le dije sobre las reglas que si él también las habÃa seguido, mi compañero me dijo que efectivamente las seguÃa todas las noches, solamente era media hora que al principio al igual que yo pensó que solamente eran unas reglas que las hacÃan para molestar, Pues cabe destacar, él no las escribió, las escribió incluso alguien más antiguo a él, lo que hace a uno pensar qué horror estuvo que haber vivido aquel hombre para tener que escribir aquellas reglas. Hasta hoy es fecha que simplemente no sé qué fue lo que pasó en aquel lugar. No sé tal vez si tiene alguna maldición.
21:36 No sé tal vez si tal vez hay algunos entes que se pasean por aquel lugar precisamente en aquella media hora. Lo que sà pude investigar y averiguar es que se dice que a las tres y media de la mañana o a las tres de la mañana es la hora maldita. en donde ocurren más fenómenos paranormales. Hola Alejandro, quisiera que mi nombre permanezca anónimo, al menos en esta ocasión. Anteriormente ya te he mandado dos relatos. Como te expliqué en anteriores relatos, yo me dediqué a toda una vida trabajando de guardia, y como algunos conocidos han dado con tu canal, quiero permanecer en el anonimato, para que ellos no sepan en dónde vivà aquellas experiencias. Más que nada por su bien.
22:48 Cuando andaba trabajando en una empresa de vigilancia, me mandaron un punto, muy lejano y casi completamente deshabitado. Era una colonia de esas muy pobrecitas, con casas de madera y techos de lámina. Alejado de esta colonia se encontraba una bodega. era una bodega que pertenecÃa a un grupo textil en esta bodega almacenaban ciertas cosas que no ocupaban o que tal vez en el futuro pudieran ocupar durante el dÃa estaba un vigilante a mà me habÃan mandado a cubrir unas vacaciones de otro vigilante, precisamente era el mes de diciembre, el mes de los festejos, por lo tanto en mi casa se hacÃa mucha comida, pero de todas maneras yo tenÃa que ir a trabajar, cuando caminaba desde el autobús hasta aquella fábrica, que eran aproximadamente unos 25 minutos a pura caminata, me encontraba con varios terrenos baldÃos, y durante la noche solamente se veÃa oscuridad, parecÃa ser que las instalaciones eléctricas todavÃa no llegaban la planta tenÃa un generador asà que por lo tanto nosotros si tenÃamos luz cuando yo llegué me reporté con mi compañero y digamos que todo estaba normal cuando salà a estirar las piernas antes de meterme de lleno a la fábrica cuando eran aproximadamente las 7 de la tarde y ya estaba por completo oscureciendo todavÃa se podÃa ver el sol ahà a lo lejos Me encontré
24:22 con que al lado de aquel almacén habÃa un cochinero. Un cochinero que usan los cerdos, los puercos. ParecÃa ser que tenÃan ahà algún grupo de cerdos. Tal vez iban y los guardaban. Al menos ese aspecto tenÃa. Pero me sorprendà mucho cuando vi sentado en medio de este cochinero a un hombre. Este hombre solamente tenÃa un chorro, no tenÃa camisa, no tenÃa zapatos, y era muy grande, también de un peso muy considerable. Era un hombre enorme, creo como de 1.95, se encontraba sentado encima de una piedra, y tan pronto lo vi, él me clavó la mirada, una mirada que... No te podré decir si amenazante, pero sà bastante intimidante. A mà me dio miedo. TenÃa una forma de mirar, como muy pocas personas. Yo seguà con mi camino.
25:22 Le di la vuelta al almacén y no pude dejar de pensar en aquel hombre. Por su estado, era fácil de pensar que era una persona de la calle. Pero todo su cuerpo hacÃa que esto fuera difÃcil. Porque como te digo, tenÃa un enorme peso. Se notaba que comÃa mucho. Yo decidà ya no pensar en eso. Simplemente me metà en el almacén. Cerré muy bien la puerta con todos los seguros. Puse algo de música. sintonice la radio y empecé a comer como te expliqué eran temporadas de fiesta mi familia hacÃa comida en exceso asà que siempre sobraba por eso de las 2 de la mañana cuando me encontraba en una sección que podrÃamos decir era el comedor escucho unos ruidos que provenÃan del lado unos ruidos como de un puerco Yo me asomé por una ventana que tenÃamos en un segundo piso. Se podÃa ver directo hacia abajo.
26:24 Pude ver un puerco Alex de dimensiones muy colosales. Era enorme. A pesar de que estaba todo totalmente oscuro, empecé a buscar a aquel hombre que habÃa visto hace apenas algunas horas. Tal vez le pertenecÃa a él, pero por más que busqué no pude verlo. Solamente veÃa aquel animal, caminando de un lado hacia el otro. haciendo esos sonidos de un puerco. Como me habÃa sobrado comida, la agarré y se la aventé. Este inmediatamente miró hacia arriba, y después se agachó y empezó a comer. Era comida que ya no ocupaba, y si le servÃan a un animalito, pues mejor. Terminé aquel turno y me fui a mi casa. Al dÃa siguiente, cuando iba para aquel almacén, me volvà a encontrar con aquel cochinero, En esta ocasión no estaba el puerco. Estaba aquel hombre. Sucio. Como si se hubiera revolcado en este.
27:26 TenÃa un olor nada grato. Pero obviamente como no lo conocÃa. Y la verdad no me importaba. Solamente apreté el paso. Para no asquearme con el olor. Entré de nuevo al almacén. Me despedà de mi compañero. Y prácticamente sucedió lo mismo. A las dos de la mañana... Empecé a escuchar el ruido de aquel cerdo que venÃa de al lado. Yo me asomé de nuevo por la ventana y laventé los desperdicios. Toda la comida que me habÃa sobrado. El cerdo esta vez como si ya se lo esperara, corrió y comió. Esto se repitió a la noche siguiente. Lo mismo, fui y le aventé comida a aquel animal. El caso es que por caer en un dÃa festivo, creo que era el 25 de diciembre que me tocó trabajar. La empresa nos pidió que no lleváramos comida, que la empresa nos iba a invitar la cena. El supervisor llegó, me llevó la cena.
28:26 No era una cena muy abundante, asà que me terminé comiendo todo. Esta vez no me sobró nada. Una vez que el supervisor se fue, me quedé completamente solo en el almacén. Por eso de las 2 de la mañana, empecé a escuchar los ruidos de aquel puerco. parecÃa ser que lo traÃan cada madrugada como no tenÃa nada que aventarle pues simplemente me quedé sentado ahà en el escritorio pasaron las 2.20 las 2.30 y en eso me tocaron la puerta pensé que era una persona pues la forma en que tocaba la puerta no me permitÃa pensar nada más abrà una pequeña escotilla que tenÃa la puerta para poder mirar hacia afuera pero no podÃa ver nada solamente oscuridad no habÃa nadie parado ahà o a lo mejor se estaba ocultando lo cual me hizo tener una mala espina desde el inicio cerré la escotilla y de nueva cuenta me tocaron la puerta yo otra vez abrà la escotilla y pregunté quién era en ese momento escuché una voz Aquà abajo. Yo bajé la mirada y pude ver al cerdo, Alex. Al cerdo que estaba ahÃ. Este me estaba mirando con esos ojos humanos.
29:44 Rápidamente cerré la escotilla y escuché una voz que provenÃa de él, la cual me dijo. No tienes más comida. Tengo hambre. En ese momento me fui. Me fui al segundo piso, lo más retirado que se pudiera de aquel extraño animal. Ahà me dieron las siete de la mañana. Llegó mi compañero. Salà de aquel almacén, con miedo todavÃa, a pesar de que tenÃa de mi lado ahora la luz del sol. Simplemente iba aterrado. Cuando pasé nuevamente por aquel cochinero, porque tenÃa que pasar enfrente de éste, Pasé lo más retirado posible y pude ver a aquel hombre, sentado ahÃ, igual, como siempre lo habÃa visto, sucio, embarrado de lodo, sin camisa, solamente con un pequeño short, el cual se me quedó mirando, con esa mirada intimidante que tenÃa, antes de que pudiera alejarme me dijo... Ayer fui y no me diste comida. Esa noche fue la última que trabajé ahÃ. Renuncié ese mismo dÃa. No pude más con eso y hasta el dÃa de hoy no he vuelto ni cerca de aquella colonia.
31:03 Gracias por ver el video. Hola, buenas noches Alejandro. Mi nombre es Leonardo Vicencio. Quiero compartirte una experiencia que me sucedió cuando era guardia de seguridad. En este trabajo, TenÃa un compañero de nombre Julián. Julián y yo tenÃamos un trato, una especie de rutina que nos ayudaba a mantener las energÃas y a desempeñarnos con normalidad en todo el trabajo nocturno. Ãramos guardias durante la noche, enteramente veladores. Quien haya trabajado en el turno de noche, sabrá que es un turno muy pesado, sobre todo cuando todo está calmado y cuando tienes que combatir el sueño.
32:11 TenÃamos cierta facilidad de descansar mientras que uno dormÃa, el otro trabajaba y después nos turnábamos. Esa era nuestra rutina. TenÃamos dos oficinas. Una oficina estaba destinada plenamente a monitores y la otra Muy diferente, era solamente el almacén, donde guardábamos los uniformes, los radios y uno que otro utensilio que ocupábamos. ya sea un cinturón especial, las tonfas como les dicen, los retráctil, los gorros, chaquetas para el frÃo, etc.
32:51 En esta especie de almacén, al que le iba a tocar el turno de dormir, iba, se sentaba en una silla muy cómoda, se reclinaba y se dormÃa aproximadamente durante algunas dos horas y media. Yo era el primero, después me levantaba y le tocaba a Julián. El caso es que mientras estaba dormido, yo no lo hacÃa completamente. Siempre estaba como que dormitando. Las personas que tengan el sueño muy ligero me entenderán. A pesar de estar dormido, no soñaba. SentÃa y oÃa todo lo que sucedÃa a mi alrededor. Entre sueños, escuchaba cómo pasaba mi compañero. Ese ruido caracterÃstico de sus zapatos... Siempre iba jugando con sus llaves, dándoles vueltas.
33:42 Pasaba de una manera lenta y después seguÃa con su camino, custodiando todo el edificio. Eran oficinas administrativas. El caso es que una noche escuché un ruido diferente mientras me encontraba descansando. Entre sueños empecé a escuchar el ruido de unas sandalias, como cuando uno camina con chanclas en esos pisos de oficina. Ese sonido es muy caracterÃstico y con mucho eco cada vez que suena la sandalia. Se me hizo raro. En ese momento abrà mis ojos. y escuché el sonido de las sandalias alejándose. Yo pensé que a lo mejor lo habÃa soñado, pues habÃa escuchado el ruido de las sandalias acercándose al almacén y deteniéndose enfrente de éste. Yo aún me encontraba algo dormido, Asà que no me desperté. Después escuché como este ruido de las sandalias. SeguÃa y seguÃa caminando.
34:46 Hasta finalmente irse. Y fue en ese momento que me desperté. Se me hizo muy raro. Pero como les digo. Pensé que lo habÃa soñado. A la noche siguiente esto se repitió. De nuevo entre sueños. Dormitando. Escuché el ruido de las sandalias. Acercándose. al almacén donde me encontraba se detuvieron ahà y luego prosiguieron cuando me iba levantando escuché como se iban alejando igual a la otra noche me levanté, abrà la puerta salà con la linterna iluminando de un pasillo a otro pero no encontré nada todo estaba oscuro nadie me habÃa pasado me metà de nuevo al almacén preguntándome¿ Qué habÃa sido ese extraño ruido? Apagué la luz. Todo estaba oscuro ahà adentro. Y en ese momento escucho a mi compañero.
35:44 Escucho sus pasos, provenientes del pasillo, como se van acercando, pasan enfrente de la puerta y se retiran. Iba jugando con las llaves. Igual que como lo hacÃa las otras noches. Revisé mi celular. Y ese era el preciso momento en donde uno daba el rondÃn, cada hora, cada hora. Entonces, los ruidos que habÃa escuchado hace apenas unos minutos, no eran de él, pero venÃan de una dirección completamente diferente. Esto me dejó muchas dudas. Cuando nos Ãbamos cambiando, yo le pregunté a él,« Oye, disculpa, tú has venido a trabajar en sandalias». Pensé tal vez que él, para sentirse más cómodo, andaba asÃ, y no me lo habÃa querido decir.
36:38 Pero solamente se echó una carcajada y me dijo,« Claro que no, yo a sandalias solamente a la alberca.¿ Por qué la pregunta?». Que solamente eran por cosas que habÃa escuchado Pero seguramente lo habÃa soñado Pasó la siguiente noche Y cuando me fui a recostrar el almacén Iba decidido Tan pronto escucharÃa el ruido de aquellas sandalias Me despertarÃa Para ver qué era lo que lo ocasionaba De nuevo estaba dormitando Cuando en eso empiezo a escucharlo como se iba acercando poco a poco hasta el almacén, y como se detuvo en este, como siempre lo hacÃa, como pude me desperté, empecé a abrir los ojos, me los tallé, e inmediatamente volteé hacia la puerta, Esta puerta tiene una ventana, cuadrada.
37:33 Todo se ve hacia afuera, pero tienes que acercarte mucho para poder ver hacia adentro. Es como una ventana de seguridad. Yo pude ver claramente lo que habÃa afuera, y lo que vi me dejó muy perturbado. Vi que habÃa una calavera, una especie de esqueleto, que se posaba por fuera de la ventana. ponÃa sus manos sus esqueléticas manos juntas y acercaba todo su cráneo hacia la ventana para poder verme para poder observarme yo lo recuerdo muy bien y no fue una pesadilla sostuvimos miradas tal vez por algunos cinco segundos Yo me quedé sumamente petrificado en ese momento, aquel esqueleto solamente se me quedaba viendo con aquellas cuencas vacÃas y sus dientes reluciendo. Inmediatamente tiré un grito. Estaba aterrado, ya que el esqueleto inmediatamente se retiró de la ventana y se fue entre la oscuridad. Mi compañero llegó, tratando de calmarme y de pedirme alguna explicación.¿ Qué era lo que habÃa visto?¿ Una pesadilla o habÃa sido algo más?
38:52 A pesar de que yo le expliqué lo que habÃa visto, este no me creyó. Me dijo que lo más probable era que hubiera tenido una pesadilla o algún terror nocturno que me relajara, que era imposible que un esqueleto estuviera rondando por el edificio. Yo sabÃa lo que habÃa visto, y a pesar de lo que me dijo, sabÃa que era real. Después de aquella noche no volvà a dormirme, jamás en todo el tiempo mientras estuve trabajando ahÃ. Mi compañero dice que jamás vio nada, pero creo que es más bien porque él tiene el sueño demasiado pesado. Desde aquel momento, para serte sincero, le he tenido un cierto temor a la noche y a dormirme, pues creo que es la parte de nuestro dÃa a dÃa en la que más estamos expuestos, en la que no nos damos cuenta de nada, y creo que por eso mismo... Estos espectros, estos fantasmas, nos observan muy de cerca. Esa fue mi historia.
39:58 Gracias por compartirla. Hola, saludos a todos. Mi nombre es Pablo Salamanca. Quiero contarles una experiencia que me sucedió en un hospital. Yo soy guardia de seguridad. Esta experiencia comienza con una triste noticia, con un acontecimiento que movió muchos corazones y todos sentimos una profunda tristeza. HabÃa un doctor.
40:45 Este médico era muy cariñoso con todos. independientemente de tu oficio. Era amistoso con sus pacientes, con sus asistentes, con las enfermeras, con los intendentes, con los guardias, con todos en general. Hay algunos médicos que no. Hay algunos médicos que ni siquiera te dirigen la palabra. Hay médicos arrogantes, como lo es en todas las empresas o en todos los comercios. Sucede lo mismo en el hospital. Este médico tenÃa un hijo y se encontraba casado. Pero tristemente su hijo habÃa enfermado y a pesar de que estaban en un nivel socioeconómico alto, no pudieron salvarlo. El niño tristemente falleció a la edad apenas de 9 años. Cuando todos supimos esto, le dimos el pésame profundo al doctor, el cual por unos dÃas dejó de ir al hospital. Era entendible, estaba en duelo, no podÃa atender a sus pacientes. Después de aproximadamente algunas dos semanas y media, quizá tres, volvió al hospital. Todos lo saludamos y empezamos a tratarlo de manera extraordinaria. QuerÃamos que se sintiera bien, todos en general. Era un médico muy querido. El caso es que él no llegó solo, llegó con varias pinturas. No eran pinturas clásicas, no eran pinturas que fueran de algún artista reconocido, no. Estas tenÃan
42:17 un valor mucho más incondicional, un valor sentimental, que nada se podÃa comparar a eso. Eran las pinturas que habÃa pintado su hijo mientras estaba con vida. Su hijo tenÃa una fascinación obsesiva por las pinturas, y cuando uno se ponÃa a verlas bien, se sorprendÃa. El nivel de detalle era muy grande. A ver, no pintaba como un experto, pero el niño tenÃa talento. Posiblemente si la vida lo hubiera dejado, hubiera sido un pintor, pero tristemente se habÃa ido. Este niño habÃa pintado muchos lienzos de grandes tamaños y pequeños. El doctor se los fue llevando a la oficina y fue decorando esta con aquellos lienzos de su hijo para de alguna manera honrarlo y recordarlo por siempre. El caso es el siguiente. Después de que este médico lleva todas aquellas pinturas, empieza a dejar una luz en su escritorio.
43:15 Era una luz en forma de luna. Esta luz que proyectaba No era muy fuerte, pero sà lo bastante fuerte como para formar sombras adentro de la oficina del médico. Era como una de esas luces que le pones a una persona o a un niño cuando le teme a la oscuridad. A veces cuando el médico dejaba las cortinas recorridas, podÃamos verla y podÃamos ver sutilmente lo que habÃa adentro de la oficina. A ambos lados de la puerta de la oficina del médico habÃa ventanas, unas ventanas rectangulares, como de 30 centÃmetros en horizontal y como 1 metro 80 de largo. Estas ventanas eran meramente de curación, tenÃan sus cortinas para taparse, obviamente, pero a veces al médico se lo olvidaba, y se iba, y durante la noche uno podÃa ver hacia adentro, pero uno solamente veÃa oscuridad, ahora con la luz de aquella lámpara, uno podÃa ver claramente lo que habÃa, en una ocasión, cuando yo estaba pasando enfrente de la oficina, Por eso a las 2 de la mañana empecé a escuchar extraños ruidos que provenÃan de esta. Ruidos extraños pero reconocibles. Eran los ruidos de un niño. Este niño iba de un lado hacia otro. Se podÃa escuchar a través de la puerta, cómo caminaba fuertemente y cómo se reÃa, como si estuviera jugando, como si estuviera divirtiéndose. Ahà adentro de la oficina
44:47 se me hizo muy extraño. Pero en aquella noche, el médico habÃa dejado las cortinas caÃdas completamente. Tapaban todas las ventanas, entonces uno no podÃa ver hacia adentro. Solamente veÃa la poca iluminación. Pensé que tal vez habÃan dejado una grabadora. El médico llevaba de vez en cuando algún monitor para ver alguna pelÃcula. Tal vez lo habÃa dejado encendido. Seguà con mi camino, hasta que a la noche siguiente, que le tocaba hacer el rondÃn a un compañero mÃo, Llegó muy asustado y me dijo, Pablo, Pablo, hay un niño en la oficina del médico, creo que vio un niño fantasma. Yo le empecé a decir, a ver, no digas tonterÃas, como que un niño fantasma. Y él muy asustado me decÃa que sÃ, que habÃa visto un niño con la piel muy pálida, con ojos blancos, moviéndose adentro de la oficina. Yo no le creÃ. Fui hacia esta, pero no vi nada. Ni tampoco escuché nada. El médico en aquel momento habÃa dejado las cortinas corridas, entonces se podÃa ver hacia adentro. Y más con la tenue luz de aquella luna que reposaba en su escritorio. Le dijimos que a lo mejor lo habÃa malinterpretado, aquella luz que emanaba de la luna. se prestaba para dibujar algunas sombras tal vez cosas que alguno confundÃa con una silueta de algún niño pero mi compañero estaba muy seguro él me decÃa una y otra vez que él no habÃa malinterpretado nada que él lo habÃa
46:18 visto si supieras Alex que me tuve que comer mis palabras pues una noche cuando me tocó a mà ir a hacer el rondÃn y que el médico habÃa dejado las cortinas corridas me tocó verlo Escuché los ruidos, y estos mismos ruidos de niño hicieron que me fijara por las ventanas que habÃa a los lados de la puerta. Ahà habÃa un niño, corriendo y jugando en la oficina del médico, pintando sus lienzos, divirtiéndose. Inmediatamente bajé. No podÃa hablar. Era como si me hubiera quedado mudo de un momento a otro. Estaba sorprendido. y estaba muy asustado, todos quedamos de acuerdo, en que tenÃamos que decirle a aquel médico, que por favor, tapara con las cortinas aquellas ventanas, siempre cada que se iba, no le Ãbamos a pedir que sacara las pinturas de su hijo, eso era un hecho, no tenÃamos el corazón frÃo para pedÃrselo, ni tampoco querÃamos incomodarlo, tal vez iba a tomar como una ofensa, que le dijéramos que su hijo se estaba apareciendo en el hospital.
47:24 Tal vez iba a creer que nos estábamos burlando de él. Cuando fui a decirle que si por favor podÃa correr las cortinas antes de irse, él me cambió la expresión y me dijo,¿ por qué? Yo le dije solamente que habÃa unos guardias asustadizos y que la luz de la lámpara, esa que dejaba encendida todas las noches, pues formaba algunas sombras y a veces los guardias se espantaban. El médico solamente echó una risotada, creyendo todo lo que le habÃa dicho. Me dijo que sÃ, que iba a correr todas las cortinas, que no me preocupara. Yo simplemente por curiosidad le pregunté, oiga,¿ por qué deja esa luz encendida? Usted no está aquà toda la madrugada. Ãl solamente me respondió, a mi hijo no le gusta la oscuridad. Ãl siempre le ha gustado tener una luz. Usted no me lo va a creer, guardia, pero desde que falleció... He sentido una extraña vibra en la casa. He tratado de encender esta luz en su cuarto.
48:26 He tratado de superar su pérdida, no olvidarlo, pero seguirla superando. El caso es que desde que traje esta luna he dormido muy bien. No he tenido pesadillas con mi hijo y todo lo estamos sobrellevando. Siempre la dejo encendida porque siento que él habita aquÃ. Después de que me dijo esto, todo tenÃa más sentido. Pasó el tiempo y todos pasábamos por ahÃ. Ya no nos importaba si dejaba las cortinas corridas o no, ya que a veces se le olvidaba. Todos sabÃamos en ese momento lo que habitaba dentro de la oficina del médico. No era un espÃritu malo, no era algo a lo que tuviéramos que temerle, era simplemente una almita que estaba jugando, que en determinado tiempo se tenÃa que ir, y asà lo hizo. Las apariciones dejaron de suceder al paso de los dÃas. Una anécdota muy sorprendente que me pasó mientras trabajaba en ese hospital. Mi nombre es Yadira, quiero contarles una experiencia que me contó mi madre. Esta historia data de muchos años atrás, cuando ella era una niña. Ella dice que durante su niñez,
49:57 que fue de lo más normal posible, como para una niña de pueblo, jugar con animales, salir con sus amigos, todo esto a la edad de nueve años. Mi madre explica que, sin razón y sin que nadie se lo viera venir, empezaron a suceder cosas extrañas en el pueblo. Y por referirme a cosas extrañas, es que fueron cosas que nadie se esperaba y no eran cosas que la gente de pueblo estuviera acostumbrada a estar lidiando. En los pueblos se cuentan muchas historias, muchas leyendas, avistamientos de brujas, de nahuales. Y si bien estas historias son extrañas, lo que sucedió en aquel tiempo nadie se lo esperaba. Y es que empezaron a desaparecer niños Un terror para todos los padres Sobre todo para mi abuela que en ese momento tenÃa a mi madre muy pequeña 9 años como ya te dije Todo esto sucedió de manera muy paulatina muy silenciosamente pero poco a poco fue aumentando primero comenzó con la desaparición de un niño en un parque la familia de este niño vivÃa enfrente del parque asà que no veÃan nada de malo en que el niño fuera a jugar al parque completamente solo por la tarde en aquellos años la inseguridad no era un tema tan presente como
51:30 ahora En aquellos años todos en el pueblo se conocÃan y, entre todos ellos, se cuidaban incluso a los niños. Y aquà surge la duda. Mi madre dice que nadie lo vio, simplemente el niño estaba jugando en el parque para desaparecer al otro segundo. Ningún vecino pudo captar quién se lo llevó, o si es que él mismo se habÃa ido. Los padres, por otro lado, obviamente estaban desesperados, buscando a su hijo por todos los lugares, tanto en el pueblo como en las lejanÃas de éste. Y no solamente una familia se les unió, se les unieron varias. Mucha multitud hubo recorriendo las calles, pero al final de cuentas, no hallaron a nadie.
52:21 Pasaron los dÃas y de nuevo, otro niño. No dejó motivo, no dejó rastro, simplemente desapareció esta vez en el patio de su casa. La madre dice que estaba cocinando, cosas que tenÃa que hacer la mujer de antes, atendiendo las labores del hogar, y mientras ella hacÃa todo eso, el niño se la pasaba jugando en el patio. Todo este patio estaba bardeado, una barda enorme, de dos metros y medio, esto más que nada porque tenÃan animales. El niño estaba ahÃ. Apenas tenÃa 5 años. No habÃa manera de que él solo se pudiera salir. Pero aquà también ocurre algo extraño porque este niño que habÃa desaparecido, como ya te dije, estaba rodeado de animales. Chivos, caballos y perros. Todos sabemos que los perros son sumamente territoriales. No dejan que nadie se acerque, y más los perros que están acostumbrados a cuidar el hogar, a cuidar el ganado, como era en esa ocasión ese tipo de perro. La madre se le extrañó mucho cuando salió y no vio a su hijo, y es que en ningún momento escuchó a los perros ladrar. Les ladraban incluso a los familiares. Los perros estaban bien, no estaban agitados, no estaban alborotados. Nadie se pudo haber metido, sin que
53:55 ellos se hubieran dado cuenta o sin que ellos lo hubieran atacado. Pero el niño ya no estaba. De nuevo, otra vez en el pueblo, empezaron a buscar y a buscar. Pero nada, simplemente el niño se habÃa esfumado. Pasaron los dÃas y la tragedia se volvió a repetir. Esta vez con una abuelita y un niño que iban caminando por las calles del pueblo, esas calles de piedra. La abuelita habÃa llevado al nieto a comprar algo a la miscelánea. Cuando la abuelita y el nieto ya venÃan de regreso, les empezó a caer una lluvia torrencial ese tipo de lluvia que solamente es una pasada pero que va muy fuerte por lo tanto la abuelita jaló a su nieto se fueron a refugiar en un techo que sobresalÃa de una casa para no mojarse la abuelita estaba expectante para ver en qué momento la lluvia se quitaba y no se dio cuenta cuando su nieto ya no estaba con ella es decir que se lo habÃan llevado casi casi enfrente de sus ojos inmediatamente la abuela volteó para un lado para el otro pero ya no estaba el niño Este niño era muy pequeño, según me explica mi madre, tendrÃa como 6 años, 7 a lo mucho, y fue en cuestión de segundos. Empezó a buscarlo con toda la energÃa que tenÃa en ese momento, empezó a gritar, a pedir ayuda.
55:28 Todos los pobladores otra vez se reunieron y empezaron a buscar al niño, pero la historia se repitió. No habÃa nadie a los alrededores. Esto llegó a tal punto que todos los pobladores empezaron a tomar cartas en el asunto. Muchos de ellos, como mi abuela, empezaron a agarrar a sus hijos para que durmieran junto con ellos en su cama. Empezaron a tenerlos vigilados en todo momento. Muchos incluso de los campesinos no dormÃan y se ponÃan con sus armas custodiando su casa. creÃan que era algún tipo de hombre que se metÃa por los niños porque esto siguió pasando mi madre me explica que desaparecieron como siete u ocho niños y esto para un pueblo pequeño es demasiado sobre todo en aquellos años Es un llamado de atención Los policÃas fueron Esos policÃas de montada Que andaban a caballo Se la pasaban custodiando los caminos cercanos Ya sea al pueblo, a los arroyos Para ver si alguien se metÃa a este Pero no encontraron nada Después de semanas Que no desapareciera ni un solo niño Todos empezaron a aparecer después Sin explicación alguna Los niños solamente llegaban al pueblo caminando Eso sÃ, tenÃan marcas en su ropa y en su piel, como si hubieran estado caminando entre el monte, como si
57:00 se hubieran estado desplazando entre toda la vegetación y los árboles. Obviamente los padres fueron, los abrazaron y les preguntaron que quién se los habÃa llevado, que dónde habÃan estado. Era más que evidente que alguien se habÃa hecho cargo de ellos, porque los niños llevaban dÃas desaparecidos, tenÃan que haber comido, tenÃan que haber bebido. No venÃan en condiciones deplorables, todos venÃan muy bien alimentados. Los niños no supieron decir, era como si la memoria se les hubiera borrado. Ellos solamente recuerdan que estaban en el patio de su casa, en el parque. o en el lugar de donde se los habÃan llevado y el siguiente recuerdo es estar caminando de vuelta al pueblo los padres no lo podÃan creer pero al final de las cosas a ellos solamente les importaba que sus hijos hubieran vuelto asà que no les dieron importancia a este tipo de hechos se enfocaron en tomar a sus hijos protegerlos nuevamente y rogar a Dios que esto no volviera a repetirse Lo extraño, cuenta mi madre, es que esos niños que habÃan desaparecido, con el paso de los años, se convirtieron en unos médicos brujos. Los niños empezaban a curar a las personas sin necesidad de medicina, utilizando solamente hierbas, remedios que nadie conocÃa, combinando plantas, haciendo masajes.
58:34 Era como si tuvieran un conocimiento... que nadie tenÃa en ese momento en la región, en el pueblo o incluso en el paÃs. Los niños se habÃan convertido en auténticos médicos de la naturaleza. Después de investigar sobre esto, en el sur de México se tiene la creencia de que los chaneques se llevan a niños desde muy pequeños para adiestrarlos en el manejo de toda la medicina con hierbas. Al menos eso es lo que se dice, y creo que después de escuchar la historia de mi abuela, creo que esta no es un tanto leyenda. Es decir, todo eso que se dice en el sur son meras leyendas de los chaneques, pero yo creo que esa leyenda tiene algo de verdad. sino cómo explicar que aquellos niños se hubieran ido por dÃas y hubieran llegado intactos y con estos conocimientos, una historia muy interesante que quise compartirles.
59:51 Gracias por ver el video. Buenas noches a todos, mi nombre es Alondra Dulcinea, quiero contarles una experiencia paranormal que me sucedió a mÃ, cuando fui de visita con mis familiares, ahà a su antiguo rancho, esto me sucedió cuando yo era adolescente, tendrÃa como unos 16 años, no pasaba de los 17, en esa época uno es rebelde, Y muchas veces quiere desobedecer a sus padres. Para mi suerte, mis primas que también estaban en el rancho, tenÃan más o menos la misma edad que yo. Asà que inmediatamente cuando llegué, nos llevamos bien. Yo llevaba una cajetilla de cigarros. Obviamente, la mantenÃa muy bien escondida, pues mis padres no me permitÃan fumar. Todo esto lo hacÃa escondidas. Mis primas inmediatamente cuando me vieron... Me dijeron que podÃan fumar, pero que tampoco sus padres las dejaban, asà que empezamos a idear un plan. Para poder escabullirnos y poder hacer estas cosas, nos vino como anillo al dedo, cuando mis tÃos nos mandaron...
1:01:15 a recolectar algunas cosas de la miscelánea. También nos dijeron que exploráramos el pueblo, que nos fuéramos por ahÃ, que me llevaran a conocerlo. Aunque claramente, lo que querÃamos hacer eran cosas que no eran para nuestra edad. Mis primas me llevaron a un claro, en un monte, abajo de un árbol que quedaba enfrente de una iglesia. Me dijeron que ahà PodÃamos fumar todo lo que quisiéramos No podÃamos ir al pueblo Pues personas de la plaza De diferentes negocios ConocÃan a mis tÃos Y no dudarÃan en decirles Que nos vieron fumando Por otro lado por ahà Casi no pasaba nadie Y aquella iglesia por lo regular Siempre se encontraba sola Me dijeron que parecÃa una iglesia En la cual no habÃa actividad Empezamos a fumar, empezamos a platicar, y al pasar algunos 20-30 minutos, a mà me entró la curiosidad, y les empecé a preguntar sobre aquella iglesia, se veÃa muy bonita, se veÃa arreglada. Se veÃa lo suficientemente preparada para que las personas fueran a hacer sus oraciones.
1:02:30 Ellas no sabÃan decirme, solamente me dijeron que nadie entraba ahÃ. Ahà me entró la curiosidad, y les dije que me iba a acercar. A ellas les dio igual, me dijeron que sÃ, si yo querÃa, adelante. Yo era algo aventurera. Me gustaba vivir experiencias, y tan solo pensar de que nadie habÃa entrado a esa iglesia, me hacÃa sentir como si yo iba a ser la primera en hacerlo. Caminé hacia aquella iglesia. y empecé a escuchar murmullos. Tan pronto me fue acercando, aquellos murmullos empezaron a elevarse. Me acerqué hasta la puerta de madera, y puse mi oÃdo sobre esta.
1:03:12 Adentro se escuchaban oraciones, personas rezando, pidiéndole a Dios diferentes cosas, rezando credos, Padres Nuestros. etcétera diferentes oraciones inmediatamente me retiré y me fui de ahà les dije que aquella iglesia ya no estaba sola que ya se estaba usando pues habÃa escuchado con suma claridad que estaban rezando dentro de ella ellas me respondieron entonces que corrimos con suerte Porque si un sacerdote nos hubiera visto, inmediatamente nos jala de las orejas y nos mete a la iglesia, ya que no deberÃamos estar fumando por aquella zona, y mucho menos teniendo la edad que tenÃamos. Nos fuimos de ahÃ, y fue una experiencia rara si te podrÃa decir, pero al paso de los dÃas, volvimos. para lo mismo, eran en punto de las 4 de la tarde, a esa hora no se celebra ninguna misa, y pensamos que la iglesia se mantenÃa sola, tan pronto llegamos, empezamos a fumar, y yo de nuevo, con la curiosidad de acercarme, para ver si no habÃa nadie, me fui caminando poco a poco, y cuando estaba lo suficientemente cerca, empecé a escuchar de nuevo murmullos, personas que seguÃan rezando adentro de esta, me recargué en la puerta de madera, con mucho cuidado sin hacer ruido, adentro se escuchaban, credos, rezos, como los de la vez pasada,
1:04:44 inmediatamente le dije a mis primas, que habÃa gente adentro, y que estaban rezando, ellas asà como yo, nos quedamos sorprendidas, A esa hora no se celebra nada. Nos fuimos inmediatamente de ahÃ, con el miedo tal vez de que nos hubieran visto. Por suerte para cuando llegamos a nuestra casa, no habÃa reclamos, no habÃa nada, asà que nadie les habÃa contado a nuestros padres que habÃamos estado en aquel lugar. Pasaron los dÃas, y un vecino del lugar le pidió un favor a mi familia. eran los únicos en esa zona que tenÃan caballos. Entonces, transportarse de un lugar a otro era sumamente sencillo. A pesar de que ya habÃa autos, eran escasos en el pueblo. Lo más común era moverse a caballos. Este vecino les pidió que si de favor podÃan llevar una escultura de la Virgen MarÃa en arcilla hacia aquella iglesia. Nosotros la reconocimos inmediatamente, por las señas que este vecino dio, y a qué altura estaban. Yo me las quedé viendo a mis primas, con una sonrisa, y ellas captaron inmediatamente. Nos ofrecimos a llevarla a nosotras.
1:06:00 TenÃamos curiosidad, saber cómo era aquella iglesia desde dentro, saber quiénes estaban ahÃ. Tal vez no habÃa nadie. Tal vez Ãbamos a ir en un horario, donde no habÃan personas. También querÃamos ver si de una de aquellas ventanas se podÃa ver nuestra ubicación, ahà abajo del árbol. Cabalgamos hasta aquella iglesia, con el pretexto también de que mis primas me iban a enseñar caminos que no conocÃa. ya que el camino lo conocÃa muy bien ya llegamos a aquella iglesia nos fuimos acercando y pudimos escuchar los murmullos de nuevo personas rezando personas lamentándose e incluso escuchamos personas llorando nos detuvimos súbitamente a centÃmetros de la puerta de madera pensando tal vez si era buena idea entrar tal vez estaba llevando a cabo un funeral pero decidimos hacerlo, a final de cuentas solamente Ãbamos a entregar una escultura, esta escultura medÃa lo máximo como unos 60 centÃmetros, y si era algo pesada, quedamos boquiabiertas, y muy aterradas, cuando abrimos la puerta de la iglesia, y vimos que no habÃan personas adentro, Lo que vimos, que eso sÃ, eran muchas, eran esculturas, de diferentes tamaños. Esculturas de 2 metros, de 1,80, de 10 centÃmetros, de 60 centÃmetros.
1:07:34 Todas imágenes de santos, de personas rezando, e incluso algunas esculturas se encontraban sentadas sobre las bancas. Tan pronto abrimos la puerta, Los murmullos, los lloros, las peticiones, los credos, los rezos, se detuvieron. Ãramos tres, Alex. Las tres habÃamos escuchado lo mismo, asà que no podÃamos negarlo. HabÃa algo extraño que estaba sucediendo ahà adentro. Nosotras tres nos quedamos mirando entre sÃ. Era muy evidente que estábamos temblando del miedo. Fuimos y dejamos la Virgen en una de las bancas y nos fuimos de aquella iglesia. Para esta vez, ya nunca volver. Desde esto que me pasó, decidimos ya no ir a aquel lugar, ya no ir abajo de aquel árbol.
1:08:30 SabÃamos que a lo mejor estábamos siendo observadas. SabÃamos que estábamos muy cerca de algo inexplicable. Tal vez aquellas esculturas, al estar completamente solas, empezaban a rezar. O tal vez algo se metÃa dentro de esta iglesia a soltar sus penas. Pero no era algo vivo, no era algo de carne y hueso, era algo del más allá, algo que tal vez escape a nuestro entendimiento. Hola, buenas noches a todos los oyentes. Mi nombre es David Gustavo. Quiero contarles una experiencia que me sucedió a mà cuando tenÃa 12 años. Es una experiencia que me dejó muy perturbado y que también me dejó con una conciencia diferente a la que yo tenÃa antes. Me quedó más que claro que los padres son sagrados, que muchas veces a pesar de que nos enojemos con ellos, no debemos desearles el mal, pues nuestro castigo como hijos puede ser mucho peor. Esto me pasó
1:10:03 cuando era niño, en aquel tiempo era un caso perdido. No me gustaba hacerle caso a mis padres. Siempre, pero siempre, hacÃa lo opuesto a lo que me decÃan. Y en la escuela ni se diga, si no respetaba a mis padres, mucho menos a mis maestros. Yo lo recuerdo muy bien. Me salÃa de clases e incluso le robaba el lonche a algunos de mis compañeros. Creo que querÃa llamar la atención, no lo sé. El caso es que debido a todos estos comportamientos, el maestro habló con mis padres y el profesor les dijo que no iba a pasar año, que iba a quedar en el mismo. Esta era la segunda vez que me pasaba, entonces ya te imaginarás, la regañiza que me pusieron fue como pocas en mi vida, pero a mà no me importaba, yo pensaba que ellos traÃan algo malo en contra de mÃ. Vaya qué pésimas ideas tenÃa antes. Ahora ya de grande, me doy cuenta que solamente querÃan lo mejor y que sÃ, se preocupaban por mÃ.
1:11:13 Pero que tristemente la economÃa los hacÃa trabajar. Y era por eso que yo, la mayorÃa del tiempo, me encontraba siendo cuidado por una tÃa. Yo sentÃa que ella me querÃa mucho. Y sà me querÃa, pero mis padres también. El caso es que trabajaban por mÃ. Ignorando todo esto, yo pensé en darles una lección a mis padres. QuerÃa asustarlos, querÃa que la pasaran mal, querÃa darles un buen susto de que me habÃa perdido. Esperé hasta en la noche. Y como la ventana de mi cuarto está del lado de la calle, era muy fácil para mà simplemente saltarla y salir corriendo. Entonces ideé un plan. Me iba a salir por eso de la una de la mañana. Mi padre siempre antes de irse, por eso de las cinco y media, iba y me veÃa, y después se iba a trabajar. SabÃa que si no me veÃa ahà dormido, iba a empezar el pánico, y era lo que querÃa, imagÃnate, lo que pensaba en aquel tiempo. Agarré una cobija, me esperé una hora, dos horas. hasta que me cercioré de que mis padres estaban profundamente dormidos. Me salà por la ventana y mi plan era correr hasta la casa de mi tÃa. Ella tenÃa un cuarto por afuera de la casa.
1:12:37 Era un cuarto simplemente como para visitas. Estaba hecho de madera con techo de lámina, pero tenÃa una cama y una tele, de esas de tubo de antes, que solamente sintonizaba como dos o tres canales y eran en blanco y negro. Ahà me podrÃa refugiar por algunas horas sin que nadie me viera. Lo que querÃa era espantarlos. Salà por la ventana. Iba con mi cobija caminando por las calles en la absoluta oscuridad. No medÃa el peligro en ese momento. No veÃa a ninguna persona, asà que tampoco era como que me sintiera en peligro. Pero justo al doblar una esquina para llegar finalmente a la casa de mi tÃa, me faltaban como unas dos cuadras. Vi a un grupo de tres niños jugando pelota en medio de la calle, sin nadie a los lados. Estos niños solamente se encontraban jugando pelota, riendo, gritando. Lo que me sorprendió es que estos niños hablaban con una voz muy alta, gritaban, pateaban con mucha fuerza, pero nadie salÃa. Viendo sus ocasiones que patearon el balón y rebotó en una de las paredes de la casa de una señora que era muy estricta.
1:13:53 El golpe sonó de tal manera que me sorprendió que ya no saliera. Los niños seguÃan jugando, hasta en el momento que me vieron. Se detuvieron inmediatamente y me preguntaron,« Oye,¿ quieres jugar con nosotros?». La iluminación de los postes de luz me permitió verlos mejor una vez que se detuvieron. Aquellos niños no eran niños. TenÃan las caras como de adultos, con arrugas. Su boca tenÃa dientes caÃdos y sus ojos eran lo más parecidos a los de un gato. Inmediatamente me entró un miedo como pocos en mi vida. y les dije que no, que yo iba a seguir, que iba a la casa de mi tÃa, los niños empezaron a acercarse a mÃ, casi casi corriendo, caminando rápido mejor dicho, diciéndome David, que bueno que saliste a jugar, yo simplemente me fui, corrà de nuevo a la casa de mis padres, los niños me iban persiguiendo, y me iban tirando manotazos como para quererme agarrar, Ellos tenÃan más o menos mi misma edad, cada vez que senté sus palmas, sentÃa el calor que emanaba de ellas, no era normal, era como si estas estuvieran ardiendo, cada toque de sus dedos en mi espalda y hombros, que fueron las únicas partes que alcanzaron a agarrar. Me ardÃan, como si algo con mucho calor me lo pasaran por breves segundos. Llegué a mi
1:15:24 casa y en cuanto pude salté por mi ventana. La rompà e incluso me hice daño. Algo que recuerdo es que iba por la calle gritando y sorprendentemente nadie salÃa. En un pueblo en mucho silencio, tuvieron que haber escuchado mis gritos, pero ningún vecino salÃa, tampoco mis padres. Para cuando caà en mi habitación, ya no habÃa nada persiguiéndome. Mi papá fue el primero en llegar a mi habitación y después mi madre. vieron que estaba tirado ahà con los vidrios de la ventana alrededor rápidamente me levantaron y me curaron lo más rápido posible me abrazaban y me preguntaban qué era lo que habÃa pasado yo les dije que unos niños demonÃacos me habÃan perseguido les tuve que contar todo lo que estaba planeando y que en el camino me los habÃa encontrado les prometà que ya iba a cambiar y que ya no volverÃa a ser el mismo niño de antes esa noche dormà con ellos y cumplà mi promesa no sé si lo que vivà fue un castigo divino o simplemente tuve mala suerte para encontrarme con aquellos espectros en medio de la noche yo opto por creerlo primero al final de cuentas eso me ayudó en mi vida Hola, buenas noches comunidad de la cripta embrujada.
1:17:13 Quiero compartir la experiencia que me sucedió a mà y a mi hermana. En aquel tiempo yo tendrÃa aproximadamente algunos 14 años. Mi hermana tendrÃa como unos 9. Nosotros éramos unidas, más o menos. Al entrar yo en la adolescencia, querÃa mi propio espacio. Y a pesar de que toda la vida habÃamos dormido juntas, llegó ese momento en el que nuestros padres nos separaron de habitación. Y para serte sincera, en ese tiempo, a mà me alegraba mucho. Yo querÃa tener mi propio espacio, más que nada para cuando llegaran mis amigos, y no compartir ya mi espacio y mis pertenencias con mi hermana.
1:17:59 Creo que es un sentimiento que todos los hermanos tenemos al compartir siempre habitación. Mi hermana, por otro lado, estaba triste. A ella le gustaba dormir conmigo y también verme cada mañana. Pero esto era algo que tenÃa que pasar. Al llegar las vacaciones, mis padres decidieron que Ãbamos a ir de visita con los abuelos. A nosotras nos fascinaba la idea. Nos gustaba mucho el rancho. Estar con los animales, esa experiencia del aire libre, era algo completamente nuevo para nosotras, ya que radicábamos en la ciudad. La casa de los abuelos si bien era grande, no tenÃa casi habitaciones. Las habitaciones que los abuelos habÃan hecho para cada uno de sus hijos, que finalmente quedaron inutilizables, pues sus hijos se habÃan ido y habÃan formado sus propias casas, sus propias familias.
1:18:53 El abuelo decidió demoler las habitaciones y ampliar la casa, tener sala y comedor mucho más grandes, asà como también la cocina. Solamente habÃa una habitación donde podÃamos dormir, pero esta era muy pequeña y solamente tenÃan una cama. Esta cama funcionaba como litera, ya que habÃa un colchón más abajo, el cual podÃas jalarlo y funcionaba como litera. Mientras que alguien dormÃa al ras del suelo, el otro dormÃa arriba, a la altura de una cama normal. Mis padres decidieron que iban a dormir en la sala, Y a nosotras nos iban a mandar este cuarto. Mi hermana menor sabÃa que a mà no me gustaba dormir acompañada por alguien más.
1:19:41 Entonces recuerdo que se me quedó mirando. Y me preguntó.¿ Estás bien?¿ No estás enojada? Yo le contesté por qué. Ella me respondió que era porque Ãbamos a dormir juntas. Que ella sabÃa que a mà no me gustaba. Yo le expliqué que solamente era en la ciudad. que aquà en el campo no habÃa problema al fin y al cabo estábamos de vacaciones nadie me iba a visitar en aquel cuarto pero ella algo tÃmida me dijo que se iba a dormir con mis papás más que nada para no incomodarme a pesar de que yo le dije que no me incomodaba ella se terminó yendo yo me acosté sola en aquel cuarto y quedé rotundamente dormida pasaron simplemente unos minutos y creo que ese silencio ese sonido también del viento los árboles y los grillos allá en el rancho te duermen con facilidad todo lo contrario a la gran ciudad pero durante la madrugada algo me despertó era como si sintiera la presencia de algo que me estaba observando me levanté me giré Y vi que mi hermana se encontraba ahà Parada en la oscuridad Observándome de pie No podÃa verla con propiedad Pero por la altura y por su cabello largo Pensé que era mi hermana Yo todavÃa me estaba tallando los ojos No podÃa ver nada Asà que solamente al ver su silueta Le pregunté rápidamente¿
1:21:13 Qué haces aquÃ?¿ No que te ibas a dormir con mis papás? Ella no me respondió Yo simplemente me di la vuelta otra vez, y le dije, si te olvido algo, búscalo, pero no enciendas la luz, quiero seguir durmiendo. Después pasaron unos breves segundos, y sentà como mi hermana se estaba metiendo en mi cama, alzando las cobijas y acostándose atrás de mÃ. Yo me hice para adelante para hacerle más campo, y solamente le dije, no que te ibas a dormir con mis papás. Ya ves, andas molestando otra vez aquÃ. E inmediatamente cuando se repegó a mi cuerpo, sentà mucho frÃo.
1:21:53 Era como si estuviera helada. Le pregunté que si habÃa estado afuera, o se habÃa bañado o que habÃa pasado, que estaba muy helada del cuerpo. Pero nuevamente, mi hermana no me respondió. Quedé dormida al pasar algunos segundos. La dejé que se durmiera allá atrás de mÃ, pero al levantarme la mañana siguiente, mi hermana ya no se encontraba ahà en el colchón, yo bajé, desayuné con los abuelos, y justamente cuando la vi entrar le pregunté,¿ por qué fuiste a mi cama anoche?, no que te ibas a dormir con mis papás, mi hermana se quedó confundida y me dijo, yo no fui contigo a dormir anoche, pero como sabÃa lo bromista que era, y a ella le encantaba espantarme, le dije sà como no, a mà no me vas a conseguir espantar, te voy a dejar la cama de abajo lista, Por si en la mañana se te ocurre otra vez irte a acostar ahÃ, para que ya no te acuestes conmigo en mi cama. Luego llegas muy frÃa y haces que mi cuerpo tiemble cuando te acuestas.
1:22:53 Ayer estabas helada, casi casi me dolió la espalda cuando me levanté. Ella me puso una cara de confundida que yo al principio no le creà nada. Pasó ese dÃa, llegó la noche. Yo preparé la cama de abajo, la saqué, le puse dos almohadas y le extendà una cobija. Yo me acosté en la mÃa, apagué las luces y me volvà a quedar rotundamente dormida, pero por la madrugada me levanté. Esta vez no porque alguien me estuviera viendo o haber sentido la presencia de algo, sino por necesidades fisiológicas. HabÃa tomado mucha agua y necesitaba expulsarla. Me levanté y me di cuenta que mi hermana se encontraba acostada. Allà en la cama que yo habÃa puesto Ahà podÃa verla Solamente su pelo y cobijada Tuve que ideármelas para salir Para no tratar de despertarla Asà que di un salto Y con mucho cuidado Fui caminando Hasta salir de la habitación Yo solamente iba pensando Condenada mira nomás Si no le tiendo la cama Seguramente otra vez va y se acuesta conmigo La cama es muy pequeña Ya mero me tumbaba la otra vez Bajé las escaleras y pude ver a mi madre y a mi padre ahà recostados en la sala, pero cuando bajé aún más y doblé para ir al baño, pude ver en un mueble de la sala que se encontraba mi hermana dormida ahà con ellos. En ese momento
1:24:25 se me fue el sueño, se me fueron incluso las ganas de ir al baño.¿ Quién era entonces el que estaba acostado ahà en la habitación conmigo? Empecé a sentir mucho miedo. Encendà las luces de la sala y levanté a mis padres. Yo solamente les dije que alguien estaba acostado ahà en la habitación. Mi papá fue el que subió, pero no vio a nadie. Cuando yo subà a la habitación, pude ver fácilmente que la cama de abajo se encontraba distendida, como si alguien hubiera dormido en ella. E incluso... En las almohadas estaba dibujada la cabeza de alguien, eran almohadas antiguas, es muy evidente, cuando alguien estuvo dormida en ellas. Después de aquella noche, y la siguiente noche antes de irnos de la casa de los abuelos, todos dormimos en la sala, yo ya no quise dormir arriba, y mi hermana mucho menos.
1:25:19 No sé qué fue lo que vimos. No sé si tal vez es un espÃritu que ande ahÃ, en la casa de los abuelos. Pero creo que lo mejor fue que cuando Ãbamos a visitar a los abuelos, siempre dormÃamos juntos. Con el tiempo, aquella habitación igual que las otras se derrumbó. Y creo que fue lo mejor que nuestro abuelo pudo haber hecho. Según él nos dice, las habitaciones de sus hijos, conforme se iban yendo, empezaban a escuchar ciertos ruidos extraños provenir de ellas, como si aún estuvieran habitadas. Mi abuela tiene la creencia de que algunas almas aprovechan la energÃa de los vivos sobre todo energÃa joven, de adolescentes, jóvenes, niños, que se quedan almacenadas en las habitaciones para de esa manera habitar en ellas. Hola Alex y hola comunidad. Mi nombre es Antonio Jones. Mi nombre es Antonio Jones. Quiero compartir la experiencia de mi padre. Mi padre actualmente ya no está con nosotros. Ãl vivió mucho tiempo en un pueblo, en su natal pueblo donde nació. Le ayudaba a mi abuelo,
1:26:50 a mi abuela y a sus hermanos pequeños. Desde muy pequeño, por ser el mayor, siempre le enseñaron a trabajar. Y a pesar de que no fue a la escuela, se la supo hacer muy bien en la vida. Debido que cuando tenÃa 20 años, él ya habÃa comprado ganado y habÃa comprado unas tierras. Estaba saliendo adelante. pero como no tenÃa todavÃa el suficiente dinero para contratar empleados y como las tierras que habÃa comprado estaban algo retiradas del pueblo por lo mismo porque eran muy baratas él se tenÃa que ver en la necesidad de ir y atender todas sus tierras y el ganado a altas horas de la noche e incluso él me platicaba que por eso de las 2 de la mañana él iba llegando a su casa mi abuela, su madre siempre lo esperaba para darle de cenar y finalmente dormir aquella noche pasaba como cualquier otra él iba de vuelta a su casa y siempre optaba por el mismo camino Ãl no se iba por los caminos de terracerÃa que las personas del pueblo habÃan hecho, ni tampoco por la carretera principal que el gobierno recientemente habÃa pavimentado.
1:28:10 Ãl preferÃa cien veces más irse por las vÃas del tren. Ãl decÃa que era más rápido, más relajante, que era como un atajo que pocos conocÃan y que algunos tenÃan miedo. Mi padre habÃa pasado por estas vÃas del tren incontables veces. Desde que era niño, su abuelo se las habÃa enseñado. Aquel camino, pocos atrevÃan a pasar por ahÃ. Debido a que mi padre habÃa transitado por estas vÃas desde muy joven, Jamás le estuvo miedo. Siempre pasaba por eso de la una de la mañana a doce de la noche y nada malo le ocurrÃa. Tan solo veÃa lechuzas, veÃa animales nocturnos, pero nada de qué espantarse. Pero le tomó por sorpresa cuando vio que ahà delante de él donde iba caminando se figuraba una silueta. Una persona iba caminando delante de él y no era un hombre, era una mujer. Mi padre dice que era la una de la mañana y casi nadie transitaba por aquellas vÃas. Siempre él era el único.
1:29:19 Lo tomó por sorpresa pero siguió caminando. conforme se iba acercando vio que aquella mujer tenÃa un vestido floreado y que traÃa un cabello muy largo largo largo que superaba su cintura era un pelo rizado muy bonito mi padre dice que no podÃa ver su cara porque le estaba dando la espalda aquella mujer iba caminando delante de él habÃa comenzado con aquel camino seguramente antes que él se hubiera metido en esta situación mi padre tenÃa dos opciones caminar más rápido y sobrepasarla para que la chica no se intimidara u otra por otro lado es caminar más lento dejar que aquella chica tome su distancia y simplemente dejarla tranquila Debido a que la muchacha todavÃa se encontraba algo retirada, mi padre optó por ir caminando más despacio y más despacio para que aquella chica simplemente se fuera.¿ Quién sabe para dónde irÃa? Mientras que mi padre caminaba más lento, Notó que aquella chica también lo hacÃa, como que manteniendo la distancia. Mi padre se estaba desesperando, pero no querÃa espantarla, no querÃa que las cosas se malentendieran, pues si comenzaba a caminar rápido y aquella chica se daba cuenta de esto, tal vez ella pensarÃa que la estaban persiguiendo. Además, tampoco querÃa dejarla a su suerte, no
1:30:51 querÃa simplemente rebasarla e irse. TenÃa miedo de que algo le fuera a pasar, estando sola en la madrugada, caminando por las vÃas del tren, en medio del monte y de los árboles. Justamente en ese momento mi padre escucha, es más primero siente como vibran las vÃas y escucha el sonido del tren aproximándose en todos los años que él habÃa estado ahÃ. jamás le habÃa tocado que un tren pasara a esa hora, jamás se lo habÃa encontrado, en años anteriores solamente lo habÃa visto durante el dÃa, pero jamás le habÃa tocado que pasara durante la noche, mientras que el tren se iba aproximando y aquella luz cada vez agarraba más potencia, indicando que la locomotora venÃa a toda velocidad, acercándose fuertemente, mi padre se bajó de las vÃas, se orilló, Pero le llamó profundamente la atención que la mujer no lo hiciera. Mi padre se empezó a poner nervioso, pues la locomotora no se detenÃa, venÃa con todo y la mujer seguÃa caminando en medio de las vÃas, como si no lo viera o como si no le importara. mi padre empezó a gritar señorita, señorita bájese de las vÃas, bájese pero fue inútil el tren pasó y simplemente la traspasó mi padre quedó boquiabierto no
1:32:27 vio que el cuerpo saliera volando no vio que el cuerpo quedara abajo simplemente atravesó el cuerpo como si no tuviera materia como si fuera aire la locomotora siguió El tren era corto, tal vez de algunos cinco vagones. Tardó en pasar, pero se acabó pronto. Buscó por todos lados. No habÃa indicios ni restos de aquella chica. En ese momento mi padre estaba muy confundido y sumamente espantado. de lo que habÃa visto él siguió caminando tratando de pensar en una respuesta lógica a lo que habÃa sucedido pero más pronto que tarde empezó a sentir que alguien venÃa atrás de él cuando volteó vio que era la misma chica con el mismo vestido floreado con aquella larga cabellera la cual ahora estaba caminando atrás de él como a unos 6 metros de distancia, justamente a la misma altura donde el tren supuestamente la habÃa impactado. La mujer tenÃa una cara horrible, miraba de frente, su boca era extendida, excesivamente alargada.
1:33:48 Y sus ojos se encontraban hundidos, hundidos entre las cuencas, con una cara pálida, que observaba a mi padre. En ese momento, él emprendió la huida. Corrió y corrió, y debido a la grava, en algunos momentos se tropezaba y se caÃa, pero él seguÃa corriendo y corriendo, hasta que finalmente llegó a la casa de sus padres. Mi abuela tuvo que curarlo de espanto. lo barrió rezó mi padre estaba temblando y también estaba hiperventilando trataron de controlarlo y él está más que seguro que si le hubiera pasado esto cuando él fuera mayor se hubiera tenido algunos 35 años más 40 no lo hubiera contado el dolor en su corazón era mucho y le ayudó bastante a que era joven para sobrellevar aquel espanto, pues muchas personas han fallecido por un simple susto. Después de haber vivido aquello, jamás volvió a caminar por las vÃas del tren durante la noche.
1:35:03 Gracias por ver el video! Hola a toda la comunidad, mi nombre es Carlos Sánchez, quiero platicarte una historia, esta historia me la contó un tÃo mÃo, este tÃo ya es grande, tiene aproximadamente algunos 70 años, tiene muchas experiencias para contar, experiencias cortas e inexplicables que le han pasado en su rancho, pero entre todas estas hay una historia que se contó, Allà en su rancho, que se dice es verdad, y que incluso en aquel tiempo habÃa una granja que lo probaba antes de ser demolida por el tiempo. Mi tÃo cuenta lo siguiente, que en aquella granja habitaba un anciano. Este anciano, que no se tiene bien los datos de cuánta edad tenÃa, pero se dice que ya era de edad avanzada. vivÃa completamente solo su esposa habÃa fallecido sus hijos se habÃan ido vivÃa a las afueras del pueblo Y era muy querido por todas las personas que vivÃan cercanas a él. Este anciano era algo terco y muy cuidadoso con sus animales.
1:36:29 A él no le gustaba contratar veladores, a él no le gustaba contratar trabajadores para atender a sus animales. A él le gustaba hacerlo personalmente. cuidara a sus puercos a sus caballos a sus borregos e incluso durante la noche tenÃa unos cuatro perros muy bien entrenados y de raza que cuidaban durante toda la noche todo el ganado El anciano a pesar de ser solitario, era feliz, le gustaba esa vida tranquila, esa vida solamente con sus animales a los cuales él querÃa bastante. Pero una mañana, sin mero aviso llegó algo, el anciano al salir de su casa, con un café en la mano. Cuando el sol apenas estaba saliendo, nota que hay algo de más en su granja.
1:37:20 Entre todos los animales resplandece un caballo de pelaje negro. Era un caballo muy grande. Tan solo de vista el granjero puede ver que es un caballo de raza. Se acerca con cuidado pues, puede que el caballo sea bronco, pero para su sorpresa no. El caballo se acerca al granjero y se deja que lo acaricie. El granjero mira para un lado, mira para el otro y le pregunta al caballo,¿ De dónde te saliste?¿ Quién te trajo? Estás muy bonito. Empezó a apapacharlo, empezó a sobarlo e inmediatamente el caballo dejó que se subiera, algo fantástico. El granjero se enamoró completamente del caballo. Jamás habÃa tenido un animal de esas dimensiones. Ãl tenÃa caballo, sÃ, pero nada como aquel ejemplar. Inmediatamente le dio de comer. Fue por alimento especial para él. Lo mimaba y lo acariciaba cada que podÃa.
1:38:22 Empezó a preguntar en el pueblo si a alguien no se le habÃa escapado un caballo. Con esas dimensiones y con ese tono de color. Pero nadie le dijo nada. ParecÃa que aquel caballo habÃa llegado de la nada El granjero pensó que tal vez se le habÃa salido algún camionero Que estaba transportando caballos para alguna competencia Porque estaba tan bonito el ejemplar Que parecÃa que estaba hecho para competencias de belleza Los pura sangre Ãl pensó que era su dÃa de suerte Agarró al caballo como suyo Y el caballo le correspondÃa Le hacÃa caso Y le encantaba estar al lado de su dueño Las cosas se empezaron a poner un poco turbias cuando el granjero empezó a acercarse a otros animales de la granja. El caballo se ponÃa celoso, pero no celoso de una manera sana o de una manera como un animal normal lo harÃa. Era peligroso.
1:39:18 El anciano podÃa darles de comer a los animales, sÃ, pero inmediatamente cuando empezaba a acariciarlos, cuando empezaba a mimarlos también, pues, obviamente eran sus animales. Los habÃa criado, muchos habÃan nacido ahÃ, el caballo inmediatamente se iba sobre ellos, los pisoteaba, los pateaba, incluso a los demás caballos. Los otros caballos eran más pequeños, por lo que una patada de aquel ejemplar los mandaba al piso e incluso les quitaba la vida. Hubo estos percances muchas veces. Aquel caballo se cobró la vida de gallinas, pollos, caballos, borregos, cualquier animal que el granjero se dignara acariciar. Este pensó que solamente necesitaba un mejor entrenamiento y se puso manos a la obra con ello. El caballo perseguÃa a donde quiera aquel granjero. Si el granjero estaba en el área de cocina, el caballo iba y se ponÃa abajo de la ventana. Si el granjero iba y se acostaba para dormir, El caballo iba y se ponÃa en la ventana de su cuarto y se recostaba. QuerÃa estar siempre, pero siempre cerca de él. Las cosas aumentaron de tono cuando una puerca que tenÃa en la granja dio a luz. Ya se encontraba embarazada. Nacieron los cerditos. Y nacieron varios. El granjero se encontraba muy feliz. A él le gustaba que nacieran sus animales dentro de la granja, pero el caballo se dio cuenta de esto y por la noche pateó
1:40:52 la puerta del cochinero, entró y se cobró la vida de los cerditos al igual que de la madre. El granjero cuando se dio cuenta del alboroto, corrió y trató de salvar a sus animales, pero ya era demasiado tarde. En ese momento se hartó, agarró al caballo y lo amarró fuertemente al establo para que este no se pudiera salir. Pensó que esto ya habÃa cruzado un lÃmite. TenÃa que saber cómo componer aquel caballo. Toda la noche no pudo dormir. Le estaba dando vueltas al asunto. Pero todo empeoró un dÃa, cuando la familia de aquel granjero llegó de visita. HabÃa dos nietos, uno de cinco años y otro recién nacido.
1:41:36 El caballo estaba muy furioso, no toleraba ver a la familia, no toleraba ver que abrazaran al granjero, mucho menos a los nietos. Estaba enojado, despotricado, lanzaba patadas al aire y también al establo. El granjero iba y le hablaba para que se calmara, pues tenÃa tanta fuerza que movÃa. El palo de la madera donde habÃa sido amarrado tenÃa miedo de que se fuera a soltar. El granjero y sus hijos se encontraban en el patio sentados, tomando café y hablando, mientras que los nietos se encontraban jugando con los animales, con los pollitos, con las gallinas, que eran animales mansos, y se dejaban acariciar. En ese momento y sin previo aviso, el caballo consiguió liberarse y fue contra uno de los nietos.
1:42:30 esto fue lamentable el nieto cayó sin vida y el caballo relinchaba como si estuviera gustoso de lo que habÃa hecho el anciano entró en cólera vio a su hijo llorar a su nuera también gritar de desesperación por lo que estaba pasando su nieto ya no existÃa el granjero sin pensarlo entró a la casa agarró su escopeta y la detonó en contra del caballo La detonación fue tal que el caballo cayó, pero segundos después se levantó. El granjero estaba seguro que le habÃa dado. Era certero en su pulso. Y las marcas del caballo allà estaban, las heridas.
1:43:12 El caballo simplemente se les quedó viendo a todos con unos ojos blancos y después se fue del lugar corriendo. La familia del granjero abandonó la casa. También él, pero al paso de los dÃas volvió. No sabÃa qué era lo que habÃa pasado, pero sabÃa que tenÃa que proteger a todos los animales y al final de cuentas, esta era su granja. Dos vecinos lo acompañaron. Su historia ya era sabida en todo el pueblo. DecÃan que aquel caballo no era un animal normal, sino algo que se le habÃa parecido y que estaba intentando hacer un lazo con el granjero, tal vez para llevárselo. A pesar de que sus dos vecinos se durmieron con él aquella noche, no querÃan dejarlo solo. Por la madrugada se escucharon gritos, se escucharon relinchidos, todos provenientes del cuarto del granjero. Los dos vecinos se levantaron pues estaban durmiendo en la sala que quedaba a unos metros de distancia. El caballo estaba saliendo de la casa mientras arrastraba con una cuerda a aquel granjero.
1:44:20 Los vecinos salieron y veÃan como el granjero pedÃa ayuda mientras era arrastrado y el caballo iba despotricado, corriendo, internándose en el monte. a pesar de que los vecinos lo corretearon incluso con ayuda de los caballos que el granjero tenÃa ahà no pudieron alcanzarlo llegó ese momento en el que los gritos del granjero ya no se escuchaban después de esto se tuvieron que vender los animales y la granja pasó a nombre de uno de los hijos el cual simplemente no quiso saber nada de la propiedad con el tiempo la granja se fue cayendo y cayendo y mi tÃo dice que pudo verla Ãl era muy chico cuando pasó esto, pero todos en el pueblo, los más ancianos, decÃan que era verdad, que todos habÃan sido testigos de lo que estaba sucediendo en aquella granja, y de que nadie, absolutamente nadie, querÃa meterse por aquella cercanÃa, pues algunos decÃan que por la noche... Se seguÃan escuchando los relinchidos de aquel caballo y los gritos desesperados del granjero, que aún sigue siendo arrastrado. Actualmente ya no existe aquella granja, simplemente los terrenos se vendieron, se demolieron, pero esta historia permanece como leyenda, la leyenda de un caballo demonÃaco. Me llamo Artemio,
1:46:09 tengo 74 años y he sido ganadero toda mi vida. Nacà y crecà en un ranchito a las afueras de Moctezuma, allá en el Monte Bravo de Sonora, donde el sol raja la tierra y los coyotes aúllan como si cantaran con los muertos. Desde que tengo uso de razón, me levanto todos los dÃas a las cuatro y media de la mañana, El cuerpo se acostumbra y uno se siente extraño si no escucha el chillido de las gallinas o el balido de los borregos cuando el alba apenas bosteza. Esa mañana, una de tantas en agosto, me levanté como siempre.
1:46:54 Me puse los guaraches, mi sombrero viejo, tomé el bastón que uso desde que me fregué la rodilla en un accidente con una vaca brava y salà al corral con una taza de café bien potente humeando todavÃa en la mano. El aire estaba más denso que de costumbre. No soplaba ni tantito viento, y los animales andaban muy inquietos. Las vacas no mugÃan como siempre, más bien respiraban agitadas, como si algo las estuviera espantando. Me acercé al gallinero, y hasta las gallinas estaban calladas con las plumas erizadas. Fue entonces que lo vi, ahÃ, entre los matorrales, a unos metros del corral. Estaba lo que parecÃa ser una cabra, pero habÃa algo mal, algo que no cuadraba. Una serpiente enorme, oscura como la noche más cerrada, la tenÃa envuelta. No era una de esas serpientes pequeñas que uno puede acabar con ellas fácilmente con un asadón. No, aquella era una condenada culebra que casi medÃa tres metros. Gruesa como un brazo, con una piel tan oscura que brillaba como si fuera de obsidiana. Mi primer pensamiento fue que esa cabra era mÃa.
1:48:26 Me acerqué para espantar a la vÃbora, con el bastón alzado como garrote. Pero en cuanto conté bien a mis animales, me di cuenta que todos estaban ahÃ, asustados, sÃ, pero ninguno faltaba. Esa cabra no era mÃa. PodÃa haberme regresado a la casa y dejar que la naturaleza siguiera su curso, pero no sé qué me picó. Tal vez fue por la compasión o simplemente las ganas de no dejar que un bicho tan maligno hiciera lo que quisiera en mis tierras. Asà que empecé a pegarle, con fuerza. Le daba en la espalda, en la cabeza, y esa condenada serpiente, apenas si se movÃa, seguÃa apretando a la cabra, como si mis golpes fueran zumbidos de mosco. Me entró una desesperación muy fea a Alex. Entonces, sin pensarlo mucho, me quité el sombrero y empecé a rezar. Me sabÃa unas oraciones viejas que mi madre me enseñó para espantar cosas malas.
1:49:32 Rezaba en voz alta, con fuerza, como si fuera a gritos. Y fue en ese momento que pasó algo que no me explico. La serpiente empezó a revolcarse, como si le estuvieran quemando la piel. Se retorcÃa, hacÃa un sonido como un chillido grave y profundo. Poco a poco fue soltando a la cabra. La dejó tirada en el suelo, jadeando. Y luego se fue arrastrando hacia el monte, sacudiéndose, como si mis rezos le dolieran. Yo estaba helado, pero no estaba preparado para lo que vendrÃa después. La cabra, que hasta ese momento estaba medio difunta, se levantó como si nada, me miró fijamente y con una voz ronca y profunda.
1:50:27 como de un hombre viejo con tos, me dijo, gracias por la ayuda, me quedé parado como piedra, no supe si gritar o salir corriendo, pero no hice ni una cosa ni otra, solo me quedé ahÃ, viendo como aquella cabra se echaba a correr hacia el monte. Y entonces la vi, a ella, donde se habÃa metido la serpiente, justo en la entrada del monte. Ahà estaba ahora una mujer, flaca, alta, con un vestido negro que parecÃa hecho de una sombra. Su cara era pálida. Sin expresión, pero sus ojos, sus ojos estaban llenos de un odio que nunca habÃa visto en ningún ser humano alguno. Nos miramos por unos segundos, sentà como se me helaba la sangre. Empecé a rezar de nuevo, más fuerte todavÃa. Ella frunció el ceño, como si le molestara el sonido, como si cada palabra le quemara por dentro. Dio media vuelta y se metió al monte, desapareciendo entre las ramas, como si se deshiciera en humo.
1:51:45 Esa fue la última vez que la vi. Al dÃa siguiente, noté algo raro. Las vacas que andaban enfermas, con la panza inflada y sin ganas de comer, amanecieron bien. Los borregos, que habÃan estado flacos por semanas, estaban gorditos. Las gallinas pusieron más huevos que nunca. La tierra de mi parcela, que habÃa estado seca y dura, ahora estaba suave, como si la hubiera regado una lluvia bendita. Todo me empezó a ir mejor, como nunca si te puedo decir, como si de pronto todo se hubiera acomodado. Desde entonces creo, con todo mi corazón, que esa cabra que salvé era un Nahual, y que me recompensó por ayudarla. Pero también creo que la serpiente no era un simple animal, era otro Nahual, y ese, ese sà me guardó rencor. Aunque nunca regresó, sé que sigue allá en el monte, mirándome con los mismos ojos que aquella mujer vestida de negro.
1:52:57 No sé por qué no volvió, pero tal vez fue por los rezos, o tal vez porque el otro Nahual me protege. Yo solo sé que esa mañana, antes del amanecer, fui testigo de una pelea entre dos nahuales, y no fue con garras ni dientes, fue con poder, con algo más viejo que la tierra misma. Algo que todavÃa ronda por aquÃ, entre la oscuridad de los cerros y el canto lejano de los coyotes. Cada mañana que me levanto, sigo rezando, porque allá afuera hay cosas que no entendemos, pero que sienten, que miran, y sobre todo, que recuerdan.
1:54:01 El siguiente relato viene por parte de Claudia Berenice. Nunca me gustó hablar de esto, ni con mi familia, ni con mis amigos, ni siquiera conmigo misma. Pero hay noches en las que cierro los ojos y lo vuelvo a ver, a él, al que estaba sentado en medio del camino, y en ese momento recuerdo que lo que vimos esa noche fue real. tan real como la tierra seca del monte o el sonido del motor de la camioneta vieja que usábamos. Alex, empezaré a contarte por el principio. TenÃa 22 años cuando pasó. Mi hermano Emiliano y yo trabajábamos en el negocio familiar. RepartÃamos alimento para caballo, alimento para cerdos, para gallinas y otras cosas que se necesitaban en los ranchos de por acá. VivÃamos en las afueras de un pueblito de Sonora, donde las luces se apagan temprano y el monte se traga cualquier ruido después de las nueve de la noche. Esa noche en particular estábamos regresando de nuestro último encargo. Ya habÃamos dejado las pacas en un rancho casi a una hora del pueblo, y venÃamos de regreso por un camino de terracerÃa, que siempre me dio mala espina. El monte a los lados se veÃa más cerrado de lo normal, como si se nos viniera encima.
1:55:34 Eran las once de la noche, y venÃamos platicando como siempre. Emiliano bromeaba sobre cómo habÃa tropezado con una cuerda y casi me caÃa al comedero. Yo le aventé una envoltura de barrita que habÃa comido hace rato. Nos reÃmos. Era de esas veces que uno se siente a salvo, aunque esté rodeado de oscuridad. Pero entonces lo vimos. Al dar la vuelta en una curva del camino, una de esas estrechas donde no hay espacio para rodear ni a un perro echado, ahà estaba, sentado justo en medio del camino de tierra, un hombre. Al principio pensé que estaba herido o tal vez borracho. Estaba completamente desnudo y tenÃa la piel No sé cómo explicarlo. Roja, como si éste se hubiera quemado, pero no con fuego, sino como si ese fuera su color natural. Un rojo oscuro, reseco, parecÃa que tenÃa costras por todo el cuerpo. Estaba sentado, con la espalda hacia nosotros, completamente inmóvil. Mi hermano frenó de golpe y dijo medio confundido,¿ y este cabrón? Tocó el claxon varias veces pero nada, el tipo no se movÃa ni siquiera un poco, ha de estar pedÃsimo, le dije aunque
1:57:04 por dentro algo no me cuadraba. Emiliano, ya con la mano en la manija de la puerta, me dijo que se bajarÃa. Yo le advertà que no lo hiciera, con el corazón empezando a latirme muy rápido. Solo voy a decirle que se mueva. No le voy a decir nada más. Al final de cuentas, me convenció y se bajó. Fue en ese momento que todo cambió. El hombre empezó a moverse. Lento. Como si lo acabaran de descongelar. Se fue alzando. Vértebra por vértebra. Se puso de pie. Y ahà fue cuando lo supimos. Eso no era un hombre. medÃa más de dos metros. El cuerpo era huesudo pero fuerte, con músculos tensos como cables. TenÃa la espalda ancha y las piernas largas, como si fueran de chivo. Cuando se dio vuelta, vi su cara, y todavÃa la veo cuando cierro los ojos.
1:58:08 Era una cara grotesca, distorsionada, La piel le colgaba en algunos lados y los ojos le brillaban. Pero lo peor fueron los cuernos. Unos cuernos cortos, pero ahà estaban. Dos pequeños cuernos negros saliéndole de la frente. Mi hermano se quedó paralizado por un segundo. Luego echó a correr y se subió a la camioneta.«¡ Reversa, reversa, reversa!» Puse la camioneta en reversa y empecé a maniobrar como podÃa. La camioneta temblaba con cada piedra, cada bache. Pero no me importaba.
1:58:51 La criatura no nos persiguió. Solo se quedó ahÃ, de pie, viéndonos. Como si supiera que ya nos habÃa marcado para siempre. Manejamos hasta la casa de mi tÃa, que vivÃa a unos 20 minutos del camino. nos bajamos temblando le pedimos que por favor llamar a nuestros padres que no podÃamos regresar solos mis papás llegaron media hora después pero también venÃan pálidos mi papá venÃa manejando con la cara dura y mi mamá apenas podÃa hablar también lo vieron les preguntó Emiliano pero no ellos no lo habÃan visto Lo que pasó fue que casi a la misma hora, un ranchero y su compadre, que venÃan por ese mismo camino, fueron atacados.
1:59:46 El compadre llegó corriendo al pueblo, gritando que algo se habÃa llevado a su amigo. DecÃa que una criatura Los habÃa emboscado Que esta habÃa salido del monte Y se habÃa llevado a su compadre Como si fuera un costal La gente se organizó Salieron con rifles, linternas Perros Buscaron por toda la noche Pero no encontraron nada El ranchero finalmente apareció Pero una semana después Solo Descalzo Caminando por un arroyo seco No hablaba, no comÃa, no respondÃa. TenÃa la mirada clavada en el vacÃo, como si hubiera visto algo que le arrancó el alma. Desde entonces se quedó asÃ.
2:00:37 Vive con su hermana, no sale, no trabaja, solo mira por la ventana. Después de eso, el camino quedó maldito. Nadie pasa por ahà de noche. Algunos dicen que lo que vimos fue un demonio. Otros, que era el mismÃsimo diablo caminando por el monte. Yo no sé qué era, pero lo vi. Sentà su presencia. El calor denso. El miedo seco. El olor a carne quemada. A veces me pregunto...¿ Por qué no nos atacó a nosotros?¿ Fue casualidad?¿ Fue suerte?¿ O tal vez, tal vez ya tenÃa a alguien más en mente? Esa fue mi experiencia. Gracias por compartirla Alex.
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