Oct. 18, 2025

Relatos de Horror Nuevos de Vigilantes y Pueblos / Temp 8

Relatos de Horror Nuevos de Vigilantes y Pueblos / Temp 8
Relatos de Horror Nuevos de Vigilantes y Pueblos / Temp 8
La Cripta Embrujada
Relatos de Horror Nuevos de Vigilantes y Pueblos / Temp 8
Una coleccion de terror puro que te hara temblar esta noche, con historias terrorificas en pueblos y vigilantes nocturnos.

0:00 Música Música Música Hola, saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada. Mi nombre es Aurelio Recinto y quiero compartirles mi experiencia. Les quiero decir que yo trabajé como guardia de seguridad en un museo. En este museo, como lo es en tantos, tienen diferentes secciones. Pinturas, esculturas y de la que hoy vamos a hablar aquí, arqueología. En arqueología tienen algunos huesos de dinosaurio, algunas esculturas de civilizaciones de muchos años atrás.

0:48 Y también tenían un pasillo, el cual, si de día daba miedo, de noche mucho más. Era el pasillo de las momias. Tenían algunas momias ahí. Eran muy atemorizantes. Había momias por ambos lados. Era un pasillo algo estrecho. tal vez como de dos metros de grosor y de largo como unos cinco metros. Cuando las personas pasaban por ahí, por lo regular solamente se espantaban con la imagen de las momias, pero había algunas otras que decían que se escuchaban extraños ruidos que provenían de éstas. Obviamente como guardia de seguridad nosotros... Sabemos que lo que está ahí... Es solamente historia... Tenemos que acatarnos a ciertas reglas... Y obviamente...

1:38 No tenemos que ser supersticiosos... Al final de cuentas... Son solamente objetos... No son cosas poseídas... Ni mucho menos con alguna maldición... Al menos eso era lo que yo creía... Cuando recién me habían mandado aquí... Noté que muchos guardias cuando iban a hacer su rondín durante la noche, cuando no había gente y cuando la mayoría de las luces estaban apagadas, pasaban enfrente de aquel pasillo de las momias y solamente aventaban la luz, a pesar de que éste se encontraba iluminado, no pasaban en medio de éste. A pesar de que lo tuviéramos registrado en la bitácora, una de nuestras tareas era pasar por aquel pasillo, pero notaba que nadie lo hacía. En ese momento me junté con dos compañeros más y les pregunté,¿ por qué no pasan por el pasillo de las momias? Ellos me respondieron, que simplemente nadie lo hacía, y a decir verdad, a ellos les daba miedo, entonces simplemente lo omitían, pero que si yo quería pasar, tenía toda la libertad de hacerlo, cuando me tocó a mí el rondín. Tal vez más por afán de querer ser superior a ellos y no manifestar miedo al entrar a aquel pasillo, decidí entrar a este.

3:00 Sin compañía, ellos me miraron a lo lejos, poniendo una cara de asombro. Yo me sentía muy bien, torpemente, mientras iba entrando a aquel pasillo, de la manera más natural posible. Empecé a escuchar cosas raras. Empecé a escuchar cosas que no eran normales. Empecé a escuchar voces, como susurros, o mejor dicho, como voces de personas pero que hablaban a lo lejos. en un tono muy lejos, como si se encontraran a metros y metros, yo sabía que no eran mis compañeros, todos somos hombres, y entre estas voces, escuchaba las voces también de mujeres, empecé a voltear a los lados, pues de ahí provenía el ruido, pensé en ese momento que tal vez era el eco, Tal vez algún sonido que había sido aprisionado por las paredes y seguí caminando.

3:58 A pesar de estar escuchando estas voces, decidí ignorarlo y seguir caminando. En ese momento me di cuenta que estaba siendo observado, notaba miradas, y también escuchaba algunos movimientos, es como cuando alguien se mueve del lugar, escuchamos esas plantas de los pies moviéndose, cuando movemos un brazo y topa con la pared, es un sonido muy característico, Algo sutil, pero que en el silencio absoluto del museo se puede escuchar muy bien. Estos sonidos provenían de los lados, como si las momias estuvieran moviendo, como cuando alguien está dormido.

4:42 Apresuré el paso y salí del pasillo. Alucé este cuando ya había salido de él, y no me lo van a creer, pero pude ver con claridad como una de las cabezas de las momias se movía. La cabeza estaba en dirección hacia mí, como si siempre me hubiera estado vigilando. En ese momento, se volteó y se acomodó nuevamente, como debería de estar. Era algo imposible. Las momias no se pueden mover. Son solamente esqueletos estáticos. Nadie las puede mover. Y se supone que ellas mucho menos por voluntad propia se pueden mover. Desde que viví esto, no volví a pasar por aquel pasillo. Me mantuve alejado de este. Después me preguntaron mis compañeros por qué no pasaba por ahí.

5:33 Yo simplemente les dije que aquellas momias no se quedan quietas como todos piensan. A pesar de que se burlaron de mí, ellos jamás se animaron tampoco a entrar en aquel pasillo durante la noche. Creo que todos sentíamos algo. Creo que todos sabíamos que en aquel pasillo de las momias pasarían cosas extrañas si uno entraba por la madrugada. Gracias por ver el video.

6:22 Hola, buenas noches. Mi nombre es Francisco Castillo. Quiero contarles una leyenda. Más que una leyenda, es un suceso que sí pasó en verdad en mi empresa. Este suceso fue el responsable de que, tanto camioneros como tractocamiones, empezaron a checar muy bien los cargamentos que llevaban, en especial los tractocamiones. Las cajas de los tractocamiones, por lo regular no tienen techo, van descubiertos. Esto originó en que empezaron a cubrirlos con una bolsa de plástico, o con un plástico negro, de manera que nada entrara en este, debido a esta historia, unos compañeros me contaron que sucedió hace muchos años ya, en aquella empresa se recibían varios cargamentos, y uno como guardia de seguridad, tenía que checarlos, tanto en el acceso, como cuando iban de salida, Llegaban trailers grandes, incluso de doble remolque, y también tractocamiones con un cargamento muy pequeño, a pesar de lo que piensan. Cuando un camión llegaba con un cargamento muy grande, era más fácil de pasar, porque por lo regular llevaba solamente un cargamento pero en grandes cantidades, mientras que un tractocamión llevaba diferentes cargamentos en su caja. Esto hacía que los vigilantes tuvieran que subirse

7:53 en esta y empezaran a checar cargamento por cargamento. Llevaban cosas muy precisas, pegamento, papel, ácido, cosas que ocupaban en el laboratorio, hojas, etc. Eran diferentes cargamentos en pequeñas cantidades. Uno como velador tenía que subirse. y el cargamento estaba posicionado de tal manera que formaba un pasillo en medio. Esto lo hacían intencionalmente, más que nada para que el conteo fuera más fácil y termináramos lo más pronto posible para que el cargamento pudiera entrar. Como ya les mencioné anteriormente, la caja del Thornton o tractocamión no tiene tapadera arriba, Algunos incluso podrían confundirlo con un camión de basura, con los antiguos. El caso es que a veces, cuando había lluvia o cuando había mucho viento, uno podía encontrarse con hojas, incluso con animales que andaban de curiosos. Pero en una ocasión, según cuentan... El velador encontró algo más que animales, o basura, o hojas traídas por el viento. Un velador encontró una oreja humana, ahí entra el cargamento. Esta era reciente, o al menos al cuerpo que se la habían quitado, era reciente, pues todavía de esta salía sangre, y se notaba que estaba fresca. inmediatamente dieron alarma, los policías fueron ahí, interrogaron

9:28 al conductor, y este les dijo que cuando había salido de la otra empresa, todo había estado bien, le preguntaron el transcurso que había tomado, y él empezó a decírselos, resulta que los camioneros, se detienen en diferentes puntos, dos para ser preciso, uno es en el punto de aduana, y otro, En un punto en el cual hay otros guardias, esta vez de la policía federal, y estos los detienen durante algunos 20 minutos, dependiendo la cola que se forme, para ver si no vienen con algo consumido, si no vienen con armas de fuego. O si no vienen en extrañas circunstancias, el caso es que en estas casetas de la Policía Federal tenían cámaras de seguridad apuntando hacia el tráfico, apuntando hacia los policías y en diferentes direcciones. Fue gracias a una cámara de estas que se dieron cuenta que una persona había salido de entre el monte, porque por aquí no hay ciudades ni localidades adecuadas. ni casas solamente es monte es pura carretera federal una persona había salido de entre los árboles y el monte a arrojar algo ahí en el camión inmediatamente fueron las autoridades pero por más que buscaron no dieron con nada pero si encontraron restos había gotas de lo que se supo después era sangre

10:58 y no fue el único camión de aquella noche que llegó con un cargamento similar Otro camión de las mismas características llegó con otra parte humana, pero esta vez era un dedo, que por la contextura de este y lo delgado que era, y también por la piel, supieron inmediatamente que pertenecía al cuerpo de una mujer. Por más que le dieron vueltas a este caso, no encontraron nada, buscaron y buscaron, pero ningún sospechoso apareció. El motivo por el cual esta persona había hecho esto, la verdad es que pueden ser muchos. Hay personas que simplemente no están bien de la cabeza y creen que esto es gracioso. Lo más triste de este caso es que jamás se pudo contactar de quién era aquel dedo, pues según se dice, su huella digital había sido quemada.

12:04 Gracias por ver el video. Hola, buenas noches. Mi nombre es Salomón Quintero. Esta experiencia que te quiero contar, Alex, va muy de la mano con esas historias que algunas personas te cuentan sobre reglas extrañas en su trabajo. Pensé que solamente estas... Eran historias anónimas, muchas veces inventadas, o a veces creepypastas. Un trabajo que tiene extrañas reglas. Creo que cualquiera que las tuviera, no se la pensaría dos veces para abandonarlo. O al menos eso pensaba yo, hasta que me tocó vivirlo. Trabajé como vigilante nocturno, en una superbodega. Esta bodega para no decir nombres, ni decir la marca de la empresa. Vamos a dejar en claro que es una marca muy reconocida. Tiene muchas sucursales.

13:09 Y en la noche se tienen que quedar guardias de seguridad. O como también se les llama, prevención. El caso es que nosotros tenemos áreas muy designadas. Rara vez nos salimos de nuestra área. A mí me ha tocado el área de la bodega. Era un área muy tranquila. Básicamente lo que tenía que hacer es estar sentado en un escritorio, haber apuntado todos los pendientes. Más que nada el trabajo era al llegar, pero después de la una de la mañana, tan solo era vigilar. Tenía que estar enfrente de una cortina que tenía una puerta y tenía que dar acceso o dar despedida a las personas que se quedaban más tiempo, a veces los gondoleros o uno que otro repartidor o jefe de departamento. Había unas noches en las cuales nadie se quedaba y por lo tanto estaba completamente solo. Había otra área y en esta historia nos vamos a enfocar en esta. Esta área era el área de monitores. Se decía así, pero no tenía ningún monitor. Era solamente un escritorio.

14:20 Había mucho movimiento al cerrar la tienda. Pero después de que se cerraba, aquella área quedaba por completo vacía, y lo mismo que yo, solamente era custodiar. Yo pensé que el de esta área salía y daba rondines, allá enfrente de las cajas, de toda la tienda, pero estaba muy equivocado. La persona que trabajaba aquí me llevaba muy bien con ella. Era otro guardia, con el cual de vez en cuando bromeaba y echaba moscarilla. En una cierta noche, el guardia que lo cubría, o con los cuales rolaba al turno, faltó. Él tenía que descansar, y por lo tanto no había quien lo cubriera. Un día de descanso solamente. El otro guardia había tenido un imprevisto. Yo le dije a él y le dije a nuestro jefe que lo cubría sin problema.

15:13 Al momento de que yo dije esto, mi compañero el guardia se puso algo nervioso y me dijo, no sabes qué, mejor no. si quieres mejor vengo, para que no te molestes, yo le dije no hay ninguna molestia, esta noche no va a haber nada en bodega, voy a estar ahí todo aburrido, una vez que la tienda se cierre, voy, hago el inventario en bodega y me vengo a este puesto, no te preocupes, no va a pasar nada, hoy no tengo accesos y nadie se va a quedar, A mi compañero como que no le gustaba la idea... Yo pensé que a lo mejor tenía... Algo escondido por ahí... O hacía algo que no estaba bien... Al final de cuentas yo le dije acá en susurros... No te preocupes... Lo que traigas en mano... O lo que hagas... Yo no voy a rajar... No te voy a echar de cabeza...

16:09 Justamente cuando estaba cerrando la tienda... Cuando me disponía ya a hacer los últimos trámites... Vi en la bitácora... que esta tenía algo adentro de ella era una regla de madera un poco salida yo pensé que solamente la ponía ahí para hacer algunas cuantas líneas pero había escrito algo en la regla que me llamaba mucho la atención parece ser que alguien había dejado pegada una especie de nota con cinta la cual decía abre la bitácora y sigue las reglas Yo abrí la bitácora precisamente en ese espacio. Era como la hoja número 15 o número 20. En esta hoja estaban escritas las reglas que uno tenía que seguir si se encontraba trabajando en aquella área. Eran estrictas. Me decían un renglón que se tenía que seguir al pie de la letra. La primera regla era que en el intervalo de tres a tres y media de la mañana si alguien iba y te tocaba por afuera de la cortina donde hay una enorme ventanal no vayas no abras ni observes por la escotilla deja que los toques sigan inminentemente se van a detener a las tres y media de la mañana Otra regla era, no salgas a dar rondín, y si escuchas que una de las cajas se enciende, no vayas, no salgas. Cuando lleguen las tres y media

17:43 de la mañana, la caja se va a apagar. Y la tercera, y esta estaba subrayada, en plumón rojo, como para que le tomara mucha importancia. No te duermas. Y sobre todo lo más importante, mantente muy atento. Me decía que tenía una laptop, ahí la encontré en el escritorio. Me decía también que utilizara los audífonos de esta, que me los pusiera y que me mantuviera despierto desde las 3 de la mañana hasta las 3 y media de la mañana. Que después de este horario, yo podía hacer lo que quisiera, pero que estas reglas se tenían que seguir. No te duermas.

18:29 Mantente con la laptop ocupado, viendo una película, viendo videos, realizando trabajo o escuchando música. El caso es que no te duermas. No te voy a mentir, al escuchar estas reglas empecé a tener mucho miedo, pero pensé que tal vez solamente eran cosa de una broma. que tal vez solamente me querían espantar, y eso fue lo que pensé en aquel momento, pero cuando llegaron las 3 de la mañana, empecé a escuchar aquellos ruidos, que en la nota me habían dejado, me empezaron a tocar la puerta de la cortina, Y empecé a escuchar cómo se encendían las cajas. Cada vez que una caja se encendía, se escuchaba una canción, una canción que era de la tienda, del logotipo de esta.

19:21 Yo solamente me levanté y me asomé sutilmente por la puerta, y veía que dos cajas se encontraban encendidas. se podía ver claramente por la luz que emanaba la pantalla en toda la oscuridad de la tienda lo que más terror me causó en ese momento es que yo sabía los procedimientos de la tienda sabía que cada vez que se cerraba se desconectaban las cajas y equipo electrónico que se encontraba enfrente esto más que nada para prevenir algún accidente para que no hubiera fallos eléctricos ni comenzara ningún incendio Yo había checado esto personalmente aquella noche. Entonces estaba más que seguro que las computadoras de la caja no tenían electricidad.

20:12 No existía manera coherente por las que éstas se pudieran encender. Yo me mantuve... En mi escritorio. Sabía que aquellas reglas no me las habían puesto solamente por broma. Sabía que tenía que acatarlas. Yo seguí en lo mío, observando la laptop, tratando de mantenerme ocupado, hasta que dieron las tres y media de la mañana. Te puedo decir que fue el tiempo más largo que he tenido en toda mi vida. jamás en ningún momento me había pasado el tiempo de manera tan lenta, en la mañana cuando por fin llegó mi compañero le dije lo que había vivido y le dije sobre las reglas que si él también las había seguido, mi compañero me dijo que efectivamente las seguía todas las noches, solamente era media hora que al principio al igual que yo pensó que solamente eran unas reglas que las hacían para molestar, Pues cabe destacar, él no las escribió, las escribió incluso alguien más antiguo a él, lo que hace a uno pensar qué horror estuvo que haber vivido aquel hombre para tener que escribir aquellas reglas. Hasta hoy es fecha que simplemente no sé qué fue lo que pasó en aquel lugar. No sé tal vez si tiene alguna maldición.

21:36 No sé tal vez si tal vez hay algunos entes que se pasean por aquel lugar precisamente en aquella media hora. Lo que sí pude investigar y averiguar es que se dice que a las tres y media de la mañana o a las tres de la mañana es la hora maldita. en donde ocurren más fenómenos paranormales. Hola Alejandro, quisiera que mi nombre permanezca anónimo, al menos en esta ocasión. Anteriormente ya te he mandado dos relatos. Como te expliqué en anteriores relatos, yo me dediqué a toda una vida trabajando de guardia, y como algunos conocidos han dado con tu canal, quiero permanecer en el anonimato, para que ellos no sepan en dónde viví aquellas experiencias. Más que nada por su bien.

22:48 Cuando andaba trabajando en una empresa de vigilancia, me mandaron un punto, muy lejano y casi completamente deshabitado. Era una colonia de esas muy pobrecitas, con casas de madera y techos de lámina. Alejado de esta colonia se encontraba una bodega. era una bodega que pertenecía a un grupo textil en esta bodega almacenaban ciertas cosas que no ocupaban o que tal vez en el futuro pudieran ocupar durante el día estaba un vigilante a mí me habían mandado a cubrir unas vacaciones de otro vigilante, precisamente era el mes de diciembre, el mes de los festejos, por lo tanto en mi casa se hacía mucha comida, pero de todas maneras yo tenía que ir a trabajar, cuando caminaba desde el autobús hasta aquella fábrica, que eran aproximadamente unos 25 minutos a pura caminata, me encontraba con varios terrenos baldíos, y durante la noche solamente se veía oscuridad, parecía ser que las instalaciones eléctricas todavía no llegaban la planta tenía un generador así que por lo tanto nosotros si teníamos luz cuando yo llegué me reporté con mi compañero y digamos que todo estaba normal cuando salí a estirar las piernas antes de meterme de lleno a la fábrica cuando eran aproximadamente las 7 de la tarde y ya estaba por completo oscureciendo todavía se podía ver el sol ahí a lo lejos Me encontré

24:22 con que al lado de aquel almacén había un cochinero. Un cochinero que usan los cerdos, los puercos. Parecía ser que tenían ahí algún grupo de cerdos. Tal vez iban y los guardaban. Al menos ese aspecto tenía. Pero me sorprendí mucho cuando vi sentado en medio de este cochinero a un hombre. Este hombre solamente tenía un chorro, no tenía camisa, no tenía zapatos, y era muy grande, también de un peso muy considerable. Era un hombre enorme, creo como de 1.95, se encontraba sentado encima de una piedra, y tan pronto lo vi, él me clavó la mirada, una mirada que... No te podré decir si amenazante, pero sí bastante intimidante. A mí me dio miedo. Tenía una forma de mirar, como muy pocas personas. Yo seguí con mi camino.

25:22 Le di la vuelta al almacén y no pude dejar de pensar en aquel hombre. Por su estado, era fácil de pensar que era una persona de la calle. Pero todo su cuerpo hacía que esto fuera difícil. Porque como te digo, tenía un enorme peso. Se notaba que comía mucho. Yo decidí ya no pensar en eso. Simplemente me metí en el almacén. Cerré muy bien la puerta con todos los seguros. Puse algo de música. sintonice la radio y empecé a comer como te expliqué eran temporadas de fiesta mi familia hacía comida en exceso así que siempre sobraba por eso de las 2 de la mañana cuando me encontraba en una sección que podríamos decir era el comedor escucho unos ruidos que provenían del lado unos ruidos como de un puerco Yo me asomé por una ventana que teníamos en un segundo piso. Se podía ver directo hacia abajo.

26:24 Pude ver un puerco Alex de dimensiones muy colosales. Era enorme. A pesar de que estaba todo totalmente oscuro, empecé a buscar a aquel hombre que había visto hace apenas algunas horas. Tal vez le pertenecía a él, pero por más que busqué no pude verlo. Solamente veía aquel animal, caminando de un lado hacia el otro. haciendo esos sonidos de un puerco. Como me había sobrado comida, la agarré y se la aventé. Este inmediatamente miró hacia arriba, y después se agachó y empezó a comer. Era comida que ya no ocupaba, y si le servían a un animalito, pues mejor. Terminé aquel turno y me fui a mi casa. Al día siguiente, cuando iba para aquel almacén, me volví a encontrar con aquel cochinero, En esta ocasión no estaba el puerco. Estaba aquel hombre. Sucio. Como si se hubiera revolcado en este.

27:26 Tenía un olor nada grato. Pero obviamente como no lo conocía. Y la verdad no me importaba. Solamente apreté el paso. Para no asquearme con el olor. Entré de nuevo al almacén. Me despedí de mi compañero. Y prácticamente sucedió lo mismo. A las dos de la mañana... Empecé a escuchar el ruido de aquel cerdo que venía de al lado. Yo me asomé de nuevo por la ventana y laventé los desperdicios. Toda la comida que me había sobrado. El cerdo esta vez como si ya se lo esperara, corrió y comió. Esto se repitió a la noche siguiente. Lo mismo, fui y le aventé comida a aquel animal. El caso es que por caer en un día festivo, creo que era el 25 de diciembre que me tocó trabajar. La empresa nos pidió que no lleváramos comida, que la empresa nos iba a invitar la cena. El supervisor llegó, me llevó la cena.

28:26 No era una cena muy abundante, así que me terminé comiendo todo. Esta vez no me sobró nada. Una vez que el supervisor se fue, me quedé completamente solo en el almacén. Por eso de las 2 de la mañana, empecé a escuchar los ruidos de aquel puerco. parecía ser que lo traían cada madrugada como no tenía nada que aventarle pues simplemente me quedé sentado ahí en el escritorio pasaron las 2.20 las 2.30 y en eso me tocaron la puerta pensé que era una persona pues la forma en que tocaba la puerta no me permitía pensar nada más abrí una pequeña escotilla que tenía la puerta para poder mirar hacia afuera pero no podía ver nada solamente oscuridad no había nadie parado ahí o a lo mejor se estaba ocultando lo cual me hizo tener una mala espina desde el inicio cerré la escotilla y de nueva cuenta me tocaron la puerta yo otra vez abrí la escotilla y pregunté quién era en ese momento escuché una voz Aquí abajo. Yo bajé la mirada y pude ver al cerdo, Alex. Al cerdo que estaba ahí. Este me estaba mirando con esos ojos humanos.

29:44 Rápidamente cerré la escotilla y escuché una voz que provenía de él, la cual me dijo. No tienes más comida. Tengo hambre. En ese momento me fui. Me fui al segundo piso, lo más retirado que se pudiera de aquel extraño animal. Ahí me dieron las siete de la mañana. Llegó mi compañero. Salí de aquel almacén, con miedo todavía, a pesar de que tenía de mi lado ahora la luz del sol. Simplemente iba aterrado. Cuando pasé nuevamente por aquel cochinero, porque tenía que pasar enfrente de éste, Pasé lo más retirado posible y pude ver a aquel hombre, sentado ahí, igual, como siempre lo había visto, sucio, embarrado de lodo, sin camisa, solamente con un pequeño short, el cual se me quedó mirando, con esa mirada intimidante que tenía, antes de que pudiera alejarme me dijo... Ayer fui y no me diste comida. Esa noche fue la última que trabajé ahí. Renuncié ese mismo día. No pude más con eso y hasta el día de hoy no he vuelto ni cerca de aquella colonia.

31:03 Gracias por ver el video. Hola, buenas noches Alejandro. Mi nombre es Leonardo Vicencio. Quiero compartirte una experiencia que me sucedió cuando era guardia de seguridad. En este trabajo, Tenía un compañero de nombre Julián. Julián y yo teníamos un trato, una especie de rutina que nos ayudaba a mantener las energías y a desempeñarnos con normalidad en todo el trabajo nocturno. Éramos guardias durante la noche, enteramente veladores. Quien haya trabajado en el turno de noche, sabrá que es un turno muy pesado, sobre todo cuando todo está calmado y cuando tienes que combatir el sueño.

32:11 Teníamos cierta facilidad de descansar mientras que uno dormía, el otro trabajaba y después nos turnábamos. Esa era nuestra rutina. Teníamos dos oficinas. Una oficina estaba destinada plenamente a monitores y la otra Muy diferente, era solamente el almacén, donde guardábamos los uniformes, los radios y uno que otro utensilio que ocupábamos. ya sea un cinturón especial, las tonfas como les dicen, los retráctil, los gorros, chaquetas para el frío, etc.

32:51 En esta especie de almacén, al que le iba a tocar el turno de dormir, iba, se sentaba en una silla muy cómoda, se reclinaba y se dormía aproximadamente durante algunas dos horas y media. Yo era el primero, después me levantaba y le tocaba a Julián. El caso es que mientras estaba dormido, yo no lo hacía completamente. Siempre estaba como que dormitando. Las personas que tengan el sueño muy ligero me entenderán. A pesar de estar dormido, no soñaba. Sentía y oía todo lo que sucedía a mi alrededor. Entre sueños, escuchaba cómo pasaba mi compañero. Ese ruido característico de sus zapatos... Siempre iba jugando con sus llaves, dándoles vueltas.

33:42 Pasaba de una manera lenta y después seguía con su camino, custodiando todo el edificio. Eran oficinas administrativas. El caso es que una noche escuché un ruido diferente mientras me encontraba descansando. Entre sueños empecé a escuchar el ruido de unas sandalias, como cuando uno camina con chanclas en esos pisos de oficina. Ese sonido es muy característico y con mucho eco cada vez que suena la sandalia. Se me hizo raro. En ese momento abrí mis ojos. y escuché el sonido de las sandalias alejándose. Yo pensé que a lo mejor lo había soñado, pues había escuchado el ruido de las sandalias acercándose al almacén y deteniéndose enfrente de éste. Yo aún me encontraba algo dormido, Así que no me desperté. Después escuché como este ruido de las sandalias. Seguía y seguía caminando.

34:46 Hasta finalmente irse. Y fue en ese momento que me desperté. Se me hizo muy raro. Pero como les digo. Pensé que lo había soñado. A la noche siguiente esto se repitió. De nuevo entre sueños. Dormitando. Escuché el ruido de las sandalias. Acercándose. al almacén donde me encontraba se detuvieron ahí y luego prosiguieron cuando me iba levantando escuché como se iban alejando igual a la otra noche me levanté, abrí la puerta salí con la linterna iluminando de un pasillo a otro pero no encontré nada todo estaba oscuro nadie me había pasado me metí de nuevo al almacén preguntándome¿ Qué había sido ese extraño ruido? Apagué la luz. Todo estaba oscuro ahí adentro. Y en ese momento escucho a mi compañero.

35:44 Escucho sus pasos, provenientes del pasillo, como se van acercando, pasan enfrente de la puerta y se retiran. Iba jugando con las llaves. Igual que como lo hacía las otras noches. Revisé mi celular. Y ese era el preciso momento en donde uno daba el rondín, cada hora, cada hora. Entonces, los ruidos que había escuchado hace apenas unos minutos, no eran de él, pero venían de una dirección completamente diferente. Esto me dejó muchas dudas. Cuando nos íbamos cambiando, yo le pregunté a él,« Oye, disculpa, tú has venido a trabajar en sandalias». Pensé tal vez que él, para sentirse más cómodo, andaba así, y no me lo había querido decir.

36:38 Pero solamente se echó una carcajada y me dijo,« Claro que no, yo a sandalias solamente a la alberca.¿ Por qué la pregunta?». Que solamente eran por cosas que había escuchado Pero seguramente lo había soñado Pasó la siguiente noche Y cuando me fui a recostrar el almacén Iba decidido Tan pronto escucharía el ruido de aquellas sandalias Me despertaría Para ver qué era lo que lo ocasionaba De nuevo estaba dormitando Cuando en eso empiezo a escucharlo como se iba acercando poco a poco hasta el almacén, y como se detuvo en este, como siempre lo hacía, como pude me desperté, empecé a abrir los ojos, me los tallé, e inmediatamente volteé hacia la puerta, Esta puerta tiene una ventana, cuadrada.

37:33 Todo se ve hacia afuera, pero tienes que acercarte mucho para poder ver hacia adentro. Es como una ventana de seguridad. Yo pude ver claramente lo que había afuera, y lo que vi me dejó muy perturbado. Vi que había una calavera, una especie de esqueleto, que se posaba por fuera de la ventana. ponía sus manos sus esqueléticas manos juntas y acercaba todo su cráneo hacia la ventana para poder verme para poder observarme yo lo recuerdo muy bien y no fue una pesadilla sostuvimos miradas tal vez por algunos cinco segundos Yo me quedé sumamente petrificado en ese momento, aquel esqueleto solamente se me quedaba viendo con aquellas cuencas vacías y sus dientes reluciendo. Inmediatamente tiré un grito. Estaba aterrado, ya que el esqueleto inmediatamente se retiró de la ventana y se fue entre la oscuridad. Mi compañero llegó, tratando de calmarme y de pedirme alguna explicación.¿ Qué era lo que había visto?¿ Una pesadilla o había sido algo más?

38:52 A pesar de que yo le expliqué lo que había visto, este no me creyó. Me dijo que lo más probable era que hubiera tenido una pesadilla o algún terror nocturno que me relajara, que era imposible que un esqueleto estuviera rondando por el edificio. Yo sabía lo que había visto, y a pesar de lo que me dijo, sabía que era real. Después de aquella noche no volví a dormirme, jamás en todo el tiempo mientras estuve trabajando ahí. Mi compañero dice que jamás vio nada, pero creo que es más bien porque él tiene el sueño demasiado pesado. Desde aquel momento, para serte sincero, le he tenido un cierto temor a la noche y a dormirme, pues creo que es la parte de nuestro día a día en la que más estamos expuestos, en la que no nos damos cuenta de nada, y creo que por eso mismo... Estos espectros, estos fantasmas, nos observan muy de cerca. Esa fue mi historia.

39:58 Gracias por compartirla. Hola, saludos a todos. Mi nombre es Pablo Salamanca. Quiero contarles una experiencia que me sucedió en un hospital. Yo soy guardia de seguridad. Esta experiencia comienza con una triste noticia, con un acontecimiento que movió muchos corazones y todos sentimos una profunda tristeza. Había un doctor.

40:45 Este médico era muy cariñoso con todos. independientemente de tu oficio. Era amistoso con sus pacientes, con sus asistentes, con las enfermeras, con los intendentes, con los guardias, con todos en general. Hay algunos médicos que no. Hay algunos médicos que ni siquiera te dirigen la palabra. Hay médicos arrogantes, como lo es en todas las empresas o en todos los comercios. Sucede lo mismo en el hospital. Este médico tenía un hijo y se encontraba casado. Pero tristemente su hijo había enfermado y a pesar de que estaban en un nivel socioeconómico alto, no pudieron salvarlo. El niño tristemente falleció a la edad apenas de 9 años. Cuando todos supimos esto, le dimos el pésame profundo al doctor, el cual por unos días dejó de ir al hospital. Era entendible, estaba en duelo, no podía atender a sus pacientes. Después de aproximadamente algunas dos semanas y media, quizá tres, volvió al hospital. Todos lo saludamos y empezamos a tratarlo de manera extraordinaria. Queríamos que se sintiera bien, todos en general. Era un médico muy querido. El caso es que él no llegó solo, llegó con varias pinturas. No eran pinturas clásicas, no eran pinturas que fueran de algún artista reconocido, no. Estas tenían

42:17 un valor mucho más incondicional, un valor sentimental, que nada se podía comparar a eso. Eran las pinturas que había pintado su hijo mientras estaba con vida. Su hijo tenía una fascinación obsesiva por las pinturas, y cuando uno se ponía a verlas bien, se sorprendía. El nivel de detalle era muy grande. A ver, no pintaba como un experto, pero el niño tenía talento. Posiblemente si la vida lo hubiera dejado, hubiera sido un pintor, pero tristemente se había ido. Este niño había pintado muchos lienzos de grandes tamaños y pequeños. El doctor se los fue llevando a la oficina y fue decorando esta con aquellos lienzos de su hijo para de alguna manera honrarlo y recordarlo por siempre. El caso es el siguiente. Después de que este médico lleva todas aquellas pinturas, empieza a dejar una luz en su escritorio.

43:15 Era una luz en forma de luna. Esta luz que proyectaba No era muy fuerte, pero sí lo bastante fuerte como para formar sombras adentro de la oficina del médico. Era como una de esas luces que le pones a una persona o a un niño cuando le teme a la oscuridad. A veces cuando el médico dejaba las cortinas recorridas, podíamos verla y podíamos ver sutilmente lo que había adentro de la oficina. A ambos lados de la puerta de la oficina del médico había ventanas, unas ventanas rectangulares, como de 30 centímetros en horizontal y como 1 metro 80 de largo. Estas ventanas eran meramente de curación, tenían sus cortinas para taparse, obviamente, pero a veces al médico se lo olvidaba, y se iba, y durante la noche uno podía ver hacia adentro, pero uno solamente veía oscuridad, ahora con la luz de aquella lámpara, uno podía ver claramente lo que había, en una ocasión, cuando yo estaba pasando enfrente de la oficina, Por eso a las 2 de la mañana empecé a escuchar extraños ruidos que provenían de esta. Ruidos extraños pero reconocibles. Eran los ruidos de un niño. Este niño iba de un lado hacia otro. Se podía escuchar a través de la puerta, cómo caminaba fuertemente y cómo se reía, como si estuviera jugando, como si estuviera divirtiéndose. Ahí adentro de la oficina

44:47 se me hizo muy extraño. Pero en aquella noche, el médico había dejado las cortinas caídas completamente. Tapaban todas las ventanas, entonces uno no podía ver hacia adentro. Solamente veía la poca iluminación. Pensé que tal vez habían dejado una grabadora. El médico llevaba de vez en cuando algún monitor para ver alguna película. Tal vez lo había dejado encendido. Seguí con mi camino, hasta que a la noche siguiente, que le tocaba hacer el rondín a un compañero mío, Llegó muy asustado y me dijo, Pablo, Pablo, hay un niño en la oficina del médico, creo que vio un niño fantasma. Yo le empecé a decir, a ver, no digas tonterías, como que un niño fantasma. Y él muy asustado me decía que sí, que había visto un niño con la piel muy pálida, con ojos blancos, moviéndose adentro de la oficina. Yo no le creí. Fui hacia esta, pero no vi nada. Ni tampoco escuché nada. El médico en aquel momento había dejado las cortinas corridas, entonces se podía ver hacia adentro. Y más con la tenue luz de aquella luna que reposaba en su escritorio. Le dijimos que a lo mejor lo había malinterpretado, aquella luz que emanaba de la luna. se prestaba para dibujar algunas sombras tal vez cosas que alguno confundía con una silueta de algún niño pero mi compañero estaba muy seguro él me decía una y otra vez que él no había malinterpretado nada que él lo había

46:18 visto si supieras Alex que me tuve que comer mis palabras pues una noche cuando me tocó a mí ir a hacer el rondín y que el médico había dejado las cortinas corridas me tocó verlo Escuché los ruidos, y estos mismos ruidos de niño hicieron que me fijara por las ventanas que había a los lados de la puerta. Ahí había un niño, corriendo y jugando en la oficina del médico, pintando sus lienzos, divirtiéndose. Inmediatamente bajé. No podía hablar. Era como si me hubiera quedado mudo de un momento a otro. Estaba sorprendido. y estaba muy asustado, todos quedamos de acuerdo, en que teníamos que decirle a aquel médico, que por favor, tapara con las cortinas aquellas ventanas, siempre cada que se iba, no le íbamos a pedir que sacara las pinturas de su hijo, eso era un hecho, no teníamos el corazón frío para pedírselo, ni tampoco queríamos incomodarlo, tal vez iba a tomar como una ofensa, que le dijéramos que su hijo se estaba apareciendo en el hospital.

47:24 Tal vez iba a creer que nos estábamos burlando de él. Cuando fui a decirle que si por favor podía correr las cortinas antes de irse, él me cambió la expresión y me dijo,¿ por qué? Yo le dije solamente que había unos guardias asustadizos y que la luz de la lámpara, esa que dejaba encendida todas las noches, pues formaba algunas sombras y a veces los guardias se espantaban. El médico solamente echó una risotada, creyendo todo lo que le había dicho. Me dijo que sí, que iba a correr todas las cortinas, que no me preocupara. Yo simplemente por curiosidad le pregunté, oiga,¿ por qué deja esa luz encendida? Usted no está aquí toda la madrugada. Él solamente me respondió, a mi hijo no le gusta la oscuridad. Él siempre le ha gustado tener una luz. Usted no me lo va a creer, guardia, pero desde que falleció... He sentido una extraña vibra en la casa. He tratado de encender esta luz en su cuarto.

48:26 He tratado de superar su pérdida, no olvidarlo, pero seguirla superando. El caso es que desde que traje esta luna he dormido muy bien. No he tenido pesadillas con mi hijo y todo lo estamos sobrellevando. Siempre la dejo encendida porque siento que él habita aquí. Después de que me dijo esto, todo tenía más sentido. Pasó el tiempo y todos pasábamos por ahí. Ya no nos importaba si dejaba las cortinas corridas o no, ya que a veces se le olvidaba. Todos sabíamos en ese momento lo que habitaba dentro de la oficina del médico. No era un espíritu malo, no era algo a lo que tuviéramos que temerle, era simplemente una almita que estaba jugando, que en determinado tiempo se tenía que ir, y así lo hizo. Las apariciones dejaron de suceder al paso de los días. Una anécdota muy sorprendente que me pasó mientras trabajaba en ese hospital. Mi nombre es Yadira, quiero contarles una experiencia que me contó mi madre. Esta historia data de muchos años atrás, cuando ella era una niña. Ella dice que durante su niñez,

49:57 que fue de lo más normal posible, como para una niña de pueblo, jugar con animales, salir con sus amigos, todo esto a la edad de nueve años. Mi madre explica que, sin razón y sin que nadie se lo viera venir, empezaron a suceder cosas extrañas en el pueblo. Y por referirme a cosas extrañas, es que fueron cosas que nadie se esperaba y no eran cosas que la gente de pueblo estuviera acostumbrada a estar lidiando. En los pueblos se cuentan muchas historias, muchas leyendas, avistamientos de brujas, de nahuales. Y si bien estas historias son extrañas, lo que sucedió en aquel tiempo nadie se lo esperaba. Y es que empezaron a desaparecer niños Un terror para todos los padres Sobre todo para mi abuela que en ese momento tenía a mi madre muy pequeña 9 años como ya te dije Todo esto sucedió de manera muy paulatina muy silenciosamente pero poco a poco fue aumentando primero comenzó con la desaparición de un niño en un parque la familia de este niño vivía enfrente del parque así que no veían nada de malo en que el niño fuera a jugar al parque completamente solo por la tarde en aquellos años la inseguridad no era un tema tan presente como

51:30 ahora En aquellos años todos en el pueblo se conocían y, entre todos ellos, se cuidaban incluso a los niños. Y aquí surge la duda. Mi madre dice que nadie lo vio, simplemente el niño estaba jugando en el parque para desaparecer al otro segundo. Ningún vecino pudo captar quién se lo llevó, o si es que él mismo se había ido. Los padres, por otro lado, obviamente estaban desesperados, buscando a su hijo por todos los lugares, tanto en el pueblo como en las lejanías de éste. Y no solamente una familia se les unió, se les unieron varias. Mucha multitud hubo recorriendo las calles, pero al final de cuentas, no hallaron a nadie.

52:21 Pasaron los días y de nuevo, otro niño. No dejó motivo, no dejó rastro, simplemente desapareció esta vez en el patio de su casa. La madre dice que estaba cocinando, cosas que tenía que hacer la mujer de antes, atendiendo las labores del hogar, y mientras ella hacía todo eso, el niño se la pasaba jugando en el patio. Todo este patio estaba bardeado, una barda enorme, de dos metros y medio, esto más que nada porque tenían animales. El niño estaba ahí. Apenas tenía 5 años. No había manera de que él solo se pudiera salir. Pero aquí también ocurre algo extraño porque este niño que había desaparecido, como ya te dije, estaba rodeado de animales. Chivos, caballos y perros. Todos sabemos que los perros son sumamente territoriales. No dejan que nadie se acerque, y más los perros que están acostumbrados a cuidar el hogar, a cuidar el ganado, como era en esa ocasión ese tipo de perro. La madre se le extrañó mucho cuando salió y no vio a su hijo, y es que en ningún momento escuchó a los perros ladrar. Les ladraban incluso a los familiares. Los perros estaban bien, no estaban agitados, no estaban alborotados. Nadie se pudo haber metido, sin que

53:55 ellos se hubieran dado cuenta o sin que ellos lo hubieran atacado. Pero el niño ya no estaba. De nuevo, otra vez en el pueblo, empezaron a buscar y a buscar. Pero nada, simplemente el niño se había esfumado. Pasaron los días y la tragedia se volvió a repetir. Esta vez con una abuelita y un niño que iban caminando por las calles del pueblo, esas calles de piedra. La abuelita había llevado al nieto a comprar algo a la miscelánea. Cuando la abuelita y el nieto ya venían de regreso, les empezó a caer una lluvia torrencial ese tipo de lluvia que solamente es una pasada pero que va muy fuerte por lo tanto la abuelita jaló a su nieto se fueron a refugiar en un techo que sobresalía de una casa para no mojarse la abuelita estaba expectante para ver en qué momento la lluvia se quitaba y no se dio cuenta cuando su nieto ya no estaba con ella es decir que se lo habían llevado casi casi enfrente de sus ojos inmediatamente la abuela volteó para un lado para el otro pero ya no estaba el niño Este niño era muy pequeño, según me explica mi madre, tendría como 6 años, 7 a lo mucho, y fue en cuestión de segundos. Empezó a buscarlo con toda la energía que tenía en ese momento, empezó a gritar, a pedir ayuda.

55:28 Todos los pobladores otra vez se reunieron y empezaron a buscar al niño, pero la historia se repitió. No había nadie a los alrededores. Esto llegó a tal punto que todos los pobladores empezaron a tomar cartas en el asunto. Muchos de ellos, como mi abuela, empezaron a agarrar a sus hijos para que durmieran junto con ellos en su cama. Empezaron a tenerlos vigilados en todo momento. Muchos incluso de los campesinos no dormían y se ponían con sus armas custodiando su casa. creían que era algún tipo de hombre que se metía por los niños porque esto siguió pasando mi madre me explica que desaparecieron como siete u ocho niños y esto para un pueblo pequeño es demasiado sobre todo en aquellos años Es un llamado de atención Los policías fueron Esos policías de montada Que andaban a caballo Se la pasaban custodiando los caminos cercanos Ya sea al pueblo, a los arroyos Para ver si alguien se metía a este Pero no encontraron nada Después de semanas Que no desapareciera ni un solo niño Todos empezaron a aparecer después Sin explicación alguna Los niños solamente llegaban al pueblo caminando Eso sí, tenían marcas en su ropa y en su piel, como si hubieran estado caminando entre el monte, como si

57:00 se hubieran estado desplazando entre toda la vegetación y los árboles. Obviamente los padres fueron, los abrazaron y les preguntaron que quién se los había llevado, que dónde habían estado. Era más que evidente que alguien se había hecho cargo de ellos, porque los niños llevaban días desaparecidos, tenían que haber comido, tenían que haber bebido. No venían en condiciones deplorables, todos venían muy bien alimentados. Los niños no supieron decir, era como si la memoria se les hubiera borrado. Ellos solamente recuerdan que estaban en el patio de su casa, en el parque. o en el lugar de donde se los habían llevado y el siguiente recuerdo es estar caminando de vuelta al pueblo los padres no lo podían creer pero al final de las cosas a ellos solamente les importaba que sus hijos hubieran vuelto así que no les dieron importancia a este tipo de hechos se enfocaron en tomar a sus hijos protegerlos nuevamente y rogar a Dios que esto no volviera a repetirse Lo extraño, cuenta mi madre, es que esos niños que habían desaparecido, con el paso de los años, se convirtieron en unos médicos brujos. Los niños empezaban a curar a las personas sin necesidad de medicina, utilizando solamente hierbas, remedios que nadie conocía, combinando plantas, haciendo masajes.

58:34 Era como si tuvieran un conocimiento... que nadie tenía en ese momento en la región, en el pueblo o incluso en el país. Los niños se habían convertido en auténticos médicos de la naturaleza. Después de investigar sobre esto, en el sur de México se tiene la creencia de que los chaneques se llevan a niños desde muy pequeños para adiestrarlos en el manejo de toda la medicina con hierbas. Al menos eso es lo que se dice, y creo que después de escuchar la historia de mi abuela, creo que esta no es un tanto leyenda. Es decir, todo eso que se dice en el sur son meras leyendas de los chaneques, pero yo creo que esa leyenda tiene algo de verdad. sino cómo explicar que aquellos niños se hubieran ido por días y hubieran llegado intactos y con estos conocimientos, una historia muy interesante que quise compartirles.

59:51 Gracias por ver el video. Buenas noches a todos, mi nombre es Alondra Dulcinea, quiero contarles una experiencia paranormal que me sucedió a mí, cuando fui de visita con mis familiares, ahí a su antiguo rancho, esto me sucedió cuando yo era adolescente, tendría como unos 16 años, no pasaba de los 17, en esa época uno es rebelde, Y muchas veces quiere desobedecer a sus padres. Para mi suerte, mis primas que también estaban en el rancho, tenían más o menos la misma edad que yo. Así que inmediatamente cuando llegué, nos llevamos bien. Yo llevaba una cajetilla de cigarros. Obviamente, la mantenía muy bien escondida, pues mis padres no me permitían fumar. Todo esto lo hacía escondidas. Mis primas inmediatamente cuando me vieron... Me dijeron que podían fumar, pero que tampoco sus padres las dejaban, así que empezamos a idear un plan. Para poder escabullirnos y poder hacer estas cosas, nos vino como anillo al dedo, cuando mis tíos nos mandaron...

1:01:15 a recolectar algunas cosas de la miscelánea. También nos dijeron que exploráramos el pueblo, que nos fuéramos por ahí, que me llevaran a conocerlo. Aunque claramente, lo que queríamos hacer eran cosas que no eran para nuestra edad. Mis primas me llevaron a un claro, en un monte, abajo de un árbol que quedaba enfrente de una iglesia. Me dijeron que ahí Podíamos fumar todo lo que quisiéramos No podíamos ir al pueblo Pues personas de la plaza De diferentes negocios Conocían a mis tíos Y no dudarían en decirles Que nos vieron fumando Por otro lado por ahí Casi no pasaba nadie Y aquella iglesia por lo regular Siempre se encontraba sola Me dijeron que parecía una iglesia En la cual no había actividad Empezamos a fumar, empezamos a platicar, y al pasar algunos 20-30 minutos, a mí me entró la curiosidad, y les empecé a preguntar sobre aquella iglesia, se veía muy bonita, se veía arreglada. Se veía lo suficientemente preparada para que las personas fueran a hacer sus oraciones.

1:02:30 Ellas no sabían decirme, solamente me dijeron que nadie entraba ahí. Ahí me entró la curiosidad, y les dije que me iba a acercar. A ellas les dio igual, me dijeron que sí, si yo quería, adelante. Yo era algo aventurera. Me gustaba vivir experiencias, y tan solo pensar de que nadie había entrado a esa iglesia, me hacía sentir como si yo iba a ser la primera en hacerlo. Caminé hacia aquella iglesia. y empecé a escuchar murmullos. Tan pronto me fue acercando, aquellos murmullos empezaron a elevarse. Me acerqué hasta la puerta de madera, y puse mi oído sobre esta.

1:03:12 Adentro se escuchaban oraciones, personas rezando, pidiéndole a Dios diferentes cosas, rezando credos, Padres Nuestros. etcétera diferentes oraciones inmediatamente me retiré y me fui de ahí les dije que aquella iglesia ya no estaba sola que ya se estaba usando pues había escuchado con suma claridad que estaban rezando dentro de ella ellas me respondieron entonces que corrimos con suerte Porque si un sacerdote nos hubiera visto, inmediatamente nos jala de las orejas y nos mete a la iglesia, ya que no deberíamos estar fumando por aquella zona, y mucho menos teniendo la edad que teníamos. Nos fuimos de ahí, y fue una experiencia rara si te podría decir, pero al paso de los días, volvimos. para lo mismo, eran en punto de las 4 de la tarde, a esa hora no se celebra ninguna misa, y pensamos que la iglesia se mantenía sola, tan pronto llegamos, empezamos a fumar, y yo de nuevo, con la curiosidad de acercarme, para ver si no había nadie, me fui caminando poco a poco, y cuando estaba lo suficientemente cerca, empecé a escuchar de nuevo murmullos, personas que seguían rezando adentro de esta, me recargué en la puerta de madera, con mucho cuidado sin hacer ruido, adentro se escuchaban, credos, rezos, como los de la vez pasada,

1:04:44 inmediatamente le dije a mis primas, que había gente adentro, y que estaban rezando, ellas así como yo, nos quedamos sorprendidas, A esa hora no se celebra nada. Nos fuimos inmediatamente de ahí, con el miedo tal vez de que nos hubieran visto. Por suerte para cuando llegamos a nuestra casa, no había reclamos, no había nada, así que nadie les había contado a nuestros padres que habíamos estado en aquel lugar. Pasaron los días, y un vecino del lugar le pidió un favor a mi familia. eran los únicos en esa zona que tenían caballos. Entonces, transportarse de un lugar a otro era sumamente sencillo. A pesar de que ya había autos, eran escasos en el pueblo. Lo más común era moverse a caballos. Este vecino les pidió que si de favor podían llevar una escultura de la Virgen María en arcilla hacia aquella iglesia. Nosotros la reconocimos inmediatamente, por las señas que este vecino dio, y a qué altura estaban. Yo me las quedé viendo a mis primas, con una sonrisa, y ellas captaron inmediatamente. Nos ofrecimos a llevarla a nosotras.

1:06:00 Teníamos curiosidad, saber cómo era aquella iglesia desde dentro, saber quiénes estaban ahí. Tal vez no había nadie. Tal vez íbamos a ir en un horario, donde no habían personas. También queríamos ver si de una de aquellas ventanas se podía ver nuestra ubicación, ahí abajo del árbol. Cabalgamos hasta aquella iglesia, con el pretexto también de que mis primas me iban a enseñar caminos que no conocía. ya que el camino lo conocía muy bien ya llegamos a aquella iglesia nos fuimos acercando y pudimos escuchar los murmullos de nuevo personas rezando personas lamentándose e incluso escuchamos personas llorando nos detuvimos súbitamente a centímetros de la puerta de madera pensando tal vez si era buena idea entrar tal vez estaba llevando a cabo un funeral pero decidimos hacerlo, a final de cuentas solamente íbamos a entregar una escultura, esta escultura medía lo máximo como unos 60 centímetros, y si era algo pesada, quedamos boquiabiertas, y muy aterradas, cuando abrimos la puerta de la iglesia, y vimos que no habían personas adentro, Lo que vimos, que eso sí, eran muchas, eran esculturas, de diferentes tamaños. Esculturas de 2 metros, de 1,80, de 10 centímetros, de 60 centímetros.

1:07:34 Todas imágenes de santos, de personas rezando, e incluso algunas esculturas se encontraban sentadas sobre las bancas. Tan pronto abrimos la puerta, Los murmullos, los lloros, las peticiones, los credos, los rezos, se detuvieron. Éramos tres, Alex. Las tres habíamos escuchado lo mismo, así que no podíamos negarlo. Había algo extraño que estaba sucediendo ahí adentro. Nosotras tres nos quedamos mirando entre sí. Era muy evidente que estábamos temblando del miedo. Fuimos y dejamos la Virgen en una de las bancas y nos fuimos de aquella iglesia. Para esta vez, ya nunca volver. Desde esto que me pasó, decidimos ya no ir a aquel lugar, ya no ir abajo de aquel árbol.

1:08:30 Sabíamos que a lo mejor estábamos siendo observadas. Sabíamos que estábamos muy cerca de algo inexplicable. Tal vez aquellas esculturas, al estar completamente solas, empezaban a rezar. O tal vez algo se metía dentro de esta iglesia a soltar sus penas. Pero no era algo vivo, no era algo de carne y hueso, era algo del más allá, algo que tal vez escape a nuestro entendimiento. Hola, buenas noches a todos los oyentes. Mi nombre es David Gustavo. Quiero contarles una experiencia que me sucedió a mí cuando tenía 12 años. Es una experiencia que me dejó muy perturbado y que también me dejó con una conciencia diferente a la que yo tenía antes. Me quedó más que claro que los padres son sagrados, que muchas veces a pesar de que nos enojemos con ellos, no debemos desearles el mal, pues nuestro castigo como hijos puede ser mucho peor. Esto me pasó

1:10:03 cuando era niño, en aquel tiempo era un caso perdido. No me gustaba hacerle caso a mis padres. Siempre, pero siempre, hacía lo opuesto a lo que me decían. Y en la escuela ni se diga, si no respetaba a mis padres, mucho menos a mis maestros. Yo lo recuerdo muy bien. Me salía de clases e incluso le robaba el lonche a algunos de mis compañeros. Creo que quería llamar la atención, no lo sé. El caso es que debido a todos estos comportamientos, el maestro habló con mis padres y el profesor les dijo que no iba a pasar año, que iba a quedar en el mismo. Esta era la segunda vez que me pasaba, entonces ya te imaginarás, la regañiza que me pusieron fue como pocas en mi vida, pero a mí no me importaba, yo pensaba que ellos traían algo malo en contra de mí. Vaya qué pésimas ideas tenía antes. Ahora ya de grande, me doy cuenta que solamente querían lo mejor y que sí, se preocupaban por mí.

1:11:13 Pero que tristemente la economía los hacía trabajar. Y era por eso que yo, la mayoría del tiempo, me encontraba siendo cuidado por una tía. Yo sentía que ella me quería mucho. Y sí me quería, pero mis padres también. El caso es que trabajaban por mí. Ignorando todo esto, yo pensé en darles una lección a mis padres. Quería asustarlos, quería que la pasaran mal, quería darles un buen susto de que me había perdido. Esperé hasta en la noche. Y como la ventana de mi cuarto está del lado de la calle, era muy fácil para mí simplemente saltarla y salir corriendo. Entonces ideé un plan. Me iba a salir por eso de la una de la mañana. Mi padre siempre antes de irse, por eso de las cinco y media, iba y me veía, y después se iba a trabajar. Sabía que si no me veía ahí dormido, iba a empezar el pánico, y era lo que quería, imagínate, lo que pensaba en aquel tiempo. Agarré una cobija, me esperé una hora, dos horas. hasta que me cercioré de que mis padres estaban profundamente dormidos. Me salí por la ventana y mi plan era correr hasta la casa de mi tía. Ella tenía un cuarto por afuera de la casa.

1:12:37 Era un cuarto simplemente como para visitas. Estaba hecho de madera con techo de lámina, pero tenía una cama y una tele, de esas de tubo de antes, que solamente sintonizaba como dos o tres canales y eran en blanco y negro. Ahí me podría refugiar por algunas horas sin que nadie me viera. Lo que quería era espantarlos. Salí por la ventana. Iba con mi cobija caminando por las calles en la absoluta oscuridad. No medía el peligro en ese momento. No veía a ninguna persona, así que tampoco era como que me sintiera en peligro. Pero justo al doblar una esquina para llegar finalmente a la casa de mi tía, me faltaban como unas dos cuadras. Vi a un grupo de tres niños jugando pelota en medio de la calle, sin nadie a los lados. Estos niños solamente se encontraban jugando pelota, riendo, gritando. Lo que me sorprendió es que estos niños hablaban con una voz muy alta, gritaban, pateaban con mucha fuerza, pero nadie salía. Viendo sus ocasiones que patearon el balón y rebotó en una de las paredes de la casa de una señora que era muy estricta.

1:13:53 El golpe sonó de tal manera que me sorprendió que ya no saliera. Los niños seguían jugando, hasta en el momento que me vieron. Se detuvieron inmediatamente y me preguntaron,« Oye,¿ quieres jugar con nosotros?». La iluminación de los postes de luz me permitió verlos mejor una vez que se detuvieron. Aquellos niños no eran niños. Tenían las caras como de adultos, con arrugas. Su boca tenía dientes caídos y sus ojos eran lo más parecidos a los de un gato. Inmediatamente me entró un miedo como pocos en mi vida. y les dije que no, que yo iba a seguir, que iba a la casa de mi tía, los niños empezaron a acercarse a mí, casi casi corriendo, caminando rápido mejor dicho, diciéndome David, que bueno que saliste a jugar, yo simplemente me fui, corrí de nuevo a la casa de mis padres, los niños me iban persiguiendo, y me iban tirando manotazos como para quererme agarrar, Ellos tenían más o menos mi misma edad, cada vez que senté sus palmas, sentía el calor que emanaba de ellas, no era normal, era como si estas estuvieran ardiendo, cada toque de sus dedos en mi espalda y hombros, que fueron las únicas partes que alcanzaron a agarrar. Me ardían, como si algo con mucho calor me lo pasaran por breves segundos. Llegué a mi

1:15:24 casa y en cuanto pude salté por mi ventana. La rompí e incluso me hice daño. Algo que recuerdo es que iba por la calle gritando y sorprendentemente nadie salía. En un pueblo en mucho silencio, tuvieron que haber escuchado mis gritos, pero ningún vecino salía, tampoco mis padres. Para cuando caí en mi habitación, ya no había nada persiguiéndome. Mi papá fue el primero en llegar a mi habitación y después mi madre. vieron que estaba tirado ahí con los vidrios de la ventana alrededor rápidamente me levantaron y me curaron lo más rápido posible me abrazaban y me preguntaban qué era lo que había pasado yo les dije que unos niños demoníacos me habían perseguido les tuve que contar todo lo que estaba planeando y que en el camino me los había encontrado les prometí que ya iba a cambiar y que ya no volvería a ser el mismo niño de antes esa noche dormí con ellos y cumplí mi promesa no sé si lo que viví fue un castigo divino o simplemente tuve mala suerte para encontrarme con aquellos espectros en medio de la noche yo opto por creerlo primero al final de cuentas eso me ayudó en mi vida Hola, buenas noches comunidad de la cripta embrujada.

1:17:13 Quiero compartir la experiencia que me sucedió a mí y a mi hermana. En aquel tiempo yo tendría aproximadamente algunos 14 años. Mi hermana tendría como unos 9. Nosotros éramos unidas, más o menos. Al entrar yo en la adolescencia, quería mi propio espacio. Y a pesar de que toda la vida habíamos dormido juntas, llegó ese momento en el que nuestros padres nos separaron de habitación. Y para serte sincera, en ese tiempo, a mí me alegraba mucho. Yo quería tener mi propio espacio, más que nada para cuando llegaran mis amigos, y no compartir ya mi espacio y mis pertenencias con mi hermana.

1:17:59 Creo que es un sentimiento que todos los hermanos tenemos al compartir siempre habitación. Mi hermana, por otro lado, estaba triste. A ella le gustaba dormir conmigo y también verme cada mañana. Pero esto era algo que tenía que pasar. Al llegar las vacaciones, mis padres decidieron que íbamos a ir de visita con los abuelos. A nosotras nos fascinaba la idea. Nos gustaba mucho el rancho. Estar con los animales, esa experiencia del aire libre, era algo completamente nuevo para nosotras, ya que radicábamos en la ciudad. La casa de los abuelos si bien era grande, no tenía casi habitaciones. Las habitaciones que los abuelos habían hecho para cada uno de sus hijos, que finalmente quedaron inutilizables, pues sus hijos se habían ido y habían formado sus propias casas, sus propias familias.

1:18:53 El abuelo decidió demoler las habitaciones y ampliar la casa, tener sala y comedor mucho más grandes, así como también la cocina. Solamente había una habitación donde podíamos dormir, pero esta era muy pequeña y solamente tenían una cama. Esta cama funcionaba como litera, ya que había un colchón más abajo, el cual podías jalarlo y funcionaba como litera. Mientras que alguien dormía al ras del suelo, el otro dormía arriba, a la altura de una cama normal. Mis padres decidieron que iban a dormir en la sala, Y a nosotras nos iban a mandar este cuarto. Mi hermana menor sabía que a mí no me gustaba dormir acompañada por alguien más.

1:19:41 Entonces recuerdo que se me quedó mirando. Y me preguntó.¿ Estás bien?¿ No estás enojada? Yo le contesté por qué. Ella me respondió que era porque íbamos a dormir juntas. Que ella sabía que a mí no me gustaba. Yo le expliqué que solamente era en la ciudad. que aquí en el campo no había problema al fin y al cabo estábamos de vacaciones nadie me iba a visitar en aquel cuarto pero ella algo tímida me dijo que se iba a dormir con mis papás más que nada para no incomodarme a pesar de que yo le dije que no me incomodaba ella se terminó yendo yo me acosté sola en aquel cuarto y quedé rotundamente dormida pasaron simplemente unos minutos y creo que ese silencio ese sonido también del viento los árboles y los grillos allá en el rancho te duermen con facilidad todo lo contrario a la gran ciudad pero durante la madrugada algo me despertó era como si sintiera la presencia de algo que me estaba observando me levanté me giré Y vi que mi hermana se encontraba ahí Parada en la oscuridad Observándome de pie No podía verla con propiedad Pero por la altura y por su cabello largo Pensé que era mi hermana Yo todavía me estaba tallando los ojos No podía ver nada Así que solamente al ver su silueta Le pregunté rápidamente¿

1:21:13 Qué haces aquí?¿ No que te ibas a dormir con mis papás? Ella no me respondió Yo simplemente me di la vuelta otra vez, y le dije, si te olvido algo, búscalo, pero no enciendas la luz, quiero seguir durmiendo. Después pasaron unos breves segundos, y sentí como mi hermana se estaba metiendo en mi cama, alzando las cobijas y acostándose atrás de mí. Yo me hice para adelante para hacerle más campo, y solamente le dije, no que te ibas a dormir con mis papás. Ya ves, andas molestando otra vez aquí. E inmediatamente cuando se repegó a mi cuerpo, sentí mucho frío.

1:21:53 Era como si estuviera helada. Le pregunté que si había estado afuera, o se había bañado o que había pasado, que estaba muy helada del cuerpo. Pero nuevamente, mi hermana no me respondió. Quedé dormida al pasar algunos segundos. La dejé que se durmiera allá atrás de mí, pero al levantarme la mañana siguiente, mi hermana ya no se encontraba ahí en el colchón, yo bajé, desayuné con los abuelos, y justamente cuando la vi entrar le pregunté,¿ por qué fuiste a mi cama anoche?, no que te ibas a dormir con mis papás, mi hermana se quedó confundida y me dijo, yo no fui contigo a dormir anoche, pero como sabía lo bromista que era, y a ella le encantaba espantarme, le dije sí como no, a mí no me vas a conseguir espantar, te voy a dejar la cama de abajo lista, Por si en la mañana se te ocurre otra vez irte a acostar ahí, para que ya no te acuestes conmigo en mi cama. Luego llegas muy fría y haces que mi cuerpo tiemble cuando te acuestas.

1:22:53 Ayer estabas helada, casi casi me dolió la espalda cuando me levanté. Ella me puso una cara de confundida que yo al principio no le creí nada. Pasó ese día, llegó la noche. Yo preparé la cama de abajo, la saqué, le puse dos almohadas y le extendí una cobija. Yo me acosté en la mía, apagué las luces y me volví a quedar rotundamente dormida, pero por la madrugada me levanté. Esta vez no porque alguien me estuviera viendo o haber sentido la presencia de algo, sino por necesidades fisiológicas. Había tomado mucha agua y necesitaba expulsarla. Me levanté y me di cuenta que mi hermana se encontraba acostada. Allí en la cama que yo había puesto Ahí podía verla Solamente su pelo y cobijada Tuve que ideármelas para salir Para no tratar de despertarla Así que di un salto Y con mucho cuidado Fui caminando Hasta salir de la habitación Yo solamente iba pensando Condenada mira nomás Si no le tiendo la cama Seguramente otra vez va y se acuesta conmigo La cama es muy pequeña Ya mero me tumbaba la otra vez Bajé las escaleras y pude ver a mi madre y a mi padre ahí recostados en la sala, pero cuando bajé aún más y doblé para ir al baño, pude ver en un mueble de la sala que se encontraba mi hermana dormida ahí con ellos. En ese momento

1:24:25 se me fue el sueño, se me fueron incluso las ganas de ir al baño.¿ Quién era entonces el que estaba acostado ahí en la habitación conmigo? Empecé a sentir mucho miedo. Encendí las luces de la sala y levanté a mis padres. Yo solamente les dije que alguien estaba acostado ahí en la habitación. Mi papá fue el que subió, pero no vio a nadie. Cuando yo subí a la habitación, pude ver fácilmente que la cama de abajo se encontraba distendida, como si alguien hubiera dormido en ella. E incluso... En las almohadas estaba dibujada la cabeza de alguien, eran almohadas antiguas, es muy evidente, cuando alguien estuvo dormida en ellas. Después de aquella noche, y la siguiente noche antes de irnos de la casa de los abuelos, todos dormimos en la sala, yo ya no quise dormir arriba, y mi hermana mucho menos.

1:25:19 No sé qué fue lo que vimos. No sé si tal vez es un espíritu que ande ahí, en la casa de los abuelos. Pero creo que lo mejor fue que cuando íbamos a visitar a los abuelos, siempre dormíamos juntos. Con el tiempo, aquella habitación igual que las otras se derrumbó. Y creo que fue lo mejor que nuestro abuelo pudo haber hecho. Según él nos dice, las habitaciones de sus hijos, conforme se iban yendo, empezaban a escuchar ciertos ruidos extraños provenir de ellas, como si aún estuvieran habitadas. Mi abuela tiene la creencia de que algunas almas aprovechan la energía de los vivos sobre todo energía joven, de adolescentes, jóvenes, niños, que se quedan almacenadas en las habitaciones para de esa manera habitar en ellas. Hola Alex y hola comunidad. Mi nombre es Antonio Jones. Mi nombre es Antonio Jones. Quiero compartir la experiencia de mi padre. Mi padre actualmente ya no está con nosotros. Él vivió mucho tiempo en un pueblo, en su natal pueblo donde nació. Le ayudaba a mi abuelo,

1:26:50 a mi abuela y a sus hermanos pequeños. Desde muy pequeño, por ser el mayor, siempre le enseñaron a trabajar. Y a pesar de que no fue a la escuela, se la supo hacer muy bien en la vida. Debido que cuando tenía 20 años, él ya había comprado ganado y había comprado unas tierras. Estaba saliendo adelante. pero como no tenía todavía el suficiente dinero para contratar empleados y como las tierras que había comprado estaban algo retiradas del pueblo por lo mismo porque eran muy baratas él se tenía que ver en la necesidad de ir y atender todas sus tierras y el ganado a altas horas de la noche e incluso él me platicaba que por eso de las 2 de la mañana él iba llegando a su casa mi abuela, su madre siempre lo esperaba para darle de cenar y finalmente dormir aquella noche pasaba como cualquier otra él iba de vuelta a su casa y siempre optaba por el mismo camino Él no se iba por los caminos de terracería que las personas del pueblo habían hecho, ni tampoco por la carretera principal que el gobierno recientemente había pavimentado.

1:28:10 Él prefería cien veces más irse por las vías del tren. Él decía que era más rápido, más relajante, que era como un atajo que pocos conocían y que algunos tenían miedo. Mi padre había pasado por estas vías del tren incontables veces. Desde que era niño, su abuelo se las había enseñado. Aquel camino, pocos atrevían a pasar por ahí. Debido a que mi padre había transitado por estas vías desde muy joven, Jamás le estuvo miedo. Siempre pasaba por eso de la una de la mañana a doce de la noche y nada malo le ocurría. Tan solo veía lechuzas, veía animales nocturnos, pero nada de qué espantarse. Pero le tomó por sorpresa cuando vio que ahí delante de él donde iba caminando se figuraba una silueta. Una persona iba caminando delante de él y no era un hombre, era una mujer. Mi padre dice que era la una de la mañana y casi nadie transitaba por aquellas vías. Siempre él era el único.

1:29:19 Lo tomó por sorpresa pero siguió caminando. conforme se iba acercando vio que aquella mujer tenía un vestido floreado y que traía un cabello muy largo largo largo que superaba su cintura era un pelo rizado muy bonito mi padre dice que no podía ver su cara porque le estaba dando la espalda aquella mujer iba caminando delante de él había comenzado con aquel camino seguramente antes que él se hubiera metido en esta situación mi padre tenía dos opciones caminar más rápido y sobrepasarla para que la chica no se intimidara u otra por otro lado es caminar más lento dejar que aquella chica tome su distancia y simplemente dejarla tranquila Debido a que la muchacha todavía se encontraba algo retirada, mi padre optó por ir caminando más despacio y más despacio para que aquella chica simplemente se fuera.¿ Quién sabe para dónde iría? Mientras que mi padre caminaba más lento, Notó que aquella chica también lo hacía, como que manteniendo la distancia. Mi padre se estaba desesperando, pero no quería espantarla, no quería que las cosas se malentendieran, pues si comenzaba a caminar rápido y aquella chica se daba cuenta de esto, tal vez ella pensaría que la estaban persiguiendo. Además, tampoco quería dejarla a su suerte, no

1:30:51 quería simplemente rebasarla e irse. Tenía miedo de que algo le fuera a pasar, estando sola en la madrugada, caminando por las vías del tren, en medio del monte y de los árboles. Justamente en ese momento mi padre escucha, es más primero siente como vibran las vías y escucha el sonido del tren aproximándose en todos los años que él había estado ahí. jamás le había tocado que un tren pasara a esa hora, jamás se lo había encontrado, en años anteriores solamente lo había visto durante el día, pero jamás le había tocado que pasara durante la noche, mientras que el tren se iba aproximando y aquella luz cada vez agarraba más potencia, indicando que la locomotora venía a toda velocidad, acercándose fuertemente, mi padre se bajó de las vías, se orilló, Pero le llamó profundamente la atención que la mujer no lo hiciera. Mi padre se empezó a poner nervioso, pues la locomotora no se detenía, venía con todo y la mujer seguía caminando en medio de las vías, como si no lo viera o como si no le importara. mi padre empezó a gritar señorita, señorita bájese de las vías, bájese pero fue inútil el tren pasó y simplemente la traspasó mi padre quedó boquiabierto no

1:32:27 vio que el cuerpo saliera volando no vio que el cuerpo quedara abajo simplemente atravesó el cuerpo como si no tuviera materia como si fuera aire la locomotora siguió El tren era corto, tal vez de algunos cinco vagones. Tardó en pasar, pero se acabó pronto. Buscó por todos lados. No había indicios ni restos de aquella chica. En ese momento mi padre estaba muy confundido y sumamente espantado. de lo que había visto él siguió caminando tratando de pensar en una respuesta lógica a lo que había sucedido pero más pronto que tarde empezó a sentir que alguien venía atrás de él cuando volteó vio que era la misma chica con el mismo vestido floreado con aquella larga cabellera la cual ahora estaba caminando atrás de él como a unos 6 metros de distancia, justamente a la misma altura donde el tren supuestamente la había impactado. La mujer tenía una cara horrible, miraba de frente, su boca era extendida, excesivamente alargada.

1:33:48 Y sus ojos se encontraban hundidos, hundidos entre las cuencas, con una cara pálida, que observaba a mi padre. En ese momento, él emprendió la huida. Corrió y corrió, y debido a la grava, en algunos momentos se tropezaba y se caía, pero él seguía corriendo y corriendo, hasta que finalmente llegó a la casa de sus padres. Mi abuela tuvo que curarlo de espanto. lo barrió rezó mi padre estaba temblando y también estaba hiperventilando trataron de controlarlo y él está más que seguro que si le hubiera pasado esto cuando él fuera mayor se hubiera tenido algunos 35 años más 40 no lo hubiera contado el dolor en su corazón era mucho y le ayudó bastante a que era joven para sobrellevar aquel espanto, pues muchas personas han fallecido por un simple susto. Después de haber vivido aquello, jamás volvió a caminar por las vías del tren durante la noche.

1:35:03 Gracias por ver el video! Hola a toda la comunidad, mi nombre es Carlos Sánchez, quiero platicarte una historia, esta historia me la contó un tío mío, este tío ya es grande, tiene aproximadamente algunos 70 años, tiene muchas experiencias para contar, experiencias cortas e inexplicables que le han pasado en su rancho, pero entre todas estas hay una historia que se contó, Allí en su rancho, que se dice es verdad, y que incluso en aquel tiempo había una granja que lo probaba antes de ser demolida por el tiempo. Mi tío cuenta lo siguiente, que en aquella granja habitaba un anciano. Este anciano, que no se tiene bien los datos de cuánta edad tenía, pero se dice que ya era de edad avanzada. vivía completamente solo su esposa había fallecido sus hijos se habían ido vivía a las afueras del pueblo Y era muy querido por todas las personas que vivían cercanas a él. Este anciano era algo terco y muy cuidadoso con sus animales.

1:36:29 A él no le gustaba contratar veladores, a él no le gustaba contratar trabajadores para atender a sus animales. A él le gustaba hacerlo personalmente. cuidara a sus puercos a sus caballos a sus borregos e incluso durante la noche tenía unos cuatro perros muy bien entrenados y de raza que cuidaban durante toda la noche todo el ganado El anciano a pesar de ser solitario, era feliz, le gustaba esa vida tranquila, esa vida solamente con sus animales a los cuales él quería bastante. Pero una mañana, sin mero aviso llegó algo, el anciano al salir de su casa, con un café en la mano. Cuando el sol apenas estaba saliendo, nota que hay algo de más en su granja.

1:37:20 Entre todos los animales resplandece un caballo de pelaje negro. Era un caballo muy grande. Tan solo de vista el granjero puede ver que es un caballo de raza. Se acerca con cuidado pues, puede que el caballo sea bronco, pero para su sorpresa no. El caballo se acerca al granjero y se deja que lo acaricie. El granjero mira para un lado, mira para el otro y le pregunta al caballo,¿ De dónde te saliste?¿ Quién te trajo? Estás muy bonito. Empezó a apapacharlo, empezó a sobarlo e inmediatamente el caballo dejó que se subiera, algo fantástico. El granjero se enamoró completamente del caballo. Jamás había tenido un animal de esas dimensiones. Él tenía caballo, sí, pero nada como aquel ejemplar. Inmediatamente le dio de comer. Fue por alimento especial para él. Lo mimaba y lo acariciaba cada que podía.

1:38:22 Empezó a preguntar en el pueblo si a alguien no se le había escapado un caballo. Con esas dimensiones y con ese tono de color. Pero nadie le dijo nada. Parecía que aquel caballo había llegado de la nada El granjero pensó que tal vez se le había salido algún camionero Que estaba transportando caballos para alguna competencia Porque estaba tan bonito el ejemplar Que parecía que estaba hecho para competencias de belleza Los pura sangre Él pensó que era su día de suerte Agarró al caballo como suyo Y el caballo le correspondía Le hacía caso Y le encantaba estar al lado de su dueño Las cosas se empezaron a poner un poco turbias cuando el granjero empezó a acercarse a otros animales de la granja. El caballo se ponía celoso, pero no celoso de una manera sana o de una manera como un animal normal lo haría. Era peligroso.

1:39:18 El anciano podía darles de comer a los animales, sí, pero inmediatamente cuando empezaba a acariciarlos, cuando empezaba a mimarlos también, pues, obviamente eran sus animales. Los había criado, muchos habían nacido ahí, el caballo inmediatamente se iba sobre ellos, los pisoteaba, los pateaba, incluso a los demás caballos. Los otros caballos eran más pequeños, por lo que una patada de aquel ejemplar los mandaba al piso e incluso les quitaba la vida. Hubo estos percances muchas veces. Aquel caballo se cobró la vida de gallinas, pollos, caballos, borregos, cualquier animal que el granjero se dignara acariciar. Este pensó que solamente necesitaba un mejor entrenamiento y se puso manos a la obra con ello. El caballo perseguía a donde quiera aquel granjero. Si el granjero estaba en el área de cocina, el caballo iba y se ponía abajo de la ventana. Si el granjero iba y se acostaba para dormir, El caballo iba y se ponía en la ventana de su cuarto y se recostaba. Quería estar siempre, pero siempre cerca de él. Las cosas aumentaron de tono cuando una puerca que tenía en la granja dio a luz. Ya se encontraba embarazada. Nacieron los cerditos. Y nacieron varios. El granjero se encontraba muy feliz. A él le gustaba que nacieran sus animales dentro de la granja, pero el caballo se dio cuenta de esto y por la noche pateó

1:40:52 la puerta del cochinero, entró y se cobró la vida de los cerditos al igual que de la madre. El granjero cuando se dio cuenta del alboroto, corrió y trató de salvar a sus animales, pero ya era demasiado tarde. En ese momento se hartó, agarró al caballo y lo amarró fuertemente al establo para que este no se pudiera salir. Pensó que esto ya había cruzado un límite. Tenía que saber cómo componer aquel caballo. Toda la noche no pudo dormir. Le estaba dando vueltas al asunto. Pero todo empeoró un día, cuando la familia de aquel granjero llegó de visita. Había dos nietos, uno de cinco años y otro recién nacido.

1:41:36 El caballo estaba muy furioso, no toleraba ver a la familia, no toleraba ver que abrazaran al granjero, mucho menos a los nietos. Estaba enojado, despotricado, lanzaba patadas al aire y también al establo. El granjero iba y le hablaba para que se calmara, pues tenía tanta fuerza que movía. El palo de la madera donde había sido amarrado tenía miedo de que se fuera a soltar. El granjero y sus hijos se encontraban en el patio sentados, tomando café y hablando, mientras que los nietos se encontraban jugando con los animales, con los pollitos, con las gallinas, que eran animales mansos, y se dejaban acariciar. En ese momento y sin previo aviso, el caballo consiguió liberarse y fue contra uno de los nietos.

1:42:30 esto fue lamentable el nieto cayó sin vida y el caballo relinchaba como si estuviera gustoso de lo que había hecho el anciano entró en cólera vio a su hijo llorar a su nuera también gritar de desesperación por lo que estaba pasando su nieto ya no existía el granjero sin pensarlo entró a la casa agarró su escopeta y la detonó en contra del caballo La detonación fue tal que el caballo cayó, pero segundos después se levantó. El granjero estaba seguro que le había dado. Era certero en su pulso. Y las marcas del caballo allí estaban, las heridas.

1:43:12 El caballo simplemente se les quedó viendo a todos con unos ojos blancos y después se fue del lugar corriendo. La familia del granjero abandonó la casa. También él, pero al paso de los días volvió. No sabía qué era lo que había pasado, pero sabía que tenía que proteger a todos los animales y al final de cuentas, esta era su granja. Dos vecinos lo acompañaron. Su historia ya era sabida en todo el pueblo. Decían que aquel caballo no era un animal normal, sino algo que se le había parecido y que estaba intentando hacer un lazo con el granjero, tal vez para llevárselo. A pesar de que sus dos vecinos se durmieron con él aquella noche, no querían dejarlo solo. Por la madrugada se escucharon gritos, se escucharon relinchidos, todos provenientes del cuarto del granjero. Los dos vecinos se levantaron pues estaban durmiendo en la sala que quedaba a unos metros de distancia. El caballo estaba saliendo de la casa mientras arrastraba con una cuerda a aquel granjero.

1:44:20 Los vecinos salieron y veían como el granjero pedía ayuda mientras era arrastrado y el caballo iba despotricado, corriendo, internándose en el monte. a pesar de que los vecinos lo corretearon incluso con ayuda de los caballos que el granjero tenía ahí no pudieron alcanzarlo llegó ese momento en el que los gritos del granjero ya no se escuchaban después de esto se tuvieron que vender los animales y la granja pasó a nombre de uno de los hijos el cual simplemente no quiso saber nada de la propiedad con el tiempo la granja se fue cayendo y cayendo y mi tío dice que pudo verla Él era muy chico cuando pasó esto, pero todos en el pueblo, los más ancianos, decían que era verdad, que todos habían sido testigos de lo que estaba sucediendo en aquella granja, y de que nadie, absolutamente nadie, quería meterse por aquella cercanía, pues algunos decían que por la noche... Se seguían escuchando los relinchidos de aquel caballo y los gritos desesperados del granjero, que aún sigue siendo arrastrado. Actualmente ya no existe aquella granja, simplemente los terrenos se vendieron, se demolieron, pero esta historia permanece como leyenda, la leyenda de un caballo demoníaco. Me llamo Artemio,

1:46:09 tengo 74 años y he sido ganadero toda mi vida. Nací y crecí en un ranchito a las afueras de Moctezuma, allá en el Monte Bravo de Sonora, donde el sol raja la tierra y los coyotes aúllan como si cantaran con los muertos. Desde que tengo uso de razón, me levanto todos los días a las cuatro y media de la mañana, El cuerpo se acostumbra y uno se siente extraño si no escucha el chillido de las gallinas o el balido de los borregos cuando el alba apenas bosteza. Esa mañana, una de tantas en agosto, me levanté como siempre.

1:46:54 Me puse los guaraches, mi sombrero viejo, tomé el bastón que uso desde que me fregué la rodilla en un accidente con una vaca brava y salí al corral con una taza de café bien potente humeando todavía en la mano. El aire estaba más denso que de costumbre. No soplaba ni tantito viento, y los animales andaban muy inquietos. Las vacas no mugían como siempre, más bien respiraban agitadas, como si algo las estuviera espantando. Me acercé al gallinero, y hasta las gallinas estaban calladas con las plumas erizadas. Fue entonces que lo vi, ahí, entre los matorrales, a unos metros del corral. Estaba lo que parecía ser una cabra, pero había algo mal, algo que no cuadraba. Una serpiente enorme, oscura como la noche más cerrada, la tenía envuelta. No era una de esas serpientes pequeñas que uno puede acabar con ellas fácilmente con un asadón. No, aquella era una condenada culebra que casi medía tres metros. Gruesa como un brazo, con una piel tan oscura que brillaba como si fuera de obsidiana. Mi primer pensamiento fue que esa cabra era mía.

1:48:26 Me acerqué para espantar a la víbora, con el bastón alzado como garrote. Pero en cuanto conté bien a mis animales, me di cuenta que todos estaban ahí, asustados, sí, pero ninguno faltaba. Esa cabra no era mía. Podía haberme regresado a la casa y dejar que la naturaleza siguiera su curso, pero no sé qué me picó. Tal vez fue por la compasión o simplemente las ganas de no dejar que un bicho tan maligno hiciera lo que quisiera en mis tierras. Así que empecé a pegarle, con fuerza. Le daba en la espalda, en la cabeza, y esa condenada serpiente, apenas si se movía, seguía apretando a la cabra, como si mis golpes fueran zumbidos de mosco. Me entró una desesperación muy fea a Alex. Entonces, sin pensarlo mucho, me quité el sombrero y empecé a rezar. Me sabía unas oraciones viejas que mi madre me enseñó para espantar cosas malas.

1:49:32 Rezaba en voz alta, con fuerza, como si fuera a gritos. Y fue en ese momento que pasó algo que no me explico. La serpiente empezó a revolcarse, como si le estuvieran quemando la piel. Se retorcía, hacía un sonido como un chillido grave y profundo. Poco a poco fue soltando a la cabra. La dejó tirada en el suelo, jadeando. Y luego se fue arrastrando hacia el monte, sacudiéndose, como si mis rezos le dolieran. Yo estaba helado, pero no estaba preparado para lo que vendría después. La cabra, que hasta ese momento estaba medio difunta, se levantó como si nada, me miró fijamente y con una voz ronca y profunda.

1:50:27 como de un hombre viejo con tos, me dijo, gracias por la ayuda, me quedé parado como piedra, no supe si gritar o salir corriendo, pero no hice ni una cosa ni otra, solo me quedé ahí, viendo como aquella cabra se echaba a correr hacia el monte. Y entonces la vi, a ella, donde se había metido la serpiente, justo en la entrada del monte. Ahí estaba ahora una mujer, flaca, alta, con un vestido negro que parecía hecho de una sombra. Su cara era pálida. Sin expresión, pero sus ojos, sus ojos estaban llenos de un odio que nunca había visto en ningún ser humano alguno. Nos miramos por unos segundos, sentí como se me helaba la sangre. Empecé a rezar de nuevo, más fuerte todavía. Ella frunció el ceño, como si le molestara el sonido, como si cada palabra le quemara por dentro. Dio media vuelta y se metió al monte, desapareciendo entre las ramas, como si se deshiciera en humo.

1:51:45 Esa fue la última vez que la vi. Al día siguiente, noté algo raro. Las vacas que andaban enfermas, con la panza inflada y sin ganas de comer, amanecieron bien. Los borregos, que habían estado flacos por semanas, estaban gorditos. Las gallinas pusieron más huevos que nunca. La tierra de mi parcela, que había estado seca y dura, ahora estaba suave, como si la hubiera regado una lluvia bendita. Todo me empezó a ir mejor, como nunca si te puedo decir, como si de pronto todo se hubiera acomodado. Desde entonces creo, con todo mi corazón, que esa cabra que salvé era un Nahual, y que me recompensó por ayudarla. Pero también creo que la serpiente no era un simple animal, era otro Nahual, y ese, ese sí me guardó rencor. Aunque nunca regresó, sé que sigue allá en el monte, mirándome con los mismos ojos que aquella mujer vestida de negro.

1:52:57 No sé por qué no volvió, pero tal vez fue por los rezos, o tal vez porque el otro Nahual me protege. Yo solo sé que esa mañana, antes del amanecer, fui testigo de una pelea entre dos nahuales, y no fue con garras ni dientes, fue con poder, con algo más viejo que la tierra misma. Algo que todavía ronda por aquí, entre la oscuridad de los cerros y el canto lejano de los coyotes. Cada mañana que me levanto, sigo rezando, porque allá afuera hay cosas que no entendemos, pero que sienten, que miran, y sobre todo, que recuerdan.

1:54:01 El siguiente relato viene por parte de Claudia Berenice. Nunca me gustó hablar de esto, ni con mi familia, ni con mis amigos, ni siquiera conmigo misma. Pero hay noches en las que cierro los ojos y lo vuelvo a ver, a él, al que estaba sentado en medio del camino, y en ese momento recuerdo que lo que vimos esa noche fue real. tan real como la tierra seca del monte o el sonido del motor de la camioneta vieja que usábamos. Alex, empezaré a contarte por el principio. Tenía 22 años cuando pasó. Mi hermano Emiliano y yo trabajábamos en el negocio familiar. Repartíamos alimento para caballo, alimento para cerdos, para gallinas y otras cosas que se necesitaban en los ranchos de por acá. Vivíamos en las afueras de un pueblito de Sonora, donde las luces se apagan temprano y el monte se traga cualquier ruido después de las nueve de la noche. Esa noche en particular estábamos regresando de nuestro último encargo. Ya habíamos dejado las pacas en un rancho casi a una hora del pueblo, y veníamos de regreso por un camino de terracería, que siempre me dio mala espina. El monte a los lados se veía más cerrado de lo normal, como si se nos viniera encima.

1:55:34 Eran las once de la noche, y veníamos platicando como siempre. Emiliano bromeaba sobre cómo había tropezado con una cuerda y casi me caía al comedero. Yo le aventé una envoltura de barrita que había comido hace rato. Nos reímos. Era de esas veces que uno se siente a salvo, aunque esté rodeado de oscuridad. Pero entonces lo vimos. Al dar la vuelta en una curva del camino, una de esas estrechas donde no hay espacio para rodear ni a un perro echado, ahí estaba, sentado justo en medio del camino de tierra, un hombre. Al principio pensé que estaba herido o tal vez borracho. Estaba completamente desnudo y tenía la piel No sé cómo explicarlo. Roja, como si éste se hubiera quemado, pero no con fuego, sino como si ese fuera su color natural. Un rojo oscuro, reseco, parecía que tenía costras por todo el cuerpo. Estaba sentado, con la espalda hacia nosotros, completamente inmóvil. Mi hermano frenó de golpe y dijo medio confundido,¿ y este cabrón? Tocó el claxon varias veces pero nada, el tipo no se movía ni siquiera un poco, ha de estar pedísimo, le dije aunque

1:57:04 por dentro algo no me cuadraba. Emiliano, ya con la mano en la manija de la puerta, me dijo que se bajaría. Yo le advertí que no lo hiciera, con el corazón empezando a latirme muy rápido. Solo voy a decirle que se mueva. No le voy a decir nada más. Al final de cuentas, me convenció y se bajó. Fue en ese momento que todo cambió. El hombre empezó a moverse. Lento. Como si lo acabaran de descongelar. Se fue alzando. Vértebra por vértebra. Se puso de pie. Y ahí fue cuando lo supimos. Eso no era un hombre. medía más de dos metros. El cuerpo era huesudo pero fuerte, con músculos tensos como cables. Tenía la espalda ancha y las piernas largas, como si fueran de chivo. Cuando se dio vuelta, vi su cara, y todavía la veo cuando cierro los ojos.

1:58:08 Era una cara grotesca, distorsionada, La piel le colgaba en algunos lados y los ojos le brillaban. Pero lo peor fueron los cuernos. Unos cuernos cortos, pero ahí estaban. Dos pequeños cuernos negros saliéndole de la frente. Mi hermano se quedó paralizado por un segundo. Luego echó a correr y se subió a la camioneta.«¡ Reversa, reversa, reversa!» Puse la camioneta en reversa y empecé a maniobrar como podía. La camioneta temblaba con cada piedra, cada bache. Pero no me importaba.

1:58:51 La criatura no nos persiguió. Solo se quedó ahí, de pie, viéndonos. Como si supiera que ya nos había marcado para siempre. Manejamos hasta la casa de mi tía, que vivía a unos 20 minutos del camino. nos bajamos temblando le pedimos que por favor llamar a nuestros padres que no podíamos regresar solos mis papás llegaron media hora después pero también venían pálidos mi papá venía manejando con la cara dura y mi mamá apenas podía hablar también lo vieron les preguntó Emiliano pero no ellos no lo habían visto Lo que pasó fue que casi a la misma hora, un ranchero y su compadre, que venían por ese mismo camino, fueron atacados.

1:59:46 El compadre llegó corriendo al pueblo, gritando que algo se había llevado a su amigo. Decía que una criatura Los había emboscado Que esta había salido del monte Y se había llevado a su compadre Como si fuera un costal La gente se organizó Salieron con rifles, linternas Perros Buscaron por toda la noche Pero no encontraron nada El ranchero finalmente apareció Pero una semana después Solo Descalzo Caminando por un arroyo seco No hablaba, no comía, no respondía. Tenía la mirada clavada en el vacío, como si hubiera visto algo que le arrancó el alma. Desde entonces se quedó así.

2:00:37 Vive con su hermana, no sale, no trabaja, solo mira por la ventana. Después de eso, el camino quedó maldito. Nadie pasa por ahí de noche. Algunos dicen que lo que vimos fue un demonio. Otros, que era el mismísimo diablo caminando por el monte. Yo no sé qué era, pero lo vi. Sentí su presencia. El calor denso. El miedo seco. El olor a carne quemada. A veces me pregunto...¿ Por qué no nos atacó a nosotros?¿ Fue casualidad?¿ Fue suerte?¿ O tal vez, tal vez ya tenía a alguien más en mente? Esa fue mi experiencia. Gracias por compartirla Alex.