RELATOS DE ACOSADORES Y ANIMALES ACTUANDO COMO HUMANOS / TERROR ABSOLUTO DE MEDIA NOCHE
0:10 hola comunidad de la cripta mi nombre es ramiro y quiero compartirles una experiencia de horror que me sucedió hace no mucho hace como unos cuatro años esta experiencia no tiene nada paranormal pero créanme que se le tiene más miedo a los vivos que a los que ya fallecieron y razón se tiene Les empezaré a contar que esto me sucedió cuando yo iba en la universidad. Como sabrán, para ir a la universidad aquà en la CDMX, se tiene que ser necesario tomar el metro. Por ejemplo, para mà que soy de una zona algo retirada, esto es de todos los dÃas, incluso actualmente que me encuentro trabajando.
0:56 Pero en aquel tiempo, yo ya tenÃa esto como algo natural. No tenÃa miedo al ir en metro. Tan solo era otra persona que lo tomaba. Pero después de que me pasó esto, durante varios años no volvà a subirme al metro. Y de hecho, si no es necesario, no lo hago actualmente. Verán, cuando yo salÃa de la universidad tomaba el metro de regreso a mi casa. Al principio me iba apretado y parado como todos. Pero conforme iban pasando las diferentes paradas, el metro se iba vaciando y es en ese momento cuando yo me sentaba, me ponÃa mis audÃfonos, ponÃa algo de música y me dormÃa profundamente. Estaba algo cansado siempre todas las tardes, me levantaba muy temprano, y es en ese lapso que ocurrÃa algo, algo de lo cual yo ni me enteraba. Por ir con los audÃfonos a todo volumen, ponÃa un despertador con una alarma algo irritante para que me despertara. para no irme de largo, pero sucedió una tarde, cuando iba sentado en uno de aquellos asientos, que me desperté antes de tiempo, me desperté simplemente me tallé los ojos, Y empecé a ver a mi alrededor. Todo parecÃa estar de lo más tranquilo, excepto por una cosa. Empecé a
2:27 ver a una mujer que me observaba ahà a la distancia. Era una chica, creo que más o menos de mi misma edad. No superaba los 25 años. Esta chica era algo extraña, y no se lo tomen a mal. TenÃa una mirada extraña como que perdida, pero a la misma vez fijada en mÃ. Me miraba con una mirada penetrante. y unos ojos profundamente vacÃos su boca estaba medio abierta ella era rubia o al menos habÃa pintado el cabello su complexión era algo grande y también se veÃa algo bastante alta ella me miraba como a unos 5 metros de distancia parecÃa que no le importaba que yo me hubiera dado cuenta cuando yo lo observé ella me sostuvo la mirada no la alejó no la volteó Yo fui el que simplemente volteé mi cabeza y empecé a ver a otros lugares, pero sentÃa su mirada pesada. Aquella tarde salà del metro y pensé que tal vez aquella ocasión solamente se habÃa tratado de alguna experiencia rara que habÃa tenido, y pensé que iba a ser la última vez que me iba a encontrar con esa persona, pero esto no ocurrió. Al dÃa siguiente, por la misma curiosidad que yo tenÃa, esta vez no me dormÃ. Simplemente cerré los ojos, pero iba despierto.
4:00 Cada tanto tiempo lo sabrÃa, y en ese momento pude verla de nuevo. Ahà se encontraba en el mismo asiento. A ver, hay que aclarar algo. No era como que yo me sentara en el mismo vagón y en el mismo asiento todos los dÃas. Cuando me refiero en el mismo asiento, es que estaba a la misma distancia. Como que ella calculaba incluso, aunque los demás asientos estuvieran desocupados, calculaba la misma distancia que siempre tomaba para estarme observando. Aquella chica simplemente me miraba, bajaba su mirada de vez en cuando para escribir algo, y otra vez me ponÃa la mirada fija sobre mÃ. Esto me daba a entender que ella no padecÃa de alguna enfermedad visual tal vez, cosa que llegué a pensar la noche anterior. Pensé que tal vez era ciega y por eso no me quitaba la mirada de encima. Además, eso también explicarÃa por qué sentÃa su mirada tan bien, a la misma vez algo dispersada, una mirada vacÃa, una mirada perdida. Pero aquella tarde, me di cuenta que esto no era asÃ. Me bajé del metro, ella continuó, y asà pasaron algunas tardes. Esto se repitió cerca de unas cuatro o cinco veces, Alex, tanto asà que decidà empezar a escabullirme. Empecé a caminar por los diferentes vagones del metro, cerciorándome de que aquella mujer no
5:31 estuviera en aquella ocasión. Pero no sé cómo lo hacÃa. Ella siempre daba conmigo. En una ocasión, me tocó ayudarle a mi padre a arreglar una tuberÃa que se habÃa roto en mi casa. Esto habÃa pasado a plenas una de la mañana. Mi madre habÃa entrado al baño y habÃa comenzado a bañarse. Por lo tanto, cuando la tuberÃa se rompió, me levanté y estuve cerca de dos horas ayudando a mi padre. Me dormà por eso de las tres de la mañana o tres y media. Asà que a la mañana siguiente tenÃa mucho sueño. Cuando terminaron las clases y me dirigà nuevamente al metro, tan pronto me senté me quedé absolutamente dormido. Cuando me desperté recordé a aquella mujer. Empecé a ver por todos lados para ver si acaso me habÃa conseguido encontrar, pero no. Yo me sentÃa sumamente aliviado. Pensé que aquella mala experiencia simplemente habÃa pasado, pero esto no era asÃ. Mi buena suerte se habÃa acabado.
6:43 Mi satisfacción de tal vez haberla perdido se esfumó casi de inmediato cuando volteé a ver el asiento de al lado. Y para quienes lo estén pensando, no, no me encontré con ella. Lo que me encontré fueron unas hojas arrancadas de un cuaderno. y también fotografÃas estas fotografÃas eran mÃas lo que me sorprendió es que aquellas fotografÃas tenÃan mucho tiempo de haberlas tomado yo reconocà inmediatamente el uniforme que traÃa la ropa que traÃa en aquel momento que me habÃan fotografiado era una ropa distinta que incluso en ese momento ya no tenÃa algunas playeras que habÃa vendido y otras que se me habÃan roto Aquella mujer llevaba observándome, cerca de algunos dos años, tres años, me empezó a recorrer un escalofrÃo. Atrás de cada fotografÃa y en algunos pedazos de papel, habÃa poesÃa, o por lo menos lo que alcancé a leer. La letra con la que habÃa escrito era muy extraña, casi legible. ParecÃa la letra de una persona, o mejor dicho, de un niño que fuera al kinder. Creo que muchos ya se darán una idea.
8:01 A veces se le entendÃa una palabra, pero la otra no. su letra era muy extraña vuelvo y recalco como la de un niño de kinder me bajé de inmediato del metro aquel hallazgo me habÃa dado una respuesta aquella mujer me habÃa descubierto y no es solamente eso sino que años más atrás cuando yo ni siquiera me daba cuenta estaba siendo observado estaba siendo vigilado y yo ni siquiera lo sabÃa esto me hizo tener mucho miedo de ir en el metro Después de eso, no volvà a usarlo. Le dije lo que me habÃa pasado a mis padres, no me lo guardé. Mis padres fueron a las autoridades, pero no pudieron hacer nada. Solamente les dije cómo lucÃa aquella chica. Pero no pudieron localizarla. Desde aquella vez, no volvà a usar el metro. Después de años, claro. Y siempre que lo uso, estoy a la expectativa de volver a encontrarme con aquella extraña chica. Hola Alex, mi nombre es Leticia Leones. Quiero contarte una experiencia muy perturbadora que
9:33 me sucedió cuando iba en la universidad. Yo me mudé de estado, dejé a toda mi familia para irme a estudiar la carrera que yo querÃa, en un estado diferente, con personas diferentes y una cultura diferente. Yo traté de encajar, Alex. Tan pronto llegué, quise hacer amigos. Rentaba un departamento yo sola, un departamento muy humilde. pero trataba de encajar, de relacionarme con amigas, con algunos amigos, para no estar sola en aquella enorme ciudad, por suerte lo conseguÃ, encontré una muy buena amiga, hasta el dÃa de hoy, continuamos hablándonos, pese a que ya no estamos en el mismo lugar, se convirtió muy en mi amiga, Y en aquel tiempo me dio una advertencia Que yo la pasé por alto Como ya te expliqué TenÃa esas ganas por encajar en los diferentes grupos Para no sentirme sola Creo que ese es un detalle mÃo Tengo siempre ese error Que tal vez quiero caerle bien a todo el mundo Y fue asà como me junté O me empecé a juntar más bien Con un grupo de chicas Que eran demasiado pesadas Eran de ese tipo de chicas que se juntan y empiezan a burlarse de los demás... Etcétera, etcétera... Tú te preguntarás por qué querÃa encajar con ellas pues... Por el simple
11:04 hecho de que... PodrÃamos decir eran las más influyentes... Y también siempre andaban en fiestas... Todos los chicos, casi la mayorÃa del grupo, se preocupaban por ellas, etc. Pero durante el corto tiempo que estuve con ellas me di cuenta de que eran unas pésimas personas. Pero a pesar de esto, yo seguà juntándome con ellas. Me arrepentirÃa toda mi vida de esto. Empecé a juntarme con ellas, Alex. Empecé a salir a diferentes sitios y solamente estuve de amistad con ellas alrededor de unos dos meses. Llegó una noche en la que me invitaron a una fiesta en una finca, que quedaba algo retirado, pero me dijeron que no habÃa ningún problema, que ellas me llevarÃan en una camioneta y que también volverÃamos por eso de las 3 de la mañana, no nos quedarÃamos allá. Aparte, una del grupo me presentarÃa a su novio, que era la única que no lo conocÃa.
12:07 Yo acepté. Me arreglé. Empecé muy emocionada la tarde. Al caer la noche nos fuimos. El camino era largo, Alex. Tal vez algunas dos horas de camino, saliendo de la ciudad. Llegamos a la fiesta. Empezamos a tomar, empezamos a bailar. No en exceso, claro. Cuando en eso entre la fiesta no toca y dos tipos. como de algunos 40 años en aquel entonces, yo por este momento tenÃa apenas 18 años, yo me encontraba con mi grupo de amigas cuando estos, pues señores se podrÃa decir asÃ, se acercaron a mà y me empezaron a hacer preguntas, como te dije yo siempre he sido amable, no tengo la naturaleza de cortar a las personas en la plática, Asà que muy sutilmente les di a entender que no estaba interesada en bailar con uno, ni que tampoco me invitaran copas, ni mucho menos irme a sentar con ellos en una mesa. Estos hombres como que se molestaron, hasta que llegó una de mis amigas finalmente y les dijo de manera grosera que se fueran, si no iba a llamar a seguridad. Aquellos hombres entendieron y se fueron finalmente. Hasta ese momento yo pensé que me habÃa conseguido unas muy buenas amigas. No tenÃa idea de lo mal que estaba. Continuó la noche. Aquella chica me presentó a su novio, el cual me empezó a
13:38 mirar con una mirada un tanto extraña. Se me acercaba mucho cuando ella no estaba presente, ni las otras. Me empezaba a coquetear Alex. Yo, como ya te dije, no querÃa tener problemas, asà que empecé a batearlo, esta vez de manera muy brusca, hasta que llegó en la mitad de la noche un momento en el que él me tomó por atrás y me forzó a darle un beso. En mi vida jamás habÃa forcejeado con nadie. Yo lo empujé, como pude. Yo no soy una persona muy alta ni tampoco muy fuerte. Creo que mido 1.58, asà que ya te darás una idea de que mucha fuerza no tengo. Aquel muchacho en aquel entonces creo que medÃa como un 80. No habÃa muchas cosas que yo pudiera hacer. Al momento de liberarme de él, simplemente me fui. Di la media vuelta y me fui. No quise armar alboroto, no quise gritarle, tampoco cachetearlo. Simplemente iba pensando que iba a pintar mi lÃnea y cada vez que iba a ir el novio de esta amiga, yo no iba a ir. Continuó la noche.
14:49 Finalmente dieron las 3 de la mañana. Nos subimos a la camioneta y nos fuimos. Esta vez para mi mala suerte, el novio de aquella chica iba conduciendo, se iba a regresar con nosotras. Justo en mitad del camino, cuando ya estábamos retirados de la finca y todavÃa faltaba camino para llegar a la ciudad, llegó un mensaje. Mi amiga o mi supuesta amiga empezó a gritarme. HabÃan tomado una fotografÃa y se veÃa como su novio y yo estábamos dándonos el beso, a pesar de que mi cara tenÃa una seña de asco o de repudio. Yo le dije múltiples veces que yo no lo habÃa besado, que él era el que me tenÃa abrazada. Justamente se ve en la fotografÃa que yo no quiero. Solamente le reclamó unas dos ocasiones a él. Y toda su furia fue contra mÃ.
15:48 Empezó a decirme que yo le habÃa coqueteado. Empezó a decirme que todo era culpa mÃa. Las otras opuestas amigas, como ya tenÃan más tiempo conociéndola a ella, decidieron ponerse de su lado. Detuvieron la camioneta y me obligaron a bajarme. Yo estaba en llanto. Les suplicaba, les decÃa por favor que no me abandonaran ahÃ. Era una carretera federal. HabÃa solamente monte a ambos lados. No habÃa ninguna pizca de humanidad, de civilización. No habÃa casas más que algunas casas grandes pero que se veÃan deshabitadas, algunos corrales de animales, pero bien lejanos. Yo le suplicaba una y otra vez que si ya no me querÃan hablar por favor entonces que me dejaran ahà en el metro o en una parada de autobús o algo que yo no conocÃa. ParecÃa que les di una razón más para dejarme ahÃ. Me dijeron que no eran mis amigas y que lo que habÃa hecho estaba muy mal. E incluso me desearon lo peor.
16:56 Me dejaron ahà y arrancaron junto con la camioneta para irse. Asà quedé varada en mitad de la nada, sin saber qué hacer ni a dónde dirigirme. Continué caminando, haciéndole señas a los carros para que se detuvieran, pero los escasos carros que pasaban en esa carretera, ninguno se detenÃa, pasaron como unos 5 minutos, hasta que un auto se fue deteniendo, yo pensé que era mi salvación, pero no, era todo lo contrario. Aquellos dos hombres que habÃa rechazado en aquella fiesta, venÃan en aquel carro. VenÃan sonriendo y traÃan un celular en la mano. Se bajaron diciéndome,« Por fin te encontramos».
17:45 En ese momento yo supe lo que habÃa pasado. Tal vez por el odio, tal vez por los celos, aquellas supuestas amigas habÃan comunicado con ellos. Tal vez alguna de ellas tenÃa algún teléfono de aquellos señores. No sé si tal vez fueran familiares, amigos... Pero el caso es que le habÃan dado el aviso. Aquellos dos hombres les habÃan avisado que yo me encontraba sola en la carretera y que vinieran por mÃ. En ese momento me entró un miedo... y también una adrenalina descomunal sin importarme mucho empecé a correr a la orilla de la carretera no querÃa perderla ignorando por completo claro que ellos traÃan un automóvil me podÃan alcanzar con facilidad hasta que uno de ellos se bajó y empezó a agarrarme del brazo yo empecé a jalonearme en ese momento un automóvil iba pasando y era una chica también yo le empecé a pedir ayuda Aquel hombre me abrazó en ese momento y me dijo que me calmara y me empezó a tratar como si fuera su novia. Tan pronto esta chica fue desacelerando, ojo, solamente desaceleró, no se detuvo, le gritó que yo era su novia y que nos estábamos peleando. La chica decidió seguir, vuelvo y repito, nunca se detuvo, solamente como que le dio curiosidad.
19:10 Y tal vez pensó que en efecto éramos pareja. En los estados del norte, Alex, es muy común ver mujeres muy jóvenes casados con hombres muy adultos. Asà que creo que no lo tomó como algo extraño. A final de cuentas pude liberarme como pude. Y esta vez sabiendo que en la carretera... No iba a poder encontrar ninguna especie de ayuda. Decidà adentrarme entre el monte. Corrà y corrà hasta que llegué a una especie creo que de granja. Era una casa que tenÃa una barda, pero esta barda estaba hecha como de madera. No era muy alta. Yo soy muy buena en deportes, pero jamás habÃa saltado una barda.
19:54 Aquella barda, considerablemente, era más grande que yo. Creo que la adrenalina era suficiente, porque de un salto, trepando como pude, pude pasarla en fracción de segundos. Continué corriendo hasta tocar la puerta y empecé a gritar como loca que me ayudaran. Aquellos hombres creo que se habÃan quedado afuera de la casa, pensando que tal vez recibirÃa ayuda. Pero para mi mala suerte nadie abrió. La casa, esa casa parecÃa estar vacÃa, deshabitada. No importa las ventanas por las que mirara, las puertas que tocara, no habÃa nadie ahÃ. Si se preguntan por qué no me quedé ahÃ, pues porque habÃa dos enormes perros a los cuales yo habÃa despertado. Asà como habÃa entrado, tuve que volver a salir. Los perros se me aventaron, y yo otra vez subà la barda para caer del otro extremo de la casa, donde habÃa un monte muy crecido.
20:58 Ahà me acosté, prácticamente besando el suelo. Vi a los otros dos hombres, los que me estaban persiguiendo. Dieron la vuelta a la casa, se habÃan metido con el auto, y ahora solamente estaban como que sondeando el lugar, buscándome. Yo me mantuve abajo entre el monte. Me estuvieron picando las hormigas, pero el miedo que les tenÃa a aquellos dos hombres era más fuerte que el dolor que sentÃa por las picaduras. Y eran muchas Alex, pero me mantuve abajo. Aquellos dos hombres finalmente se fueron. Yo me levanté y vi un camino de terracerÃa. Pensé que tal vez aquellos dos hombres seguirÃan en la carretera. No se iban a ir asà de fácil. Mi única opción era encontrar a alguna persona que me ayudara en aquel momento. Asà que decidà echarlo a la suerte. Vi aquel camino de tercerÃa y tuve la fe de que me llevarÃa tal vez como en alguna granja con algún pueblo cercano y empecé a correr en él. Corrà y corrÃ. No sé cuánto tiempo estuve corriendo. El caso es que llegué como a una pequeña localidad. A la primera casa que vi que habÃa luz encendida, me metà en ella. Era una casita de madera con techo de lámina. Solamente vivÃan dos viejecitos ahÃ.
22:26 Tan pronto me vieron en llanto pidiendo ayuda, con mi ropa desgarrada, entierrada y con picaduras, y con mi cara pálida y con miedo absoluto marcado en ella, me dieron la ayuda que yo pedÃa. Los viejitos no contaban con luz eléctrica, tenÃan veladoras, pero después de contarles todo lo que me habÃa pasado, el viejito salió con su bastón, me dijo que me quedara ahÃ, sacó su machete y fue con unos vecinos a pedirles un celular. aquel ancianito estuvo afuera de la casa con machete en mano moviéndolo de un lado para el otro diciéndome que si venÃan aquellos dos hombres no iban a salir vivos de ahà llegaron más vecinos me auxiliaron llamaron a una ambulancia y llamaron a mi amiga a laura ella fue la que acudió a mà La única verdadera amiga que habÃa hecho en aquella universidad. Pasó esa noche y Laura me dijo que lo más recomendable era ir a acusarlas con la policÃa, ir a acusarlas con la prefectura. Lo hicimos, pero no hubo mucho movimiento. Esto pasó en una época que no habÃa redes sociales. Te estoy hablando del 2003. Facebook, YouTube todavÃa no existÃa, TikTok, Instagram, nada de eso. Asà que mi
23:56 caso no se le dio difusión. Solamente lo tomaron como una pelea entre mujeres, de chicas jóvenes. A pesar de que estuve al borde tal vez de perder la vida en aquel lugar, seguà yendo a la universidad Alex aunque te parezca asombroso. Seguà coexistiendo y estudiando en el mismo salón en donde estaban aquellas personas que me habÃan abandonado a mi suerte en aquella carretera. Me gradué todavÃa viéndoles la cara. Obviamente nunca les hablé más, pero ellas incluso hacÃan chistes respecto a lo que me habÃa pasado y me decÃan que lo tenÃa muy bien merecido. Yo solamente espero que Dios se las cobra algún dÃa. Esa fue mi experiencia, Alex. Espero que en algún momento puedas compartirla.
25:10 Hola Alex, mi nombre es Armando López y quiero compartirte una experiencia que me sucedió ya hace un par de años. Sé que a veces en tu canal no relatas experiencias que son 100% paranormales. Sé que a veces relatas experiencias tan perturbadoras que uno como oyente le agarra más miedo a los vivos que a los fallecidos y créeme tenemos justa razón de esto te quiero contar lo que me pasó a mà y a mi hermana cuando nos encontrábamos yendo a un evento de anime Verás, yo desde muy pequeño me gusta el anime. Comencé con Dragon Ball y poco a poco fui viendo más y más. Mi hermana, por ser menor que yo, se pegaba a la televisión junto conmigo y, por lo tanto, también empezó a consumirlo.
26:09 Fue asà como cuando, años después, yo empecé a ir a las convenciones de anime. Mi hermana también me pedÃa que la llevara Pero siempre buscaba alguna excusa para no hacerlo. El caso es que no querÃa que me anduviera estorbando. Pero cuando ya tenÃa 13 años y tenÃa su dinero, le dije, ok, vamos. Me la llevé a una convención y créeme, esa experiencia nunca se me olvida. Mi hermana, porque iba toda emocionada, consiguió hacer un cosplay. Para los que no sepan qué es cosplay, básicamente es vestirse como un personaje de un anime o de una caricatura, como popularmente algunas personas lo conocen.
26:55 Mi hermana se vistió de un personaje de estos. Yo nunca me vestÃa, asà que fui de civil. Durante toda la convención, que son diferentes stands, donde venden cómics, donde venden libros, donde venden mangas, DVDs con diferentes capÃtulos, etc, etc, ropa y demás, también figuras, empecé a notar algo. Empecé a notar que una persona nos seguÃa. Verás, esto no es algo que sea extraño. A veces en los eventos, pues hay pasillos muy estrechos, Y a veces hay mucha gente... Entonces te encuentras varias veces con la misma persona... Y también varias veces... Puede que tú vengas atrás de una misma persona que te tocó ya... Algunas ocasiones... Pero yo notaba algo más extraño... Yo notaba a un hombre... Que nos iba siguiendo... Más particularmente... Viendo a mi hermana menor...
27:55 Este hombre... También iba de cosplay... Vestido de un personaje, pero no logro reconocer qué personaje tenÃa. La vestimenta, la decir verdad, era muy rara. ParecÃa ir vestido de un niño. Ella era un hombre grande, tal vez de algunos 50 años. Aquel hombre sostenÃa un peluche y caminaba y actuaba como niño. Vuelvo y repito, como iba vestido de cosplay, tal vez iba caracterizado, esto es normal en un evento. A veces algunas personas, conforme van vestidas, también actúan. Dicen las mismas lÃneas del anime, actúan como actuarÃa su personaje. Pero ver ese tipo de actitudes en un hombre mayor, y también como iba vestido, te resulta algo choqueante, al menos a mà me lo pareció, y a pesar de que esto solamente era una intuición mÃa, parece ser que le di al clavo, porque este hombre se nos acercó, y me pidió una foto con mi hermana. Mi hermana estaba sumamente emocionada ya que era la primera vez que le pedÃan una foto. Entonces yo se las tomé. Noté de inmediato que el hombre la agarró de manera inapropiada, acercándola además a su cuerpo e incluso sobándola un poco de la cadera.
29:21 Yo me di prisa y tomé la foto, para este momento la cara de mi hermana ya habÃa cambiado, pero por no creer problemas no le dije nada, simplemente tomé a mi hermana y me fui rápidamente de ahÃ. Aquel hombre continuó siguiéndonos, para este momento yo tenÃa 20 años, asà que simplemente lo iba observando por el rabillo del ojo. Mi hermana, en determinado momento, quiso entrar al baño, asà que yo la tuve que esperar afuera. Aquel hombre se posó enfrente de mÃ, como algunos diez metros. Las personas pasaban por en medio, y solamente me observaba, y también miraba la puerta. En ese momento me tuve que agarrar los pantalones e ir hacia él. Jamás en mi vida me habÃa peleado. Jamás en mi vida habÃa tenido que lidiar con algo asÃ. pero tampoco soy una gallina o un cobarde, me dirigà hacia él y lo amenacé, que si nos seguÃa persiguiendo, y si no dejaba a mi hermana en paz, no me importa que estuviéramos adentro de un evento, yo le partirÃa la cara, aquel hombre se fue, algo angustiado, tal vez él no pensaba que me le iba a plantear asÃ, mi hermana salió del baño, Y una vez recorrido por última vez en el evento, nos dirigimos a casa, tomamos un autobús, nos bajamos en la parada, tomamos otro autobús y ya casi Ãbamos a llegar a la casa, cuando en ese momento decidimos pasar a un súper.
30:53 Ãbamos a llevar algunas cosas para finalmente cenar llegando, ya que en ese momento nuestros padres nos encontraban. a mi hermana de nuevo le dieron ganas de entrar al baño habÃa estado comiendo y bebiendo mucho en el evento asà que la tuve que esperar afuera no exactamente en la puerta habÃa unas mesas y unos banquitos entonces ahà fui y me senté pero pasaba el tiempo y mi hermana no salÃa Yo no puse atención 100% a la puerta de los baños. Yo estaba a veces con mi celular y viendo la puerta, veÃa que entraban y salÃan personas. Pero en determinado momento dejaron de entrar personas. Yo me levanté y fui hacia el baño de mujeres. Ya habÃan pasado 15 minutos y obviamente ahà me daba pendiente. No querÃa que a mi hermana le hubiera pasado algo o tal vez hubiera salido sin darme cuenta. En ese momento entré al baño. No habÃa nadie, o al menos eso creÃa.
31:56 Fui tocando por los cubÃculos. Todas las puertas se abrÃan, a excepción de la última. Pensé que ahà estaba mi hermana. Se notaba que habÃa alguien adentro, pero no habrÃa. En ese momento pude escuchar un grito ahogado y reconocà la voz de mi hermana. Inmediatamente de una patada abrà la puerta. Allà estaba aquel hombre. Por suerte, todavÃa estaba, aunque suene asqueroso, Alex con ropa. Yo ya me temÃa lo peor. Mi hermana finalmente salió corriendo de ahà y yo me fui con todo sobre él. Tal vez mi inexperiencia en combate, podrÃamos decirlo, me hizo que aquel hombre, pues, se me zafara.
32:40 solamente logré empujarlo rasgarlo de la ropa y meter dos golpes aquel hombre se me fue entre las manos mi hermana salió haciendo alboroto los guardias ya venÃan pero para este momento el hombre lleva corriendo muy adelante de mà se les fueron a los guardias el hombre consiguió salir del súper y simplemente se perdió en el estacionamiento y en la multitud. Para este momento yo estaba pensando seriamente en lo que habÃa pasado. Estábamos muy lejos del evento Alex, aquel hombre de alguna manera nos habÃa estado siguiendo y yo no me habÃa dado cuenta. TenÃa miedo que esto siguiera, tenÃa miedo de que nos siguiera todavÃa. después del súper y lograra saber dónde vivÃamos. Nuestra casa no quedaba lejos, quedaba un par de cuadras. Nos Ãbamos a ir caminando.
33:34 Te recuerdo que tomamos dos autobuses para llegar. En ese momento simplemente llamé a mis padres y les dije lo que habÃa pasado. Ellos vinieron inmediatamente. Estaban en una junta de trabajo ya que trabajaban en la misma empresa. Pero al escuchar esto, ellos dejaron todo de lado y vinieron. Por suerte no pasó a más. Aquel hombre fue la última vez que lo vimos, y a partir de esa experiencia, mi hermana, desde los 13 que tenÃa en aquel entonces, hasta los 19, no volvió a ir a ningún evento de anime. Ya después continúo yendo, pero jamás sola. Esta experiencia ha sido la peor que he tenido en aquella época y también me hace darme cuenta de que hay personas sumamente raras y peligrosas que acechan en cualquier parte de este mundo.
34:30 Les mando saludos a toda tu comunidad, Alex, desde Monterrey. Gracias. Hola Alex, y hola comunidad de la cripta. Quiero contarles una experiencia que me resulta sumamente perturbadora. Me pasó ya hace muchos años. De hecho, esto sucedió cuando yo no me encontraba con mi familia. Esto le pasó a ellos mientras se encontraban completamente solos, o más bien solas, mi mujer y mi hija. En aquel tiempo yo habÃa conseguido un trabajo, el cual pues estaba trabajando ahà en la misma ciudad, pero por ciertos casos, por ciertos percances, me mandaban ya sea a cursos o me mandaban también a auxiliar a otras sucursales a lo largo del paÃs. Eran viajes algo largos Tal vez de un mes Un mes y medio máximo Mi esposa ya estaba acostumbrada Asà que yo me iba Me despedÃa de mi hija Y volvÃa después de mes y medio Diariamente todas las noches Me comunicaba con ellas por teléfono Y fue precisamente en este momento Cuando mi hija tendrÃa siete años Que sucedió Y
36:06 desde que nos pasó esto créeme que tenemos un miedo inmenso cada vez que nos mudamos comenzó con ciertas situaciones de mi hija ciertas menciones que ella hacÃa ella decÃa que todas las noches era visitada por totti totti decÃa que era un payaso y que con él hablaba y después se dormÃa Que Toti querÃa entrar a la casa, pero que no podÃa porque habÃa barrotes. Toda la casa está cubierta de barrotes, Alex, y doy tanta gracias a esto, porque fue por esto mismo que mi hija no corrió peligro, o más de lo que estaba corriendo ya. Nosotros no pensamos que esto fuera algo grave, para que más o menos tengan una idea, mi hija siempre ha tenido amigos imaginarios, desde temprana edad, lo que pensamos era extraño, después con el paso del tiempo, fuimos captando que era algo normal en ella, asà que cuando nos mencionó este amigo, pensamos que se trataba de otro amigo imaginario, a mà me lo mencionó por teléfono, Y este amigo, según decÃa ella, la visitaba cada noche, constantemente. De hecho, yo pensé que tal vez lo soñaba, porque era mucha coincidencia que solamente apareciera de noche. Mi esposa también lo pensó asÃ. Mi hija siempre ha sido una niña que siempre ha tenido su independencia. Desde que tenÃa tres años, cuatro, tenÃa su
37:40 propia habitación y asà ha crecido siempre. Asà que su habitación se encontraba en la primera planta. Su ventana daba hacia el patio trasero. Nosotros tenÃamos una enorme reja que cubrÃa todo el patio trasero, asà que no pensamos que corriera peligro. El único que estaba en el patio era un perro Doberman que tenÃamos. Era cachorro en aquel momento, pero ya más o menos estaba agarrando estatura. A algunas personas incluso les daba miedo, asà que pensamos que qué riesgo podrÃa correr. una ventana dando hacia el patio trasero.
38:22 En una ocasión, mi esposa no podÃa dormir. Ella ha padecido mucho de insomnio, cada tanto necesita pastillas, pero en ese momento no tenÃa. Bajó a la cocina por un vaso de agua, para tratar de tranquilizarse un poco. Y justamente en ese momento cuando estaba pasando enfrente de la sala para llegar a la cocina, queda un pequeño pasillo tal vez de unos 2 o 3 metros. Quedaban hacia la puerta de la habitación de mi hija. La puerta se encontraba entreabierta, y fue por esto mismo que mi esposa, en la negrura y silencio de la noche, captó que mi hija estaba hablando. Pero no estaba hablando sola, se escuchaba otra voz, una voz diferente, como de un hombre. Ella fue por su vaso se sirvió el agua, mientras que escuchaba todo esto.
39:19 Ella pensó que tal vez era el televisor, pero no podÃa ser ya que el televisor emana cierta luz. y por la rendija de la puerta no se notaba ninguna luz proveniente de ahÃ. Cuando mi esposa se acercó y fue abriendo la puerta lentamente, pudo ver a un hombre, vestido de payaso, ahà en la ventana, a través de los barrotes, hablando con mi hija. Nuestro perro estaba a un lado de ellos, siendo acariciado por este mismo hombre. Este hombre le estaba dando galletas al perro, y también estaba acariciando a nuestra hija. Mi esposa pegó el grito en el cielo. Aquel hombre salió despavorido, y tal vez el perro, por puro instinto o inercia, quien sabe, comenzó a perseguirlo y a morderlo de las piernas. el hombre consiguió saltar el muro, con suma facilidad, a pesar de su estado, ya que mi esposa dice que era algo corpulento, las luces de los vecinos comenzaron a encenderse, ya que mi esposa empezó a hacer mucho alboroto, agarró a nuestra hija, y se la llevó a nuestra alcoba, mi hija en el camino le decÃa que él era Toti, y que siempre la habÃa visitado cada noche, desde hace aproximadamente algunas dos semanas y media, Al llegar la policÃa comenzaron a rastrear todo. ParecÃa ser que aquel hombre ya tenÃa varios dÃas yendo. Esto lo pudieron rectificar. Ya tenÃa como una
40:53 escalera improvisada en un monte baldÃo que quedaba enfrente de nuestro patio, armado con blocs y algunos ladrillos con pedacerÃa. También habÃa alimento para perro y unas cuantas envolturas. Lo que ellos atinan a decir es que probablemente estuvo alimentando a nuestro perro, tal vez durante un mes y medio, ganándose su confianza, para después entrar al patio. Nuestro perro era apenas un cachorro, asà que tampoco podemos echarle mucha culpa. Inmediatamente cuando pasó esto, y al enterarme de todo, yo le dije a mi esposa que se fuera a dormir a la casa de su madre, o a la mÃa, a cualquiera, pero a una casa de los abuelos, ya sea sus padres o los mÃos. Ella me hizo caso.
41:42 Jamás volvimos a esa casa, afortunadamente solamente estábamos rentándola. Nos pasamos a otros suburbios, esta vez en un departamento, asegurándonos de estar en los últimos pisos de arriba. lo más alejado posible, y repleto de vecinos, que tuviéramos vecino enfrente y a los lados, y que fueran personas que conociéramos, desde ese momento me di cuenta, que los vecinos, son una herramienta muy útil Alex, si tienes buena comunicación con ellos, pues entre todos nos cuidamos, no puedo creerlo que mi hija, estuvo cerca de un, enfermo, en su misma casa, y nosotros sin darnos cuenta, quiero que este relato sea anónimo y espero puedas cumplirme ese deseo espero que los demás padres escuchen mi historia para que tomen en cuenta cada palabra que dicen sus hijos a veces ellos te están diciendo la verdad aunque parezca fantasÃa y hay algunas personas enfermas que se aprovechan de esta inocencia ¡No! Hola Alejandro y hola a toda tu comunidad. Les quiero contar una
43:13 experiencia que me sucedió cuando yo iba en secundaria. Es una experiencia que me dejó sumamente traumatizada y desde ese entonces tengo cierto miedo o podré decirse cuidado con hablar con extraños, con personas las cuales no conozco. uno nunca sabe lo que otras personas se traen en manos e incluso estas personas pueden estarte observando desde muy lejos y por mucho tiempo me sucedió lo siguiente cuando yo iba en la secundaria tenÃa un novio en aquel tiempo recuerdo que salÃamos y antes de salir completamente de la secundaria es decir habÃa una salida y luego un pequeño patio con muchas macetas y algunas bancas donde algunas madres iban y se sentaban a esperar a sus hijos los que eran de primer año también algunos estudiantes iban ahà y se sentaban a platicar Simplemente a pasar al rato antes de irse Recuerdo que yo siempre iba y me sentaba En una de aquellas jardineras Como yo era la que salÃa antes Siempre iba y me sentaba Y esperaba a quien era mi pareja en aquellos años Siempre me la pasaba sola Escribiendo, adelantándola mi tarea O jugando en mi celular En aquel tiempo los famosos Nokia Cuando una tarde Cuando habÃa muchos niños y muchas madres Se me acercó
44:44 una señora Esta señora vestÃa pues humildemente y veÃa que portaba con una escoba. Ella me pidió que si por favor me podÃa hacer a un lado para limpiar un poco la banca. Yo asumà que era una jardinera o alguien de intendencia de la escuela. Asà que agarré mis cosas y me movà hacia otro lado. Aquella señora empezó a limpiar y después empezó a hacerme plática. Una plática que cada vez y cada vez más se tornaba un poco más personal. Yo en aquel tiempo era una niña, aproximadamente tendrÃa como unos 14 años, asà que deben de saber que no me di el peligro. Simplemente estaba hablando con aquella señora, la cual me pareció muy amable. Yo no pensé que tendrÃa dobles intenciones. Y esto se repitió por varios dÃas. Aquella señora siempre a la hora de salida iba y se sentaba al lado mÃo o empezaba a platicar conmigo. Ella parada y yo sentada, empezó a preguntarme dónde vivÃa, empezó a preguntarme qué caminos tomaba, empezó a preguntarme cosas incluso adentro de la escuela, qué materias me gustaban más, etc., Esto obviamente no lo hizo en un solo dÃa, fue paulativamente, pasando los dÃas empezó a sacarme cada vez más y más información. Siempre cuando llegaba mi
46:16 pareja de aquel entonces, aquella mujer se iba, según esto decÃa que para no interrumpirnos, y entonces se iba. Yo no veÃa nada extraño Alex en ese momento, hasta que llegó una tarde en que en aquella jardinera empecé a encontrar notitas como recados. también con una que otra rosa y también chocolates cuando no era una rosa era un chocolate aquellas cartas decÃan poemas de amor y siempre tenÃan mi nombre yo pensé que me las ponÃa pues mi novio asà que yo no le decÃa nada simplemente le sonreÃa y lo abrazaba estas cartas empezaron a aparecer cada vez más y cada vez más Hasta que un dÃa le dije« Oye, aprecio mucho esto que haces conmigo. No sé dónde sacas dinero para regalarme rosas y chocolates todos los dÃas». Y es en ese momento que él se me queda viendo y me dice« Yo no te he regalado nada».¿ Cómo de que no? A lo que yo le repliqué... Me regala rosas de chocolate... Y también algunos chocolates más... Los encuentro con cartas... Esto habÃa pasado a lo largo de una semana... Más o menos, no dejé que pasara mucho... Entonces él me dice que jamás me habÃa dejado nada... Y que tampoco me habÃa escrito ninguna carta...
47:37 Empezamos a verlas... Yo las habÃa guardado celosamente adentro de un cuaderno... Su letra no era la misma... En efecto me estaba diciendo la verdad, yo en aquel momento pensé que me estaba bromeando, pero no, la letra de él no se parecÃa a Alex. En ese momento empecé a sentir miedo, tal vez alguien más me las pone ahÃ, tal vez algún compañero. Al dÃa siguiente encontré otra carta. Ya era viernes. En esa carta me pedÃa que fuera atrás de los baños públicos. Mira, en mi escuela habÃa unos baños adentro, que esos eran usados por toda la escuela. Pero afuera, en este pequeño patio... el cual te digo sucedió todo esto habÃan unos baños portátiles estos estaban ahà puestos porque a veces la escuela hacÃa eventos y estos eventos por lo regular también abarcaban parte del estacionamiento y la calle de enfrente de la escuela entonces estos inodoros eran movidos desde adentro hacia afuera para que cualquier persona o padre de familia pudiera ir ahà ya sea eventos de primavera, graduaciones, etcétera, además celebraciones, yo fui hacia aquellos baños y tan pronto di la vuelta, vi a aquella señora, la cual me habÃa dicho que se llamaba Magdalena, le decÃa Magda, aquella señora me entregó otro chocolate y me dijo que estaba enamorada de mÃ, Me empezó a agarrar
49:08 de las manos y me empezó también a tocar la cara. Yo estaba pálida, helada completamente, Alex. Era una señora aproximadamente de algunos 50 años. Yo lo único que hice fue jalonear mi mano e irme corriendo. No esperé a mi pareja. Me fui corriendo a mi casa en ese momento y por el camino solamente estaba pensando en que le habÃa dicho a aquella mujer por dónde me venÃa y qué caminos tomaba con todas las ubicaciones y también diciéndole cómo luce mi casa. Era más que evidente que sabÃa cómo llegar a la misma. Tan pronto llegué a mi casa, empecé a cerrar todas las puertas. Yo me quedaba sola hasta aproximadamente las 5 de la tarde, que era cuando llegaba mi madre, pues tanto mi madre como mi padre trabajaban.
49:59 Ese tiempo se me hizo eterno, Alex. Yo tenÃa mucho miedo de que Magda me hubiera seguido. Fue la primera vez en toda mi vida que me sentà sumamente vulnerable. Cuando salÃa después, ya no esperaba a mi pareja, simplemente me iba a mi casa, y nos veÃamos ya por la tarde noche, ahà enfrente de mi casa. No le dije a nadie sobre esto, no pensé que valiera la pena. Cuando estaba dentro de la escuela una vez, me dirigà a uno de los conserjes y le pregunté sobre Magda. HabÃa algo particular, y es que siempre me la encontraba en la salida en aquel patio, pero jamás la habÃa visto adentro de la escuela. Ella me habÃa dicho que era intendente. La respuesta que me dio este intendente me dejó aún más helada y con más miedo. Ãl me dijo, con nosotros no hay ninguna magdalena trabajando, solamente hay dos señoras, y no encajan con la descripción que tú me das.
50:59 En ese momento me quedé helada, Alex, aún más. Aquella señora se habÃa hecho pasar por una persona de intendencia tan solo para hablarme. HabÃa entrado por la puerta que entra en todos los padres aquella grande, Y habÃa ido directamente hacia mà en el patio. Me habÃa engañado. No trabajaba ahÃ. Y seguramente su nombre ni siquiera era Magdalena. Desde aquella tarde y todos los dÃas después, le pedà a mi padre que pasara por mÃ. A final de cuentas lo hizo. Le dije que me sentÃa algo vulnerable, no le quise decir por qué. Solamente le dije que tenÃa problemas en la escuela y que no querÃa que me dejara sola. Obviamente, mi padre al quererme mucho, siempre iba por mÃ. Siempre estaba ya en punto. Ya que era la hora de su comida, aprovechábamos e Ãbamos a comer juntos ahà por la zona. Si tú crees que la historia terminó aquÃ, estás muy equivocado. A pesar de que ya no vi a Magda durante todo mi año escolar, que me faltaba ahà en la secundaria... La vi después, cuando estaba en preparatoria, en segundo año, ya habÃan pasado dos años Alex, de que no la habÃa visto, pensé que el tema ya se habÃa quedado atrás en el pasado, a mà ya se me habÃa olvidado, cuando en eso, mientras me encontraba caminando, de regreso a mi casa, alguien me tocó por encima del hombro, al voltear, me encontré
52:31 con ella, era Magda, ahà estaba atrás de mà sonriendo me lo único que escuché fue que me dijo que me habÃa extrañado mucho y que todavÃa no me olvidaba yo simplemente corre y lo más fuerte que podÃa ya para ese momento ya tenÃa 17 años, corrà y llamé la atención de unos policÃas que estaban ahÃ, les conté que me estaban persiguiendo, y a pesar de que buscamos a Magda por toda la zona, con la mirada, no vimos a nadie, estoy muy segura de que se habÃa escondido, aquella tarde les conté todo esto a mis padres, Mi papá se puso como loco... Me dijo que por qué no le habÃa dicho antes... Que esto se tenÃa que llevar a la policÃa pues... Aquella loca... SabÃa dónde vivÃa...
53:18 Yo le dije que sÃ... Fuimos juntos a la policÃa... Levantamos una denuncia pero... A decir verdad no creo que sirva de mucho... Yo no tenÃa el nombre verdadero de aquella mujer... No sabÃa dónde vivÃa... No sabÃa nada de ella... Y ella sabÃa todo de mÃ... Han pasado los años Alex... Ya no vivo ahà con mis padres, y a pesar de que ya estoy juntada con un hombre y que estamos viviendo felices aquà en nuestro departamento, a veces pienso en aquella señora y en que tal vez aún sigue siguiéndome. Gracias por contar mi experiencia. Saludos a toda la comunidad de La Cripta Embrujada. Hola Alex, mi nombre es Mariana Saldaña.
54:24 Esta experiencia vine por parte de una amiga mÃa cuando yo iba en la universidad. Esta amiga la tuve a lo largo de toda la carrera. Y a pesar de que éramos muy unidas, ella me mantuvo al secreto. Cierta actividad que tenÃa durante dos años enteros. SabÃa que ella venÃa de una familia algo disfuncional. SabÃa que no vivÃa con sus padres, sabÃa que vivÃa completamente sola y que también no tenÃa familia cercana, tanto asà que en algunas celebraciones como Navidad, Año Nuevo, DÃa de las Madres, etc., a veces se la pasaba conmigo o con otra amiga de nuestro grupo. Extrañamente, a pesar de que era muy bonita, a pesar de que era muy social Digamos que tenÃa mucho carisma y que tenÃa a muchos chicos atrás de ella Jamás le conocimos novios Y tampoco salÃa mucho con nosotras O sea, a los antros, a los bares, a ese tipo de reuniones nocturnas SalÃa brevemente, solamente entre semana Nunca en fin de semana De hecho, yo llegué a pensar que tal vez era de alguna religión o algo asÃ. Pero, todo cambió un dÃa, cuando esta amiga faltó a clases.
55:45 Ella llevaba un muy buen promedio, y era, digamos, aplicada. Pero al dÃa siguiente, faltó de nuevo. Y luego al otro dÃa, igual. Esto me llamó mucho la atención, además también que, corrÃa el riesgo de que la sacaran. Hay algunas universidades asÃ, muy estrictas. y a la que Ãbamos, era igual. Fui hasta su departamento, toqué la puerta, y ella me abrió. Yo pensé que tal vez estaba enferma, pensé que tal vez le habÃa ocurrido algo, pero al verla, me percaté que no era de este modo. Ella estaba bien, estaba de pie, no se veÃa enferma, no se veÃa que nada le doliera. Lo único que la veÃa era sumamente nerviosa y muy temerosa. Ella me explicó que no habÃa ido a la universidad porque se sentÃa mal, a lo que yo le dije, bueno, por lo menos lleva un comprobante, algo, porque si sigues aquà y no te presentas, te van a sacar de la carrera y no vas a poder terminarla. Es en este momento que estamos platicando que ella se rompe a llorar y me cuenta lo siguiente.
56:55 Resulta que ella era trabajadora nocturna, si es que me entienden. Afortunadamente me dice ella que no tenÃa la necesidad de ir a las zonas céntricas. O ir a las zonas que tienen una mala reputación, a tener que lidiar con ciertos hombres que las manejan, a intentar que lidiar con hombres que tal vez vienen borrachos, con estupefacientes encima, y que claro, eso significa peligro. afortunadamente ella dio con un blog con una página la cual se veÃa pues un tanto profesional aunque tampoco se tenÃa que fiar esta página se veÃan los diferentes servicios y las diferentes mujeres que daban este servicio y también se veÃan a todos los clientes que comentaban si era confiable aquella chica o sea el perfil y también diciendo los satisfacidos que estaban de haber contratado el servicio Ella decidió meterse a aquella página, tan pronto cumplió los 18 años, puso sus fotografÃas y dio con varios hombres. Ella dice que esta fue una muy buena idea, ya que los hombres que la contactaban, debido a los precios que te puedo decir no eran bajos, eran hombres pues pudientes, hombres incluso casados. Pero que ante todo...
58:16 La trataban bien... Ella me explicaba que no se habÃa encontrado con ningún hombre... Que habÃa tratado de amedrentarla... O que hubiera tratado de hacerle algo peor... No por lo regular todos se portaban bien... Hasta que una noche... La contactó un hombre... De aproximadamente unos 48 años... Este hombre... La citó en un motel... Uno que estuviera a conveniencia de los dos... Porque esto lo ponÃa muy bien fijo en su perfil... Que solamente iba a tales moteles Obviamente también para mantener su seguridad Ella no iba a domicilio Ni se iba a mover a moteles que no conociera Cuando llegó este hombre Dice mi amiga que incluso se alegró un poco El hombre no era feo Y de hecho ella me dice un poco con risa fácil Que prácticamente lo hubiera hecho gratis Obviamente ya años después me dice esto Lo que pasa es que el hombre trae consigo una extraña bolsa que llama la atención de mi amiga.
59:15 Hay muchos hombres que traen sus propios juguetes. o traen incluso vestuarios para que las chicas se los pongan, ya sea enfermeras, policÃas, etc., cumplirles la fantasÃa, asà que ella pensó que esto se trataba de eso, habÃa contratado el servicio más extenso y caro que ella tenÃa, que era de toda la noche, con todo incluido, el hombre tan pronto llegó, le dio el dinero a mi amiga, Y ella empezó a platicar con él, a decirle todas las posibilidades. Y asà pasaron los primeros 20 minutos. Cuando ya se estaban besando, cuando ya estaban a punto de comenzar, aquel hombre se detuvo. Le dijo que esperara un minuto. Mi amiga se fue preparando, quitándose todo. Cuando ve que aquel hombre saca de aquella bolsa una caja de cartón y que dentro de aquella caja saca otra caja, esta vez parece una caja como de cenizas. Y en efecto, era eso, una caja que poseÃa cenizas de alguien adentro y que tenÃa una fotografÃa de ese alguien. ParecÃa ser una mujer, aproximadamente también de algunos 40 años. El hombre jaló una mesita. Pequeña que tenÃa ahà el cuarto, y la puso enfrente de la cama.
1:00:31 Arriba de esta, puso las cenizas, con la fotografÃa mirando, directamente hacia la cama. Mi compañera para este momento, estaba algo perturbada, a lo que le preguntó, oye,¿ y eso qué es?,¿ por qué trae cenizas?, El hombre le respondió, mira, lo que pasa es que aquella es mi esposa, falleció hace aproximadamente tres meses. Ok,¿ y por qué la traes aquÃ? Lo que pasa es que ella me fue infiel, muchas veces lo hizo a lo largo de nuestro matrimonio, incluso creo que mi último hijo ni siquiera es mÃo, y todo esto lo supe después de su fallecimiento. Me quiero vengar de ella Y esto es lo que quiero hacer Tú y yo nos vamos a acostar Mientras que ella nos observa A mi compañera para este momento ya se le habÃan encendido varias alertas rojas, pero ella tenÃa apenas 20 años en ese entonces. Pensó que tal vez esto era la idea radical de un hombre despechado, asà que simplemente siguió con el servicio. HabÃan pasado dos horas para este momento.
1:01:39 Mi compañera y aquel hombre ya se habÃan acostado varias veces, cuando éste se levantó y fue al baño. Se escuchaba que estaba en lo suyo Cuando mi compañera en ese momento se percata de que La caja de las cenizas No está completamente cerrada La tapa de esta Se encuentra ligeramente abierta Ella también se ha percatado hasta ese momento Que un olor extraño Se ha apoderado de toda la habitación Esto sucede en el mes de diciembre Y en esos meses por donde vivo y por donde estaba la universidad hacÃa mucho frÃo por lo que el cuarto del motel no tenÃa ni una sola ventana abierta y todos los olores se mantenÃan encerrados por lo que un olor muy peculiar se estaba apoderando de toda la atmósfera al irse acercando hacia aquella caja de cenizas mi amiga dice que el olor cada vez se hacÃa más y más penetrante Era un hecho que venÃa de ella. Se acercó y abrió ligeramente la tapa y veÃa que habÃa un trapo puesto encima de algo que venÃa adentro. Aquella cosa no eran cenizas, era algo que estaba duro. Mi amiga volteó de reojo nuevamente y vio que el hombre seguÃa en el baño, alzó el trapo y se encontró con una escena horrorosa, una escena terrorÃfica, tanto asà que se le pusieron los nervios de punta y no pudo evitar pegar un grito. Lo que habÃa dentro de la caja
1:03:10 de cenizas era una cabeza humana. A mi amiga poco le importó que se encontrara sin ropa... Poco le importó que... Estuviera haciendo un frÃo... De esos que te calan hasta los huesos allá afuera... Salió del cuarto de motel gritando... Pidiendo ayuda... Sin una prenda encima... Las personas que estaban a cargo del turno nocturno... Asà como las recamaristas... Y también los guardias... Salieron inmediatamente con ella... La abrigaron... Y le preguntaron qué era lo que estaba pasando... A lo que mi compañera les contó todo, asà como iba. Pronto llegó la policÃa e investigaron a aquel hombre. Lo que mi amiga pensaba en ese momento es que aquel extraño sujeto de seguro se trataba de algún criminal que iba por vÃctimas jóvenes y que si no hubiera salido en ese momento, tal vez su cabeza iba a ser la siguiente.
1:04:05 Pero ella estaba en un error. Esa misma noche se enteró que aquel hombre, si bien habÃa cometido un crimen, no habÃa cometido un crimen tan grave. A quien pertenecÃa aquella cabeza era su misma esposa, la cual sÃ, habÃa fallecido tres meses antes. Este hombre habÃa ido hasta su tumba y habÃa ordenado a los sepultureros exhumarla por ciertas cosas legales.¿ Qué él hizo? Era un hombre con mucho dinero, él en un principio cuando ella falleció querÃa cremarla, pero sus hijos habÃan opuesto a esto, asà que su única manera fue ahÃ, fue ir al cementerio, sacarla de su tumba, llevarse la cabeza de ella y después... Involucrarse con varias mujeres que se dedicaban a lo mismo que mi amiga Y llevar aquella caja de cenizas Con la cabeza de su mujer adentro Siempre poniéndole enfrente En cada acto que él realizaba Para llevar a cabo su venganza Mi amiga después de esto borró aquel perfil, habÃa trabajado suficiente tiempo en aquella página como para hacerse de su cartera de clientes.
1:05:20 Asà que simplemente ya no se querÃa exponer a conocer a un hombre más perturbado tal vez alguna noche y se conformó con los clientes que tenÃa. Esta historia me dejó perpleja a Alex en aquel momento. Yo sigo hablándome con esta compañera. De hecho, ella me permitió que te contara esta historia, obviamente, omitiendo su nombre. A veces recordamos esta historia, incluso entre risas, pero ambas sabemos debido a esta, que existen personas muy perturbadas allá afuera. Hola buenas noches a todos mi nombre es Ismael RodrÃguez y quiero compartirles a ti Alex y a tu comunidad una experiencia que me sucedió a mà y podrÃamos decir que también le sucedió a mi hermano cuando éramos adolescentes yo tendrÃa algunos 16 o 17 años Mi hermano solamente es mayor que yo por un año solamente, asà que tenÃamos más o menos la misma edad, Ãbamos a la misma preparatoria, y por las tardes siempre nos quedábamos absolutamente solos. Mis dos padres trabajaban, tanto mi madre como mi padre, y llegaban por eso
1:06:50 de las ocho de la noche. Asà que cuando llegábamos a las dos de la tarde, hasta que oscurecÃa, de lunes a viernes, nos la pasábamos solos, nosotros dos, y nuestro perro pastor alemán, que se llamaba Goofy. Lo sé, es el mismo nombre del perro de la caricatura animada, y es por eso mismo que se lo pusimos. Aunque créeme, ese pastor alemán no se parecÃa en nada a Goofy, pero asà le decÃamos de cariño. Mi hermano siempre tenÃa una actividad fÃsica que hacer todas las tardes. Ãl era futbolista en aquel tiempo y se lo estaba tomando muy en serio. Asà que todas las tardes salÃa a correr por el parque que queda cerca de nuestra casa. Ese parque es enorme y siempre se iba por eso de las 6 de la tarde y volvÃa casi casi al mismo horario que mis padres. Si no es que incluso un poco más tarde. Asà que yo me quedaba solo durante dos horas. A veces mi hermano acostumbraba a llevarse a nuestro perro. pero otras veces lo dejaba conmigo. Asà que variaba, a veces me quedaba con Goofy, y otras veces me quedaba solo. Una tarde en particular, escuché como mi hermano sonaba a la puerta, y justamente cuando iba de salida me gritaba, ahà ya saliendo de la casa, diciéndome que ya se iba, que cerrara todo con llave. Yo solamente
1:08:20 bajaba y echaba llave a todas las puertas. Esa era la rutina. Mientras que me iba a mi habitación, prendÃa la tele y hacÃa cualquier otra cosa. Recuerdo que aquella tarde, mi hermano me gritó. Yo lo escuché, pero yo estaba centrado en un juego que estaba pasando en aquel momento, asà que de manera inmediata no bajé al primer piso. Me quedé ahà en el juego como unos 10 o 15 minutos. Al final de cuentas ya lo habÃa escuchado. Bajé al primer piso y con lo que me encontré es que Goofy estaba en la parte de afuera de nuestra casa, pero estaba parado de una forma extraña, Alex. Goofy parecÃa estar parado en dos patas, recargando las otras dos en nuestro portón de metal. Mirándome con una mirada extraña, sus ojos eran algo extraños. No eran como los ojos que siempre tenÃa. ParecÃa como una mirada muy humana a Alex.
1:09:22 A mà me sorprendió verlo afuera. Yo pensé en ese momento que tal vez a mi hermano se le habÃa escapado cuando éste habÃa salido a correr. Asà que salà de mi casa, abrà la puerta del patio y lo dejé entrar. Goofy es un perro muy hiperactivo, más en aquel momento cuando era joven. Asà que inmediatamente cuando entraba o cuando nosotros llegábamos, empezaba a brincar, empezaba a lamernos. Pero en aquel momento, Goofy no se me acercó. Ãl simplemente se fue caminando. Y entró a la casa. Yo entré atrás de él, cerré todas las puertas y caminé hacia la sala donde se encontraba Goofy, sentado en esta.
1:10:07 Lo más extraño es que si bien tenÃamos un lazo muy cercano con nuestro perro, en aquel momento Goofy no se me acercaba, solamente me miraba a la distancia, con esa mirada extraña que te digo. Yo continué cocinando e incluso le sirvió algo de alimento, pero este no comió, simplemente me miraba. Yo subà las escaleras y lo llamé, Goofy, ven conmigo, pero él no acudió a mÃ. Se me hizo extraño, pero pensé que tal vez estaba enfermo. Bueno, yo no podÃa hacer nada en ese momento. Si el perro estaba enfermo, tenÃa que esperar a que mis padres llegaran para que, al dÃa siguiente, lo enviáramos al veterinario.
1:10:53 Estaba yo en mi cuarto, haciendo mis cosas, cuando en eso noto caer ruidos extraños abajo. A mà me llama la atención varias veces. Me asomo por mi puerta, y en efecto, escucho algunas pisadas que vienen desde abajo. Asumo que es Goofy, claro, es el único que está abajo. Además, lo que escucho son pezuñas, asà que probablemente eran sus patas. Pero lo que despertó mi curiosidad fue que ya no escuché las pezuñas, sino que escuchaba una risa, una risa de un hombre, y una risa muy, muy malévola, una risa algo siniestra. Bajé y lo único que vi fue a Goofy sentado en el comedor, observándome. Para este momento ya se me hace extraño. Solamente lo vi, le volvà a hablar, pero este no acudió a mÃ. Me subà de nuevo al segundo piso. Me metà en mi habitación.
1:11:55 Empecé de nuevo a hacer mis cosas, a distraerme. Cuando en eso, empiezo a escuchar cómo pronuncian mi nombre. era una voz gruesa como la del hombre que se estaba riendo hace apenas unos minutos para este momento ya me empieza a dar un poco de miedo Me levanto de mi silla, camino por el pasillo y nuevamente bajo. Ahora veo a Goofy sentado en la sala. Pero siempre cuando bajo, su mirada está lista para verme. De alguna manera, como si este estuviera preparado para cuando yo apareciera. Decidà subir de nuevo, pero esta vez no entré a mi habitación.
1:12:40 Mi escalera es como en caracol, da vueltas. Entonces, hay un espacio que es un descanso, que debido a que está en una vuelta, pues desde la sala no es posible verme. Algo me decÃa que me debÃa quedar ahÃ, que tenÃa que saber qué estaba pasando. Tal vez era la tele, tal vez era alguna otra cosa. En ese momento escucho las pezuñas, pero no escucho cuatro, sino dos. Veo claramente como Goofy, por una rendija que me permite ver... el pasamanos de la escalera veo como mi perro empieza a caminar en dos patas y empieza a reÃrse y también a pronunciar mi nombre como si fuera alguna especie de burla En ese momento yo corro y me encierro en mi habitación, Alex. Y lo que te digo no es mentira. En verdad lo vi. Llamé a mi hermano, pero este no me contestaba. Empecé a gritar. Empecé a decirle que se fuera. ParecÃa ser que le gustaba, pues...
1:13:47 Escuché su risa todavÃa más fuerte en ese momento. Hasta que de plano ya no la escuché. Yo me quedé ahà en mi habitación hasta que sonó el portón de afuera de mi casa. Finalmente vi a mi hermano que estaba forcejeando la puerta para abrirla, ya eran las 8 y también vi algo más, Alex, él venÃa acompañado de nuestro perro, ahà venÃa Goofy con él, el Goofy que siempre habÃa conocido, venÃa moviendo la cola, feliz, él se habÃa ido con mi hermano. inmediatamente baje para este momento la sala la cocina estaba completamente oscuras pues no habÃa encendido ninguna luz mi hermano entró a la casa y yo corrà a abrazarlo y entre lágrimas le dije lo que habÃa visto mi hermano me creyó mis padres por otro lado no lo hicieron mi perro fue y me lamió como que a su manera me estaba diciendo que no era él Buscamos por toda la casa, pero no encontramos a aquel pastor alemán. Pero eso sÃ, vimos la puerta del patio trasero abierta. Algo me dice que se habÃa escabullido por ahÃ.
1:14:57 Lo más increÃble de esto, Alex, es que ya cuando estábamos acostando, mi hermano me dijo que me creÃa, porque él también habÃa visto a un pastor alemán ahà por el parque, y que éste lo miraba con unos ojos demasiado humanos. En ese momento yo exclamé que era cierto, finalmente mi hermano me habÃa dado las palabras correctas. Aquellos ojos del pastor alemán eran demasiado humanos, no como los de un perro, sino como la mirada siniestra de alguna persona que te quiere hacer daño. Hasta este momento, Alex, no sé con qué fue con lo que me encontré aquella tarde. No sé qué fue a lo que le abrà la puerta de mi casa en aquella tarde. Solamente sé que aquella cosa no era un perro. Hola, saludos Alex.
1:16:17 Mi nombre es Lorenzo Nava. Quiero compartirte una experiencia que le sucedió a mi madre. Esto le sucedió cuando yo todavÃa no nacÃa, pero mi hermano mayor, el primero de los seis, sà lo vivió. Resulta que antes mi madre, junto con mi padre, cuando todavÃa no se casaban, cuando todavÃa no formaban una familia, a pesar de que mi madre ya habÃa tenido a su primer hijo, ellos todavÃa vivÃan en la casa de su suegra, o sea de mi abuela. Mi madre siempre todas las tardes, los viernes, iba a una casa de una tÃa. Esta tÃa le ayudaba, le daba arroz, frijol, tortilla y cosas que eran algo indispensables en la despensa. Mi madre trabajaba, pero de vez en cuando pues le venÃa bien un poco de ayuda.
1:17:10 Para ella era absolutamente normal caminar por eso de las nueve de la noche, desde la casa de su tÃa hasta el pueblo. La casa de la tÃa quedaba algo retirada, pues esta tenÃa varias parcelas, ganado, asà que por lo tanto estaba algo alejada del pueblo. En aquel momento San Luis estaba casi por completo. Era un sitio rural. En aquellos años lejanos, mi madre caminaba por aquel camino de terracerÃa con la luz de la luna iluminando todo su camino, cuando en eso ve que de entre los matorrales algo se está moviendo y sale una chiva. Esta chiva parecÃa algo extraña. Mi madre decÃa que caminaba de una forma muy rara, no caminaba como una chiva normal, hasta que de una manera sorprendente y de forma muy rápida, la chiva se paró en dos patas. La forma en la que se levantó era muy extraña y terrorÃfica. Mi madre dice que ver a las chivas paradas en dos patas o a los cabrÃos a veces es algo normal. A veces estos animales se levantan y caminan con sus dos patas por un breve trayecto y después de nuevo usan sus cuatro patas. Entonces no era algo tan sorprendente. Pero mi madre explica que aquella chiva... no se paraba como un animal la chiva se levantó y se posó en
1:18:43 sus dos patas y abrió las otras dos que tenÃa enfrente como si fuera un humano como si fuera una persona caminando al lado de ella Mi madre empezó a asustarse. La miró con ojos de terror, mientras que la chiva pelaba los dientes y se reÃa. En ese momento mi madre corrió. Pasó a un lado de ella, pues la chiva le habÃa salido enfrente y tenÃa que pasar forzosamente por ese camino que la llevaba al pueblo. Mi madre iba rezando, con el Jesús en la boca, como dicen. Llegó al pueblo sumamente asustada, y mi hermano, que era el mayor en aquel tiempo, le preguntó que qué tenÃa.
1:19:25 Mi hermano tan solo tenÃa nueve años en aquel entonces. Nuestra madre, totalmente asustada, solamente tartamudeaba, y le decÃa que habÃa visto al diablo. Cuando llegó nuestro padre, decidió no decirle nada. pensó que tal vez habÃa alucinado algo, es decir lo que habÃa vivido aquella noche, parecÃa muy surreal, tal vez de alguna manera habÃa confundido las cosas, tal vez le habÃan hecho alguna broma, si bien en aquellos ranchos es muy normal todas estas leyendas y relatos, para mi madre era algo completamente nuevo, vivirlo en carne propia.
1:20:05 Mi madre trató de restarle importancia a esto y continuó toda su semana normal, hasta que nuevamente llegó el viernes. Quiso pensar que todo esto habÃa sido algún tipo de alucinación, asà que fue a la misma hora a la casa de su tÃa y se regresó por ese mismo camino a la misma hora. Aquella chiva, aquel chivo, salió de nueva cuenta de entre los matorrales, y otra vez se posó, como si fuera un humano, caminando en dos patas, con suma naturalidad, mientras que de nuevo le mostraba los dientes a mi madre y se reÃa, se reÃa de una manera diabólica. Mi madre, esta vez con más miedo, se metió entre el monte, tratando de evitar aquel chivo, Pero este condenado animal la persiguió. Mi madre cuenta que aquellos minutos en huida se le hicieron los momentos más eternos de toda su vida. Llegó al pueblo sumamente asustada y esa noche sà le dijo a nuestro padre todo lo que habÃa visto. Mi padre es un hombre católico y muy creyente de lo que viene siendo la brujerÃa, los nahuales, etcétera, todo aquello. Asà que le dijo a mi madre, tú te me quedas aquà el viernes, no quiero que vayas a la casa de tu tÃa y no quiero que me pases por aquel camino a altas horas de la noche.
1:21:34 Si te va a dar frijol, si te va a dar arroz, mejor déjamelo, yo voy. Si me encuentro a ese animal, se las va a ver conmigo. Mi hermano mayor es un niño que siempre estaba muy pegado a su padre, a nuestro padre. A donde quiera que él iba, mi hermano querÃa ir con él. Y a pesar de que mi madre le rogó mucho a mi padre que no se llevara al niño, mi hermano pues era un niño chiflado. A final de cuentas mi padre ya años después nos dijo que él pensó que no iba a pasar nada, que tal vez lo que habÃa visto nuestra madre habÃa sido un malentendido. pero para ir seguros, mi padre se llevó su machete, tanto mi hermano como mi padre, fueron por aquel camino, y cuando venÃan de regreso, se encontraron aquel animal, dice mi padre que iban caminando, cuando en eso una risa les llamó la atención, aquella risa se fue materializando, primero sonaba como algo lejano, como algo que incluso ellos pudieran confundir con una especie de brisa, pero poco a poco se fue acercando y fue agarrando fuerza.
1:22:50 En ese momento mi padre la vio. Salió de entre el monte, caminando como si fuera un humano, a la par de que se iba riendo. Mi padre sacó el machete y trató de hacerle frente, pero por alguna razón que él nos explica, simplemente no se podÃa mover. Estaba paralizado, solamente viendo aquel condenado animal como se iba burlando de él. Hasta que este otra vez se metió entre el monte, mi padre volvió a moverse. En ese momento él dice que está seguro que ese animal era algo demonÃaco. era algo malo pues solamente una brujerÃa serÃa capaz de ponerlo en tal modo sin poder moverse sin poder hablar siquiera también a mi hermano le pasó lo mismo de hecho por esto mismo mi hermano hasta hoy dÃa Le tiene miedo mucho a las chivas y a los chivos. Les tiene un miedo enorme, un pavor, un terror. Pues tan solo verlos, los hace recordar a aquel animal. Ellos no fueron los únicos que vieron a aquel animal. Rápidamente, al paso de algunos dÃas, muchos en el pueblo decÃan haber visto aquel chivo. hasta que llegó a los oÃdos del padre.
1:24:13 Este sacerdote salió y caminó por aquel camino, en compañÃa de otros vecinos del pueblo, y empezó a esparcir agua bendita por todo el monte. Testigos de aquella vez dicen que escuchaban maldecir a una voz cerca de aquel lugar, como si aquella persona que en ese momento los estaba insultando, estaba pegando quejidos. como si el agua de alguna manera lo quemara. Aquel lugar estaba maldito, tenÃa alguna energÃa sumamente fuerte. Algo oscuro, algo diabólico, habitaba en aquella zona. Las personas juran que cada vez que el padre pronunciaba alguna oración y esparcÃa el agua bendita, escuchaban aquella voz quejarse, maldecirlos, deseándoles lo peor. Al final de cuentas aquel camino simplemente cesó.
1:25:13 Ya no se volvió a ver a aquella chiva. Las personas podÃan caminar con total libertad sin que aquel animal se mostrara de nuevo. Lo perturbador de este caso es que aquel mismo sacerdote falleció unos meses después. Algo que no estaba previsto. Aquel señor era muy joven, tendrÃa como unos 40 años apenas, y simplemente habÃa fallecido. Cuando estaban en su funeral, mi madre... y algunos otros testigos del pueblo, dijeron haber visto a la misma chiva, en una colina, que quedaba enfrente del cementerio, la veÃan ahà a lo lejos, y escuchaban aquella risa, como si se estuviera riendo, del fallecimiento del sacerdote, una risa espeluznante, que muchos pobladores, no la soportaron, Algunos se fueron del cementerio, otros salieron de este, pero no para huir, sino para ir por aquel animal.
1:26:18 Se salieron con machetes, con asadones, pero no lo encontraron. Aquel animal simplemente huyó, carcajeándose del funeral que tenÃa el sacerdote. Esta historia lleva muchos años contándomela mi madre, y si te soy sincero, es la que más me pone la piel de gallina. Y en esta noche, quise compartÃrselas. Gracias Alex por permitirnos compartir nuestras anécdotas paranormales en este canal. Y saludos a todos los criptomaniacos. o la comunidad de la cripta. Mi nombre es Manuel Mónaco y quiero contarles una experiencia que le sucedió a mi padre. Esta experiencia me la contó por teléfono. Me la contó cuando él estaba en absoluto pánico. Para este momento él ya era pues alguien grande. TenÃa alrededor de unos 50 años Yo ya tenÃa 25 en aquel tiempo, entre él y yo sostenÃamos la casa y también la enfermedad de mi madre, asà que él no le querÃa contar esto a mi madre ya que no querÃa preocuparla, pero necesitaba sacarlo, asà que me
1:27:51 lo contó a mÃ. Es una experiencia que incluso por teléfono sentà un escalofrÃo y un repelús que me recorrió por todo el cuerpo. Es una historia que hasta hoy en dÃa me provoca escalofrÃo contarla, incluso escribiéndola. Verán, mi padre es trailero, él ha tenido muchos años trabajando de ese oficio, ha transitado incluso por la rumorosa. Ha vivido diferentes cosas, tormentas, deslaves en sierras, etc. Es un hombre curtido. En aquella noche sucedió algo. Ãl iba conduciendo su camión por una carretera federal, pero en ese momento estaba pasando una tormenta tropical, tal como las que están pasando ahorita.
1:28:37 De hecho, por esto mismo me acordé de su historia. Esta tormenta traÃa vientos muy fuertes y una lluvia torrencial constante. Asà que mi padre empezó a lidiar con ella. HabÃa una lluvia tan torrencial que era muy difÃcil ver el camino de la carretera. A veces el agua estanta y cayendo a montones que simplemente nubla la vista. más adelante se habÃa deslavado una parte de la sierra, entonces mi padre tuvo que detenerse, habÃa una cola enorme, llamó a su empresa y le informó lo que estaba pasando, él no podÃa dar vuelta, tenÃa que estar esperando, entonces al notificarles esto, pues le dieron el permiso, estaba más que claro que iba a tardar en llegar, iba a tener un retardo, pero pues de él no era la culpa, asà que no habÃa ningún problema la empresa estaba al tanto y mi padre se quedó ahà parado esperando habÃan pasado tal vez como una hora dice mi padre el autobús lo tenÃa apagado pero con las intermitentes encendidas justo cuando en ese momento Ãl observa, ya que eran las 8 de la noche, y aparte estaba nublado, asà que no podÃa ver casi nada, pero aún asÃ, por las pocas luces de autos que habÃa, nota que hay algo en la carretera que está caminando, como una bola, como algo bajo, algo que se mueve a cuatro patas. Una vez que
1:30:09 se acercó lo suficiente, mi padre pudo verlo de cerca. Era como un coyote, un chacal. Este animal se movÃa libremente por la carretera. Mi padre no le tomó importancia. Al final de cuentas, era un animal de la zona. Asà que por simple curiosidad, empezó a observarlo. Aquel coyote se acercó y se sentó enfrente del camión, observando a mi padre. Los dos cruzaron la mirada. Los ojos del coyote se iluminaban con la luz tenue que proporcionaba el tráiler. Asà que era una mirada algo intimidante, como si el coyote lo estuviera acechando. Después de eso, mi padre dice que vio claramente cómo los labios del coyote se movieron y articularon una palabra. Javier. Javier. Javier. ese era el nombre de mi padre de inmediato mi padre se sobresaltó y empezó a ver aquel coyote de manera más fija, para que de nueva cuenta éste moviera los labios, y le dijera, Javier, quiero entrar Javier, me estoy mojando, en ese momento mi padre, apaga los cuartos de luces que tenÃa encendidos, y también las intermitentes, cualquier luz que pudiera iluminar aquel animal, en ese momento, quedó en la oscuridad absoluta,
1:31:40 Mi padre pensó que tal vez estaba confundiendo todo. La lluvia, que era demasiado torrencial. Tal vez estaba haciendo algún tipo de ruido que él habÃa confundido con su nombre. Y aquel coyote en ese preciso momento pues tal vez estaba aullando, estaba moviendo su boca. Tal vez todo habÃa sido un malentendido. Pero al pasar los pocos minutos, mi padre se dio cuenta de que esto no era asÃ. Mi padre seguÃa sentado en el asiento del piloto. Cuando en eso empieza a sentir pasos que venÃan del techo del trailer. Quiero que se imaginen esto porque habÃa mucho ruido alrededor. La lluvia seguÃa cayendo, asà que habÃa ruido de las gotas pegando en el techo, en el vidrio, en el capó, en la caja, en todo. Y a pesar de que habÃa un constante ruido, mi padre podÃa identificar muy bien aquellos pasos que sonaban arriba del camión, precisamente en el techo donde él se encontraba sentado. Mi padre simplemente se pasó al área del camarote, y justamente cuando se iba sentando en su cama, empezó a escuchar otra vez aquella voz, aquella voz rasposa, aquella voz que se esforzaba por pronunciar su nombre.« Javier, Javier, déjame entrar». En ese momento mi padre empezó a entrar en crisis, tomó su rosario y
1:33:13 empezó a rezar. Ãl no sabÃa qué más hacer, las cosas no pintaban bien en ese momento. Pero al momento en que empieza a rezar, aquella voz simplemente se detiene y mi padre puede ver, por la poca luz que tiene en su camarote, que enfrente, en su vidrio, en el parabrisas, se pueden ver un par de patas, un par de patas que parecen ser de aquel mismo coyote que está bajando del techo y se está yendo del camión. Mi padre continuó rezando y asà se la pasó casi por toda la noche. Cuando de nuevo se abrió el camino, mi padre emprendió su viaje. Llegó temblando a su destino y se contactó conmigo por teléfono. Yo traté de tranquilizarlo, diciéndole que llegara pronto a casa para que me contara todo.
1:34:11 Ãl tenÃa mucho miedo. Empezamos a hacer oración por teléfono y él durante todo el camino me dijo que venÃa haciendo oración para no encontrarse con aquel coyote. Por suerte no fue asÃ. Aquel coyote solamente se le presentó una vez, y desde aquella experiencia, él vivÃa un constante miedo, cada vez que transitaba por carreteras, y sobre todo, cuando éstas se encontraban completamente solitarias. Hola Alex, mi nombre es Manuel y quiero contarte una experiencia que me pasó cuando era niño.
1:35:02 Como sabrán esto fue hace muchos años ya, era la década de los 80, ya casi los 90, y en aquel tiempo yo era un niño, tendrÃa algunos 8 o 9 años. Yo tenÃa un amiguito, se llamaba Oscar. Casi todos los fines de semana, todos los sábados, iba a su casa, ya que yo en mi casa no tenÃamos televisión, y él sà la tenÃa. Sus papás acababan de mudar y nos acabamos de conocer y inmediatamente nos hicimos amigos. Como sabrán, en aquella época... por lo regular no se vendÃan del todo casas construidas sino que simplemente compraban un solar y las familias ahà empezaban a construir su casa este era el caso de mi amigo su casa estaba en construcción por lo que fui a su casa cuando estaba prácticamente en obra negra sus paredes no estaban revocadas tenÃa techo de lámina pero con el tiempo y muy rápidamente Se empezó a arreglar la casa, con luz eléctrica, pintura, etc. Aquella noche yo me encontraba con él viendo la televisión, y como de costumbre, como somos niños, comiendo frituras, comiendo dulces, mientras que su madre estaba cociendo, nos vigilaba claro a la distancia. En aquel tiempo cuando me pasó esto, La casa de mi amigo solamente contaba con tres habitaciones, lo que vendrÃa a ser la sala, otro pequeño cuarto que vendrÃa a ser la cocina y uno que subÃa al segundo piso, que era más recientemente la recámara, se estaba haciendo todavÃa. En
1:36:35 su patio trasero estaba previsto que fuera la cocina, por lo que el cuarto que tenÃan ahà por cocina era muy pequeño, ciertas cosas no cabÃan. muy apenas cabÃa una pequeña la cena y la estufa por lo que lavaban los platos y tenÃan el fregadero esos los tenÃan afuera en aquel momento la cocina estaba muy reducida y se nos habÃa dado la indicación como todas aquellas noches en que cuando termináramos de comer simplemente lleváramos los platos y los pusiéramos en el fregadero en el patio de afuera donde lavaban los trastes yo llevaba años yéndose a casa SabÃa muy bien que en el patio trasero no tenÃan luz, al menos no luz eléctrica. El padre habÃa puesto una tira con focos, que eran focos viejos, y más aparte soportaban la lluvia, los vientos, por lo que no alusaban del todo. Alusaban muy apenas... Pero lo suficiente para moverse...
1:37:32 Yo terminé el plato antes de mi amigo... Entonces antes de que él terminara... Le dije que yo ya iba a dejar los trastes... Ya que querÃa seguir viendo la televisión y... No querÃa que nada me interrumpiera... Aprovechando de que estaban en comerciales... Me levanté... Abrà la puerta... Y me tomó por sorpresa que... El patio... Casi estaba por completo a oscuras... excepto por un foco, un foco que si era el que estaba funcionando en ese momento, pero como ya les habÃa dicho, aquellos focos eran muy viejos, eran muy débiles en potencia, por lo que prácticamente no se podÃa ver casi nada, solamente se podÃa ver a lo mucho, un cuarto del patio yo no le tomé importancia a esto pues ya sabÃa dónde quedaba el fregadero ya sabÃa dónde quedaban las cosas y no era la primera vez que salà a ese patio durante la noche caminé hasta el fregadero y ahà me encontré con que estaba lleno habÃa muchos platos y en ese momento recuerdo que su madre nos habÃa dicho que si en algunas ocasiones llegáramos a encontrar muchos platos en el fregadero que por favor no apiláramos más Que simplemente fuéramos y los dejáramos a una bandeja que se encontraba a un lado de un asador de ladrillo que tenÃa la familia, ya que ya habÃa pasado, en que por no dejarlos hasta la bandeja, los apilábamos y los trastes se terminaban cayendo.
1:39:02 Caminé hasta la bandeja, que se encontraba tan solo a un par de metros de distancia, pero en eso... En ese pequeño transcurso, me llamó la atención algo. Era un bufar, como de un animal. Yo volteé de inmediato, y ahà estaba. Era un perro, un perro grande, oscuro completo como la noche. La raza de este perro, a decir verdad, a pesar de que lo recuerdo perfectamente, no puedo decirles si se parecÃa a uno en concreto. Sus orejas eran muy largas, y se encontraban levantadas. Era algo peludo, y su cola era larga, pero excesivamente larga. Este perro me gruñÃa, y se me quedaba viendo. Sus ojos brillaban en la oscuridad, pero muy diferente a las otras historias que cuentan con perros con ojos rojos. El perro tenÃa ojos blancos. Eran blancos por completo, pero brillaban anormalmente. Obviamente yo era un niño.
1:40:06 Tuve miedo enseguida. Aparte de que me estaba gruñendo, este perro era muy grande. Si bien yo no era alto en ese tiempo, podrá decirse que incluso él a cuatro patas medÃa casi lo mismo que yo. Puse mis trastes, tanto mi vaso como el plato, enfrente de mÃ, como si estos me sirvieran de algún modo como escudo, y empecé a caminar lentamente a rodearlo. Mientras que este perro se acercaba, con cada paso que yo daba, él también daba uno. A mà me ganó el miedo. Corrà inmediatamente a la puerta y recuerdo perfectamente que este perro también se abalanzó, pero quiero creer que yo fui más rápido.
1:40:50 Entré a la casa gritando y la mamá de mi amigo inmediatamente se levantó y me dijo,¿ qué tienes?, Manuel,¿ qué tienes? Yo tartamudeando... Y espantado completamente le dije... Ahà atrás hay un perro... Ahà atrás hay un perro... Y me quiso morder... La mamá de mi amigo inmediatamente puso seguro la puerta... Me llevó a la sala... Movió el mueble de la sala... Y de este sacó un machete... Mientras que nos decÃa... Quédense aquÃ... Yo me encargo de ese méndigo animal... Lo que ella creÃa en ese momento es que... Obviamente en ese tiempo... Casi no habÃa casas en esa zona, por lo regular era puro monte, las casas apenas se estaban construyendo, y la casa de mi amigo era la única, a excepción de otra en la esquina, que se encontraba en esa sección, por lo que no habÃa ninguna casa vecina en ese momento. lo que ella creÃa es que aquel perro era un perro bravo un perro de la calle y que se habÃa metido su plan era espantarlo pero si ese tenÃa rabia o que la querÃa atacar pues obviamente ella tenÃa que defenderse recuerdo que mi amigo y yo la miramos fijamente cuando abrió la puerta y salió por esta y nos quedamos todavÃa observando la puerta por unos breves segundos pero no escuchamos nada Esperamos escuchar los gritos de su madre ahuyentando al animal, pero para nada. Hubo silencio, no se escuchó ningún ladrido, no se escuchó ningún chillido. Estábamos confundidos. Cuando en eso,
1:42:26 entra su madre nuevamente, le pone seguro la puerta, va por llave y le mete más candados. Inmediatamente pasa con nosotros. Va a la puerta de enfrente, se asegura que tenga llave, y pone otros dos candados en esta, nos toma de las manos, y nos sube al segundo piso, a la recámara, que como digo todavÃa no estaba terminada pero ya tenÃa barrotes. y la puerta más resistente esta la tenÃa inmediatamente su madre entra pone llave y empieza a hablarle al papá de mi amigo minutos después el señor llegó estuvo revisando toda la casa bajamos nuevamente ellos se quedaron platicando a solas y nos pusimos a ver de nuevo televisión les digo somos niños en aquella época pues no le prestamos tanta atención a las cosas Mis padres pasaron por mÃ, y podrÃa decirse que la historia hasta ahà quedó, pero años después, cuando yo y mi amigo estábamos hablando de diferentes experiencias, y salió esta, cuando estábamos en preparatoria, que estábamos en su casa platicando, y casualmente ahà estaba su madre, haciendo de comer como todas las tardes, ella se nos acercó, y empezó a platicar de esta noche. y nos contó por asà decirlo su versión de la historia ella dice que cuando yo entré ella sacó el machete y salió inmediatamente pero cuando salió no vio a ningún animal ella esperaba toparse con un perro tal vez con un coyote
1:44:00 pero nada de eso tan pronto ella salió empezó a mirar todo el terreno ya que como les dije antes no habÃa suficiente luz dejó que sus ojos se adaptaran a la oscuridad y fue en ese preciso momento en el que lo vio vio un hombre parado en la esquina observándola con la mirada clavada en ella este hombre era alto muy delgado y también inexpresivo que en su cara no manifestaba nada ni terror ni malicia no sonreÃa no hablaba Era como la cara de un maniquà Obviamente la madre Conoce todo su terreno al dedillo Y esto la asustó de sobremanera Fue por eso mismo que entró a la casa Cerró todas las puertas Y nos subió hasta la habitación Acto seguido llamó a su esposo quien no tardó en llegar ellos buscaron por todos lados e incluso esta experiencia sirvió tanto asà que para el siguiente dÃa el padre de mi amigo puso una lámpara de esas que alumbran mucho conectada a la luz a la pared del segundo piso y esta sà iluminaba por completo Todo el patio trasero, para que esto no se volviera a repetir. Si bien ya no pasó nada, siempre nos quedamos con la duda.¿ Qué habrá sido de ese perro?¿ Y qué habrá sido de ese hombre? Jamás los encontraron.
1:45:29 Cabe decir que la barda de mi amigo, en ese momento, era muy alta. Un perro o un hombre. No pudieron haberla escalado No sin ayuda de una escalera Pero a ambos lados habÃa monte Simplemente No hay explicación alguna De cómo desaparecieron Y mucho menos Que era lo que hacÃan ahà Lo último que les tengo que mencionar de esta historia Es que la madre Nos dijo que aquel hombre TenÃa los ojos Completamente blancos
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