Relatos aterradores en Caminos de Pueblos y Ranchos (Mejores Relatos 2025)
0:11 Saludos a toda la comunidad. Mi nombre es Verónica Correa. Mi experiencia es la siguiente. Cuando yo tenÃa aproximadamente algunos siete años, que te digo, ya fue hace mucho tiempo, Alex, acostumbraba todas las noches cuando me encontraba en mi pueblo a salir en compañÃa de mi abuelo. Mi abuelo todas las noches iba por sus vacas y sus borregos. Ãl los llevaba durante el dÃa, allá a pastar por los montes lejanos al pueblo, y ahà los dejaba. Las vacas y los borregos son animales muy inteligentes, al menos los de él. No se dejaba que demás personas los agarraran, ni tampoco que se los llevaran, y también está decir que tampoco eran animales que fueran brusco con las personas.
1:08 Es decir, no eran bravos, no perseguÃan a la gente, ni nada de eso. Y es más, las tenÃa marcadas. Los habitantes del pueblo conocÃan muy bien su ganado y sabÃan que no tenÃa nada de qué preocuparse. Yo siempre lo acompañaba cuando iba por este... por eso de las ocho de la noche, cuando los animales ya estaban llenos de comer tanto pasto. Yo y mi abuelo nos arreglábamos, él iba en su caballo y yo iba en un potrillo. Un caballo que estaba en proceso de crecimiento, obviamente. Yo lo habÃa atendido desde que era pequeña, asà que el caballito me hacÃa mucho caso. Y me cargaba con mucha facilidad, ya que yo tenÃa siete años. Prácticamente no pesaba nada.
1:49 Y comenzamos ese viaje como todas las noches. Por aquel camino muy solitario. Era un camino de terracerÃa, para las ocho de la noche. Ya habÃa penumbra total. No habÃa ni un solo faro de luz. La única luz que tenÃamos era la luz de la luna, pero no nos importaba. Ãramos personas de rancho y habÃamos crecido con ese ambiente. No nos incomodaba la negrura de la noche. Para nosotros era muy común. Pero una vez que llegamos a donde estaban las vacas y los becerros, que algunos cuantos ya se encontraban pues recostados en el pasto, haciendo digestión, yo me percaté de algo que era muy inusual. vi que entre las sombras de las vacas habÃa una sombra que se la pasaba bailando. Era la sombra de un humano, un humano como pequeño. Si te pudiera dar algún tipo de orientación, te dirÃa que era una sombra como de una persona que no medirÃa más de 1.40, pero tampoco menos de 1.20.
2:57 Pero era la sombra de un humano. Para darte más caracterÃsticas, era simplemente como una sombra. No podÃa ver ropa, No podÃa ver pelo, solamente una sombra, bailando entre las vacas, entre los becerros, entre el monte. Yo obviamente se la señalé rápidamente a mi abuelo, y se la señalé con curiosidad, no con miedo. Le dije, mire abuelo, allá adelante,¿ qué es, un niño o una persona? Anda entre las vacas,¿ qué querrá? Mi abuelo simplemente forzó su mirada, y empezó a ver por todo el alrededor, pero él no veÃa a nadie.
3:41 Nos quedamos ahà parados como unos 15 minutos, y él me preguntaba una y otra vez,¿ A quién ves?¿ Por dónde lo ves? Y yo le respondÃa, ¡Ay, abuelito, mire ahÃ! Pero al parecer él no lo podÃa ver. Yo no era una chica que dijera mentiras, asà que mi abuelo sabÃa que no le estaba mintiendo. Ãl simplemente me dijo, Voy a chiflarle a las vacas para que ellas se vengan, y tú te vienes conmigo atrás. No te vayas adelante. Ellas seguÃan. Yo tenÃa la costumbre, Alex, de siempre irme adelante mientras que mi abuelo se iba hasta atrás. Me gustaba dirigir a los animales, a pesar de que estos no lo ocuparan. Ahà me gustaba ir adelante siempre. Asà que noté algo rara la actitud de mi abuelo, pero, a final de cuentas, le hice caso. No querÃa desobedecerlo.
4:34 Separaron todos los animales y comenzaron a caminar por aquel camino. Yo me fui con mi abuelo y cuando estábamos cabalgando, él me preguntó nuevamente,¿ ves aquella sombra? Yo le dije que sÃ. Aquella sombra que habÃa visto entre el monte no se habÃa quedado allá. VeÃa que la persona venÃa con los animales, igualmente corriendo de un lado para el otro. Incluso dando saltos como si estuviera haciendo algún tipo de baile. Mi abuelo en ese momento me dijo. Mi niña, vamos a ponernos a rezar. Tú te sabes rezos, ¿verdad? Yo le dije que sÃ, pero¿ por qué Ãbamos a ponernos a rezar en ese momento? Ãl simplemente me dijo con una sonrisa. Que era para que no nos pasara nada en el camino. Y para darle gracias a Dios de que este dÃa habÃa salido muy bueno en cosas de venta.
5:33 Yo le hice caso, pues era muy inocente. Ahora me doy cuenta que mi abuelito me decÃa esto para que no me alertara ni mucho menos tuviera miedo. Empezamos a rezar los dos juntos y después de un par de rezos nos quedamos callados y después comenzamos a platicar entre nosotros. Cuando él de nuevo me dijo, mi niña,¿ sigues viendo aquella sombra? Yo le dije que en ese momento no, pero cuando pasaron unos minutos, la pude ver nuevamente. Le dije otra vez a mi abuelo, mire, ahà está, ahora está hasta adelante, entre los primeros bueyes que van allá.
6:15 Mi abuelo me dijo de nuevo, vamos a ponernos a rezar otra vez, hija, ándale, para darle gracias a Dios. Nos pusimos a rezar nuevamente, Alex, y asà llegamos a la casa. Yo sabÃa que algo extraño habÃa pasado aquel dÃa, pues, mi abuelo, No me dejó ir con él las noches siguientes. Ãl me decÃa que simplemente era muy tarde y no querÃa que me pasara algo allá por la noche. Yo obviamente me sentà muy triste, pero al paso de una semana volvà a ir con él. Y esta vez pasó como una noche normal. Yo encabecé a los animales y aquella sombra jamás la volvà a ver. Esto quedó simplemente como una experiencia curiosa, pero... al pasar los años, y preguntarle a mi abuelo, sobre esta experiencia que habÃamos tenido ambos, en aquel camino, en aquel monte, me dijo que no me habÃa llevado por mi propia seguridad, él sabÃa muy bien que demás ganaderos, y también habitantes del rancho decÃan, que por esos montes, se veÃan cosas extrañas, extrañas apariciones de entes, sumamente oscuros algunos otros habitantes iban más allá diciendo que en aquellos caminos y en aquel monte se aparecÃa el mismÃsimo diablo que aquella sombra que vi probablemente
7:46 no era una persona él simplemente no me quiso alertar aquella noche y que por los dÃas siguientes se trajo todo su ganado más para acá ya no fue ni lo llevó a aquellos montes tan lejanos en los cuales CrecÃa un pasto muy verde y también algunos secos, que le sirvÃa al ganado para alimentarse, pero no importaba, porque cuando tú metÃas a tu ganado en aquella zona, aquel monte se cobraba una parte de tu ganado. Y bien se lo habÃan dicho a mi abuelo, pero él no creÃa en esto. Bastó con la experiencia que vivà yo con él, y también que al pasar dos dÃas, dos de sus vacas fallecieron. que tomó en cuenta que aquellas cosas que se decÃan de aquel monte, no eran leyendas, aquel sitio, verdaderamente, estaba embrujado. Mi nombre es Joel Anastasio.
9:01 Mi experiencia, la vivà junto con mi compadre. Esta historia tiene aproximadamente algunos siete años, cuando en ese entonces yo y él aún vivÃamos en nuestro pueblo. Casi era como de madrugada. Nos habÃamos quedado en la parcela cerca de algunas cuatro o cinco horas más, debido a que tenÃamos mucho trabajo acumulado y también tenÃamos uno que otro problema. VenÃamos por aquel camino de terracerÃa, con monte a ambos lados. Era una costumbre para nosotros igualmente cada fin de semana. No tenÃamos miedo, Alex. Y tampoco somos supersticiosos, asà que no quiero que piensen que somos de las personas de los ranchos que creen brujas, fantasmas, leyendas. Para nada, nosotros no somos de ese tipo de personas. Por aquel camino solamente estábamos platicando acerca de nuestras familias, de los problemas que traÃamos en aquel momento y de cómo nos habÃa ido en las ventas. Y por aquel camino, en el que gobernaba una oscuridad absoluta, solamente se escuchaba nuestra plática, el viento y los grillos. Cuando en eso, que Ãbamos cabalgando cada uno en su caballo, vemos ahà a la lejanÃa, allá por donde se pierde el camino, que se va acercando una silueta es una silueta también más o menos grande y conforme pasan los minutos y aquella silueta se
10:33 va acercando distinguimos que es un jinete igual viene con su caballo y él encima con un sombrero pensamos tal vez que era algún conocido del pueblo pues allá todos nos conocemos pero conforme se va acercando vemos que viene en absoluto silencio algo extraño Nosotros seguimos platicando y en ese momento nos percatamos que los caballos que traÃamos se comportan de una manera muy extraña. O sea, empiezan como que a no querer caminar. Empiezan como a ponerse nerviosos. Hacemos lo que podemos para que estos sigan, pero es notable que están nerviosos, que están asustados. Y estos caballos, créeme, casi jamás se ponÃan asÃ. Aquel jinete extraño casi estaba al borde de chocar con nosotros e hizo un movimiento extraño porque obviamente si tú ves a dos personas que vienen a caballo y vienen platicando entre sà obviamente tú pasas por un lado bueno este jinete no lo hizo este jinete siguió adelante tanto asà que pasó en medio de nosotros los caballos se hicieron a un lado y lo dejaron pasar y justamente cuando estaba pasando en medio de nosotros lo reconocimos Aquel caballo estaba transportando a un viejo conocido, un viejito llamado Don Chencho. Don Chencho siempre traÃa ese caracterÃstico sombrero y esa caracterÃstica chamarra que lo
12:04 reconocÃa fácilmente a la distancia. Su cara, su barba, lo reconocimos inmediatamente. El caso aquÃ, Alex, el caso extraño, es que Don Chencho para ese momento llevaba de fallecido cerca de cinco años. Pero en aquel momento, en aquel instante te puedo decir que esto no lo recordamos y no sé por qué. Tal vez fue un momento que nos agarró desprevenidos. No nos acordamos que Don Chencho para ese momento no estaba vivo. Entonces le hablamos. Le dijimos, Don Chencho,¿ para dónde va?¿ Y por qué va tan solo? Te digo, te repito, eran como la una de la madrugada. Don Chencho simplemente se detuvo, se volteó y nos saludó. Nos dijo que iba a ver a su madre, que al rato volvÃa al pueblo, pero que fuéramos con cuidado. Solamente lo saludamos, nos echamos unas risas y seguimos. Mira cómo son las cosas. No recordábamos que él habÃa fallecido, pero recordábamos muy bien todas aquellas actitudes, aquellos hábitos que tenÃa Don Chencho. Y es que él siempre iba al cementerio a visitar a su madre. Y cada vez que iba al cementerio, siempre decÃa lo mismo. Voy a ver a mi mamá. Obviamente la señora ya estaba enterrada, y el camino, precisamente, llevaba al cementerio del pueblo. Pero pasaron como unos dos minutos cuando caÃmos en cuenta. Nos volteamos, como si al
13:34 mismo tiempo nos hubiéramos dado cuenta los dos, y nos dijimos al instante, Don Chencho no está vivo. Cuando volteamos, otra vez a ver el camino, que porque era recto, era más que obvio que tenÃamos que verlo ahà a la distancia, pues... No le habÃamos dejado tanto tiempo como para perderlo de vista. Vimos que la silueta ya no se encontraba. Don Chencho habÃa desaparecido. Inmediatamente en ese momento Alex nos recorrió un escalofrÃo a los dos por todo el cuerpo y empezamos a galopar. Empezamos a hacer que los caballos corrieran y recordamos el instante en el que los caballos se ponÃan nerviosos. Era más que obvio que ellos estaban sintiendo algo. Ellos tenÃan miedo porque sabÃan que aquella noche no estábamos interactuando con algo terrenal. Esa noche vimos el fantasma de Don Chencho, que incluso en ese momento, a pesar de pasar los años, él seguÃa yendo al cementerio a visitar a su madre. Después de esta experiencia, Alex, tanto yo como mi compadre, no volvimos a quedarnos tantas horas en la parcela. Tan pronto eran las ocho o nueve pasadas, decidÃamos irnos. TenÃamos miedo de volver a encontrarnos con Don Chencho.
14:58 Hola Ales y comunidad de la cripta. quiero platicarles una experiencia que me sucedió a mi hermana y a mÃ. En aquel tiempo, tendrÃamos como entre 18 y 17 años, y desarrollábamos una actividad que año con año hacÃamos. Cuando era el año nuevo, allá en nuestro pueblo, se festejaba con muchos fuegos artificiales y también hacÃan, diferentes familias e incluso iglesias, muñecos como de paja, representando el año viejo. A este muñeco lo llenaban de fuegos artificiales y a veces pues simplemente de paja y lo quemaban. Lo hacÃan en diferentes claros o a veces en algunas plazas o arriba de los techos de las casas. Esto combinado con los fuegos artificiales hacÃa que todo el escenario pareciera profundamente hermoso. Claro, tú solamente lo disfrutabas y estabas a una distancia adecuada para verlo.
16:20 Cosa que yo y mi hermana siempre buscábamos año con año. No pasábamos exactamente las doce con mi familia. Yo y mi hermana agarrábamos ambas nuestros caballos y nos Ãbamos a la punta de un cerro. Era el más cercano del pueblo. Esto lo hacÃamos año con año como ya expliqué, asà que mis padres en un principio si bien nos acompañaron, ya después no lo hacÃan. Incluso durante un tiempo, ambas fuimos con nuestros propios novios, pero en aquella noche estábamos solteras las dos, y no quisimos que nadie nos acompañara, simplemente querÃamos estar solas, asà de paso en el camino, Ãbamos a platicar de algunas cosas que tenÃamos pendiente, problemas familiares como los que tiene cualquier familia. Eran las 11.40, lo recuerdo muy bien, y estábamos entrando a aquel cerro, El camino de tierra... Rodeado por árboles... Y de vez en cuando un claro que nos permitÃa ver... Allá en la lejanÃa como se veÃa el pueblo... Todo iluminado... Y cada cuanto...
17:28 Se reventaba un fuego artificial... Probablemente de algunos niños que nos esperaban... Ãbamos cada uno en su caballo... Simplemente platicando... Nosotros somos del pueblo asà que no tenÃamos miedo... Cuando en eso vemos... Que en la punta del cerro Se encuentra algo Vemos luz Vemos algo que brilla allá a la distancia Alex Asà que lo que suponemos es que Ni vamos a pasar las olas aquella noche Algún grupo de jóvenes Como ya nos habÃa tocado algunas veces A veces subÃan al cerro para encender pirotecnia Pero ellos por su lado y nosotros por el nuestro Aunque a veces nos juntábamos Si esto era asà entonces le Ãbamos a pasar todavÃa mejor porque por lo regular son puros chicos jóvenes, tal vez de nuestra edad si tenÃamos suerte, continuamos galopando, cuando en eso vemos que ahora no es solamente una luz la que brilla, sino varias, en un principio pensamos que tal vez se trataban de antorchas o algo parecido, se veÃan luces estáticas, como de fuego, no le prestamos atención y seguimos, justamente en el último tramo, que nos quedaba poco para llegar, A aquellas luces, volteamos hacia el pueblo y vimos que todos estaban accionando los fuegos artificiales.
18:50 Al checar nuestra hora, ya eran en punto de las doce. Ya era año nuevo. Como nosotras estábamos embobadas viendo todo el espectáculo del pueblo, los caballos siguieron andando y poco a poco fuimos acercándonos. Para ese momento empezamos a escuchar risas y voces también. pero extrañamente solamente de mujeres. Unas risas muy estruendosas, y unos gritos también, pero no eran gritos de horror o de miedo, sino como de satisfacción, como si se estuvieran contando chistes. Por esto mismo no le prestamos atención, pensamos que era algún grupo de chicas.
19:33 Nosotros seguÃamos viendo todo, todo el panorama del pueblo, los fuegos artificiales, y veÃamos ahà a la lejanÃa, los muñecos de paja, que se estaban quemando. Cuando menos acordamos, ya estábamos llegando a la punta del cerro y nos dimos cuenta que lo que veÃamos a lo lejos que estaba en la punta no eran antorchas, no eran fuegos artificiales. Es más, Alex, no eran ni siquiera humanos. Lo que vimos fueron unas bolas de fuego que solamente estaban ahÃ, levitando en el aire, sin moverse. Nosotros quedamos estupefactas. Quedamos petrificadas observándolas. Las voces y las risas que escuchábamos provenÃan de aquellas bolas. Aquellas figuras tenÃan voz. Inmediatamente pensamos que eran brujas. Era una leyenda que se contaba en el pueblo.
20:32 Que a veces las brujas se convierten en bolas de fuego. Y están volando por los cerros. E incluso por algunas casas donde los niños... Aún no se han bautizado... Pero yo siempre taché esto como un relato de terror... Como una leyenda... Como una historia que se le contaban... A los más pequeños para infundirles miedo... Jamás pensé que lo verÃa con mis propios ojos... Tuvemos tan mala suerte aquella noche... Que aquellas bolas empezaron a volar... Y para nuestra mala suerte... En nuestra dirección... Rápidamente volteamos los cabaños... Y empezamos a correr junto con ellos. Los caballos empezaron a correr. Dirigiéndose hacia abajo del cerro. Nosotras estábamos gritando como locas. Al menos en un principio, pero logramos centrarnos. TenÃamos que bajar el cerro lo más rápido posible. Y solamente escuchaba las carcajadas.
21:29 Solamente escuchábamos como algo sobrevolaba encima de nosotras. Por suerte, no nos hicieron nada. Solamente nos asustaron. Bajamos del cerro y llegamos a nuestra casa. Les explicamos a nuestros parientes, padres, tÃos, lo que habÃamos visto, con lo que nos habÃamos encontrado. Mi abuela, que para ese tiempo aún estaba viva, nos curó de espanto pues, según varias personas, varios familiares, nos veÃamos pálidas y con una mirada perdida. Poco a poco fuimos recobrando de nuevo el semblante y desde aquella noche, No volvimos a subir al cerro. Aquella tradición que tenÃamos año con año, terminó con aquella experiencia. La siguiente historia Viene de parte de... Uralio Reinaldo... Hola Alex... Esta siguiente experiencia...
22:46 Me pasó a mis 17 años... Por suerte... No estaba solo cuando me sucedió... Me sucedió en compañÃa de mi abuelo... Antes de empezarles a contar la experiencia... Les tengo que contar una leyenda... Una cierta historia trágica... Que sucedió en el pueblo... Hace ya bastantes años... incluso muchos años, cuando me sucedió aquella experiencia. Ya tenÃa tiempo que habÃa sucedido. Resulta que en el pueblo hay algunas personas que están en una situación económica precaria, pero incluso unas mucho más que otras. HabÃa una familia, un padre, una madre y un niño. El niño es el que nos interesa, se llamaba Luis. Y todos en el pueblo lo conocÃan como Luisito.
23:39 Ãl apenas tenÃa cerca de 7 u 8 años. Y siempre se le veÃa en una brecha. Su casa estaba puesta en aquella brecha. Como les dije, su familia no era una familia pudiente. Ni siquiera tenÃa el padre algún trabajo fijo. Asà que ellos tenÃan una situación económica muy precaria. Por lo tanto, el padre se fue a una brecha. un camino muy estrecho, y a un lado de aquel camino, hizo una casa, una improvisación de casa con lámina vieja, con cartones, madera, de la que halló ahà por el camino, y también taló algunas ramas, e hizo ahà una casa, con el tiempo tengo entendido que la madre se fue, tal vez con otro hombre, el padre por otro lado, salÃa todos los dÃas, a buscar algún trabajo, o incluso, simplemente al bar, para gastarse lo poco que habÃa ganado.
24:36 La situación de Luisito era muy precaria, asà que como el niño no iba a la escuela, solamente salÃa y se la pasaba caminando ahà en la brecha, con sus ropitas gastadas, sin zapatos algunas veces tengo entendido, y el niño sobrevivÃa a base de lo que los pobladores le daban cuando pasaban por aquella brecha. aquella brecha era muy usada anteriormente, me explica mi abuelo que ese era el camino que llevaba directamente a una central, en esta central habÃa diferentes comercios, y ahà los pobladores vendÃan que su sandÃa, que su arroz, que su frijol, a los diferentes comercios y también revendedores, por lo tanto en aquel camino pasaban mucho, y siempre que veÃan a Luisito, le daban ya sea una toronja, una naranja, manzanas, sandÃas y a veces un poco de ropa. Solamente asà Luisito subsistÃa. De hecho, a mi abuelo le tocó verlo varias veces. Pero al pasar los dÃas, al pasar los meses, inexplicablemente Luisito dejó de aparecerse en aquella brecha. Ya no estaba el niño. Y al pasar más los dÃas, pues los pobladores se les hizo extraño¿ Pues dónde estaba aquel niño? Al meterse en la casa, se dieron cuenta que el cuerpo del niño yacÃa ahà en el suelo, ya sin vida. Obviamente esta
26:11 es una historia triste, pues el padre ni siquiera se presentó. Le dieron cristiana sepultura entre algunos pobladores y, con el tiempo, ya sea con el viento, las tormentas, el calor, la casa se fue cayendo poco a poco, pues no tenÃa mantenimiento. y era una casa que a muy a duras penas se mantenÃa en pie. Asà pasaron los años, y según se decÃa, ya ahora décadas después, que el espÃritu de aquel niño se presentaba cada en cuanto en aquella brecha, y éste seguÃa pidiendo comida o algo que le ayudara para mantenerse aún con vida. Esta historia me la contaron desde niño, y a mà me tenÃan rotundamente prohibido ir a aquella brecha, ya habÃan abierto otro camino, un camino más ancho donde pasaban coches, era de terracerÃa, pero era un camino, un camino mucho más urbanizado, e incluso habÃa luces, una vez contándoles esto, ahora sà les contaré mi experiencia, resulta que mi padre siempre llegaba por eso de las 8 o 9 de la noche cuando mucho a la casa, pero en aquella noche, ya eran prácticamente las 11, y mi padre no llegaba, se nos hacÃa bastante extraño pues mi padre es un hombre que tiene una rutina y la cumple y tampoco es un hombre que se vaya y se pierda en los bares jamás ha sido de esos por
27:42 lo tanto todo cobró más sentido cuando uno de los vecinos llegó corriendo a la casa este vecino tendrÃa aproximadamente algunos 10 años y siempre iba con mi padre a ayudarle mi padre le daba una compensación monetaria claro lo que él podÃa y el vecino pues la recibÃa más que gustoso, aquel vecinito de 10 años habÃa corrido desde la central hasta el pueblo, porque la carreta de mi padre habÃa sufrido una averÃa, se habÃa roto de la parte trasera y una de las ruedas habÃa quedado completamente inutilizada, necesitaba ayuda, necesitaba por lo menos algún caballo, yo y mi abuelo que nos encontrábamos precisamente en la casa para ese momento, no dudamos en ir en su ayuda, Cada uno tomó un caballo y nos fuimos galopando hasta aquel camino. Una vez llegamos al comienzo del camino, mi abuelo se detuvo y simplemente miró hacia un lado y vio aquella brecha.
28:43 TenÃa sentido. Por el camino que habÃan hecho, daba una vuelta y luego se acomodaba más adelante en la central. Por lo tanto, hacÃamos más tiempo en ir por aquel camino, tal vez algunos 40 minutos. Pero, si cortábamos por la brecha, esta brecha daba directo, asà que nos tomarÃa como unos 20 minutos. Mi abuelo me dijo, hijo, vámonos por la brecha, pero antes dame chance. Voy aquà con doña Lupe, le voy a pedir un par de toronjas, aguántame tantito. Mi abuelo no tardó mucho, a lo máximo un minuto, entró y salió rápido de la tienda. y después proseguimos a irnos por aquella brecha, para cortar camino, y llegar con mi padre lo más antes posible, yo le pregunté a mi abuelo, abuelo que es que tiene hambre, para que quiere tronjas, y él me respondió, mira niño, por esta brecha, se aparece Luisito, si sabÃas no, esa pobrecita alma de aquel niño, simplemente está errando, si nos lo encontramos, por lo menos hay que darle algo. Dicen que es de buena suerte darle comida. Yo algo escéptico le contesté, pero abuelo,¿ a poco usted cree en esas cosas? Eso solamente son cuentos, abuelo.
30:13 No sea tan susceptible a lo que le dicen ahà algunos pueblerinos. El muy serio me respondió, mira hijo, en este mundo hay cosas que escapan a nuestro entendimiento. Y créeme, he visto varias veces algunas cosas que incluso el más escéptico lo harÃa creer en Dios. Solamente hay que llevar aquellas frutas. Todo es por si acaso. ¿Ok? Hay que avanzar a paso rápido. Y casi no hay que detenernos. De cierta manera, si el alma de aquel niño no es maliciosa, la verdad es que no me quiero encontrar con un fantasma. Continuamos galopando. Esta brecha tiene una singularidad y es que no es recta, ni tampoco un solo camino.
31:04 Por ciertos tramos, el camino se divide, aquella brecha, en tres y en dos a veces. Asà que cuando llegamos a una de estas divisiones, mi abuelo se detuvo y me dijo, espérate, es que en esta parte no me acuerdo, no sé si es para la izquierda o para la derecha, ya nos faltaba poco. Alex, si te soy sincero, solamente nos detuvimos como un minuto o dos. No fui para tanto, pero en ese escaso minuto, en esos escasos segundos, una mano helada me tocó parte de la rodilla. Yo volteé rápidamente y vi la silueta de un niño, el cual tenÃa unos ojos blancos resplandecientes y con una voz muy cálida me dijo, Disculpe, señor.¿ No tendrá alguna frutita? Tengo hambre.
32:03 En ese momento me recorrió un escalofrÃo y te juro que quise gritar, pero por alguna razón no me salÃa la voz. Estaba tan asustado y tan petrificado que simplemente estaba tieso sobre mi caballo. Giré lentamente la cabeza donde estaba mi abuelo y quise gritarle, abuelo, abuelo, pero no podÃa. simplemente era como si el aire me faltara y solamente pude exhalar un leve grito que incluso me sorprendió bastante que mi abuelo pudiera escucharme mi abuelo volteó y me vio todo tenso y me preguntó¿ qué tienes hijo?¿ qué tienes? y yo solamente abrÃa la boca y le señalaba un lado mÃo y fue en ese momento que él pudo verlo allà estaba Luisito aquel niño Era simplemente una silueta oscura, Alex.
32:59 Era como si fuera una sombra que se estuviera moviendo entre la oscuridad. Lo único que brillaba de él eran sus ojos, unos ojos blancos y resplandecientes. Mi abuelo rápidamente sacó las toronjas y se las dio. En cuestión de segundos, lo perdimos de vista. Rápidamente mi abuelo, casi jalándome del hombro, me hizo que... avanzara junto con el caballo y por suerte nos fuimos por el camino correcto mi padre ya nos estaba esperando me notaba raro pero yo actué lo más normal posible no querÃa alertarlo él tampoco justamente cuando acomodamos todo mi padre nos dijo oigan hay que irnos por la brecha porque si nos vamos por el camino vamos a tardar bastante tan solo con decirme eso yo empecé a temblar no dije nada pero mi abuelo pudo notar mi cara de espanto que tenÃa, asà que lo convenció, y le dijo a mi padre que no vale la pena, que era mejor el camino, que la brecha estaba muy mal, que por ahà no sabÃamos venido, y la carreta se iba a atorar, el camino estaba más despejado y habÃa iluminación, y por aquà la carreta iba a transitar sin problemas, por suerte pudo convencerlo, Al llegar a la casa, mi abuelo me pidió disculpas, pues él se creÃa responsable por lo que yo habÃa vivido. Yo le dije que no importaba,
34:32 pero que al final de cuentas, él tenÃa razón. Hay cosas en este mundo que escapan a nuestro entendimiento. Hola Alex, y hola a toda tu comunidad. Por estas fechas que se acercan, que es Semana Santa, yo tengo algunos malos recuerdos. Si bien es una época de fiesta, tanto para la iglesia como también para algunas otras personas pues se van de vacaciones, estas fechas a mà me recuerdan algunos relatos que mis abuelos me han contado. Me han dicho que estas fiestas no son simplemente para celebrar sino para guardar alguna especie de luto que incluso el diablo mismo anda suelto esto es algo que me decÃan constantemente yo siempre tuve la duda del por qué por qué creÃan esto y en una ocasión cuando me encontraba en su casa me contaron una historia que simplemente me dejó con la boca abierta verán esta historia les pasó hace poco Mis abuelos tristemente ya fallecieron Pero hace apenas dos años todavÃa los tenÃa conmigo Esta historia le pasó concretamente a mi
36:04 abuela Mi abuela para ese tiempo Ya se encontraba sola en su casa Todos sus hijos, o sea mis tÃos Se habÃan casado y se habÃan ido Y en aquella grande casa Solamente quedaban mi abuelo y mi abuela A pesar de estar solitos A ellos jamás les gustó la idea que uno de sus hijos viniera a vivir con ellos Ojo, no era porque no los quisieran. Simplemente ellos les gustaba sentirse útiles y no simplemente ser un estorbo. A ellos les gustaba todavÃa ir por leña, estar con el ganado, estar con sus cosechas, en el patio con sus animales y no querer estorbarle a sus hijos. Además, cada uno de ellos ya tenÃa su propia casa y su propia familia. A ellos les encantaba que los visitaran.
36:57 pero hasta ahÃ, de vez en cuando. Por lo tanto, en algunas actividades cotidianas, mis dos abuelos se turnaban que tenÃan que hacer. Mi abuelo, por una parte, se ocupaba de todo el trabajo pesado, estar con el ganado, vender, a grandes rasgos lo que harÃa un hombre, mientras que mi abuela se encargaba de la cocina, de lavar la ropa y también de ir por leña. Mi abuela siempre iba por leña a un monte, cerca de una sierra. Ahà los árboles estaban más secos, y los cortaba con un machete y se los traÃa. Ojo, esto siempre lo hacÃa Alex, e incluso mi madre me dice que a ella la llevaba también. A todos sus hijos los llevó.
37:45 Y en esa ocasión no era diferente, simplemente que se le hizo un poco tarde. Tardó de más cortando la leña y le cayó la noche. Pero esto para ella no era algo que fuera de temer, o algo que no hubiera pasado antes. Numerosas ocasiones le habÃa tocado tener que caminar entre el monte de noche. Por asà decirlo, miedo, ella no tenÃa. Además, iba en compañÃa de su yegua, y en compañÃa de un burrito que ella tenÃa. Ambos animales ya tenÃan años con ella, asà que les tenÃa un cariño inmensurable. Y ambos animales... la obedecÃan muy bien, ellos ya se encontraban de regreso, mi abuela estaba encima de su yegua, y el burrito a un lado cargando toda la leña, cuando en eso, mi abuela se percata, de que algo entre el monte, adelante de ellos, se está acercando, mi abuela se detiene pues cree que tal vez es un animal, tal vez un coyote, o tal vez algo más grande, porque conforme se va acercando, Puede ver el pelaje sombrÃo, un pelaje oscuro que se asoma entre todos los matorrales. Cuando está lo suficientemente cerca, ella logra ver que se trata de alguna especie de jabalÃ, uno muy enorme y que para nada es habitual en la zona. Ella se detiene mientras ve aquel enorme jabalÃ
39:19 con aquellos colmillos saliéndole. Y se percata que este animal tiene los ojos rojos. Y estos ojos... Resplandecen y se iluminan. Incluso entre el monte y en la más absoluta noche. Mi abuela no tiene miedo. Solamente está sorprendida. Y ordena a sus animales que se detengan. Ella piensa simplemente darle la vuelta. Es un animal salvaje asà que no sabÃa cómo iba a reaccionar. Ella trata de agarrar a su burrito... y tratar de rodear a aquel jabalÃ, cuando en eso el jabalà se les queda viendo, y empieza a acercarse pero, en esta ocasión de una manera más rápida, y mucho más agresiva, tanto asà que el burrito simplemente tira toda la leña y se va corriendo, mugiendo como lo harÃa, la yegua por otro lado empieza a tirar patadas, y el jabalà simplemente se va, Hasta ese momento mi abuela cree que esto simplemente es un encuentro con un animal salvaje, pero...
40:25 Recuerda aquellos ojos rojos. Y recuerda muy bien que cuando aquel jabalà se estaba yendo, escuchó una voz que provenÃa de él. Que le dijo, ahorita te me escapaste, pero una segunda vez no habrá. Te voy a agarrar, MarÃa. Mi abuela se llamaba MarÃa. A mi abuela en este momento... Se le acalambró todo su cuerpo. Dice que se puso rÃgida, pero que de alguna manera pudo agarrar las fuerzas para empezar a rezar. Vio que aquel jabalà no se fue del todo. Vio cómo corrió, pero que se detuvo ahà a la lejanÃa. Su miedo más profundo era que éste viniera y la atacara. Ella ya estaba decidida a irse a su casa, pero habÃa algo que la detenÃa. Su burro.
41:19 su burrito seguramente algunas personas no comprenderán esto pero mi abuela habÃa desarrollado un profundo lazo con sus animales como les expliqué ella ya no convivÃa diariamente con sus hijos y de vez en cuando con sus nietos ella se relacionaba dÃa con dÃa con sus animales les tenÃa mucho cariño y se podrÃa decir que para ella no eran animales para ella era su compañÃa, eran parte de su vida, eran parte de la familia ahora, asà que por más que se repetÃa en la cabeza que era un animal, simplemente no pudo dejarlo, y se metió entre el monte a buscar a aquel burrito, sabiendo que el jabalà aún se encontraba por ahà cerca, ella empezó a buscarlo, empezó a chiflarle, para que viniera con ella, tenÃa un chiflido muy caracterÃstico para llamarlos, pero el burro, simplemente no apareció, lo encontró más adelante en un camino, el burrito estaba desplomado en el suelo, con muchas mordidas en su cuerpo, se encontraba sin vida, las mordidas, eran claras, y muy caracterÃsticas, de una boca grande con colmillos, posiblemente de aquel jabalÃ, ella escuchaba muy bien como la llamaban dentro del monte, y le decÃan MarÃa, MarÃa, ven para acá, ven conmigo.
42:51 Mi abuela simplemente agarró su yegua, lamentó la pérdida de su burrito y cabalgó hasta la casa. Una vez que llegó ahÃ, ya estaba el abuelo esperándola. Le contó lo que habÃa pasado y el abuelo, él solo, se fue al monte en uno de sus caballos. Regresó al poco tiempo con el cuerpo del burro cargado en una carreta. El abuelo también dijo que escuchó entre el monte como lo estaban llamando. Mis dos abuelos son muy religiosos y sabÃan que esto era simplemente parte de Semana Santa. Muchas cosas extrañas pasan. Precisamente aquel dÃa era Viernes Santo. TenÃan que presentarse a la iglesia, pero por una u otra razón no pudieron. Y a pesar de sufrir esta experiencia...
43:46 Ellos continuaron yendo por leña, pero eso sÃ, mi abuelo no dejó que mi abuela volviera a ir sola por la leña Siempre la acompañaba, aunque en esta ocasión tenÃan que ir hasta en la noche, porque a esa hora llegaba el abuelo cuando se quedaban sin leña Otros dÃas aprovechaban e iban entre el dÃa, pero a pesar de ir los dos juntos, ellos siempre decÃan que sentÃan como alguien los observaba a la distancia Pero esto no lo sentÃan todas las noches. Solamente lo sentÃan cuando estábamos en fechas de Semana Santa. Esa fue la experiencia de mis abuelos.
44:27 Espero les haya gustado. Saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada. Criptomaniacos, la siguiente historia pertenece a Erasmo Fernández. Hola criptomrujada, y hola a toda tu comunidad. Quiero compartirte mi historia. Esta historia ya tiene un buen de años.
45:09 Me pasó cuando estaba en mi pueblo. Yo tendrÃa como algunos 21 o 22. Actualmente tengo 50, asà que haz las cuentas. Esto fue hace mucho, pero a pesar de que ha pasado mucho tiempo de esta experiencia, aún la recuerdo muy vÃvidamente, como si me hubiera pasado ayer. Mira, te explico lo siguiente. En aquel tiempo yo tenÃa dos trabajos, uno en la tarde y uno muy temprano por la madrugada. Allá es normal que los hombres de pueblo, las familias, se levanten muy temprano. Bueno, yo todavÃa me levantaba más temprano que ellos. habÃa llegado un acuerdo con el municipio y yo era el que recolectaba la basura ya que en aquel tiempo el camión no se adentraba al pueblo tenÃamos que sacar toda la basura hasta la carretera y solamente ahà el camión se la llevaba como varias personas del pueblo no contaban con vehÃculos muy apenas carretas yo me ofrecÃa a ser el que iba a recolectar la basura y cada persona me iba a dar lo que pudiera una propina simplemente Yo me levantaba todas las madrugadas, Alex, en punto de las cuatro de la mañana, para las cuatro y media salir e ir recolectando toda la basura alrededor del pueblo.
46:32 Era un trabajo que me llevaba alguna hora y media, máximo dos horas. Luego, después de eso, tenÃa que llevar toda la basura por aquel camino de terracerÃa, en mi carreta. Era un trayecto como de algunos treinta, cuarenta minutos, y por ahà de las siete y media, Cuando el sol ya habÃa aparecido, yo ya venÃa de vuelta. Llegaba a mi casa, me dormÃa y en la tarde salÃa a trabajar. Y asà era mi rutina. Cada ciertos dÃas pasaba por la basura. Recuerdo que en aquella madrugada yo me levanté como lo hacÃa cotidianamente. Me lavé la cara, preparé mi caballo, alisté mi carreta y me fui a recorrer las diferentes calles del pueblo, recolectando todo. una vez que terminé Alex, todavÃa era de noche, todavÃa no amanecÃa, y yo comencé mi trayecto, para ir a dejar la basura, ya que como dije, como 7 y media, 8 pasaba el camión, y si no la dejaba antes de ese tiempo, pues simplemente no se llevaba nada, y obviamente habÃa reclamos conmigo, lo que pasa es que por el camino, se empezó a poner nublado, y después se empezó a llover, asà que habÃa todavÃa más negrura, TodavÃa parecÃa de noche, habÃa bastante lodo, y el caballo avanzaba más lento de lo normal, entendiblemente. Y es en eso que me percato que ahà adelante del camino hay una silueta de una mujer sentada en una roca,
48:06 con las manos en la cara tapándoselas. Conforme me voy acercando, me doy cuenta que aquella chica está llorando. Escucho su llanto. a unos cuantos metros de distancia conforme me voy acercando voy viendo con más propiedad a aquella chica y la voy reconociendo aquella muchacha yo la conozco se llamaba Marisa era la hija de un vecino nuestro si bien no es que tuviera una relación tan estrecha con él pues nos llevábamos bien y ver esa niña ahà de aproximadamente algunos 14-15 años pues me llamó la atención sobre todo en plena madrugada y llorando, abajo de la lluvia, dije algo está pasando aquÃ, cuando estuve enfrente de ella me detuve, y le pregunté, obviamente llamándola por su nombre, para que no sospechara nada malo, le dije Marisa, Marisa,¿ qué estás haciendo aquÃ?, y tus padres,¿ dónde están?, Marisa simplemente no me contestaba, seguÃa llorando, me tuve que bajar de la carreta, la levanté como pude, Y al tocarla, Alex, sentà algo extraño.
49:20 La sentà helada. Es decir, su cuerpo no estaba rÃgido ni nada, solamente estaba muy frÃa. Extremadamente frÃa, como si estuviera tocando un pedazo de hielo. Asà de frÃo estaba su cuerpo. Yo atribuà esto, tal vez, porque habÃa viento, porque estaba la lluvia que también estaba helada. A lo mejor esta chiquilla habÃa estado ahà mucho tiempo. Y pues, por eso estaba tan frÃa. Aunque yo me toqué a mà mismo y no estaba igual de frÃo que ella. Ya estábamos a más de medio camino, asà que decidà ir y dejar la basura. Como les dije, todavÃa estaba nublado, estaba lloviendo. Y para rematarla, yo no tenÃa techo en la carreta, asà que nos Ãbamos mojando. Por más que me hacÃa a un lado y le ofrecÃa cobijas, le ofrecÃa alguna chaqueta, ella no lo quiso. De hecho, ella ni siquiera levantaba la mirada, simplemente iba con la mirada hacia abajo e iba llorando. Y por más que yo le preguntaba qué estaba pasando, que si estaba bien, que se le habÃa pasado algo a sus padres, que si sucedÃa algo, que si era algo grave, ella simplemente no me respondÃa, Alex, simplemente seguÃa llorando. Me apresuré a ir a dejar la basura, claro. Llegamos ahÃ, todavÃa estaba oscuro, bajé toda la basura, por suerte la lluvia cesó, pero se escuchaban truenos y relámpagos, o sea que el dÃa iba a empeorar. Me subà inmediatamente de nuevo a mi carreta y me encontré con la sorpresa de que cuando ya estaba acomodando todo para regresarme, volteo y ya no
50:52 veo a Marisa. Es decir que, de un segundo a otro, Marisa desapareció. La empecé a buscar por todos lados. Es una carretera y a ambos lados hay montes, sÃ, pero un monte muy reducido. Se ven árboles ahà a la distancia. Por más de que yo alzaba la mirada, por más que yo la buscaba, Simplemente Marisa habÃa desaparecido. No la veÃa por ningún lado. Me pasé ahà cerca de unos 10 o 15 minutos buscándola, pero era inútil. Subà de nuevo a mi carreta, muy confundido, y una vez llegué al pueblo, inmediatamente fui a la casa de este vecino y le comenté que me habÃa encontrado con Marisa en el camino, que simplemente se me habÃa perdido en un descuido que habÃa tenido. Que si estaba bien, pero con lo que me encuentro fue con algo horroroso Tanto la madre como el padre de Marisa Llevaban buscando a su hija un dÃa completo HabÃa desaparecido Inmediatamente me dijeron¿ Dónde la viste Erasmo?¿ Dónde la viste? Les empecé a platicar que yo iba camino a dejar la basura Cuando la vi sentada en una roca, llorando La subà a mi carreta, pero cuando llegamos a la carretera desapareció de la vista Que yo no sabÃa por qué se habÃa ido Ella me conocÃa y siempre, siempre en todo el trayecto estuvo llorando. Los padres junto conmigo, junto con más vecinos, fuimos hasta aquella carretera,
52:26 la empezamos a buscar ahÃ. Luego me pidieron que les dijera dónde la habÃa encontrado, encima de qué roca. Fuimos en el camino y les indiqué la roca donde estaba, donde la habÃa encontrado. Todos nos bajamos y empezamos a buscar por el monte y llamándola, pero nos encontramos con otra cosa bastante horrorosa, nos encontramos el cuerpo de Marisa, pero recostado en el monte, prácticamente ya sin vida, se notaba que aquella muchacha llevaba ahà cerca de algunos dos dÃas, casi inmediatamente cuando habÃa desaparecido, o sea que cuando la transporté, hace apenas algunas horas atrás, Lo que transporté en verdad no era el cuerpo de Marisa. Estoy más que seguro que habÃa sido su espÃritu. Su espÃritu que de alguna manera estaba avisándole a quien fuera que pasara por ahà que ahà estaba su cuerpo. Por eso no me respondÃa.
53:31 Por eso siempre estaba llorando. Esta experiencia me dejó sumamente tocado, Alex. Como la vez en que subà a mi carreta al espÃritu de una muchacha fallecida. Mi nombre es Juan Manuel Mandonado. Les quiero contar una experiencia que sucedió cuando yo era, podrÃamos decir un joven, un joven adulto. En aquel tiempo mi hermana y yo habÃamos quedado huérfanos hace aproximadamente como unos cinco años. Entre tÃos y vecinos se habÃan hecho cargo de nosotros. Yo, por ser el mayor, tuve que cargar con los negocios, el ganado, la parcela y a grandes rasgos la casa. Mi hermana, por otro lado, se encontraba en la escuela, estudiando en una escuela de monjas.
54:39 Ella tenÃa como unos siete años. Pero pasó el tiempo y obviamente fuimos creciendo. Yo llegué a tener 21 y ella 12. Pero por el pueblo habÃa un viejo, un tipejo más bien. TenÃa aproximadamente 38 años y le gustaba mucho ir a las escuelas a enamorar muchachas.¿ Qué digo muchachas? Niñas. Niñas de 13, 14 años y como mi hermana de 12. Recuerdo muy bien aquellas peleas que tenÃamos. Afortunadamente ella creció y pudo ver en retrospectiva que todo lo que estaba haciendo estaba mal. Pero en aquel tiempo ella era una niña. Aquel hombre la engatusó y pudo convencerla. Hasta que finalmente una noche se fue con él a escondidas. Quiero que se pongan en mi lugar. Ella tenÃa 12 años y aquel hombre 38. Obviamente no la iba a dejar irse. Tomé mi caballo a plenas dos de la madrugada y fui en su búsqueda. Yo en aquel tiempo tendrÃa 21 años, pero siempre he sido muy alto y muy fornido, asà que aquel hombre no se atrevÃa a plantarme cara, ni mucho menos a querer pelear conmigo.
55:57 Empecé a buscarla con mi caballo y a base de señas, pues fui preguntando a diferentes personas del pueblo, me supieron decir que mi hermana y aquel hombre se habÃan ido por un camino largo, que iba directamente hacia el rÃo de Rosa. El rÃo de Rosa era un rÃo que en el pueblo era muy popular en aquellos años. Actualmente ya se secó. Pero era popular porque en ese rÃo habÃa ocurrido una desgracia, Alex. Años pasados, hace como dos décadas, se habÃa quitado la vida una persona ahÃ, una muchacha. Se habÃa colgado del puente y simplemente habÃa fallecido. Se decÃa que en aquel rÃo se podÃa escuchar a la chica, y de vez en cuando si te metÃas, ella te jalaba y te metÃa dentro del rÃo para posteriormente quitarte la vida. Estas solamente eran leyendas, leyendas que muchas personas creÃan, y creÃan bastante. HabÃa diversas personas que decÃan que, al intentar cruzar el rÃo, aquella mujer te podÃa jalar y simplemente desaparecerte entre el agua. Esto a mà no me importaba y obviamente pensaba encontrarlos y atraparlos antes de que llegaran al rÃo. Pero fui demasiado tarde. Estos ya se encontraban casi cruzándolo para cuando yo llegué. Estaban en el puente.
57:25 Obviamente el hombre me vio y emprendió la huida, pero mi caballo era más rápido que su burro. Entonces los alcancé con suma facilidad subiendo el puente. Bajé aquel hombre. Y a pesar de que mi hermana me estaba empujando, yo hice lo que quise con aquel tipejo. Obviamente, nos encontramos y empezó el forcejeo. Yo lo logré tirar hacia el rÃo y me bajé para continuar. Obviamente tenÃa mucho odio, mucho enojo. Y entre todo el forcejeo, entre todos los empujos, entre todos los golpes, nos metimos en el rÃo Alex.
58:07 Y una vez dentro del rÃo Empezamos a... Sentir cosas... Extrañas... SentÃamos como nos agarraban de nuestra cintura... Pues el volumen del rÃo... Te dirÃa que es como de 1.20 a 1.30... Es algo hondo... Y más en el centro... Estábamos en la orilla en ese momento... Y por esto mismo nos detuvimos... Ya que empezamos a sentir que alguien nos estaba jalando de las piernas... Y cuando menos acordamos... Simplemente nos caÃmos... Hoy estoy seguro que no fue la marea. Hoy estoy seguro que unas manos me jalaron y me hicieron recostarme por completo abajo del agua. Una vez abajo del agua, sentÃa como se me acababa la respiración, pero no por el agua, Alex, sino porque unas manos me estaban rodeando el cuello y me lo estaban apretando con mucha fuerza.
59:05 Empecé a forcejear. y sabÃa que no era el otro tipo, ya que el otro también se encontraba abajo del agua, y estaba en mis mismas circunstancias, los dos estábamos perdiendo la vida ahÃ, abajo del agua, pero por suerte pude salir, y también el otro hombre, para cuando salà del agua arrastrándome hacia la orilla, me di cuenta que ya no me encontraba en el puente, sino que me encontraba metros y metros más adelante, en fracciones de segundo, El agua me habÃa arrastrado. Y corrimos con mucha suerte al salir, pues. Más adelante, el rÃo todavÃa se hacÃa más profundo. Al salir del rÃo, ni siquiera nos quedaron fuerzas para seguir peleando.
59:50 Simplemente le hice una advertencia. Que dejara a mi hermana. O si no, la próxima vez le irÃa mucho peor. Cuando llegué a la casa, obviamente mi hermana no me quiso dirigir la palabra. Fue y se encerró a su cuarto. Yo la comprendÃa. Era una niña, tenÃa 12 años. Por otro lado, yo no me explicaba lo que habÃa pasado en aquel rÃo. Cuando amaneció, y cuando me encontraba en el trabajo, mis compañeros me dijeron que tenÃa unas marcas en el cuello, y también me di cuenta que estas marcas las traÃa en todo mi cuerpo. Eran marcas de manos, Alex, como si alguien me hubiera agarrado. Mi cuello lo traÃa completamente rojo, como si algo me hubiera apretado fuertemente. Yo les platiqué lo que habÃa ocurrido y obviamente mis compañeros me dijeron que no me volviera a meter aquel rÃo. Que en ese rÃo pasan cosas muy extrañas. Y que si uno es despistado, puede que su vida también se la cobre el rÃo. Para ese momento me quedó muy claro. No volvà a atravesar aquel rÃo ni siquiera por el puente.
1:00:59 SabÃa que el alma de aquella chica no abandonaba todavÃa aquellas aguas. Era un espÃritu malicioso. un espÃritu rencoroso que esperaba la oportunidad para llevarse a una de sus vÃctimas por debajo del agua y que tuviera también aquel triste final. El siguiente relato viene por parte de Claudia Berenice. Nunca me gustó hablar de esto, ni con mi familia, ni con mis amigos, ni siquiera conmigo misma. Pero hay noches en las que cierro los ojos y lo vuelvo a ver, a él, al que estaba sentado en medio del camino, y en ese momento recuerdo que lo que vimos esa noche fue real. tan real como la tierra seca del monte o el sonido del motor de la camioneta vieja que usábamos. Alex, empezaré a contarte por el principio. TenÃa 22 años cuando pasó. Mi hermano Emiliano y yo trabajábamos en el negocio familiar. RepartÃamos alimento para caballo, alimento para cerdos,
1:02:29 para gallinas y otras cosas que se necesitaban en los ranchos de por acá. VivÃamos en las afueras de un pueblito de Sonora, donde las luces se apagan temprano y el monte se traga cualquier ruido después de las nueve de la noche. Esa noche en particular estábamos regresando de nuestro último encargo. Ya habÃamos dejado las pacas en un rancho casi a una hora del pueblo y venÃamos de regreso por un camino de terracerÃa que siempre me dio mala espina. El monte a los lados se veÃa más cerrado de lo normal, como si se nos viniera encima. Eran las once de la noche y venÃamos platicando como siempre.
1:03:13 Emiliano bromeaba sobre cómo habÃa tropezado con una cuerda y casi me caÃa al comedero. Yo le aventé una envoltura de barrita que habÃa comido hace rato. Nos reÃmos. Era de esas veces que uno se siente a salvo, aunque esté rodeado de oscuridad. Pero entonces lo vimos. Al dar la vuelta en una curva del camino, una de esas estrechas donde no hay espacio para rodear ni a un perro echado, ahà estaba, sentado justo en medio del camino de tierra, un hombre. Al principio pensé que estaba herido, o tal vez borracho. Estaba completamente desnudo y tenÃa la piel...
1:04:00 no sé cómo explicarlo. roja como si éste se hubiera quemado pero no con fuego sino como si ese fuera su color natural un rojo oscuro reseco parecÃa que tenÃa costras por todo el cuerpo estaba sentado con la espalda hacia nosotros completamente inmóvil mi hermano frenó de golpe y dijo medio confundido¿ y este cabrón? tocó el claxon varias veces pero nada El tipo no se movÃa ni siquiera un poco. Ha de estar pedÃsimo, le dije, aunque por dentro algo no me cuadraba. Emiliano, ya con la mano en la manija de la puerta, me dijo que se bajarÃa.
1:04:47 Yo le advertà que no lo hiciera, con el corazón empezando a latirme muy rápido. Solo voy a decirle que se mueva. No le voy a decir nada más. Al final de cuentas, me convenció y se bajó. Fue en ese momento que todo cambió. El hombre empezó a moverse. Lento. Como si lo acabaran de descongelar. Se fue alzando. Vértebra por vértebra. Se puso de pie. Y ahà fue cuando lo supimos. Eso no era un hombre. MedÃa más de dos metros. El cuerpo era huesudo pero fuerte. Con músculos tensos como cables. TenÃa la espalda ancha y las piernas largas, como si fueran de chivo. Cuando se dio vuelta, vi su cara. Y todavÃa la veo cuando cierro los ojos.
1:05:43 Era una cara grotesca, distorsionada. La piel le colgaba en algunos lados y los ojos le brillaban. Pero lo peor fueron los cuernos. Unos cuernos cortos, pero ahà estaban. Dos pequeños cuernos negros saliéndole de la frente. Mi hermano se quedó paralizado por un segundo. Luego echó a correr y se subió a la camioneta. ¡Reversa! ¡Reversa! ¡Reversa! Puse la camioneta en reversa y empecé a maniobrar como podÃa. La camioneta temblaba con cada piedra, cada bache. Pero no me importaba.
1:06:26 La criatura no nos persiguió. Solo se quedó ahÃ. de pie viéndonos como si supiera que ya nos habÃa marcado para siempre manejamos hasta la casa de mi tÃa que vivÃa a unos 20 minutos del camino nos bajamos temblando le pedimos que por favor llamara a nuestros padres que no podÃamos regresar solos mis papás llegaron media hora después pero también venÃan pálidos mi papá venÃa manejando con la cara dura Y mi mamá apenas podÃa hablar.¿ También lo vieron? Les preguntó Emiliano. Pero no. Ellos no lo habÃan visto.
1:07:11 Lo que pasó fue que casi a la misma hora un ranchero y su compadre que venÃan por ese mismo camino fueron atacados. El compadre llegó corriendo al pueblo gritando que algo se habÃa llevado a su amigo. DecÃa que una criatura los habÃa emboscado, que ésta habÃa salido del monte, y se habÃa llevado a su compadre, como si fuera un costal, la gente se organizó, salieron con rifles, linternas, perros, buscaron por toda la noche, pero no encontraron nada, el ranchero finalmente apareció, pero una semana después, solo, descalzo, caminando por un arroyo seco, no hablaba, No comÃa. No respondÃa.
1:08:03 TenÃa la mirada clavada en el vacÃo. Como si hubiera visto algo que le arrancó el alma. Desde entonces se quedó asÃ. Vive con su hermana. No sale. No trabaja. Solo mira por la ventana. Después de eso, el camino quedó maldito. Nadie pasa por ahà de noche. Algunos dicen que lo que vimos fue un demonio. Otros... que era el mismÃsimo diablo caminando por el monte, yo no sé qué era, pero lo vi, sentà su presencia, el calor denso, el miedo seco, el olor a carne quemada, a veces me pregunto,¿ por qué no nos atacó a nosotros?,¿ fue casualidad?,¿ fue suerte?, o tal vez, tal vez ya tenÃa a alguien más en mente, esa fue mi experiencia, gracias por compartirla Alex. me llamo Julián Ortega soy veterinario y hace unos años decidà dejar la ciudad para empezar una vida más tranquila en un pequeño pueblo de Coahuila llamado El Mesquite Llegué con la idea de abrir una clÃnica modesta,
1:09:34 atender al ganado y a las mascotas de los vecinos, y disfrutar del silencio de la provincia. No me imaginaba que una noche, ese mismo silencio, iba a llenarse de voces que no deberÃan existir. HabÃa pasado un dÃa caluroso, uno de esos en que el sol castiga sin piedad, y el aire se siente como si uno... respirar a vapor cerré la veterinaria cerca de las 8 y me preparé para dormir temprano no habÃa planes no habÃa ruido solo el canto de los grillos y el zumbido lejano de los transformadores eléctricos me acababa de meter a la cama cuando en eso alguien tocó mi puerta eran golpes rápidos insistentes como si algo urgente estuviera pasando Me levanté de inmediato.
1:10:33 Me puse mi camisa encima de la pijama y abrà la puerta. Ahà estaban. Dos jóvenes, muchachos. Más bien, no tendrÃan más de quince años. Ambos estaban alterados, sudados, con las camisas pegadas al cuerpo y los ojos bien abiertos por el susto.â Señor, nuestro caballo se cayó. No se mueve. dijo uno de ellos jadeando, por favor, venga, está tirado en el camino, cerca del arroyo seco, no lo dudé, tomé mi maletÃn de urgencias, y nos subimos a la camioneta, durante el trayecto, noté algo que me dejó inquieto, los dos muchachos, estaban increÃblemente delgados, no como quienes exaltan un par de comidas, sino flacos de verdad, con los pómulos marcados, las manos huesudas. Me pareció raro. Intenté conversar un poco.¿ Cómo se llama su caballo? Les pregunté. Morito respondió uno sin mucho ánimo.¿ Y sus padres?¿ Saben que salieron hasta acá a estas horas? Ambos se quedaron callados. Se miraron entre sÃ. Luego uno de ellos solamente miró por la ventana.
1:12:00 que acaso no viven con ustedes, les pregunté yo, no tenemos, dijo el más callado de los dos, casi en susurro, el camino de tierra era oscuro, pero recordaba más o menos la zona que describÃan, cuando llegamos, los faros de la camioneta, iluminaron el cuerpo del caballo tirado en el suelo, junto al sendero, asà que rápidamente supuse que era ese, bajé rápido, El animal respiraba, pero estaba muy débil, con espuma en la boca, tenÃa signos claros de deshidratación y golpe de calor. Me arrodillé junto a él y comencé a administrarle lÃquidos con una jeringa grande que siempre llevo a todas partes. Además de aplicarle suero, vi a entravenosa.
1:12:51 Mientras trabajaba, los chicos se quedaron parados a unos metros de ahÃ, En silencio, apenas y se movÃan. De vez en cuando me miraban, pero sin decir ni una sola palabra. No mostraban mucha emoción, ni desesperación, ni alivio. Solo estaban presentes. Lo que más me inquietaba era su aspecto. No solo la delgadez, sino la ropa. Llevaban pantalones rotos, camisas deshilachadas, como si nadie los cuidara. como si vivieran solos,¿ dónde viven ustedes?, muy lejos de aquÃ, pregunté otra vez, pero hubo silencio, me puse de pie cuando el caballo empezó a reaccionar, ya movÃa la cabeza, y trataba de incorporarse, pero estaba débil, sabÃa que no iba a poder caminar por su cuenta, asà que decidà pedir ayuda, voy a buscar a don Casimiro, les dije, vive aquà cerca, él tiene un remolque y me puede ayudar a mover el animal sin lastimarlo uno de los muchachos asintió en silencio yo me subà a la camioneta y manejé hasta la casa de Casimiro a unos 10 minutos de ahà él era un viejo amigo muy buena gente y siempre estaba dispuesto a ayudarme cuando le conté lo que pasaba no dudó
1:14:21 en subirse conmigo y llevar el remolque salimos de inmediato Pero cuando volvimos al lugar, ya no habÃa nadie. Ni rastro del caballo, ni huellas frescas, ni mucho menos de los dos muchachos. Nada. Nos bajamos con las linternas. Buscamos por todos lados. Llamamos en voz alta. Pero solamente habÃa silencio absoluto. Solo el viento soplaba entre los arbustos. No puede ser. Aquà estaban. El caballo apenas se podÃa mover Casimiro me miró con una expresión seria Muy seria¿ Los viste?
1:15:03 Me preguntó con la voz baja¿ A quién? Pues a los niños Asentà con la cabeza Casimiro se pasó la mano por la barba Como si ya supiera la respuesta Luego suspiró profundo Hace años Unos veinte o más VivÃan unos niños por esta zona huérfanos nadie los cuidaba comÃan lo que podÃan y dormÃan al aire libre tenÃan un caballo muy viejo decÃan que era lo único que les quedaba una noche como esta en este mismo calor el caballo se cayó los niños lo esperaron ahà sentados sin saber qué hacer nadie vino nadie los ayudó y qué les pasó Pues fallecieron ahà mismo. De hambre, de sed, el caballo también. Me quedé helado. Quise decir algo, pero no pude. Cada año, el mismo dÃa, alguien los ve.
1:16:09 Siempre alguien que todavÃa cree que puede ayudar. Creo que yo era ese alguien. El resto de la noche no pude dormir, Alex. Me quedé en casa de Casimiro, con la mente dando vueltas. pensando en los ojos de esos muchachos, en la tristeza contenida que llevaban, en su silencio, no volvà a verlos nunca más, pero desde entonces, cada año, cuando llega la misma fecha, dejó agua y comida, en aquel camino del arroyo, tal vez no le sirva, tal vez ya no están ahÃ, pero si por algún momento regresaran, al menos sabrán, que alguien lo recuerda, que alguien sà quiso ayudar, y que esta vez, aunque ya era tarde, alguien escuchó sus golpes en la puerta. El siguiente relato Viene de parte de MarÃa Alcántara. TenÃa 18 años cuando me pasó esto. TodavÃa vivÃa con mis padres en la granja.
1:17:32 Y aunque no éramos ricos, nunca nos faltó el frijol, el arroz, ni la fe en el trabajo duro. Como cada temporada buena, cuando la cosecha salÃa bien, mi papá y yo preparábamos los costales para ir a vender al mercado de mayoreo. Era un lugar sencillo pero se llenaba de comerciantes y otros campesinos que iban a lo mismo que nosotros, vender y sacar lo justo para seguir viviendo. En ese dÃa en particular, todo nos habÃa salido bien. Vendimos todo, cada costal, cada kilo. Yo recuerdo que hasta le dije a papá que esa era la mejor venta que habÃamos tenido en meses. Ãl sonrió, cansado pero contento.
1:18:22 Ya era tarde cuando empezamos a cargar la carreta para regresarnos. El sol ya se habÃa ido y solo quedaban algunas luces encendidas de los pocos puestos que estaban desmontando. Ãramos los últimos. Tomamos el camino de siempre, el de terracerÃa que conecta con nuestro pueblo. Ãbamos tranquilos, platicando de cuánto podrÃamos ahorrar con esa venta, cuando de pronto vimos las luces de una patrulla al fondo. Era un accidente. Un camión se habÃa volcado y bloqueaba completamente el camino. No podÃamos pasar. Papá intentó pensar en rodear por el monte, pero habÃa muchas montañitas, árboles espinosos, raÃces gruesas. No era opción.
1:19:12 Asà que lo único que quedaba era el viejo camino, ese que pasaba justo enfrente de la casa abandonada. Todos en el pueblo conocÃan esa casa. Nadie sabÃa a quién habÃa pertenecido, pero estaba ahà desde siempre, con sus paredes de adobe agrietadas, las ventanas en vidrios y una sensación rara que uno sentÃa al pasar cerca, una pesadez en el pecho. A mà nunca me habÃa gustado mirarla. Cuando nos acercábamos, a unos 20 metros, papá y yo vimos Dos figuras paradas frente a la casa. Por la silueta, parecÃa que eran hombres. Estaban inmóviles. No se movÃan ni un poco.
1:20:01 Yo sentà algo helado en la espalda. No mires, me dijo mi padre. Me lo dijo bajito, sin dejar de avanzar. Pero por supuesto que miré. O al menos traté. Con la oscuridad y la distancia. No pude verles bien la cara. Cuando pasamos justo frente a la casa, los hombres ya no estaban ahÃ. En su lugar, sobre el tejado y una barda vieja, habÃan dos tecolotes enormes, más grandes que cualquiera que hubiera visto. TenÃan el plumaje oscuro y los ojos. Los ojos parecÃan humanos, fijos profundos y con una especie de malicia. Me dejaron helada la sangre. De pronto los tecolotes alzaron el vuelo. Empezaron a seguirnos. Volando encima de la carreta, giraban y giraban. Y en medio del aire, comenzaron a hablar. SÃ, a hablar. DecÃan mi nombre y el de mi papá. Sus voces eran secas, roncas, como si tuvieran arena en la garganta. marÃa jose decÃan y después se reÃan una risa burlona vieja que parecÃa salir de muchos años atrás papá intentó espantarlos gritó levantó una
1:21:33 rama les lanzó piedras pero nada no seguÃan como si se burlaran de cada intento fue hasta que cruzamos un arroyo seco a medio camino de la entrada del pueblo que simplemente desaparecieron. Asà como asÃ, se desvanecieron en el aire. Mi padre y yo no dijimos nada el resto del camino. Solo los cascos del caballo rompÃan el silencio. Cuando llegamos, mamá ya estaba dormida. Yo ayudé a descargar algunas cosas, pero no tenÃa cabeza para eso. Me fui directo a mi cuarto. Intenté dormirme, pero no podÃa. La risa de los tecolotes seguÃa en mi cabeza. Cada vez que cerraba los ojos, los veÃa ahÃ, volando sobre nosotros. Entonces, escuché un golpecito en la ventana. Me levanté lentamente, me acerqué, corrà un poco la cortina, y ahà estaban, los dos tecolotes, parados en la cornisa, viéndome fijamente Sus ojos brillaban en la oscuridad. No se movÃan, pero sabÃa que me observaban.
1:22:56 Uno de ellos inclinó la cabeza, como si se burlara de mà otra vez. Me tapé con la sábana, temblando. Me quedé asÃ, rezando bajito. Rezaba a mi manera, con miedo. Le pedà a Dios que se fueran, que no me llevaran, que no me tocaran. Después de un rato, no sé cuánto, me armé de valor, volvà a mirar por la ventana, los pájaros ya no estaban, en su lugar, habÃa dos hombres, estaban de pie, justo donde antes estaban los tecolotes, altos, delgados, con sombreros puntiagudos y oscuros, no pude verles bien el rostro, pero sentà su mirada, la sentÃ, como si me tocaran el alma. Grité, salà corriendo del cuarto, llamando a mi padre y a mi madre. Cuando volvimos todos juntos a la ventana, ya no habÃa nadie. Mi madre me abrazó, dijo que habÃa sido un mal sueño, que estaba sugestionada, pero papá, él no dijo nada. Solo miraba hacia el monte, mientras mantenÃa los labios apretados. yo sé lo que vi, sé que esos tecolotes, no eran aves normales, eran aguales, hombres que se transforman, que vuelan en la noche, que
1:24:29 cazan en silencio, y esa noche, nos siguieron hasta casa, no sé por qué, no sé qué querÃan de nosotros, pero desde entonces, cada vez que salimos a vender, si se nos hace de noche, tomamos otro camino, aunque esté más lejos, aunque sea más difÃcil, y antes de dormir, siempre rezo, porque los que vuelan de noche, todavÃa andan por ahÃ. Hola Alex, mi nombre es MarÃa Sujei. Te quiero contar la experiencia de mi padre. Esto sucedió hace muchos años cuando él estaba en el rancho. Ãl tenÃa un trabajo, bueno, por decir un trabajo el cual a él le gustaba bastante. Y es que mi padre es una de esas personas que es demasiado buena con otras.
1:25:44 Incluso es demasiado buena. personas aprovechan de esto. A mi padre a veces le han visto la cara incluso, pero por suerte nunca ha dejado de tener aquel brillo. Sucede que cuando estaba en el rancho después de estar trabajando en la parcela, se dedicaba a otro tipo de trabajo. Ãl tenÃa una carreta y una muy buena yegua, la cual querÃa bastante, y ya sea para ganar un dinerito extra o ya sea también para hacer algo antes de que se escondiera el sol y para alimentar a sus hijos que éramos bastantes créeme él decidÃa llevar personas de ejido en ejido era como un taxi Alex transportaba personas de un pueblo hacia otro y en el transcurso de este camino también levantaba personas que iban caminando obviamente con una pequeña cuota O a veces incluso los llevaba gratis.
1:26:50 Con la esperanza claro que después le pagaran. Aunque créeme que a veces a él se le olvidaba o de plano no cobraba. Pero las personas de rancho son muy honradas. Y siempre le terminaban pagando. Resulta que una noche cuando fue a un pueblo cercano. Volvió a la casa pero en el transcurso de vuelta. VenÃa completamente solo. en la absoluta noche, porque, en aquellos años, y en los caminos de terracerÃa del rancho, créanme que no hay alumbrado público, y ya eran pasadas de las diez, de hecho, para esta hora, él ya tendrÃa que haber estado en la casa, pero se le habÃa hecho tarde,¿ qué se le puede hacer?
1:27:40 En el transcurso del camino de vuelta, él iba solamente tarareando una canción, Iba disfrutando del aire frÃo que le pegaba en la cara, cuando de pronto vio una silueta que estaba caminando por el mismo camino por donde él iba. Esta silueta la fue viendo cada vez más clara y más clara. Obviamente no tenÃa luces, solamente podÃa ver lo que la luz de la luna le alcanzaba a iluminar y claro. por sus ojos que ya estaban adaptados a esta misma oscuridad. Y cuando ya tuvo esta silueta, a un par de metros cerca, tal vez como unos cuatro, unos cinco metros, se dio con la sorpresa de que era un hombre, un adulto mayor, un anciano que iba incluso encorvado, que caminaba muy, pero muy lento. Al irse tropezando, al ver que le costaba caminar entre toda aquella terracerÃa y piedras, pues necesitaba tal vez una ayuda, mi padre se detuvo, en aquel tiempo, él era un hombre de aproximadamente unos 30 años, más o menos, se bajó de su carreta, y le dijo el anciano,¿ qué pasó papá?, ocupa que lo lleve, si no trae dinero no se preocupe, va
1:29:11 para el pueblo, El anciano no le dijo ni una sola palabra, simplemente sentó con la cabeza. Mi padre le dijo que lo llevaba, y obviamente se ofreció a ayudarlo, pero el anciano no quiso. Cuando mi padre se acercó a este, el anciano lo empujó con su brazo, diciéndole que no, que él se subÃa solo. Aquà fue lo primero extraño que notó mi padre, y es que al anciano no le costó para nada subir a la carreta. De hecho lo hizo de una manera muy, pero muy rápida. Y otra cosa, fue que la fuerza que usó para empujar a mi padre fue una fuerza, pues no descomunal, pero sà que sobresalÃa, a la que tendrÃa que tener un anciano. Tal vez era un anciano con mucha fuerza, corrioso como se les dice. Mi padre no le quiso prestar atención a esto. Se subió a la carreta Y continuó con su marcha... Se es bien sabido que algunos viejitos...
1:30:17 Son un tanto tercos... Son un tanto... Cascarrabias... O no tienen muchos modales... Tal vez ni siquiera son porque son malas personas... Simplemente porque... Fueron asà educadas... Entonces mi padre pensando en esto... Pues simplemente continuó con su camino... Tratando de entender a aquel señor... Y cuando iban en el camino... Mi padre le empezó a preguntar Sobre cosas de su dÃa a dÃa Que qué era lo que estaba haciendo por acá Que si tenÃa familia en el pueblo Mi padre siempre ha sido un cotorro para hablar, Alex Le encanta comunicarse con demás personas Y le encanta conocer a personas todos los dÃas Asà que intentaba sacarle plática Pero aquel hombre SeguÃa en absoluto silencio No le interesaba para nada comenzar una conversación, y mi padre lo estaba notando.
1:31:22 A la par de que no le contestaba, notaba que este anciano se tronaba y se tronaba los huesos de los dedos. Mi padre dice que no era un crujir del todo normal. Este crujir de huesos era muy estruendoso. O sea, sonaba muy pero muy fuerte. Ãl dice que era como si quebrara palos. Como cuando quiebras un palo de escoba. De igual manera sonaba. Esto le fue cada vez más y cada vez más alertando a mi padre. De una manera extraña. Después de que él trató de sacarle conversación por cualquier medio. Y vio que no tuvo éxito.
1:32:10 Simplemente se cayó y siguió con su camino, a la par de que este anciano seguÃa y seguÃa tronándose los dedos. Aquel anciano, cuando estaban llegando a una loma, de la nada empezó a hablar. Le preguntó a mi padre sobre su familia, sobre su esposa e hijos. Mi padre ya un poco entrando en calor, quiso empezar a contarle sobre su familia, pero aquel hombre... Se la adelantó. Y de un segundo a otro, su tono de voz comenzó a cambiar. Ya no era ese tono de voz rasposo de una voz desgastada como la que tendrÃa un anciano. Ahora el tono era fuerte, muy gruesa. Y también tenÃa un timbre muy horripilante. Mi padre dice era como si estuviera escuchando la voz de un monstruo, la voz de un demonio.
1:33:13 Aquel hombre empezó a decirle cosas sobre su familia, empezó a nombrar a sus hijos. Obviamente mi padre no conocÃa a este hombre,¿ cómo era posible que él nos conociera? Hablaba de la vida de mi padre, como si lo conociera de toda la vida. Incluso le habló sobre su familia, sobre sus hermanos, sobre sus tÃos. Mi padre simplemente estaba congelado. Era como si aquel extraño anciano supiera todo sobre su vida, como si lo tuviera vigilado. Y por alguna razón que él no entiende, su cuerpo estaba totalmente congelado. Ni siquiera tiraba de las riendas de la yegua. La yegua seguÃa caminando, pero mi padre estaba inerte. No movÃa los brazos. Aquel hombre simplemente... después de estarle diciendo todo lo que sabÃa sobre él, se tiró una carcajada, fue una carcajada muy pero muy estruendosa, que mi padre está muy seguro, tuvo que haber sonado a una gran distancia, seguido de esto, aquel extraño anciano, lo volteó y lo vio, aquel extraño hombre no tenÃa la cara de un anciano, TenÃa la cara como de un esqueleto, como si su piel se
1:34:45 hubiera caÃdo. Parte de su cara, músculos, hueso, estaban descubiertos. Mi padre simplemente tiró un grito al aire. Ya estaba demasiado espantado para este punto. Aquel anciano simplemente se rió y se bajó de la carreta. Mi padre nos explica por qué no se movió ni un milÃmetro en aquella ocasión. Era como si algo lo mantuviera atado a aquella carreta. No podÃa bajarse, no podÃa moverse. Y aquel anciano del demonio simplemente se bajó, se rió y le dijo gracias por traerme. Te cuidas y me saludas a tu familia.
1:35:39 se internó en el monte y a lo lejos se podÃa ver una casa una casa muy siniestra una casa en la cual solamente se veÃa oscuridad mi padre continuó con su camino esta vez tirando a la yegua para que ésta fuera más rápido la carreta iba rebotando en todo el camino pero esto poco le importó mi padre no fue el mismo los dÃas siguientes Y tardó mucho pero mucho tiempo... En volver a tomar aquel camino... Tardó aproximadamente algunas semanas... Y esto porque los vecinos le pedÃan de favor que los llevara... Solamente lo tomaba si iba acompañado...
1:36:27 Pero más nunca volvió a recoger personas que iban en el camino... A no ser que él las conociera... Sabes lo más aterrador de todo Alex... Y es que mi padre dice... que cuando pasó al mismo tramo donde aquel anciano se habÃa bajado, pudo ver aquella casa, la casa la cual vio de madrugada en la noche, que parecÃa una casa perfectamente normal, en realidad se trataba de una casa en ruinas, completamente tirada, desgastada, como si algo lo hubiera quemado, como si algo lo hubiera destrozado, Mi padre sabÃa que en esa casa se albergaba algo aterrador, algo siniestro vivÃa en ella. No pasó mucho tiempo cuando dejó de prestarse para este servicio. Le empezó a dar miedo salir de pueblo en pueblo, una vez que el sol se hubiera metido. Gracias por escuchar la experiencia de mi padre.
1:37:41 Saludos a toda la comunidad de la cripta embrujada. Mi nombre es Jaime Carrasco. Mi experiencia es la siguiente. Esto me sucedió hace muchos años, Alex. Yo era apenas un niño en aquella época. TenÃa tan solo 10 años. Y obviamente, como todo niño que nace en un rancho, me acostumbraron a acompañarme mucho con mis hermanos. Es decir, mis hermanos mayores se ocupaban de mÃ, tanto para cuidarme, para llevarme a la escuela... asà como también para ayudarle a nuestros padres en la parcela. Y al ser varón, obviamente también me enseñaron el trabajo duro y a valerme por mà mismo desde muy temprana edad. Mi madre para nada era estricta, pero sà nos exigÃa valernos por sà mismos, por lo que a la edad de nueve años, con mi hermano mayor de quince y el otro de trece, nos Ãbamos solos a la escuela, En aquel tiempo el pueblo era
1:39:12 aún más pequeño y todos se conocÃan entre todos. Nuestra escuela estaba algo retirada del pueblo. TenÃamos que caminar por eso de unos 40 minutos o inclusive una hora, si es que llovÃa, para llegar a éste. Durante mucho tiempo me acompañé con mis hermanos. Cuando se nos hacÃa tarde, que tenÃamos que llegar muy rápidamente a la escuela, tomábamos un atajo... este atajo... consistÃa en cruzar un puente... el cual atravesaba un pequeño rÃo ahà en el pueblo... o más bien en la sierra ya que para este momento... estábamos muy retirado del pueblo... aquel puente de madera... estaba completamente gastado...
1:40:01 la parte del medio se habÃa caÃdo... obviamente debido al tiempo, a las lluvias... y en la madera que se habÃa podrido. Era una abertura más allá de poco menos de un metro, asà que podÃamos saltarlo con mucha facilidad. Mis hermanos me enseñaron la maña, por asà decirlo. Total que pasaron los años. En aquel tiempo yo tenÃa diez, y a mis hermanos les pasó algo que comúnmente le pasa a cualquier persona, y es que al llegar el invierno, Algunas personas se enferman de fiebre, calentura, más que nada se resfrÃan. A la mañana siguiente yo me tenÃa que presentar en la escuela.
1:40:48 Y mi madre estaba muy dudosa en si me dejaba ir solo o me quedaba en la casa ya que ellos dos se encontraban enfermos. Y tenÃa mis hermanas que aún eran más chicas que yo. Mi padre por otro lado, ese salÃa muy temprano a trabajar. asà que tenÃa de dos maneras, o me iba a la hora que mi padre se iba, o me iba completamente solo, yo le dije a mi madre que me iba solo, no me querÃa ir a la hora que se iba mi padre, pues él se iba inclusive, antes de que cantaran los gallos, era muy madrugador, le ganaba a los animales, pero como mi madre era muy estricta, no pude ganarle, y me dijo que me tenÃa que ir junto con mi padre, él me iba a acompañar durante un muy buen trayecto, ya que tenÃa que doblar en un punto del camino hacia su trabajo, y yo tenÃa que seguir directo, no tenÃa mucho que caminar yo solo, tal vez algunos 10 minutos como máximo, pero en aquel tiempo, pues era un niño, estaba chamaco Alex, me valÃa, tan pronto dejé a mi padre, y este se fue caminando y caminando hacia su trabajo y se me perdió ahà a la lejanÃa como era bastante temprano yo no querÃa llegar a la escuela antes que todos asà que me fui al rÃo y empecé
1:42:20 a jugar ahà empecé a hacer tiempo y a pesar de que no tenÃa reloj yo podÃa medir la hora con facilidad en donde iba el sol un niño de rancho créeme que esto se le hace muy fácil TodavÃa no amanecÃa Apenas estaba escuchando a los gallos cantar Y me encontraba en aquel puente En aquel rÃo Solamente tirando piedras a este En la absoluta oscuridad Sé que esto suena tétrico Pero cuando uno es niño No le presta atención a estos detalles Y fue entonces que empecé a escuchar una voz Muy parecida a la de mi hermano mayor la cual me llamaba por mi nombre me llamó la atención y rápidamente volteé hacia muchos lados lo que yo pensé en un principio es que a lo mejor mi madre habÃa mandado a mi hermano para cerciorarse de que entrara a la escuela pensé que estaba en problemas pero por más que buscaba hacia un lado o hacia el otro no veÃa a nadie¿ dónde estaba mi hermano?
1:43:34 estaba muy confundido cuando en eso de nuevo, escucho como me gritan, pero ahà a la lejanÃa, y estos gritos escuchaban, muy profundos, hacia donde iba la corriente del rÃo, en mi inocencia, empecé a seguir aquellos gritos, que me conducÃan cada vez más y más, hacia lo profundo de este, entre la maleza, Empecé a ver una especie de joroba que se iba moviendo de un lado hacia el otro. Esta joroba no tenÃa pelo. Se le podÃa ver un hueso y se le podÃa ver que era una especie de piel humana. Una joroba de un humano. Esta iba de un lado hacia el otro porque, más que caminar, era como si saltara, más temprano que tarde. pude notar que los ruidos, los gritos que parecÃan mucho a la voz de mi hermano, provenÃan de aquella criatura, aquella cosa simplemente se detuvo, yo creo que al observar que yo la estaba viendo, solamente podÃa ver aquella joroba, y dos grandes protuberancias que hasta hoy en dÃa, no te sé decir si fueron cuernos o no, solamente te podré decir que eran un par de picos que salÃan de alguna
1:45:05 parte de su cuerpo. No estoy seguro si de su cabeza. Estaba deforme, Alex. Era una criatura que jamás habÃa visto ni en mis más profundas pesadillas. Aquella cosa simplemente se rió y me dijo, Jaime, Jaime,¿ qué pasó? Andas perdido. ven, yo te guÃo, seguido de una estruendosa risa, yo salà corriendo Alex, salà corriendo y a través del rÃo, me importó poco que me mojara, incluso me caà un par de veces, y con cada caÃda que tenÃa, tenÃa más miedo, yo pensé que aquella cosa me venÃa persiguiendo, pero por suerte, no lo hacÃa, creo que solamente querÃa espantarme, Al llegar a la escuela, la profesora notó que yo estaba muy pero muy aterrado. Estaba sumamente asustado. Por lo tanto, llamó a mi madre. Mi madre fue por mà a la escuela.
1:46:16 Me vio con un semblante muy pero muy malo. Por lo que de inmediato me llevó con la abuela. Mi abuela me barrió con un huevo y también con otras plantas. Y me preguntó que qué era lo que habÃa visto. Que todo lo que estaba pasándome era porque habÃa visto algo, que le dijera, yo le conté todo Alex, y al dÃa siguiente, mi abuela se lo contó a mi padre, mis padres nos prohibieron rotundamente, pasar de nuevo por aquel rÃo, y mi padre fue en persona, una de aquellas tardes en las que salÃa del trabajo, y con hacha en mano, se dispuso a tumbar aquel puente, para que ningún niño...
1:47:03 fuera jamás a aquel sitio... mi padre y mi abuela... años después cuando yo crecÃ... y tenÃa en aquel entonces como 14 o 15 años... me dijeron que con lo que me habÃa topado aquella vez... habÃa sido un Nahual... y que por suerte no tenÃa intenciones de llevarme... tan solo de asustarme... ya que esas criaturas... También disfrutan del miedo de uno. Y más si somos niños. Esa fue mi experiencia. Saludos a todos desde Oaxaca. Hola a todos. Mi nombre es MarÃa Salamanca. La experiencia que les quiero contar es una historia que me contó mi abuelo. Esto le pasó hace muchos años ya. Mi abuelo. TenÃa la corta edad de 14 años.
1:48:08 Cuando le sucedió esto. Y como todo joven de 14 años. Estaba buscando ya una novia. Y esa novia. Era mi abuela. Ambos en ese tiempo tenÃan la misma edad. Mi abuelo trataba de hacer puntos. Para ganarse la familia de mi abuela. O sea que ayudaba a su padre. ayudaba a su madre, cada que podÃa claro, era muy hacendoso, y muy caballeroso enfrente de ellos, tanto asà que habÃa agarrado la rutina, de ir por mi abuela, y por su madre, o sea mi bisabuela, a encontrarlas por el camino, cuando ellas venÃan de la iglesia, esto pasó en un pueblito, no habÃa carreteras, no habÃa autos ni siquiera, en unas cuantas partes contadas, lo que se movÃa mucho eran las veladoras, en todas las casas, y también en ciertos caminos, que eran alumbrados por estos faroles, que dentro de ellos, habÃa una veladora grande, mi abuelo siempre iba por ellas, por eso de las ocho de la noche, ya estaba oscuro, le pedÃa prestado un caballo a mi padre, Y salÃa a galope... Para encontrarlas lo más rápido que pudiera... Y traerlas de nuevo al pueblo... Ãl acostumbraba a bajarse del caballo...
1:49:37 Y como no... Dárselo a las damas... Para que ellas no caminaran... Ãl se venÃa abajo... Y ellas arriba... Mientras iban platicando por todo el camino... Pasi resulta que aquel dÃa... La noche anterior... HabÃa llovido a cántaros... Y durante todo el dÃa... Si bien no habÃa llovido como en la noche, habÃa estado chispeando o pringando como se dicen en algunos estados. Era una lluvia tenue, pero que no paró en todo el dÃa. Por lo que al ver que estaba pringando, mi abuelo se subió al caballo nuevamente a las 8, se despidió de sus padres y comenzó a galopar rápidamente hasta aquel camino, con lo que él no contó. Es que el rÃo que se encontraba a un lado del camino Se habÃa desbordado Antes de llegar a aquel punto Una gran parte del camino Estaba sumergida en el agua Y también se habÃa deslavado Ciertas colinas Piedra y arena HabÃan tapado por completo el camino A mi abuelo no le quedó de otra Que rodear todo eso Ãl conocÃa muy bien el campo Por lo que empezó a hacer cálculos Bueno, si recorro esta distancia, puede que rodee todo este deslave, toda esta inundación, y pueda llegar con ellas más adelante como algunos 15 minutos. Mi abuelo confió en su destino y
1:51:11 siguió galopando con su caballo. Cuando él cree que rodeó lo suficiente, cuando él cree que ya se encontraba cerca o al menos en el punto, empieza a voltear a su alrededor. Ãl dice que aquella noche... estaba muy oscuro, si de por sÃ, en aquel tiempo no habÃa alumbrado en donde él estaba, en ese camino que él se encontraba, solamente tenÃa la luz de la luna, aquella precisa noche, ni siquiera tenÃa la luz de la luna, estaba todo nublado mientras las gotas caÃan, las nubes opacaban por completo todo el panorama, y pese a que a él, traÃa un farol de estos, Alumbraba alrededor, pero no alumbraba más allá de unos 4 o 5 metros. Estaba en la penumbra total.
1:52:04 Ãl dice que se ubicó y se detuvo, porque él pareció ver aquel árbol que siempre veÃa cuando venÃa en camino con mi abuela y su madre. HabÃa un árbol muy caracterÃstico, un árbol frondoso y grande, a un lado del camino. Ãl pareció verlo, por lo que él pensó en ese momento, que era bueno quedarse en ese sitio, estaba inundado todavÃa, pero a lo mejor, ellas vendrÃan por ahÃ, si bien no estaba tan inundado como otras partes, si él se bajaba, el agua le llegaba por debajo de la rodilla, asà que, si estaba algo inundado, pero todavÃa era pasable, de pronto nota que su caballo, actúa de manera rara, empieza a mover la cabeza, a dar cabezazos, a relinchar, a ponerse nervioso, mi abuelo como puede lo controla, y entre todo ese alboroto que tenÃa con el caballo, el caballo impaciente, se querÃa mover de aquel lugar, empieza a ver dos figuras, abajo del árbol, balanceándose de un lado hacia otro, él en un principio pensó que se trataba de mi abuela y mi bisabuela, pero al prestarle más atención, vio que no se trataban de personas adultas, sino que se trataban de dos niños. Dos niños que se estaban columpiando, con dos columpios, en aquella rama del árbol.
1:53:40 Y como si estos niños se hubieran dado cuenta que los estaban observando, ellos le preguntaron, Ignacio,¿ a quién buscas? Mi abuelo estaba asustado, pero enseguida se calma porque la habÃan llamado por su nombre, Ignacio, posiblemente esos niños eran del pueblo, y como ahà casi todos se conocÃan, seguramente él por portar con el farol, lo podÃan ver sin ningún problema, pero ellos al estar en la oscuridad, mi abuelo no podÃa verlos, solamente veÃa las sombras, él les preguntó, chamacos,¿ no han visto a doña Fátima y a su hija?, las estoy buscando, Los niños no contestaron, continuaron meciéndose, como simplemente no importándoles la pregunta. Mi abuelo continuó gritándoles, pero esta vez preguntándoles,¿ con quién vienen? Eran chicos de algunos ocho años, siete años. Se subÃan al columpio e incluso sus piernas no llegaban al suelo. Era obvio que sus niños no podÃan andar solos. Pero estos niños de igual manera no contestaron, se quedaron callados. Continuaron balanceándose. En ese momento mi abuelo empieza a notar que cierta parte del
1:55:10 caballo se siente extraña y al mirar hacia abajo nota que las piernas traseras del caballo están más sumergidas en el agua de lo que deberÃan de estar. El caballo Poco a poco se estaba sumergiendo más y más, por lo que mi abuelo pensó en ese momento que tal vez la inundación estaba aflojando mucho la tierra y el caballo se estaba quedando atascado. Por esto mismo tal vez es que él estaba desesperado. Mi abuelo empieza a mirar por su alrededor y ve que precisamente a un lado de él hay como una montaña. Entre escombros, roca y tierra.
1:56:00 Se ve que está maciza. Por lo que sin pensarlo salta a ella. Para quitarle algo de peso al caballo. Y este no se siga hundiendo. Salta inmediatamente y cae justamente encima. De pronto empieza a improvisar.¿ Qué puedo hacer? Quiero sacar al caballo. No lo puedo dejar ahÃ. Empieza a meter su mano en el agua. Y curiosamente. algo que para ese momento no tenÃa sentido, pero agradeció mucho haberse lo encontrado, una tabla, se notaba que ya estaba podrida, pero resistente, lo suficiente para sacarlo de aquel apuro, por suerte mi abuelo terminó sacando al caballo, y una vez que lo hizo, tomó la decisión de ir caminando, lo más lento posible, tanteando el piso, para ir guiando al caballo por el camino correcto, Al cabo, si él sentÃa que se hundÃa, rápidamente podÃa quitar la pierna. El caballo no podÃa. Pero tan solo él, al meter una de sus botas en el agua y ésta llegarle por debajo de la rodilla, sintió inmediatamente como algo lo tomó y lo mantuvo en aquel lugar. Algo lo estaba apretando. Algo lo sostenÃa del pie. Algo no lo dejaba moverse. Ãl empezó a creer que tal vez era una vÃbora. Pero no podÃa ser esto. Tal vez algún mecate que habÃa traÃdo el agua. El caso es que estaba atorado con algo.
1:57:31 Y después, sintió que esto mismo lo tomaban por la otra pierna. Por debajo del agua no podÃa ver qué era. Y fue en ese momento que él decidió, simplemente, poner el farol y engancharlo al caballo. Y él con sus manos... Empezó a tocar aquella cosa que lo sostenÃa. Mi abuelo entró en absoluto pánico cuando se dio cuenta que eran manos. Una mano lo estaba sosteniendo por cada pie y lo estaba sosteniendo fuerte. Era una mano dura, esqueletuda y no lo dejaba ir. Mi abuelo no sabe qué es lo que hizo. Obviamente entró en pánico como ya dije, empezó a moverse muy rápidamente, empezó a gritar, empezó a saltar con todas las fuerzas que él podÃa, se enganchó al caballo y como pudo se subió a él. Ãl le dio la orden al caballo para que volviera y corriendo lo más rápido posible. Al caballo le costó, pero finalmente salieron de ahÃ. Mi abuelo llegó a su casa, pálido, totalmente asustado y mojado. Mi bisabuela fue, lo vio, lo trató y le preguntó qué le habÃa pasado, pero él no podÃa hablar, solamente tartamudeaba, y le hacÃa con su dedo, que viera sus piernas, ya que durante todo el camino le ardÃan y le dolÃan, tanto su padre como su madre,
1:59:02 le alzaron su pantalón, le quitaron la bota, y vieron en sus piernas, en sus pantorrillas, las marcas como de rasguños, y también la marca de una mano, en cada una de sus piernas, era una marca roja. Todas estas marcas, al paso de los dÃas, se convirtieron en moretones. Y al paso de los dÃas también, mi abuelo se dio cuenta en dónde realmente se habÃa metido. Para empezar, mi abuela y mi bisabuela habÃan optado por quedarse en la iglesia y ellos esperaban que mi abuelo llegar hasta la iglesia y pues a él lo iban a entretener ya que por eso de las 10 iba a pasar una carreta que los iba a llevar al pueblo mi abuelo me cuenta que iba a llegar hasta la iglesia si no las veÃa por ahà él iba a optar por seguir hasta la iglesia pero pasa y resulta que mi abuelo se habÃa desviado mucho aquel árbol que usaba como referencia era el árbol equivocado no se encontraba en el mismo sitio, se habÃa desorientado, y habÃa terminado justamente en el centro de un cementerio. Este cementerio no era oficial. Este cementerio
2:00:32 habÃa sido usado por generaciones anteriores, pero sin papeles y nada de arreglos, e incluso las lápidas, o... Las tumbas no eran como tales las de un cementerio, eran solamente algunas cruces de madera, de madera ya podrida, y lo que hacÃan para diferenciar las tumbas eran estas pequeñas montañas de tierra, junto con escombro y grava, piedras, para diferenciar una de otra, pequeños bultos con cruces. en aquel tiempo ya se encontraba otro cementerio el cual ya se encontraba en el pueblo, pero aquellas tumbas, aquellos cuerpos no habÃan sido movidos, como expliqué anteriormente, fueron usados hace mucho tiempo por generaciones anteriores, por lo que aquellas generaciones de sus hijos ya no se encontraban en el pueblo y precisamente en aquel árbol el cual habÃa confundido se parecÃa al otro pero en definitiva no era el mismo. A los pies de este se encontraban las tumbas de dos niños jóvenes que habÃan perdido la vida hace ya muchos años.
2:01:54 Cuando habÃa tormenta, mi abuelo jamás volvió a salir del pueblo. TenÃa miedo de desorientarse de nuevo y acabar en un lugar el cual no SerÃa como aquel cementerio donde las manos de aquellos fallecidos salÃan de las tumbas. Esta historia nos enseñará que anteriormente no se decÃan tantas leyendas asà nomás por decir sino que servÃan como un método de precaución.
2:02:44 Algunas personas decÃan, no vayas por tal rÃo porque se aparece la llorona, no vayas por tal camino porque se dice que aparece la mujer sin ojos, una mujer blanca con atuendo blanco. También se decÃa mucho de brujas, bolas de fuego, y por si esto no fuera poco, también de los nahuales. Esto le decÃan a Rosario, y también se lo decÃan a su amiga, no vayan por tal camino, porque ese camino tiene fama de que ocurren cosas paranormales y muy feas. Tristemente para ella y su amiga no hicieron caso, y resultó en esta tétrica experiencia. La historia de Rosario comienza de la siguiente manera. Ella me pratica, Alex, fÃjate que una noche, Cuando se hacÃan los bailes en aquel rancho donde vivÃan mis abuelos, a nosotros, tanto primos como hermanos, de toda mi familia, nos encantaba ir a aquellos bailables donde ponÃan música en vivo, muchas veces era un grupo ahà del rancho, y se ponÃan a tocar, iban los jóvenes e incluso hasta los más adultos. El baile comenzaba temprano. pero como es costumbre, los más jóvenes y a veces los adultos que tienen más callo en esto, que tienen más experiencia, se quedaban a altas horas de
2:04:15 la madrugada. Por lo tanto, en aquel tiempo, nuestra amiga, Rosario, tenÃa cerca de 20 años, asà que decidió quedarse. Ella me cuenta, Alex, yo bailé, hice y deshice todo lo que quise, pero al caer las 2 de la mañana... mi amiga me empieza a decir que tenÃa un cierto problema en el baile. HabÃamos ido juntas, asà que por lo tanto, tenÃamos que regresar juntas. Para colmo, o para acabar de rematar en nuestra situación, no tenÃamos a ninguna persona que fuera un familiar o un amigo nuestro en el baile. Todas las personas que habÃan ido, al menos que conocÃamos, ya se habÃan ido. y no nos sentÃamos con suficiente seguridad para acercarnos a una de las personas que seguÃan por ahà para pedirnos un aventón. Este baile, si bien era muy grande y varias personas de diferentes ejidos habÃan ido, no conocÃamos a ninguna que tal vez fuera algún vecino nuestro.
2:05:21 Mi amiga ya se querÃa ir, debido a que habÃa tenido algunos problemas ahà con unos chicos que estaban borrachos y ya se estaban pasando. Yo le dije, ok, vámonos. No nos queda mucho tramo para caminar. Era una caminata algo larga, pero que si apresurábamos el paso, llegarÃamos por eso de las cuatro de la mañana. Estamos hablando aproximadamente de una hora, según me explica ella. Rosario y su amiga comenzaron a caminar, y poco a poco... todo el escándalo, toda la música del baile, y de las pocas personas que se encontraban ahÃ, comenzaron a poco a poco escucharse un poco más bajito, conforme se iban alejando. Para llegar a su ejido, a su pequeño pueblo, optaron por agarrar un atajo.¿ Qué era este atajo? Pues simple, irse entre las parcelas en lugar de tomar el camino largo que era por la carretera, además por la carretera se decÃan muchas cosas, habÃa accidentes con personas que a veces iban caminando por ahÃ, asà que ellas querÃan ahorrarse esto, Alex el camino de las parcelas según me platica ella, tenÃa una cierta fama de que ocurrÃan cosas paranormales durante la noche, asà que ninguna persona querÃa pasar por ahÃ, yo y
2:06:56 mi amiga nos aventuramos pensamos que todo eso eran solamente leyendas o cuentos de algunos borrachos que habÃan pasado por ahà no les dimos importancia empezamos a caminar el camino entre las parcelas es un camino algo estrecho tal vez de algún metro y a ambos lados de nosotros solamente hay maÃz y más adelante trigo solamente trigo empezamos a caminar y para hacer el viaje más llevadero empezamos a platicar pero a mitad del camino y en medio de la oscuridad a mi amiga se le ocurre que quiere hacer del baño y obviamente no quiere hacer ahà enfrente conmigo asà que se mete entre las parcelas y yo le digo obviamente que no se vaya muy lejos pero yo la voy escuchando y esta agarra cada vez más y más distancia a mà no me quedaba de otra Explica a ella Que quedara esperársela Que quedara esperarla, que diga, perdón Se quedó ahà esperando Y mientras pasaban y pasaban los minutos Rosario empieza a decir Que empezó a notar algo extraño Su amiga se estaba tardando mucho Y ya no escuchaba ningún sonido Provenir de la parcela Ella le hablaba, le gritaba Oye,¿ cómo andas? pero nadie respondÃa. Entonces brevemente
2:08:31 pensó que tal vez querÃa asustarla. Ella dijo, de seguro me va a salir por algún lado más adelante. De seguro está fastidiando. Pero por más que grita Rosario, su amiga no sale de la parcela. Y es ahà cuando ella se empieza a preocupar un poco. Ella decide meterse entre la parcela. Y como puede, haciendo el maÃz a un lado, tratando de no romperlo, porque hay algunas personas que las habÃan visto meterse entre esos caminos, y si alguna cosecha aparecÃa maltrecha, o que intencionalmente la habÃan apachurrado o algo, iban a tener problemas con las personas que son propietarias de aquellas parcelas, de aquellos cultivos, entonces ella se harta porque se está metiendo y no la encuentra, le empieza a hablar, le empieza a gritar, y su amiga no le da ninguna señal, hasta que en ese preciso momento, empieza a escuchar, un llanto, muy caracterÃstico de una mujer, que proviene de más adelante, entre la negrura, entre las parcelas, ahà se escucha un llanto, ella empieza a pensar que tal vez, puede ser su amiga, que le habrá pasado, se habrá cortado, se habrá caÃdo, era muy factible, no se veÃa nada, eran horas de la madrugada,
2:10:01 asà que ella se va acercando, y le pregunta, oye,¿ estás bien?,¿ estás bien?, oye, y encuentra a una mujer, pero esta mujer no es su amiga, esta mujer, tiene una vestimenta completamente rasgada, parecÃa que tenÃa un vestido antiguo, Según dice Rosario, tenÃa un vestido color gris, pero se encontraba rasgado, tal vez como si a un animal lo hubiera atacado, o como si el tiempo simplemente lo hubiera deteriorado. El caso es que Rosario llega, y al ver que no es su amiga, obviamente empieza a caminar hacia atrás, pero en ese preciso momento aquella mujer que se encontraba arrodillada entre la tierra y llorando simplemente se voltea, Rosario en ese momento se da cuenta que está lidiando con algo paranormal, porque aquella mujer no tiene rostro, no tiene ojos, no tiene boca, no tiene nariz, ni siquiera orejas, es solamente una especie de molde con carne y piel, incluso hasta parecÃa un poco desfigurada según dice, Obviamente en ese momento le empieza a entrar un miedo, un pánico terrible.
2:11:25 Rosario se da la media vuelta y corre para salir de la parcela. Y corre gritando el nombre de su amiga. Grita y grita por ella, pero no la encuentra por ningún lado. Rosario no se quiere ir en ese momento, pero no le queda de otra. Simplemente emprende huida hasta salir de aquellos campos. No corre ese elegido. corre hacia la carretera, y una vez llegando ahÃ, empieza a hacer señas a los carros que pasaran, para su mala suerte no hay ningún auto en ese momento, asà que se tiene que conformar con un ancianito que va en su carreta, Rosario su consigue detenerlo, y le explica que su amiga está atrapada en las parcelas, el ancianito, que pues es un hombre de antes, uno de aquellos de los viejitos de antes de rancho, siempre carga con su machete y con un mecate en su bolsa, sin dudarlo se baja y empieza a perseguir también a Rosario, que le diga por dónde que él lo guÃe, de alguna extraña manera consigue andar con su amiga, pero no dentro de la parcela sino en el camino, ella se encuentra llorando y abrazándose, ella misma al momento que ve a Rosario se lanza hacia los brazos de su amiga y le empieza a contar que habÃa visto a un perro negro entre la parcela y que éste la habÃa perseguido, que habÃa estado
2:12:58 gritando y que no sabÃa por qué Rosario no habÃa ido. Y Rosario le dice todo lo contrario, yo me metà a buscarte y vi a una mujer. En ese momento el ancianito empieza a rezar y les dice, vámonos para la carretera, vámonos ahorita. Total que los tres salen de aquel sitio, se suben a la carreta del don y emprenden el viaje hasta su pueblo. El don por el camino les empezó a contar que aquellas tierras tenÃan esa precisa fama de que por ahà se aparecÃan muchas cosas paranormales porque hace mucho tiempo en aquel pueblo como todavÃa no estaba muy bien construido como habÃa algunas pequeñas casas todavÃa, ni siquiera habÃa luz eléctrica, no habÃa ni siquiera drenaje, todo se manejaba con pozos, bueno, en aquella época, ahà vivió una familia, o lo que se tenÃa que decir por una familia, era un grupo de personas que se decÃan que eran familia entre ellos, pero no eran una familia, eran una especie de secta, en donde por las noches, hacÃan sus rituales y a veces se dice en ciertas leyendas del pueblo que tomaban la vida de personas en estos rituales. DecÃan esto porque algunas personas del pueblo desaparecÃan
2:14:30 e incluso algunos foráneos y después encontraban ropa cerca de aquella familia. No más de la nada aquella familia un dÃa se fue y puso a la venta aquellos terrenos. que eran del propietario que en ese tiempo tenÃa las parcelas, y que desde ese tiempo empezaron a ocurrir muchas cosas paranormales, y que era por esto mismo que ninguno de los pobladores entraba más en la noche. A Rosario esta historia le quedó impregnada casi en la piel, nunca la ha olvidado, y dice que en esta ocasión quiso compartirnosla, A mà y a toda la comunidad de la cripta embrujada. Uriel dice que cuando falleció su padre, fue un dÃa muy fuerte para él. No, perder a un ser querido no es poca cosa. Pero Uriel, al ser el mayor, tenÃa que mantenerse firme. y también dar esa imagen a sus hermanos más pequeños, de que todo iba a estar bien.
2:15:51 Por suerte su padre ya habÃa hecho un testamento, y les habÃa dado a cada uno sus tierras. A Uriel le tocó la más grande, pero también la que estaba más retirada, también con algunos animales. El padre habÃa decidido esto porque Uriel era el mayor, y era el que tenÃa más experiencia. Además, Aquel terreno tenÃa unas ciertas partes que eran como que muy brollosas o delicadas, ¿ok? Entonces necesitaban a alguien con experiencia. Mientras que a sus demás hermanos, pues los habÃa dejado un poco más cerca. El caso es que al faltar el padre, Uriel era el que tenÃa que ir hasta aquel campo y empezar a hacerlo, ¿no?
2:16:37 Empezar a atender sus animales, empezar a atender sus cosechas. Y si bien él ya tenÃa experiencia, Ahora tenÃa que actuar solo, entonces prácticamente era como un novato. Ãl me platica, Alex, créeme que habÃa dÃas que iba en la mañana y me regresaba hasta que oscurecÃa. Y esto me pasó precisamente un dÃa en el que estaba ya muy cansado, estaba reventado como dicen. Tuve que ir hasta aquel campo, tuve que ararlo. Y después de todo ese gran trabajo cortando algunos árboles, acarreando las vacas, tuve que sentarme y reposar.
2:17:23 Cuando me senté y reposé, según me cuenta, se quedó absolutamente dormido. Simplemente se durmió, pero fue un sueño tan pesado que se levantó por eso de la medianoche. Uriel, al ver que el sol ya habÃa caÃdo, y que la luna estaba ya casi encima de él, vio rápidamente que era muy tarde, se levantó, se cercioró de que todo estuviera bien, por lo tanto se tardó unos minutos más, y por eso de las doce y media, se fue en compañÃa de su fiel caballo, de vuelta a su casa, Uriel tenÃa que pasar por un camino, el cual se encontraba en pésimas condiciones, muy mal, era un camino de piedra, y también de algunos desechos que tenÃan, tenemos que recordar que esta historia se desarrolla en el año 95, entonces no habÃa mucha infraestructura, Uriel decidió seguir con su fiel corcel, hasta que en eso en el camino, ve una figura que está allá, a lo largo del camino, al fondo, que viene en su encuentro, esa pequeña bola, esa sombra, cada vez hace más grande, cada vez hace más grande, y él empieza a notar que, eso no es una persona,
2:18:57 eso ni siquiera es un caballo, está como que muy grande, muy, muy robusto, casi por completo ocupa todo el espacio del camino, entonces Uriel va con su caballo y va pensativo,¿ Qué será eso? No es hasta que está como a unos 10 metros más o menos que la luz de la luna puede aclarar lo suficiente para ver aquella figura que está caminando a su encuentro. Se trata de un toro, un toro de grandes proporciones, un toro muy grande, oscuro como la noche y con dos grandes cuernos. que incluso Uriel dice que están como retorcidos, que va a su encuentro, vienen, Uriel obviamente al ver que este animal, pues no tiene ninguna soga, no tiene ninguna campana, no tiene ningún tronco, porque algunos toros que son muy violentos, o sea muy salvajes, tienen a veces un tronco encadenado al cuello, para evitar, claro, que se le lancen a las demás personas, o cuando menos, evitar que se mueva con tanta agilidad. Aquel toro no tenÃa nada, es más, ni siquiera estaba marcado. Entonces Uriel le empieza a pensar,¿ de quién será? Por si las dudas, y para que no me cornee mi caballo ni tampoco
2:20:27 a mÃ, vamos a sacarle la vuelta. Uriel hace lo que puede para salirse un poco del camino y seguir de frente, pero no le va quitando la vista al toro, él va preparando su lazo, y como no, también su asadón, pues para proteger a su caballo, es en ese momento que él nota que aquel toro, tiene unos ojos rojos, muy brillantes, los cuales, empiezan a ver a Uriel, y el toro también, va volteando la cabeza, mirándolo, y en ese preciso momento, Uriel dice que el toro le habló.
2:21:13 No le dijo mucho, solamente le dijo, no me estés viendo, sigue para adelante. Uriel en ese momento se queda frÃo, se queda por completo temblando de todo el cuerpo, pero él capta que le dio tanto miedo que no supo cómo actuar. Su caballo siguió caminando, el toro se fue alejando Y Uriel estaba petrificado Es decir, no salió huyendo con su corcel No, él siguió ahà Normal, caminando Ãl me explica Alejandro, no sé qué me pasó Metros más adelante Empecé a pensar Bueno, tal vez lo imaginé Tal vez hubo demasiado trabajo Me imaginé alguna cosa Trató de restar la importancia Trató de no pensar en ello a pesar de venir temblando por lo que habÃa visto, por el camino, se encontró con un amigo, este amigo, el cual, nos vamos a ahorrar su nombre, le vamos a poner otro, le vamos a poner Juan, Juan, era amigo de Uriel, era un amigo que a veces tenÃa que iba a construcciones de casas, al bañil, este amigo, Juan, TenÃa una cierta famita de agarrarle mucho al chupe. Le encantaba tomar y siempre lo veÃas en cantinas. Para cuando se lo
2:22:46 encontró Uriel, se notaba que Juan no venÃa tomado, pero sà venÃa alegre, como por ahà dicen, ¿no? VenÃa lo suficientemente en sà como para caminar y dialogar. No venÃa muy borracho. Uriel se lo encontró y después de platicar, muy cordialmente, empezarle a decir, no, borracho,¿ a dónde vas? El amigo de Uriel le dice que va para allá, va para una especie de parquecito que hay más adelante, que la esposa lo habÃa echado de la casa porque habÃa llegado muy borracho, con aliento alcohol, y allá iba y se va a dormir allá. Al cabo que allá no hay mosquitos. Y es en ese momento que Uriel le dice, mira Juan, No vayas para allá Yo sé lo que te digo, no vayas para allá Era la misma dirección en la que aquel toro habÃa ido Pero Juan le empieza a decir¿ Por qué? No pasa nada Uriel Déjame, deja que vaya a dormir Además, no vas a querer que vaya contigo Si entro asà borracho Tus hermanos me van a sacar a patadas Entonces Uriel sin nada más que hacer Deja que su amigo se vaya pero queda con cierto pendiente. Llega hasta el pueblo y una vez que se baja del caballo, entra a su casa y empieza a platicar con sus hermanos, los cuales
2:24:20 también se han desvelado. Con ciertos trabajos que tenÃan con la tierra, ellos les empiezan a decir que un toro les habÃa estado cazando durante toda la tarde. HabÃa un toro ahà en la parcela, que nos miraba desde lejos. Incluso uno de los hermanos de Uriel le dice, yo jurarÃa que habló. En ese momento a Uriel le carcome, ¿no?¿ Por qué no habÃa detenido a Juan? Tiene ciertos sentimientos encontrados, por lo tanto, decide irse de nuevo en su caballo y emprender el viaje para rescatar a su amigo Juan.
2:25:05 porque en ese momento se dio cuenta que el toro no era producto de su imaginación, sus hermanos le habÃan dicho que en efecto habÃan visto un toro que tenÃa una apariencia muy mórbida, acechando cuando el sol habÃa caÃdo, Uriel me cuenta que cuando llegó con su amigo, este no llegó al parquecito, a este se lo encontró tirado en el camino, con las ropas desgarradas, con sus brazos tallados, raspados también. Cuando Uriel fue y lo levantó, su amigo simplemente repetÃa una cosa. RepetÃa y repetÃa que el diablo lo habÃa arrastrado por todo el camino. Uriel en ese momento alza a su amigo, se lo quiere llevar en el caballo y en ese momento ve a lo lejos una figura que de un hombre que solamente los está observando.
2:26:09 Como puede lo mete al caballo, se da la media vuelta y se va. Aquella experiencia, según me dice Uriel, fue la peor que ha tenido en toda su vida. Y él dice una y otra vez, Alex, yo estoy seguro que al que vi en aquella ocasión fue al mismo diablo o al menos algo demonÃaco. Aquella persona se pudo convertir en aquel toro y pudo acechar a mi familia. Después de dÃas, Uriel trató de proteger sus parcelas. Trató de proteger todo, incluso los de sus hermanos. Si era algo demonÃaco, tal vez como un nahual, seguramente querÃa hacerles daño.
2:26:58 Los nahuales son muy conocidos por robar cosas y también robar. por aventar maleficios, maldiciones, embrujos, a las cosechas, al ganado, de las personas que les caen mal. Por suerte Uriel dice que esto no sucedió, más que nada porque actuaron justo a tiempo. Jamás se supo qué habÃa sido de aquel toro, y por suerte no volvió a verlo.
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