Maraton Relatos de Terror POLICIAS 2025 / Los Mejores Relatos
0:00 Eduardo Ruiz es el nombre del policÃa quien comparte esta experiencia. Ãl dice que se encontraba como cualquier otra noche normal, patrullando en esas calles que a veces suelen ser muy solitarias durante la madrugada. Se encontraba en una colonia popular con altos Ãndices de delincuencia. Por lo tanto, necesitaba mantenerse lo más alerta posible. Tanto asà que captó una cosa. Captó algo que lo estaba observando desde una de las casas.
0:40 Poco sabÃa Eduardo que aquella cosa no era normal, que aquella cosa no era de este mundo. Su historia se titula La Casa de la Sombra. Acompáñenme a escucharla. No suelo hablar de esto. Entre nosotros, los que patrullamos en las madrugadas, es común bromear con cosas raras, con ruidos extraños o sombras que cruzan la calle. Pero lo que vivà esa noche, eso no fue una broma, ni una alucinación. Fue real. Y hasta el dÃa de hoy, juro por mi placa que lo que vi no era de este mundo.
1:30 Me llamo Eduardo Ruiz, policÃa municipal. Aquella noche me tocó patrullaje, en solitario, por una colonia bastante precaria, al sur de la ciudad. Era una de esas zonas donde las casas están grafiteadas, sin portones, con perros callejeros por todos lados y luces de los postes. que parpadeÃan como si quisieran fundirse. SerÃan como las dos y media de la mañana cuando pasé por una callecita donde todos los techos parecÃan iguales, planos, con tinacos oxidados y cables colgando. Llevaba las ventanas de la patrulla abajo por el calor y de pronto sentà que alguien me miraba. Esa sensación gélida punzante, como si algo me apuntara directo al cuello, fue entonces cuando la vi, encima del techo, de una casa abandonada, una sombra, estaba encorvada, como si se sostuviera con los brazos largos, me pareció ver ojos brillantes, estos estaban clavados en mÃ, como carbones ardiendo, me detuve de golpe, Mi primer pensamiento, Alex, fue, algún cabrón anda escondido por ahÃ. No serÃa la primera vez
3:03 que se meten a esas casas, ya sea para meterse cualquier cosa al cuerpo o planear algo. Bajé con cuidado, alumbrando con la linterna. El portón no existÃa y la puerta era solo un marco podrido. Las paredes estaban rayadas con grafitis y sÃmbolos raros. En la sala habÃa basura, colchones quemados y botellas tiradas. Entré moviéndome con lentitud, como me enseñaron. Escuchaba el crujir de mi propio paso sobre el cascajo. Alumbré cada rincón hasta que llegué a la parte trasera de la casa. ahà habÃa un pasillo que conectaba al patio, fue entonces que levanté la linterna hacia el techo interior, hacia una zona sin techo, y lo vi, la sombra, ya no estaba en el techo, estaba adentro, era algo diferente, medÃa más de dos metros, tenÃa el cuerpo delgado, como si lo hubieran estirado con fuerza, y la piel oscura como el carbón, no se parecÃa a un hombre, tenÃa extremidades alargadas y los ojos, esos malditos
4:36 ojos rojos, me miraban, quieto sin pestañear, me paralicé, no pude gritar, no pude sacar el arma, solo lo miré, sintiendo que el corazón se me iba a salir del pecho, La criatura no se movió de inmediato, solo me observó. Luego dio un paso hacia atrás, muy lento, y desapareció por el patio trasero, como si se hubiera desvanecido entre las sombras. Me tomé varios segundos para reaccionar. Cuando lo hice, salà corriendo de ahÃ. Subà la patrulla sin mirar atrás.
5:19 Encendà las luces. y me fui a toda velocidad hasta la avenida principal, me quedé ahà un rato, sudando, temblando, con las manos todavÃa apretadas al volante, no le conté a nadie esa noche, me daba miedo que se burlaran, o que pensaran que estaba perdiendo la cabeza, pero semanas después, durante una charla informal, uno de los oficiales más viejos, Mencionó esa misma casa Dijo lo siguiente Dicen que esa casa Está maldita Ahà adentro Han encontrado gente sin vida Vatos que Simplemente van a terminar con su vida ahà De diferentes modos Y algunos otros tantos Se pelean adentro Y obviamente entre esas peleas También se quitan la vida Nadie vive ahà desde hace años. Pregunté si alguna vez alguien habÃa visto algo. Me miraron con seriedad Alex y me dijeron varios lo han visto. Una figura negra con ojos rojos. Algunos dicen que es un demonio. Otros que es el reflejo del odio que se quedó en ese lugar.
6:46 Pero todos coinciden en algo. Cuando te mira No se te olvida jamás... Desde aquella noche... No he vuelto a pasar por esa calle... Y cada vez que veo... Una casa abandonada... En una colonia asÃ... Me fijo bien en los techos... Porque ahora sé que no todos los delincuentes... Se esconden en las sombras... A veces... Las sombras mismas... Te están esperando... Bien criptomaniacos... Creo que comenzamos muy fuertes con la historia de nuestro amigo.¿ Ustedes alguna vez han escuchado sobre alguna casa maldita? Ya sea en ese lugar que se cobraron varias vidas. Tal vez la energÃa sirve como atractivo para ciertas entidades oscuras. No seré la primera vez que son vistos demonios o entidades del bajo astral entidades siniestras, habitar lugares, que se creen malditos por diferentes cuestiones, ya sea por algo trágico o por algo triste. Pero mientras piensan en eso, les compartiré la siguiente historia. Oscar Galván es el nombre de este oficial y nos cuenta que siempre que cuando a alguien se le es encomendado algo,
8:19 o sea un medio de transporte como es en esta ocasión, tiene que revisarlo muy bien, porque un auto, camioneta o motocicleta, con la cantidad de kilometraje que sea, siempre trae una historia detrás, al igual que una casa, tú no sabes que ocurrió adentro de aquel automóvil, y para desgracia de nuestro amigo Oscar, este se enteró de una historia muy tétrica, que aún habitaba, Aquella patrulla Su historia se titula El pasajero del asiento trasero Vamos a escucharla Nunca me habÃa pasado algo asà Llevo más de 12 años Patrullando las calles de esta ciudad He estado en Diferentes altercados Persecuciones Y he visto de todo O al menos eso pensaba Hasta esa noche, era un jueves por la tarde, cuando me llamaron a la central. Me dijeron que me tenÃan asignada una patrulla nueva, una que acababa de llegar desde otro estado.
9:33 La tenÃan apartada para mà porque, según el jefe de sector, estaba en excelentes condiciones y no habÃa sido usada desde que la trajeron. Sonaba bien. Cuando la vi, se notaba impecable, limpia por fuera, llantas nuevas, motor encendido parejito, pero habÃa algo raro, no sabrÃa decir qué, tal vez el interior olÃa distinto, como a humedad encerrada con desinfectante, los asientos eran nuevos, pero mal puestos, como si los hubieran retapizado a la carrera, El panel frontal tenÃa unos pequeños tornillos mal alineados, como si los hubieran desmontado y vuelto a armar.
10:30 No era gran cosa, pero algo no cuadraba. Aún asÃ, tomé las llaves y salà a patrullar. Pasaron un par de horas sin novedad. La unidad se comportaba bien, pero por momentos sentÃa algo. como si no estuviera solo. Me convencà de que era su gestión. Uno se mentaliza cuando le dan una unidad nueva y no conoce los ruidos, los rajes de los frenos o el ventilador. Me reà solo y seguÃ. Como a eso de las doce y cuarto de la noche, paré en un noxo que quedaba rumbo a la colonia del valle. Me bajé por un café y, Cuando regresé, con el vaso en la mano, vi algo que meló la sangre. HabÃa alguien dentro de la patrulla. Era una silueta sentada en el asiento trasero, con el uniforme de policÃa municipal. Me quedé quieto. Pensé que quizá otro oficial se habÃa metido, pero recordé que yo patrullaba solo, esa noche concretamente. Nadie más tenÃa esa patrulla.
11:50 Me acerqué despacio y justo cuando abrà la puerta, no habÃa nadie. Los asientos estaban vacÃos. Me senté frente al volante, con el corazón latiéndome en los oÃdos. Miré el retrovisor varias veces durante el camino, esperando ver algo. Todo seguÃa en silencio, solo el zumbido del motor. pero entonces lo sentÃ, una presencia pesada, como si alguien respirara detrás de mÃ, cuando volvà a mirar el retrovisor, casi suelto el volante, detrás de mÃ, en el asiento trasero, estaba un hombre, su uniforme era igual al mÃo, pero deslavado, manchado, Su rostro estaba gris, con la piel pegada al cráneo, los ojos blancos completamente, como los de un cadáver que lleva tiempo bajo tierra. Me miraba inmóvil. Frené de golpe. Las llantas chillaron en el pavimento. Me giré en seco, pero ya no habÃa nada. Solo el aire frÃo entrando por la ventana ligeramente entreabierta. Regresé a la central temblando. No
13:25 dije nada al principio, pero algo dentro de mà no me dejaba en paz. Asà que fui a buscar al de logÃstica, el que llevaba el registro de las patrullas. Oye,¿ de verdad esta patrulla es nueva? Le pregunté. El tipo dudó, luego bajó la voz y me respondió lo siguiente. No exactamente. Esa unidad estuvo fuera de servicio. La trajeron del norte. La restauraron después de un incidente. Le pedà que me contara más. Me miró serio, como si no quisiera abrir ese cajón. Pero al final lo dijo. En esa patrulla falleció un oficial lo emboscaron en la carretera lo encontraron ya sin vida en el asiento trasero tenÃa múltiples impactos dicen que intentó escapar por la puerta trasera pero nunca salió cuando la trajeron hubo quien se negó a usarla pero como la repintaron la cambiaron por dentro pensaron que ya nadie se acordarÃa salà de ahà sin decir más me fui directo con el jefe y le pedà que me resignaran otra unidad no di muchas explicaciones solo dije
14:55 que no me sentÃa cómodo en esa a regañadientes lo hicieron desde entonces la patrulla sigue ahà pocas veces la usan a veces la mueven pero muchos oficiales ya han escuchado rumores Algunos aseguran que han visto un rostro en los espejos cuando pasan por el estacionamiento. Otros dicen que al subirse sienten frÃo o que escuchan una respiración atrás. Yo no sé si ese oficial busca justicia, compañÃa o simplemente está atado al dolor de su fallecimiento. Pero lo que sà sé es que su espÃritu sigue ahÃ, en esa patrulla, esperando, sentado, en el asiento trasero. Esa fue mi experiencia, Alex. Saludos a todos. Criptomaniacos,¿ quién de nosotros no es un amante de los animales? Sobre todo en esta historia, vamos a hacer mucho hincapié en los perros.
16:10 se ha dicho desde tiempos pasados, que son el mejor amigo del hombre, pero por qué será, simple porque en muchas ocasiones, estos mismos caninos, sin importar el tamaño o la raza, cuando ocurre algún suceso, no lo duda, sale, a encarar cualquier enemigo, para que su amo, esté resguardado, muchos perros, Defienden a capa y espada a su familia. Tal como esta historia. Aclaro que si te gustan mucho estos canes. Tal vez esta historia. Te aterre pero también.
16:53 No te guste mucho. Ya que un can. Se enfrentó a algo. Enteramente demonÃaco. Para resguardar. A aquel dueño. A su amigo. Su familia. La historia viene de parte de Emilio MartÃnez, un oficial de policÃa que presenció todo. Se titula Lo que se llevó al perro de Fausto. Escuchémosla. La madrugada se sentÃa tranquila. Estábamos los cuatro patrullando la zona de siempre, estacionados en el mismo lugar de rutina el pequeño estacionamiento junto a la gasolinera del kilómetro 18. Ya era costumbre quedarnos ahà un rato en la madrugada. En esa parte del pueblo no pasaban muchas cosas y nosotros, los oficiales de la unidad 027, ya conocÃamos a medio mundo por ahÃ. Los empleados del OXXO ya nos saludaban por nombre.
18:04 ConocÃamos a los vecinos de los alrededores. a los que venÃan de paso, y sÃ, también a los que vivÃan en la calle. Entre ellos, habÃa uno que ya era casi parte del paisaje nocturno. Su nombre era Fausto. Fausto era un señor ya mayor, de barba larga y canosa, con un sombrero viejo y una chaqueta de mezclilla que parecÃa tener más años que él. Siempre venÃa con su perro. un pastor callejero, flaco pero fuerte, de esos que sobreviven a todo. Lo llamábamos el sargento, porque nunca dejaba que nadie se le acercara a Fausto, un verdadero guardián. Cada noche, a eso de las doce, Fausto pasaba frente a la gasolinera, platicaba con nosotros un rato, a veces compraba un café o panecillos, y luego se iba caminando hacia el monte, rumbo a su choza, hecha de cartón y lámina, allá en un terreno baldÃo, que habÃa reclamado como suyo, decÃa que no molestaba a nadie, y nadie lo molestaba a él, y era cierto, Fausto no se metÃa con nadie, esa noche no fue diferente, al menos al principio, pasaron las horas,
19:35 daban casi las 3 de la mañana cuando vimos a Fausto regresar corriendo desde la carretera venÃa solo sin su perro la ropa estaba empapada de sangre y el rostro de Fausto estaba descompuesto por el miedo apenas podÃa hablar pero lo que logró decir no celó la sangre el diablo salió del monte se llevó a mi perro se lo llevó Intentamos calmarlo, pero estaba alterado como nunca lo habÃamos visto. Temblaba, se agarraba la cabeza y señalaba en dirección al monte.
20:20 No tenÃa heridas propias, pero estaba cubierto de sangre. Pensamos que quizá algo le habÃa pasado al perro o que alguien lo habÃa atacado, aunque también cruzó por mi mente. La posibilidad de que Fausto hubiese perdido el control. Tal vez habÃa consumido algo fuerte. Decidimos acompañarlo a su refugio. Tomamos las linternas y lo seguimos hasta el borde del monte. Su casa estaba destrozada. Las láminas dobladas. El cartón arrancado de tajo. No habÃa rastros del perro. solo manchas de sangre secándose en la tierra y unos surcos extraños que se adentraban en la maleza, como si algo o alguien hubiera arrastrado algo pesado. Fausto no paraba de repetirlo y también llorando. El diablo salió del monte, el diablo salió del monte. Tranquilo, don Fausto, no hay nada aquÃ. vamos a revisar, y entonces Alex, ocurrió lo menos esperado, desde adentro del monte, entre los árboles, algo se movÃa, no era un perro, no era un hombre, era algo encorvado,
21:52 caminando con torpeza entre las ramas, apuntamos con las linternas, y vimos una figura humana, pero andaba gatas, como un animal. Su piel era grisácea, casi blanca, y el cuerpo entero estaba cubierto de tierra. Avanzó hacia nosotros y de pronto se erguió sobre dos piernas. Se reÃa una risa hueca, enfermiza, como la de un loco, y como si esto no fuera suficiente. Aquello dijo esto. El perro estaba muy sabroso.
22:41 Las palabras no celaron. Fausto lo vio y empezó a gritar, desesperado, señalando con el dedo. Ãl es. Ese es el Nahual. Ãl se llevó a mi perro. Y cayó de rodillas. El viejo simplemente se desplomó. Respiraba con dificultad. El comandante trató de reanimarlo, pero Fausto ya no volvió a abrir los ojos. Yo no podÃa quitarle la vista de encima a aquel ser. La criatura, o aquel hombre extraño, sonrió, mostrando sus dientes, anormalmente más grandes, y de un salto cayó a cuatro patas. Luego corrió hacia el monte, como un animal salvaje. con una velocidad que ninguno de nosotros pudo igualar, recuerdo que aquella vez, fue la primera vez en tres años que llevaba de policÃa, que detoné mi arma, al aire, para intentar detener aquella cosa, pero no reaccionó, desapareció entre la maleza, no lo volvimos a ver, esa noche, El informe fue redactado de manera cuidadosa. Hablamos de un posible ataque de animal salvaje, de un fallecimiento de forma natural,
24:11 podÃamos decirlo, de Fausto, causada por la edad y el espanto. Pero ninguno de nosotros olvidó lo que vio. El comandante, el oficial Chávez, Ramos y yo sabemos lo que vimos. Desde entonces, nadie quiso volver a pasar por ese tramo del monte, e incluso los vecinos empezaron a decir que se oÃan cosas en las noches, que los perros ladraban como si algo invisible caminara cerca de ahÃ. Fausto falleció con el miedo en el rostro, y su perro tristemente nunca apareció. Lo único que quedó Fue su choza rota y el eco de una risa que todavÃa a veces creemos escuchar entre los árboles. Un agual. No tengo otra explicación para eso. Esa fue mi experiencia. Gracias por compartirla, Alex.
25:25 Los parques criptomaniacos son lugares de mucha felicidad. O al menos eso es lo que nos imaginamos todos nosotros cuando visualizamos uno. Niños corriendo de un lado al otro, niños jugando, abuelos y padres felices.¿ Pero qué pasa con esos parques que fueron abandonados?¿ Qué pasa con esos parques en los que tal vez los que juegan en esos juegos de columpios... resbaladillas, no son niños, sino otras cosas. El oficial que nos mandó esta historia, el cabo Erick RamÃrez, dice que se encontró con un parque, un parque abandonado y viejo, pero que por la madrugada notó que ese parque era visitado por algo, algo que aparentemente eran niños, Más temprano que tarde se dio cuenta de que esto no era asÃ.
26:34 Lo que estaba viendo no eran niños. Su historia se titula Los niños del parque viejo. No sé si alguien más de los que estuvieron esa noche lo recuerde, al menos como yo. A veces pienso que fue un sueño, una alucinación causada por el cansancio, pero no. Lo que vimos no se nos va a borrar jamás de la mente. Era una madrugada de noviembre, en un punto remoto del norte del paÃs. Estábamos patrullando un sector rural junto a la sierra. Un grupo de cuatro, el sargento Juárez, el cabo Pineda, alguien más que se llamaba MartÃnez y yo, habÃamos recibido reportes de actividades sospechosas cerca de unas granjas abandonadas, asà que nos mandaron a revisar. La zona estaba completamente alejada del pueblo más cercano. Caminamos por más de una hora entre caminos de tierra, con la única luz de nuestras linternas y la luna. En cierto punto del trayecto, Entre las sombras de los mezquites y las bardas colapsadas encontramos algo muy raro. Era un parque, un parque infantil
28:08 en medio de la nada. Oxidado, cubierto de maleza, los columpios chirriaban con el viento. La resbaladilla tenÃa grafitis viejos y el área de juegos estaba casi tragada por la tierra. Era evidente que llevaba años sin oso. No habÃa casa cerca, ni caminos pavimentados. Absolutamente nada.¿ Quién pondrÃa un parque aquÃ? Pineda lo dijo en voz baja. Tal vez antes habÃa una comunidad. Ya sabes cómo desaparecen los pueblos por aquÃ, respondió el sargento. Nos acercamos para inspeccionar. Y entonces... lo vimos, niños, jugando entre los juegos oxidados, eran tres, tal vez cuatro, uno se mecÃa solo en el columpio, otro giraba en la rueda metálica, otro más bajaba por la resbaladilla, y una niña pequeña, corrÃa con una muñeca en brazos, no sé cómo no los vimos antes, no hicieron ruido al llegar, No hablaban, solo jugaban.¿ Y esos niños? Aquà no hay nadie.¿ De dónde salieron? No sé si esa era la pregunta correcta.
29:41 Nos acercamos con precaución y el sargento alzó la voz. Niños,¿ qué hacen aquÃ? Es peligroso andar solos en la noche. Pero ninguno de ellos respondió. La niña de la muñeca se detuvo y nos miró. Sus ojos brillaban con la luz de nuestras linternas, pero no con reflejo normal. Era como si no tuvieran profundidad, como si fueran un par de huecos. El columpio seguÃa moviéndose, pero el niño ya no estaba sentado. La rueda de metal giraba sola y uno por uno Los demás niños desaparecieron ante nuestros ojos.
30:32 No corrieron, no huyeron. Simplemente se fueron desvaneciendo como si nunca hubieran estado ahÃ.¿ Alguien más vio eso? Uno de nosotros preguntó, casi entrando en pánico. SÃ, todos, respondió el sargento. TenÃa la mirada helada. MartÃnez se quedó paralizado, mirando al suelo donde estuvo el niño de la resbaladilla. Pineda empezó a murmurar una oración. Yo sentÃa un escalofrÃo que me recorrÃa los huesos, como si el aire mismo se hubiera vuelto pesado. Nos Ãbamos a retirar cuando escuchamos un sonido agudo, como una risa, pero distorsionada. VenÃa del columpio y entonces lo vimos de nuevo. La niña estaba parada detrás del columpio, de espaldas a nosotros. Con la muñeca colgando del brazo, murmuraba algo, pero no entendÃamos qué. Cuando el sargento la llamó, giró lentamente la cabeza sin mover el cuerpo. Su cara se No era la de una niña normal. TenÃa la piel pálida como cera, los ojos completamente negros y una
32:03 sonrisa abierta, exagerada, casi antinatural.â¡ Corran!â gritó el sargento. Detonamos un par de veces al aire y nos fuimos de inmediato. Nadie dijo una palabra mientras regresábamos al punto de control. Nos tomó más de una hora encontrar el camino de vuelta, como si el monte mismo hubiera cambiado de forma. Cuando regresamos, informamos lo esencial. Nada sobre los niños, nada sobre lo que vimos. Solo dijimos que no habÃa nada inusual, que el área estaba despejada. Esa noche no dormÃ. Al dÃa siguiente...
32:51 Buscando entre los archivos viejos de la zona, alguien encontró un reporte de hace más de 20 años. Un accidente en un autobús escolar donde seis niños fallecieron que volvÃan de una excursión. El chofer habÃa tomado un atajo por el camino de terracerÃa y el vehÃculo cayó en una zanja profunda justo donde ahora estaba ese parque abandonado. Nunca se recuperaron todos los cuerpos. Desde entonces, algunos locales dicen que los niños aún juegan allÃ, atrapados, esperando volver a casa.
33:38 Yo sé que no fue una alucinación. Lo vi, lo vimos, lo vivimos. Y si algún dÃa vuelvo a pasar por ahÃ, Porque no sabemos como es la vida. Te aseguro Alex. Que no voltearé. Porque créeme. No todos los niños que juegan ahÃ. Están vivos. Criptomaniacos. En este canal. Ya hemos tocado un número considerable de veces. Cuando un sitio. Se haya habitado. Por algunos entes. Estos entes. Como en algunas historias hemos escuchado, a veces hacen sonidos, como que hablan, como que mueven cosas, como si fuera una persona normal que estuviera viva. Muchos de estos entes son atraÃdos por la energÃa que emanan ciertos lugares. Lugares que han pasado tragedias comúnmente son habitados por entes o espÃritus que cometieron el mal en vida. Por otro lado, los espÃritus que son buenos, bueno, ellos se dice que pueden encontrar el camino para descansar en paz. Hay otros tantos que solamente porque están perdidos andan de aquà y allá, pero la historia que nos toca escuchar en cuestión ahora trata sobre
35:11 una casa que era habitada por tal vez espÃritus maliciosos. Era una casa abandonada Y para mala suerte de este oficial, escuchó aquellos murmullos y fue a ver qué era lo que ocurrÃa. Para su mala suerte aún más, no le va a bastar toda su vida para olvidar lo que vivió aquella noche. Su historia se titula La Casa de los Murmullos. Vamos a escucharla. Cuando llevas años patrullando caminos de terracerÃa y rancherÃas olvidadas por el gobierno, te acostumbras a todo tipo de situaciones extrañas, gente que desaparece, apariciones en la carretera, cosas que uno prefiere no contar, pero lo que vivimos esa noche no fue algo que pudiera explicarse con lógica o con un reporte, esa noche me encontraba en servicio, con el oficial Ortega y dos hermanos gemelos de carácter seco, pero firmes en el deber. Estábamos recorriendo un sector al sur del municipio, por una brecha vieja que lleva a unas parcelas abandonadas, cuando en eso notamos algo que no cuadraba. A unos 100 metros, al final
36:47 de un camino cubierto de maleza, HabÃa una casa. Todos la conocÃamos. Una construcción deteriorada, de esas que con el tiempo se convierten en un nido de vÃboras o guarida de delincuentes. Cristales rotos, grafitis en las paredes, puertas colgando y el techo a medio caer. Nadie vivÃa ahà desde hace años. o al menos eso era lo que creÃamos. Pero esa noche la casa tenÃa vida, se veÃan luces tenues moviéndose de adentro, como si alguien llevara una vela o una linterna sin fuerza. Pero lo más inquietante eran los murmullos, voces apagadas, hablando rápido, casi casi susurrando. como si hubiera una discusión acalorada o una especie de ritual. Calculamos, por el sonido, que habrÃa al menos cinco personas adentro.
38:00 Ortega dijo,¿ escuchan eso? Todos asentimos. Será un punto de reunión. PodÃa ser. En zonas como esa, los malandros se esconden donde nadie los buscarÃa. Asà que apagamos las torretas, bajamos de la patrulla y con las linternas encendidas nos acercamos por el costado de la casa. Pero justo cuando Ãbamos a llegar, el silencio, los murmullos se apagaron. De un segundo a otro, nada, solo el sonido del viento chocando contra los árboles secos. Ortega iluminó por una de las ventanas sin vidrio pero no habÃa nada, ni una sola sombra.
38:52 Entramos por la puerta principal, que estaba colgando. Revisamos habitación por habitación. No habÃa nadie, solo polvo, telarañas y un olor a tierra húmeda que calaba los huesos. Tal vez se salieron por atrás, dijo uno de los uñiga. Salimos al patio, pero nada, ni pisadas, ni huellas en el lodo, nada. Nos fuimos de ahà confundidos. Pero no fue la única vez. A la noche siguiente pasó lo mismo. Otra patrulla habÃa escuchado los murmullos. Nosotros volvimos y los mismos ruidos, susurros, movimiento, allà estaban. Nos acercamos y todo desaparecÃa. como si la casa supiera que Ãbamos a ir, esto pasó por varias madrugadas, hasta que Ortega, harto y terco como era, decidió entrar solo, ya basta de juegos, algo raro pasa en esa casa, y hoy lo vamos a averiguar, iluminamos la entrada mientras él se internaba, lo escuchábamos caminar, inspeccionar, maldecir, y yo me quedé junto a los hermanos, con el corazón en la garganta, y entonces comenzaron los gritos, no eran humanos,
40:26 eran desgarradores, como si alguien estuviera siendo amedrentado, como si le arrancaran la voz desde el alma, venÃan de todos lados, del techo, del suelo, de las paredes, Uno sonaba como una mujer llorando, otro como un niño chillando, y otros eran solo alaridos de animales. Ortega salió corriendo, pálido, con los ojos abiertos como platos. No dijo nada, o más bien no podÃa. Registramos la casa de nuevo, pero nada, absolutamente nada. Desde entonces... Nunca más nos acercamos a esa casa.
41:15 Ortega pidió su cambio de zona dos semanas después y nadie volvió a hablar del tema. Pero yo no olvido, porque a veces, cuando estoy patrullando cerca de esa brecha, creo escuchar los murmullos otra vez, como si la casa estuviera viva, como si nos llamara, como si quisiera que alguien más entrara, Y esta vez, no dejarlo salir. Criptomaniacos, a ustedes les gustan los juegos prohibidos. Los juegos que son muy conocidos porque son, digamos de alguna manera, paranormales.
42:01 Existen muchos. El juego de los tres reyes, el juego de la ventana, el juego de los colores. En algunas regiones se conoce diferente, Panchito Panchito, Charlie Charlie, es el mismo, pero¿ cuál de estos es el más popular? Claro que la Ouija. La Ouija está rodeada de muchas historias, algunas más impresionantes que otras, pero el oficial Castillo, Joel Castillo, me hizo llegar una experiencia. que están ligadas a esta tabla, resulta que un grupo de jovencitas, se les hizo gracioso, tal vez para matar el aburrimiento, jugar a esta tabla, pocos sabÃan este grupo de adolescentes, que iban a tener que llamar a la policÃa minutos después, para controlar las cosas, o mÃnimamente para sentir un aire de seguridad, con todo lo que habÃan invocado, Con todas las cosas extrañas que estaban pasando en su casa Por el motivo De haber jugado este juego prohibido La historia es la siguiente Se titula No estamos solas Acompáñenme a escucharla Las llamadas de
43:32 emergencia en esta zona Casi siempre son por cosas sencillas O bueno No sencillas, pero cotidianas. Riñas familiares, música alta, algún borracho que se pone necio. Pero esa noche fue distinta. No estaba preparado Alex para lo que yo verÃa aquella noche. A las 2.10 de la madrugada, la radio captó una llamada entrecortada. HabÃa alguien pidiendo ayuda a gritos. Oficial, por favor, vengan ya.
44:13 Nuestra amiga está atrapada. Hay algo aquÃ. Se cerró solo la puerta. No hay luz. Pedà la dirección. Era una casa de descanso en una brecha, a unos diez minutos del pueblo, cerca de un viejo campo agrÃcola abandonado, sin vecinos, sin alumbrado. Apenas colgué, arranqué la patrulla. Cuando llegué, la única fuente de luz era la mÃa. Todo lo demás estaba oscuro. Apagué el motor y escuché gritos. Voces femeninas.
44:54 Salà con la lámpara en mano. La casa era pequeña, de esas que se usan los fines de semana. Estaba toda apagada. Toqué la puerta. y una chica abrió con los ojos llorosos, es usted el oficial, gracias por venir, corta, es usted el oficial, gracias por venir, nuestra amiga está encerrada, entré, habÃa otras tres adolescentes, una temblaba abrazada a un cojÃn, otra caminaba en cÃrculos, y la tercera me llevó directo al pasillo del fondo, Jugamos a la ouija. Solo era por curiosidad, murmuró. Pensamos que no iba a pasar nada.¿ Y qué pasó exactamente? Después de unas preguntas, la luz se fue. Empezamos a oÃr golpes, ruidos en las paredes.
45:55 Las puertas se abrÃan y se cerraban solas. Luego Carla quedó atrapada en el cuarto. No pudimos abrirla. Al llegar al cuarto, me agaché frente a la puerta, golpeé con los nudillos y me contestaron desde adentro. Carla,¿ estás bien? Una voz del otro lado respondió. Oficial, aquà hay algo adentro.¿ Qué cosa? Hubo silencio. Luego muy bajito susurró. Alguien se está moviendo en la esquina. Pero no soy yo. Traté de abrir la puerta. Estaba cerrada con seguro. Pero ellas juraban que no lo habÃan puesto. Intenté forzarla con el hombro.
46:48 Pero nada. Las bisagras rechinaban cada vez que empujaba. Trae su celular oficial. Preguntó una de las chicas. El nuestro no tiene señal. Saqué el mÃo y... Sin servicio. De pronto... Algo pasó, un golpe seco en el techo, como si alguien arrastrara algo pesado justo sobre nosotros. Luego un portazo detrás. CorrÃa a mirar. La puerta principal estaba abierta. HabÃa viento, pero no suficiente para cerrarla con tanta fuerza. Y entonces, la lámpara comenzó a fallar. Se apagaba por segundos. Cuando se encendÃa otra vez, me parecÃa ver sombras moviéndose al fondo del pasillo. Pero cuando iluminaba, no habÃa nadie. Las chicas gritaban. Intenté mantener la calma.« Carla, sigue hablándome.¿ Dónde estás?» Su voz se escuchaba más lejana, como si la habitación se hubiera hecho más grande y Ya no está en la esquina. Ahora está junto a mÃ. El tono era de puro terror cuando en eso escuché una risa de un hombre proveniendo de la puerta muy cerca. En ese
48:21 momento me di cuenta de un paso atrás. No era Carla. Entonces el seguro se giró solo. La puerta se abrió despacio. Entré apuntando con la lámpara. Carla estaba en el rincón, hecha bolita. La luz oscilaba, como si algo pasara delante de ella.¿ Viste a alguien? Le pregunté. Y ella me respondió no. Solamente lo escuché. Y respiraba cerca de mÃ, muy cerca. La saqué del cuarto. La puerta volvió a cerrarse sola, de un portazo seco. tan fuerte que el marco tembló, salimos todos de la casa, dejamos las mochilas, las chamarras, nada importaba, al dÃa siguiente regresé con otro oficial, revisamos la instalación eléctrica, no habÃa fallas, revisamos puertas, ventanas, todo estaba en orden, pero en el cuarto, aún se sentÃa cierta atmósfera, como tenebrosa, La güija nunca apareció Las chicas aseguraron Que la habÃan dejado sobre la mesa Pero al volver Ya no estaba Como si se lo hubieran llevado Desde esa noche La casa quedó sola Nadie ha vuelto a pisarla Y yo Cada vez que me toco
49:54 una llamada De madrugada Y sé que es una zona alejada No puedo evitar pensar En esa puerta cerrada Y en esa respiración. Esa fue mi experiencia Alex. Gracias por compartirla. Criptomaniacos,¿ cuántos de nosotros no hemos escuchado aquel popular dicho del lobo vestido de oveja?¿ A cuántos de nosotros aún más nos han pasado situaciones en las que este dicho aplica muy bien cuando creemos conocer a alguien o cuando alguien nos da una cierta imagen de él mismo que es muy positiva, pero que en realidad aquella persona es de lo más mala posible o simplemente no es lo que aparenta.
50:54 A este oficial le ocurrió algo parecido, pero digamos que esta situación escaló a cosas con las que él no habÃa lidiado. pues él creÃa simplemente que con cada llamada que recibÃa y acudÃa a unos condominios, a unas casas de algunos vecinos, acudÃa simplemente tal vez por el odio que estos sentÃan con una señora. Esta señora era tachada de bruja, era tachada de que hacÃa sus embrujos, sus trabajos y los vecinos no la soportaban. pero el oficial siempre creyó que estas solamente eran habladurÃas y que aquella viejita era inocente y que era inofensiva. Grande fue la sorpresa de este oficial, de nombre Ernesto Padilla, cuando se encontró con que aquella viejecita era todo lo contrario a lo que él pensaba. Su historia se titula Ahora ya me viste Vamos a escucharla. Trabajo como policÃa municipal en un pueblito enclavado entre cerros. Caminos de tierra y muchas historias.
52:19 He escuchado de todo. Fantasmas en la barranca. Luces en el monte. Gente que asegura haber visto al diablo en forma de borro. Historias que, a fuerza de repetirlas, uno aprende a ignorar. Una en particular se repitió tanto que ya me sabÃa los diálogos de memoria. La señora Tomasa es bruja. VivÃa sola en una casa vieja de madera, alejada unas cuantas calles de los últimos postes de luz. Los vecinos decÃan que por las noches salÃan perros enormes de su patio, que la escuchaban murmurar en lenguas extrañas, y que habÃan visto a la señora volar. Otros aseguraban que la habÃan visto transformarse, unas veces en ave, otras en coyote. Incluso una señora me juró que vio a Tomasa con los ojos amarillos, comiéndose alguna especie de animal.
53:28 Nunca encontré pruebas, jamás hubo delitos, solo el miedo colectivo. Yo pensaba, seguramente hace limpias, lee cartas, se echa sus hierbitas. Y estos ya las subieron a leyenda. Pero una noche de viernes, a eso de la una de la mañana, sonó mi celular. El celular personal que yo tenÃa, no la radio. Era la señora Chayo, una viuda que vivÃa frente a la casa de Tomasa. Su voz temblaba. Oficial Padilla, por Dios, venga. La señora esa está haciendo brujerÃa. Se está convirtiendo en algo horrible. Vi cómo su cara se la estiraba. Tiene colmillos. Sus gritos eran desesperados, Alex. Me vestÃ, agarré la lámpara, la pistola y me fui directo para allá.
54:34 Si te soy sincero, iba pensando en el camino.¿ Qué tienen todas aquellas personas en contra de aquella viejecita? De seguro es de lo más inofensiva. Al menos eso era lo que pensaba. Al llegar, todo el callejón estaba despierto, las luces de las casas encendidas, la gente asomada por las rendijas, los niños llorando, los perros ladrando y Un señor con sombrero me detuvo del brazo. No se acerque, oficial. Eso que está en su casa ya no es humano.
55:16 Seguà caminando. Toqué la puerta de Tomasa con los nudillos, pero nadie me respondió. Toqué más fuerte y le grité. Doña Tomasa,¿ está usted bien? Me llamaron los vecinos, pero hubo silencio. Vi que la puerta del corral lateral estaba abierta, asà que rodé la casa. Me salté la barda de adobe y aterricé en el patio de atrás. Y entonces la vi. No puedo decir que era ella, pero tampoco puedo decir que no lo era. HabÃa una cosa encorvada, grande, con pelaje oscuro y muy peludo, como de coyote, pero más larga. TenÃa garras Del hocico chorreaba baba espesa y los ojos, los ojos eran humanos. Me miraba con rabia y vergüenza al mismo tiempo, como si supiera que por fin la habÃa visto como era. Me congelé. La criatura se fue metiendo lentamente en la casa, sin hacer ruido, sin atacar. Se desvaneció en la oscuridad. como una sombra al amanecer. Yo no detoné el arma, no podÃa ni moverme, brinqué la barda de regreso, y al ver mi cara pálida, la gente entendió que algo habÃa visto. Métanse a sus casas,
56:51 ya no pregunten nada, le dije con voz seca, nadie salga hasta que amanezca. Esa madrugada no dormÃ, No pasé el reporte, solo fumé en el porche de mi casa, viendo cómo salÃa el sol, preguntándome si habÃa sido real o una alucinación. A las ocho de la mañana me llamaron. Tomás estaba afuera, con un costal lleno de cosas, un sombrero de palma y la cara de siempre, seca, arrugada, de abuela de rancho. Me acerqué Y le pregunté,¿ Se va, doña Tomasa?¿ A dónde va? Me miró con una calma que me heló la espalda. Ya me viste, Ernesto. Ya no te puedo proteger.¿ Protegerme de qué? Me sonrió, pero no fue una sonrisa de ternura. Fue como si una bestia intentara imitar a un humano. de todo lo que anda por allá, afuera, de los que sà toman vidas, de los que ya no tienen forma ni nombre. Después de decirme eso, se fue caminando con paso lento hacia el monte. Nadie la volvió a ver, yo tampoco la busqué,
58:24 pero desde esa noche hay algo que a veces se asoma entre los matorrales, cuando hago rondines en la madrugada, unos ojos amarillos, me miran desde lejos, no hacen ruido, solo observan, y yo, por primera vez en 20 años, si tengo miedo, de patrullar solo. Hola Alex, mi nombre es Eduardo Mancero, mi experiencia, data de tres años hacia atrás.
59:05 En aquel tiempo yo era policÃa en Guerrero. Una noche nos dieron una orden. TenÃamos que hacer un retén durante toda la madrugada en aquellas carreteras. No eran carreteras céntricas ni de ninguna colonia. Eran aledañas. Resulta que habÃan surgido varios robos y tenÃamos que registrar que tanto coches como algunas motocicletas trajeran todos los permisos y licencias pertinentes. PodrÃamos decir, Alex, que durante toda la noche habÃa transcurrido de forma normal.
59:47 Obviamente siempre hay percances, algunas personas en estado de ebriedad, algunos adolescentes en motocicleta que andaban haciendo piruetas, y otros tantos que no tenÃan ni siquiera un mÃnimo documento de licencia o de la motocicleta que traÃan en cuestión. Pero en fin, son gajes del oficio. Recuerdo que en aquel retén policial éramos siete oficiales. Ya nos conocÃamos, entonces ya habÃa suficiente convivencia y confianza para contarnos ciertas cosas. Recuerdo que estábamos platicando pues ya eran por eso de las tres y media de la mañana, y para ese horario, la verdad es que todo se habÃa calmado. No habÃan pasado coches, y no se veÃa a ninguna alma en aquella carretera. Estábamos platicando, y en eso un oficial, el cual, me voy a ahorrar su nombre, empezó a contarnos que por la zona, siempre se contaban leyendas paranormales. leyendas de esas de brujas, nahuales y sobre todo duendes. Yo no sabÃa mucho acerca del tema de duendes, asà que le dije que me platicara un poco más. Este hombre me empezó a platicar que algunas personas veÃan duendes por los árboles, por la zona de los parques, los jardines y que
1:01:17 a veces si se descuidaban a los niños, estos se los podÃan robar. A mà me parecÃa fascinante, claro, pero... no lo bajaba de lo que era, una mera leyenda Alex, y a pesar de que lo que vivà posteriormente no tenÃa nada que ver con duendes, al menos lo paranormal que se decÃa en aquellas circunstancias, en aquellos sitios, tenÃa algo de verdad, habÃan pasado tal vez como unos 10 o 15 minutos, estábamos merendando, unas galletas con café, cuando en eso nos percatamos de un ruido. Era un motor, tal vez el de una motocicleta. A la distancia no se podÃa corroborar con mucha facilidad, pero conforme fueron pasando los segundos, empezamos a escuchar más claramente. SÃ, era una motocicleta, Alex. Una motocicleta que se estaba acercando muy rápido. Esta motocicleta se iba acercando y acercando a donde nosotros nos encontrábamos. Pusimos la mirada fija en la carretera y pudimos ver una luz que venÃa a toda velocidad. Era una luz de un solo faro, asà que sÃ, era una motocicleta. Empezamos a iluminarlo con las linternas, más que nada para que no chucara. TenÃamos nuestras camionetas puestas ahà en la carretera.
1:02:52 Y si bien estábamos dejando espacio para que los autos pudieran pasar sin problemas, tenÃamos una camioneta en medio. Y si es que aquel chico o aquella chica venÃa a toda velocidad con su motocicleta, puede que no lo viera. Entonces, podrÃa chocar. Al momento en que empezamos a hacerle las señas, vimos como esta motocicleta hizo lo que pudo para ir frenando. Y fue asà como frenó de golpe. casi, casi chocando con nosotros. Inmediatamente lo detuvimos, pero no hubo necesidad ni siquiera de hablarle. El chico se detuvo, bajó el pie de la motocicleta, la detuvo por completo, se quitó el casco y empezó a pedirnos ayuda a Alex. El chico venÃa muy asustado. El chico traÃa unos ojos de horror absoluto, marcados.
1:03:48 El chico tartamudeaba. Se le escurrÃa la saliva de la boca y simplemente nos gritaba por ayuda. Te puedo asegurar casi casi que estaba al borde del llanto. Lo empezamos a controlar, le empezamos a preguntar que qué era lo que pasaba, por qué venÃa en ese estado. No te voy a mentir, tanto yo como la mayorÃa de mis compañeros empezamos a pensar que tal vez venÃa en un estado algo comprometedor. Tal vez habÃa metido algo, algún estupefaciente o tal vez habÃa bebido de más y lo que estaba bebiendo era producto de una borrachera o tal vez alguna alucinación de algo que habÃa consumido. Créeme, esto no serÃa la primera vez. El chico se quitó el casco y simplemente nos dijo que algo lo habÃa perseguido y como te explico estaba tartamudeando, no se le entendÃa muy bien.
1:04:50 Le pedimos que nos explicara que era lo que lo estaba persiguiendo. Y el chico una vez calmado, sentado arriba de una roca, nos dijo lo siguiente. Me persiguió una mujer que tenÃa cuerpo de perro. Cuando escuchamos esto, Alex, incluso uno de nosotros soltó una carcajada. Yo no sabÃa qué decir ni qué pensar.¿ Cómo que una mujer con forma de perro? El chico me dijo que esta mujer tenÃa el cuerpo de un perro pero que también tenÃa la cara de una mujer el aspecto de una al menos de frente pero que lo habÃa correteado y que casi lo alcanzaba de no ser que subió la máxima velocidad en su motocicleta si no lo hubiera alcanzado empezamos a hacer lo que pudimos con aquel chico le pedimos los papeles de la motocicleta como siempre y él lo sacó todo estaba en orden álex los pagos, la licencia, todo.
1:05:54 De hecho, el chico me dijo que estaba trabajando como repartidor, pero en aquella precisa noche habÃa decidido salir a visitar a su hermano. Ya venÃa de vuelta cuando él dice que se habÃa encontrado con aquella mujer y que lo habÃa perseguido durante algunos kilómetros. El chico se quedó ahà con nosotros, se rehusaba a irse, tenÃa demasiado miedo DecÃa que tal vez aquella extraña criatura lo estaba mirando y que, tan pronto se iba a alejar de nosotros, iba a empezar a perseguirlo otra vez. Nosotros no sabÃamos qué decirle, hasta que en eso pasó un autobús foráneo, de esos que llevan a personas de estado a estado, y este chico decidió irse con él. Es decir, no se subió al autobús, pero lo siguió de muy de cerca, casi casi a un lado. más que nada para lograr avanzar más y emprender la huida a su casa. Después de que este chico se fue del retén, todos nosotros nos quedamos viendo y empezamos a platicar sobre lo que habÃamos vivido.
1:07:04 Algunos de ellos, de mis compañeros, empezaron a decir que ese muchacho tenÃa razón, que tal vez sà habÃa visto algo, que habÃa muchas brujas en los alrededores y que solamente las personas que vivÃan ahà SabÃan muy bien de qué calaña eran. Yo no sabÃa qué pensar, Alex. Yo soy del estado de Sinaloa y andaba en Guerrero, asà que prácticamente era un lugar nuevo para mà a pesar de llevar unos meses viviendo ahÃ. Pero nos causó cierta curiosidad. HabÃa pasado como una hora. Ya iban a ser las cinco de la mañana. Cuando en eso, todos vimos que habÃa algo. Una niña, o más bien lo que parecÃa ser una niña, observándonos a la distancia, ahà en la carretera.
1:07:57 ParecÃa la silueta de una niña, como de un metro veinte. TenÃa una larga cabellera y también tenÃa un vestido blanco. Vimos que aquella niña simplemente nos estaba observando. No se acercaba, simplemente nos observaba. Algunos de nosotros empezamos a pensar que tal vez era un grupo delictivo que habÃa mandado a una niña a vigilarnos. Créeme, hay algunos grupos delictivos que no les importa la seguridad de un menor y a veces los utilizan a niños y a mujeres para mandar a vigilar ciertos retenes o convoys de soldados. Asà que más por la curiosidad, tal vez de pensar que estábamos siendo vigilados por algún mal mayor. Empezamos a caminar, yo y otro elemento. Caminamos y caminamos hasta llegar de frente con aquella niña. Conforme me iba acercando Alex, empezaba a notar algo. Y es que aquella niña, si bien a lo lejos parecÃa una, ya de cerca no era nada parecida a una niña. Empecé a verle arrugas, empecé a verle lÃneas de expresión. cuando ya faltaban algunos metros, asà que lo que tanto yo pensé como mi compañero, es que tal vez era una persona ya adulta, pero con alguna condición en su cuerpo, que era una persona con
1:09:28 baja estatura, pero que era una persona adulta, se le notaba en la cara, pero nos dimos cuenta de otra cosa, conforme nos Ãbamos acercando, y es que aquella mujer, tenÃa algo en la espalda, o más bien algo detrás de ella, parecÃa algo blanco, algo de la misma tonalidad que su vestido, fue cuando estuvimos tal vez a un metro de distancia, que aquella extraña niña, o más bien aquella extraña mujer, se giró, y pudimos ver que el cuerpo de esta mujer, no era normal, el cuerpo de esta mujer era como el de un perro, tenÃa sus brazos abiertos, su torso, su cabeza de una mujer. Pero al llegar a la cintura, parecÃa el cuerpo de un perro. TenÃa sus cuatro patas, su estómago, su cola. Se estaba girando y después se emprendió la huida. ParecÃa lo más cercano a un centauro para que me entiendan, pero de una forma muy mórbida, muy horrorosa. Recuerdo que la cara de aquella mujer se desfiguró, sonriendo, marcando todas aquellas arrugas, todas aquellas venas salteadas en su cara, y simplemente se fue, esbozando una terrible sonrisa, una mórbida sonrisa,
1:10:58 y decidimos volver al retén lo más rápido posible, volvimos y le contamos todo a nuestros compañeros, ellos obviamente no nos creyeron al menos en el instante, pero después al vernos, Después al ver en el estado en el que venÃamos, empezaron a pensar que tal vez lo que decÃamos era cierto. Y de cómo aquel chico no estaba alucinando. Aquel chico decÃa la verdad. Algo lo habÃa perseguido. Y nosotros lo pudimos ver. Desde aquella experiencia, Alex, le tengo mucho más miedo a los nahuales, a las brujas que dicen que se aparecen en los cerros, en las sierras de los ranchos.
1:11:42 porque yo sé que son verdaderos, porque sé que aquellas criaturas sà existen de verdad. Esa fue mi experiencia. Espero les haya gustado. Bueno, criptomaniacos,¿ qué les ha parecido esa primera historia de nuestro amigo? Muy impactante, ¿cierto? Como en aquellos recónditos sitios, o a veces sitios en los que uno ni se imagina pueden aparecer ciertas criaturas ciertos entes que uno podrÃa decir vienen desde el mismÃsimo infierno bueno esta no es la única historia que tenemos la siguiente historia es de alfonso suárez nos envÃa un afectuoso saludo desde san luis potosà pero nos cuenta que al menos donde se desarrolla la historia Quiere que permanezcamos con esa información en anónimo. Es decir, que no quiere compartir este en el relato público, donde se desarrolló todo. Más bien, solamente quiere compartir su nombre y, pues, lo vamos a respetar.
1:12:59 Espero que les guste su historia, criptomaniacos. Es la siguiente. Hola, Alex. Sé que muchos policÃas te han mandado su experiencia. Y en esta ocasión quiero mandarte la mÃa. Esto me sucedió cuando yo me desempeñaba, no como un oficial de policÃa, sino como... Es otra área de seguridad. Se llama protección federal. Durante algún tiempo estuvo muy activa en toda la nación, pero... Ahora solamente. Ahà en unos ciertos estados, ya no hay tantos. Cuando estuvo mucho, me adentré en esta protección. Y es que era... una respuesta factible para todas las personas que querÃan ser policÃas, o más bien que no querÃan estar en tanto riesgo. Los requisitos eran muy similares, pero con la diferencia que tú no ibas a estar patrullando y digamos tú no ibas a tener tanto riesgo como lo podrÃa tener un policÃa o un militar. Nuestra labor en protección federal se tenÃa que tener en los diferentes edificios del gobierno. Es decir, éramos como una seguridad para ellos.
1:14:13 TenÃamos que estar en presidencia o en otros edificios. Pero como estamos en México, a veces nos mandaban a hacer otras cosas que no eran nuestras tareas. A veces estábamos desempeñando incluso papeles que les correspondÃan a la policÃa estatal. Recuerdo que en una ocasión nos mandaron a una presidencia municipal y después a un edificio fiscal. En este edificio, abajo en el sótano, habÃan celdas. No era una prisión, sino que se trataban de las celdas de los presuntos culpables. Ahà llevaban a personas que tal vez habÃan tenido un accidente y que ellos habÃan ocasionado el accidente, algunas personas que eran sospechosas para los interrogatorios, etc. El caso es que en aquellas celdas solamente se encontraban nueve y lo que las dividÃa era solamente un pasillo, y a ambos lados habÃa celdas. Si tú te ponÃas en medio, no podÃas ver con propiedad quién estaba en las celdas. Cada una de estas era dividida por una pared de concreto.
1:15:29 A mà me habÃan mandado ahÃ, simplemente para suplir al otro hombre que estaba como cuidador, que era un policÃa estatal. Al menos, hasta que volvieran la policÃa estatal para desempeñar aquella labor, eran órdenes de más arriba, yo fui, y lo que me sorprendió es que este policÃa, no estaba en su puesto entre comillas, es decir, el puesto del cuidador, significa que debe de estar adentro de ese pasillo, habÃa una puerta, por la cual tú abrÃas, y lo primero que tú veÃas, era el asiento, el escritorio, y el lugar, donde desesponÃa tenÃa que estar el policÃa cuidando las celdas. Bueno, aquel policÃa no se encontraba ahÃ. Aquel policÃa se encontraba por fuera de aquel pasillo, afuera del pabellón, simplemente custodiando la puerta, por fuera, sentado. Ãl me dijo que me sentara ahÃ, que no entrara, que simplemente estuviera ahÃ, que ahà lo cuidara todo. A mà se me hizo extraño, pero...
1:16:37 Si me estaba dando las instrucciones, yo acepté. Justamente cuando él se estaba yendo, se dio una noticia en todo el edificio. Y es que nuestro capitán de protección federal iba a llegar. Aquel hombre era alguien de pocas pulgas. Era un hombre muy estricto y que querÃa que todo se siguiera al pie de la letra. Obviamente, como yo tenÃa instrucciones de cuidar aquel pabellón, no me iba a tolerar que estuviera afuera de mi lugar, a pesar de que estuviera a metros de distancia, tenÃa que estar adentro, estar sentado en aquel escritorio, asà que el policÃa al escuchar esto, me dijo algo que se me hizo extraño, me dijo lo siguiente, mira entra, pero, si escuchas algo, no te acerques a las celdas, simplemente no te acerques, deja que hablen, Deja que digan lo que quieran, no te mezcles con ellos. Obviamente, Alex, si a ti te dice esto un policÃa, tú crees que hay delincuentes adentro de las celdas, ¿no? Al menos eso es lo que yo creÃ. Me metà al pabellón, me senté en el escritorio, prendà el abanico, ya que ahà dentro no habÃa aire acondicionado, y al menos en un principio no escuché nada. La verdad es que no tenÃa la intención de ir a
1:18:09 caminar en medio del pabellón. Lo último que yo querÃa era estar lidiando con criminales o con insultos, porque hay unas personas que tal vez vengan borrachas, algunas personas que tal vez sean pleitistas y estén provocando a uno. Yo quise pasarme todo eso. Estaba sentado, lo recuerdo muy bien, cuando en eso empecé a escuchar unos sollozos. era un llanto, con mucho sentimiento Alex, habÃa una persona ahÃ, entre las celdas, que se encontraba llorando, yo bajé la velocidad del abanico, más que nada para escucharla con más claridad, y si es que tal vez, otro interno, otro delincuente que se encontraba ahÃ, en las celdas, tal vez le estaba haciendo daño, pero no, solamente escuchaba, cómo sollozaba, cómo lloraba y cómo repetÃa una y otra vez, no quiero perder la vida, no quiero perder la vida. Era un hombre que se lamentaba, que estaba arrepentido y que estaba llorando y llorando una y otra y otra vez. A mà me causó cierto ruido esto. Es decir, No soy una persona que vea por los delincuentes. A decir verdad, no. Pero simplemente me
1:19:39 causó algo de lástima. Tomé la decisión después de algunos minutos de levantarme y caminar en medio del pabellón. Alex, no me lo vas a creer. Pero no habÃa nadie. Las celdas estaban vacÃas. No habÃa ni un alma. El llanto seguÃa sonando, como si proveniera de alguna celda y después éste cambiaba a otra. Pensé que tal vez era el eco de alguna persona llorando afuera. Pero no, el eco cambiaba, el ruido cambiaba de zona y solamente se escuchaba en las celdas. Inmediatamente me fui al escritorio, agarré la radio y y le llamé a un compañero mÃo, este vino inmediatamente, y me preguntó que era lo que pasaba, yo le empecé a decir que, en las celdas empezaba a escuchar ruidos, que empezaba a escuchar como, alguien estaba llorando, entre estas, mi compañero me dijo que no estuviera inventando cosas, que al menos por ese momento en aquella noche, nadie se encontraba en las celdas, Alex, Ãl todavÃa no terminaba ni siquiera de decirme esto, cuando empezamos a escuchar nuevamente aquel llanto que venÃa de las celdas. Mi amigo solamente
1:21:11 se quedó viendo hacia el pabellón y empezó a caminar hacia éste. Yo no me paré, solamente lo miré. Ãl caminó en medio del pabellón, mirando de un lado hacia el otro, mirando las diferentes celdas álex. y pude ver en su rostro que no se lo creÃa. No habÃa nadie, y sin embargo, el llanto se seguÃa escuchando. Ãl llegó conmigo de nuevo, y me dijo, levántate, vámonos. Si el capitán nos empieza a regañar por algo, simplemente nos metemos otra vez, pero nos volvemos a salir. Creo que no es bueno estar aquà adentro. En ese momento supe, Alex, que me habÃa dicho el policÃa, y sobre todo por qué, éste custodiaba aquellas celdas, desde afuera y no desde adentro, seguramente esto no era la primera vez que pasaba, salimos y por fortuna, el capitán ya se habÃa ido, recientemente tenÃa minutos de haberlo hecho, yo me quedé custodiando aquellas celdas, pero esta vez desde afuera, no sé qué tipo de maldición o embrujo tengan, de lo que sà estoy seguro, es que jamás, jamás volverÃa a ir a aquel pabellón.
1:22:35 Esa fue mi experiencia más aterradora que he vivido en toda mi vida, pues escuché el llanto de un alma que aún no descansa en paz, que tal vez fue inocente y lo encarcelaron, yo no sé. El caso es que hay un llanto que se escucha en aquellas celdas, un llanto tenebroso, que proviene de una alma arrepentida. Hola comunidad de la cripta embrujada, en esta ocasión quiero compartirles una historia. Mi nombre es Juan Genaro Fernández, les mando saludo a todos Desde Celaya... Mi historia comienza hace muchos años...
1:23:31 Cuando era joven... Y tendrÃa aproximadamente algunos 21... Yo era policÃa... Y me desempeñaba como tal... Recuerdo que... SalÃa a patrullar... Arriba de una pequeña camioneta... Lo más parecida a una Jeep... Pero que no era Jeep... Estábamos cortos de recursos... Y sucedÃan cosas extrañas en el pueblo... Durante algunas semanas... Varios ganaderos, vecinos, empezaron a decir cosas. SufrÃan de robos, pero no robos comunes. Verás, Alex, estamos acostumbrados a que cuando alguien se mete a robar, pues se lleva pertenencias. Pertenencias caras y a veces dinero.
1:24:16 Anteriormente no eran tan usados los bancos. Las personas guardaban dinero, ya sea abajo de su colchón, en un jarrón, Era como su caja de ahorros. Algunos maleantes sabÃan esto. Y cuando se metÃan a una casa, primordialmente iban sobre eso. Por lo segundo, es si la familia tenÃa ganado, iban sobre el ganado. Y esto segundo, era lo que más estaba pasando en aquellas situaciones. De manera muy extraña. DesaparecÃan chivos. DesaparecÃan vacas. DesaparecÃan cerdos, gallinas... etc. Eran demasiadas desapariciones, y todas ocurrÃan durante la noche. Es un horario en donde sÃ, se les facilita meterse, pero también a los ladrones se les complica mucho sacar ganado durante la noche. Y más en aquellos años donde no se podÃa ver nada en la oscuridad. Necesitabas una lámpara o algo, y obviamente, ver algún tipo de iluminación Era un lugar completamente oscuro, resaltaba bastante.
1:25:28 Varios ganaderos incluso se mantuvieron alertas. Y aún asÃ, cuidando su ganado durante toda la noche y toda la madrugada, desaparecÃan. De alguna manera inexplicable, simplemente los animales desaparecÃan. Obviamente traÃan a la policÃa abrumada con estos casos. En un número incontable de veces, fui a diferentes casas de diferentes ganaderos y me decÃan lo mismo, lo extraño es que no encontrábamos ninguna pista, cuando un ladrón roba algún tipo de ganado, es más que obvio que no se lo va a quedar, que lo va a vender, fuimos a otros ejidos, a otros pueblos, y no habÃa nadie comerciando con ganado, y es más que evidente, una persona que no tiene ganado, lo comercia de manera rápida, casi casi regalándolo, pero no era el caso, y debido a todos los animales que se habÃa llevado, despertaba mucha confusión. DeberÃa de tenerlos en algún lugar cerca, pero nunca lo encontramos. Este caso se hacÃa cada vez más y más difÃcil. Estábamos muy movilizados todas las noches, patrullando las calles y los caminos aledaños al pueblo. Recuerdo que en aquel tiempo, habÃan personas de la calle, ¿no? Personas en casa. Pero a diferencia de ahora, aquellas personas buscaban hacer algo, mÃnimamente poner una casa de cartón con lámina y desechos, y hacer pequeños trabajos. Ya
1:27:02 sea ir por mandado, ya sea cuidar ganado, etc. Una de estas familias, que eran de escasos recursos, constaba solamente del padre y su hijo. Yo los conocÃa muy bien, eran buenas personas que no habÃan tenido suerte en la vida, pero eran buenas. TenÃan su casa algo retirada del pueblo. El niño tendrÃa aproximadamente unos nueve años y su padre tendrÃa como unos cuarenta. Los veÃa de vez en cuando pepenando o a veces trabajando los dos, dándole de comer al ganado o cuidándolo. Les platico esto porque una noche el niño de nueve años llegó a la entrada del pueblo corriendo y llorando desesperado, pidiendo ayuda y afortunadamente nos encontró a nosotros. Este niño nos dijo que su padre estaba en problemas, que unas mujeres se lo estaban llevando.
1:27:57 Unas mujeres con cara de diablo, según nos contó él. Estábamos muy sorprendidos y también muy confundidos. Más que nada por las palabras del niño. Tal vez eran máscaras. Pero no habÃa ninguna celebración. No habÃa música ni nada por el estilo. Rápidamente le dijimos al niño que se quedara en el pueblo. No nos lo Ãbamos a llevar, pero sus palabras quedaron muy bien grabadas en mi cabeza. A mi padre se lo están llevando unas señoras con cara de diablo. Di el aviso a otros dos policÃas y nos pusimos en marcha a la casa de ese señor.
1:28:37 Conociamos a la perfección el camino. SabÃa que esto habÃa ocurrido hace tiempo. Como ya les mencioné anteriormente, la casa de este hombre se encontraba retirada y haciendo rápidamente números, Me di cuenta que el niño tal vez habrÃa corrido por una hora hasta llegar al pueblo. El camino era largo, Alex. Y aún asÃ, llegamos en cuestión de algunos minutos. Ãbamos a toda la velocidad que podÃamos. Al llegar a aquella casa, una pequeña casa de un cuartito nada más, hecha de cascarón de huevo, de cartón, de lámina y de unos palos de madera, vimos que afuera de esta habÃa una fogata.
1:29:19 Esto no era nada de extrañar, aquel hombre solÃa cocinar en pequeñas fogatas, pero lo que se encontraba atrás de esta fue lo que nos perturbó mucho. HabÃa otra fogata que ya se estaba apagando, pero esta se podÃa ver que habÃa sido más grande que la que aquel hombre hacÃa alrededor de esta fogata, que técnicamente tendrÃa que haber monte. Este habÃa sido cortado y habÃa sido apilado alrededor. para que el fuego no se esparciera, y alrededor de esta fogata, se encontraban restos, restos precisamente Alex, de animales, que se habÃan perdido, todos los animales, que los ganaderos nos habÃan dicho, que se habÃan perdido, a lo largo de varias semanas, ahà se encontraban, pero, se encontraban esparcidos, en varios pedazos, la escena era horrible, patas, cabezas todas estas en diferentes puntos...
1:30:22 rápidamente pensamos que aquel hombre... pues era el principal sospechoso de todo... pero habÃa algo que no encajaba...¿ dónde estaba aquel hombre?... era un buen padre a pesar de todo... él jamás dejarÃa que su hijo corriera... en plena madrugada hasta el pueblo... y al pasar aquellas semanas...¿ en qué lugar ocultarÃa todo el ganado?... aquel hombre no tenÃa propiedades... De hecho, habÃa hecho esa casita en el monte por lo mismo. Y si hubiera sido él,¿ qué caso tenÃa robarse el ganado para después dejarlo regado ahÃ? Y lo que más perturbaba a todos es que aquel hombre no se encontraba por ningún sitio. No lo hallábamos. Y desde aquella noche, ya no apareció. Afortunadamente, no dejaron al niño solo.
1:31:11 A veces pasaba unos dÃas con una familia, otros dÃas con otra. hasta que al pasar de los años, una familia podrÃamos decirlo, terminó adoptándolo, no haciendo nada legal, simplemente se hizo cargo de él, el niño, vivió toda su vida, repitiendo lo mismo, que a su padre, se lo habÃan llevado unas señoras, con cara de diablo, su padre nunca volvió a aparecer, el ganado, por fin dejó, de ser robado, y fue asà como quedó, como un caso que nunca pudimos resolver, hasta hoy pienso que todo esto fue de Ãndole paranormal, no sé si fueron brujas, no sé si fueron aguales, pero en definitiva algo siniestro estaba ocurriendo en el pueblo en aquella época.
1:32:10 Hola Alex, mi nombre es Federico Carreón. En esta ocasión te quiero contar una experiencia que no es mÃa, es enteramente de mi padre. Mi padre actualmente ya no se encuentra con nosotros, pero eso sÃ, Nos dejó unos relatos... Muy espeluznantes... De cuando él trabajaba de policÃa de montada... Allá en su natal pueblo... Espero que sean de su agrado... En esta ocasión... Te quiero compartir tres experiencias... Que espero que a ti... Y a toda la comunidad de criptomaniacos les guste...
1:33:01 La primera experiencia... Comienza en uno de sus rondines... A veces los policÃas... Tienen que estar caminando... O más bien cabalgando... Por las diferentes calles del pueblo... E incluso por los caminos aledaños... Caminos que no tienen luz... Caminos que en esos tiempos... Con lo único que se iluminaban... A veces era con una antorcha... O con una lámpara tenue... Mi padre como toda su vida... HabÃa crecido en el rancho... Era un hombre que no le tenÃa miedo a la oscuridad... Creo que como ya se estarán imaginando... En aquellos años... En el rancho no habÃa luz eléctrica. Todo era por medio de velas y fogatas. Asà que mi padre se encontraba transitando con su caballo en frente de una iglesia.
1:33:52 Para ponerlos al menos en situación, en aquellos años la iglesia era muy respetada. Actualmente no sé si sigue asÃ. Sucede que en los pueblos, al menos las iglesias que yo conocÃa, se mantenÃan abiertas las 24 horas, los 7 dÃas de la semana. Es decir, tú podÃas ir a la iglesia y la puerta se encontraba abierta, ya sea la 1 de la mañana, 3 de la mañana, 5 de la mañana. Y esto era porque el padre tenÃa una cierta idea de que no existe un horario determinado para que una persona desesperada quiera hablar con Dios. A veces uno recibe noticias trágicas, a veces suceden accidentes, y las personas en ese tiempo eran muy apegadas a la iglesia y en un todo a la religión. Entonces no era extraño a veces ver las luces encendidas ahà en la iglesia, las veladoras, y adentro, ver de vez en cuando tal vez una, dos o tres personas rezando, ya sea por un familiar enfermo, ya sea por un accidente que acababa de ocurrir, etc. Pero también era muy común Ver que adentro no habÃa nadie Y ver las diferentes bancas vacÃas Mi padre estaba pasando por enfrente de aquella iglesia Estaba fumándose un puro Cuando en eso él nota una sombra Que se está moviendo
1:35:22 Por afuera de la barda de la iglesia Era una sombra muy pequeña Asà que rápidamente él capta que es un niño Este niño se encuentra como que jugando Va de un lado Va hacia el otro se esconde entre los muros, como si estuviera buscando a alguien, o como si estuviera acechando a alguien, mi abuelo se detiene en una esquina, y puede ver claramente con la luz de la luna, que aquel niño está mirando algo hacia adentro, y es en ese momento que él nota por una de las ventanas de la iglesia, que otro niño se encuentra allá dentro de la iglesia, a él no serÃa extraño, si esto fuera en la tarde, Pero Alex, esto está sucediendo a plenas 3 de la mañana, en un pueblo, unos niños a esa hora, no son normales de ver en la calle, ni siquiera en la iglesia. Los padres no son tan descuidados como para llevar a sus hijos a esas horas a rezar. Entonces mi padre se fue acercando, y se fue acercando poco a poco, cuando el niño que se encontraba afuera de la iglesia, se percató de la existencia de mi padre. Este se detuvo y solamente se le quedó mirando, parado en una de las esquinas.
1:36:42 Mi padre le preguntó, obviamente no bajándose del caballo, que qué era lo que estaban haciendo y que dónde se encontraban sus padres, que esas no eran horas para que anduvieran jugando, mucho menos en una iglesia, que tenÃan que respetar los lugares santos. El niño se disculpó y le dijo que estaba jugando con un amiguito suyo. que habÃa un niño allá dentro de la iglesia, y que solamente estaban jugando, mi padre le dijo que lo mejor serÃa que se regresaran a su casa, que es más, que él mismo los escoltarÃa, pero aquel niño se negaba, querÃa irse con su amigo, entonces mi padre le dijo, y por qué no entras a la iglesia, ahà está él, desde que lo estoy viendo, el chico dijo solamente que no con la cabeza, y también le dijo a mi padre que agradecerÃa mucho, que sacara a su amiguito para que jugara con él. Mi padre en ese momento se bajó del caballo y caminó hacia adentro de la iglesia.
1:37:43 Cuando llegó a esta, se encontró con que habÃa un niño ahà en las bancas, el cual de inmediato al verlo corrió hacia él y lo abrazó. Le dijo, señor, por favor, ayúdeme. Hay una cosa que me viene persiguiendo. Me salió en la casa de mis papás. Yo alcancé a salirme, y me venÃa correteando, mi padre se queda, en shock en ese momento, no sabe en qué pensar, entonces le dice, de qué cosa estás hablando niño, allá afuera está tu amigo, el niño temblando, con su cara simplemente pasmada, de un terror absoluto, le contesta, no señor, eso no es mi amigo, esa cosa me viene correteando, yo vine hacia la iglesia, grité y grité, pero nadie me contestaba en las casas, mi padre en ese momento sale de la iglesia dejando al niño dentro de ella, y empieza a mirar para todos lados, pero ya no hay a nadie, el niño que se encontraba ahà hace pocos minutos ya se habÃa ido, mi padre se le ofrece a aquel niño para llevarlo a su casa, este acepta gustoso, Cuando llegan a su casa se da cuenta que sus padres no están y que tienen gran variedad de veladoras prendidas. Ãl se quedó ahà hasta que llegó la abuelita del niño. El niño según cuenta su historia, algo por la ventana lo estaba llamando, dando pequeños toquecitos.
1:39:21 Cuando se dio cuenta que era un niño, se levantó y con toda confianza abrió la ventana. Para este momento Alex se tiene que decir que en los pueblos pues no es normal que roben, allá se tiene mucho respeto por las casas. Entonces, uno no tenÃa protecciones, y cuando una persona atablada por la ventana, comúnmente pensabas que era un vecino, entonces la ventana de este niño quedaba hacia la calle, la abrió, pensando que tal vez era un amiguito, y en eso vio un niño, con los ojos negros, y unos colmillos, que resaltaban en una sonrisa siniestra. El niño rápidamente corrió, pero dice que aquel niño también se metió en su cuarto con total facilidad. Ãl no pudo abrir la puerta, tal vez porque se encontraba con seguro y él en ese momento por el miedo no pudo quitárselo.
1:40:16 Corrió nuevamente, se salió por la ventana y empezó a correr por la calle gritando. Sus padres se levantaron pues escucharon los gritos de su hijo, pero cuando fueron a su habitación este ya no se encontraba. y la ventana se encontraba abierta. Llegaron los padres, le exigieron una respuesta y el niño les contó lo mismo. El padre se encontraba muy pero muy enojado, pensando que tal vez era una pesadilla, pero mi padre lo calmó y le dijo, no sé si lo de tu hijo fue una pesadilla, pero yo la encontré en la iglesia, y justamente afuera de esta, habÃa un niño muy extraño, que decÃa que lo estaba esperando. Fue en ese momento cuando el padre del niño... Se relajó y se calmó... Y decidió creerle al niño... Todo era sumamente extraño... Pero a mi padre no se le olvida... Que aquella vez... Lo más probable era que hubiera hablado... Con lo que viene siendo algún Nahual...
1:41:16 O tal vez algún demonio... Algo que adoptó la silueta de un niño... Para entrar a la casa de este... Lo más curioso de esta historia... Es que dÃas después... Cuando mi padre pasó enfrente de la casa del niño, la ventana quedaba a la calle. Ya no se encontraba ahÃ. Ahora esta se encontraba tapada. Parece ser que el padre del niño tomó medidas para que aquello no se volviera a repetir. La segunda historia que te quiero contar Alex le sucedió a mi padre dos años después de la anterior historia él lo recuerda muy bien resulta que en el pueblo como sucede prácticamente en todo el mundo A veces hay personas que se encuentran desesperadas, no por dinero, sino porque tienen a un familiar enfermo o tal vez al borde de perder la vida. Uno de los consuelos más grandes, obviamente después de poner al familiar en manos de profesionales, de médicos, también es rezar. En los pueblos
1:42:47 hay mucha fe, Alex, demasiada, asà que también es cotidiano ver que tal vez en sierras, en ciertos lugares apartados, hay altares, hay capillas, ya sea San Judas, ya sea la Virgen de Guadalupe, y hay muchas personas que son devotos a estos, y a veces cuando están en esta situación, algunas personas ofrecen, por asà decirlo, un sacrificio, tal vez llevarles alguna cosa en concreto, destinarles dinero, Algunos hombres se dejan crecer el pelo después para cortárselos y dárselos. Y otras personas ofrecen algo más fÃsico. Este era el caso de una madre desesperada. Mi padre la conoció. Era una vecina. Tristemente, su marido ya habÃa fallecido. Ella no contaba con familia en el pueblo. Y solamente eran ella y su hija.
1:43:44 Asà que, por lo tanto, eran muy unidas. Tristemente, a la hija le habÃa caÃdo una enfermedad. una enfermedad que la tenÃa al borde de irse de este mundo. Los médicos no querÃan darles esperanzas, siempre fueron muy directos con ellas y que estaban haciendo lo que podÃan. La madre fue a una de las capillas de la Virgen que se encontraban retiradas del pueblo. Enfrente de esta capilla habÃa un rÃo y comúnmente las personas que le pedÃan a esta Virgen algo, lo que hacÃan era tomar agua del rÃo y arrodillarse entre el suelo, entre las piedras, y después entre el asfalto, e irse arrodilladas, como quien dice, gateando, hasta llegar a la capilla, y depositar el agua en un recipiente que queda enfrente de la Virgen. De esta manera, ellos le pedÃan, encarecidamente, algún favor. La gran mayorÃa de estos, era que salvar algún familiar. y obviamente esta señora querÃa hacerlo, debido a un tema, ahora mismo no recuerdo por qué, aquella señora querÃa hacerlo en punto de la medianoche, a las 12, es obvio de pensar que este lugar por lo retirado y por la hora, no iba a haber nadie ahÃ, asà que por lo tanto se contactó con mi padre, como te dije anteriormente mi padre y esta señora, se llevaban muy bien, asà que le pidió un favor, le
1:45:17 dijo que si por favor podÃa acompañarla, no del pueblo a la capilla, sino simplemente del rÃo a la capilla, ya que por la zona, se sabÃa que habÃa coyotes, se sabÃa que habÃa zorrillos, entonces estos animales tienden a atacar a veces, y obviamente mi padre como es policÃa, sabe muy bien como lidiar con ellos, mi padre entendió la situación y le dijo que si, se quedaron de ver la primera noche, Mi padre llegó al rÃo, y esta señora ya lo estaba esperando. Llegaron antes, casi un cuarto para las doce. Hablaron primero, más que nada de la situación de su hija, y después esta señora se hincó, agarró agua del rÃo con una jarra de plata, y ya sin estar hablando, comenzó a rezar. Se puso de rodillas, y empezó su camino. Mi padre se bajó de su caballo, y empezó a acompañarla por un lado. Obviamente iba lento.
1:46:17 A terminar el camino, él les ofreció acompañarla e incluso se ofreció a llevarla a su casa. Obviamente la señora agarró la palabra de mi padre. Sus rodillas estaban muy raspadas debido al camino. Fue y la llevó a su casa y la madre desesperada entró a esta. Lo mismo se repitió la noche siguiente. Mi padre fue nuevamente al rÃo. La señora ahà lo estaba esperando. platicaron un momento y después nuevamente se hincó en el rÃo agarró agua de éste y se fue raspando sus rodillas de nuevo hasta la capilla depositando el agua en ese recipiente después mi padre nuevamente la llevó a su casa pero a la tercera noche mi padre se encontró con un inconveniente y es que cuando ya iba de camino a este lugar habÃa sucedido un pequeño accidente Una carreta... Se habÃa roto...
1:47:19 Parte del maÃz... Parte de las cosechas que llevaba... Se habÃan tirado... Y un burro... HabÃa salido... Completamente asustado del lugar... Y tenÃan que encontrarlo... Esto habÃa pasado... Cerca de las diez y media... Pero... El problema se agrandaba... La camioneta que venÃa atrás de esta carreta... También tenÃa un desperfecto... A grandes rasgos... Y para no abrumarte con detalles... Mi padre se tardó en este accidente, asà que cuando estuvo disponible, eran aproximadamente las 12.25. Obviamente él hizo cuentas, sabÃa que aquella señora terminaba su camino por eso de las 12.40, asà que todavÃa tenÃa tiempo. Se fue cabalgando rápidamente hasta la capilla, pero para su sorpresa la señora no se encontraba ahÃ, se encontraba en el rÃo, parada de frente al rÃo.
1:48:14 sin mover ni un solo músculo, tal vez todavÃa esperándolo, mi padre fue con ella, e inmediatamente llegando se disculpó, pero esta señora no le dirigió la palabra, solamente cincó, recogió el agua, se puso de rodillas, y empezó su camino, con la cabeza hacia abajo en todo momento, lo que llamaba la atención, es que en esta ocasión ni siquiera iba rezando, iba con la boca cerrada, en completo silencio, solamente arrastrándose, tratando de llegar hasta la capilla, mi padre pensó en ese momento que tal vez hacÃa esto porque estaba enojada, tal vez esta señora lo estaba esperando, entonces mi padre, pues entendió, tenÃan un acuerdo, y mi padre habÃa faltado a este, una vez que terminó con el camino, aquella señora se levantó, vertió en el recipiente el agua, y después se fue caminando, Mi padre le dijo, disculpe, no quiere que la lleve, anda muy raspada de las rodillas, súbase.
1:49:18 Pero esta señora no le dirigió la palabra. Esta señora seguÃa caminando y seguÃa caminando, hasta que finalmente mi padre entendió que tal vez estaba muy molesta. Decidió no insistir más, más que nada porque tal vez lo tomarÃan a mal, y dejó que aquella mujer se fuera caminando sola, hasta que se perdió en la oscuridad, de aquel camino de tierra que llevaba al pueblo, mi padre se quedó sumamente confundido, si bien lo que habÃa hecho, tal vez serÃa una falta de respeto, aquella señora no se comportaba asÃ, era muy linda, era muy buena gente, tal vez, por la condición de su hija, se encontraba de mal humor, y era entendible, pasó la noche siguiente, mi padre llegó al lugar, y esta vez no la encontró, Se quedó ahà esperándola cerca de media hora, pero la señora no llegó. Pasó otra noche, y nuevamente la señora no llegó. Les quiero recordar que esto pasó hace muchos años, entonces las noticias tardan en llegar. Y es por eso mismo que mi padre se tardó en dar cuenta, hasta la tercera noche consecutiva en la que aquella mujer no habÃa ido, que habÃa ocurrido una desgracia. La hija de la mujer finalmente habÃa fallecido, le habÃan dado la noticia a su madre una mañana que habÃa ido a verla como siempre lo hacÃa todos los dÃas aunque el viaje era de dos horas obviamente el hospital no se encuentra cerca del pueblo
1:50:53 la madre se habÃa sentido tan deprimida y sentÃa que su vida no tenÃa ningún otro sentido si su hija ya no estaba con ella que decidió acabar con su propia vida en un árbol que se encontraba en otro ejido Su cuerpo habÃa sido encontrado y finalmente entregado a unos amigos. Su funeral se estaba llevando a cabo al tercer dÃa. Mi padre estaba sumamente sorprendido y también algo triste. Ãl preguntó que cuándo habÃa sucedido esto. Tal vez aquella noche que no habÃa visto a aquella mujer habÃa sucedido todo.
1:51:34 Tal vez precisamente por esto no habÃa ido a la capilla. pero he aquà lo sobrenatural Alex, y es que mi padre me explica, que todo eso habÃa sucedido en la tercera noche, la última vez que la vio, cuando aquella señora, no pronunció ni una sola palabra, tan solo cumplió, con irse arrodillada y llevar el agua a la capilla, para después irse sola, resulta que aquel mismo dÃa por la mañana, aquella mujer se habÃa quitado su propia vida, asà que lo último que vio mi padre, Fue el alma de aquella mujer, arrodillándose y llevando el agua a aquella capilla, incluso después de haber dejado este mundo. Mi padre después de vivir esto, no volvió a pasar por aquella capilla, con el miedo tal vez, de encontrarse con el espÃritu de su vecina. la última historia que te quiero compartir de mi padre le sucedió a él y a un compañero suyo durante las noches a pesar de que en aquellos años era algo complicado mantenerse informado Los policÃas encontraban
1:53:07 el modo A veces ocurrÃan cosas que se tenÃan que enterar A veces necesitaban que todos se movilizaran a un mismo lugar Y claro, estando dispersados¿ Cómo lo harÃan? En aquel tiempo existÃan algunos radios Que eran más o menos potentes Nada que ver con los radios de ahora Que alcanzan señal a kilómetros y kilómetros de distancia En aquel tiempo no Mi padre me explica que habÃan conseguido algunos radios muy buenos enviados por el municipio, pero a pesar de que eran radios muy buenos para la época, no abarcaban mucho. Es decir, algunos policÃas necesitaban mantenerse a una distancia determinada. Si salÃan de esta distancia, se perdÃa la señal del radio. Y es por eso que fueron señalando algunos puntos donde necesitaban estar. si se pasaban más de esto, la señal no llegarÃa, asà que por lo tanto, un policÃa se tenÃa que poner en contacto con otro, y este se ponÃa en contacto con el otro, y asà sucesiva y sucesivamente, era como una cadena que hacÃan, de esa manera, cualquier orden o cualquier aviso de suma importancia, se les daba a todos, a pesar de tardarse algunos minutos, cada tanto, los puntos tenÃan que moverse, pero necesitaban estar a la misma distancia o por lo menos pasar cerca
1:54:41 de esta distancia cada cierto tiempo para que se pudieran contactar y decir las novedades. Si no habÃa ocurrido nada, simplemente decÃan sin novedad. Mi padre siempre era el último de enterarse de todo, y esto era porque era el más retirado del pueblo. A él le tocaban ciertos caminos que se encontraban solitarios, Caminos que usaban a veces los camiones, ganaderos, etc. Pero que por la noche se encuentran completamente solos. Estos se tienen que vigilar más que nada por algunos ciertos ladrones que vienen y les roban las cosechas. Algunas personas que se dedican a la siembra. Ya varias veces mi padre habÃa tenido que correrlos a punta de fusca. El caso es que mi padre... Mientras está cabalgando, patrullando la zona, él empieza a recibir una señal por su radio. Una señal que obviamente tiene que venir de su compañero, pues están en el mismo canal y está a una distancia la cual permite la señal. HabÃan cambiado puntos, asà que pensó que él iba a decir algo relacionado a esto.
1:55:55 Del otro lado solamente pude escuchar cómo el agua chocaba y cómo corrÃa esta. tenÃa algo de sentido, porque su compañero le tocaba en los caminos del rÃo, y también estar en un puente, entonces estaba cerca del agua, cuando mi padre respondió el radio, notó que solamente escuchaba el agua correr, pero no escuchaba nada más, se le hizo extraño, hasta que empezó a escuchar la voz de una mujer, más o menos a la lejanÃa, por el mismo radio, y también escuchó como la voz de esta mujer, se iba acercando, Aquella mujer iba lamentándose, llorando, pidiendo ayuda, hasta que llegó muy cerca de la radio y pudo escuchar cómo lloraba, cómo gritaba. A mi padre esto le pareció muy extraño y también hasta cierto grado preocupante. No escuchaba la voz de su compañero por ningún lado. Entonces tomó el radio y respondió. Adelante, Juan, adelante. Estás bien. Juan respondió de manera inmediata, y le digo sÃ,¿ por qué?¿ qué pasó? Mi padre le contestó, no, nada, es que estoy escuchando ruidos extraños, y provienen de tu zona,¿ estás en el rÃo todavÃa? A lo que su compañero le contestó que sÃ, que ahà seguÃa, que últimamente no se habÃa movido. Los dos quedaron extrañados, pero hasta ahÃ, pasaron
1:57:26 los minutos, mi padre seguÃa en lo suyo, cuando en eso nuevamente, empezó a recibir una llamada por radio, que venÃa de Juan, pero no se escuchaba la voz de Juan, solamente se abrÃa el canal de vez en cuando, y escuchaba el rÃo correr, todo ese ruido del agua, y los llantos de aquella mujer que se iban acercando, inmediatamente mi padre tomó el radio otra vez y le dijo Juan, estás bien Juan, Juan le respondÃa de nuevo, si estoy bien, por qué, dime qué pasa, mi padre decidió no decirle nada, hasta que esto se repitió la tercera vez consecutiva, otra vez escuchó los lamentos de aquella mujer y ese rÃo de fondo, llamó a su compañero, Juan, Juan respóndeme, su compañero le respondió y mi padre le platicó que en aquellas veces que lo habÃa llamado, habÃa escuchado desde su canal cómo corrÃa el agua y Y como una mujer iba llorando y lamentándose... Juan se quedó en silencio un momento...
1:58:36 Y le dijo... Que en ningún momento él habÃa abierto el canal... Esto era algo sorprendente Alex... Porque para que tú te contactes con otra persona por el radio... Tienes que oprimir un botón... Abrir el canal y contactarte... Y Juan en ningún momento lo habÃa hecho... Asà que mi padre no podÃa explicarse... Cómo es que habÃa podido escuchar todos aquellos sonidos... el del rÃo, el de la mujer, si Juan en ningún momento habÃa abierto el canal. Esto se repitió por otras dos ocasiones. Mi padre estaba molesto y Juan también estaba molesto. Juan pensaba que mi padre le estaba haciendo alguna broma de terror, diciéndole que escuchaba una mujer cerca de él, mientras que mi padre decÃa que Juan era lo que estaba haciendo, que querÃa espantarlo, pero algo aquà no encajaba. Tanto mi padre como Juan Si bien se llevaban y eran amigos, jamás se acostumbraban a hacerse bromas, al menos en horarios de trabajo, y sobre todo bromas de esa Ãndole. No eran de buen gusto.
1:59:44 Acordaron algo Alex. El compañero de mi padre le dijo, Mira, si tú dices que escuchas los llantos de una mujer, ven aquÃ, te cambio el lugar, dame los caminos y yo te doy el rÃo. Mi padre quedó encantado, pensó que, al menos por esa noche, todo iba a terminar, pero no ocurrió. Mi padre ahora se encontraba en los puentes del rÃo, cuando en eso recibió una llamada de Juan. Este le preguntó si se encontraba bien, que si no habÃa nada malo en la zona. Mi padre le respondió que no, y que en ningún momento habÃa abierto el canal, pues Juan también le habÃa preguntado esto. Juan le dijo a mi padre que habÃa estado escuchando cómo el canal se abrÃa de vez en cuando y también escuchaba cómo una mujer iba llorando cerca del rÃo. Mi padre en ese momento quiso decirle a Juan, ves, no lo estaba inventando, pero hay que caer en cuenta de algo. Ahora mi padre se encontraba cerca del rÃo y sabÃa exactamente que lo que Juan estaba escuchando del otro lado no era su imaginación no era ninguna broma se escuchaba una mujer en el rÃo tal vez los oÃdos humanos no podÃan escucharla pero el radio si conseguÃa captarla mi padre en
2:01:14 ese momento se alejó del rÃo sabiendo que algo siniestro se ocultaba en la corriente de este llegaron a un acuerdo se iba a vigilar el puente pero de otra manera recorrerÃan este durante ciertos minutos y después se alejarÃan, y estarÃan custodiando un camino cercano, un camino principal, pero no estarÃan de nuevo cerca del rÃo, más que nada porque ya sabÃan, que cerca de este se manifestaba algo, algo que se escuchaba por el radio, mi padre hasta hoy cree, que tal vez era el espÃritu de la llorona, esta es muy famosa por manifestarse en lagunas y rÃos, buscando a sus hijos, y siempre cuando esta se escucha, suele hacer un llanto, unos gritos de dolor, mientras que recorre el agua, buscando a sus hijos, esas fueron las historias de mi padre Alex, espero les haya gustado, gracias por darme este espacio, para compartir estas experiencias. Mi nombre
2:02:44 es León Pérez. Alex, quiero contarte una experiencia que sucedió ya hace unos ayeres, hace demasiados años. Yo antes era policÃa, pero era policÃa en mi natal pueblo, Un pueblito allá por Guasave. En aquel tiempo recuerdo que los recursos eran escasos. Entonces no tenÃamos camionetas ni autos. Ni tan siquiera motocicletas. Además el terreno estaba tan feo que no era recomendable. Lo que salÃa más rentable y mejor para el transporte era andar a caballo. Los diferentes policÃas... andaban siempre a caballo por los diferentes caminos del pueblo debido a que no contábamos con ningún instrumento para ponernos de acuerdo estábamos a lo que nos decÃa la gente es decir a veces nos pedÃan apoyo cada vez que nos veÃan y siempre estábamos en un punto en concreto más que nada para cuando se ofreciera algo recuerdo que yo estaba en la plaza estaba desayunando eran creo como las nueve de la mañana HacÃa bastante frÃo y también habÃa una niebla que era casi completamente cegadora. No podÃas ver más allá de unos cuantos metros. Una neblina como pocas. Mientras estaba desayunando en eso llega un chico de unos 16 años. Ya
2:04:16 lo conocÃa. Era de una familia algo pudiente del pueblo. El chico estaba muy alarmado y se notaba que habÃa estado llorando. Ãl venÃa en su caballo. Creo que aquel muchacho tendrÃa como unos 16 o 17 años en ese entonces. Me dijo que ocupaba mi ayuda, pero de inmediato que a su hermano se lo habÃan llevado, que su abuelita lo habÃa visto todo y que tenÃan miedo que le fueran a hacer algo. Inmediatamente dejé lo que estaba haciendo. Ãl me respondió que ya sus hermanos se habÃan ido con otros policÃas y otro se habÃa ido corriendo hacia el rÃo, pues la abuela les habÃa dicho que algo se lo habÃa llevado. cabalgamos rápidamente hasta el rÃo aquellos muchachos se encontraban sin ningún adulto en ese entonces sus padres habÃan salido no tenÃan forma de contactarlos entonces ocupaban a alguien más que nada alguien de la autoridad alguien que portara arma en ese momento saqué mi revólver juntos cabalgamos hasta el rÃo y yo le dije que me dijera que era lo que habÃa pasado pero con mucho detalle Alex no me lo vas a creer, lo que me contó fue sorprendente, él me dijo que su abuela y su hermano habÃan ido al rÃo, solamente a pasar el rato, la neblina, el clima frÃo, a ellos dos en particular les gustaba demasiado y ahà les gustaba ir a tomar
2:05:47 café mientras que veÃan el rÃo, el rÃo por un cierto tramo era muy calmado, incluso te relajaba, pero conforme iba corriendo la corriente se hacÃa más rápida y más volátil, tanto asà que era peligrosa, recorremos todo el rÃo, mientras que el chico me sigue platicando, que mientras su abuela y su hermano se encontraban ahÃ, la abuela dijo que una mujer habÃa surgido de abajo del rÃo, que habÃa jalado a su hermano y que la habÃa empujado a ella, la abuela no tuvo tiempo de reaccionar y comenzó a gritar, De esa manera los demás hermanos vinieron. La abuela tenÃa un rasguño enorme en su brazo, tanto asà que no se podÃa mover. Yo le pregunté que quién era la mujer, que si la habÃan reconocido. El chico me dijo que él no habÃa podido ver a ninguna mujer, que él ya habÃa salido demasiado tarde, que su hermano se habÃa adelantado, que nadie vio nada excepto la abuela. Y la abuela seguÃa diciendo que aquella mujer tenÃa una cara deforme, que no tenÃa ojos, que solamente habÃa salido del rÃo y que se habÃa llevado a su hermano, que tanto la mujer como el niño se habÃan metido de nuevo en el agua y se habÃan dejado llevar con esta. La historia que me estaba contando Alex sinceramente sonaba a una pesadilla.
2:07:16 Yo no lo creÃ, al menos en primera instancia. Conforme fuimos recorriendo el rÃo, la corriente se hacÃa más fuerte Y el rÃo se hacÃa también cada vez más grande y más grande. Cuando la niebla finalmente nos permitió ver un poco más allá, vimos la silueta de una mujer, vestida de blanco, que iba caminando en el rÃo. El chico sin titubear me dijo,« Es aquella, seguramente es aquella.¿ No ves a mi hermano?». En ese momento no pudimos ver nada, tan solo veÃamos la silueta de aquella mujer, caminando en el rÃo. Y a pesar de que la corriente era muy fuerte, aquella mujer se desplazaba con suma facilidad, como si no le costara nada. Yo le hablé. Le dije que se detuviera. Y en ese momento la mujer comenzó a correr. A correr y a correr ahà adentro del rÃo. Al parecer el rÃo no estaba tan hondo porque podÃamos ver sus piernas como salÃan. De hecho me atreverÃa a decir que pareciera que no estaba nada hondo.
2:08:25 que estaba casi al ras del suelo. Empecé a detonar el arma más que nada para que se detuviera, pero no lo conseguÃ. Accioné el arma como dos veces en el piso y aquella mujer simplemente se perdió en la niebla mientras seguÃa corriendo. Nos perdió de una manera muy rápida. Yo iba a caballo, Alex, y el otro chico también.¿ Cómo es posible que esa mujer hubiera corrido adentro del rÃo más rápido que dos caballos en el suelo? Por mi mente pasó tal vez que se habÃa sumergido, y pensé que por obvias razones el rÃo no estaba tan hondo. Metà mi caballo al rÃo, Alex, y me encontré con una sorpresa. El rÃo sà estaba muy hondo. A mi caballo casi se le dan las dos patas de enfrente.
2:09:13 Por completo tuve que sacarlo de inmediato. No podÃa creerlo, Alex. Aquella mujer habÃa estado corriendo como si este rÃo estuviera muy bajo. Me atreverÃa a decir que aquella mujer estaba corriendo arriba del agua, como si ésta levitara, como si ésta pudiera caminar arriba de ella. No conseguimos encontrarla de nuevo, y por ese dÃa, a pesar de que buscamos por todos lados, no encontramos al niño. Lo encontramos al dÃa siguiente, en un claro, en una parte donde el rÃo se calmaba más. Este niño, tristemente, se encontraba sin vida, la abuela, no volvió a ser la misma, de hecho la señora, quedó mal de su cabeza, diciendo una y otra vez, que la llorona, se habÃa llevado a su nieto, yo no soy de creer en fantasmas Alex, pero no puedo negar lo que vi aquel dÃa, vi a una entidad sobrenatural, caminar arriba del agua, y en cuanto a la historia de la abuela, sobre aquella mujer que salió del agua y jaló a su nieto para llevárselo consigo. La verdad es que también la creo. A pesar de que en el principio era muy difÃcil creer en una entidad sobrenatural, la verdad es que tal vez cosas tenebrosas se ocultan
2:10:45 en este mundo. Al menos eso es lo que yo creo. Esa fue mi historia, Alex. Saludos a todos. Mi nombre es Jaime Coronel. Les quiero compartir en esta noche una experiencia de mi abuelo. Mi abuelo anteriormente se dedicó a muchas cosas, y entre todas esas cosas, una fue policÃa municipal.
2:11:35 Pero te estoy hablando de aquellos años lejanos, en esos años de los 60. El paÃs era otro. El presupuesto, por lo tanto, también era otro. Asà que los accidentes que sucedÃan en esos lugares lejanos como los pueblos o las carreteras que, de más está decir, no tenÃan un muy buen mantenimiento. SolÃan ser sucesos muy trágicos, donde a veces las personas resultaban vivas, pero el hospital más cercano se encontraba muy retirado. En numerosas ocasiones las personas llegaban sin vida.
2:12:19 Entonces era algo muy lamentable. cada que sucedÃa un accidente por aquellas carreteras o caminos si las heridas eran muy urgentes se daba por hecho que la persona iba a perder la vida mi padre me cuenta esto porque lo vio varias veces y esta historia precisamente va de esto le dieron un llamado llegaron a caballo resulta que habÃa sucedido un accidente en un puente que se encontraba casi cayéndose era un puente de madera y por ahà pasaban los autos, la tragedia la habÃa pasado a dos autos, dos autos que precisamente iban en caravana, eran familias, los paramédicos ya habÃan llegado, la ambulancia, los bomberos, que para ese tiempo, ellos no podÃan hacer mucho, tan solo tenÃan una camioneta particular pintada, y tenÃan un contenedor mucho más pequeño que un rotoplaz, llenado de agua, para tratar con incendios, asà que básicamente llegaron para apagar algunas llamas, y mover unos restos, mi padre y su compañero fueron los últimos en llegar, ellos se encargaron de todo, y al pasar unos minutos, aquella situación se calmó, las personas ya se habÃan ido, el tráfico ya habÃa avanzado, la escena aún se mantenÃa, todavÃa no llegaba la grúa, habÃan caÃdo al fondo del puente, pero en ese tiempo habÃa habido una sequÃa,
2:13:51 tan pero tan mala y tan severa, que el rÃo que corrÃa abajo, prácticamente ahora era inexistente, ahà se podÃan ver los restos de los autos, era una escena catastrófica, tan solo habÃan dejado a cuatro policÃas, dos de un lado y dos del otro, mi padre y su compañero se encontraban del lado izquierdo, tenÃan que estar checando que ningún curioso fuera a la escena, y que los demás autos siguieran otra carretera alterna, en eso mi padre estaba alumbrando estaba viendo la escena y estaba iluminando otras partes de donde supuestamente corrÃa el rÃo hasta que en eso ve algo que lo sorprende muchÃsimo arriba de una de las piedras del fondo se encontraba un niño este niño estaba sentado en la roca llorando mi padre lo vio claramente e inmediatamente le llamó a su compañero y le preguntó oye y ese niño de quién es Los dos empezaron a pensar que tal vez era un niño, que era familiar de los que se habÃan accidentado. No habÃa otra explicación. No habÃa ninguna comunidad cerca, o al menos lo suficientemente cerca para que un niño llegara caminando. Ese niño se encontraba solo, sin ningún adulto alrededor, y se notaba que era pequeño, tal vez de algunos 5 o 6 años.
2:15:15 Estaba viendo el accidente, y después se ponÃa a llorar. bajaba su cabeza y se la tapaba con sus brazos mi padre inmediatamente fue y le empezó a gritar niño niño con quién vienes pero el niño no le respondÃa debido a esto mi padre tuvo que bajarse se bajó con mucho cuidado al fondo del puente y empezó a caminar en dirección hacia él el niño se encontraba retirado estaba tal vez como algunos 20 metros de la escena y llegó un momento en donde no pudieron iluminarlo, tanto mi padre como su compañero se encontraban ocupados bajando, y tal vez por unos 3 o 4 segundos, no lo iluminaron, iluminaban el camino para no caerse, pero cuando pusieron otra vez las luces de las lámparas, enfocadas arriba de aquella roca, el niño ya no se encontraba ahÃ, mi padre por curiosidad, porque sabÃa que tal vez el niño se habÃa escondido, continuó caminando, mientras que su compañero, lo cubrÃa desde atrás, subió hasta aquella roca y empezó a iluminar todo alrededor, rápidamente se sorprendió cuando vio al mismo niño tirado, ahà entre la tierra quebrada, el niño no se movÃa, de hecho tenÃa un pésimo aspecto, como que algo malo le habÃa pasado, inmediatamente dan el aviso a la ambulancia, mandan a otra ambulancia, la cual llega lo más rápido que puede, se bajan los paramédicos, mi padre y su compañero no
2:16:49 han movido al niño, ya que tal vez no quieren provocarle más dolor, empiezan a tratarlo, empiezan a tomar los signos vitales, y dicen que este niño ya no se encuentra con vida, que ya ha fallecido, mi padre les empieza a decir que tal vez era un niño de la calle, que estaba ahà viendo el accidente, que lo habÃan visto moverse, que no sabÃan por qué, ya no tenÃa vida ahora, Pues hace minutos lo habÃan visto vivo. Los paramédicos son personas profesionales, Alex. Saben muy bien las causas del fallecimiento. Al menos en ese tipo de situaciones. Son muy intuitivos. Y empezaron a ver todo. Y le preguntaron tanto a mi padre como a su compañero.¿ Están seguros?¿ Están seguros que este niño estaba vivo?¿ Y que estaba sentado arriba de la roca? Los dos dijeron que sÃ.
2:17:44 Los paramédicos les contestaron que esto estaba muy raro, que el niño, debido a sus lesiones y debido a la trayectoria, es que lo más probable que hubiera sucedido es que el niño venÃa adentro de los autos y que debido al choque, a la caÃda de estos mismos, éste habÃa salido disparado y caÃdo hasta acá y que muy probablemente, con la inmensidad del golpe, éste habÃa perdido la vida. Mi padre y su compañero no podÃan creerlo. Le contestaron que ese niño estaba vivo hace unos minutos, pero los paramédicos les dijeron que todas las señales que veÃan en el cuerpo es que ese niño no estaba vivo hace unos minutos, que ese niño habÃa perdido la vida hace algunas horas. Mi padre hasta hoy recuerda esta historia y siempre le ocasiona escalofrÃos. pues está seguro que lo que vio aquella noche fue el espÃritu de este niño llorando, porque aún no encontraban su cuerpo. Hola Alex, mi nombre es Jesús Humberto y esta es mi experiencia. Para contarte
2:19:19 esta historia tengo que recordar algunos años malos que tuve. Digamos que mi familia cuando tenÃa 18 años no estaba pasando por la mejor de las rachas, sobre todo por mi padre. Mi padre era un hombre al cual el alcohol le ganaba Recuerdo que cada sábado o cada viernes tenÃa que ir por él a la cantina. Y la cantina estaba alejada. Nuestra vivienda, nuestro pequeño ranchito, quedaba muy alejada de esta. Pero cuando mi padre no llegaba por eso de las doce, la una de la mañana, yo tenÃa que ir por él.
2:20:01 Más que nada porque lo ocupábamos al dÃa siguiente. Y también porque tenÃa el temor de que le fuera a pasar algo por el camino. Ãl no era un mal padre. De hecho, nunca me hizo nada. Pero eso sÃ, la bebida lo consumÃa. Me preocupaba por él, Alex. A pesar de que muchas veces nos dijo que iba a cambiar. Nos dijo que iba a dejar la bebida. Nunca pasó. Excepto hasta que sucedió esta experiencia. Era el dÃa sábado en la noche. Yo estaba junto con mi madre esperándolo. Cuando en eso un vecino vino. y nos dijo que mi padre estaba en la cantina, y que las copas se le habÃan pasado, pero demasiado, estaba muy pero muy borracho, aliste mi caballo, y salà por él, mi madre se quedó esperándome, como siempre, nos iba a esperar hasta que llegara con él, cabalgué y cabalgué, hasta que en cierto punto del camino me encontré con otros vecinos, los cuales me pararon inmediatamente y me dijeron, vas por tu papá, él no está en la cantina, Ãl venÃa con nosotros.
2:21:10 En ese momento yo les pregunté que en dónde estaba. Ellos me respondieron que venÃan cabalgando, que mi padre venÃa atrás de uno de ellos, pero que de manera rara y sumamente volátil dio un salto y cayó al suelo. Después se levantó y empezó a manotear para todos lados, tirando golpes, patadas, cayéndose de nuevo entre el lodo, diciendo una y otra vez, que el diablo lo estaba persiguiendo, lo trataron de calmar, pero no pudieron, a pesar de estar borracho, mi padre corrÃa y se caÃa, pero nuevamente se levantaba y salÃa corriendo, intentaron perseguirlo, pero en el monte no se veÃa nada, me dijeron que se habÃa metido entre el monte, y no lo habÃan conseguido encontrar, no me quedaba de otra, Les pregunté que a qué altura se habÃa metido entre el monte. Lo más probable como ya no lo veÃan ni tampoco lo escuchaban. A lo mejor se habÃa caÃdo y ahà estaba tirado, dormido de borracho. No serÃa la primera vez. Ellos me dijeron, asà que yo me interné solo. Buscándolo empecé a gritarle, pero era inútil. Si estaba dormido, no me iba a contestar.
2:22:32 Pero empecé a captar el olor. Captar ese olor a cerveza. a tequila, entonces supe que estaba cerca, justamente cuando vi un bulto ahà adelante, que descansaba encima del pasto del monte, me fui acercando y me fue acercando, gritando papá, papá eres tú, en ese momento aquel bulto se levantó, no era mi padre Alex, era un animal, era como un lobo, obviamente por la zona no hay lobos, pero era lo más parecido a uno, tenÃa un hocico largo, unos ojos que brillaban en la oscuridad, y un pelaje completamente negro, aquel lobo, empezó a rodearme, a rodear junto con el caballo, el caballo se empezó a poner nervioso, empezó a tirar patadas, y para mi mala suerte no me habÃa llevado nada en ese momento, las armas habÃan quedado en la casa, Aquella cosa se quiso acercar y el caballo lanzó las patadas.
2:23:39 Se alejó pero no se iba. MantenÃa su distancia mientras nos veÃa. SabÃa que aquella cosa no era normal. En ese momento escuché un grito. Era mi padre Alex que pedÃa auxilio. Fui inmediatamente cabalgando y se encontraba tirado. Mi padre estaba todo rasguñado y mordido. Me vio y me dijo sálvame Sálvame, por favor. Me bajé del caballo, lo subà como pude y después me subà yo. Alex parecÃa que un animal salvaje lo habÃa atacado. El caballo emprendió huida y solamente escuchaba atrás de nosotros como aquella cosa nos iba siguiendo. Cuando salimos al camino, aquella cosa se quedó entre el monte y solamente nos observó como nos alejábamos.
2:24:31 Llegando a la casa, curamos a mi padre. VenÃa muy mal, Alex. Demasiado. Los rasguños no eran normales. Eran garras grandes que abarcaban todo su cuerpo. A la mañana siguiente nos explicó que lo último que recuerda es un animal grande con pelaje negro que lo estaba persiguiendo entre el monte. Que este animal le hablaba y le decÃa que se lo iba a llevar al infierno, yo le creà todas y cada una de las palabras que me dijo, porque aquel animal yo también pude verlo, pero si algo bueno puedo rescatar de esta experiencia, que también me dejó muy perturbado, es que mi padre después de esto, fue dejando poco a poco la bebida, después de esto fue un hombre nuevo, tal vez compuso el camino por el miedo, de que otra vez borracho, se volviera a encontrar, con aquella cosa, y que en esta ocasión, si se lo llevara al infierno.
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